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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2006

V Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra
La guerra meditica, pieza esencial de la poltica imperialista

Roberto Montoya
Rebelin


Las guerras de agresin, las guerras de expansin, han dado mucha importancia siempre, desde hace siglos y cada da de forma ms sofisticada, a cmo utilizar los medios de comunicacin para venderlas, para camuflar ante la opinin pblica el inters real perseguido con esas guerras. Desgraciadamente gran parte de la opinin pblica mundial incluyendo en ella a la del mundo desarrollado, la que se cree bien informada- es a diario vctima de esa guerra meditica sin saberlo. Sus valores, sus opiniones, en muchos casos son alterados como consecuencia de esa versin manipulada y deformada que recibe y sobre la cual a menudo no cuenta con otra informacin alternativa. Los medios alternativos se encuentran con falta de recursos y soportan todo tipo de hostilidad para poder hacer llegar su versin al gran pblico, para hacer conocer la otra cara de tantas informaciones.

El periodista belga Michell Collon, que tiene dos libros publicados sobre el tema, Attention medias y Postcriptum, dice algo que parece muy simple, muy conocido, pero que en realidad es clave: Dice que si a la gente, a la opinin pblica en general, aquellos que van a lanzar una guerra le dijeran la verdad, los verdaderos objetivos que se persiguen y la cantidad de muertos y destruccin que se va a provocar, una gran parte no los apoyara. Y da este ejemplo sobre la Guerra del Golfo contra Sadam Husein en 1990-91. Habla de qu hubiera pasado si, por ejemplo, a la sociedad norteamericana y a la de cualquiera de los pases que participaron en su coalicin, le hubieran hecho la siguiente pregunta: Est usted de acuerdo con que se mate a millares de iraques para conservar el control del petrleo?. Sin duda que un sector seguira pensando que estara ms que justificada la guerra, pero muchos, previsiblemente la mayora, no secundara sin embargo tan frvolamente los discursos belicistas como se ve a menudo.

Y sin duda si hay una potencia que ha dado gran importancia a la guerra meditica desde su propio nacimiento como pas independiente para vender sus guerras imperiales, ha sido Estados Unidos.

La poltica exterior de Estados Unidos es sujeto de informaciones constantes en los medios de comunicacin de masas de la mayor parte del mundo. Como nunca antes en la historia de ese pas, lo que decida hacer a nivel internacional la Administracin de turno, tanto en el plano poltico propiamente dicho, como en el terreno militar, en el campo econmico, comercial y financiero, en el rea medioambiental o cientfica, o en la cultural, tendr inevitablemente consecuencias en todo el mundo. Esto es mucho ms notorio, indudablemente, desde el fin de la Guerra Fra.

Como demuestra toda la historia de ese pas, no difiere decisivamente el hecho de que el inquilino de la Casa Blanca sea un demcrata o un republicano. Desde el propio nacimiento de EEUU como repblica, unos y otros han llevado a cabo guerras de rapia y agresin en todo el mundo, en aras, en definitiva, de un inters comn, el de los propios Estados Unidos y sus multinacionales. Lo comprobamos da a da en este siglo XXI, pero podemos encontrar los precedentes desde siglos atrs.

Ambos partidos, que se alternan en el poder, han coincidido en dar mucha importancia a la propaganda de guerra, a la guerra meditica. La utilizacin de los medios de comunicacin como arma justificatoria de la guerra y de las restricciones incluso a las libertades democrticas de los propios ciudadanos estadounidenses, ha jugado un papel clave en toda la historia del Imperio norteamericano y representa un papel fundamental en la cruzada mundial lanzada por Estados Unidos desde el 11-S.

En la era de la comunicacin globalizada, de Internet y los peridicos on line, el ya de por s importante papel que ha jugado la propaganda en toda guerra, adquiere una dimensin mayor.

La guerra meditica le permite al Gobierno de EEUU hacer no slo que buena parte de su poblacin d por vlidas las categoras con las que divide al mundo entre buenos y malos, entre el Bien y el Mal, entre terroristas y demcratas o luchadores por la libertad. No es slo eso, le permite tambin ejercer gran influencia en todo el mundo, a travs de la gran maquinaria que pone en marcha, con la complicidad, activa o pasiva, de los gobiernos de muchos otros pases. EEUU ejerce influencia en rganos internacionales tan significativos como la ONU, la OTAN, el Banco Mundial, el FMI, la OEA, la UE y muchos otros, alcanzando, por extensin, a gran parte de la poblacin mundial.

Habra que recordarle al emperador Bush que, paradjicamente, la primera vez que se utiliz en el continente americano el trmino de terrorista que tan a menudo l usa, fue precisamente contra los independentistas de las colonias que luchaban contra el yugo ingls en el territorio que hoy da es Estados Unidos.

El trmino terrorista ha sido manoseado, deformado, interpretado de forma distinta segn quin lo hiciera e incluso quitando y poniendo ese calificativo segn las pocas y la oportunidad, como veremos luego.

Chomsky ha recordado que la utilizacin de la propaganda para justificar la participacin en los conflictos blicos, en el caso de Estados Unidos, se remonta a 1916, durante la Administracin del demcrata Woodrow Wilson, considerado, paradjicamente, antiaislacionista y a favor de la Sociedad de Naciones, el embrin de Naciones Unidas. Veamos lo que dice Chomsky de l en su libro publicado al menos en Espaa con el elocuente ttulo de Cmo nos venden la moto: La poblacin [norteamericana] era muy pacifista y no vea ninguna razn para involucrarse en una guerra europea (la I Guerra Mundial); sin embargo, la Administracin Wilson haba decidido que el pas tomara parte en el conflicto. Haba por tanto que hacer algo para introducir en la sociedad la idea de la obligacin de participar en la guerra. Y se cre una comisin de propaganda gubernamental, conocida con el nombre de Comisin Creel, que, en seis meses, logr convertir una poblacin pacfica en otra histrica y belicista que quera ir a la guerra, aade Chomsky, y destruir todo lo que oliera a alemn, despedazar a todos los alemanes, y salvar as al mundo.

En esa comisin Creel, que llevaba por cierto ese nombre porque uno de sus cerebros era el periodista George Creel, participaban los entonces secretarios de Guerra, de Marina y de Estado de Estados Unidos. Recuerdo a todos que estamos hablando de 1916. El objetivo de ese comit era vender la guerra al pblico estadounidense. Uno de los medios fundamentales que se utiliz en aquel momento fue el cine. El analista Albarrn de Alba, que escribi mucho sobre ese tema, dice: Esa fue en realidad la primera oficina gubernamental de propaganda estadounidense, pero tambin la primera oficina de censura gubernamental, misin que cumpli celosamente a lo largo de la primera gran guerra.

En el libro de Chomsky que citaba, ste hace un recorrido histrico sobre los grandes momentos de guerra propagandstica en Estados Unidos, destacando la campaa contra Cuba por parte de otro presidente demcrata, John Fitzgerald Kennedy [la famosa Operacin Mangosta], actualizada, con variantes, una y otra vez, por parte de las distintas administraciones norteamericanas.

Sobre la gran maquinaria meditica montada contra Cuba por EEUU desde el triunfo de la Revolucin, en 1959, hasta la fecha, se han publicado muchas cosas, hay numerossimas pruebas de ello.

Sin embargo, es bastante menos conocido un hecho que recoge Albarrn de Alba en un excelente artculo llamado La guerra meditica, publicado en el portal Sala de Prensa, para periodistas latinoamericanos. Veamos este prrafo suyo: La difusin de imgenes de la guerra como parte de la oferta de infoentretenimiento en los horarios estelares de la televisin, a la que el mundo pareciera acostumbrado hoy, ni de lejos es un fenmeno que haya nacido con la CNN y la globalizacin de la informacin. La primera intervencin militar filmada fue la invasin a Cuba, en 1898. El reportaje de la Vitagraph se llam Fighting with our boys in Cuba (Combatiendo con nuestros muchachos en Cuba).

Este autor, Albarrn de Alba, cita tambin otro hecho que tuvo lugar durante la guerra de Cuba de 1898, tras la cual se puede decir que el imperialismo comienza una carrera desenfrenada de intervenciones militares en el mundo y ms especficamente en Amrica Latina, en lo que llam su patio trasero. El prrafo en cuestin dice as: La necesidad gubernamental de control de la prensa no es gratuita, dada su capacidad de influencia, tal y como lo entendi el gobierno estadounidense a finales del siglo XIX, cuando una campaa orquestada en los peridicos sensacionalistas de William Randolph Hearst, encabezados por el New York Journal, oblig a la invasin militar de Cuba en 1898. Hearst haba enviado a un reportero y a un dibujante a La Habana; ste ltimo, Frederic Remington, telegrafi a su jefe pidindole autorizacin para regresar, pues no haba nada que informar. Todo en calma. No habr guerra, le explic a Hearst. La respuesta del empresario periodstico es clebre: "Rugole se quede. Proporcione ilustraciones, yo proporcionar la guerra".

Hearst no se equivocaba, tena muy buenas fuentes, se codeaba con las ms altas esferas del poder, y su influencia fue cada vez mayor desde el seno de la poderosa American Newspapers Publishers Association, que reuna a los grandes empresarios de medios de comunicacin, un organismo con cada vez ms vnculos con el Ejecutivo estadounidense. No me resisto a la tentacin de citar de nuevo este artculo de Albarrn de Alba, que ilustra ejemplarmente cmo naci un medio de comunicacin tan normal hoy da y tan influyente como es la radio, ligado directamente al Gobierno de Estados Unidos, a sus fuerzas armadas y sus poderosas multinacionales. Dice as: Al finalizar la Primera Guerra Mundial, fue la Armada estadounidense la que convenci a la Casa Blanca de que agrupara a las grandes empresas que explotaban las nuevas tecnologas "estratgicas" de la poca. As naci la RCA (Radio Corporation of America), en 1919, que se reparti el sector de radio y telecomunicaciones con la General Electric, la American Telegraph & Telephone y posteriormente la firma Westinghouse. En el consejo de administracin de la naciente RCA, un representante de la Casa Blanca ocupaba un asiento. Hasta 1919, la radio era considerada un "arma de guerra" en todo el mundo, y consecuentemente no existan emisiones privadas. Con el paso del tiempo, y mediante la adquisicin de estaciones de radio y televisin, RCA se convirti en lo que hoy es una de las cuatro principales cadenas estadounidenses: la NBC (National Broadcasting Company) bajo control corporativo de la General Electric.

Como todos sabemos Internet fue tambin originariamente, un sistema de comunicacin militar de las fuerzas armadas de EEUU hasta que, por supuesto, se vio tambin, al igual que con la radio antes, que ese medio poda ser explotado con fines comerciales. Aunque, como vemos, cuando se quiere bloquear a un pas como se hace desde casi 45 aos con Cuba, EEUU y sus multinacionales muestran hasta qu punto sabe usar el boicot tecnolgico, y as se esfuma de un plumazo la supuesta democracia de Internet.

La colega y amiga cubana Rosa Miriam Elizalde ha escrito en Cubadebate, Juventud Rebelde y Rebelin, los ms claros y documentados artculos sobre el tema, explicando detalladamente cmo se realiza el boicot para que Cuba no pueda acceder con las mismas condiciones que otros pases a Internet, haciendo as aicos esa versin de EEUU de que es el Gobierno de Cuba el que no quiere que su poblacin pueda contar con un acceso masivo a Internet.

Rosa Miriam nos recuerda, por ejemplo, en la serie de artculos que ha escrito sobre el tema, cosas como stas: Aunque Cuba estaba en condiciones de enlazarse a la red internacional desde finales de los 80, no fue hasta julio del 1994 que el Departamento del Tesoro autoriz la transferencia de datos e informacin a la nacin caribea desde servidores norteamericanos. Esto realmente se pudo concretar en 1996, pero hoy los cubanos an no pueden conectarse a Internet a la velocidad que quieren, ni contratar de manera independiente a canales y proveedores en Estados Unidos, pas que controla tanto los registros de dominios como los principales nodos de acceso internacional. Cada vez que se intenta aadir un nuevo canal a Internet, la contraparte estadounidense debe obtener la licencia apropiada del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. No es un secreto y sin embargo esto tampoco suele aparecer en la prensa-, que la Isla paga a precios de oro la conexin internacional va satelital, porque Estados Unidos ha bloqueado toda posibilidad de enlazar a la Isla con el cable submarino, y prcticamente la capacidad de navegacin del pas se contrata a tres empresas, dos de ellas norteamericanas y la tercera, subsidiaria del nodo principal ubicado en EE.UU.

Rosa Miriam Elizalde nos recuerda igualmente que desde hace aos la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, segn sus siglas en ingls), adscrita al Departamento del Tesoro, mantiene una vigilancia estricta para impedir que los ciudadanos norteamericanos utilicen la web como pasarela para cualquier transaccin electrnica que pueda beneficiar a una institucin cubana, dentro o fuera de la Isla. Hasta el momento, el Departamento del Tesoro a travs de la OFAC ha regulado los vnculos de los norteamericanos con 13 empresas de Cuba o vinculadas a la Isla, desde que Bush anunci el endurecimiento de las acciones contra el pueblo cubano en el 2003 y que entraron en vigor en el 2004. A esto se aaden decenas de sitios dentro y fuera de Estados Unidos, que suelen impedir a los usuarios que navegan desde Cuba la descarga de pginas o soportes gratuitos, internacionalizando en la Red el bloqueo norteamericano. Si un navegante desde un punto de la red cubana entra ahora mismo en la pgina de www.telemundo.com o www.telefonica.es, por ejemplo, automticamente los sistemas le advierten que las leyes de Control de Exportacin de los Estados Unidos prohben la exportacin de cierta informacin tcnica y programas de computadoras a ciertos territorios. Ningn programa de este sitio puede bajarse o exportarse a un nacional o residente en Cuba...

Es decir, no slo los cubanos no pueden acceder a las tecnologas norteamericanas, con todas las consecuencias que esto supone, sino que las leyes estadounidenses, arrogndose su capacidad extraterritorial, se extiende mucho ms all de sus fronteras, con la complicidad de compaas, instituciones y gobiernos soberanos que jams aparecen en la prensa denunciados por crmenes de lesa expresin.

Y sobre la guerra meditica contra Cuba podramos seguir hablando y hablando, como por ejemplo, de cmo se utiliza la revista Forbes para asegurar que Fidel Castro es uno de los hombres ms ricos del planeta, dado, claro, que le atribuyen sin ningn empacho, ser el dueo de prcticamente todas las empresas y bienes pblicos del propio Estado. Tambin podramos recordar cmo hace pocas semanas se revel con nombre y apellido de qu manera trabajaban para el Gobierno de EEUU contra Cuba 10 periodistas cubanos desde Miami.

Podramos hablar del terrible acoso meditico existente desde hace aos contra el presidente Hugo Chvez, dentro y fuera de Venezuela, tratando de transmitir la idea de que es un dictador, sin decir, evidentemente, que es el presidente en ejercicio que se ha sometido a ms contiendas electorales ganndolas por amplio margen. Tampoco dicen que fue el propio Chvez el que introdujo una clusula en la Constitucin bolivariana indita en el mundo, aquella que establece que a mitad de mandato, si hay un nmero considerable que lo reclaman, el presidente acepta someterse a referndum para que los ciudadanos puedan revalidarlo o echarlo del poder.

Podramos hablar del cerco meditico, de las mentiras y miedos que introdujo EEUU en Brasil entre la poblacin y sobre todo en los mercados financieros durante aos acerca de los terribles riesgos que supondra un triunfo de Lula. Podramos denunciar cmo esto se repiti y se repite en Bolivia frente a Evo Morales, desde que tuvo la osada de anunciar la nacionalizacin de los hidrocarburos, o lo que es lo mismo, de pensar antes que nada en los intereses de su pueblo. Y as podramos seguir con el acoso meditico contra cada uno de los dirigentes de izquierda o progresistas que ven que pueden llegar al poder en Amrica Latina y sumarse a ese Eje del Bien que ya representan Cuba, Venezuela y Bolivia, y al que previsiblemente se una Nicaragua y otros pases.

Pero todas estas mentiras, esta utilizacin de la guerra meditica, de la manipulacin, de la perversin del lenguaje, no se da slo en esas reas geogrficas, EEUU las usa en todo el mundo.

Chomsky sostiene que cuando el lobo feroz (la URSS) desapareci, hubo que buscar otro, y que fue precisamente Bush senior quien present por primera vez a inicios de los 90 como el sustituto del demonio rojo al terrorismo y los llamados estados canalla, encarnndolo ya entonces en primersimo lugar por Sadam Husein.

Sin embargo, los gobernantes de EEUU nunca ha utilizado otro trmino relacionado directamente con el de terrorismo y que s se ha acuado en Amrica Latina despus de sufrir tantas dictaduras militares sangrientas aupadas al poder, financiadas y armadas precisamente por el Imperio. Cul es ese trmino?: Terrorismo de Estado.

Porque no es acaso Terrorismo de Estado, Terrorismo de Estado planetario el instigar durante toda su existencia como Imperio golpes militares en todo el mundo?

Qu es si no Terrorismo de Estado planetario el haber apoyado, entre otros, a terroristas como Posada Carriles, que cometi tantos atentados contra Cuba, con decenas de muertos a sus espaldas y que hoy es protegido por la Administracin Bush, con el silencio cmplice de la llamada comunidad internacional?

No son acaso terrorismo las guerras preventivas, las terribles matanzas de civiles en Afganistn e Irak, llamadas eufemsticamente daos colaterales?

No es Terrorismo de Estado acaso la prctica que lleva a cabo la CIA en todo el mundo, de secuestros de sospechosos de pertenecer a Al Qaeda, a quienes traslada en aviones civiles camuflados a pases aliados para torturarlos con total impunidad?

No es Terrorismo de Estado la tortura a los prisioneros en Afganistn, Irak, Guantnamo, una prctica legal de la tortura que acaba de ser refrendada hace das por las dos Cmaras de EEUU?

Es precisamente la guerra meditica, la perversin de los trminos mismos que se utilizan, los que no hace aparecer esto ante la opinin pblica mundial como lo que es : Terrorismo de Estado, aplicado a nivel planetario, gracias a la complicidad y sumisin de tantos pases.

La perversin es tal que se ocult desde el 11-S que los dos primeros enemigos contra los que se lanz EEUU, presentndolos como los grandes demonios del mundo, los talibn y Al Qaeda, a los cuales ms tarde seguira el rgimen de Sadam Husein, dos dcadas atrs eran sin embargo considerados por EEUU como aliados.

Los talibn, como miles de muyaidines provenientes de distintos pases, fueron reclutados, financiados, entrenados y armados por EEUU y otros pases occidentales, en alianza con Arabia Saud, Pakistn y otros pases rabes, para que combatieran a las tropas soviticas en Afganistn. Y s, las derrotaron, pero hubo en ese momento algunos de sus lderes, como Bin Laden, que aprovecharon esa experiencia de lucha precisamente, ese hermanamiento de sangre de ms de 100.000 combatientes islmicos de distintos pases, para sentar las bases de una red terrorista internacional, Al Qaeda. Como sabemos, Al Qaeda quiere decir en rabe precisamente eso, La Base. Hoy no slo EEUU sino el mundo entero paga las consecuencias de aquella poltica, de esa visin cortoplacista..

Y otro tanto podramos decir de Irak.

Salvo raras excepciones, los ms influyentes medios de comunicacin norteamericanos (y una parte no despreciable de los europeos) fueron cmplices a la hora de ocultar que Sadam Husein haba sido hasta poco antes de que se lanzara contra l la Guerra del Golfo de 1991, apoyado militarmente de forma abierta y masiva por EEUU, buena parte de los pases de Europa occidental y por la propia URSS durante la cruenta guerra que libr Irak contra Irn. Es que en esa poca el puesto de demonio, de enemigo nmero 1, era el rgimen de los ayatols iranes y no el laico Sadam. El ayatol Jomeini, quien con su revolucin islmica derrot al servil sha Reza Pavhlevi, quien aseguraba hasta entonces la defensa de los intereses occidentes en el Golfo. Donald Rumsfeld, el actual jefe del Pentgono, visitaba entonces a Sadam en Bagdad como enviado para la zona de Ronald Reagan.

Por eso se olvid a la mayora de los medios recordar a sus lectores, radioescuchas y telespectadores, que buena parte de esas armas qumicas utilizadas por Sadam contra la oposicin kurda, haba sido suministrada precisamente por esos aliados extranjeros con los que cont durante toda la dcada de los 80.

Como parte de la campaa meditica y de propaganda contra Sadam, a partir de su invasin de Kuwait el 2 de agosto de 1990, los mandos del Pentgono se ocuparon de presentar al ejrcito iraqu como el cuarto ejrcito ms poderoso del mundo, asegurando que tena potentes misiles nucleares, bnkeres en el desierto donde se escondan miles de tanques y todo ello apoyado por supuestas fotografas de satlites, aviones espas y detallados grficos. En realidad, ya meses antes de que Sadam invadiera Kuwait haba comenzado con fuerza la intoxicacin, la guerra meditica tpica preparatoria de la guerra.

En abril de ese ao, casi cuatro meses antes de que Sadam invadiera Kuwait, los servicios de Inteligencia britnicos y el FBI aseguraron que la aduana britnica haba detectado intentos de Sadam por abastecerse de detonadores sofisticados, que seran utilizados en bombas nucleares. Das ms tarde, el 2 de mayo de 1990, las televisiones de todo el mundo nos mostraban tambin unos grandes tubos que decan haber interceptado tambin en Reino Unido y que seran utilizados, supuestamente, para construir el can ms grande del mundo. Fue parte de la escalada que se vena contra Sadam. Luego pocos conoceran el fin de aquella historia alarmista, que en realidad esos supuestos detonadores atmicos no eran tales, sino, como recuerda Michell Colon, condensadores elctricos para la Universidad Tecnolgica de Bagdad. Y del gigantesco can nunca se volvi a hablar.

La suerte de Sadam estaba echada antes de que invadiera Kuwait. El no lo entendi as, crey en la palabra de la embajadora de EEUU, cuando le asegur que su pas no actuara si l decida invadir Kuwait. Y cay en la trampa.

Y son precisamente matanzas de civiles chies cometidas supuestamente en aquellos aos 80 en que Sadam reciba tantos apoyos internacionales, por las que ahora fue juzgado en un juicio totalmente parcial y condenado a la horca. Y todo el mundo dice que est muy bien la sentencia y se desentiende de cualquier responsabilidad por haberlo apoyado.

La compleja y gigantesca maquinaria meditica que se puso en marcha ante la Guerra del Golfo, en 1990-91, no tena precedentes, superaba y perfeccionaba enormemente lo ya realizada por EEUU en sus numerossimas intervenciones militares directas en Amrica Latina, las ltimas de las cuales fueron en Grenada, en 1983, y en Panam, en 1989. Tambin fue mucho ms perfeccionada que la que tuvo lugar antes, tanto durante la II Guerra Mundial, como en la guerra de Corea (1950-53); en la de Vietnam (1961-75), Camboya, y un largo etctera.

En la base militar de Dahran, en Arabia Saud, donde Estados Unidos estableci el mando central de las operaciones de la coalicin multinacional contra Sadam Husein durante la Guerra del Golfo de 1990-91, cientos de enviados especiales de medios de comunicacin de todo el mundo reciban uniformemente ese tipo de informacin en los diarios briefing que ofrecan militares norteamericanos. Esa era prcticamente la nica informacin con que se contaba, por lo que en casi todo el mundo las noticias que se repetan machaconamente era la versin oficial del Pentgono.

Bagdad, sin los medios ni la capacidad meditica de EEUU, no llegaba ms que a hacer conocer al mundo su propio recuento de cmo iba la madre de todas las batallas, a travs de unos burocrticos y tambin poco crebles comunicados que slo hablaban de victorias.

Eso s, la CNN transmita on line diariamente imgenes nocturnas de las balas trazadoras que surcaban el cielo, disparadas por las poco eficaces bateras de defensa antiareas iraques. Eran imgenes que llegaban a millones de hogares y hasta bares de todo el mundo, en directo. Michell Collon reproduce en uno de sus libros la frase de un periodista indio en un artculo en el que expresaba con gran irona la situacin: Tome una copa y mire cmo arde Bagdad.

Fue slo una vez ya terminada la operacin Tormenta del Desierto cuando saldra a la luz pblica una de las tantas manipulaciones llevadas a cabo por la CNN. Para ilustrar una informacin sobre la voladura de pozos de petrleo kuwaites por parte de las tropas de Sadam en su retirada del emirato, la cadena americana recurri a aquellas famosas imgenes de cormoranes empapados en petrleo, que ocuparon muchas primeras planas en todo el mundo. En realidad, luego se sabra, cuando se difundieron las imgenes, que esos cormoranes deban llevar ya muertos varios aos, porque pertenecan a otros hechos, a otro conflicto blico, al de la guerra Irn-Irak. Esta manipulacin de la imagen dio una idea ms de hasta qu puntos espectadores del mundo, y no slo ellos, tambin muchos medios de comunicacin, podan estar absorbiendo diariamente informacin totalmente intoxicada, manipulada.

En el caso de la guerra contra los talibn y Al Qaeda, sin embargo, Estados Unidos se encontr con un inesperado obstculo: la tecnologa, los adelantos en materia de comunicacin que tan bien sabe utilizar, tambin podan ser usados en su contra.

Equipos de televisin y radio podran transmitir on line a cualquier parte del mundo dando su propia versin de los hechos. Los enviados de prensa escrita podan hacer otro tanto a travs de sus ordenadores porttiles conectados a un telfono satelital.

Y, algo muy importante, a la CNN le apareca un competidor muy duro, Al Yazira, a la cual luego se sumara Al Arabiya.

El propio Osama bin Laden poda hacer llegar a todo el mundo sus propios mensajes. La cadena de televisin qatar Al Yazira, se convirti en una herramienta vital no slo para el mesinico lder de Al Qaeda, sino tambin para que todo el mundo rabe pudiera tener una visin alternativa de lo que estaba pasando.

Pocos das despus de iniciarse en octubre de 2001 los bombardeos de Estados Unidos contra el rgimen talibn de Kabul, ya Washington daba por seguro que Bin Laden y sus lugartenientes haban quedado sepultados debajo de las bombas o que estaban en plena huida. Pero ah se produjo la primera aparicin de Bin Laden, acompaado de tres de sus principales colaboradores, a travs de un vdeo filmado en una zona montaosa, en la que dijo aquella amenazadora frase: Juro a Dios que Estados Unidos no vivir en paz hasta que la paz reine en Palestina. Nunca volver a saber lo que es la seguridad hasta que nosotros no sepamos lo que es la seguridad. Se especul en ese momento con que el mensaje hubiera podido ser grabado incluso antes de que se iniciaran los ataques de EEUU, pero a ese primer vdeo sigui otro y otro y otro, retransmitidos casi ntegramente inicialmente por la CNN y otras importantes cadenas de televisin norteamericanas.

Bin Laden ya haba conseguido su objetivo: su mensaje estaba siendo difundido no slo en rabe a numerosos pases a travs de Al Yazira, sino que era su propio gran enemigo, EEUU, el gran Satn, el que a travs de sus principales medios de comunicacin le estaba ayudando a multiplicar la repercusin de sus mensajes.

La Casa Blanca comprendi que tena que hacer algo. Por ello decidi, a travs de Condoleezza Rice, apelar al sentimiento patritico de los medios de comunicacin, pidiendo, especialmente a las cadenas de televisin, que no reprodujeran ms esos vdeos transmitidos por Al Yazira, argumentando que ellos podran contener mensajes cifrados dirigidos a los seguidores de Al Qaeda en los cinco continentes.

Ruper Murdoch [el gran magnate de la comunicacin, australiano nacionalizado en EEUU] fue el primero en acoger favorablemente ese reclamo del Gobierno, asegurando que todos sus medios vetaran tales vdeos, en aras del deber patritico.

Pocos das despus, Washington volvi a cambiar de tctica y negoci con la cadena de televisin qatar para que entrevistara y difundiera entrevistas con miembros del Gobierno de Estados Unidos. As, negociaron ser entrevistados por Al Yazira tanto Colin Powell como Condoleezza Rice y Donald Rumsfeld. EEUU descubra repentinamente que su Gobierno no tena buena imagen en los pases rabes, en el mundo musulmn, y que nunca se haba dotado de buenos medios de comunicacin para llegar a ellos. La Voz de Amrica estaba ya desde haca aos totalmente desacreditada. En cuestin de das, el Estado otorg a la mayor cadena radiofnica estadounidense, la Westwood One, de capital privado, una primera ayuda de 30 millones de dlares para lanzar una programacin de noticias y msica las 24 horas del da en los pases rabes ms importantes.

Convencido de que los riesgos con Al Yazira seguan siendo muy grandes, a pesar de las entrevistas a miembros del Gobierno pactadas, Bush termin dando marcha atrs nuevamente, recomendando de forma nada sutil a los medios de comunicacin de EEUU que limitaran al mnimo la cobertura de los vdeos, audios y comunicados de Al Qaeda.

Varios de los grandes medios de comunicacin norteamericanos pasaron a autocensurarse drsticamente. En el caso de la CNN, su direccin emiti una circular interna (firmada por Walter Isaacson) instando a sus enviados especiales que cubran la guerra de Afganistn, as como a los presentadores y analistas de la sede central, a minimar toda informacin relativa a los daos colaterales producidos por los bombardeos americanos y a enfatizar siempre que stos eran slo represalias por los terribles atentados que haba sufrido en su propio territorio Estados Unidos el 11-S.

La Fox, de Rupert Murdoch, se convirti en la cadena de televisin norteamericana ms belicista. The New York Times lleg incluso criticar a la Fox por su falta total de objetividad para informar sobre la guerra. No habr dream team de abogados para t, chaval, lleg a decir el presentador de la FoxNews John Gibson en cmara, dirigindose a Bin Laden, y su veterano periodista Gerardo Rivera, enviado a Afganistn, aseguraba a los televidentes que si se cruzaba alguna vez en el camino del lder de Al Qaeda, no dudara en meterle dos tiros.

Otro periodista estrella de la Fox, Bill OReilly, dijo en su programa en referencia a Afganistn y los daos colaterales: Se trata de un pas primitivo. Los alemanes fueron responsables por Hitler. Si no se levantan contra los talibn...deben morir de hambre. Punto. Esta ltima frase textual de Bill OReilly, la citaba en un artculo del 25 de septiembre de 2002, titulado Informativos marciales para una nacin en guerra, mi querido compaero y amigo Julio Anguita Parrado, muerto el 7 de abril de 2003, a las puertas de Bagdad, cuando cubra la guerra como enviado especial del diario El Mundo de Espaa.

Por su parte, el veterano presentador de televisin Dan Rather daba muestra de su carcter neutral y objetivo seis das despus del 11-S, cuando durante el talk show de David Letterman dijo con lgrimas en los ojos: George Bush es el presidente. Tan slo tiene que decirme dnde alistarme.

La BBC record el 4 de octubre de 2001, pocos das antes de que se iniciara la guerra contra los talibn, queEstados Unidos no es el primero en sentirse agraviado por la cobertura que ofrece Al Yazira, que, en el pasado, ha provocado las iras de Argelia, Marruecos, Arabia Saud, Kuwait y Egipto, por conceder espacio en sus transmisiones a los disidentes polticos.El emir de Qatar confirm que EEUU haba protestado muchas veces por sus transmisiones y que no slo haba hecho la Administracin Bush junior sino gobiernos norteamericanos anteriores.

El hecho de que Al Yazira fuera ya desde haca cinco aos reconocida como una cadena de innegable profesionalidad, con una gran implantacin en el mundo musulmn y que fuera la nica que tena corresponsales fijos en Afganistn, ha impedido que Bush pudiera lograr desacreditarla por transmitir, tambin, exclusivas sobre Al Qaeda. Muchos olvidan que fue gracias a la cadena qatar que el mundo entero pudo ver las imgenes de los talibn destruyendo los Budas gigantes de Bamiyn.

En Afganistn, el Pentgono, preocupado por la irrupcin en escena tanto de las televisiones rabes como de corresponsales de televisin, radio, diarios y revistas de todo el mundo, con capacidad para transmitir a millones de personas en tiempo real, hizo uno y mil esfuerzos para intentar atajar ese fenmeno. As fue que al inicio de la guerra decidi comprar, por ejemplo, los derechos en exclusiva de las fotos del satlite privado Ikonos, propiedad de Space Imaging, que venda imgenes a diferentes medios informativos, despus de que a travs de ellas se vieran los terribles efectos de los daos colaterales provocados por sus bombardeos entre la poblacin civil.

Los derechos de compra fueron incluso retroactivos, segn aseguraba The Guardian, para evitar que algunos medios pudieran utilizarlas como material de archivo para ilustrar reportajes.

A pesar de hechos como ese, y de la abrumadora campaa meditica lanzada por Washington, la uniformidad de la informacin que hubo en la Guerra del Golfo de 1990-91, se rompi. Ante ese fenmeno inesperado, Bush ampli en EEUU los frentes de su guerra meditica.

Desde poco despus del 11-S se prohibi la transmisin por radio de numerosas canciones que transmitieran algn tipo de mensaje de protesta, por inofensivo que fuera, como se inst formalmente a los productores, distribuidores y directores de la industria de Hollywood a alimentar el patriotismo. James Korris, directivo del Institute for Creative Technolgies (ICT), un departamento de la Universidad de Southern California financiado directamente por el Pentgono, mantuvo varias reuniones y videoconferencias con cineastas para asegurarles que tendran todo el apoyo institucional necesario si hacan pelculas siguiendo el guin de la Casa Blanca.

Estados Unidos no cejar en su empeo por controlar la informacin, por intoxicar y manipular, y seguir dedicando cuantiosos recursos para ello.

Aunque es verdad que la tecnologa ha permitido abrir el abanico de la informacin y que tambin los medios alternativos tienen cada vez ms influencia, todo esfuerzo es poco para enfrentar la gigantesca maquinaria propagandstica del Imperio, que se renueva constantemente. Por ello, todo periodista y profesional de los medios de comunicacin en general, con ideas progresistas, no puede bajar la guardia. Seguir vindose obligado a redoblar sus esfuerzos para aportar una informacin independiente y objetiva, aprovechando hasta el ltimo resquicio, hasta la ltima rendija que el sistema deje abierta, si con ello se puede contribuir a llegar a ms y ms gente cada da.




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