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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2006

Cronopiando.
Diario ntimo de Jack el Destripador/15

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


 

Siempre me ha enternecido profundamente la Navidad, hasta el punto de que, en Londres, cada vez que tena que efectuar algn servicio en tan entraables fechas, antes de destripar a mi vctima, le tarareaba un villancico.

Y es que la Navidad me inspiraba los ms nobles y humanos sentimientos.

Lo nico que no toleraba ni en Londres ni en el Caribe era la bulla. De ah que, supuesto a pasar las Navidades en Santo Domingo, decid instalarme en una alejada residencia, casi aislada, donde ni siquiera la voceadera de los venduteros me molestara. Como con los aos tambin me he vuelto ms permisivo, sobrellev con educacin la inevitable bulla de los nicos vecinos que permito la noche del 31, consciente de que al da siguiente podra recuperar la ansiada calma.

Y en eso estaba, cmodamente recostado en el sof de la sala, escuchando deleitado a Paganini, mientras el mar aportaba su brisa a una clida tarde de ao nuevo y las avecillas dejaban sentir lejanas su loca algaraba, en el nico exceso que toleraba.

De improviso, una terrible explosin, cuyo epicentro estaba debajo de mi ventana, interrumpi la brisa, los trinos de los pjaros, el violn de Paganini y mi levitacin en el nirvana.

Antes de que tuviera tiempo a reaccionar, otra explosin, an peor que la primera, sacudi los cimientos de mi casa y de mi calma. Como pude me asom a la ventana, mientras se sucedan los estallidos y entonces lo v. Tena como diez aos el demonio y en la mano un tumbagobierno a punto de explotar.

Pens en la Navidad, en la inocencia de los nios y or porque la criatura terminara su surtido de estruendos. Dos explosiones ms tarde Dios atendi mis splicas. Quin no las escuch fue el padre del nio que sali al parqueo provisto de una docena ms de artefactos. Muy correctamente, aprovech para sugerirle al degenerado la posibilidad de que se trasladara un kilmetro ms lejos. Le habl de Paganini, de la brisa, de los pjaros. El slo me mir como si observar a un extraterrestre y mientras prenda el siguiente tumbagobierno sentenci: "Ay ombe, no me joda, estamos en Navidad"

Y era verdad s, pero faltaba Herodes. As que le don diez pesos al imberbe para que se comprara en el colmado alguna porquera de esas que tanto les gustan y ya a solas con su padre, le incrust al deslenguado todos los explosivos restantes en salva sea la parte, lo colgu del rbol navideo que haba en el parqueo y regres a mi nirvana para seguir disfrutando Paganini, los pjaros, la brisa...y cierta amortiguada flatulencia proveniente del parqueo.

 



-http://www.youtube.com/watch?v=-fTrkNHe2YY


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