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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2006

El dj vu estadounidense

Ana Delicado Palacios
La Repblica


El 18 de enero de 2006, la organizacin de Derechos Humanos Human Right Watch (HRW) se lamentaba de que la tortura y los abusos fueran parte de la poltica de la administracin Bush, pues socavaban la defensa global de los derechos humanos.

Pero estn los despistados que todava disculpan el derrotero que ha tomado la poltica estadounidense. Su apoyo incondicional a Israel es un ingenuo descuido, la invasin lacerante en Iraq es una falta de tctica previsora y el testarudo desprecio a los derechos humanos, como en Abu Ghraib o Guantnamo, tambin se disculpa por ser un recurso de fuerza mayor ante los dscolos que a paso de bestia pretender aterrorizar el mundo civilizado.

Pero Kennet Roth, director de HRW, insista: la tortura y el abuso es una eleccin deliberada en la poltica estadounidense. Y ah quedaba como ejemplo la amenaza de Bush de vetar un proyecto de ley que se opona a los tratos inhumanos, crueles y degradantes, y el lobbie de Dick Cheney, entusiasta de su presidente, que permita que la CIA quedara exenta del cumplimiento de esta ley.

Entonces llegaron las declaraciones del consejero delegado de Bush, Alberto Gonzlez, que aleg que Estados Unidos tiene derecho a interrogar a los detenidos extranjeros sin que su pas se someta a la Convencin de Ginebra, y el director de la CIA, Porter Gross, lo secund: la asfixia con agua sera considerada una tcnica profesional de investigacin.

Diciembre ya est aqu y HRW podr publicar un nuevo informe en el que cuestione el impacto que pudo causar el anterior. Har tambin mencin a la Ley de Comisiones Militares aprobada por Estados Unidos en octubre de este ao, que deroga el hbeas corpus y el derecho a un abogado en un interrogatorio formal. Deber constatar la eficacia de la renovada Ley Patritica en marzo de 2006-, con la que el trmino terrorismo transciende sus fronteras semnticas para que todo ser moviente pueda ser investigado, todo inmigrante detenido o deportado y toda organizacin disidente reprimida.

HRW har punto y aparte para recordar que el 25 de abril de 2005 solicit sin xito que el ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el ex director de la CIA George Tenet fueran investigados por estar involucrados en el maltrato y vejacin a detenidos. El mismo al que ahora acusa Janis L. Karpinsky, ex directora de diecisiete crceles iraques -entre ellas AbuGhraib- por ordenar la tortura como procedimiento inquisitivo. El testimonio de Karpinsky ser til para el abogado alemn Wolfang Chalet, que junto con un grupo de asociaciones de derechos humanos ha denunciado a Rumsfeld ante el Tribunal Superior Alemn por crmenes de guerra.

HRW podr incluso traer a la memoria las declaraciones del director de la CIA en 2005 sobre la idoneidad de mtodos de tortura como la asfixia con agua, para que cobren vigencia con otras del vicepresidente Cheney el 26 de octubre de este ao, en las que respalda sta y las simulaciones de ahogamiento como tcticas de interrogacin.

He aqu lo alarmante: este dj vu de la poltica estadounidense espera el desgaste de la prensa ante sus delirios celados, ante sus atrocidades de insomnio, hasta que la repeticin de la barbarie se agote en s misma. Hace aos nadie hubiera admitido que un presidente tratara de redefinir la Convencin de Ginebra sin que se le echara el Congreso encima y se exigiera la dimisin en pleno del Gobierno. Hoy s. Hoy asistimos a la conquista de una emboscada insidiosa que es capaz de pervertir el lenguaje y de instaurar como doctrina oficial su cuento de pesadilla, mientras el transcurso del tiempo cuenta a su favor para que el reclamo de las conquistas humanas acabe muriendo de extenuacin.


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