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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2006

Acerca de mayoras y minoras

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


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Las formas republicanas de Democracia se impulsaron desde las revoluciones paradigma de las transformaciones polticas a nivel mundial: la revolucin independista norteamericana y la revolucin francesa. Ambas experiencias en disputa con el poder dominante, colonial el primero y real-feudal el segundo, generaron desde la burguesa naciente un proceso de incorporacin del descontento de las masas para sumarlas al proceso de transformacin.

Este uso poltico de las reivindicaciones populares frente al poder, se convertir en una tnica del poder vigente dentro la democracia actual, en tanto que la forma de representacin y eleccin, se fueron sujetando a dos variables fundamentales. La capacidad de la propia burguesa para hacer uso de sus recursos y posibilidades para revalidarse y legitimarse por el voto y de esta manera sostener polticamente al sistema y, por otra parte, todava ms importante, presentar una forma de hacer democracia como la nica legtimamente posible, es decir a partir de la instauracin institucional de la forma, las otras maneras de participacin se deslegitiman como no democrticas.

Ahora bien, tambin se acu el concepto de que este tipo de Democracia es el nico sistema perfectible, y es verdad, el sistema a travs de sus operadores ha sido capaz de capear adecuadamente las tormentas interpeladoras al sistema, y cuantas veces fuera necesario relegitimar esta democracia. An ms, histricamente esta forma nica ha hecho contrapeso con el autoritarismo y las dictaduras y sin embargo nada ms basta mirar las bases de mercado capitalista que sustentan, para darse cuenta que ambos sistemas polticos reproducen al capitalismo.

Sin embargo de todos estos avatares, el sistema democrtico formal ha encontrado que la manera de tomar decisiones, que permita la mayor y mejor participacin posible, debe contar con la mayora absoluta. De esta manera en la mayora de las Constituciones Polticas Republicanas, la eleccin de los representantes y autoridades se da con el 50% ms 1 es decir por mayora absoluta. En casos de sociedades demasiado divididas, sus representantes han optado por la simple mayora incluso con el objeto de facilitar la toma de decisiones; porque en definitiva, la forma en que se decide tiene que ver tambin con la forma en la que se aplican las decisiones.

Es interesante ver histricamente, como los sectores dominantes han aplicado a su manera este concepto en la gobernabilidad democrtica. Encontramos procesos de empantanamiento que obligan al pactismo poltico, llmense pactos por la democracia, megacoalicin, etc. el resultado era el mismo, saltar el requisito de la mayora necesaria a travs del reparto de pegas y prebendas estatales. Por tanto esta bsqueda de tener una mayora apabullante, fue entendida como una medida en Democracia, y sirvi para la aplicacin de las medidas neoliberales que afectaron al conjunto del pas. Pero ni siquiera entonces se les ocurri que para facilitar la participacin de las minoras los porcentajes deberan subir a los 2/3. Una vez ms se confirma que cuando el poder tiene el sartn por el mango, simplemente lo administra, no lo cambia.

Hoy vemos un escenario distinto, en el que el poder est en disputa, y el proceso de hegemona se est modificando, que los que antes no pretendieron para nada la modificacin de las proporciones de las decisiones por mayora absoluta, hoy plantean que los 2/3 es la medida democrtica. Est visto, una vez ms que para los grupos de poder, la democracia se lee segn el lugar en el que te encuentres, no?

Si leemos el art.71 aprobado y en disputa, la mayora absoluta como regla general, sin embargo se propone 3 modalidades para la aplicacin de los dos tercios: para la aprobacin del texto final, para 3 artculos que fueran observados y que tengan el respaldo de un tercio para su cambio, y si no llegara a acuerdo, sera llevado a Referndum de Aprobacin de la Nueva Constitucin. Es decir que en realidad la modalidad es mixta y permite que las minoras expresen su parecer en el proceso, sin embargo lo que si es el proceso de inversin de la propia Democracia liberal, es la exigencia de que sean las minoras las que definan en ltima instancia el proceso de aprobacin de la nueva CPE, lo que podra significar en realidad no forzar un proceso de concertacin incluso va huelgas de hambre como se pretende, sino la de generar las posibilidades para bloquear la construccin de una nueva CPE para el pas.

Est visto, para concluir, de que el proceso de construir una democracia a medida para este pas es un reto histrico, pues existe an demasiado peso oligrquico en las definiciones y sentidos de lo democrtico. Hacer que la concertacin pase a travs de lo comunitario como proceso de convencimiento mutuo, ser una tarea que deberemos asumir en el nuevo Estado, para que del debate liberal sobre minoras y mayoras, pasemos a ser constructores propositivos que aprendan a sumar en la diversidad y no a descalificar a quienes sean diferentes como ocurre todava hoy.



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