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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2006

Empresarios espaoles al asalto del mercado marroqu
La 'deslocalizacin' de los especuladores inmobiliarios

Jos Daniel Fierro
Rebelin


El pasado 22 de noviembre la ministra espaola de Vivienda, Maria Antonia Trujillo, inaugur en Casablanca junto a su homlogo marroqu, Ahmed Taufiq Hejra, y el Primer Ministro del reino alauita, Driss Jettou, el XI Saln Inmobiliario de la Construccin. El evento, que dur hasta el pasado domingo, cont con la participacin de una treintena de empresas espaolas del sector.

Marruecos trata de desarrollar la promocin inmobiliaria, ligada en muchas ocasiones al sector turstico. Y para ello est ofreciendo tan apetitoso bocado a empresas extranjeras, a la cabeza de las cuales se encuentran las constructoras espaolas.

El Plan Azur 2010, por ejemplo, contempla para esa fecha la construccin de siete estaciones tursticas en distintas zonas de la costa marroqu, que den alojamiento a los ms de 10 millones de turistas que el gobierno de Rabat espera lleguen a su pas durante ese ao.

Al mismo tiempo, el sector de la construccin en el Estado espaol comienza a mostrar sntomas de debilitamiento y no faltan expertos que auguran un descenso en picado de los beneficios procedentes de la especulacin inmobiliaria. Si a todo esto aadimos las denuncias y procesos judiciales, cada vez ms frecuentes y de mayores proporciones, que vienen a dificultar el natural desarrollo del negocio inmobiliario -sustentado en la prctica habitual de la corrupcin-, se entiende mejor que las empresas espaolas busquen la deslocalizacin de sus inversiones.

Y en este sentido el mercado de Marruecos es un verdadero filn por explotar: los costes de la mano de obra, la legislacin laboral y el entramado poltico y administrativo clientelar sobre el que reposa el poder, son un caldo de cultivo ptimo para los inversores ibricos.

Marruecos es un pas en que las relaciones de poder entre la monarqua, el Estado y las tres ramas del gobierno estn enormemente desequilibradas. El rey y su entorno palaciego siguen ostentando de facto un poder casi absoluto sobre los asuntos que afectan al conjunto de la sociedad marroqu. [...] Las constantes interferencias de los centros de poder ligados al monarca en el normal funcionamiento de las instituciones del Estado, y especialmente el Gobierno, frenan el desarrollo econmico y humano del pas [...] La corrupcin en Marruecos sigue siendo un mal endmico, y est extendida por todo el sistema, bien sea a nivel de la poltica, la economa, la justicia o la administracin. [1]

Evidentemente, nada de esto preocupa ni a los empresarios, ni al gobierno ni a las instituciones espaolas. Marruecos es una oportunidad de negocio, y como tal no tiene sentido vincularla a cuestiones como los derechos y las libertades, la justicia social o los ndices de desarrollo humano.

El desembarco espaol

Un estudio sobre el sector, elaborado por la oficina comercial de la embajada espaola en Rabat, asegura que la promocin inmobiliaria en Marruecos se articula en torno a tres ejes: el turismo, la promocin de alojamiento social y la vivienda libre. El informe estima en un milln de viviendas el dficit habitacional del pas. Sin embargo, los planes del gobierno marroqu llegan nicamente hasta un mximo de 630 mil viviendas de aqu a 2012. Segn la propia Agence Nationale de Lutte contre lHabitat Insalubre (ANHI), aunque actualmente se estn construyendo 90 mil viviendas al ao, se necesitaran otras 125.000 para hacer frente al aumento de las necesidades y de la poblacin [2]. En 2005, se calculaba que un total de 860 mil familias (ms de cuatro millones de personas) vivan en construcciones insalubres -chabolas- o edificaciones irregulares o precarias. Como indicador orientativo, baste decir que el coste medio de una vivienda social en Marruecos oscila entre los 13 mil y los 20 mil euros, el de la vivienda libre ronda los 60 mil euros, y el sueldo medio no pasa de los 160 euros.

El modo en que estos datos se traducen en negocio puede ser calificado de inmoral en un pas con tan acuciantes problemas de vivienda. Y es en este terreno en el que las empresas espaolas se preparan para obtener sus beneficios.

La compaa Mixta frica, propiedad de la Fundacin Renta Corporacin (49%) y de Renta Corporacin (47%), proyectan la construccin de 524 viviendas econmicas en la ciudad de Tnger y un complejo residencial en Tetuan con un total de 4.200 viviendas. La inversin rondar los 80 millones de euros, sus beneficios cuadruplicarn esta cifra. Renta Corporacin es una empresa catalana especializada en la rehabilitacin y compraventa de edificios, y en cuyo consejo y directiva se encuentran varios ex altos cargos polticos. Apuestan abiertamente por la especulacin, como muy bien explic Jos Mara Farr, Consejero Delegado de la compaa, [una de sus unidades de negocio] es la transformacin de suelo: adquirimos terrenos con vistas a su futura recalificacin. Hemos decidido potenciar este ltimo apartado y estamos llevando a cabo operaciones importantes [3].

Otro grupo de empresarios, interesados en la vivienda pblica, operarn a travs de la Federacin Valenciana de Empresarios de la Construccin (FEVEC). Segn su presidente, Juan Eloy Dur, la desaceleracin que, segn prevn, sufrir el sector en Espaa 'en dos o tres aos', les anima a pasar a Marruecos. Los empresarios valencianos, con amplia experiencia especulativa, construirn casi 20.000 viviendas en la zona de Casablanca y contarn con subvenciones a fondo perdido de hasta un 20 por ciento de la inversin y suelo gratis para edificar.

De la mano de Fadesa -cuyos trabajos van desde las estaciones de Saidia y Kabila, hasta la rehabilitacin de la zona del puerto de Tnger- otras empresas estn introducindose en un mercado casi virgen. Con alguna comparte proyectos (Anjoca), otras se hallan estudiando opciones (como Medgroup) y algunas se encuentran ya instaladas (el caso de Urbas). Precisamente de Urbas se sabe que construirn 1.600 viviendas sociales en Tnger y otras 250 de alto standing, que irn acompaadas por tiendas comerciales y oficinas en el centro de la misma ciudad. Su apuesta no queda ah: la compaa quiere desarrollar un proyecto turstico con hoteles y un campo de golf; participar en un proyecto residencial junto al aeropuerto de Tnger en colaboracin con una sociedad dependiente del Ministerio de Vivienda marroqu; y, tambin, adquirir un hotel en Agadir.

Experiencia no les falta. Fadesa est implicada en el reciente caso de corrupcin protagonizado por el director general de Urbanismo de la Comunidad de Madrid, Enrique Porto, y acumula procesos judiciales por todo el Estado espaol, entre los que destacan los vinculados a las urbanizaciones de Ancara (Mio) y Guadalmina (Marbella). El mayor protagonismo de Medgroup proviene de la denuncia por la construccin, sobre terrenos pblicos y junto a la playa protegida de Macenas (Mojcar), de un sinfn de viviendas, apartamentos, un hotel de 5 estrellas con campo de golf, instalaciones deportivas, zonas comerciales... Y Anjoca se enfrenta a la Coordinadora Ecoloxista dAsturies por su proyecto de urbanizar 240 mil metros cuadrados, junto al espacio protegido de la Turbera de las Dueas en Villademar, con 600 viviendas dispuestas en bloques de cuatro alturas y 240 chalets unifamiliares y adosados. Esta concesin incluye la permuta de terrenos de la empresa sin valor inmobiliario por otros de aprovechamiento residencial cuya recalificacin est en trmite [4].

Diversas empresas buscan hacer negocio en territorio marroqu, pero con la vista puesta en inversores extranjeros. Es el caso de Alfa Inmobiliaria que, a travs de un acuerdo de colaboracin con la sociedad Inmo Hispano rabe, prev inaugurar un mnimo de 5 nuevos establecimientos franquiciados por ao hasta alcanzar los 25 en el 2010. Segn Rafael Ordozgoiti, director de Alfa Internacional, se trata de un mercado en auge tanto para inversores como para personas que buscan una segunda vivienda vacacional, debido a la excelente relacin calidad-precio de esta zona.

Todo ello est ocasionando una especulacin creciente en todo el pas. Rabat, Tnger, Marraquech y Casablanca han visto como en poco tiempo se disparaba el precio del suelo. En concreto en esta ltima ciudad, este importe se ha duplicado en apenas tres aos.

Los empresarios tratarn de exportar el modelo depredador de la costa espaola. Frente a ellos, algunas voces consecuentes ya se han levantado contra la conveniencia de convertir la costa de Marruecos, especialmente la del norte, en una nueva edicin de lo ocurrido en la pennsula, con todo lo que significa de descontrol urbanstico, desprecio por el medio ambiente y fomento de la corrupcin en los poderes pblicos.

El primer aviso ya est dado, recientemente se conoci que el mtico bosque diplomtico de Tnger iba a desaparecer bajo los planos de un complejo turstico promovido, casualmente, por una empresa espaola. Se abre la veda.

Notas:

[1] El Marruecos que no despega, Haizam Amirah. (http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/579.asp)

[2] Los riesgos del chabolismo en Marruecos, Ivn Martn. (http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/705.asp)

[3] http://www.megabolsa.com/cierres/opv/rentacor.php

[4] Destruccin a toda costa: Informe sobre la situacin del litoral espaol. Greenpeace, julio 2006.
(http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/destrucci-n-a-toda-costa-2006-3.pdf)



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