Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2004

El Cucaso en llamas II

Jos Mara Prez Gay
La Jornada


En agosto de 1996, los guerrilleros chechenos vencieron a los ejrcitos rusos; una ofensiva inesperada barri con un regimiento en el barrio de Chernoreche y los soldados del general Dzohjar Dudjev reconquistaron Grozny, la capital de Chechenia -que Mosc mantena ocupada desde diciembre de 1994. Miles de soldados rusos sucumbieron o quedaron atrapados entre las ruinas de la ciudad; el orgullo del ejrcito de la Federacin Rusa se desmoron como un castillo de arena. Todo ocurra en un momento crtico de Chechenia, en que la lucha armada contra el poder ruso estaba ms fuerte y extendida que nunca. Ya no eran las bandas de montaeses dispersas con escopetas de fisto que se paseaban a todo lo largo y todo lo ancho del ro Terek, en la frontera con Daguestn, sino un verdadero ejrcito regular, con guerreros diestros y muy bien entrenados, bazukas y lanzagranadas, morteros y artillera pesada capaces de arrasar el cuartel general ruso de Jankala. Varias veces, en ese ao, las fuerzas armadas de Rusia haban proclamado la victoria final sobre la subversin chechena, pero la realidad se haba encargado de demostrar al da siguiente que la guerra continuaba cada vez ms intensa y que amenazaba con ser sangrienta y sin trmino.

Boris Yeltsin haba comenzado la guerra esperando que una victoria rpida aumentara su popularidad, pero en esos das se dio cuenta de que era imposible: el juego blico haba terminado. Los ejrcitos rusos se rindieron, el Estado Mayor depuso las armas, enarbol banderas blancas y abandon Chechenia escoltado por los guerrilleros; en la retirada, muchos soldados lloraban, la memoria de Afganistn regresaba a sus filas.

Todos saban por qu se lleg a ese punto. En 1994, la guerrilla chechena expres su propsito de deponer las armas para tomar parte en las negociaciones, a cambio de una amnista real y completa. El gobierno de Yeltsin tuvo entonces la oportunidad de instaurar una paz civil en la regin del Cucaso que tal vez hubiera sido la nica verdadera y estable en los ltimos 60 aos. Pero Yeltsin y sus asesores, Vladimir Putin entre ellos, prestaron odos sordos al clamor nacional, rechazaron inclusive un proyecto de paz del general Alexander Lebed y se embarcaron en una guerra absurda y bestial. Chechenia estaba arruinada. Miles haban sido torturados y asesinados, los soldados rusos se especializaron en la tortura directa; violaron a las mujeres, ejecutaron a los hombres en los campos de prisioneros, torturaron a nios y ancianos hasta la muerte. No conocieron piedad. El general Lebed afirmaba que no slo deban disculparse con los chechenos, sino tambin y sobre todo con el pueblo de Rusia. "Afirmamos que se trataba de una suerte de operacin militar para restablecer el 'orden constitucional' en un distrito rebelde", escriba Lebed, "pero ese puado de bandidos no slo resultaron ser guerrilleros, sino sus hijos y padres, viudas y primos: la mayora de la poblacin chechena". La operacin policial se convirti en la guerra contra un pueblo. Cuando Boris Yeltsin, en el fragor de las elecciones (1997), admiti haber cometido errores, estaba reconociendo tambin que 10 mil soldados rusos, entre los 18 y los 23 aos, sucumbieron mientras destruan una ciudad distante y ajena a la que se les haba enviado como redentores.

Los chechenos celebraron en las calles destruidas la retirada de las tropas rusas. En el libro Una guerra sucia: una reportera rusa en Chechenia, Anna Politkovskaya recuerda esos primeros meses despus de la guerra, el da en que el comandante militar checheno, Asln Masjadov, es electo presidente de la repblica -unas elecciones vigiladas por observadores de la Organizacin para la Seguridad y la Cooperacin de Europa. "Aunque las prdidas chechenas haban sido catastrficas, y el duelo masivo dominaba las horas y se impona la sensacin de un abismo sin fondo, exista un sentimiento de que la guerra no haba sido en vano", escribe Anna Politkovskaya. La memoria no se apaga en Chechenia; por paradjico que suene, la gente se alimenta de ella. Las guerras de independencia que dieron comienzo en el siglo XVIII continuaron hasta el XX, seguidas por la represin y el destierro ordenado por Stalin, son los rasgos distintivos de la conciencia nacional de los chechenos.

En esos aos ninguna victoria fue ms espectacular; Chechenia nunca estuvo tanto tiempo en las ocho columnas de los diarios internacionales; "en esos das -dice Anna Politkovskaya- los chechenos aprendieron a decir 'nunca jams', nunca otra guerra". Pero este optimismo se evapor muy pronto. Los rusos, en cambio, no modificaron en absoluto el hermetismo tradicional del poder sovitico. Sus dirigentes guardaron silencio ante la derrota, con la excepcin del general Alexander Lebed, que muy pronto fue retirado del Servicio. Ningn gobierno extranjero se atreva a poner en peligro sus relaciones con Rusia al reconocer a Chechenia; ni siquiera trataron de ayudar a su reconstruccin, a diferencia de la antigua Yugoslavia, o en Timor Oriental. Aparte de una indemnizacin excepcional que se entreg al gobierno checheno, Rusia se desatendi del verdadero problema de la independencia y de sus histricas declaraciones de paz, todo se olvid en el trajn de los das. As, abandonada otra vez por el mundo exterior, sobre todo por la Unin Europea, en ruinas y en la miseria, poblada por hombres jvenes y desempleados, armados hasta los dientes y paranoicos, la repblica de Chechenia comenz el camino de su propia autodestruccin. Asln Masjdov nunca pudo imponer su autoridad, los grupos armados no le obedecan y confundi la poltica con la publicidad. As empez la jornada ms difcil en la vida de este militar poco acostumbrado a los parasos artificiales del poder. Por otra parte, el Consejo de Ancianos, una suerte de gobierno descentralizado, estaba destruido, las voces sabias haban desaparecido, y con ellos la memoria del pasado y de las luchas por la independencia. La gran mayora de los proyectos de cambio, incluida la negociacin con Georgia y Osetia del Norte, que era el ms ambicioso, terminaron en el fracaso. En el centro de este caos, los grupos islmicos radicales recin llegados a Chechenia -grupos que tenan dinero y daban la impresin de una frrea disciplina- fueron cobrando cada da mayor fuerza. Esta era la situacin en noviembre de 1997, cuando la espiral del crimen y el bandidaje se apoder de Grozny. En esos das Chechenia, como decamos ayer, estaba en las primeras pginas de los diarios, como la capital mundial del secuestro y el crimen.

Actualmente hay cerca de 80 mil soldados rusos en Chechenia; sin duda, un pas ocupado. En realidad, este drama es infinito. En abril de 2003, tres aos despus de la ltima guerra, la administracin impuesta por Mosc en Chechenia -el rgimen del ex mufti Ajmad Kadrov- ha escrito un informe sobre los crmenes cometidos en 2002 por las fuerzas federales rusas. Estas autoridades prorrusas revelan unas estadsticas an ms espeluznantes que las del Memorial o Human Rights Watch. En el ao de 2002, murieron mil 314 civiles en ejecuciones sumarias y como resultado de las torturas, es decir, ms de 100 mensuales. Esta cifra corresponde al doble de las estimaciones reveladas por Memorial, que lleva una crnica minuciosa de todas las muertes denunciadas en Chechenia y de las fosas comunes que van descubriendo. El informe tambin confirma la existencia de fosas comunes, algo que nunca antes haba reconocido el Ministerio de Situaciones de Emergencia checheno.

El 12 de julio de 2002, en el cementerio central de Grozny, se encontr una fosa comn con 297 cuerpos, personas asesinadas y con huellas de tortura. Frente a la base militar rusa de Jankal, los funcionarios del gobierno de Kadrov encontraron otra fosa con 39 cadveres, y as hasta llegar a la cifra de 2 mil 879 cuerpos. Si leemos el captulo en torno a las muertes violentas -en algunos casos slo se encuentran partes del cuerpo, porque los militares ponen granadas en los cuerpos de las vctimas torturadas. En el parte militar se menciona el nombre de la vctima, el lugar del incidente y el nmero del carro blindado ruso -prueba de la culpabilidad de los militares- presente en la operacin durante la cual la persona fue asesinada o arrestada. En los tres primeros meses de 2003 se registraron, segn el informe de la Administracin Kadrov, 70 asesinatos, 236 secuestros, 18 desapariciones y 35 casos en los que se descubrieron fragmentos humanos.

El Informe Kadrov fue escrito para convencer al Kremlin de la necesidad de poner un lmite al enorme poder del ejrcito en Chechenia. Despus de este recuento del horror, de este informe sobre la inhumanidad, quiz haya que volver a citar a Nietzsche: "Hay que redimir a los hombres de la venganza. Nadie tiene derecho a vengar en los dems lo que sus padres o sus abuelos hicieron con l". Nietzsche saba que nuestra sed de venganza es una cadena infinita de seres humillados y ofendidos que buscan humillar y ofender a los dems y librarse de las humillaciones y las ofensas anteriores con otras todava ms atroces.

Tambin:
-El Cucaso en llamas I
Jos Mara Prez Gay



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