Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2004

Tres das en el infierno
Testimonios de los rehenes y testigos de la masacre en la escuela de Bieslam

Sovietskaya Rossia
Rebelin

Traducido del ruso para Rebelin por Josafat S.Comn


Los rehenes liberados cuentan los detalles de su cautiverio en la escuela de Bieslam, y del sangriento desenlace. Los relatos de los rehenes y de sus liberadores aparecen en las ediciones de los peridicos "Kommersant" y "Gazeta"

Sima Albiegova, cocinera del colegio.

Pero por qu mienten? Los mismos secuestradores me llevaron frente al televisor, cuando estaban dando las noticias y me decan: "Mira, los tuyos, hablan que aqu hay 300 nios. Cuntos hay en realidad?. Ve a contarlos". ramos no menos de mil. Estbamos como sardinas en lata: de pie apelotonados, hombro con hombro. Era imposible acostarnos en el suelo todos a la vez. No haba sitio, as que haba que dormir por turnos.

La maana del 1 de septiembre, los guerrilleros, que eran en su mayora jvenes, hombres y mujeres, chechenos y rusos, fusilaron a diez hombres. Escogieron a los ms fuertes. Teman que fuesen a oponer resistencia. Los cadveres los llevaron del gimnasio al edificio central y luego nos dijeron: "Ya hemos fusilado a vuestros padres y maridos. El que quiera puede subir al segundo piso a verlos. La misma suerte correr todo aquel que intente huir o oponer resistencia"

Seguidamente los bandidos tendieron dos largos cables entre las paredes del gimnasio, aproximadamente a una altura de una persona de talla media, y colgaron de ellos una especie de bombas redondas de color verde, cuatro por un lado y once por otro. "Si los vuestros comienzan el asalto, esto bastar para que vuele por los aires toda la ciudad", dijo uno de ellos.

El primer da los guerrilleros se dirigan a los nios de una forma normal. Luego sufrieron una completa transformacin, les prohibieron incluso ir al bao. Esto empez cuando se enteraron que Putin y Ziazikov (Presidente de Ingushetia, Murat Ziazikov) no llevaban intencin de viajar a Bieslam. Qu culpa tenemos nosotros? Les preguntbamos. "Vosotros sois los que votis a Putin- respondan los bandidos- y a l le importis una mierda. Ni siquiera se digna a venir aqu a hablar con nosotros".

El jueves entre los guerrilleros apareci un hombre con traje negro y pasamontaas con orificios para los ojos. Por los bigotes que se adivinaban bajo la mascara, supusimos que se trataba de Aushev. Hablaba con los guerrilleros con autoridad y concebimos esperanzas de poder ser liberados. Aushev subi a la sala con la directora del colegio y otros guerrilleros. La conversacin dur poco. Luego Aushev se fue y cuando la directora volvi al gimnasio rompi a llorar. Todos comprendimos que las negociaciones no haban tenido xito.

La maana del viernes muchos de los nios haban perdido el conocimiento. Los que todava se tenan de pie, comenzaban a orinar en sus botas para luego beberse la orina. Beban y lloraban. A la mayora les temblaban los labios ensangrentados. La orina se los comenzaba a corroer. Yo les intentaba convencer de que la orina no les calmara la sed, mientras ellos no paraba de repetir: "Ta Sima, dnos de beber". Cuando yo corra a la sala de profesores, donde descansaban por turnos los secuestradores, y les peda agua, me decan :"Vuelve Sima, van a seguir as".

Hoy alrededor del medioda lleg un guerrillero al gimnasio preguntando por la cocinera y me pidi que le siguiese. "Tienes pollos en la nevera. Cocnalos, queremos comer. Cuando me dispona a hacerlo se oy una explosin. Me ordenaron volver al gimnasio. Mientras corra se seguan oyendo explosiones, solo que esta vez parecan venir del gimnasio. Volver adentro result imposible. Se haba venido abajo el techo y el suelo estaba en llamas. Cog de la mano a dos pequeos ensangrentados y ech a correr hacia la cocina. Hacia all corran tambin los guerrilleros, algunos llevando en brazos a nios heridos. En el comedor nos vimos en medio del fuego cruzado. "Pon a los crios en la ventana" gritaban los guerrilleros "Si no nadie saldr vivo de aqu".Los propios nios se asomaban por las ventanas y gritaban: "No disparen por favor, somos nosotros". Yo tambin me asome a la ventana para pedir que no disparasen. Luego se acerc un hombre con traje de camuflaje y me sac afuera.

Ruslan Tavasiev, integrante del cuerpo de los servicios de rescate de Osetia del Norte.

Aproximadamente a la una de la tarde nos informaron que se haba llegado a un acuerdo con los guerrilleros para sacar a los muertos. No creo que los criminales hiciesen concesiones, ms bien les deba de empezar a dar asco el olor a muerto que comenzaba a inundar la escuela, y arrojaron diez cuerpos al patio desde el segundo piso. Ya estbamos sentados en el camin dispuestos a arrancar en direccin al patio del colegio, cuando recibimos una llamada por radio en el ltimo momento, informndonos de que la evacuacin la llevaran a cabo cuatro miembros de la Brigada Central de Salvamento, llegados de Mosc. A nosotros nos pidieron que nos quedsemos de retn. As hicimos: fueron ellos cuatro y nosotros nos quedamos tras la valla.

Cuando los nuestros llegaron al edificio, la puerta principal en la que haban colocado unos elsticos con granadas, se abri y aparecieron unos cuantos guerrilleros. Comenzaron a comprobar las granadas y a colocar nuevas, cuando en ese momento se produjo una primera explosin. Las puertas salieron volando hacia fuera dejando un boquete en la pared. Casi de inmediato en el paso que se haba formado aparecieron nuevos guerrilleros abriendo fuego a discrecin, por lo visto pensaban que haba comenzado el asalto. Disparaban a los miembros del cuerpo de rescate, a los que suponan "Spetsnaz" (miembros de los cuerpos de lite) camuflados. Los cuatro cayeron. Como se supo ms tarde, dos haban muerto y los otros dos heridos de gravedad.

No entend por qu, pero al cabo de unos segundos sali volando por los aires el camin GAZ-66 en el que haban llegado los secuestradores. Posiblemente el explosivo que tuviesen en el remolque del camin detonase por la onda expansiva de las otras explosiones o porque lo activasen a distancia desde dentro. Est explosin result ser la ms destructiva. Tras ella en la pared del gimnasio se abri un enorme agujero y la techumbre se vino abajo. Seguidamente se escucharon varias explosiones provenientes del interior del gimnasio, desde donde salan lenguas de fuego y columnas de humo. A travs de la apertura en la pared comenzaron a aparecer nios. Una gran cantidad de rehenes se abra paso por la puerta principal. Haba gente que saltaba desde las ventanas. Solo cuando todo el patio estuvo lleno de nios, fueron a su encuentro los Spetsnaz.

Ftima Alikova, fotgrafa del peridico local "Zhisn Pravobieriezhia" (La vida de la ribera derecha).

Yo me vi dentro de la escuela por motivo de trabajo. Me haban encargado un reportaje sobre la apertura del curso escolar. En principio tena pensado ir a la escuela rural, pero como vi que no llegaba, me dirig a la escuela de la calle Komintern.

Los nios todava no haban empezado a formar , cuando todos comentaron a correr presas del pnico. En un primer momento pens que seguramente habran avisado de la colocacin de alguna bomba. Luego vi aparecer a gente con ropa de camuflaje y la cara tapada que disparaban al aire.

Me pareci que deba haber como diez hombres y dos mujeres.. Las mujeres el primer da fueron las encargadas de revisar de que nadie llevase telfono mvil. Decan que de encontrar algn mvil escondido mataran al dueo y a veinte ms. Lugo estas mujeres desaparecieron y ya no las volv a ver ms. Los guerrilleros ya se haban quitado las capuchas, a excepcin de uno. Haba otro con una terrible y profunda cicatriz en el cuello, era el ms bueno. Otro con barba larga que pareca el jefe, el ms cruel. Cuando alguna de las mujeres dejaba al descubierto la pierna por encima de la rodilla, le gritaba para que se tapase, las avergonzaba gritando que rezsemos a Al, porque el Islam es la nica fe verdadera. De todas formas no haca falta que nos lo ordenasen, para ponernos a rezar.

Haba ms de mil rehenes. Muchos haban llegado a ver formar a sus hijos con los hermanos pequeos en brazos. En el gimnasio todos estbamos sentados o acostados, pegados. Por la mitad haban dejado un estrecho pasillo. Colocaron alambres sobre nuestras cabezas, de los cuales colgaban bombas.

El primer da se llevaron a los hombres para golpearles. Volvan llenos de moratones. Al segundo da se los llevaron a fusilar. Fueron unos diez, a los que fusilaron.

El jueves, en algn lugar de la escuela se oyeron explosiones. Despus de una de ellas volvi al gimnasio uno de nuestros hombres, al que se haba llevado un rato antes. Estaba cubierto de sangre. Se mantuvo por unos instantes de pie en el umbral y luego cay. All quedo muerto.

El viernes por el da yo estaba acostada en la repisa de una de las ventanas, tapndome la cara con un papel. De repente en la sala se oy una explosin. Qued sorda y ca por la ventana desde una altura de unos dos metros. Comenz un terrible tiroteo. Comprend que no poda seguir all y comenc a correr sin saber adonde. Salt una valla y me vi entre dos garajes. Permanec tumbada, cubriendo la cara con un trozo de madera contrachapada. La onda expansiva de una explosin me sacudi, pero no result herida, solo araazos en la frente.

Andrei Galagaiev, teniente coronel de zapadores.

A las 13:15 yo iba con mi comandante, responsable del servicio de ingenieros del 58 ejercito, Bajtiar Nabiev y otro subordinado. Estbamos tras la Casa de cultura cuando vimos como entre el edificio de la administracin local y una tienda, iban corriendo mujeres y nios. Les ayudamos a llegar a los coches

Pasados unos minutos, escribe "Gazeta", los tres zapadores junto con un destacamento Spetsnaz y otro de "Vuimpel", se adentraron en el patio del colegio para luego dirigirse la gimnasio. Sobre la entrada colgaba una botella con explosivos y metralla. De ella salan cables en distintas direcciones. Como explico luego Bajtiar Nabiev, el artefacto estaba pensado para poder ser detonado por varias personas desde sitios diferentes. Los zapadores, que hay que decir, iban sin chalecos antibala y desarmados, se pusieron a desactivar la mina. Luego pasaron al interior del gimnasio. Estaba todo lleno de humo y polvo, en el suelo yacan decenas de personas.

Estoy en la guerra desde el 94. Pero no haba visto nada parecido.-explica e teniente coronel Galagaiev- decenas de cuerpos despedazados, muchos de ellos ardiendo. El nmero de heridos era enorme, mujeres y nios desnudos

- Recibieron ustedes la orden de entrar en el colegio?

- No. No recibimos ninguna orden. Los spetsnaz directamente en la calle preguntaron si haba zapadores. As fue como entramos.

Volodia Kubataiev, alumno de noveno curso.

Yo no llegu a entender si haba comenzado la operacin de rescate. Cuando se produjo la explosin, nos encontrbamos todos en el gimnasio. ramos ms de mil personas. Apenas haba sitio para estar sentados. Adems en el suelo tambin haban colocado en filas explosivo unido por cables.. Los secuestradores nos decan que si tocbamos los cables todo explotara. Tambin haba explosivo fijado al techo. A la una de la tarde hizo explosin. No llegu a entender porqu. No omos ningn disparo antes. Los cristales de las ventanas volaron en pedazos. Luego recuerdo que corr con el resto. Cuantos quedaron muertos no lo recuerdo. Simplemente no lo vi.

-Cuntos guerrilleros haba en total?

-Yo vi a veinte. Pero estos eran solo los que nos vigilaban en el gimnasio. A juzgar por lo que hablaban eran ms de treinta. Tenan un telfono mvil con el que llamaban a alguien y daban parte. Dijeron que haban fusilado a 30 personas. Fui testigo de tres ejecuciones. Cuando haba ruido en la sala, cogan al hombre que tuviesen ms cerca y le ponan el can en la sien. Nos decan que como nos calmsemos lo mataran. Nos calmbamos, pero el ms leve murmullo era suficiente para que disparasen. Con ellos estaban dos Shajidi (mujeres suicidas), que explotaron el primer da. No llegu a entender si lo haban activado ellas mismas por casualidad, o haban sido abatidas por francotiradores. Luego mataron a diez hombres, despus de que uno de los suyos cayese por un disparo desde el exterior.

Azan Pekoiev, alumno de noveno curso.

Salimos huyendo por una ventana mientras otra parte de los chavales lo haca por otro lado. Los que salieron primero se hicieron cortes en las manos con los cristales rotos del marco de la ventana. Cuando corramos, abrieron fuego sobre nosotros por la espada. Mataron a alguno, pero yo miraba solo hacia delante y ya no puedo recordar nada ms.

Indira Dzietskelova, madre de la nia de doce aos Dzerase.

Mi hija cuenta como lo primero que hicieron los guerrilleros fue dividir a los nios en grupos, separndolos por cables elsticos. En el gimnasio colgaron una bomba de la que penda la bandera de Osetia. Junto a su grupo, haba permanentemente cuatro hombres. Al principio las vigilaban dos mujeres con cinturones de Shajidi. Los guerrilleros hablaban con los nios en ruso. No les pegaron ni hicieron disparos.

Es cierto que en el primer da de secuestro, fusilaron delante de ella a un hombre y obligaron a otros hombres que haba entre los rehenes a sacar el cadver a la calle. Al principio dejaban a los nios ir al bao, pero el ltimo da ya no. Los ms pequeos se lo hacan encima..

Los guerrilleros decan a los nios que el agua del grifo del bao estaba envenenada, para que no bebiesen. Si se juntaba un grupo grande pidiendo salir, los asustaban y disparaban al aire. De comida ni hablamos, aunque en la cocina haba provisiones. Yo mismo di clases en ese colegio y se como se prepara el 1 de septiembre.

Los nios se vieron obligados a comer los ptalos de las rosas, que haban llevado a sus profesores. Os padres tambin daban de comer a sus hijos las flores de todas las plantas que haba en la sala. Tuvieron que recurrir a beberse su propia orina, tal era la sed que pasaron. Inclusive mi hija estuvo tentada de comerse los tallos de las rosas, del hambre que tena.

Cuando volvi a casa me dijo: "Mama no quiero comer, ya me he acostumbrado a no hacerlo"

Luego nos cont como los guerrilleros se llevaron a otras dependencias del colegio a algunas de las chicas de los ultimos cursos para violarlas. Cuando por la tele daban que haba 350 rehenes, ellos se rean y decan "los vuestros calculan que van a salvar a 350, y el resto donde los metemos? Si esperis quedar 350, ya podis rezar."

Eran mil, no menos de mil.

La nia cont como no consigui saltar por la ventana en el primer intento. La onda expansiva la ech para atrs de la repisa, y consigui saltar en el segundo intento con otro pequeo grupo de nios. El grupo de nios que iba tras ellos fue tiroteado por los guerrilleros.

Irina y Zalina Misikova.

A travs de la ventana consiguieron escapar principalmente nios, pero no todos, nos cuenta Zalina, el resto se escondi en los vestuarios. Irina y yo tambin. All nos encontraron los guerrilleros y nos obligaron a pasar al comedor. ramos alrededor de 50. El gimnasio y el comedor se encuentran en el primer piso. Para ir al comedor haba que atravesar el gimnasio. Nos empujaron a pasar entre los cadveres. No puedo, no puedo recordar. No creo que lo pueda olvidar nunca.

Algunos se negaron a pasar, cuenta Irina. Los guerrilleros no tenan tiempo para perderlo con nosotros, por eso no nos tirotearon por negarnos. Yo tambin me negu. Luego nos encontraron los spetsnaz y nos sacaron de la escuela. Pero lo que pas en el comedor fue horrible.

El comedor se convirti en un infierno, relata un poco ms tranquila Zalina, no se quin disparaba a quin, pero el tiroteo era incesante , sobre nosotros explotaron cinco granadas, solo se salvaron los que se refugiaron bajo los fogones de la cocina. Cuando la cosa pareci calmarse, rompieron la verja de la ventana y pudimos escapar a la calle. Sobre los que salamos comenz a disparar uno que estaba en el tejado. Vi como los dems cayeron. Y la cara de ese cabrn tambin la vi. Se estaba riendo.

Lo ms repugnante fue que entre los guerrilleros haba un osetio- en los ojos de Irina aparece una furia rabiosa- los guerrilleros nos lo mostraban . Durante dos das pretendieron demostrarnos que los osetios somos basura vendida. "Queris que le digamos que os ametralle a todos, no dudis que lo har." Nosotros callbamos, pero por la cara de ese osetio no haba duda de que lo hara.

Tambin nos contaron que en Bieslam fueron a parar bajo la cobertura de la polica de trfico. Decan que su primera intencin era llegar a Vladikavkaz (capital de Osetia) pero all la polica no se dej sobornar tan fcilmente. Inclusive al principio no estaban seguros ni en que ciudad estaban, simplemente haban pedido a los de trfico que les llevasen hasta alguna escuela.



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