Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn, "Miradas filosficas"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2006

Antologa de textos de Manuel Sacristn (1925-1985)
Imgenes marxistas III

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


 

El criterio de Kuhn (las reglas para la resolucin de problemas definidos) y su juicio sobre el marxismo se compenetran muy bien con mi entendimiento de este ltimo: el marxismo no es una ciencia, sino la mejor construccin existente del socialismo, el cual es una pretensin de innovacin cultural.

Manuel Sacristn

 

Yo hara pues la respuesta ms bien problemtica de que en un comportamiento a la vez racional y revolucionario debe tenerse siempre presente la idea del hombre nuevo sin mito, porque el marxismo slo quiere decir relaciones de convivencia nuevas, relaciones sociales nuevas, no quiere decir sustancias metafsicas nuevas.

Manuel Sacristn (1967)

 

 

Creo que los trminos marxismo, comunismo, socialismo, anarquismo abarcan ya cada uno de ellos formulaciones con tantos matices diferentes que, en mi opinin, aluden ms a tradiciones de pensamiento que a cuerpos doctrinales fijos. Y, adems, me parece que eso es un bien, no slo por lo que tiene de rectificacin de posibles esquematismos injustificables, sino porque en esta poca de reflujo de las expectativas de cambio social revolucionario esa situacin de crisis de estructuras tericas supuestamente rgidas puede ayudar a remontarse a la fuente comn de la que ha salido todas esas tradiciones: socialismo, anarcosindicalismo, marxismo, etctera.

Manuel Sacristn (1983)

 

 

En esta tercera entrega de Imgenes marxistas se contina la seleccin de textos de Manuel Sacristn sobre autores de la tradicin marxista que no fueron objeto de un largo desarrollo por su parte pero sobre los que ofreci en notas, presentaciones, contraportadas o resmenes reflexiones de innegable inters

Para algunas entradas, especialmente en el caso de observaciones de lectura, me he servido de las detalladas anotaciones de sus cuadernos de resmenes y trabajo depositados en Reserva de la Universidad de Barcelona. Para no alargar la seleccin, en algunas ocasiones, no he reproducido el texto completo del libro anotado, cosa que, efectivamente, Sacristn s que hizo siempre y con cuidado detalle. Me permito destacar de esta seleccin sus reflexiones sobre obras de Karl Korsch.

Quiz al lector le extrae la no presencia en esta entrega de textos sobre Harich o Heller. Autor y autora merecern un desarrollo autnomo.

Como en los casos anteriores, mis comentarios estn indicadas por Notas SLA o estn escritas en letra de menor tamao.

*

 

18. Pietro Ingrao.

Ingrao no slo sigue estando en su sitio, sino que, adems, construye con mucho sentido de la realidad.

 

18. Reserva de la Universidad de Barcelona, fondo Sacristn.

*

 

19. Paul Kgi.

El mismo lxico de Marx bastaba para darse cuenta de eso: Marx habla con desprecio de lo que l llama science, en malintencionado anglofrancs, y habla con orgullo de lo que llama deutsche Wissenschaft, saber alemn, literalmente ciencia alemana, igual que ms tarde los nazis. Entre otras cosas, porque tienen en comn con stos una tradicin: la del idealismo alemn. Cuando se quejaba del patriotismo de Marx, Bakunin tena bastante razn (tanta cuanta Marx cuando se quejaba del paneslavismo de Bakunin).

Autores mucho menos conocidos que nuestros filsofos saban hace tiempo esta novedad debilitadora del marxismo cientificista y teoricista de estructuralistas y neokantianos. Paul Kgi, por ejemplo, un viejo funcionario sindical suizo que nunca fue profesor de ninguna universidad, se haba expresado as en 1965: Afirmaremos: Marx encontr en Hegel una estimacin de la ciencia emprica, pero, al mismo tiempo, un concepto de ciencia que abarca desde la ciencia emprica hasta la doctrina de las ideas [...]

 

1. El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia (1978), Sobre Marx y marxismo. Icaria, Barcelona, 1983, p. 322.

 

Nota SLA:

De una carpeta de resmenes de Reserva de la UB, anotaciones de Sacristn en torno a la obra de P. Kagi, La gnesis del materialismo histrico. Karl Marx y la dinmica de la sociedad. Sacristn cita por la edicin alemana: Genesis des historischen Materialismus. Karl Marx und die Dynamik der Gesellschaft, Europa Verlag, 1965.

1. Sobre su mtodo (p. 43) [Desde Utilizo por de pronto proposiciones del prlogo a la Aportacin a la crtica de la economa poltica.. hasta ... en la medida en que ste difiere de aquel otro texto].

2. Afirmaremos: Marx encontr en Hegel una estimacin de la ciencia emprica, pero al mismo tiempo un concepto de ciencia que abarca desde la ciencia emprica hasta la doctrina de las ideas, de modo que tena que resultar difcil distinguir entre las ciencias. Posiblemente nos aclare esto ms adelante el que Marx, al abandonar el modo especulativo de pensar, pudiera de todos modos recoger ideas hegelianas que sin ninguna duda pertenecen a la parte especulativa de la ciencia hegeliana (p. 54).

Aunque este honrado socialdemcrata piadoso yerra al referir esas afirmaciones a la dialctica realmente practicada por Marx, la observacin es de cierto inters para el pleito de Althusser.

3. Expone el atesmo de Marx no por Strauss ni por Feuerbach ya que, segn observa, las correspondientes publicaciones de estos (Das Leben Jesu [La vida de Jess], Das Wesen des Christentums [La esencia del cristianismo]) son anteriores al entusiasmo hegeliano de Marx joven; sino por influencia de Bruno Bauer (p. 78).

4. Ha estudiado mientras escriba. La polmica con Cornu en pp. 81-82 es ridcula, porque acaba coincidiendo con l. Al empezar a escribirla debi de creer que no.

5. Algunas citas de Feuerbach.

6. Sobre el origen de comunismo, socialismo.

7. Que el materialismo histrico est en Buret (p. 292).

8. Que la sobreestructura no tiene dinmica propia (p. 312).

9. Da influencia decisiva, a travs de Thiers y Mignet, a Plan de travaux scientifiques, ncessaires pour organiser la socit, de Comte, 1822, 1824, nueva edicin. Luego en el Cours, vol. 4, 1828.

10. Hay, pues, repentinamente una expresin ideolgica de la impotencia [MSL: de los filsofos frente al mundo], como si sta fuera un hecho econmico. Esos deslices permiten ver lo poco consolidada que estaba la doctrina (p. 325).

Es muy tonta esa interpretacin tan determinista-economicista.

11. Al final del captulo escribe (p. 342) [Desde Pero todava querra llamar la atencin acerca de un hecho... hasta ...Anlogamente la Entfremdung como proyeccin de sentimientos humanos (en la religin y la filosofa) se sustituye por el concepto de ideologa].

12. Pasa al captulo sobre la Miseria de la filosofa. Empieza por recordar que tres aos antes, Marx haba elogiado altamente a Proudhon en la Rheinische Zeitung [Gaceta Renana]. Insiste en la superacin de la fase Manuscritos (pp.344-345).

13. Y as sucesivamente. Los admirados logros de la burguesa, como el aumento de la productividad, la unificacin de los microestados en la nacin, alternan con ataques a la personalidad humana: los obreros son mercanca, adminculo de las mquinas; esto recuerda intensamente el hilo de pensamientos de la Entfremdung de la sociedad humana (pp. 367-368).

La tontera consiste en pensar antidialcticamente.

*

20. Karl Korsch (1886-1961)

 

A. Resulta interesante comparar su conducta [la de Lukcs] con la del otro principal filsofo condenado, Karl Korsch, que aquel mismo ao haba publicado Marxismo y filosofa. Korsch no se retract de su marxismo primero, tan hegelizante como el de Lukcs, ni tampoco rectific su izquierdismo. Por el contrario, empez una larga y deprimente carrera de fundador de grupsculos comunistas radicales que desemboc en el aislamiento completo durante su exilio en EE.UU. Pero lo notable es que Korsch acab por abandonar completamente, en el curso de su vida, las posiciones hegelianas que comparti con Lukcs en los veinte, mientras que ste, que tan prontamente acept en poltica el comunismo centrista de Lenin y el Gobierno sovitico, sigui siendo un marxista hegeliano hasta en las grandes obras de su vejez (Esttica, 1963). Slo despus de 1968 pareci algo dispuesto a revisar de verdad su pensamiento.

La comparacin entre Lukcs y Korsch ilustra acerca de lo torpe que es identificar adhesin poltica con homogeneizacin intelectual, con ortodoxia, como suele hacerlo la literatura poltica trivial. Lukcs se adhiri al comunismo estaliniano, muy antihegeliano, pero sigui cultivando su hegelomarxismo.

 

B. Cosa anloga ocurre con los izquierdistas neopositivistas de los aos 20 y 30. As, por ejemplo, Korsch criticaba a Lenin, todava en 1938, por no haber visto el punto de partida resueltamente materialista en que se basa la filosofa neopositivista. Esa crtica est fuera de lugar: lo que haba que ver y que apreciar -ya desde Mach y Bogdnov- era, por ejemplo, el anlisis formal que reduce, slo para fines internos del estudio de los lenguajes cientficos, la nocin de objetividad a la de intersubjetividad, o la de axiomas evidentes a la de simplicidad, a eficacia deductiva, a armona de pensamiento, como deca Mach. Muchas de esas nociones han sido ya abandonadas, incluso en el trabajo analtico que era su terreno propio y de origen. Pero eran apreciables (y su intencin cientfica sigue sindolo) como instrumentos destinados a traducir las afirmaciones generales y materiales sobre el mundo por enunciados de contexto interno al trabajo cientfico mismo y, por lo tanto, de manejo ms simple formalmente exacto e inambiguo. En cambio, si esos enunciados se toman por afirmaciones sobre el mundo, entonces se tiene no el anlisis de las teoras, no una crtica de la experiencia, sino el neopositivismo como filosofa de tipo tradicional...

 

C. Traduzco Betriebsverfassung por constitucin industrial creyendo que el autor [SLA: Wolfgang Abendroth] est pensando, aunque no lo diga explcitamente, en temas sugeridos en la tradicin marxista alemana, por Karl Korsch a principios de los aos veinte. Y el lxico histrico-terico de ste (Arbeitsverfassung, etc.) recomienda versiones como constitucin del trabajo, etc.

 

20. A. Para que sirvi el realismo de Lukcs? (1985), Pacifismo, ecologa y poltica alternativa, Icaria, Barcelona, 1987, pp. 176-177. 20. B. Lenin y la filosofa, Sobre Marx y marxismo, op. cit, pp. 180-181. 20. C. Nota de traductor de SADP, p. 48.

 

Nota SLA:

Anotaciones de Sacristn sobre algunas obras de K. Korsch del fichero dialctica de Reserva de la Universidad de Barcelona.

A. KK, Marxismus und Philosophie [Marxismo y filosofa].

1. Al situar unilateralmente la dialctica en el objeto -en la naturaleza y en la historia- y caracterizar el conocimiento como un reflejo meramente pasivo y una reproduccin de ese ser objetivo en la consciencia subjetiva, Lenin y los suyos destruyen en realidad toda relacin dialctica entre el ser y la consciencia y, por consecuencia necesaria, tambin la relacin dialctica entre la teora y la prctica (p. 62)

En esta vieja inspiracin idealista hay siempre una fusin del problema de la actividad del sujeto con el de la naturaleza del producto.

2. (...) para la concepcin dialctica, mtodo y contenido van inseparables (p. 63). Tambin en este punto la tradicin dialctica (o sea, idealista) es imprecisa: pues es claro que no prohbe el silogismo para ningn contenido. Lo que es inseparable es la singularidad de procedimiento heurstico.

3. p. 100 [Desde Cuando, por ejemplo, muchos intrpretes burgueses de Marx y tambin bastantes marxistas... hasta ... Pues uno de los rasgos esenciales de ese mtodo materialista-dialctico es que no conoce esa diferencia, sino que consiste ms bien esencialmente en la conceptuacin terica de lo histrico]. Ese paso magnfico capta en mi opinin la verdad y la inspiracin del espritu dialctico. Al mismo tiempo, permite bien ver que eso no es ni puede ser un mtodo: es un programa. La debilidad potencialmente acientfica, pseudocientfica, de las dialcticas consiste en no querer admitir que para la realizacin de ese programa de conocimiento no hay ms mtodos, ms instrumentos, que los comunes.

4. pp. 126-128 [Desde El gran defecto bsico de este socialismo vulgar consiste en que se aferra de modo no cientfico.. hasta ...una crtica de la economa poltica no habra podido jams convertirse en el elemento principal de una teora de la revolucin social]. La madre del cordero, como en Lukcs. Pero dicho mucho ms agudamente. La causa de la locura es la ortodoxia: toma la carrera intelectual de Marx desde la crtica a la teora como si fuera una demostracin, y no una aventura con curvas y rodeos. Pero qu bien expresa lo que ocurri en la cabeza de Marx. Y de esa locura idealista se desprender fcilmente su crtica de la divisin base-sobreestructura y de las interrelaciones

5. Esos camaradas creen que la cuestin del mtodo cientfico ha quedado resuelto de una vez para todas en el mtodo emprico de las ciencias de la naturaleza y en el correspondiente mtodo histrico-positivo de las ciencias de la sociedad; y no se dan cuenta de que precisamente ese mtodo, grito de guerra con el cual la clase burguesa ha conducido desde el primer momento su lucha por el poder, sigue siendo hoy el mtodo especficamente burgus de investigacin cientfica (pp. 172-173).

Como lo que aade es la prctica, se puede pensar que siempre sostuvo las ciencias en su limitacin.

 

B. KK, Karl Marx, Ariel, Barcelona.

1. pp. 60-61 [Desde Este mtodo tan tremendamente devorador de contradicciones se poda considerar... hasta ...en sentido materialista y liberada de su mistificacin, los mtodos especficos de su ciencia materialista de la sociedad]. En el Karl Marx, Korsch escribe con una peculiar ambigedad (a primera vista): en el asunto de la dialctica, como en cualquier otro, conserva modos de decir ortodoxos en los que ya no cree mucho; pero luego trabaja los conceptos de un modo original. Las frases sobre dialctica, aparentemente contradictorias, se pueden resolver tal vez en una nueva concepcin, en un nuevo uso de dialctica que se puede ir rastreando por todo el libro. El programa es muy bueno, pero contiene todava la errnea afirmacin ortodoxa de que eso es un mtodo o ciencia nueva. Mejor sera decir que es un saber o conocimiento nuevo. Logrado, en lo que tiene de slido, con las ciencias de la academia.

2. El postulado de Hegel de que la verdad es concreta es tericamente exagerado y prcticamente irrealizable en el terreno positivo [MSL: Scientia non est de particularibus]. Pero eso Marx lo desarrolla hasta obtener un nuevo principio de conceptuacin en la ciencia social, principio que mantiene el carcter histrico especfico de todas las relaciones sociales y la realidad de la transformacin histrica sin abandonar la generalizacin y en ella misma (p. 71).

Parece que quiere decir (si se concreta y desgermaniza la vaguedad de la formulacin) que Marx construye un modelo de leyes y, adems, considera histricas estas leyes y el modelo.

[Nota aadida: De todos modos, expresa la esencia del programa de Korsch: una ciencia histrica exacta].

3. Mientras que con el corriente procedimiento de abstraccin con que se forman los llamados conceptos generales... Marx analiza la particular forma histrica de la sociedad burguesa y llega as a un conocimiento ms general del desarrollo social, conocimiento que rebasa realmente dicha forma histrica burguesa (p. 72).

Es el paso clave de la concepcin de la dialctica marxiana por KK.

4. La moderna ciencia de la naturaleza no generaliza cualesquiera rasgos de un objeto empricamente dado, a la vieja manera aristotlico-escolstica, pasando, por ejemplo, de la piedra que cae a la ley general de cada de las piedras, sino que parte del anlisis del caso singular en toda su particularidad, o bien procede del experimento singular realizado bajo condiciones bien precisas a la formulacin de la ley de la gravitacin universal... (p. 72)

Buen anlisis, aunque no se pregunta qu gua el anlisis previo a la induccin o abstraccin.

5. Anlogamente, una ciencia social rigurosa... Slo as lleva a ser la investigacin de la sociedad una ciencia exacta basada en el experimento y en la observacin (p. 73).

Esta segunda parte es una analoga desmesurada, por las ideas de exactitud y de experimento.

6. p. 89 [Desde En su desarrollo tardo entre los economistas vulgares del siglo XIX... hasta ...la economa se ha anquilosado hasta convertirse en una disciplina especial que no contiene ya ningn inters social general]. Para redondear su complicada teora de la ciencia marxista.

7. pp. 188-189 [Desde (...) la teora de Marx, conscientemente progresada de la filosofa a la ciencia... hasta ...mediante una ciencia y una prctica directamente materialista]. Se apoya en la Ideologa Alemana y es contra el Diamat.

8. p. 200 [Desde Lo que hizo que el joven Marx, pese a su sana resistencia, sucumbiera finalmente a la filosofa hegeliana... hasta ...que ya en el perodo hegeliano haban constituido el verdadero contenido oculto de los conceptos]. Una de las causas de que el texto de Korsch deslumbre es que escribe todas las interesantes agudezas que se le ocurren, aunque procedan de puntos de vista diferentes sobre la obra de Marx.

9. p. 239: (...) al formular su principio materialista, Marx y Engels han partido desde el principio, como de cosa obvia, del hecho de que una misma base econmica -misma en cuanto a las condiciones principales- puede mostrar por innumerables circunstancias empricas diversas... infinitas variaciones y gradaciones en su manifestacin, las cuales slo se pueden entender por el anlisis de esas condiciones empricamente dadas (K III, MEW 25, 9.800).

La interesante comprensin de este punto por Korsch, con su cita de K III, da otra luz a la cuestin del verdadero mtodo cientfico. Es la nueva concepcin de la dialctica tpica de Korsch, la cual supone otro trato de las abstracciones, inspirado en el desarrollo hegeliano del concepto. En metodologa positiva, el resultado es posiblemente una idiografa cientfica, exacta al decir de Korsch.

10. pp. 249-250 [Desde Para la determinacin del tipo particular de relaciones y conexiones que existen entre la base econmica y la sobreestructura jurdica y poltica... hasta (...) El principal trabajo preparatorio de esa resultante determinacin moderna respecto de las particulares conexiones que dominan la vida prctica histrico-social, del hombre, se debe, en forma filosfica propia de la poca, a la dialctica hegeliana, y luego, en forma ya no filosfica, pero tampoco enteramente desprendida de la filosofa hegeliana, al materialismo dialctico de Marx y Engels]. Da la impresin de que su familiaridad con el Crculo de Viena no pudo ser muy profunda, porque slo as se entiende que no perciba la abismtica diferencia de estilo intelectual entre [Philip] Frank y Hegel-Marx. Pero sin duda Korsch quera decir algo razonable a travs de oscuridad, a saber, que en historia -o, ms korschianamente, en la teora de la revolucin- lo que interesa es una cosa distinta de las leyes causales conocidas en la tradicin.

 

C. KK, texto mecanografiado del 27.10.1931, cit. apud. Rusconi.

1. Rusconi, XLII. Trovare l momento unitario anche epistemolgico tra filosofa, scienza e prassi e il problema di Korsch.

El programa es bueno y esencial a la tradicin socialista marxista. Pero, para que no degenere en confusin, tiene que saber que eso no es epistemologa en sentido etimolgico, sino gnoseologa. O que es ciencia no terica.

2. Rusconi, XLII [Desde Contra el procedimiento dialctico de Hegel que escinde tericamente... hasta ...Basta con que en su desarrollo dialctico se pueda derivar de esos conceptos otros conceptos empricamente llenables y llenos]. La reconstruccin de Hegel de acuerdo con la filosofa de la ciencia moderna, tiene mucho de analoga metafrica y apologtica. La raz es poltica, la idea de que la dialctica es una nocin imprescindible para la etimologa de la voluntad revolucionaria.

La confusin de Korsch a propsito de Hegel y el empirismo (lgico) se explica porque l oyera sobre todo el tono psicologista de aquel empirismo.

 

D. KK, Einleitung a Das Kapital [Introduccin a El Capital], Berlin, G. Kiepenheur, 1932.

1. p. 12 [Desde En el libro primero del Capital, Marx limita slo formalmente su investigacin... hasta (...) con un procedimiento aparentemente slo lgico, el material adquirido en los detalles de la investigacin].

El que considere que el procedimiento axiomtico es aparentemente lgico indica que slo haba odo campanas sobre el mismo. Seguramente.

 

E. KK, Lenin und die Komintern, die Internationale, ao 7, nms.10-11, pud. Rusconi, XXX/XXXI.

  1. El uso de ciencia es el especial, no ciencia pura.

 

Por otra parte, en el seminario sobre dialctica impartido en la Facultad de Econmicas de la UB en 1984-1985, o en el mismo curso sobre metodologa, no puedo precisarlo, el apartado dedicado a Korsh, segua el siguiente desarrollo (Es posible, por lo dems, que las anteriores anotaciones fueran material de trabajo para este curso y para el de posgrado que imparti en la UNAM en 1982-1983):

3.1. Atractivo del personaje: su evolucin, en el curso de la cual, luces y oscuridades de gran inters.

3.2. Valenta y sinceridad.

3.2.1. Aunque restricciones mentales.

3.3. Continuidad a travs de los grandes cambios.

3.4. Su primera concepcin de la dialctica.

3.4.1. Versin tradicional de la dialctica en 1923, con rasgo personal.

3.4. 2. Arranque idealista anti-positivista, como Lukcs (coetneo y condenado), 1924.

3.4.2.1. Pero trabajar sobre eso, no se ver intelectualmente forzado, como Lukcs, a cambiar de ruta.

3.4.3. An mantiene posiciones hegeliano-lukcsianas en la Antikritik de 1930.

3.4.3.1. En parte por oponerse al marxismo-leninismo.

3.4.3.2. Y con el importante rechazo de la tesis de la Umstlpung [inversin], que, aunque no nueva en l, cobra particular relieve en la Antikritik.

3.4.4. Por otra parte, desde muy pronto (Marxismus und Philosophie), nocin concreta de la dialctica, ms epistemolgica que metodolgica: ciencia conceptual de la historia.

3.4.5. Por otra parte, tambin desde muy temprano, 1924, concepcin de una ciencia dialctica no pura, sino revolucionaria.

3.4.5.1. Grandeza y miseria." del filosofar de Korsch, salvo en los ltimos aos.

3.5. Su segunda concepcin de la dialctica.

3.5.1. A principios de los aos 30, Korsch colabora en la Gesellschaft fr empirische Philosophie [Sociedad de Filosofa emprica] con Philip Frank, Hans Reichenbach, Ludwig von Mises.

3.5.2. Nueva actitud: conservar un Hegel compatible con la nueva filosofa de la ciencia.

3.5.2.1. Mtodo de Hegel, mtodo axiomtico, constructos tericos modernos.

3.5.2.2. Muy libre comprensin de la filosofa del Crculo de Viena.

3.5.2. La culminacin de esta poca es el Karl Marx, obra de muchos planos y muchas restricciones mentales, con restos de anteriores y anticipacin de las siguientes. La intervencin de Brecht.

3. 6. ltima presentacin de la dialctica.

3.6.1 Negacin del sistema dialctico (Diamat) en el Karl Marx

3.6.2. Desformalizacin del hegelismo de Marx.

3.6.2.1. Muy original, pero dentro de la tradicin, a propsito de la distincin mtodo-sistema en la filosofa hegeliana. Karl Marx.

3.6.3. Eliminacin de las categoras hegelianas en una versin contenidista, no formal, de la dialctica.

3.6.4. Dialctica y teora de juegos de estrategia (Gerlach).

3.6.5. La ciencia emprica marxista, fruto de la dialctica concreta, contenidista.

3.6.5.1. Ciencia histrica exacta (Althusser).

3.6.5.1.1. Con muy buena captacin de Marx en odres nuevos".

3.6.5.2. Reconocimiento de que esa ciencia tiene un estatuto epistemolgico diferente del de la "ciencia burguesa, porque

3.6.5.2.1. Es "social

3.6.5.2.2. Es crtica.

3.6.6. Esta concepcin busca aunar la desmesura del programa hegelizante juvenil con el buen sentido epistemolgico, que se aprecia en las claras distinciones.

3.6.7. Pero resulta evidente que el Korsch maduro es ambiguo acerca de la "dialctica.

3.6.7.1. Pero en esa ambigedad se puede apreciar una concepcin positiva, original, con un defecto importante.

3.6.8. Y, dicho sea de paso, su imponente forcejeo en el Karl Marx entre epistemologa standard y aspiraciones marxiano-praxiolgicas da a veces frutos notables, muy korschianos. El abandono de la dialctica.

3.7.1. Observacin de Gerlach para 1931: ya dialctica no es para Korsch lgica ni super-lgica.

3.7.2. Rechazo de la dialctica en 1937.

3.7.3. El programa de "reconstruccin'' de Marx.

 

Y acaso el esquema anterior, est inspirado en el desarrollo seguido en Induccin y dialctica, seminario de postgrado que Sacristn imparti en Mxico en el curso acadmico 1982-1983:

3.1. Atractivo del personaje: su evolucin, en el curso de la cual, luces y oscuridades de gran inters.

3.2. Valenta y sinceridad.

(...) Hay que estar dispuesto a abandonar todas las convicciones cuando ya no coinciden con las experiencias actuales (Korsch en Hannover, conferencia 1959, en E. Gerlach, K.K., M und Ph., p.30).

3.2.1. Aunque restricciones mentales.

(...) El elemento crtico aparece an ms claramente en el mtodo de la filosofa hegeliana que en su contenido. El mtodo dialctico es para Hegel el poderoso instrumento con el cual, en vez de dejar las contradicciones nacidas en la sociedad burguesa presentes las unas junto a las otras (como todava ha hecho Ricardo), las consigue reunir -con numerosas imprecisiones, groseras y arbitrariedades tericas, pero con una sistematicidad de todos modos genial de mediaciones lgicas en la Idea- en una unidad de las contradicciones entendida como proceso vivo, aunque, al mismo tiempo, de acuerdo con las necesidades de una clase que est reclamando el final del movimiento revolucionario y la restauracin, lo recubra todo con una restitucin aparentemente completa de toda la vida metafsica ya superada por el materialismo burgus temprano, incluyendo la misma dogmtica cristiana en una metafsica absoluta.(Karl Marx. Barcelona, Ariel, p. 69).

3.3. Continuidad a travs de los grandes cambios.

3.4. Su primera concepcin de la dialctica.

3.4.1. Versin tradicional de la dialctica en 1923, con rasgo personal.

(...) Modo de pensar metafsico y modo de pensar dialctico:

a) Marx y Engels llaman metafsica a la concepcin que elabora en conceptos y proposiciones sueltas los fenmenos de la realidad dada de la naturaleza, (2) de la historia humana, (3) de nuestra misma actividad intelectual, y contrapone al mundo esos conceptos sueltos y esas proposiciones sueltas como verdades absolutas.

b) Se llama, en cambio, dialctico al modo de pensar que concibe el entero mundo natural, histrico e intelectual (Engels) como un proceso de desarrollo, y para el cual, por lo tanto, no puede haber verdades absolutas. Este modo de pensar se desarrolla primero en la filosofa burguesa del siglo XIX (desde Kant hasta Hegel). (Karl Korsch, Fnfzehn Thesen ber wissenschaftlichen Sozialismus [Quince tesis sobre el socialismo cientfico] (1923), en K. Korsch, Politische Texte, Frankfurt am Main, Europische Verlangsanstalt, 1974, pp. 52-53).

Observar el giro modo de pensar (Denkweise).

3.4.2. Arranque idealista anti-positivista, como Lukcs (coetneo y condenado), 1924.

A. (...) Esos camaradas creen que la cuestin del mtodo cientfico ha quedado resuelto de una vez para todas en el mtodo emprico de las ciencias de la naturaleza y en el correspondiente mtodo histrico-positivo de las ciencias de la sociedad; y no se dan cuenta de que precisamente ese mtodo, grito de guerra con el cual la clase burguesa ha conducido desde el primer momento su lucha por el poder, sigue siendo hoy el mtodo especficamente burgus de investigacin cientfica (KK,ber materialischen Dialektik, junio 1924, en KK, Marxismus und Philosophie, pp. 172-173).

Como lo que aade es la prctica, se puede pensar que siempre sostuvo las ciencias en su limitacin.

B. (...) El gran defecto bsico de este socialismo vulgar consiste en que se aferra de modo no cientfico, por decirlo de un modo marxiano, al ingenuo realismo con que el llamado buen sentido, el peor de los metafsicos, y, con l, la corriente ciencia positiva de la sociedad burguesa, trazan una tajante lnea divisoria entre la consciencia y su objeto. No se dan cuenta de que es contraposicin, que ya no subsiste del todo para la consideracin trascendental de la filosofa crtica, queda totalmente abolida para la concepcin dialctica (...) Pero prescindiendo de toda filosofa, est completamente claro que sin esa coincidencia de consciencia y realidad, caracterstica de toda dialctica, tambin de la marxista-materialista, coincidencia que hace que las relaciones de produccin materiales de la poca capitalista sean lo que son slo junto con las formas de consciencia en las que se reflejan tanto en la consciencia precientfica cuanto en la consciencia cientfica (burguesa) de la poca, hasta el punto de no poder subsistir realmente sin ellas, una crtica de la economa poltica no habra podido jams convertirse en el elemento principal de una teora de la revolucin social (Ibdem, pp. 126-128).

La madre del cordero, como en Lukcs. Pero dicho mucho ms agudamente. La causa de la locura es la ortodoxia: toma la carrera intelectual de Marx desde la crtica a la teora como si fuera una demostracin, y no una aventura con curvas y rodeos. Pero qu bien expresa lo que ocurri en la cabeza de Marx. Y de esa locura idealista se desprender fcilmente su crtica de la divisin base-sobreestructura y de las interrelaciones

3.4.2.1. Pero trabajar sobre eso, no se ver intelectualmente forzado, como Lukcs, a cambiar de ruta.

3.4.3. An mantiene posiciones hegeliano-lukcsianas en la Antikritik de 1930.

(...) Al situar unilateralmente la dialctica en el objeto -en la naturaleza y en la historia- y caracterizar el conocimiento como un reflejo meramente pasivo y una reproduccin de ese ser objetivo en la consciencia subjetiva, Lenin y los suyos destruyen en realidad toda relacin dialctica entre el ser y la consciencia y, por consecuencia necesaria, tambin la relacin dialctica entre la teora y la prctica (KK, M. und Ph., Antikritik de 1930, p.62).

En esta vieja inspiracin idealista hay siempre una fusin del problema de la actividad del sujeto con el de la naturaleza del producto.

3.4.3.1. En parte por oponerse al marxismo-leninismo.

3.4.3.2. Y con el importante rechazo de la tesis de la Umstlpung, que, aunque no nueva en l, cobra particular relieve en la Antikritik.

(...) El (Lenin) se imagina el paso de la dialctica idealista hegeliana al materialismo dialctico de Marx y Engels como un simple trueque de la concepcin del mundo que subyace a esa dialctica idealista en Hegel por otra concepcin del mundo filosfica ya no idealista, sino materialista, y no parece ni barruntar que con esa inversin materialista de la filosofa idealista de Hegel no se puede conseguir, en el mejor de los casos, ms que una modificacin terminolgica consistente en no llamar ya al Absoluto espritu, sino materia (Ibdem, p. 60).

3.4.4. Por otra parte, desde muy pronto (Marxismus und Philosophie), nocin concreta de la dialctica, ms epistemolgica que metodolgica: ciencia conceptual de la historia.

(...) Cuando, por ejemplo, muchos intrpretes burgueses de Marx y tambin bastantes marxistas de los ltimos tiempos, creen poder hacer en la obra principal de Marx, El Capital, una distincin entre los materiales histricos y los terico-econmicos, prueban con solo eso que no han entendido an nada del verdadero mtodo marxiano de crtica de la economa poltica. Pues uno de los rasgos esenciales de ese mtodo materialista-dialctico es que no conoce esa diferencia, sino que consiste ms bien esencialmente en la conceptuacin terica de lo histrico (Ibdem, p. 100)

Ese paso magnfico capta en mi opinin la verdad y la inspiracin del espritu dialctico. Al mismo tiempo, permite bien ver que eso no es ni puede ser un mtodo: es un programa. La debilidad potencialmente acientfica, pseudocientfica, de las dialcticas consiste en no querer admitir que para la realizacin de ese programa de conocimiento no hay ms mtodos, ms instrumentos, que los comunes.

3.4.5. Por otra parte, tambin desde muy temprano, 1924, concepcin de una ciencia dialctica no pura, sino revolucionaria.

(...) Slo la nueva ciencia de la clase proletaria, que no es ya, ni quiere ser, como la ciencia burguesa, ciencia pura terica, sino, al mismo tiempo, prctica revolucionaria, puede romper esas barreras (de las antinomias) (KK, ber materialischen Dialektik[Sobre el materialismo dialctico], junio 1924, en KK, M. und Ph., p.175).

3.4.5.1. Grandeza y miseria" del filosofar de Korsch, salvo en los ltimos aos.

A. En el artculo Cuestiones fundamentales relativas a la socializacin, Der Arbeiterrat, 1920, ahora en Consigni di fabbrica e socializzazione [Consejos de fbrica y socializacin], Bari, Laterza, 1970, Korsch propone el concepto Erkenntnistheorie des revolutionren Willes [Teora del conocimiento de la voluntad revolucionaria], a propsito de su interpretacin de la unidad de teora y prctica en Marx (Karl Korsch, Il materialismo storico, trad. di Enzo Rota, con un saggio introductivo de Gian Enrico Rusconi, Bari, Laterza, 1972, p. XVIII).

B. (...) Trovare l momento unitario anche epistemolgico tra filosofa, scienza e prassi e il problema di Korsch [Encontrar el momento unitario tambin epistemolgico entre filosofa, ciencia y praxis es el problema de Korsch] (Rusconi, XLIII).

El programa es bueno y esencial a la tradicin socialista marxista. Pero, para que no degenere en confusin, tiene que saber que eso no es epistemologa en sentido etimolgico, sino gnoseologa. O que es ciencia no terica.

3.5. Su segunda concepcin de la dialctica.

3.5.1. A principios de los aos 30, Korsch colabora en la Gesellschaft fr empirische Philosophie [Sociedad de Filosofa emprica] con Philip Frank, Hans Reichenbach, Ludwig von Mises.

3.5.2. Nueva actitud: conservar un Hegel compatible con la nueva filosofa de la ciencia.

(...) En una conferencia indita que pronunci en 1931 en la Gessellschaft fr empirische Philosophie acerca del Empirismo en Hegel, se arguye que la verdadera importancia de Hegel para Marx se encuentra en el trabajo de pionero de Hegel en el terreno de la investigacin emprica de la sociedad. Sostiene que el mtodo de Hegel no es muy distinto del procedimiento axiomtico de las modernas ciencias de la naturaleza. Tambin en Hegel toda determinacin conceptual dialcticamente derivada se fundamenta con el correspondiente fenmeno emprico. Korsch niega que exista un concepto dialctico de verdad anlogo al de la lgica formal. Pero subraya la imponente ampliacin y el giro particular que ha dado Hegel al concepto mismo de experiencia El concepto hegeliano de experiencia no es slo mucho ms amplio que el concepto de experiencia de las ciencias naturales de hoy da, sino que, adems, tiene una inclinacin, muy importante, para el futuro desarrollo del empirismo (...) hacia lo subjetivo, hacia la experiencia como accin, como prctica humana, social. Korsch llama a Hegel precursor decisivo de una empiria exacta del sujeto que piensa y acta. (Erich Gerlach, en Karl Korsch, Marxismus und Philosophie, pp. 23/24).

La confusin de Korsch a propsito de Hegel y el empirismo (lgico) se explica porque l oyera sobre todo el tono psicologista de aquel empirismo.

3.5.2.1. Mtodo de Hegel, mtodo axiomtico, constructos tericos modernos.

A. (...) Contra el procedimiento dialctico de Hegel que escinde tericamente el mundo de la experiencia inmediatamente dada en parejas de conceptos opuestos para obtener de la contraposicin de conceptos -es decir, de la contraposicin y unin de dos conceptos abstractos que se niegan mutuamente- el todo concreto, pero ahora como todo conceptual, no se puede objetar nada de fondo por el hecho de que a los conceptos de oposicin as formados no corresponda, en el caso lmite, tomados individualmente, en la realidad empricamente determinable nada determinado. Basta con que en su desarrollo dialctico se pueda derivar de esos conceptos otros conceptos empricamente llenables y llenos (Karl Korsch, texto mecanografiado del 27/10/1931,. cit. apud. Rusconi, XLIII).

La reconstruccin de Hegel de acuerdo con la filosofa de la ciencia moderna, tiene mucho de analoga metafrica y apologtica. La raz es poltica, la idea de que la dialctica es una nocin imprescindible para la etimologa de la voluntad revolucionaria.

B. (...) Hegel entiende por experiencia (...) no slo la experiencia inmediata, sino los resultados que se van obteniendo mediante la elaboracin cientfica del mbito especfico que se examina, exactamente igual que el moderno procedimiento axiomtico no tiene ya nada que ver con la experiencia directa (Ibdem, XLIII).

C.(...) En el libro primero del Capital, Marx limita slo formalmente su investigacin al proceso de produccin del capital; en realidad, en esta parte ha recogido y presentado al mismo tiempo el conjunto del modo de produccin capitalista y de la sociedad burguesa que aqu crea con todas sus formas ideolgicas (...) como una totalidad. Eso es una consecuencia necesaria del modo de representacin que Marx ha tomado de la filosofa hegeliana sin alterarlo mucho formalmente, pese a la inversin materialista de su contenido idealista. Ese modo de representacin -semejante en estos a los modernos mtodos axiomticos de las ciencias naturales materialistas- deduce de conceptos bsicos sencillos, con un procedimiento aparentemente solo lgico, el material adquirido en los detalles de la investigacin (Karl Korsch, Einleitung a Das Kapital [Introduccin a El Capital], Berlin, G. Kiepenhuer, 1932, p. 12, apud. Rusconi, XLIII/XLIV).

El que considere que el procedimiento axiomtico es aparentemente lgico indica que slo haba odo campanas sobre el mismo.

3.5.2.2. Muy libre comprensin de la filosofa del Crculo de Viena.

A. Para la determinacin del tipo particular de relaciones y conexiones que existen entre la base econmica y la sobreestructura jurdica y poltica, junto con las correspondientes formas de consciencia, no bastan en esta forma general ni la determinacin conceptual filosfica de la causalidad dialctica ni la causalidad cientfico-natural complementada por interacciones. La ciencia natural del siglo XX ha aprendido que las relaciones causales, en cuyo descubrimiento para un determinado campo trabaja el investigador especialista en l, no se pueden definir en la forma de un concepto de causalidad o una ley de causalidad generales, sino especficamente para cada campo particular (Philip Frank, Das Kausalgesetz und seine Grenzen, Wien, 1932). El principal trabajo preparatorio de esa resultante determinacin moderna respecto de las particulares conexiones que dominan la vida prctica histrico-social, del hombre, se debe, en forma filosfica propia de la poca, a la dialctica hegeliana, y luego, en forma ya no filosfica, pero tampoco enteramente desprendida de la filosofa hegeliana, al materialismo dialctico de Marx y Engels (Karl Marx, op. cit, pp. 249-250).

Da la impresin de que su familiaridad con el Crculo de Viena no pudo ser muy profunda, porque slo as se entiende que no perciba la abismtica diferencia de estilo intelectual entre [Philip] Frank y Hegel-Marx. Pero sin duda Korsch quera decir algo razonable a travs de oscuridad, a saber, que en historia -o, ms korschianamente, en la teora de la revolucin- lo que interesa es una cosa distinta de las leyes causales conocidas en la tradicin.

B. (...) La moderna ciencia de la naturaleza no generaliza cualesquiera rasgos de un objeto empricamente dado, a la vieja manera aristotlico-escolstica, pasando, por ejemplo, de la piedra que cae a la ley general de cada de las piedras, sino que parte del anlisis del caso singular en toda su particularidad, o bien procede del experimento singular realizado bajo condiciones bien precisas a la formulacin de la ley de la gravitacin universal (...)1. Anlogamente, una ciencia social rigurosa no puede proceder por simple abstraccin de unas notas y conservacin de otras ms o menos arbitrariamente escogidas para hacerse un concepto de la forma histricamente dada de sociedad. Tiene que llegar al conocimiento de lo general obtenido de esa forma de sociedad mediante una investigacin cuidadosa y exacta de la gnesis histrica de esta forma particular y, de ser posible, tambin a partir de la alteracin de su forma presente producida en circunstancias conocidas con precisin. Slo as lleva a ser la investigacin de la sociedad una ciencia exacta basada en el experimento y en la observacin (Ibdem, p. 73).

(1) Buen anlisis, aunque no se pregunta qu gua el anlisis previo a la induccin o abstraccin. Esta segunda parte es una analoga desmesurada, por las ideas de exactitud y de experimento.

3.5.2. La culminacin de esta poca es el Karl Marx, obra de muchos planos y muchas restricciones mentales, con restos de anteriores y anticipacin de las siguientes. La intervencin de Brecht.

3.6. ltima presentacin de la dialctica.

3.6.1 Negacin del sistema dialctico (Diamat) en el Karl Marx

A. (...) Como investigacin rigurosamente emprica que es de determinadas formas sociales histricas, la ciencia social materialista de Marx no necesita ninguna fundamentacin filosfica semejante (Ibdem, p. 187) .

B. (...) la teora de Marx, conscientemente progresada de la filosofa a la ciencia; (...) La nica razn por la cual los filsofos materialistas Marx y Engels, a partir de un determinado punto de su desarrollo (y con ms consecuencia que los que inicialmente les haban precedido en este sentido, Feuerbach y Moses Hess) se han vuelto de espaldas a toda filosofa, tambin a la materialista, consiste en que quisieron rebasar el materialismo de la filosofa mediante una ciencia y una prctica directamente materialista (Ibdem, pp. 188-189).

Se apoya en la Ideologa Alemana y es contra el Diamat.

3.6.2. Desformalizacin del hegelismo de Marx.

3.6.2.1. Muy original, pero dentro de la tradicin, a propsito de la distincin mtodo-sistema en la filosofa hegeliana. Karl Marx.

(...) Lo que hizo que el joven Marx, pese a su sana resistencia, sucumbiera finalmente a la filosofa hegeliana para todo un importante perodo de su vida fue precisamente la circunstancia de que Hegel, pese a toda la mistificacin especulativa, ha llevado a la investigacin de la historia de la sociedad y del llamado Espritu algo ms que la actitud del investigador de la naturaleza (...) En el fondo, Marx no ha seguido nunca ms que al investigador natural de la sociedad Hegel, al que ha credo descubrir bajo el disfraz mistificador del filsofo idealista. Ha abandonado a Hegel inmediatamente, en cuanto que ha credo poder representar de modo directo las conexiones de los hombres y las cosas, que ya en el perodo hegeliano haban constituido el verdadero contenido oculto de los conceptos (Ibdem, p. 200)

Una de las causas de que el texto de Korsch deslumbre es que escribe todas las interesantes agudezas que se le ocurren, aunque procedan de puntos de vista diferentes sobre la obra de Marx.

3.6.3. Eliminacin de las categoras hegelianas en una versin contenidista, no formal, de la dialctica.

(...) La contradiccin hegeliana se sustituye por la lucha de clases sociales, la negacin dialctica se sustituye por el proletariado, y la sntesis dialctica por la revolucin proletaria y el paso a un estadio histrico superior de desarrollo de la sociedad (Ibdem, p. 203).

Vase comentario a ficha 65 [Texto 3.621]

3.6.4. Dialctica y teora de juegos de estrategia (Gerlach).

(...) Desde este punto de vista (el del Karl Marx) no es posible deducir dialcticamente del marxismo la necesidad de la victoria del socialismo. El marxismo es simplemente ciencia social referida a la accin de la clase trabajadora, ciencia de la cual esa clase se puede servir para el anlisis terico y para la transformacin prctica. La revolucin social del proletariado es la accin de los seres humanos que se encuentran unidos como clase social determinada y en lucha con otras clases sociales; contiene todas las posibilidades y todos los riesgos vinculados a semejante aspiracin real y prctica (KM). La teora de los juegos de estrategia es la expresin cientfica moderna de esa concepcin (E. Gerlach, en KK, M. und Ph, p.27)

3.6.5. La ciencia emprica marxista, fruto de la dialctica concreta contenidista.

3.6.5.1. Ciencia histrica exacta (Althusser).

A. (...) El postulado de Hegel de que la verdad es concreta es tericamente exagerado y prcticamente irrealizable en el terreno positivo Scientia non est de particularibus>. Pero eso Marx lo desarrolla hasta obtener un nuevo principio de conceptuacin en la ciencia social, principio que mantiene el carcter histrico especfico de todas las relaciones sociales y la realidad de la transformacin histrica sin abandonar la generalizacin y en ella misma (Karl Marx, op. cit, p.71)

Parece que quiere decir (si se concreta y desgermaniza la vaguedad de la formulacin) que Marx construye un modelo de leyes y, adems, considera histricas estas leyes y el modelo. De todos modos, expresa la esencia del programa de Korsch: una ciencia histrica exacta.

B. (...) Las nicas leyes autnticas en la ciencia de la sociedad son (...) leyes de desarrollo (Ibdem, p. 74).

3.6.5.1.1. Con muy buena captacin de Marx en odres nuevos".

(...) Mientras que con el corriente procedimiento de abstraccin con que se forman los llamados conceptos generales de los tericos sociales burgueses no es posible conceptuar ningn estadio real del desarrollo, Marx consigue con su transformacin racional del principio dialctico de la filosofa hegeliana la nica forma de generalizacin posible en una ciencia social practicada como ciencia rigurosa segn el modelo de las ciencias de la naturaleza ms desarrolladas. Los investigadores burgueses de la sociedad, que aparentemente estudian la sociedad en general , quedan presos en las categoras particulares de la sociedad burguesa. Marx analiza la particular forma histrica de la sociedad burguesa y llega as a un conocimiento ms general del desarrollo social, conocimiento que rebasa realmente dicha forma histrica burguesa (Ibdem, p. 72).

Es el paso clave de la concepcin de la dialctica marxiana por KK.

3.6.5.2. Reconocimiento de que esa ciencia tiene un estatuto epistemolgico diferente del de la "ciencia burguesa, porque

3.6.5.2.1. Es "social

(...) En su desarrollo tardo entre los economistas vulgares del siglo XIX y de modo completo ya con los representantes actuales de la economa ni siquiera poltica o social sino pura, la economa se ha anquilosado hasta convertirse en una disciplina especial que no contiene ya ningn inters social general (Ibdem, p. 62).

Para redondear su complicada teora de la ciencia marxista.

3.6.5.2.2. Es crtica.

(...) La ciencia marxista representa frente a los principios burgueses las nuevas concepciones y aspiraciones de esta clase oprimida en la sociedad burguesa. En este sentido no es una ciencia positiva, sino una ciencia crtica (Ibdem, p.80).

3.6.6. Esta concepcin busca aunar la desmesura del programa hegelizante juvenil con el buen sentido epistemolgico, que se aprecia en las claras distinciones.

3.6.7. Pero resulta evidente que el Korsch maduro es ambiguo acerca de la "dialctica.

3.6.7.1. Pero en esa ambigedad se puede apreciar una concepcin positiva, original, con un defecto importante.

(...) Este mtodo tan tremendamente devorador de contradicciones se poda considerar -con slo admitir que su prematuro cierre por Hegel con la sociedad burguesa, su estado, su filosofa, su religin y su arte es una violacin del mtodo revolucionario por el sistematizador conservador como abierto para recibir un contenido nuevo y tan plenamente contradictorio como es el movimiento de la clase y la revolucin proletarias. Lassalle y, durante algn tiempo, Proudhon creyeron seriamente que el mtodo poda dar de s semejante tarea.

Marx y Engels vieron claro que los viejos odres de la dialctica idealista burguesa no valan ya para el nuevo vino del materialismo proletario. Han conservado ciertamente, para los varios principios metdicos que han desarrollado en su investigacin social, el nombre genrico de dialctica (materialista), y tambin han coqueteado a veces con la forma externa de expresin de la filosofa hegeliana. Pero materialmente han roto del todo con la filosofa idealista de Hegel. Han puesto la dialctica sobre una base materialista en vez de idealista. Marx y Engels desarrollaron, partiendo de la dialctica de Hegel invertida en sentido materialista y liberada de su mistificacin, los mtodos especficos de su ciencia materialista de la sociedad (Ibdem, pp. 60-61).

En el Karl Marx, Korsch escribe con una peculiar ambigedad (a primera vista): en el asunto de la dialctica, como en cualquier otro, conserva modos de decir ortodoxos en los que ya no cree mucho; pero luego trabaja los conceptos de un modo original. Las frases sobre dialctica, aparentemente contradictorias, se pueden resolver tal vez en una nueva concepcin, en un nuevo uso de dialctica que se puede ir rastreando por todo el libro. El programa es muy bueno, pero contiene todava la errnea afirmacin ortodoxa de que eso es un mtodo o ciencia nueva. Mejor sera decir que es un saber o conocimiento nuevo. Logrado, en lo que tiene de slido, con las ciencias de la academia.

3.6.8. Y, dicho sea de paso, su imponente forcejeo en el Karl Marx entre epistemologa standard y aspiraciones marxiano-praxiolgicas da a veces frutos notables, muy korschianos.

(...) al formular su principio materialista, Marx y Engels han partido desde el principio, como de cosa obvia, del hecho de que una misma base econmica -misma en cuanto a las condiciones principales- puede mostrar por innumerables circunstancias empricas diversas... infinitas variaciones y gradaciones en su manifestacin, las cuales slo se pueden entender por el anlisis de esas condiciones empricamente dadas (K III, MEW 25, 9.800) (Ibdem, p. 239).

La interesante comprensin de este punto por Korsch, con su cita de K III, da otra luz a la cuestin del verdadero mtodo cientfico. Es la nueva concepcin de la dialctica tpica de Korsch, la cual supone otro trato de las abstracciones, inspirado en el desarrollo hegeliano del concepto. En metodologa positiva, el resultado es posiblemente una idiografa cientfica, exacta al decir de Korsch.

3.7. El abandono de la dialctica.

3.7.1. Observacin de Gerlach para 1931: ya dialctica no es para Korsch lgica ni super-lgica.

Sobre Karl Korsch, A Non-dogmatic Approach to Marxism, Politics, 1946, escrito en 1931 al principio: Aqu la dialctica no se entiende como una superlgica de la que uno se sirve como de la lgica comn, sino de manera subjetivista y activista, como el modo en que en una poca revolucionaria las clases, los grupos, los individuos producen ideas nuevas, disuelven los existentes sistemas del saber y los substituyen por sistemas ms flexibles o, en el mejor de los casos, por ningn sistema, sino por la libre aplicacin sin trabas del pensamiento al curso cambiante del proceso (E. Gerlach, en KK, Marxismus und Philosophie, pp. 24-25).

3.7.2. Rechazo de la dialctica en 1937.

(...) No slo en su mistificadora forma hegeliana, sino tambin en su transformacin racional marxista, la dialctica tiene determinados rasgos que no se armonizan plenamente con la principal tendencia de la investigacin marxiana, la cual es revolucionaria y progresista, antimetafsica y rigurosamente cientfica y emprica (Karl Korsch, The Old Hegelian Dialectic and the New Materalistic Science en International Council Corresponde for Theory and Discussion, oct. 1937, citado del manuscrito por Erich Gerlach en Die Entwicklung des Marxismus von der revolutionren Philosophie zur wissenschaflichen Theorie des proletarischen Handelns bei Karl Korsch, Introduccin a Karl Korsch, Marxismus und Philosophie, herausgegeben und eingeleiltet von Erich Gerlach, Frankfurt am Main, Europische Verlagsanstalt, 1966, pp. 22/23).

3.7.3. El programa de "reconstruccin'' de Marx.

*

 

21. Karel Kosk (1926-2003)

Karel Kosik seal [Dialctica de lo concreto, Mxico, 1967, pp. 152-153] la Introduccin de 1857 a la Contribucin a la Crtica de la Economa Poltica como el lugar de Marx en que se asienta la distincin entre la gnesis social de un producto (en aquel caso el arte griego) y su validez o vigencia. La concepcin que acabamos de estudiar, segn la cual la economa poltica inglesa nace vinculada a una clase, de la que son expresin sus mejores autores (sealadamente Ricardo), pero es, sin embargo, ciencia, producto sin ms inters que el pensamiento desinteresado, permite sustituir la fecha en que se fij Kosik por los primeros aos 1840.

 

21. Karl Marx como socilogo de la ciencia, mientras tanto, n 16-17, 1983, p.18.

Nota SLA:

De una de las carpetas de resmenes de Reserva de UB, estas anotaciones de Sacristn sobre Dialctica de lo concreto de Karel Kosk, segn la traduccin castellana de Adolfo Snchez Vzquez, editada en Mxico por Grijalbo en 1967.

1. Como es sabido, Marx distingua el mtodo de investigacin del mtodo de exposicin. Sin embargo, el mtodo de investigacin se pasa por alto como algo conocido y el mtodo de exposicin es considerado como una forma de presentacin y, por tanto, no se ve que no es sino el mtodo de explicacin, gracias al cual el fenmeno se vuelve transparente, racional, comprensible1 (...) Sin el pleno dominio de este mtodo de investigacin, cualquier dialctica se convierte en una vacua especulacin.

En cuanto la ciencia inicia su propia exposicin estamos ya ante el resultado de una investigacin y de una asimilacin crtico-cientfica de la materia. El comienzo de la exposicin es ya un comienzo mediato, que contiene en germen la estructura de toda la obra. Pero lo que puede y debe ser el comienzo de la exposicin no es conocido todava al comienzo de la investigacin. El inicio de la exposicin y el inicio de la investigacin es casual y arbitrario, en tanto que el de la exposicin es necesario 2 .

El Capital de Marx se inicia -y esto es ya un lugar comn- con el anlisis de la mercanca. Pero el hecho de que la mercanca sea una clula de la sociedad capitalista, su comienzo abstracto, cuyo desarrollo reproduce la estructura interna de la sociedad capitalista, tal comienzo de la exposicin es resultado de una investigacin, pero es asimilacin cientfica de la materia. Para la sociedad capitalista, la mercanca es la realidad absoluta, puesto que es la unidad de todas las determinaciones, el embrin de todas las contradicciones y, en este sentido, puede ser caracterizada en trminos hegelianos como la unidad del ser y el no ser, de la distincin y la indistincin, de la identidad y la no identidad. La dialctica de la explicacin o exgesis no puede eclipsar al problema central: cmo llega la ciencia al comienzo necesario de la exposicin o sea, de la explicacin?3 (...) Sin un comienzo necesario, la exposicin deja de ser un desarrollo4, una explicacin, para convertirse en una mezcolanza eclctica, o un continuo estar de ac para all o, por ltimo, lo que se opera no es el desarrollo interno y necesario de la cosa misma, sino el desarrollo del reflejo de la cosa, de la meditacin sobre la cosa, lo cual es -en relacin a la cosa- algo externo y arbitrario5. El mtodo de la explicacin no es el desarrollo evolutivo6, sino el despliegue, la manifestacin y complicacin de las contradicciones, el desarrollo de la cosa por mediacin de stas.

La explicacin es un mtodo que presenta el desenvolvimiento de la cosa como transformacin necesaria de lo abstracto en concreto. El desconocimiento del mtodo de la explicacin dialctica (basado en la concepcin de la realidad como totalidad concreta) conduce, bien a la absorcin de lo concreto por lo abstracto7 o bien a saltarse los trminos intermedios y a la construccin de abstracciones forzadas (pp. 50-52).

(1) Ya lo que Marx llama mtodo de investigacin es explicacin.

(2) Hipervaloracin de la teora y creencia en la unicidad de la explicacin, muy hegeliana.

(3) Se cree que no hay ms que un sistema axiomtico para cada campo de conocimiento.

(4) Hegel. Marx lo dice ms modestamente.

(5) De modo que toda la fsica es eclctica y arbitraria.

(6) No furamos a admitir alguna ciencia.

(7) La ciencia de verdad.

 

2. La totalidad concreta como concepcin dialctico-materialista del conocimiento de lo real (...) significa, por tanto, un proceso indivisible cuyos elementos son: la destruccin del pseudoconcrecin, es decir, de la aparente y fetichista objetividad de lo fenmeno, y el conocimiento de su autntica objetividad; en segundo lugar, el conocimiento de carcter histrico del fenmeno, en el cual se manifiesta de modo peculiar la dialctica de lo singular y lo general humano; y, por ltimo, el conocimiento del contenido objetivo y del significado del fenmeno, de su funcin objetiva y del lugar histrico que ocupa en el seno del todo social (p. 74).

No olvidar el arranque heideggeriano de la destruccin de la falsa concrecin.

 

3. Captulo II. Economa y filosofa.

Parte de la Sorge [cura, cuidado, preocupacin] heideggeriana, con el estilo acumulativo de Heidegger: no definir, sino fabricar psicolgicamente una sensacin. La vida cotidiana se va configurando como una versin marxista de la Alltglichkeit [cotidianidad] heideggeriana. Pero concluye en contra:

La decisin en pro de la autenticidad subspecie mortis finaliza en el romanticismo aristocrtico del estoicismo (bajo el signo de la muerte se vive lo mismo el trono que entre cadenas) o bien se realiza como decisin en pro de la muerte. Pero esta forma de modificacin existencial no es la nica, y ni siquiera el modo ms frecuente o adecuado de realizarse autnticamente el individuo. Es slo una eleccin histrica, con un claro y determinado contenido social y de clase (p. 104)

Est muy bien, aunque yo prefiero el aparato conceptual clsico de la tragedia.

 

4. La razn dialctica es un proceso universal y necesario dirigido a conocer y plasmar la realidad de modo que no deje nada fuera de s; por consiguiente, es razn tanto de la ciencia y del pensamiento como de la libertad, y la realidad humana. La sinrazn de la razn y, por tanto, la limitacin histrica de la razn, consiste en el hecho de negar la negatividad. La racionalidad de la razn consiste en el hecho de presuponer y prever la negatividad como su propio producto, de concebirse a s mismo como una continua negatividad histrica y en saber, por tanto, de s misma, que su misin es plantear y resolver las contradicciones. La razn dialctica no existe fuera de la realidad y tampoco concibe la realidad fuera de s. Existe nicamente en cuanto realiza su racionalidad, esto es, se crea como razn dialctica slo en tanto que crea una realidad racional en el proceso histrico. Es posible agrupar las caractersticas fundamentales de la sinrazn dialctica en los siguientes puntos esenciales:

1) El historicismo de la razn, a diferencia de la supra-historicidad de la razn racionalista. 2) A diferencia del procedimiento analtico-computativo de la razn racionalista, que va de lo simple a lo complejo, y que toma los puntos de partida, aceptados de una vez para siempre, para realizar la suma del saber humano, la razn dialctica procede en cambio del fenmeno a la esencia, de la parte al todo, etc., y concibe el progreso del conocimiento como el proceso dialctico de la totalizacin que incluye la eventual revisin de los principios fundamentales. 3) La razn dialctica: no es slo la capacidad de pensar y de conocer racionalmente, sino tambin y al mismo tiempo el proceso de formacin racional de la realidad, es decir, la realizacin de la libertad. 4) La razn dialctica es negatividad que sita histricamente los grados de conocimiento alcanzados y la realizacin de la libertad humana, superando terica y prcticamente cada grado alcanzado, insertndolo en la totalidad evolutiva. No confunde lo relativo con lo absoluto, sino que comprende y realiza la dialctica de lo relativo y de lo absoluto en el proceso histrico" (pp. 123-124)

En el plano terico, no consigue presentar algo distinto de la razn a secas. Ni en el prctico, si se trata de la razn a secas.

 

5. Es injusto afirmar que cada categora econmica de El Capital de Marx es al mismo tiempo una categora filosfica (H. Marcuse), pero es verdad que slo un anlisis filosfico, que rebasa el mbito de la ciencia especializada y revela qu es la realidad y cmo se forma la realidad humano-social permite comprender la esencia de las categoras econmicas y, por tanto, facilita la clave de su anlisis crtico (p. 206).

Estos metafsicos quieren que la filosofa sea superior a las ciencias, pero, adems, que d el mismo rendimiento que ellas. No tengo inconveniente en admitir que hay un filosofar distinto de las ciencias, operacin muy importante. Pero averiguar qu es la realidad es algo que pasa de filosfico a cientfico en la medida en que se hace positivo, criticable, etc. Por lo dems, tambin hay filosofar en las ciencias.

 

6. La praxis es la esfera del ser humano. En este sentido el concepto de prctica constituye el punto culminante de la filosofa moderna, que frente a la tradicin platnico-aristotlica, ha puesto de relieve el verdadero carcter de la creacin humana como realidad ontolgica. La existencia no solo se enriquece con la obra humana, sino que en ella y en la creacin del hombre -como en un proceso ontocreador- se manifiesta la realidad y en cierto modo se produce el acceso a sta. En la praxis humana acontece algo esencial, que no es mero smbolo de otra cosa, sino que posee en s su propia verdad y tiene, al mismo tiempo, una importancia ontolgica (p. 240)

Heidegger.

 

7. La dialctica trata de la cosa misma. Pero la cosa misma no es una cosa cualquiera o, dicho sin rodeos, ni siquiera es una cosa: la cosa misma de que se ocupa la filosofa es el hombre y su puesto en el universo, o bien (lo que, con otras palabras, expresa lo mismo): la totalidad del mundo que se revela en la historia por el hombre, y el hombre existente en al totalidad del mundo (pp. 268-269)

La idea heideggeriana de ontologa le sirve para resolver el problema del mbito de la dialctica mediante la inyeccin de idealismo imprescindible para todos los que quieren una dialctica que lo abarque todo.

 

Y a propsito de la Dialctica de lo concreto, estas dos citas finales. La primera es de Brecht:

Dime, casa que ests entre el Sund y el peral:

el viejo lema La verdad es concreta

que el fugitivo, en tiempos, encerr entre tus muros,

sobrevive a los bombardeos?

B. Brecht , Al refugio dans de los primeros aos del exilio

[El mismo Brecht haba grabado en la pared de esa casa de Swendborg, localidad danesa cercana al Sund -donde encontr su primer refugio al abandonar la Alemania nazi- el lema Die Wahrheit ist Konkret].

 

La segunda incluye un comentario del propio Sacristn:

[...] Hay que sealar, por otra parte, que la utilizacin de tal o cual tipo de paradigma est a veces dictada por las caractersticas lgicas de los fenmenos analizados. Por ejemplo, no se ve cmo las eoras hipottico-deductivas del tipo de las que utiliza la fsica pudieran ser utilizadas -o en todo caso, pudieran ser exclusivamente utilizadas- en el anlisis de los fenmenos singulares; por ello el anlisis mertoniano de la mquina americana no puede tomar la forma de una teora hipottico-deductiva (Boudon, R. La crisis de la sociologa. Barcelona, Laia, 1974, p. 221). Este paso tiene dos debilidades fundamentales: la persistencia de la idea de que pueda haber teora de lo singular, y la persistencia de la idea de que la teora no sirva para entender lo singular. Toda la tecnologa refuta esta idea, y Aristteles ya refut la primera.

*

 

22. Paul Langevin (1872-1946)

 

A. La perplejidad en que ha sumido a fsicos y filsofos la mecnica cuntica, que parece hacer quebrar nociones cosmolgicas bsicas -como las de causa y determinacin- en su concepcin tradicional, es la ocasin ms clara que la realidad presenta hoy a la razn para que despliegue su tctica intelectual. Todos los filsofos marxistas estn de acuerdo en algunas actitudes fundamentales respecto de este problema: se niegan a aceptar frmulas como las de disolucin de la materia, libertad de la materia, y otras semejantes que les recuerdan los intentos de la apologtica del siglo pasado, cuando intentaba deducir la libertad de la prdida de peso de una sustancia quemada. Ante todo, el pensamiento marxista rechaza la solucin neopositivista de considerar irresoluble -y, por tanto, slo aparente- todo problema que se plantee en trminos de realidad y no de vivencias. Las siguientes lneas de P. Langevin pueden leerse como caractersticas. Yo creo que es difcil de ser un fsico experimental sin creer en la realidad no slo de los dems fsicos, sino tambin del mundo... Si se considera desprovista de sentido toda afirmacin referente a la realidad del mundo externo, si se considera el carcter esencialmente colectivo de nuestra ciencia como resultante de nuestro contacto comn..., si se habla entonces de una intersubjetividad, confieso que veo sin duda subjetividades, pero no veo cmo se puede hablar de intersubjetividad, pues en aquel caso cada uno de nosotros est encerrado en su papel de sujeto..., ya que no hay realidad externa sobre la cual nos veamos incitados a obrar.

 

B. Dos notas.

1. Puede Heidegger llevar razn cuando afirma que en la moderna fsica atmica se prepara un cambio de la relacin (del hombre) al objeto, cambio que, a travs de la tcnica moderna, modifica todo el tipo humano de representacin (SG 19). As lo piensan tambin los grandes fsicos. Pero este hecho precisamente prueba que la razn es el camino esencial por el que se descubren horizontes que superan los antiguos. Y la razn ha superado ya tantos, se ha superado ya a s misma tantas veces entre dolorosas contradicciones que no parece insensato esperar con un gran cosmlogo contemporneo que sepa tambin esta vez aplicar su tactique intellectuelle (Paul Langevin, La Pense et lAction [El pensamiento y la accin], 1950, p. 241).

 

2. En una filosofa que valore positivamente el sentido comn sera sin duda cuestin ociosa la que preguntara por los motivos de una dilatacin, por as decirlo, de la epistemologa en gnoseologa, de la teora de la ciencia en doctrina general del conocimiento. Lo mismo vale, con ms o menos matices, de toda filosofa racionalista en el ms amplio sentido. Uno de los fsicos tericos contemporneos ms sensibles a las cuestiones gnoseolgicas suscitadas por el desarrollo de su ciencia formula en cierto momento el desequilibrio surgido entre el pensar y el nuevo pensamiento cientfico como un mero atraso de los productos de la capacidad humana de abstraccin, y no como una ruptura inevitable e insalvable.

 

22. A. Filosofa (1958), Papeles de filosofa, op. cit, pp. 177-178. 22.B.1. Las ideas gnoseolgicas de Heidegger (1959), Crtica, Barcelona, 1995, p. 231. 22.B.2. Ibidem, pp. 75-76.

*

 

23. Anatoli Vaslievich Lunacharski (1875-1933).

Pero sin las consecuencias que esas rupturas [la de Lenin y Bogdnov] tuvieron -o cubrieron como pretextos- en la poca de Stalin. Lunacharski, el miembro ms fantasioso del bolchevismo positivista de principios de siglo, inspirador de la idea del socialismo como construccin de Dios (y excelente ejemplo temprano de la facilidad con que el positivista depone nocturnamente su sobriedad diurna), fue en los comienzos de la URSS un dirigente muy influyente en la poltica cultural.

 

  1. El filosofar de Lenin (1970), Sobre Marx y marxismo, op. cit, p. 140, nota 5

 

Nota SLA:

A propsito de la URSS y el construccin del socialismo, estos apuntes de Sacristn sobre la cuestin. En Ob 72, se pueden encontrar varias reflexiones sobre algunos de los procesos revolucionarios de orientacin socialista del pasado siglo. Seala aqu Sacristn que la construccin del socialismo en la URSS y en todos los otros pases donde la burguesa haba sido derrotada por el ejrcito Rojo, as como en China y en Cuba, la planificacin econmica segua el camino que en las sociedades capitalistas desarrolladas haba conducido a un callejn sin salida, no slo en el plano econmico sino tambin en los terrenos del propio modo de vida y en el del asentamiento de la especie humana en la tierra. Y aada:

Esto no se refiere slo al pesadismo sovitico tradicional, sino tambin a la eleccin de los multiplicadores econmicos ya utilizados por las economas imperialistas, con la consiguiente decisin implcita acerca de los modos de vida. Por ejemplo, el 15-III-1972, Tele/Express reproduca una entrevista concedida al New York Times por el Dr. Agnelli, presidente de la FIAT, en la que este enemigo principal de la clase obrera en el estado italiano valoraba la intervencin de su sociedad en la economa sovitica. Entre otras cosas, deca. No hemos tenido ningn inters econmico en este negocio [la instalacin del monstruoso centro de produccin de automviles para propiedad personal (o no se la puede llamar ya privada?) de Togliattigrad], pero hemos obtenido beneficios de otras muchas clases. En efecto -aada MSL-, el principal beneficio obtenido por lo que Agnelli representa es el haber remachado la coincidencia de la dinmica econmica sovitica con la capitalista-imperialista. La dificultad ilustrada por este ejemplo tiene incluso alcance terico, porque probablemente obliga a reinterpretar, revisar o negar la opinin de Marx (expresada en su defensa de Ricardo contra la crtica romntica del capitalismo) sobre la funcin de la produccin por la produccin.

Sacristn apuntaba por la va de reinterpretacin del papel de los partidos comunistas, va que deba incluir los nuevos problemas post-leninianos, y que si bien deba partir de lo pensado por los clsicos de la tradicin respecto de la objetividad comunista, tena tambin que reconocer el fracaso de la revolucin cultural en la URSS, al no pasar de ser un fenmeno, aunque de gran amplitud, slo cuantitativo, no productor de una cultura nueva... y por la inseguridad o los muchos puntos dudosos de los hechos conocidos de lo que en China se ha llamado, tal vez con demasiado ambicin, primera revolucin cultural .

Conclua Sacristn con el interrogante de si los problemas que para la teora marxista representaban algunos de los nuevos fenmenos sociales no obligaba a preguntarse sobre si el denominado extremismo de izquierda comunista de los aos veinte y treinta (Korsch, Pannekoek) no llevaba algo de razn, sugiriendo por ello el replanteamiento de las cuestiones que esta tendencia marxista haba suscitado.

Igualmente, en Ap.74, MSL comenta crticamente la concepcin defendida en el avant-projecte [anteproyecto] de programa del PSUC sobre la poca histrica que se estaba viviendo en aquellos aos. En el documento se sigue pensando en clave de la fase de esperanza democrtica antifascista del final de la II Guerra Mundial. En su opinin, esta fase pas hace ya tiempo y fue sustituida, primero, por la guerra fra, y luego por el entendimiento entre los gobiernos de Washington y Mosc (Y Pekn?), o sea, entre la gran burguesa capitalista norteamericana, la casta dominante rusa (y la casta dominante china?)

Adems, la identidad del modo de desarrollo civilizatorio entre la sociedad capitalista norteamericana y la sovitica no excluye pugnas entre unos y otros. Pero s excluye todo optimismo acerca de un desarrollo histrico espontneo -en la poltica internacional- en el sentido de la democratizacin de la vida poltica.

Tambin este paralogismo sealado por Sacristn en el coloquio de la mesa redonda de 1967 sobre Irracionalismo y el hombre nuevo en torno al uso de las categoras sociedad burguesa y sociedad industrial.

El paralogismo que yo criticara es el siguiente: si se empieza diciendo los fenmenos sociales tal vez tengan que explicarse en base a la categora sociedad industrial, que es ms importante que la categora sociedad burguesa, que implica tambin la categora sociedad socialista. Entonces, siguiendo, la conclusin, supuesto que la interpretacin de ciertos fenmenos de la sociedad sovitica fuera correcta, debera llevar a la conclusin de que esos fenmenos no son de sociedad burguesa, sino de sociedad industrial, puesto que primero se ha substituido la categora sociedad burguesa por sociedad industrial. Hay aqu un paralogismo que me parece, dicho sea sin nimo muy polmico, que tiene una punta ideolgica y propagandstica: primero se dice sociedad industrial, pero cuando luego se trata de echrsela a los rusos encima, ya no se dice industrial, sino que se dice burguesa.

A lo que lnea, posteriormente, aada Sacristn: Por ltimo, slo una observacin para estar tambin tranquilo con la conciencia cientfica: el paralogismo de Aranguren, del que he tomado el punto de partida no me hace olvidar, ni creo que deba hacer olvidar a ningn socialista, que la apologtica indirecta del capitalismo conseguida por esta va tecnocrtica, desde Burhnam hasta Galbraith, aunque es obviamente propaganda capitalista, es de enorme inters para todo socialista, se pueden aprender muchas cosas de ella. Esta argumentacin, aunque la crea paradjica y en el fondo apologtica capitalista, est cargada de una serie de hechos que la cultura socialista ha desconocido durante mucho tiempo, como el problema de democracia tcnica, etc.

Estos textos complementarios sobre poltica exterior, guerra fra y prestigio del socialismo real:

 

I. Poltica exterior y guerra fra.

A. 1981: Y no hay duda de que el gobierno de Mosc ha intervenido estos ltimos aos, ms que en otras pocas, en desarrollos polticos fuera de sus fronteras e incluso lejos de ellas. Pero no se puede olvidar que lo ha hecho al mismo tiempo o despus de las potencias occidentales; van, por ejemplo, dieciocho aos desde la intervencin occidental que configur violenta y duramente la situacin en el frica del centro-oeste hasta la intervencin sovitica en esa rea y un cuarto de siglo desde la intervencin norteamericana que estructur a su servicio el Oriente Medio hasta la intervencin sovitica en Afganistn, la cual por otra parte, se puede entender como rplica al proyecto norteamericano de rearme nuclear en Europa y de intervencin en la zona del Golfo Prsico. Desde luego que consideraciones as no deben servir para disculpar la poltica exterior de Mosc. Sirven slo para recordar que no se puede entender nada si no se contempla en su contexto. Y es el contexto entero lo que hemos de rechazar, no slo las tardas (y reducidas) respuestas moscovitas a cuarenta aos de dominio e intervencin del poder norteamericano en todo el mundo.

 

B. 1982: Desde el primer momento, un observador fro que intente ver los dos lados superando sus simpatas, tendr que reconocer que tambin el gobierno sovitico entra en esta dinmica, en esta lgica de la carrera de armamentos, de una manera ms o menos inevitable. Es una cosa que entre gentes de izquierda social...se dice pocas veces, y quiz a alguno le parezca criticable lo que voy a decir. Pero habra que decir, creo yo, que los cohetes soviticos SS-20 aunque son tcnicamente muy inferiores y por tanto mucho menos agresivos que los cohetes que los americanos nos invitan a tener (los proyectiles de crucero y los Pershing) de todas maneras no son claramente tampoco un arma defensiva. Son unos cohetes mviles, de alcance medio, y por regla general un cohete de alcance medio nunca es un cohete defensivo, siempre est pensado no para asustar al contrario, sino ms bien para percutirle.

Desde luego que es perfectamente explicable que la Unin Sovitica haya entrado desde el primer momento en esta lgica del armamento por la sencilla razn que todos conocemos, de que la Unin Sovitica es un pas primero sitiado, cercado desde 1917 hasta 1939. Y en 1939-40 dej de ser sitiado para ser invadido. Es decir: que un pas que realmente ha estado siempre sometido a un cerco y lo sigue estando hoy... De modo que no es que haga ahora un reproche muy unilateral a la poltica sovitica. Se comprende muy bien que hayan entrado en esa carrera porque tienen una situacin de pas sitiado desde siempre. Pero el hecho es que sobre todo la gente que nos hemos educado en una tradicin comunista nunca habramos imaginado, desde el punto de vista de Marx y de Engels, a una sociedad socialista rearmndose constantemente. Ah hay sin duda una importante y desgraciada discrepancia entre los ideales de la gente que nos hemos educado como comunistas y la realidad de la situacin.

Referencias: 1. A .Rplica a la comunicacin de Vicen Fisas,mientras tanto 4, p. 36. 5. B. A propsito del peligro de guerra,Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, op. cit, pp. 83-84.

 

II. Causa de la crisis del marxismo (1979): Pero hay tambin factores externos de gran importancia. Una nueva evidencia en el sentido extensional, es decir, evidencia para ms gente, de que la revolucin sovitica no ha sido la revolucin que abriera camino a una nueva sociedad emancipada. Esto hasta con exageracin. Hoy se empieza ya a ignorar absurdamente las cosas que s ha sido la revolucin de Octubre y que s son aquellos regmenes. Una actriz checa, firmante de la carta de los setenta y siete, manda un manifiesto a Occidente, pidiendo solidaridad y contando las torturas de que all es objeto. Las torturas de que all es objeto son, por ejemplo, el riesgo de que le reduzcan la jubilacin. Claro, cuando uno es de un pas en el que en plena democracia muere a palos un preso de la CNT, dan cierta gracia las torturas que est infringiendo el gobierno checo. Da cierta risa. Con esto no quiero ignorar que hay torturas ms gordas, si no del gobierno checo, del gobierno sovitico: el tratamiento psiquitrico forzoso, etc. Pero quiero decir que la consciencia generalizada de que aquello es un fracaso desde el punto de vista de la tradicin emancipatoria, o de que haberlo tomado por socialismo es un error, una tragedia, est llegando a ser excesivo. Pero, en todo caso, es la gran causa exgena, creo yo, de la crisis del marxismo (Una conversacin con Manuel Sacristn por J. Guiu y A. Munn, Acerca de Manuel Sacristn, op cit, pp. 116-117).

 

III. A propsito de un uso del trmino real (1977): Los rusos pecan de incautos cuando contraponen el carcter real de su socialismo al movimiento animado por el Partido Comunista Italiano, o el francs, o el de Espaa, porque alguien les replicar que es ms realidad social el 30% (no menos del 50% del proletariado) de un electorado como el italiano que la polica poltica checa y las tropas blindadas de ocupacin. Fuera del bloque de hegemona rusa y del Extremo Oriente, los tres principales partidos eurocomunistas, si no ya tambin el japons, integran la mayor realidad poltico-social precedente del movimiento que se origin por reaccin al abandono del internacionalismo proletario por la socialdemocracia, al voto nacionalista de los crditos de guerra de 1914 (A propsito del `eurocomunismo, Intervenciones polticas III, op. cit, p. 197).

 

 

Y antes estas declaraciones del seor Walters: Se lo explicar. Poco despus de ser nombrado presidente, Ronald Reagan convoc a una serie de reuniones sobre, digamos, el estado del mundo. Yo asista a ellas como subdirector de la CIA. Cuando sus asesores empezaron a hablarle de Rusia, l les empez a preguntar. Podemos utilizar con ellos el arma nuclear?. Los asesores, como l esperaba, lo desaconsejaron: morira demasiada gente. Reagan pregunt entonces: Ganaramos una guerra convencional?. La opinin general era que el ejrcito convencional sovitico era extremadamente poderoso y que nadie poda garantizar una victoria. Entonces Reagan les pregunt que era lo que Estados Unidos tena y Rusia no tena. l mismo se lo contest: dinero. Y el dinero acab con Rusia (...) Claro. Era simple. S se puso en marcha la guerra de las galaxias que sali carsima, y otras iniciativas paralelas. Aunque el proceso de arruinamiento haba empezado mucho antes. Recuerdo que, segn las estadsticas que manejbamos, Rusia tena un producto interior bruto que era la mitad del nuestro. Pero estbamos equivocados. Reclutamos a alguien que nos demostr que el PIB de Rusia era una sexta parte del de los Estados Unidos (...) Yo luch contra el comunismo. Y ganamos. Ganamos la guerra fra (Vernon A. Walters, Ganamos la guerra fra. Entrevista con Arcadi Espada.El Pas, 25/8/2000), este paso de un texto indito de septiembre de 1982 en torno a una polmica entre Harich y Thompson:

La ltima intervencin de Wolfgang Harich en su polmica con Thompson es difcil de entender. No por las ideas en las que se fundamenta explcita o implcitamente, las cuales son claras y, adems, compartibles, en mi opinin, por personas sin prejuicios invencibles: esta claro que la Unin Sovitica es un estado sitiado desde su fundacin, y que prcticamente toda agravacin de la tensin entre ella y las potencias occidentales ha sido provocada por estas ltimas, desde el discurso de Churchill en Fulton, pasando por el roll-back de Foster Dulles, hasta la negativa del senado norteamericano a ratificar las conversaciones SALT y hasta las casi inverosmiles exhibiciones belicistas de la administracin Reagan. Tambin est claro que cada salto cualitativo en la carrera de armamentos ha sido obra de los Estados Unidos, lo cual parece suficientemente explicable por la diferente funcin econmica de los gastos de investigacin y desarrollo militares en ambas potencias (punto sobre el cual vale la pena leer el artculo de los hermanos Medvedev publicado en el n 12 de mientras tanto) y por la superioridad estadounidense, cada vez ms visible, en el campo del equipamiento ciberntico y en otros terrenos tecnolgicos. La impotencia de la aviacin y del armamento antiareo sirios (de fabricacin sovitica) ante las armas norteamericanas del ejrcito israel en la campaa del Lbano es slo la prueba ms reciente de esa correlacin de fuerzas. Dicho sea de paso, ella ha satisfecho plenamente al Pentgono, que no ha tenido reparo en expresarlo.

 

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24. Lysenkismo

 

A. Se puede leer en Hiptesis para una teora marxista de los valores: En cierto sentido, las ciencias sociales hacen ellas mismas su verdad, por la intensidad de los contenidos axiolgicos que acogen, por la posibilidad que tienen de descubrir, sobre la base de aquellos contenidos, las fuerzas y las posibilidades reales apoyadas en las cuales, insertndose en las cuales, pueden realizar sus valores, decidir su propia verdad. En cierto sentido eso mismo son capaces de hacer las teoras cientfico-naturales. Pero ese cierto sentido no es el naturalista en que aqu piensa la autora, sino el sentido artificioso, o artefactor en el cual toda teora construye su objeto directo o formal, como se deca tradicionalmente. La fabricacin del objeto o de la verdad en sentido naturalista es lysenkismo. Cierto que Lysenko iba ms lejos y pretenda realizar sus valores en el mismsimo trigo. Pero la diferencia es psiquitrica, no epistemolgica, pues el principio (errneo) de filosofa de la ciencia es el mismo en ambos casos, a saber, la idea de que las caractersticas de las teoras (en sentido fuerte o estricto) depende slo de los objetos materiales, y no tambin de la naturaleza de herramientas de artefactos, que tienen dichas teoras y sus objetos formales.

 

B. A m me parece que uno encuentra el camino racional de interpretacin de la obra de Marx, en primer lugar, si abandona el prurito apologtico y estudia a Marx en su poca, lo cual se puede hacer sabiendo, por otra parte, que hay un aspecto de la obra de Marx tan incaducable como el Nuevo Testamento o la poesa de Garcilaso, que es su obra de filsofo del socialismo, de formulador y clarificador de valores socialistas. Y, en segundo lugar, si uno se desprende de los restos de lo que podramos llamar zdhanovismo o lysenkismo, y deja de confundir la cuestin de la gnesis de un producto cultural (en este caso, la filosofa de la ciencia contempornea) con la cuestin de su validez.

 

24. A. Agns Heller (1971), Sobre Marx y marxismo, op. cit,, pp. 258-259. 24.B. Entrevista con Manuel Sacristn (1983), Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, op. cit, p. 118.

 

Nota SLA:

Un notable argumento contra la descalificacin poltica de un tema o de una razonamiento en funcin de su posible origen social, lo esgrimi Sacristn en su intervencin en el pleno del comit central de PCE en el verano de 1970 (vase tesis doctoral de Miguel Manzanera, pp. 828-829) al referirse a la poltica del partido en torno a las nacionalidades ibricas:

Tal vez la inquietud que injustificadamente, puesto que la doctrina es tan clara, podemos sentir a veces se deba a dos causas, si no contradictorias, al menos concurrentes en direcciones contrarias. Por un lado, la objecin de tipo abstracto, de tipo extremista, de que el tema de las nacionalidades, el problema o el concepto es de origen burgus. Por otro lado, la crtica confluyente con esto y en sentido opuesto de que no nos tomamos en serio las entidades nacionales.

A lo primero hay que decir bastantes cosas. Quiz la primera que habra que tener siempre presente es que aunque nos digan que un tema trabajado por nosotros es un tema de origen burgus, no nos han dicho absolutamente nada. El origen histrico de un fenmeno o de un problema no lo agota ni mucho menos. Igual es de origen burgus la ciencia moderna, la fsica por ejemplo o la qumica.

Si hubiera que calificar, desde el punto de vista de clase, las cosas por su gnesis, ya podramos borrarnos lo poco o lo mucho que sepamos de geometra, porque resulta que sera esclavista puesto que es un tipo de producto cultural nacido en el esclavismo. Y no es que no haya relacin entre el esclavismo y la geometra, claro que la hay. Sin una determinada estructuracin de la agricultura que fue posibilitada por el esclavismo, no habra habido geometra. Y sin el desarrollo de fenmenos incipientemente burgueses, supongo que tampoco habra habido aparicin de fenmenos nacionales, tal como los conocemos al menos. Pero es que la relacin gentica de nacimiento de un fenmeno con una estructura clasista, con un sistema social, no determina ni mucho menos para siempre todos sus contenidos sociales o significaciones sociales cuando cambian los sistemas mismos, cuando cambia la estructura. Porque lo que determina los contenidos parciales de la dialctica es la estructura total...

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25. Rosa Luxemburg (1870-1919)

 

A. Los dirigentes comunistas alemanes Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht ambos (sobre toda Rosa) destacados tambin como tericos, fueron asesinados en Berln la noche del 15 al 16 de enero de 1919. Estaban detenidos en el Estado Mayor de la Divisin de tiradores de caballera de la Guardia, en el hotel Edn, de Berln. Pretextando su traslado a la crcel de instruccin de Berlin-Moabit, fueron muertos a tiros y culatazos por los oficiales y soldados de la Divisin capitn Horst von Pflugk-Hartung (jefe del destacamento que trasladaba a Liebknecht), teniente Rudolf Liepmann, teniente Kurt Vogel (del destacamento que trasladaba a Rosa Luxemburg), hsar Otto Runge (que confes haber derribado a culatazos a ambos detenidos), sin duda con la participacin de otros varios que no fueron procesados. El capitn Waldemar Pabst, del que parti la orden de trasladar a Rosa Luxemburg, no fue siquiera acusado. El asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht fue el primer crimen poltico de la Alemania de Weimar. Los asesinos fueron condenados: Liepmann a seis semanas de arresto domiciliario, Vogel a dos aos y cuatro meses de prisin y expulsin del ejrcito, Runge a dos aos de prisin, dos semanas de detencin y expulsin del ejrcito. Los dems, incluidos el capitn von Pflugk-Hartung y otros oficiales que, segn los testigos, haban disparado contra las vctimas, fueron absueltos. El gobierno era socialdemcrata.

 

B. USP, Unabhngige Soziallistiche Partei, Partido Socialista Independiente, escisin entre la socialdemocracia y los grupos que formaron el partido comunista. Spartakusbund, Liga espartaquista, la organizacin de Rosa Luxemburg y Liebknecht. Noske, ministro del interior socialdemcrata bajo el cual fueron asesinados Luxemburg y Liebknecht.

 

25. A. AG (1970), p. 108, n. 26. 25.B. Nota de MSR (1977), p. 35.

 

Nota SLA:

De una carpeta de Reserva de la UB dedicada a la revolucin bolchevique, probable material de trabajo de una conferencia posterior, estas breves anotaciones de Sacristn sobre algunos pasajes crticos de La revolucin rusa de Rosa Luxemburg:

1. "Una dictadura militar con un rgimen de terror contra el proletariado y, luego, la vuelta a la monarqua habran sido la consecuencia inevitable [MSL: de la consolidacin de la burguesa]. Con ese medida se puede medir lo que tiene de utpica y, en el fondo, de reaccionaria la tctica que han decidido seguir los socialistas rusos de tendencia Kautsky, los mencheviques. Empeados en la ficcin del carcter burgus de la revolucin rusa ((...)) se han aferrado desesperadamente a la coalicin con los burgueses liberales (...).

La tendencia bolchevique tiene el mrito de haber proclamado desde el primer momento en esa situacin y seguido luego con una lgica de hierro la nica tctica que poda salvar la democracia y promover la revolucin. Todo el poder a manos de las masas obreras y campesinas, a menos de los soviets: sa era la nica salida de la dificultad en que se encontraba metida la revolucin, el tajo que cortaba el nudo gordiano (Frhlich 299)

. Aceptacin de la revolucin de octubre

. Y con cierto abandono de esquemas tradicionales

2. "En primer lugar, la nacionalizacin de la gran propiedad, porque presenta el grado tcnicamente ms elevado de concentracin de medios de produccin y de los mtodos agrcolas (...) nica garanta de organizar la produccin agrcola segn una gran perspectiva socialista.

Y, en segundo lugar, una de las condiciones previas de esa transformacin es que se suprima la separacin de agricultura e industria, rasgo caracterstico de la sociedad burguesa, para dar lugar a una penetracin y fusin recproca, a una organizacin de una y otra segn puntos de vista nicos (Frhlich, 301).

. Primer punto crtico.

(Esas son las necesidades).

3. Si el proletariado toma el poder, no podr nunca renunciar a la transformacin socialista, siguiendo el sabio consejo de Kautsky, con el pretexto de que el pas no est maduro (...). Tiene el deber y la obligacin de ponerse a aplicar en seguida las medidas socialistas, y del modo ms inexorable, ms brutal; y, por lo tanto, de ejercer la dictadura: pero una dictadura de clase, no de un partido o de un camarilla, sino de clase, es decir, con la publicidad ms amplia, con la participacin ms activa y sin trabas de las masas populares, en una democracia sin lmites (Frhlich 305).

. Segundo motivo crtico.

4. Eso de que nunca hemos idolatrado la democracia formal [MSL: frase de Trotski] no quiere decir ms que una cosa: que siempre hemos distinguido entre el fondo social y la forma poltica de la democracia burguesa, que siempre hemos mostrado el spero ncleo de desigualdad y servidumbre sociales que se esconde bajo la suave cobertura de las formas de igualdad y de libertad, pero no para rechazar stas, sino para incitar a la clase obrera a no contentarse con el recubrimiento, sino conquistar el poder poltico o para llenar aqul con un contenido social nuevo. La misin histrica del proletariado cuando llega al poder es crear en el lugar de la democracia burguesa una democracia socialista, y no el destruir toda democracia (Frhlich 306).

. Segundo motivo crtica, aspecto a)

5. La libertad reservada exclusivamente a los partidarios del gobierno, a los miembros del partido -por numerosos que sean- no es la libertad. La libertad es siempre libertad del que piensa de otro modo. Y eso no por fanatismo de la justicia', sino porque todo lo que la libertad poltica tiene de instructivo, saludable y purificador se debe a eso, y la libertad pierde su eficacia cuando se convierte en un privilegio (Frhlich 307).

-Segundo motivo crtico, transicin a-b.

6. Lo negativo, la destruccin, se puede decretar; lo positivo, la construccin, no (Frhlich 307).

. Segundo motivo crtico, aspecto b).

7. (...) al ahogar la vida poltica de todo el pas, es inevitable que la vida se paralice cada vez ms en los soviets mismos. Sin elecciones generales, sin libertad completa de prensa y de reunin, sin lucha libre entre las opiniones, la vida muere en todas las instituciones pblicas, se convierte en una vida aparente en la cual el nico elemento que sigue activo es la burocracia. La vida pblica se aletarga poco a poco: unas cuantas docenas de jefes del partido, hombres de energa inagotable e idealismo sin lmites, dirigen y gobiernan; entre ellos mismos la direccin se encuentra realmente en menos de una docena de hombres de gran cabeza, y de vez en cuando se convoca a una lite de la clase obrera a reuniones para que aplauda los discursos de los jefes y vote por unanimidad las resoluciones que se le presentan; en el fondo, pues, es un gobierno de camarilla; es una dictadura, ciertamente, pero no la dictadura del proletariado, sino la dictadura de un manojo de polticos, o sea, una dictadura en sentido burgus, en el sentido de le revolucin jacobina.

Todo rgimen de excepcin prolongado lleva inevitablemente a la arbitrariedad, y toda arbitrariedad ejerce en la sociedad una accin depravadora" (Frhlich 307-308).

- Segundo motivo crtico, aspecto b).

8. El bolchevismo se ha convertido en smbolo del socialismo revolucionario prctico, de todos los esfuerzos de la clase obrera por conquistar el poder. El mrito histrico del bolchevismo consiste en haber abierto violentamente el abismo social en el seno de la sociedad burguesa, en haber ahondado y agravado el conflicto internacional entre las clases; y todos los errores particulares del bolchevismo resultan sin realidad y se borran ente ese hazaa, como ocurre siempre en el contexto y a la escala de los grandes acontecimientos histricos" (Frhlich 310)

. Balance.

*

 

26. Ernest Mandel (1923-1995)

 

I. Dos breves referencias.

A. Los comunistas tienen que mostrar que slo en circunstancias comunistas pueden llegar a ser prcticas las verdades tecnolgicas ya alcanzadas (Carta a Roland Danielson, marzo de 1851; esta carta no se ha conservado, pero el paso s que se ha conservado porque Danielson lo reprodujo en su respuesta a Marx, del 1-6-1851; MEW 27, 553). Tiene mucho inters el hecho de que la carta es anterior en seis aos a los Grundrisse, en los que comnmente se ve el comienzo de la asimilacin por Marx de las cuestiones de la ciencia y la tecnologa. (As lo entiende Ernest Mandel, por ejemplo.)

 

B. Ernest Mandel ha aludido en un reciente escrito al destino de estos dirigentes del izquierdismo de los aos 20, que durante decenios fueron redactando sus escritos revolucionarios por la noche, mientras que durante el da se dedicaban a practicar la astronoma o a construir puentes (Bordiga es ingeniero). (E. Mandel, Lenin und das Problem des proletarischen Klassenbewusstseins [Lenin y el problema de la consciencia de clase del proletariado], en Lenin. Revolution und Politik [Lenin. Revolucin y poltica], Frankfurt am Main, 1970, pg. 190). Acaso esas circunstancias expliquen la incoherencia entre la capacidad intelectual de Pannekoek y la fragilidad de su crtica.

 

26. A. El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia (1978), Sobre Marx y marxismo, op. cit, p.367, nota 66. 26. B . El filosofar de Lenin (1970) ,Ibidem, p. 142, nota 7.

 

Nota SLA:

Del fichero Marxismo de Reserva de UB, estas breves anotaciones de Sacristn sobre Ernest Mandel, Johannes Agnoli, Offener Marxismus. Ein Gesprch ber Dogmen und die Haresie der Realitt, Frankfurt/ New York, Campus Verlag (1980).

1. pp. 50-51 [Desde Piensas que nuestros crticos contestarn que con esas medidas la violencia no desaparecer completamente... hasta ,,,aunque en l no hubiera desaparecido totalmente la violencia]. Mandel debera recurrir aqu al principio de la docta ignorancia, o tambin a Kant, que anda por debajo de todo eso, que podramos llamar buen sentido del marxismo.

2. Agnoli usa una buena expresin: nominal-sozialistische Staaten (p.52).

3. Sobre el GREECE (Groupement de Recherche et dEtudes pour la Civilisation Europenne) y el Club de LHorloge, vase un artculo bien documentado del New York Review of Books, 24 de enero de 1980.

4. Cita a Marx, NEW 23, 528, 529, 530. Muy buena para la revista.

5. Cita a Engels, Dialektik, Dietz 1952, ss 190, 191, 194: muy buena para la revista.

6 A la oposicin de Mandel a las tcnicas pequeas(p. 73) hay que objetar que las tcnicas no tienen por qu ser pequeas, pero s descentralizadas y federables.

7. Mandel en contraposicin al compromesso storico, reconociendo que obedece a un problema real: Nosotros hemos intentado hallar la solucin transitoria [MSL: a la divisin religiosa de la clase obrera] a travs de la consigna: los trabajadores catlicos tienen que fundar su propio partido obrero. Este partido tiene que formar una alianza con el partido socialista y el partido comunista contra el partido catlico burgus. Eso no es, naturalmente, ms que un modelo hipottico. En la Gran Bretaa las cosas han sido de otro modo (p. 107).

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27. Mao Tse-tung (1893-1976)

 

A. Desde un punto de vista estrictamente tcnico-filosfico, la obra de Mao Tse-tung es de menor entidad que la de Gramsci, por ejemplo. Pero, por ser el marxismo una filosofa de la prctica la obra del poltico y terico chino es sumamente relevante para el desarrollo del marxismo en el siglo XX. La nocin gramsciana de filosofa, inspirada por la obra material de Lenin en Rusia, se centra en la tesis de que la construccin de una sociedad y una cultura es hecho mucho ms filosfico que el descubrimiento de alguna irrelevante originalidad. De acuerdo con ello, la obra de Mao Tse-tung contendra la experiencia filosfica ms importante del marxismo al filo de la segunda mitad del siglo XX.

(...) Si, mantenindose en el mbito tcnico-filosfico, se intenta apresar el objetivo de la produccin terica de Mao Tse-tung, se ofrece como frmula compendiosa la siguiente: Mao Tse-tung ha buscado una fundamentacin terica de las peculiaridades del desarrollo del marxismo en China, y la ha hallado en su teora de la especificidad de la contradiccin. Segn esta doctrina, la comprensin de la universalidad de la contradiccin, de las contradicciones universales que valen (un tanto abstractamente) del mundo entero o de toda la humanidad, exige la comprensin simultnea de la especificidad de cada fenmeno, pues lo universal existe slo en lo particular y la universalidad de la contradiccin existe slo en la contradictoriedad especfica y concreta de cada ambiente y cada fase histrica de desarrollo. Esta doctrina permite ante todo la elaboracin de la especfica va china hacia el socialismo y el comunismo. Pero, adems, ha posibilitado a Mao Tse-tung elaborar ciertos temas que afectan a toda la filosofa poltica marxista. Tal es, principalmente, el tema de las contradicciones en el seno del pueblo. Es ste un tipo de contradictoriedad especfica, de tensin propia y distinta de la que existe entre el pueblo y sus enemigos. Como se trata de contradicciones especficas, su resolucin exige medios tambin propios, que atiendan a una especial dialecticidad (la que existe entre la edificacin de una cultura y

una sociedad y la presencia de un pueblo postrado en una situacin de incultura y arcasmo feudal).

 

27.. Filosofa (1958), Papeles de filosofa, op. cit, pp. 192-194.

 

Nota SLA:

En sus clases de Metodologa de las ciencias sociales del curso 1980-1981, Sacristn se refiri brevemente a algunas de las aportaciones del maosmo clsico, centrando su atencin bsicamente en dos campos: en el de la dialctica y en el de la poltica cultural.

Algunas corrientes hegelianas del marxismo sostenan que la buena dialctica debera basarse en contradicciones, no en contrarios. Dado que la realidad es contradictoria, el pensamiento dialctico, forzosamente, debe moverse en el mbito de la contradicciones. En cualquier discusin se parte de un punto y se llega a una contradiccin. Mao Tse-tung habl siempre de contrarios, seal Sacristn, no de contradicciones. La visin anterior, la biyeccin de un pensamiento contradictorio y de una realidad dinmicamente alterada por sus internas contradicciones, slo sera vlida en un mundo concebido de forma idealista. En el buen decir de la dialctica maosta, burguesa y proletariado seran contrarios, pero no son contradictorios.

Sacristn habl a continuacin, de la decisiva importancia de la poltica cultural china. Pasar de un pas de mandarines a romper con el analfabetismo no fue una tarea sencilla. Seguramente, en su opinin, haba sido una de las tareas culturales ms gigantescas de todos los tiempos. Sacristn cit como ilustracin el caso de la enseanza del antiguo chino. Antiguamente su dominio era una cuestin de, como mnimo, siete u ocho aos de estudio, tan slo posible para los sectores sociales pertenecientes a la aristocracia china; se tuvo que reducir el nmero de caracteres e introducir otros signos de origen latino para simplificar el aprendizaje del idioma, de su propio idioma.

Esta fue pues una aportacin indiscutible de la revolucin maosta, sin que ello significara simpata alguna por su parte respecto a otros aspectos de la poltica cultural o general maosta, ni, desde luego, por las organizaciones marxistas-leninistas-maostas de la poca, a cuya extrema y, en ocasiones, aparente radicalidad se refiri crticamente en ms de una ocasin, lo cual no quita, claro est, el reconocimiento explcito, por su parte, del trabajo poltico y cultural de fuerzas de la extrema izquierda como el Moviment Comunista, en cuyo desarrollo hubieron, sin duda, momentos de deslumbramiento orientalista. Concretamente, Sacristn nunca acept la teora maosta de concebir al imperialismo como un tigre de papiro, ni coincidi en absoluto con muchos de los pronunciamientos del PCCh en la delicadsima etapa de la guerra fra y a propsito de la guerra nuclear, por no hablar de algunos episodios de la poltica exterior china de los aos sesenta y setenta (Chile, Angola, Camboya, etc).

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28. Gyrgy Mrkus (n.1934)

 

Gyrgy Mrkus (nacido en 1934 en Budapest) estudi y se gradu en la Universidad Lomonosov de Mosc. Luego ense en la Facultad de Filologa de la Universidad Cientfica de Budapest. Actualmente [1976] trabaja en el Instituto de Filosofa de la academia Hngara de las Ciencias, en calidad de investigador. Se doctor en 1965 con una tesis sobre el Tractatus Logico-Philosophicus de Wittgenstein. La relacin de Mrkus con Lukcs no ha sido slo terica y cientfica, sino tambin personal e ntima. Luego de haberse ocupado durante aos de problemas de teora del conocimiento, Mrkus cultiva ahora preferentemente temas metodolgicos bsicos de la economa de Marx y cuestiones de filosofa de la historia.

Mrkus est encargado por la Academia Hngara de preparar uno de los principales pstumos de Lukcs: la Esttica de Heidelberg (1912-1918). Marxismo y antropologa es el primer trabajo de Gyrgy Mrkus que se publica en castellano. Antes y despus de esta obra, Mrkus ha publicado otros trabajos de su poca de especial dedicacin a cuestiones epistemolgicas: Sobre las concepciones epistemolgicas del joven Marx (traducciones alemana e italiana); Lenguaje, lgica y realidad ; La percepcin y el problema psicofsico.

 

28. Presentacin de la traduccin castellana de Marxismo y Antroploga, Grijalbo, Barcelona, 1974, p. 4.

 

Nota SLA:

En esta nota de 17 de mayo de 1972 (Nota sobre las obras de la escuela de Budapest), depositada en Reserva de la U.B., Sacristn hace referencia la publicacin del libro de Mrkus y de otros trabajos de miembros de la escuela de Budapest y aconseja a la editorial Grijalbo que, para evitar la etiqueta de adhesin al marxismo lukcsiano (por lo dems, siempre valorado crticamente por l), diversifique del modo siguiente sus publicaciones en el mbito de los autores marxistas:

Dentro de poco vamos a publicar otra obra de la seora Heller y, si se acepta mi informe al respecto, un ensayo de Gyrgy Mrkus. Esto, sumado a la edicin de las Obras Completas de Lukcs, a la escasez de clsicos marxistas (aparte de la coleccin 70) y de la escasez, tambin, de publicaciones marxistas que no sean de Lukcs y sus discpulos, puede dar a la editorial un tono de preponderante adhesin al marxismo de Lukcs y sus discpulos. Con todo el aprecio que me merecen las obras en cuestin, no me parece, en cambio, deseable que la editorial reciba ese sello.

El remedio principal ser la edicin del Capital y, luego, de ms obras del Marx maduro. Pero este proyecto se est retrasando por causa de la disminucin de mi capacidad de trabajo y, sobre todo, de mi menor seguridad sobre ella, desde agosto del ao pasado. Es poco probable que pueda sistematizar el trabajo sobre El Capital hasta septiembre. Por otra parte, la posible colaboracin de Prez Royo se tiene que estudiar con ms detalle del que le he dedicado hasta ahora. Desgraciadamente, la obra en que l haba trabajado son los Grundrisse que ha empezado a publicar Siglo XXI y que quedan, por lo tanto, fuera de nuestros planes a corto y medio plazo.

Otro remedio est en la coleccin Teora y realidad, en la cual introduciremos, junto a textos de tipo puramente analtico, otros de tendencia marxista (empezamos precisamente con Zeleny). Me propongo que los textos marxistas que aparezcan en esta coleccin representen tendencias marxistas diferentes de la lukcsiana.

Pero echo a faltar un captulo difcil de cubrir: una publicacin que contrapese, por as decirlo, la edicin de las Obras Completas de Lukcs. No tendra que ser, desde luego, otra coleccin de veintitantos volmenes, pero s que me gustara que se tratara de unas obras completas. El problema se me planteara as: elegir un autor marxista contemporneo, pero no joven, sino ya famoso, cuya obra completa no rebase los 4-6 vols. y tenga buenas perspectivas de difusin. Se me han ocurrido varios, que he ido eliminando por razones varias: Schaff, porque salvo en sus escritos de juventud es tambin muy filosfico-literario, como Lukcs; Kosik, porque no me resulta dar la talla, pese a su difusin; Della Volpe, porque hay demasiados derechos suyos en poder de otras editoriales de lengua castellana, y porque es de venta poco fcil. Etc. Rosa Luxemburg, que creo debemos publicar un da u otro, es ya propiamente un clsico. La nica idea que, por el momento, me queda en pie, pero sin que haya podido precisarla del todo, es la edicin de las obras completas de algn marxista importante ingls o norteamericano. Dobb, que sera un gran xito, tiene el inconveniente de estar parcialmente editado ya en castellano, lo que quiere decir que habra problemas de derechos y de venta. Lo mismo pasa con las obras de Sweezy -que, adems, vive todava y es relativamente joven- y las de Baran, aunque estas ltimas me atraen mucho, no por el hecho de que ya haya muerto, sino porque, adems de un gran economista, fue un escritor variado que trat temas como el psicoanlisis, la filosofa marxista, etc. Pero est el problema de los derechos, sobre el cual no tengo visin completa: dos de sus obras principales estn ya editadas en castellano por el Fondo. Cornforth, que no presenta ese inconveniente, me resulta un poco demasiado tradicional, stalinista por as decirlo, aparte de que no estoy muy convencido de que d la talla l tampoco.

Si estemos de acuerdo, seguir dndole vueltas al asunto.

 

Igualmente, de la carpeta Marxismo de Reserva de la UB, estas anotaciones sobre el ensayo de Mrkus, Marxismo y antropologa (coleccin Hiptesis, Grijalbo, 1974. Sacristn cita por el texto mecanografiado alemn de 175 holandeses: Marxismus und Anthropologie. Der Begriff des menschlichen. Wesens in der Philosophie von Karl Marx).

1. En la introduccin (p. 4 edic. alem.; p. 7, edic. cast.) ya cita el Capital en apoyo de su tesis de que las nociones de los Manuscritos se mantienen: Das Kapital, Band III, Teil 2. Y, en general: Precisamente a causa de la continuidad de pensamiento entre las obras juveniles de Marx y sus obras de madurez y vejez -y en parte tambin para documentar esa continuidad-, aduciremos, en cada caso en el que Marx haya desarrollado las ideas de los Manuscritos econmico-filosficos, los lugares correspondientes de las obras posteriores, sobre todo de las dedicadas a la economa poltica (p. 7)

2. [El hombre como ser natural universal]. Utiliza la distincin lukcsiana entre Objetivationssysteme (Sitte, Sprache) y Vergegenstndlichung (a travs del trabajo), unos y otros surgen de las normas. En este contexto es muy interesante la construccin del concepto valor de uso (pp. 104-105).

3. Una larga nota (pp. 105-106) muestra que la problemtica de la escuela de Budapest es la teleologa; y que intenta resolverla mediante un concepto ontolgico-prctico del ser humano, de la historia-momento revolucionario. Est en esta nota lo principal.

4. Que para Marx la pregunta por la esencia del hombre es sobre la historia. Por lo que slo se puede contestar desde un punto de vista social. La autoproduccin del hombre, su rasgo esencial, su progreso, es slo socialmente significativo (p. 117). As justifica el punto de vista social del planteamiento del tema de la esencia del hombre, contra quienes (Popper) lo atribuyen a hipostatizacin de la sociedad con consecuencias totalitarias.

5. pp. 80-81, n. 23 [Desde En una forma ms madura, sintetizando ya los resultados de la investigacin de la sociedad capitalista... hasta ...problema que, ms tarde, Marx pas del primer volumen del Capital al tercero, que quedara sin terminar]. Adems de documentar inapelablemente la falsedad de la tesis de Althusser, el texto de Marx es til para explicar los pases llamados socialistas.

Interesante nota incidental sobre divisin del trabajo [nota 24, pp. 81-83], que distingue entre natrliche [natural] y naturwchsig [espontnea] Arbeitsteilung [divisin del trabajo]. En DI [La ideologa alemana], MPh [Miseria de la filosofa] y K [Capital] el tema de la superacin de la divisin naturwchsig del trabajo va con la superacin de la especializacin. Marx se basa, piensa Mrkus, en la idea de que el progreso tcnico reduce todo trabajo complicado a trabajo simple (K I, 385-387, 452-454; III). Mrkus escribe (pp. 82-83) [Desde Pero, en mi opinin, la abolicin-superacin... hasta ...de lugar en el sistema de la divisin social del trabajo]. Relacin divisin del trabajo-jerarqua clasista, que es la diferencia entre natrliche y naturwchsige. Es tambin muy til el contenido de la riqueza, presupuesto de la emancipacin.

6. La otra problemtica (tras de la alienacin) que le impone su tema es la teleologa de la concepcin marxista de la historia.

7. pp. 164-165. Esta determinacin tiene el defecto -como interpretacin del marxismo- de ignorar el sentido dado por muchos marxistas a la historia pre-socialista. Pero claro que l puede desolidarizarse de esos marxistas.

8. Y termina espectacularmente con un prrafo de D I, 60 (La ideologa alemana) que dice lo mismo [Lo mismo que Grundrisse, 438].

 

Tambin resultan de inters algunas notas de traductor que acompaaron a la versin castellana de Marxismo y Antropologa, como por ejemplo:

1. Objetual sirve aqu para significar la coseidad, la materialidad de las cosas que son objetos. Objetivo designar una propiedad de ciertos contenidos de consciencia (por ejemplo: los conocimientos propiamente dichos).

2. Epoj. Trmino griego tecnificado por E.Husserl para significar el aislamiento metdico, la separacin metdica de aspectos temticamente no interesantes (para la investigacin husserliana) de un fenmeno.

 

 

 

 

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