Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn, "Miradas filosficas"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2006

Antologa de textos de Manuel Sacristn (1925-1985).
Imgenes marxistas IV

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


 

El autor de este artculo [Corrientes principales del pensamiento filosfico], por su parte, ha negado que pueda hablarse de filosofa marxista en el sentido sistemtico tradicional de filosofa, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia crtica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano.

 

Manuel Sacristn (1968)

 

 

 

Las opiniones de Marx han cambiado en el curso de su vida, pero no la intencionalidad, el programa. Eso es lo esencial del marxismo en la medida en que ste viene de Marx. Sobre eso Marx ha sido siempre marxista. No sobre lo dems.

 

Manuel Sacristn

 

Debajo de todo esto, de estas dos cosas que he dicho, est naturalmente, y no quiero esconderla, mi personal visin de qu es el marxismo, que no tiene por qu ser compartida con otros que se consideren tambin insertos en la misma tradicin. Parto de la base de que Marx es un pensador muerto el ao 1883, es decir, dentro de nada har un siglo. Por lo tanto, si lo que el ha hecho es algo con importancia cientfica entonces tiene que estar ms o menos tan revisado como lo que hayan hecho todos los cientficos importantes muertos en 1883 -por ejemplo, Maxwell- o que han trabajado en 1883, y si lo que l ha hecho no se puede tocar, refutar, rehacer, entonces es que no tena ningn valor, o tena un valor artstico, nada ms.

No es que yo desprecie el valor artstico. Tambin es una cosa importante de esa poca, precisamente de los aos ochenta, las grandes producciones de los historiadores de la escuela positivista, seguramente rebasadas, y siguen siendo muy respetables, siguen siendo historiadores clsicos. Seguramente nadie va a leer literalmente hoy a Ranke o a Burckhardt, pero siguen siendo grandes historiadores de la misma poca.

Me parece que en Marx hay ms, me parece que en Marx hay el origen de una tradicin y, en mi opinin, el marxismo vivo es una tradicin, no una teora, no una ciencia como se suele decir. Pero es obvio que nadie tiene por qu estar de acuerdo con esto que he dicho aunque se considere marxista por su cuenta. Y como tradicin me parece una tradicin muy potente, dotada de un tronco de pensamiento transformador de los ms claros de la historia del pensamiento y capaz naturalmente de muchas lneas, como toda tradicin.

Manuel Sacristn (1977)

 

 

En esta cuarta entrega de Imgenes marxistas se contina la seleccin de textos de Manuel Sacristn sobre autores de la tradicin que no fueron objeto de un largo desarrollo por su parte pero sobre los que ofreci en notas, presentaciones, contraportadas o resmenes reflexiones de innegable inters. Como en los casos anteriores me he basado en textos publicados (Panfletos y materiales, El orden y el tiempo, Lgica elemental, M.A.R.X, Escritos sobre El Capital, Seis conferencias, Introduccin a la lgica y al anlisis formal,), en notas y presentaciones de sus traducciones y en la documentacin depositada en Reserva, fondo Sacristn, de la Universidad de Barcelona.

Un amable y atento lector, lectora para ms seas, me ha llamado la atencin sobre el escaso desarrollo de la entrada Mrkus en la anterior entrega. Me recuerda, con excelente memoria, la importancia de las notas de Sacristn, anotaciones que apenas aparecen recogidas. Tiene razn. Me corrijo iniciando esta seleccin con esas notas. Gracias y disculpas. Aprovecho la ocasin para disolver un error -que en absoluto presupongo en la atenta lectora- que a veces se ha cometido: las notas, las largas notas que acompaan el texto central de Mrkus son del propio autor, no de Sacristn. Algunas de ellas, por ejemplo, las del ltimo captulo, sin ser el nico caso, abarcaran un mayor espacio que el propio texto del captulo. Hacen buena aquella ocurrencia de Quine sobre los libros que fuerzan al lector a leer en dos dimensiones. Fue el caso de Marxismo y Antrologa.

Otro lector, lectora tambin, me ha comentado que algunos textos seleccionados no estn datados y que la fecha hubiera ayudado a contextualizarlos. Efectivamente, tambin lleva razn en este caso. Como prueba, basta mirar unos de los breves textos que encabezan esta seleccin. El motivo de ello es que, como dije, entre otras fuentes, me he basado en resmenes y notas, en cuadernos de trabajo de Sacristn, depositados en la UB. En ocasiones habra podido establecer alguna conjetura sensata y no muy arriesgada pero me ha parecido mejor no hacerlo por el momento. Sea como sea, tiene razn el lector-lectora cuando seala que algunos textos exigiran una fecha para recordar el contexto poltico o filosfico en el que fueron pensados y escritos. Agradezco nuevamente este comentario y me atrevo a solicitar a los potenciales lectores crticas y ayudas similares ([email protected]).

Como en los casos anteriores, mis comentarios estn indicadas por Notas SLA o estn escritas en letra de menor tamao.

*

29. Markus: Notas de traductor.

 

1. El trmino Wesen a diferencia de los trminos romnticos esencia, `essence, etc., no es de origen culto ni est verdaderamente tecnificado en alemn. Wesen se usa en la lengua comn para significar cosa, ente, institucin, conjunto de instituciones, conjunto de funciones, etc. Pero es tambin utilizado en el alemn culto para traducir el latino essentia. De aqu una ambigedad cuya resolucin en cada caso es tarea de la traduccin. El autor hngaro [Gyrgy Markus] tropieza con la dificultad al estudiar los textos de Marx importantes para su tema, los cuales, salvo la Miseria de la filosofa, son todos originariamente alemanes (p. 5)

2. Objetual sirve aqu para significar la coseidad, la materialidad de las cosas que son objetos. Objetivo designar una propiedad de ciertos contenidos de consciencia (por ejemplo: los conocimientos propiamente dichos). (p. 10).

3. [Cuando existe una relacin, esa relacin existe para m; el animal no se relaciona con nada, no tiene relaciones].

Marx utiliza aqu una posibilidad expresiva ofrecida por la etimologa comn de Verhltnis (traducible por relacin y, en otros contextos matemticos- por razn y proporcin) y Verhalten (traducible por comportamiento, conducta). Una versin brbara de su texto que recogiera todos sus matices poda ser sta: Cuando existe un portarse-respecto-de, ese portarse-respecto-de existe para m; el animal no se-porta-respecto-de nada, no se comporta. Para el animal, su portar-se-respecto-de no existe en cuanto relacin (pp. 34-35).

4. Epoj. Trmino griego tecnificado por E. Husserl para significar el aislamiento metdico, la separacin metdica de aspectos temticamente no interesantes (para la investigacin husserliana) de un fenmeno (p. 36).

5. Differentia specifica. La teora tradicional aristotlica de la definicin construye la definicin de una especie como el producto lgico del (el conjunto de las notas o rasgos comunes) gnero inmediatamente superior a esa especie y la diferencia entre esa especie y las dems pertenecientes al mismo gnero (p. 55).

6. Las categoras individuo representativo e individuo medio, as como la de individuo tpico, ms adelante usada por el autor, fueron construidas por G. Lukcs en su teora de la pica, particularmente de la pica burguesa (novela) (p. 56).

7. En esta carta (probablemente de noviembre de 1877), Marx afirma su coincidencia con la tesis de Chernichevski de que, contra lo que dicen los economistas liberales, Rusia puede no destruir la comunidad aldeana, no proletarizar su poblacin campesina y sin pasar por las torturas del sistema capitalista, apropiarse de todos los frutos de ste por el procedimiento de desarrollar los presupuestos histricos dados en Rusia (Todas las expresiones entrecomilladas son de Marx, no de Chernichevski, al que Marx no cita literalmente). Luego escribe Marx

El captulo (de Capital I) sobre la acumulacin originaria no se propone ms que describir el camino por el cual ha nacido en la Europa del Oeste el orden econmico capitalista a partir del seno del orden econmico feudal.

 

Y como aplicacin a Rusia, escribe en condicional:

Si Rusia aspira a convertirse en una nacin capitalista al modo europeo occidental -y en los ltimos aos se ha esforzado mucho en ese sentido- no lo conseguir sin transformar antes en proletarios buena parte de sus campesinos; y entonces, una vez absorbida por el torbellino de la economa capitalista, tendr que soportar las implacables leyes de ese sistema, exactamente igual que los pueblos profanos . Eso es todo.

 

Por ltimo, hacia el final de la carta, Marx da plasticidad a su visin no fatalista ni eurocntrica de la determinacin histrica con el clebre ejemplo de la plebe romana:

En varios lugares del Capital he aludido al destino de los plebeyos de la antigua Rusia. stos eran originariamente campesinos libres que cultivaban sus predios, cada cual por su cuenta y riesgo. Fueron expropiados en el curso de la historia romana. El mismo proceso que los separ de sus medios de produccin y subsistencia acarre no slo la constitucin del latifundio, sino tambin de los grandes capitales monetarios. Y as, un buen da, hubo, por una parte, hombres libres desprovistos de todo lo que no fuera su fuerza de trabajo y por otra, lo necesario para la explotacin de ese trabajo, los poseedores de las riquezas as adquiridas estructural econmica que en la acumulacin originaria europea-occidental, particularmente en la britnica, posibilit el capitalismo generalizado>. Qu ocurri? Que los proletarios romanos no se convirtieron en trabajadores asalariados sino en un populacho parasitario an ms despreciable que los por hites [blancos pobres] de los estados sureos de Norteamrica y que a su lado se desarroll no un modo de produccin capitalista, sino un modo de produccin basado en el trabajo esclavo (pp. 85-86).

*

 

30. Paul Mattick (1904-1981)

Paul Mattick naci en Alemania en 1904 y emigr a los Estados Unidos de Norteamrica en 1929. Milit en el movimiento obrero desde la adolescencia. Fue miembro de la Juventud Socialista Libre (Freie Sozialistische Jugend), de la Liga Espartaquista (Spartakusbund) de KarI Liebknecht y Rosa Luxemburg y luego, tras la escisin del Partido Comunista de Alemania, milit en el fugaz Partido Comunista Obrero de Alemania (Kommunistiche Arbeiterpartei Deutschland).

En los Estados Unidos edit en alemn la Gaceta Obrera de Chicago (Chicagoer Arbeiterzeitung), y luego, en ingls, las revistas Living Marxism [Vivir el marxismo] y New Essays [Nuevos ensayos].

Mattick fue uno de los representantes ms radicales de la llamada izquierda de los consejos, o comunismo de los consejos, que en seguida entr en pugna con Lenin y la III Internacional. Para Mattick, como para Pannekoek, el defecto fundamental de los regmenes de la Europa del Este y, en general, de los regmenes socialistas instaurados en pases con poca formacin previa de capital, es no comprender que su tarea es estrictamente burguesa, y su naturaleza la de un capitalismo de estado. Mattick explica incluso la rigidez represiva del rgimen estaliniano por esas caractersticas del estado de Lenin, y lo expuso ya en vida de ste.

La principal obra terica de Mattick es Marx y Keynes editada en castellano por el Fondo de Cultura Econmica de Mxico. La presente Crtica de Marcuse es, quiz, su principal ensayo de teora poltica marxista completamente libre de los resentimientos producidos por las luchas internas de los aos 20 en el seno del movimiento comunista mundial.

 

30. Nota a la traduccin castellana (de Alejandro Prez) de Paul Mattick, Crtica de Marcuse. El hombre unidimensional en la sociedad de clases. Ediciones Grijalbo, Barcelona 1974, p. 3.

 

Nota SLA::

De una carpeta dedicada a la revolucin de Octubre depositada en Reserva de la UB, estas anotaciones sobre pasajes de dos trabajos de Paul Mattick.

A. Der leninismus und die Arbeiterbewegung des Westens, en Lenin. Revolution und Politik

1. La edificacin en una Rusia transitoriamente libre de intervenciones extranjeras, pero aislada, significaba, como es natural, que el partido tena que asumir la funcin histrica de la burguesa, aunque sin las instituciones de la sociedad burguesa y con otra ideologa (p. 22)

Aqu es la reduccin de la clase a lo econmico.

2. El partido bolchevique no disimul nunca que se senta llamado a dirigir la revolucin y dominar el estado para impedir, en inters de la revolucin mundial, el desarrollo, aparentemente inevitable, de Rusia hacia el capitalismo. Y lo ha conseguido, efectivamente, pero sin con ello hacer avanzar la revolucin proletaria internacional (p. 32).

Es casi una falsificacin de Lenin, pero tiene inters crtico.

Aunque poco despus de 1919 Lenin ya dijo cosas as.

3. Se puede decir con certeza que la teora leninista de la edificacin del socialismo por el estado se basa en la ilusin idealista de que basta con la mera voluntad revolucionaria de revolucin y socialismo para eliminar del acaecer histrico todas las fuerzas que se oponen a esa voluntad (p. 44).

Lo fcilmente que la izquierda se hace economicista. Pero interesante.

No hay que tener esa ilusin. Pero hay que hacer en sustancia lo mismo que si se albergara. Tomando medidas y de garanta.

Criticarlo con ojo en 6.9, porque ignora otras vas.

4. Crtica a la crtica de Pannekoek y los de los consejos: Ambas sociedades [la rusa y la europea occidental] se niegan las diferencias y los parentescos de la poltica revolucionaria realista, se pasa por alto la funcin del imperialismo y del estado del capitalismo monopolista, y se llega a entregar las luchas revolucionarias a un proceso annimo de crisis y rebeliones obreras (p. 61).

 

B. Prlogo a Pannekoek, Lenin als Philosoph.

1. p. 14 [Desde Desde que el capitalismo de estado bolchevique no es ms que una variedad del capitalismo... hasta (...) puramente imperialista de la lucha entre las potencias mundiales]. Es notable que casi parafrasea a Zajarov. Se anticipa a Bettelheim (como el ingls de 1953, Cfr. Carr).

*

31. Ronald L. Meek (1917-1978)

Y R. L. Meek ha hablado de una especie de mnage trois en el que Marx une la historia econmica, la sociologa y la economa.

Meek es excelente, en mi opinin, en su estudio de la demasa de la ciencia marxiana. En las manos de Marx, escribe, la teora del valor no es simplemente una teora que intenta explicar cmo se determinan los precios; es tambin una especie de manifiesto metodolgico que contiene la opinin de Marx acerca de cmo se debera estudiar la economa y llama a una restauracin de la unidad esencial entre las varias ciencias sociales. Y observa: Si es acertada esta interpretacin de la teora del valor de Marx, se sigue que toda crtica de la teora [de Marx] que se base en el supuesto de que es una simplificacin excesiva, ruda y primitiva se equivoca completamente. La nica crtica que se le puede hacer es, creo yo, del tipo opuesto: que para nuestros fines actuales es innecesariamente compleja y refinada.

Se puede incluso corregir nuestros fines actuales de Meek por los fines de la ciencia: la excesividad, o la aberracin del programa de conocimiento marxiano es el correlato material de lo que he llamado la redundancia metodolgica de la dialctica.

 

31. El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia (1978), Sobre Marx y marxismo, op. cit, pp. 344-345.

 

Nota SLA:

De la carpeta Marxismo de Reserva de la UB, este esquema de Sacristn sobre el ensayo de Meek El mtodo econmico de Karl Marx, Economa e ideologa, y otros ensayos, London, 1967.

I.

1. Los grandes modelos tericos de carcter dinmico -Quesnay, Smith, Ricardo y Marx- tienen ciertas importantes caractersticas comunes (p. 93).

1.1. La inicial visin schumpeteriana, entendida como orientarse hacia cierto factor clave o ciertos factores clave, que considera de importancia causal vital por lo que hace a la estructura y el desarrollo del sistema econmico como un todo (...) (p. 93).

1.2. Ordenacin de los hechos mediante esa visin, de acuerdo con una escala de importancia (p. 93).

1.3. Sobre esa fundamentacin, desarrollo de conceptos, categoras y mtodos de clasificacin en busca de una explicacin general de la estructura y el desarrollo de la economa (p.93).

1.3.1. Utilizacin de elementos analticos del pasado (p. 93).

1.3.2. Innovacin.

1.3.3. El conjunto depende de la visin.

1.3.3.1. En mayor o menor grado, desde las categoras a la estadstica (pp.93-94).

1.4. Con esos instrumentos, anlisis de los hechos tomados como fundamentales.

1.4.1. Explicacin mediante formulacin de leyes y tendencias.

1.4.2. Conjuncin de unas leyes en una primera aproximacin terica.

1.5. Anlisis de hechos menos fundamentales, con detencin de ulteriores aproximaciones tericas.

1.6. ltima tarea: utilizacin del modelo para prediccin.

2. El proceso de construccin del modelo no es consciente en todos los grandes constructores (p. 94).

II.

  1. La visin.

    1. Particular autoconsciencia en Marx (p. 95).

1.2. El factor causal clave: la relacin socioeconmica de produccin entre la clase de los propietarios de capital y la clase de los perceptores de salario (p.95).

1.3. Composicin de la visin (p.95).

1.4. La ordenacin de los hechos: el hecho principal es la existencia en todo sociedad de clases de una masa de renta no ganada.

1.4.1. Aade otros cuantos hechos marxianos y observa que estos hechos capitales de su escala los tena ya situados en 1844 (p. 95).

  1. El mtodo general del anlisis.

2.1. Primer aspecto: seleccin de las relaciones de produccin como relaciones bsicas, explicativas, determinantes de todo las dems (pp. 95-96).

2.2. Segundo aspecto: el mtodo (hegeliano) lgico-histrico que formula con cita de Engels, Ludwig Feuerbach (p. 96).

2.2.1. Estimacin de Meek. No hay duda de que este enfoque lgico-histrico se realiz alguna vez con exceso (por rasgos que el mismo Marx explic parcialmente en su Eplogo a la segunda edicin alemana del Capital), pero en sus manos result ser en conjunto muy fecundo. Fue sobre todo importante [...] a propsito de la teora del valor [...] (p. 97).

2.3. Tercer aspecto: La idea de que, para su anlisis sobre la base de las relaciones de produccin, lo que haba que hacer era empezar por postular una sociedad en la cual, aunque se supone que imperan ms o menos soberanamente la produccin de mercancas y la libre competencia, sin embargo, los trabajadores siguieran poseyendo todo el producto de su trabajo (p.97) [Esto no me parece interpretacin de los Vorchapters, pero, adems, no me gusta lo de poner todo el producto].

2.3.1. Precedentes de eso son Smith y Ricardo (p. 98).

2.3.2. Su estimacin: no es mito, sino mitologa (p. 98).

3. Herramientas y tcnicas.

3.1. Heredados: por ejemplo, el concepto de equilibrio, las clases y rentas de ellas.

3.2. Nuevos: ejs.

3.2.1.La distincin trabajo abstracto / concreto;

3.2.2.La distincin trabajo / fuerza de trabajo.

3.2.3. La distincin capital constante/ capital variable.

3.2.4. Su concepto de plusvala.

3.2.5. La distincin plusvala absoluta/ relativa.

3.2.6. Las tasas de plusvala y beneficio y la composicin orgnica (razones).

3.2.7. Las tcnicas de los esquemas de reproduccin (p. 98).

III. La teora del valor vista como esencialmente una especie de expresin generalizada o materializacin de su mtodo econmico (p 98).

1. La tarea del anlisis del valor, tal como lo entendi Marx, fue resolver esos problemas bsicos sobre la base de las relaciones de produccin adecuadas para el estadio histrico particular considerado (p. 99).

2. La estudia en el primer estadio (la hipottica sociedad precapitalista).

2.1.El mtodo lgico fundamental es la formacin de los precios explicada sobre la base de las relaciones de produccin (p.100).

2.2. Explicacin cualitativa.

2.3. Explicacin cuantitativa: la cantidad de trabajo.

2.4. Precedentes y obviedad de la ley del valor en su contexto presente (p.101).

3. En el segundo estadio.

3.1. El problema nuevo: explicar el nuevo plustrabajo (p.101).

3.2. Explicacin cualitativa: la nueva clase monopolizadora de los medios de produccin.

3.3. Explicacin cuantitativa: aplicacin de la ley del valor a la fuerza de trabajo. Plusvala.

4.Tercer estadio.

4.1. El problema: determinacin de los precios de produccin.

4.2. Explicacin cualitativa: la relacin trabajo-capital sigue determinando la distribucin de la renta.

4.3. Explicacin cuantitativa: la tesis de la transformacin.

5. Con eso termina el anlisis de la teora del valor, de la que sostiene que no se puede reducir ni a K I ni a K III.

6. Evaluacin crtica de la teora por ultracomplejidad desde el punto de vista de la prctica actual de la ciencia.

IV. Examen de tesis secundarias.

1. La tendencia a la cada de la tasa de beneficios. Lo interesante es que queda claro que Marx la afirma a pesar de saber que con la elevacin de la composicin orgnica se eleva normalmente la tasa de plusvala.

2. La pauperizacin.

  1. El fracaso de la prediccin. La interpreta como extrapolacin razonable.

  2. Que lo queda de Marx son los mtodos.

V.

1. La construccin de nueva economa marxista.

2. Infiltracin.

3. La excelencia de la economa marxiana es la integracin de las ciencias sociales, el explicar por las relaciones de produccin.

4. Los aspectos verdaderamente originales y esenciales del modelo econmico de Marx son la visin y el mtodo general de anlisis que Marx emple al construirlo (p. 112).

 

E, igualmente, esta breve observacin sobre un texto de Meek de la carpeta Marx: la ciencia de Reserva de la UB:

[Excesividad de la teora del valor] Si es acertada esta interpretacin de la teora del valor de Marx, se sigue que toda crtica de la teora que se base en el supuesto de que es una simplificacin excesiva, ruda y primitiva se equivoca completamente. La nica crtica realmente vlida que se le puede hacer es, creo yo, del tipo opuesto: que para nuestros fines actuales es innecesariamente compleja y refinada (Meek, p. 105).

Para los fines de la ciencia (no slo de la moral).

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32. Michio Morishima (1923-2004)

A. La obra de Michio Morishima es buena representante de un ambiente intelectual exento de las crispaciones de filsofos e idelogos, marxistas o antimarxistas, de hbitos mentales predominantemente literarios. Escribe Morishima: Se puede decir sin exagerar que antes de Kalecki, Frish y Tinbergen, ningn economista, excepto Marx, obtuvo un modelo macrodinmico construido rigurosamente por medio de un mtodo cientfico. [...]. Nuestro acercamiento a Marx es distinto del de la llamada economa marxista [...] Nuestra intencin es reconocer la grandeza de Marx desde el punto de vista de la teora econmica moderna avanzada y, haciendo esto, contribuir al desarrollo de nuestra ciencia. (Michio Morishima, Marxs economics. A dual theory of value and growth [La economa de Marx. Una teora dual del valor y del crecimiento], Cambridge University Press, 1973. Preface.)

 

B. Lo mejor que debe Marx a su hegelismo juvenil y a su redescubrimiento de Hegel en los aos 1850 es la virtud caracterstica de su trabajo intelectual, a saber, la globalidad, el programa de una comprensin completa de la realidad social, del todo social. No slo seguidores y continuadores, sino tambin crticos o autores ocupados en la refutacin de las principales tesis de Marx han solido reconocer en la obra de ste una eminente calidad sistemtica, una teorizacin de alcance particularmente extenso y profundo. Lo mejor que la epistemologa de Marx debe a Hegel es su elaboracin de la sentencia de filsofo ya recordada lo verdadero es lo completo.

Entre los estudiosos de Marx poco o nada identificados con su pensamiento filosfico y poltico son, probablemente, Schumpeter y Morishima los que, con estilos muy diferentes, ms han apreciado la grandeza sistemtica del trabajo de Marx. Tambin Joan Robinson.

 

32. A. El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia (1978), Sobre Marx y marxismo, op. cit, p. 319, n 1. 32. B. Ibidem, pp.342-343.

*

 

33. Jan Myrdal (n. 1927)

Nacido en 1927 en Estocolmo. Hijo de Alva y Gunnar Myrdal. Estudios medios interrumpidos. Desde 1944 actividad periodstica. En los aos cincuenta, novelas crticas sobre lo que se llam sociedad del bienestar. Estancias de varios aos en el Asia central, incluida China. informes sobre sta, Afganistn y Albania (Informe sobre una aldea china). Myrdal desideologiza en su trabajo periodstico la sociedad sueca del bienestar y muestra la relacin que hay entre la opresin de la clase obrera y la opresin de los pueblos asiticos por el imperialismo

 

33. Nota de la traduccin castellana de EMSE (1976), p. 8.

*

34. Pablo Neruda (1904-1973)

La perennidad del Deutschland puede documentarse caricaturescamente con los enjambres de fciles epgonos leur insu para cuya impotencia potica es, en realidad, una suerte que hoy resulte delictivo hablar de rboles. Pero se documenta esencialmente con los grandes herederos de esa poesa, en los que siempre alimenta el esfuerzo por encontrar un resquicio para ver estrellas no refractadas por los sucios charcos de las ciudades de clases y opresin. Brecht queda dicho, es el ms autorizado de esos herederos. Neruda es otro, con su nueva fundacin de la pica y la stira en la poesa castellana.

 

34. Heine, la consciencia vencida, Lecturas, op. cit, pp. 208-209.

 

Nota SLA

De un fichero de resmenes depositado en Reserva de la UB, estas anotaciones de Sacristn sobre el libro de memorias de Pablo Neruda, Confieso que he vivido (Seix Barral, Barcelona, 1974):

1. Contra los indios todas las armas se usaron con generosidad: el disparo de carabina, el incendio de sus chozas, y luego, en forma ms paternal, se emple la ley y el alcohol. El abogado se hizo tambin especialista, en el despojo de sus campos, el juez los conden cuando protestaron, el sacerdote los amenaz con el fuego eterno. Y, por fin, el aguardiente consum el aniquilamiento (...) (p. 16)

Para Volver a Arizona...

Sealar que se olvida la publicidad, la que pone chistera al pobre Gernimo.

2. Yo vena de Espaa y nuestra lucha de entonces era contra el Nixon de aquella poca, llamado Hitler (p. 65)

Recoger la frase nuestra lucha de entonces.

3. Vallejo -le dije-, si quiere que seamos amigos nunca vuelva a decirme una cosa semejante. No s dnde iramos a parar si comenzamos a tratarnos como literatos (p. 98)

Muy bueno: es la expresin ttica de la inexistencia tradicional de la rpublique des lettres entre los poetas y los habladores castellanos.

4. p. 120 [Desde Todo el soterismo filosfico de los pases orientales, confrontado con la vida real... hasta (...) Casi siempre los ncleos teosficos eran dirigidos por aventureros occidentales, sin faltar americanos del Norte y del Sur. No cabe duda que entre ellos haba gente de buena fe, pero la generalidad explotaba un mercado barato donde se vendan, al por mayor, amuletos y fetiches exticos, envueltos en pacotilla metafsica. Esa gente se llenaba la boca con el Dharma y el Yoga. Les encantaba la gimnasia religiosa impregnada de vaco y palabrera (p. 120)

Que progre... Claro que son unos cuentistas! Pero su cuento pega porque tienen razones. Hay que recogerlas, y luego, conseguido el cambio social, exponerlos a ellos a nuestras razones: a ver si las saben recoger; a ver si el (...) es capaz de trabajo manual.

5. (...) la agudeza de su mirada, la seguridad de sus afirmaciones, todo eso me produca una especie de mareo (p. 291)

Se trata de un encargado de negocios, Arellano Marn, que el gobierno del Frente Popular le manda a ayudarle en la embajada de Pars. Es notable la coincidencia con los rasgos del burcrata revolucionario plenamente apto para la cooptacin ms elevada. Es notable, porque quizs da su secreto: este Arellano, en efecto, no era un revolucionario, sino slo un ambicioso carrerista, como tantos burcratas revolucionarios.

6. El filorrusismo es inaguantable, de cretino o de hipcrita. Tal vez de hipocretino, porque va acompaado por un progresismo que encuentra hermoso aviones y centrales hidroelctricas, como si fuera Marinetti [Filippo Tommasso] mismo.

7. Otra cosa insoportable es su profesionalizacin de la poesa que le lleva A celebrar que los derechos de autor se paguen y que algunos autores, por lo menos [l claro], puedan vivir de su santo trabajo (p. 366). Quin le hara creer que era comunista?

8. Curioso que, en cambio, diga lo principal: La sociedad socialista tiene que terminar con la mitologa de una poca apresurada, en la cual valan ms los letreros que las mercancas, en la cual las esencias fueron dejadas de lado (p. 404).

Lo entiende porque est hablando de literatura. As y todo, no es verdad que la causa sea el apresuramiento y que ahora haya calma. Jo!

9. Estudiar la vida de Jos Miguel Carrera, el independentista argentino fusilado por el estado independiente. Arm tropas de indios que hoy no existen, de la pampa argentina (p. 424)

10. [Codovila] llegaba apresuradamente a las reuniones y daba la sensacin de tenerlo ya todo pensado y resuelto (p. 430).

Me suena.

*

35. Louis-Ren Nougier, Louis-Ren (n. 1912)

Nacido en 1912, es discpulo de Cholley, Focillon y Pivard. Consigui en 1939 el diploma de Altos Estudios con un estudio de historia contempornea, pero desde 1928 su inters se orienta hacia la arqueologa prehistrica. Desde esa fecha realiza mucho trabajo de campo, base de sus apreciados mapas arqueolgicos.

En 1950 public sus estudios sobre las civilizaciones campiienses y las fases de las poblaciones prehistricas situadas entre el Loira y el Sena. Fruto en gran parte de esos trabajos es la fundacin de la ctedra de arqueologa prehistrica de Toulouse, cuyo titular es Nougier desde 1953. Nougier es el descubridor de las pinturas y los grabados de la cueva de Rouffignac, la llamada caverna de los cien mamuts. En 1956 public, en colaboracin con Romain Robert, el informe sobre su descubrimiento (que ocurri el 6 de junio de aquel ao): Rouffignac ou la guerre des mamouths. El libro fue traducido al ingls al ao siguiente. Desde entonces Louis-Ren Nougier ha realizado el trabajo de campo en el norte de Europa y en Mxico.

 

1. Nota (1974) de la traduccin castellana (Joaqun Romero Maura) de Louis-Ren Nougier: En los orgenes del trabajo. Ediciones Grijalbo, Barcelona, p. 4.

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36. Eric Blair Orwell, llamado George (1903-1950).

1984, de George Orwell, es el estudio de la aniquilacin de una persona. Winston, el protagonista de la novela, es un sublevado contra el rgimen de supresin de la personalidad, de anulacin de la individualidad mental, que impera en aquella fecha convencional. Winston tiene alguna idea que el Estado no reconoce ni siquiera posible, tiene sentimientos inexistentes ya, ignorados por su mundo. Se le abre una esperanza de vivir al margen de ese mundo, en otro que est abierto (aunque slo dentro de su cabeza) a todas las insinuaciones de las cosas. Pero es descubierto y apresado. Se leen entonces las pginas ms extraordinarias de un libro excepcional: Winston no slo es castigado, torturado, deshecho fsicamente; sino que al final del proceso su alma se rompe y acepta ntimamente, como verdad vital, lo que sigue siendo mentira para su propia razn: al resultado de esta aniquilacin de la personalidad llama Orwell doble-pensar. El doble-pensamiento es la forma mental del hombre de 1984. El sabe que hace dos aos se luchaba contra el Estado A y que hoy se lucha contra el pueblo B. Pues bien, el doble-pensar permite estar seguro al mismo tiempo de que siempre se luch contra el pueblo B, encarnacin de todas las maldades, y nunca contra el fraternal Estado A.

Son necesidades de la tcnica poltica moderna las que, para Orwell, determinan esa aniquilacin de la persona. Tcnica cientfica y tcnica poltica son, pues, los dos races que conducen a la doble muerte de la persona.

Este oscuro cuadro de Salinas y Orwell -en el que hay pinceladas de tantos otros grandes escritores (Huxley, Capek) y pequeos charlatanes (los discurseadores reaccionarios)- admite acaso un comentario esperanzador: puesto que la tcnica no es nada sustantivo, una sociedad amenazada de muerte por su tcnica puede abandonarla y obviar el peligro.

(...) Tampoco es posible considerar como algo nuevo en la historia la aniquilacin de la personalidad, esa terrible destruccin psicolgica que lleva a Winston, el protagonista de 1984, a renegar ntimamente de s mismo, a negarse a s mismo ante s mismo, derribado, sepultado en un abismo de envilecimiento peor que la muerte fsica. Giordano Bruno corri Europa durante aos huyendo de una amenaza que al final se cumpli con la agravante de la denuncia traidora de quien le haba invitado (exactamente igual que sucede a Winston). Vienen entonces otros aos de coaccin espiritual, slo resistible por un hroe como aqul, que, superando por temple religioso al Winston de Orwell, consigui llegar a la hoguera sin haber pasado por el envilecimiento. Se grita hoy, como contra algo nuevo, contra las confesiones y denuncias de propios amigos que son frecuentes en los labios de los acusados por el Partido Comunista. Pero, de verdad se ignora que Galileo fue obligado a jurar que denunciara a quienes siguieran profesando el heliocentrismo despus de haberse retractado l mismo, contra toda verdad? Se ignora, en serio? Si se ignora, valgan estas observaciones como humilde recordacin de simples hechos.

 

36. Tres grandes libros en la estacada (1953), Lecturas, op. cit, pp. 18-19 y 22-23.

*

37. Antn Pannekoek (1873-1960)

A. Anton Pannekoek, el representante acaso ms caracterstico de la izquierda de los consejos, era, como la totalidad de los dirigentes de esa tendencia, un intelectual distinguido, astrnomo de slida reputacin. Desde antes de la primera guerra mundial haba estado en polmica con la direccin de la socialdemocracia. En 1914 Lenin haba intentado ponerse en relacin con l, movido por un artculo del holands sobre La bancarrota de la II Internacional. Dos dcadas ms tarde, en 1938, Pannekoek publicaba la contracrtica ms sistemtica dedicada hasta hoy a los escritos de Lenin sobre el empiriocriticismo desde posiciones no dominadas por el pensamiento burgus. El motivo crtico fundamental de Pannekoek es a la vez filosfico y poltico: Lenin es filosficamente un materialista burgus porque la revolucin que tena que realizar y que realiz fue una revolucin burguesa. El mecanicismo de esa afirmacin causal, sorprendente en un cientfico de aficiones filosficas analticas y de bastante elegancia intelectual, como era Pannekoek...El esquema crtico de Pannekoek tiene alguna justificacin si se refiere slo a Materialismo y empiriocriticismo (nico texto filosfico de Lenin que parece conocer su contradictor) y acaso sea tambin til para promover la consciencia crtica acerca de la historia de la URSS. Pero su mecanicismo (que lo sita muy por debajo del anlisis de la realidad por Lenin, capaz desde muy pronto de reirse ruidosamente de quien encargara a la historia revoluciones puras segn esquemas deterministas) y su inaplicabilidad a posteriores documentos del filosofar de Lenin le restan inters para la comprensin de ste.

Nota : (...) Y eso no es la culminacin del determinismo de Pannekoek para el cual est incluso claro que lo que Lenin entenda por marxismo, determinado como estaba por la particular posicin de Rusia respecto del capitalismo, tiene que ser completamente diferente del marxismo real, tal como ste crece en el proletariado de pases de capitalismo plenamente desarrollado (op. cit. pg. 12, cursiva ma). Pocas maneras de pensar sern tan burguesas como esta adialctica reduccin del materialismo histrico a determinismo pseudo-dieciochesco...

B. Lo que pasa es que esa acumulacin originaria socialista que deca Preobrazhenski, muy probablemente no hay que verla como socialista. Por qu socialista? Lo que ha conseguido es en gran parte lo mismo que consigui la acumulacin originaria burguesa, a saber: una civilizacin industrial. En esto creo -lo digo porque me parece bueno arriesgar la propia opinin- que llevaba razn la extrema izquierda de los aos veinte, stos a los que Lenin criticaba por izquierdistas. Yo creo que cuando Pannekoek deca que lo que se estaba haciendo all era lo mismo que en la revolucin burguesa inglesa llevaba razn: una acumulacin originaria de capital. Sin embargo, esa acumulacin originaria se ha producido en la Unin Sovitica no bajo el dominio de la vieja clase dominante, sino bajo el dominio de una nueva clase, de un nuevo grupo -como se le quiera llamar-, de una nueva agrupacin de personas, los funcionarios del partido y del estado, cosa en la cual no llevaban razn, creo, los izquierdistas de los aos veinte, es decir: esta nueva acumulacin no reproduce exactamente una acumulacin burguesa de capital al modo clsico estudiado por Marx.

Es un nuevo grupo social, el de la direccin del estado y del partido el que domina esa acumulacin, la dirige, como han puesto de manifiesto varios socilogos contemporneos.

 

37. A. El filosofar de Lenin (1970), Sobre Marx y marxismo, op. cit, pp. 141-142. 2. Sobre el stalinismo (1978),mientras tanto n 40, pp. 154-155.

 

Nota SLA:

Estas observaciones estn tomadas de Cinco tesis acerca de la lucha de clases, del marxista Anton Pannekoek, uno de los tericos ms destacados del movimiento por un comunismo organizado mediante consejos obreros (council comunist movement). Y es que, de hecho, el marxismo radical se funde con las corrientes anarquistas

Noam Chomsky (1973), Apuntes sobre el anarquismo, For Reasons of State

 

Del fichero dialctica depositado en Reserva de la UB, estas notas de Sacristn en torno a Lenin como filsofo, de Pannekoek, segn la edicin de Europa-Verlag de 1969:

1. [Vorwort von Paul Mattick]. a. Otros libros de Pannekoek: Marxismus und Darwinismus. Anthropogenesis. p. 14 [Desde Desde que el capitalismo de estado bolchevique no es ms que una variedad del capitalismo... hasta (...) puramente imperialista en la lucha entre las potencias mundiales]. Curioso que casi parafrasea a Zajarov .

2. Una clarificacin de esas contraposiciones que se extienden desde las concepciones polticas hasta todos los terrenos de la vida social, no es posible ms que si nos remontamos a los principios ms profundos de lo que ambas partes llaman marxismo. Y esos principios son las cuestiones filosficas fundamentales (pp. 19-20).

El sofisma de falsa deducibilidad, ms la mala interpretacin del marxismo.

3. La filosofa hegeliana en la cual la Idea absoluta crea por su autodesarrollo el mundo y se extraa en l, para luego volver a autoconsciencia en el mundo mismo, en el ulterior desarrollo, en el hombre, fue el revestimiento del cristianismo en la forma que corresponda a la restauracin desde 1815 (p. 22).

Exagerao... Interesante para la confusin en que vivimos, segn la cual (Fetscher, etc) Hegel inspira la izquierda marxista, y el antihegelismo inspirara el stalinismo.

4. El mtodo materialista consiste en sustituir el fantasear y el discutir sobre conceptos abstractos por el estudio del mundo material real (p. 25).

Tampoco esta exageracin parecera hoy de izquierda.

5. De este modo el materialismo histrico tiene que ver en las formaciones de la ciencia, en los conceptos, las sustancias, las leyes naturales, las fuerzas, por mucho que consten de materia natural, creaciones, ante todo, del trabajo espiritual humano (pp. 40-41).

En contraposicin al materialismo burgus claro. Prepara la tesis de que el materialismo de Lenin es el burgus, lo cual en Materialismo y Empiriocriticismo es prcticamente verdad.

6. Otra contraposicin se encuentra en la dialctica, la herencia hegeliana del materialismo histrico (p. 41).

Pero, como es natural, se defiende epistemolgicamente, pese a citar mucho Anti-Dhring. Y as formula redondo:

El pensamiento dialctico es adecuado a la realidad porque al aplicar esos conceptos [tajantes del sentido comn] se mantiene siempre consciente de que lo limitado y rgido no puede representar el mundo fluyente, y de que casa concepto tiene que desarrollarse en nuevos conceptos o incluso que mutar en su opuesto (p. 42).

7. El marxismo supera la religin con explicarla (p. 45).

Je.

8. Cuando en nuestras representaciones y enunciados acerca del ter o de los tomos se presentan contradicciones, stas no se encuentran en la naturaleza misma, sino en la forma que escogemos para nuestras abstracciones y nuestras leyes con objeto de poder utilizarlas del modo ms breve y manejable (p. 63).

Claro sobre dialctica de la naturaleza.

9. p. 66 [Desde En la proposicin de que el mundo consta de nuestras sensaciones se contiene... hasta (...) elementos y presentarlos como elementos psquicos ]. El es consecuente con el machismo. Abstencin ontolgica.

10. Cuando los hombres constituyen el mundo con sus vivencias, lo que hacen es reconstruir el mundo objetivo. Poseemos el mundo dos veces, y con eso empiezan las cuestiones de la teora del conocimiento. El materialismo histrico muestra cmo se resuelven sin metafsica (p. 68)

Es su visin dialctica, sin la palabra dialctica, sino interaccin. Pero no es la interaccin entre base y sobreestructura que tanto molestaba a Korsch.

11. La concepcin de Pannekoek es que Mach subraya el valor de abstraccin de la ciencia, en lo cual coincide con Dietzgen, pero que se diferencia de ste por estar sometido, como Carnap, a la involucin mstica de la burguesa (pp. 68-69).

12. Esta es, pues, la contraposicin: la filosofa burguesa sita la fuente del conocimiento en la cavilacin personal, la marxista en el trabajo social (p. 81).

A propsito de Avenarius.

13. Critica el partidismo en sentido de falta de honradez (pp. 87-88)

14. La crtica de P. -acertada- consiste en decir que Lenin profesa frente a Mach el materialismo burgus. Esa expresin tiende empero a hacer olvidar que tan burgus como ese materialismo -o ms- es Mach. Ms, porque el viejo materialismo burgus no lo fue apologticamente (p. 90).

15. Negar la existencia objetiva de leyes naturales significa (...) para l [Lenin] negar la naturaleza misma; hacer del hombre el creador de las leyes naturales significa para l hacer de la razn humana la creadora de la naturaleza; ser siempre una lgica incomprensible para el lector sin prejuicios que el buen Dios surja de eso como creador (p. 91).

Independientemente de que Lenin no llevaba razn, P. muestra olvidarse de la lnea Berkeley y de su paralela continental, Malebranche, etc.

16. La condensacin de una multitud de fenmenos en una frmula breve, en la ley natural, es puesta por Mach como principio de la investigacin con el rtulo de economa del pensamiento. Se podra pensar que esa reconduccin de la teora abstracta a la prctica del trabajo (cientfico) tendra que simptica precisamente a un marxista. Pero Lenin no ha entendido nada de ello... (p. 93).

Yo tambin creo que Lenin no lo ha entendido, pero pienso adems que no hay motivo para entusiasmarse con la idea de la economa del pensamiento como tesis sobre lo que es la ciencia. Es ms programtica que descriptiva (v. Bunge).

17. Muy bien; se puede estar de acuerdo con la definicin contenida en las primeras frases [de la cita de Lenin de Materialismo y Empiriocriticismo, p.117]. Pero si se limita ese concepto a la materia fsica que consta de molculas y tomos, se pone uno en contradiccin con la definicin.Tambin la electricidad es realidad objetiva, mas basta eso para decir que es materia fsica? (pp. 98-99).

Aqu Pannekoek no parece haber entendido nada de Lenin... ni de la moderna teora de la ciencia. Lenin est postulando un uso de materia. P. siente el moderno disgusto burgus por la palabra.

18. Corrige a Lenin de modo completamente injusto y con la misma sabihondera que reprocha a Lenin, pues ste no ha pensado nunca en reducir a los tomos la nocin de materia, contra lo que dice P, en las pginas 99-100.

19. Plejnov sera el origen del materialismo burgus de Lenin. En este contexto se encuentra uno de los mejores pasos del libro (pp. 106-107) [Desde La parte esencial del marxismo es aquello en lo cual se diferencian los varios materialismos... hasta (...) a saber, a la comunidad de la tesis de que las ideas proceden del cerebro].

20. El materialismo burgus identifica la materia fsica con la realidad objetivamente existente; por eso tiene que considerar todo lo dems, incluso lo espiritual, como un atributo, una propiedad de esa materia (p. 100).

La colocacin de la realidad objetiva como naturaleza tiene en el pensamiento de P. dos funciones: a) superar el esquema materialista comn, rechazando el dualismo en cuanto a la objetividad; b) recoger a Mach, o dejarlo, al menos, muy cerca del materialismo histrico.

21. No es, pues, verosmil que (Engels) haya considerado la sensacin, que es una caracterstica de los organismos vivos, como una propiedad general de toda materia [MSL: contra la lectura de Lenin]. Semejante generalizacin de una propiedad, que aparece en algunas formas especiales de la materia, para atribuirla a toda materia corresponde esencialmente a la actitud del materialismo burgus, que es adialctico (p. 101).

Este paso, de los pocos -si no el nico- que relaciona materialismo con dialctica, sugiere bastante bien lo que es para P. dialctico en este caso: admisin de emergencias.

22. La clase obrera no puede apoyarse en la ciencia de la naturaleza; tiene que luchar contra la burguesa, la cual ha puesto esa ciencia a su servicio [MSL: Pues que no se sirva tampoco ni del agua ni del pan]. El arma teortica del proletariado es la ciencia del desarrollo social. Combatir la religin por medio del conocimiento de la naturaleza no tiene para la clase obrera ningn sentido, puesto que sabe que la religin queda sin races por obra del desarrollo capitalista, y sealadamente por obra de su propia lucha de clases (pp. 108-109).

Falta de dialctica. Interesantes medias verdades. Que la clase obrera no pueda basarse en la ciencia de la naturaleza es afirmacin falssima cuando la clase obrera tiene el poder, falsa por ignorar el criterio de verdad cientfica en cuanto oportuno (irreligin) y polticamente desarmadora porque va en contra de la consciencia de hegemona obrera. Pero contiene la verdad que dice literalmente.

23. Pero en Rusia no haba ninguna burguesa de mnima importancia y que pudiera emprender la lucha [contra la aristocracia y la religin] como futura clase dominante. Esta tarea correspondi a la intelectualidad rusa, la cual sostuvo sola durante decenios una dura lucha por la ilustracin del pueblo y contra el zarismo (p. 109).

Por qu luch, si no haba burguesa? De dnde proceda ella? La verdad es que haba burguesa, dbil, y nada combativa, como en todas partes en el siglo XX, desde 1870. En eso se basaba la tctica de Lenin y su comprensin de la revolucin.

24. p. 111 [Desde De este modo la lucha con la religin quedaba para Lenin en el centro de la teora... hasta (...) a su materialismo marxismo y crey que su materialismo era marxismo]. Los tres por qus son paralogismos mecanicistas... supermaterialistas.

25. p. 112 [Desde Lenin se tena que apoyar en la clase obrera, y como su lucha tena que ser radical... hasta (...) tal como ste crece en el proletariado de los pases de capitalismo plenamente desarrollado]. De tan materialismo burgus mecanicista es fatalismo. Falta completa de dialctica. Lenin se ha redo ya de la revolucin pura.

26. Su [de los obreros] situacin material, su posicin de explotados en el proceso de produccin, tendra que llevarles fcilmente a la unidad, a asir en comn el dominio de la produccin. Lo que se lo impide es el poder del los sistemas de ideas tradicionales, todo el enorme poder espiritual del mundo burgus (p. 121).

Y de los ejrcitos, de las tropas represivas especiales, ni idea.

27. p.124 [Desde La dificultad prctica es que la intelectualidad es, como clase social, demasiado heterognea.. hasta (...) al orden dominante los primeros golpes graves o consigue incluso una primera victoria, entonces le llega su hora]. Amn Jess, triganos Dios la crisis.

28. En todo el captulo II de Lenin als Philosoph -Der Marxismus- no se habla de dialctica ni de materialismo dialctico. Lo que se contrapone al materialismo burgus es el materialismo histrico. Pannekoek conserva -muy parcamente- el adjetivo dialctico, pero en el sentido de la primera afirmacin de Engels en el Anti-Dhring: como una caracterstica del pensamiento cientfico; y no mantiene la idea de dialctica como lgica.

 

Igualmente, este apartado del curso sobre Induccin y dialctica impartido en la UNAM en 1982-1983 dedicado a Pannekoek:

2.31. Algo sobre su vida y su obra.

2.3.2. Pannekoek [P] utiliza muy escasamente el trmino y sus derivados:

2.3.2.1. En el captulo II de Lenin als Philosoph, Marxismus, lo que contrapone a materialismo burgus es materialismo histrico.

2.3.2.1.1. Lo hace sistemticamente, con una aplicacin algo oscura de su nocin de realidad objetiva no igual a materia.

(...) El materialismo burgus identifica la materia fsica con la realidad objetivamente existente; por eso tiene que considerar todo lo dems, incluso lo espiritual, como un atributo, una propiedad de esa materia (Ibdem, p. 100).

La colocacin de la realidad objetiva como naturaleza tiene en el pensamiento de P. dos funciones: a) superar el esquema materialista comn, rechazando el dualismo en cuanto a la objetividad; b) recoger a Mach, o dejarlo, al menos, muy cerca del materialismo histrico.

2.3.2.1.1.1. Lo cual es un punto de contacto con la neutralidad de los elementos" de Mach.

2.3.3. Otro punto de contacto con Mach es su nocin prediccionista peculiar (un tanto operacionalista) de la ley natural.

A. (...) Lo que dice la ley natural no es lo que suceder en la naturaleza, sino nuestra expectativa de lo que suceder; y sa es su finalidad (Ibdem, p. 85)

B. (...) La ley determina lo que la naturaleza va a hacer, sino lo que esperamos que va a hacer (Ibdem, p. 92)

2.3.4. El principio de economa del pensamiento y el principio de la prctica.

2.3.4.1. Proximidad de Mach al materialismo histrico.

(...) No las cosas (cuerpos), sino colores, sonidos, presiones, espacios, tiempos (lo que solemos llamar sensaciones) son propiamente los elementos del mundo. Todo el proceso tiene simplemente un sentido econmico (...) En esta obra, en la que estudia el desarrollo histrico de los principios de la mecnica, (Mach) llega, sin conocerlo, hasta muy cerca del mtodo del materialismo histrico. La historia de la ciencia no es para l la sucesin de grandes hombres que producen por arte de magia con su genialidad grandes descubrimientos. (Mach) muestra que los problemas surgidos de la prctica de la vida se dominan con los mtodos de pensar de la vida cotidiana, hasta que al final cobran su forma terica ms simple. En esto se acenta siempre la funcin econmica de la ciencia (Ibdem, p. 61)

2.3.4.2. Los dos principios son afines.

(...) La reunin de una multitud de fenmenos en una frmula breve, en la ley natural, llega a ser para Mach un principio de la investigacin, con el nombre de economa de pensamiento. Se poda pensar que esa reconduccin de la teora abstracta a la prctica del trabajo (cientfico) fuera simptica precisamente para un marxista. Pero Lenin no entiende nada de ello (...) (Ibdem, p. 93)

2.3.5. Pero Pannekoek no es un neopositivista propiamente.

2.3.5.1. Declaracin general:

(...) Nada importante para la teora del marxismo se puede tomar de Mach (Ibdem, p. 82).

2.3.2. En el empiriocriticismo y en el neopositivismo acta el espritu anti-materialista del mundo burgus.

A. (...) En la proposicin de que el mundo consta de nuestras sensaciones se contiene, sin duda, la verdad fundamental de que slo conocemos y slo podemos conocer algo del mundo mediante nuestras sensaciones; ellas son el nico material con el que construir nuestro mundo. En este sentido el mundo, incluido el YO, consta slo de sensaciones. Pero para Mach la proposicin tiene al mismo tiempo otro sentido, a saber, la acentuacin del carcter subjetivo de los elementos, expresin de una orientacin intelectual que ha dominado cada vez ms el mundo burgus (...) Pinsese que nada puede ser objeto de la experiencia o de una ciencia si no se puede convertir de un modo u otro en contenido de consciencia (Erkenntnis und Irrtum, nota p. 3). En esta nota de una obra de 1905 se abre paso el espritu anti-materialista del mundo burgus, al abandonarse de repente la caracterizacin generalmente cauta y bien pensada de los elementos y presentarlos como elementos psquicos (Ibdem, p. 66).

El es consecuente con el machismo. Abstencin ontolgica.

B. (...) No se dan (en Mach) los pasos ulteriores para llegar a un mundo objetivo. Y no se trata de una imperfeccin casual, sino de una concepcin bsica sistemtica. As se aprecia por el hecho de que lo mismo se repite luego, ms resueltamente todava, en la obra de Carnap, una de las cabeza rectoras de la moderna filosofa natural. En su obra Der logische Aufbau der Welt [La construccin lgica del mundo] se enfrenta con la misma tarea an ms concienzudamente que Mach: cuando se empieza no sabiendo nada, pero con toda la capacidad mental, cmo se puede fijar el mundo entero con todo su contenido? O constituirlo, como dice l. Parto de mis vivencias, constituyo con ellas un sistema de proposiciones y objetos (nombre de todo aquello acerca de la cual se pueden hacer proposiciones), identifico objetos fsicos y psquicos y construyo as el mundo como forma del orden de mis vivencias (Ibdem, p. 67).

2.3.5.2.1. Que se manifiesta en subjetivismo, inconsecuentemente con la neutralidad postulada de los elementos.

2.3.5.3. La filosofa marxista se constituye con un principio de mtodo contrapuesto al de toda filosofa burguesa.

(...) Esta es, pues, la contraposicin: la filosofa burguesa sita la fuente del conocimiento en la cavilacin personal, la marxista en el trabajo social (Ibdem, p.81).

2.3.6. Nocin de lo dialctico.

2.3.6.1. Dialecticidad no es contradictoriedad real.

(...) Cuando en nuestras representaciones y enunciados acerca del ter o de los tomos se presentan contradicciones, stas no se encuentran en la naturaleza misma, sino en la forma que escogemos para nuestras abstracciones y nuestras leyes con objeto de poder utilizarlas del modo ms breve y manejable (Ibdem, p.63)

Claro sobre dialctica de la naturaleza.

2.3.6.2. Interaccionismo.

(...) Es fcil ver dnde est la debilidad de esta construccin del mundo. Tanto para Mach cuanto para Carnap, el mundo que as se constituye es un mundo quieto, el mundo del instante (...) Los hechos de la evolucin obligan a admitir un mundo sin vivencias. Con eso se pasa del mundo intersubjetivo, comn a todos los seres humanos, a un mundo objeto que existe con independencia de todos los seres humanos. Con eso cambia la imagen del mundo. Una vez establecido el mundo objetivo, se considera cada fenmeno como independiente del ser humano que lo observa, como relacin entre las partes del mundo. El mundo es la totalidad de sus partes que, en nmero infinito, actan las unas sobre las otras; cada parte consiste slo en la totalidad de todas las interacciones con el resto del mundo, stas constituyen los fenmenos que son objeto de la ciencia. En este mundo aparecen tambin los hombres; todo lo que somos es interaccin con el mundo externo. El mundo costa ahora no slo de sensaciones; consta de toda las interacciones, entre las cuales las sensaciones son slo una parte reducida, aunque son tambin los nicos elementos que nos estn dados inmediatamente... (Ibdem, p.77).

2.3.6.3. Dinamismo [Vase: ficha apartado 2.361]

2.3.6.4. Evolucionismo.

(...) La mayora de los escritos de Pannekoek se caracteriza por esta combinacin de reflexin cientfico-natural, cientfico-social y filosfica. Una de sus primeras publicaciones, Marxismus und Darwinismus (1909), estudia la relacin entre ambas teoras; y una de sus ltimas, la Antropognesis (1947), el origen del hombre. La importancia cientfica del marxismo y del darwinismo, escribe, consiste en haber aplicado la teora de la evolucin el uno al mundo orgnico, el mundo de los seres vivos, y el otro a la sociedad humana (Paul Mattick, Vorwort [Prlogo] a Anton Pannekoek, Lenin als Philosoph, op. cit, pp. 5-6).

2.3.6.5. Emergentismo.

(...) No es, pues, verosmil que (Engels) haya considerado la sensacin, que es una caracterstica de los organismos vivos, como una propiedad general de toda materia1. Semejante generalizacin de una propiedad, que aparece en algunas formas especiales de la materia, para atribuirla a toda materia corresponde esencialmente a la actitud del materialismo burgus, que es adialctico (Ibdem, p. 101).

(1) Contra la lectura de Lenin.

Este paso, de los pocos -si no el nico- que relaciona materialismo con dialctica, sugiere bastante bien lo que es para Pannekoek dialctico en este caso: admisin de emergencias.

2.3.6.6. Consideracin final.

En todo el cap. II de Lenin als Philosoph -Der Marxismus- no se habla de dialctica ni de materialismo dialctico. Lo que se contrapone al materialismo burgus es el materialismo histrico. Pannekoek conserva -muy parcamente- el adjetivo dialctico, pero en el sentido de la primera afirmacin de Engels en el Anti-Dhring: como una caracterstica del pensamiento cientfico; y no mantiene la idea de dialctica como lgica.

La crtica de P. -acertada- consiste en decir que Lenin profesa frente a Mach el materialismo burgus. Esa expresin tiende empero a hacer olvidar que tan burgus como ese materialismo -o ms- es Mach. Ms, porque el viejo materialismo burgus no lo fue apologticamente (vase, p. 90).

(...) Negar la existencia objetiva de leyes naturales significa (...) para l [Lenin] negar la naturaleza misma; hacer del hombre el creador de las leyes naturales significa para l hacer de la razn humana la creadora de la naturaleza; ser siempre una lgica incomprensible para el lector sin prejuicios que el buen Dios surja de eso como creador (Ibdem, p.91).

Independientemente de que Lenin no llevaba razn, P. muestra olvidarse de la lnea Berkeley y de su paralela continental, Malebranche, etc.

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Sergei Podolinski (1850-1891)

A. El segundo caso excepcional y brillante que querra evocar es el de un marxista polaco de finales del siglo pasado, mucho menos conocido que Kautsky, llamado Sergei Podolinski, el cual public en el rgano de la socialdemocracia alemana un interesantsimo ensayo en dos partes acerca del concepto marxista de valor-trabajo y de la segunda ley de la termodinmica, el principio de entropa...

Podolinski tuvo el gran mrito de recuperar el punto de vista naturalista que Marx haba abandonado expresamente (para dedicarse desde entonces a la economa poltica) en las primeras pginas de La ideologa alemana. Podolinski vuelve a cultivarlo, intentando reconstruir la idea de valor-trabajo en el marco de la termodinmica. Es justo, pues, honrar a este propsito la memoria de Kautsky y Podolinski, pero despus de haberlo hecho se puede repetir que los conatos de pensamiento ecolgico-poltico de los clsicos no han tenido prcticamente continuacin en la tradicin marxista. Cualquier cosa que hoy llamaramos problema ecolgico-poltico se subsuma en la tradicin marxista bajo el rtulo Males del capitalismo, sin ver la especificidad de los riesgos del trato civilizado con la naturaleza: as se constituy una tradicin progresista sin problemas que tena mucho ms de tradicin burguesa que de novedad socialista.

 

B. No creo que est clara la ltima palabra de Marx acerca de todas estas cosas que estamos discutiendo. Creo que, a pesar de la aspiracin que siempre tuvo de producir obra muy terminada literariamente -lo cual es una de las causas de que dejara tanto manuscrito indito-, Marx ha muerto sin completar su pensamiento, sin pacificarse consigo mismo. Eso debe tener que ver con el hecho de que la ltima parte de su vida coincide con una importante transicin en el conocimiento cientfico. El ao de la muerte de Marx, 1883, es el ao de la aparicin de la Introduccin a las ciencias del espritu de Dilthey y, sobre todo, de la Historia de la mecnica de Mach y de los dos ensayos de Podolinski en Die Neue Zeit sobre termodinmica y ley del valor, con conceptos que Marx ya no puede alcanzar, pero cuya problemtica, percibida ms o menos claramente, ha hecho vacilar, en mi opinin, al viejo Marx.

 

38. A. Algunos atisbos poltico-ecolgicos de Marx, Pacifismo, ecologa y poltica alternativa, op. cit, pp.144-145. 38. B.Entrevista con Dialctica, Acerca de Manuel Sacristn, op. cit, p. 205.

 

Nota SLA:

El siguiente es el esquema de una conferencia impartida por Sacristn en Mxico, en noviembre de 1981. Desconozco el ttulo exacto y el lugar de exposicin. Como se observar hay en ella mltiples referencias al trabajo de Podolinski, autor al que Sacristn se refiri reiteradamente en sus ltimos trabajos sobre ecologismo, nuevos movimientos sociales y cambios e hilos perdidos en la tradicin marxista:

1. La negacin de la autonoma relativa de la ciencia econmica (de la legitimidad de sus categoras).

1.1. Juan Martnez Alier y Naredo en Cuadernos de Ruedo Ibrico.

2. Los dos frentes: el fsico y el biolgico.

2.1. Breve descripcin previa.

3. Economa y termodinmica.

3.1. Planteamiento energtico habitual.

3.2. La entropa material (Georgescu).

3.3. Conclusin negativa.

4. La sociobiologa.

4.1. Descripcin general breve.

4.2. Caracterstico antimarxismo.

4.2.1. Wilson no cita a otros economistas.

4.3. La anticipacin de Marx muestra que no era para l cosa desconocida.

4.4. Lo que no excluye plantear el problema de la legitimidad cientfica de las categoras econmicas.

4.4.1. Inciso aprovechando: no se trata de afirmar que exista un ente econmico, ni un homo oeconomicus: se trata de saber si se es un buen objeto de conocimiento y un buen objeto formal, una buena abstraccin y la teora correspondiente un buen artificio.

5. Es muy notable que la cuestin se plante ya en los comienzos del marxismo, en tiempos de los clsicos. Podolinski, Sergei, Menschliche Arbeit und Einheit der Kraft [Trabajo humano y unidad de la energa], Die Neue Zeit, 1883; September, Heft 9, SS. 413-424; Oktober, Heft 10, SS. 449-457.

5.1. Por conservacin de la energa (1 ley) el trabajo no puede crear: su utilidad consiste en transformacin.

5.1.1. Esto es un inicial abandono en efectos del punto de vista econmico y cultural desde los cuales la cosa se puede considerar no pertinente: porque el que no haya creacin fsica no implica que no haya creacin econmica, y no slo de valores sino incluso de valor de uso, como es natural. El silicio no se crea al producir un elemento fotovoltaico, ni se crea energa, pero s que se aumenta la utilizabilidad de la energa solar. Esto lo sabe Podolinski.

5.1.2. La transformacin til consiste en afectar la mayor parte de las fuerzas de la naturaleza a la satisfaccin de las necesidades humanas.

5.1.2.1. El trabajo lo puede hacer, acumulando adems en sus resultados cantidades de energa mayores de las necesarias para producir la fuerza de trabajo.

5.1.2.1.1. Esto, que no va acompaado de explicacin, es probablemente la manera que tiene el marxista Podolinski de establecer un fundamento fsico al hecho del excedente y, as, de la plusvala.

5.1.2.1.2. Sin embargo, la falta de explicacin est compensada por la inclusin tcita del fenmeno trabajo en el ms general de la retencin de la radiacin solar, evitando parte de su reflexin.

5.1.3. Lo cual es parte de la "elevacin del grado de energa" a partir de las plantas: radiacin-calor-mecnica-qumica.

5.1.3.1. Entropa negativa local. Explicar consistencia.

5.2. As llega Podolinski al planteamiento de lo que considera el problema real.

5.2.1. "La mayor parte de las energas fsicas que se encuentran en la superficie de la Tierra no estn, ni mucho menos, en el estado ms favorable para la satisfaccin de las necesidades humanas. "Pese a la importante cantidad de energa que contiene la superficie terrestre, sta no abunda en modo alguno en energa transformable, como, por ejemplo, movimiento mecnico o libre afinidad qumica".

5.2.2. La capacidad de acumulacin de energa y de neguentropa (local) del planeta: Cuadro de la situacin de partida para la solucin del problema central: "Las plantas poseen la propiedad de acumular energa solar, mientras que los animales, alimentndose de sustancias vegetales, transforman en trabajo mecnico una parte de esa energa ahorrada y la dispersan luego en el espacio csmico. Si la cantidad de energa acumulada por las plantas se mantiene mayor que la dispersada por los animales y se forman reservas de energa, p.e.durante el perodo carbonfero y en el cual, manifiestamente la vida vegetal tuvo un considerable predominio sobre la animal. En cambio, si predominara la vida animal se dispersaran pronto las reservas de energa acumuladas y la vida animal tendra que reducirse de nuevo a la medida determinada por la riqueza vegetal. De ese modo se tendra que constituir un cierto estado de equilibrio entre la acumulacin y la dispersin de energa. El balance energtico de la superficie terrestre sera entonces una magnitud ms o menos estable, pero la acumulacin de energa se reducira a cero y en cualquier caso, caera muy por debajo de lo que era en la poca de predominio de la vida vegetal."

5.2.3. Punto crucial y arranque de la solucin:

5.2.3.1."Pero, de hecho, no observamos un equilibrio as del balance energtico de la superficie terrestre. Tambin ahora crece generalmente la cantidad de energa acumulada".

5.2.3.2. "Es fcil probar que la cantidad de energa solar que se transforma en libre afinidad qumica o en trabajo mecnico no es siempre la misma, y que esa cantidad puede ser influida por la accin del hombre, entre otras causas.

5.2.3.3. Ms precisamente: es seguro que el ser humano mediante ciertas acciones dependientes de su voluntad puede aumentar la cantidad de energa acumulada por la vida vegetal y disminuir la cantidad de energa dispersada por los animales."

5.2.3.3.1. Cita: la irrigacin, las mquinas, la destruccin de insectos, el exterminio de depredadores de la agricultura.

5.2.3.3.1.1. Sobre el punto de irrigacin, saba ms Marx, gracias a Fraas.

5.2.4. Tesis: "La causa principal de ese aumento general es el trabajo realizado por los seres humanos y por los animales domsticos que utilizan.

5.2.5. Definicin trabajo: "El trabajo es un uso de la energa mecnica e intelectual acumulada en el organismo, que tiene por consecuencia un aumento del balance energtico general de la superficie de la Tierra."

5.2.5.1. Discutible hoy. Pero no lo voy a discutir.

5.2.6. El ser humano es la mquina termodinmicamente perfecta de Sadi-Carnot: "La humanidad crea constantemente el material y los elementos para la ulterior continuacin del trabajo".

5.2.6.1. Hoy dudoso.

5.2.7. Reconstruccin de la tesis marxiana del valor-trabajo: slo el trabajo muscular humano o dirigido por el hombre tiene ese efecto.

5.2.8. Coeficiente econmico del hombre como mquina termodinmica: 20%, 10%.

5.2.9. Argumentacin final pro socialismo.

6. La reaccin de Engels a Marx (1883).

6.1. Primera: despectiva.

6.2. Luego: aprecio, pero reducido a una tesis sobre la agricultura.

7. Mi opinin sobre el caso:

7.1. No est justificado presentar a Podolinski como ecologista: la cuestin de la materia.

7.2. Y cae en muchos errores.

7.3. Pero su intento es valiossimo, sobre todo para la macrovisin.

8. Ahora bien: eso no debe zanjar el problema.

8.1. Quesnay, Marx, han sabido eso.

8.2. No han considerado por ello ocioso otro recorte, otra totalizacin (tan artificiosa y parcial como todas, pero acaso buena).

8.2.1. Porque con cualquier coeficiente econmico y de acumulacin energtico tiene sentido la averiguacin de las condiciones de administracin del trabajo.

8.2.2. Y eso justifica la categorizacin econmica.

9. Esta conclusin no depende del tratamiento marxista.

9.1. Por lo que se puede ilustrar con Georgescu.

Igualmente, de la carpeta Marxismo depositada en Reserva de la UB, anotacin inicial y esquema comentado de este ensayo de Serge Podolinski, Menschliche Arbeit und Einheit der Kraft, Die Neue Zeit, 1883.

1. Enseguida se presenta el problema de la docta ignorancia. Escribe Podolinski: Si admitimos que es correcta la teora de la unidad de la fuerza, de la constancia de la energa, entonces nos vemos tambin obligados a reconocer que el trabajo no puede crear nada, y que su finalidad y su utilidad no puede consistir ms que en una transformacin de ciertas cantidades de energa (p. 413).

La verdad fsica es, en una primera consideracin, no pertinente, porque el que no haya creacin fsica no implica que no haya creacin econmica, y sea slo de valor, sino tambin de valor de uso. El silicio no se crea al producir un elemento fotovoltaico, ni se aumenta la cantidad de energa del sistema solar, pero s que se crea utilizabilidad de energa solar para la especie.

En un segundo plano de consideracin, sin embargo, s que hay que preguntarse por la pertinencia de las consideraciones fsicas: en el plano que se descubre cuando aparece la posibilidad de que ciertas incompatibilidades fsicas destruyan la posibilidad de la creacin econmica. Eso ocurre hoy de manera muy visible.

Engels, pues, llevaba razn econmica.

Esquema [del artculo de S.P.].

I. Die Lehre von der Energie.

1. Segn la teora de la constancia de la energa, el trabajo no crea nada, sino que transforma cantidades de energa.

2. Preguntas del artculo:

2. 1. Cmo se producen esas transformaciones?

2. 2. Cules son los medios mejores que utiliza el trabajo humano para afectar la mayor parte posible de las fuerzas de la naturaleza a la satisfaccin de las necesidades humanas? (p.413).

3. El trabajo humano acumula en sus resultados cantidades de energa mayores de las necesarias para producir la fuerza de trabajo.

3.1. Por qu y de qu modo?

4. Explicacin intuitiva de la 1 y la 2 ley de la termodinmica.

5. Relativa aplicacin de un principio de docta ignorantia: [...] est todava lejos el peligro de que un da falten en la superficie de la Tierra energas capaces de transformacin (p. 414)

6. Sigue lo que considera problema real: Pero, en realidad, la mayor parte de las energas fsicas que se encuentran en la superficie de la Tierra no se encuentran, ni mucho menos, en el estado ms favorable para la satisfaccin de las necesidades humanas (p. 414).

7. La energa radiante del Sol es casi la nica fuente de todas las energas tiles para el hombre que se encuentran en la superficie terrestre.

7.1. Esa energa radiante no es reflejada inmediatamente, sino que se mantiene por ms tiempo en la Tierra gracias a su transformacin. Y hasta se acumula. Papel de las plantas en eso por elevacin del grado de la energa (William Thomson).

II. Die umwendlungsfleige Energie auf der...

1. Formas de transformacin de la energa radiante del Sol en la Tierra: vientos, evaporacin, descomposicin qumica por las plantas (funcin cloroflica, etc), trabajo muscular, mquinas. Estas son las transformaciones utilizadas.

2. Hay en la Tierra muchas otras formas de energa transformable no utilizadas, o casi. Darse cuenta de que esto igual incluye las alternativas que la nuclear y el petrleo.

2.1. La energa de rotacin terrestre.

2.2. El calor interior de la Tierra.

2.3. El magnetismo terrestre.

2.4. Fuentes calientes.

2.5. Elementos libres.

3. La degradacin de la energa solar radiante.

3.1. Ejemplo del viento.

3.2. Teorizacin muy bonita con el ejemplo: Y no puede ser de otro modo, porque, segn la ley general de la dispersin [i.e., el principio de entropa] el calor solar, que es una energa de grado bajo, no puede jams transformarse totalmente en movimiento mecnico del aire, que es una energa de grado alto. Incluso la parte de la energa que se transforma en movimiento pasa a dispersarse, pues el viento no es sino un resultado de la tendencia a la homogeneizacin de las temperaturas (p. 418).

3.3. Otro bonito ejemplo: el agua del molino.

4. Conclusin.

4.1. Vemos pues que, pese a la importante cantidad de energa solar que contiene la superficie terrestre, ste no alumbra en modo alguno en energa transformable, como, por ejemplo, movimiento mecnico o libre afinidad qumica (p. 418).

4.2. La energa positiva se encuentra slo en los combustibles orgnicos, cierto que en gran cantidad.

III. Energie...

1. Al comienzo, la energa no se transform en la superficie de la tierra, salvo vientos y aguas.

1.1. Como hoy en los desiertos o polos.

2. Por otra parte, disminuye constantemente la energa recibida del Sol.

3. Pero: En los tiempos presentes la superficie de la Tierra posee en un grado superior que en pocas remotas la propiedad de transformar formas inferiores de la energa solar (calor) en formas superiores (afinidad qumica, movimiento) (p. 419).

3.1. Se trata de una transformacin productora de neguentropa (p. 419).

4. Punto crucial del desarrollo: Es fcil probar que la cantidad de energa solar que se transforma en libre afinidad qumica o en trabajo mecnico no es siempre la misma, y que esa cantidad puede ser influida por la accin del hombre, entre otras causas (pp. 419-420).

4.1. Ms precisamente: [...] es seguro que el ser humano, mediante ciertas acciones dependientes de su voluntad, pueda aumentar la cantidad de energa acumulada por la vida vegetal y disminuya la cantidad de energa dispersada por los animales (p. 420).

4.1.1. El primer objetivo se consigue por vas que hoy sabemos desastrosas. Podolinski da la irrigacin, las mquinas, la destruccin de insectos. Sobre la irrigacin saba ms Marx, gracias a Fraas.

4.1.2. El segundo, mediante el exterminio de animales dainos para la agricultura.

5. Sobre el balance energtico de la Tierra: Las plantas poseen la propiedad de acumular energa solar... (p. 420).

6. Pero, de hecho, no observamos un equilibrio as del balance energtico en la superficie terrestre. Tambin ahora crece generalmente la cantidad de energa acumulada (p. 420).

6.1. Se hace ms optimista, sin comparacin con Fraas-Marx: Si la anterior fertilidad y la poblacin de algunas tierras han disminuido, ello se debe a errores econmicos muy groseros y evidentes; pero, en general, la regla es lo contrario, y, vistos las cosas en conjunto, no se puede ya poner en duda que hay un aumento general de la cantidad de material alimenticio y, de un modo general, de la energa transformable en la superficie de la Tierra (pp. 420-421).

7. Segundo punto decisivo. La causa principal de ese aumento general es el trabajo realizado por los seres humanos y por los animales domsticos que utilizan (p. 421).

7.1. Lo documenta con ejemplos agrcolas franceses.

7.2. Definicin consiguiente: El trabajo es un uso de la energa mecnica e intelectual acumulada en el organismo, que tiene por consecuencia un aumento del balance energtico general de la superficie de la Tierra (p.422).

7.2.1. Directa o indirectamente.

7.3. Argumentacin de que slo el trabajo muscular humano o dirigido por el hombre tiene ese efecto til: no el viento, no el agua, no las plantas solas, no las mquinas solas.

7.3.1. Quiere decir que las plantas no consiguen solas movimiento.

7.3.2. Curiosa y barroca argumentacin contra la teora del ahorro del capitalista.

7.4. En el sentido estricto de la palabra, la verdad de nuestra definicin del trabajo no aparece claramente ms que en la agricultura (p. 424).

7.4.1. De nuevo expresin ms optimista que la de Fraas-Marx, aunque probablemente con el mismo contenido. Como es natural, el ser humano no crea ni materia ni energa [...] Pero gracias al trabajo humano ha podido una hectrea de terreno acumular en la capa vegetal que la cubre tal vez diez veces ms energa que la que habra acumulado sin aquel trabajo.Y no hay que creer que toda esa energa estuviera ya en el terreno y que el trabajo humano se limite a dispersarla en mayor cantidad. Eso sera un error, pues la agricultura no debilita la tierra ms que cuando se practica irracionalmente, esto es, despilfarradamente (p. 424).

Es la misma idea de control de Marx,

IV. Die Arbeit des menschlichen Organismus.

  1. Las preguntas del captulo:

1.1. De dnde procede en el organismo la energa necesaria para el trabajo?

1.2. De qu dispositivos se sirve esa actividad?

1.3. Qu fenmenos la acompaan?

  1. Exposicin de la transformacin alimento-calor-trabajo, con el clculo del coeficiente econmico de la mquina humana.

2.1. Exposicin de diferencias entre cualquier otra mquina trmica y el ser humano.

2.1.1. Medios involuntarios y voluntarios para evitar la dispersin de energa, desde la ropa hasta la instruccin.

2.1.2. Variedad de movimientos.

2.1.3. Pero tambin causas que disminuyen la importancia del alto coeficiente econmico del 20%: gasto en necesidades culturales.

2.1.3.1. Eso le lleva a aceptar el coeficiente 10%.

3. La evolucin del hombre vista como desarrollo de la capacidad de acumular energa, por la agricultura.

4. Pasa a la pregunta 2, con una formulacin muy interesante, que sin duda anuncia la cuestin de la tcnica: Aunque las necesidades espirituales de los seres humanos aumentan con la evolucin de estos, lo que, naturalmente, reduce el coeficiente econmico, sin embargo, el trabajo total de la humanidad sigue progresando en general. Cules son las causas de esa aparente contradiccin? (p. 452).

4.1. Respuesta: el ser humano es la mquina perfecta de Sadi-Carnot. die Menschheit [la humanidad] crea constantemente el material y los elementos para la ulterior continuacin de su trabajo (p. 453).

4.2. Pero hay grados de perfeccin.

4.3. La existencia y la posibilidad de trabajar estn garantizadas para la mquina humana mientras el trabajo de sta se pueda transformar en una acumulacin de energa satisfactoria de nuestras necesidades... (p. 454).

V. Die Arbeit als Mittel zur...

1. Solucin de la contradiccin Quesnay-Smith-Say sobre la productividad del trabajo, la naturaleza y el capital. Hoy podemos reconducir esa discrepancia al hecho de que el trabajo, ciertamente, no crea materia alguna y que la productividad del trabajo no puede consistir ms que en aadir al objeto Algo que tampoco ha creado el trabajo. Ese Algo es en nuestra opinin la energa (p. 455).

2. Respuestas finales da las preguntas.

2.1. La cantidad de energa recibida en la Tierra disminuye. Pero la acumulacin de energa aumenta.

2.2. La acumulacin es obra del trabajo.

2.3. El coeficiente econmico del ser humano como mquina trmica disminuye con el aumento de las necesidades.

2.4. Pero la productividad del trabajo aumenta en mayor proporcin, con lo que aumenta la satisfaccin de las necesidades.

2.5. Ley de la inversa del coeficiente econmico: La existencia de la humanidad est materialmente asegurada mientras todo ser humano disponga de una cantidad de energa qumica y de trabajo mecnico que (?) su propia fuerza tantas veces cuatas el denominador del coeficiente econmico sea mayor que su numerador (p. 456). Es evidente que la agregacin energa es ecolgicamente tan imprecisa como la agregacin valor.

VI. Einheit der Kraft und Volkswirtschaft.

1. Va a ser respuesta a la segunda pregunta inicial, la que versa sobre los mejores medios. Los mejores medios son los que causan la mayor acumulacin de energa en la tierra (p. 456).

2.1. La cultura primitiva no es ese medio.

2.2. La sociedad esclavista tampoco, aunque ya es mejor.

2.3. La servidumbre contiene ya ms elementos de progreso (p. 456).

2.4. El capitalismo mucho ms.

2.4.1. Pero tiene sus lados sombros.

2.4.11. Dispersin de la energa por las crisis de sobreproduccin, al parar obreros.

Muy confuso final en lo econmico-social.

*

39. Radovan Richta (1924-1983): la revolucin cientfico-tcnica

A. Pero, como la mayora de los sinsentidos (y contra lo que parecen creer los neopositivistas), tambin ste nace de un problema real, luego ideologizado, pervertido. La pregunta seala el problema real (aunque para hacerlo entra en contradiccin con una afirmacin de la primera pregunta) al hablar de la fase de desaparicin de la dictadura del proletariado en los pases socialistas adelantados. Esa manera de hablar es probablemente un poco optimista. Pero me parece admisible, porque el contenido de esta fase -el final de las urgencias de mera acumulacin y defensa en condiciones de inferioridad- s que podra anunciar la reabsorcin de la dictadura del proletariado. Ahora bien: una mutacin as exige un esfuerzo cientfico (y tambin crtico-teleolgico, o sea, filosfico-poltico) que, por el momento, no se ve cuajar con dimensiones suficientes. En ninguna parte, desde luego, y no slo en Checoeslovaquia. Pero en varias partes se ven conatos de ese nuevo esfuerzo cientfico necesario para el socialismo. Y precisamente en la Repblica Socialista de Checoeslovaquia se haba producido el esfuerzo ms sistemtico y consciente: los trabajos del grupo de investigadores dirigido por Richta y Klein. Los resultados de la primera fase de su trabajo (nicos publicados) pueden gustar ms o menos. A m particularmente me parece que est an lejos de bastar su consideracin de la complicacin internacional de la problemtica, del modo actual de presentarse el problema original del socialismo existente, el asunto del socialismo en un solo pas. Pero, en todo caso, los nueve puntos que toca ese texto (dividido en cuatro grandes secciones) son todos cientficos y crtico-cientficos, y ni uno solo es filosfico en el sentido de la pregunta. Independientemente de su valor, en algunos casos muy notable, no hay esfuerzo cientfico as en ningn otro pas ni en ninguna otra orientacin del movimiento marxista contemporneo.

Lo que pasa es que una cosa es gritar Teora, teora! como thlassa, thlassa! los griegos de Jenofonte, y otra echarse a navegar de verdad, hacer ciencia en serio.

 

B. Por ltimo, ocurre que la presente intoxicacin espaola [la del aceite de colza] tiene verosmilmente que ver con elementos adelantados de nuestra civilizacin. En efecto, es muy probable que, si los agentes txicos son productos del metabolismo (es decir, de las descomposiciones y composiciones que el cuerpo hace con lo que se introduce en l), la toxicidad de esos metabolitos dependa del hecho de que los procesos metablicos correspondientes acten sobre productos artificiales, sobre productos muy adelantados, para disgusto de los paletos de la "revolucin cientfico-tcnica". Al cabo de una larga evolucin, el cuerpo de los seres humanos hoy vivientes sabe aparselas, por ejemplo, con los alcaloides de la col, pero se envenena irremediablemente, de modo ms o menos rpido, con muchos "frutos del progreso". Alguno de stos hay, muy probablemente, en el origen de nuestro envenenamiento de este ao. El que las operaciones productivo-destructivas con esas sustancias y las decisiones acerca de su produccin y empleo estn dominadas por los lamentables personajes procesados hasta hoy -y por sus colegas inocentes, ricos, benemritos y condecorados-, con el siniestro efecto conocido, es una buena ilustracin de la contradiccin entre las fuerzas productivas y las relaciones de produccin, en una forma que era ya visible hace ms de cien aos.

 

39. A. Checoeslovaquia y la construccin del socialismo, Acerca de Manuel Sacristn, op. cit, pp. 48-49. 39. B Intoxicacin de masas, masas intoxicadas, Pacifismo, ecologa y poltica alternativa, op. cit, pp. 78-79.

 

Nota SLA:

En Ap 74, Sacristn criticaba esta categora porque, en su opinin, se trataba de una manera tecnocrtica burguesa de definir la transformacin de la fuerza de trabajo y su productividad.

En lo que respecta al grupo praguense de Richta y sus concepciones sobre la revolucin cientfico-tcnica, hay un paso de inters en las clases impartidas en Mxico en 1982-1983 en su curso sobre Karl Marx como socilogo de la ciencia. Sacristn comenta que la trada hegeliana de tesis-anttesis-sntesis es omnipresente en los Grundrisse. Un buen ejemplo de ello est en las pp. 496-497 de OME 21. Advierte que el texto es algo largo y que a m no me molesta trabajar con mucha exgesis de lxico. Si os resulta cansado, ya os lo ped el otro da, lo tenis que decir vosotros, si resulta cansado el excesivo uso de exgesis. A m me parece ms esencial. Lo mismo podra decirlo yo, as, recitando, pero me parece ms eficaz el texto. Adems tiene la ventaja de familiarizar con quien no sea historiador ni tenga mucha vocacin por la historia de las ideas.

El texto acotado y comentado de Marx era el siguiente:

El capital pone la produccin de riquezas y, por lo tanto, el desarrollo universal de las fuerzas productivas y la constante revolucin de sus presupuestos presentes como presupuestos de su reproduccin. El valor no excluye ningn valor de uso. Por lo tanto, tampoco incluye ninguna clase particular de consumo, etc., comercio, etc. como condicin absoluta y todo grado del desarrollo de las fuerzas productivas sociales, del comercio, del saber, etc. se le presenta slo como un lmite que l tiende a superar [MSL: cada estadio del comercio o del saber]. Su presupuesto mismo, el valor [MSL: el presupuesto del capitalismo] es puesto como producto, no como presupuesto superior que flota por encima de la produccin. El lmite del capital consiste en que todo este desarrollo procede antitticamente [MSL: quiere decir, con contradicciones] y en que la elaboracin de las fuerzas productivas, de la riqueza general, etc, del saber, etc. se presenta en la forma de alienacin del individuo que trabaja. El individuo se relaciona con las cosas por l elaboradas no como condiciones de s mismo sino como con riqueza ajena y con su propia pobreza. Pero esta misma forma antittica es evanescente y produce las condiciones reales de su propia superacin [MSL: ya estamos en el tercer estadio]. El resultado es el siguiente: el desarrollo tendencial y, en potencia, general de las fuerzas productivas, de la riqueza en general, aparece como base. Es decir, la universalidad del trfico y el mercado mundial se presentan como base. La base se presenta como posibilidad del desarrollo universal del individuo y el desarrollo real de los individuos a partir de esa base aparece como superacin constante de su lmite que es reconocido como obstculo y no como lmite sagrado. La universalidad de los individuos, no como universalidad ideal o imaginada, sino como universalidad de sus relaciones reales e ideales. De ah tambin la comprensin de su historia como un proceso y el conocimiento de la naturaleza, que se traduce en el dominio prctico sobre ella, como su cuerpo real. El proceso de desarrollo es puesto y reconocido como presupuesto de s mismo. Para ello es necesario, ante todo, que el desarrollo completo de las fuerzas productivas haya devenido condicin de produccin y no que determinadas condiciones de produccin sean puestas como lmite para el desarrollo de las fuerzas productivas.

Este texto, en opinin de Sacristn, es uno de los pasos ms clsicos de la idea de ciencia como fuerza productiva que, sorprendentemente, algunos marxistas de 1960 en adelante -con clara referencia al grupo de Richta y a su revolucin cientfico-tcnica- creyeron descubrir como una novedad. Estaba escrito desde 1857 en la tradicin marxista y, sin embargo, en textos de Richta y de su grupo en Praga, recordaris que apareca como una novedad: ahora la ciencia es una fuerza productiva directa. Est dicho, quiz en ninguno otro lugar del manuscrito, tan pregnantemente como en este paso, pero aqu est muy claro. En esa acumulacin y desarrollo de fuerzas productivas, la materia, el cuerpo real del proceso de la historia, se traduce precisamente en el desarrollo de la ciencia de la naturaleza. As est vista la ciencia de la naturaleza, entendida como dominio prctico sobre la naturaleza. Est, por tanto, toda la idea de ciencia como fuerza productiva y, adems, como fuerza productiva casi de punta, o por lo menos situada muy en el vrtice de la dinmica de las fuerzas productivas.

 

Igualmente, de una de las carpetas de resmenes depositadas en Reserva de la UB, estas notas de Sacristn en torno a Radovan Richta und Kollektiv, Technischer Fortschritt und industrielle Gesellschaft, Frankfurt am Main, Makol Verlag, 1972.

A. Flechtheim, Der Prager Frhling und die Zukunft des Menschen.

1. El clsico ensayo anticomunista, sin pudor siquiera de contradicciones abiertas, pero con alguna informacin.

2. Un interesante modo de formular la peculiaridad del caso ruso (p. 14) [Desde Como un hilo rojo atraviesa toda la sucesin.. hasta (...) hace extraordinariamente opaco el desarrollo ruso por lo menos hacia afuera(...)].

3. El motivo del volumen: En el momento culminante de la primavera de Praga el grupo Richta decidi discutir sus concepciones con expertos del pas y del extranjero. De las 20 ponencias principales presentadas all reimprimimos aqu las principales (p. 19).

B. Jiri Kosta, El hombre y la sociedad en la revolucin cientfico-tcnica (RCT).

1. Ese era el ttulo de la conferencia de Marianske Lazne.

2. El programa de la conferencia abarcaba los siguientes mbitos temticos: 1. Teora general de la RCT. 2. Las perspectivas futuras de la ciencia y la tecnologa. 3. Economa y RCT. 4. El futuro del trabajo humano y de la educacin. 5. La situacin del hombre en la RCT. 6. La RCT en la historia contempornea (p.33).

C. Radovan Richta, La revolucin cientfico-tcnica y las alternativas de la civilizacin moderna

1. La red de revoluciones: Revolucin en la ciencia-tcnica. Procesos sociales revolucionarios: tipos de crecimiento econmico; crecimiento intensivo.

2. pp. 43-44 [Desde La silenciosa, pero profunda transformacin que podemos observar en este mbito... hasta (...) Donde la ciencia se convierte en factor bsico del crecimiento -por la mediacin de la tcnica, de la organizacin o de la calificacin, la curva de crecimiento de la produccin se separa de la curva de crecimiento del trabajo aplicado (igual del vivo que del materializado); a causa de ello la cuota de acumulacin y los coeficientes de capital no tienen ya por qu seguir aumentando, con lo que cambia todo el entramado de relaciones y proporciones econmicas]. Cmo es compatible eso con la resistencia creciente da la inversin en ciencia hoy (1976)? Y con el hecho de que los pases con ms ciencia sean los pases con ms acumulacin?

3. El aumento del consumo. Sus contradicciones internas.

4. p. 48 [Desde Mientras que hasta llegar a cierto estadio la cantidad de actividad... hasta (...) A consecuencia de eso los modelos de calificacin elaborados a base de una clasificacin del desarrollo tcnico permiten apreciar una revolucin de la calificacin y desencadenan una revolucin de la educacin (en cuanto a nivel, concepcin y medios) ]. Me parece muy mal formulado: pues, si el cambio no se produce en la produccin directa, la contraposicin es coja. Con eso no quiero decir que no haya cambio. Pero se refiere ms a la productividad aumentada de un mismo trabajo simple.

5. La civilizacin industrial pudo todava apoyarse en el equilibrio externo entre lo natural y lo artificial. Pero hoy se cierra el anillo de la civilizacin. No hay manera de escaparse. La entera vida del hombre, la reconstruccin de sus funciones vitales elementales y hasta la conservacin de su existencia, todo tiene cada vez ms el carcter de lo artificial. Esta revolucin ecolgica culmina con la dependencia del hombre respecto de su propia creacin, respecto de su propio conocimiento y autoconocimiento. Con ello se abre inapelablemente una amplia escala de posibilidades y variantes del ulterior proceso civilizatorio, desde el autodespliegue hasta la autoaniquilacin del ser humano (p. 48)

Notablemente neutral de formulacin. Conexin entre cambios del sistema productivo y el socialismo.

6. p. 69 [Desde Este crecimiento de las fuerzas productivas est inevitablemente enlazado... hasta (...) La zona de crecimiento masivo del consumo se extiende as hasta ser toda una etapa de la evolucin de la sociedad, y hace que surja as una variante progresiva, evidentemente y especficamente limitada, pero nica que existe hasta ahora, de los comienzos de la RCT ]. Es su concepcin de la sociedad de consumo.

7. De este modo [en el socialismo] la sociedad de los que trabajan se constituye en seora del mecanismo industrial, pero hasta el momento ste domina la vida de la masa principal de los miembros de la sociedad (...) Se puede decir, simplificando un poco, que, mientras la sociedad socialista -teniendo en cuenta el punto de partida de su base civilizatoria- no consigue desarrollar las fuerzas productivas de los individuos y ampliar al mismo tiempo su proceso vital (consumo, tiempo libre, etc) de modo que el desarrollo general presupone una determinada limitacin del desarrollo de los que trabajan, el socialismo acta sobre una base inadecuada de fuerzas productivas y, en realidad, resuelve de otro modo las tareas civilizatorias que no ha resuelto el capitalismo (p. 71).

He aqu a Pannekoek reapareciendo, con Kautsky, al cabo de los siglos. Y puesto que tantos y tan diversos estn de acuerdo, habr que pensar que ste es el verdadero diagnstico.

Por otra parte, este viejo planteamiento, no supone ignorancia de las nuevas angustias ecolgicas?

D. Loewenstein, La civilizacin y sus callejones sin salida.

1. Historiador filosofante, con bastante de Ortega y Ghlen. Se ocupa sustancialmente de crtica romntica a la civilizacin. En el hilo, hace algunas reflexiones sobre Europa, principalmente la de que, como es sabido, ninguna revolucin ha terminado sino en forma mixtas no previstas.

E. Ota Klein, La RCT y la configuracin del estilo de vida.

1. Me parece que Ota Klein es el colaborador de Richta que muri de accidente en Francia en 1966 o 1967 o 1968.

2. El hombre-masa no se ha convertido en un dominador de las circunstancias, sino slo en un consumidor de los productos que le imponen las circunstancias (p. 103).

Una de las formulaciones ms bonitas del asunto.

3. (Como es natural, si el movimiento civilizatorio siguiera sin tener ms impulso que el de las transformaciones internas de un sistema cerrado, se producira una nueva miseria, cuyo comienzo, por lo dems, es ya perceptible: falta de fuentes naturales, agua, aire, etc) (p. 109).

Parece en contexto mal traducido: no se sabe si el autor da eso como contrafactual o no.

*

40. Wenceslao Roces (1897-1992).

 

En esta cargada expresin -valorizacin del valor- queda muy de manifiesto que el trmino de Marx valorizacin (Verwertung) es propiamente un trmino tcnico de su crtica de la economa poltica. Tanto Verwertung cuanto su traduccin valorizacin son, ciertamente, trminos del alemn o del castellano comunes. En castellano, valorizar es aumentar la utilidad o el precio de una cosa. En alemn, verwerten es, en la acepcin ms usual, utilizar y, en otras tambin muy frecuentes, aprovechar, hacer valer. El sentido del trmino marxiano es prximo al de esos usos comunes en alemn o en castellano, pero con un matiz importante: con `valorizar Marx dice hacer valer o aumentar en el sentido de conseguir expansin de un valor. Pero si ese sentido est relativamente cerca de usos comunes del lenguaje, en cambio, no se suele encontrar en el vocabulario econmico no-marxista. El propio Roy no se atrevi a reproducir sistemticamente en su traduccin francesa la dureza del acusativo interno de valorizar el valor. Entre los muchos mritos de Wenceslao Roces hay que contar su uso sistemtico y fundado, desde su edicin de 1934, de esa traduccin que recoge un modo de pensar tpico de la crtica marxista de la economa poltica.

 

40. OME-40, p. 166, n 56 (Nota de traductor).



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