Portada :: Mentiras y medios :: Criminalizando a Telesur, la detencin de Fredy Muoz en Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2006

Ley del silencio intenta imponerse sobre comunicadores alternativos

El Turbin


Hablar de un colega detenido en estas condiciones no es fcil: hace nada nos encontrbamos en el trabajo de campo, buscbamos la noticia cada quin para nuestro medio y, de vez en cuando, podamos intercambiar informacin, opiniones o apoyarnos para evitarnos las molestias que, naturalmente, surgen de ser reportero en un pas como Colombia.

Han pasado 7 das desde la detencin de Freddy Muoz. Al momento de regresar de Caracas, el pasado 19 de noviembre a las 9:00 pm, luego de haber participado en un taller ofrecido por TeleSur a sus corresponsales, agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) lo apresaron en el aeropuerto El Dorado de Bogot para dar cumplimiento a una orden de captura, expedida por la fiscala quinta seccional de Barranquilla, que lo involucra en una investigacin por un supuesto atentado contra unas torres de transmisin elctrica en junio de 2002. Al da siguiente, Freddy fue trasladado a esa ciudad, donde rindi indagatoria el martes 21 en la maana y se le mantiene privado de la libertad en las instalaciones del DAS, a la espera de que el fiscal encargado del caso dicte la resolucin correspondiente para definir su situacin.

Desde ese momento, las acusaciones contra Freddy no han tenido una explicacin creble de parte de las autoridades colombianas, quienes, con las irregularidades presentes en el proceso, han demostrado que la labor periodstica en Colombia ha sido convertida en un delito que puede ser perseguido de diversas maneras con el fin de negar el derecho fundamental de cualquier persona a informar y ser informado oportunamente.

La absoluta falta de pruebas contundentes y la elaboracin de testimonios a la medida de las incriminaciones que quieren endilgarse a un acusado por razones polticas se han convertido en el factor comn de la justicia en Colombia, especialmente durante el gobierno de Uribe: miles de campesinos, jvenes, estudiantes, lderes comunitarios y sindicales o ciudadanos comunes que estorban a quienes estn a la cabeza del Estado han sido detenidos en redadas masivas, debiendo ser dejados luego en libertad por la falta de pruebas o la falsedad de las mismas. As mismo, decenas de operativos militares y policiales en el pas, causantes en algunas regiones de desplazamientos, detenciones arbitrarias y misteriosos asesinatos, han contado con la participacin de civiles encapuchados, que resultan siendo criminales en ejercicio posando de 'reinsertados' y sealan a los uniformados a los posibles 'terroristas' a perseguir, sin prueba alguna de sus acusaciones.

Uno de los puntos fundamentales de la llamada poltica de seguridad democrtica del actual gobierno ha sido la conocida red de informantes que Uribe, usando un eufemismo, llama cooperantes y que se complementa con el programa presidencial que intercambia beneficios a los desmovilizados de los principales grupos armados por informaciones que puedan presentarse a la opinin pblica como resultados efectivos de la Fuerza Pblica y los organismos de seguridad del Estado: ms all de la verdad, an por encima de la justicia, est la necesidad de mostrar los resultados de un rgimen autoritario que no puede darse el lujo de demostrar sus errores e incapacidad o de perder su popularidad.

En el caso de Freddy Muoz han sido este tipo de testimonios la nica evidencia para involucrar al periodista a una investigacin que ya no slo llama la atencin por la condicin del acusado -corresponsal en Colombia de una de las principales agencias noticiosas del mundo- sino por las condiciones en que se presentan, una tras otra, actuaciones de parte de la autoridades que retan toda lgica de legitimidad en el proceso: a pesar de que la orden de captura fue emitida el viernes 10 de noviembre, no se hizo efectiva en el control de emigracin a la salida de Freddy hacia Venezuela el 12 de noviembre, sino en su regreso al pas del domingo 19; Freddy fue trasladado a la ciudad de Barranquilla, que es en la que menos se puede garantizar su vida y seguridad personal por la fuerte influencia paramilitar y mafiosa que sufre una buena parte de la Costa Atlntica, sin garantas para que sus abogados puedan verificar el desplazamiento y las diligencias relacionadas con ste, y luego de reali
zada la indagatoria, cuando la ley prohbe cualquier procedimiento no ordenado por la Fiscala, el DAS realiz un intenso interrogatorio y una serie de fotografas al colega por fuera del proceso, sin que se permitiera la presencia de su defensor, Tito Augusto Gaitn.

Pero la relacin entre estas irregularidades y la intencionalidad poltica de esta detencin se comprende a la hora de analizar el trabajo reciente de Freddy Muoz: su labor investigativa sobre temas tan delicados como la relacin del alto mando de la Polica Nacional, especialmente el general Jorge Daniel Castro, con envos de cocana a los EEUU -que posteriormente seran justificados por la DEA y algunos funcionarios del alto gobierno como un "envo controlado"- y las relaciones entre los narco paramilitares y un elevado nmero de congresistas y miembros del alto gobierno -que ya incluyen al propio Uribe y a su canciller- se ha destacado por la profundidad de las investigaciones, la variedad de las fuentes empleadas y por la corroboracin de informaciones que muchos medios nos atrevemos a emplear slo como hiptesis, teniendo una importante influencia sobre el actual clima de tensin que se vive en el pas y en la informacin que circula en el exterior. Por ello, se hace cada vez m
s posible que los sectores que dominan el poder en Colombia y que manejan a su antojo el aparato judicial del pas, estn iniciando una serie de medidas de retaliacin sobre uno de sus crticos con mayor influencia en la opinin pblica para advertir a quienes se encuentran en abierto desacuerdo con el rgimen uribista sobre las posibles implicaciones de sus acciones. En otras palabras: buscan demostrar que en Colombia existe libertad de pensamiento, mientras no se intente expresar nada pblicamente.

Para quienes conocemos profesionalmente a Freddy Muoz y sabemos de su trayectoria como comunicador, que abarca ms de 12 aos de vida periodstica en importantes diarios regionales y agencias nacionales e internacionales, el caso no deja de ser preocupante porque consiste en un atentado ms del rgimen contra la libertad de prensa y expresin que se concentra sobre los medios alternativos e independientes y sus trabajadores. Ya fuera con una sonrisa menuda o con un aire de gravedad en el entrecejo, Freddy, delante de la cmara de TeleSur, y varios de los miembros de nuestro equipo periodstico, tras la cmara fotogrfica de El Turbin, nos hemos encontrado decenas de veces en el lugar de la noticia y caminado codo a codo por las calles, tratando de realizar lo mejor posible nuestra labor: enterar al mundo sobre lo que sucede en un pas del norte de Sudamrica y sobre la lucha cotidiana de sus gentes.

El compromiso con la verdad y con quienes padecen sus ms crudas manifestaciones son elementos fundamentales en cualquier labor periodstica. Sin ellos, el trabajo de cualquier comunicador se convierte en una herramienta de manipulacin al servicio de los intereses dominantes en una sociedad que, como la nuestra, se hunde en una profunda y desgarradora injusticia. Hoy, cuando esa misma injusticia se cierne sobre un comunicador como Freddy Muoz Altamiranda, empleando a las instituciones colombianas como mecanismo disparador de una cruda campaa de represin contra quienes se atreven a criticar o a manifestar el disenso al gobierno que ms ha impuesto los consensos en la historia reciente del pas, el clamor por la libertad de Freddy Muoz se convierte en una tarea de la sociedad entera.

Quedan apenas dos das para el vencimiento del plazo del que dispone la Fiscala para definir si ha sido completamente infectada por la enfermedad que carcome a los altos estratos de la sociedad colombiana y maneja al actual gobierno o si es capaz de una actuacin apegada a los aspecto ms avanzados y justos de la legislacin, dejando que Freddy Muoz vuelva a tomar sus herramientas de trabajo y su compromiso social para seguir, junto a todos nosotros, cumpliendo con el deber periodstico.

Desde la sala de redaccin del Peridico El Turbin, acompaamos solidariamente a Freddy Muoz, a su padre Libardo, a sus amigos y familiares, y a los colegas de TeleSur en este difcil momento y nos sumamos a los crecientes llamados por su libertad y por el respeto a la libertad de prensa.



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