Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2006

An es posible un estado palestino?

Danilo Zolo
Il Manifesto

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por Gorka Larrabeiti


A principios de los aos sesenta tuve la suerte de conocer y entrevistar en Florencia a Martin Buber, uno de los filsofos europeos ms importantes del siglo pasado. Judo, de orientacin existencialista y socialista, estaba considerado el padre espiritual del nuevo Estado judo. Su figura hiertica y su porte austero infundan el respeto que se le debe a un gran pensador, cargado de sabidura y edad.

Buber disenta de la ideologa sionista, pues sostena que el retorno del pueblo judo a la Tierra prometida no deba conducir a la construccin de un estado tnico-religioso reservado a los judos. La patria juda deba ser un espacio abierto tambin al pueblo palestino. La convivencia pacfica entre judos y rabes no se obtendra jams creando un estado confesional que obligara a los nativos a abandonar sus tierras. La paz tampoco quedara garantizada, segn Buber, mediante la formacin de dos estados, uno judo y el otro islmico, tal y como haban recomendado las Naciones Unidas desafortunadamente en 1947. La va de la paz pasaba por una relacin de cooperacin federal entre los dos pueblos, sobre bases paritarias, en el seno de una estructura poltica unitaria. Para alcanzar esta meta haca falta que los judos emigrados a la tierra palestina se sintiesen semitas entre semitas y no representantes de una cultura distinta y superior, segn los esquemas del colonialismo europeo.

Martin Buber, pese a su autoridad, no fue escuchado por los lderes sionistas. Menahem Beguin, Chaim Weizman y Ben Gurion sostenan que la tarea de los judos era reconstruir desde los cimientos y modernizar un territorio semidesierto y retrasado. El Estado judo debera excluir toda relacin, salvo las de carcter subordinado y servil, con la poblacin autctona. Y fue en nombre de esta lgica colonial como en 1948 comenz el xodo forzado de grandes masas de palestinos no menos de 700.000- por culpa del terrorismo de organizaciones sionistas como la Banda Stern y el Irgun Zwai Leumi, clebre por haber arrasado el pueblo de Deir Yassin y exterminado a sus 300 habitantes. Se dio inicio as a la que hoy un prestigioso estudioso israel el historiador Ilan Pappe- llama la limpieza tnica de 1948.

Segn Pappe, la limpieza tnica, emprendida en marzo de 1948 con el Plan Dalet, no se ha detenido nunca ms. Hoy todo ell pueblo palestino est oprimido, humillado, sumido en la pobreza y sometido de una violencia despiadada. En Israel la limpieza tnica se ha convertido en una ideologa de estado, pues es el credo sionista el que lo impone. Si ya a finales de 1948 Israel ocupaba gran parte de la Palestina bajo mandato, hoy la ocupa al 100% tras haber invadido militarmente y haber colonizado aquel exiguo 22% que haba quedado a los palestinos.

La depuracin tnica se ha ido acompaando con demoliciones de miles de casas, con la intrusin de imponentes estructuras urbanas en el rea de la Jerusaln rabe, con la tala de cientos de miles de olivos y frutales. Paralelamente ha continuado la expansin de los asentamientos judos en Cisjordania los colonos son ya ms de 400.000-, la construccin de decenas de carreteras reservadas a los colonos, la depredacin de las reservas hdricas, la instalacin de cientos de puestos de control (ms de 700) y el encarcelamiento o el asesinato selectivo de lderes polticos.

Y a todo esto, por voluntad de Sharon, se ha aadido la barrera de seguridad, que ha encerrado las comunidades palestinas de Cisjordania en prisiones al aire libre. Hoy el gobierno racista Olmert-Lieberman se exhibe con matanzas de mujeres y nios, sobre todo en Gaza, donde las condiciones de vida de un milln y medio de personas son actualmente desesperadas, como ha demostrado recientemente, mediante un anlisis escalofriante, Sara Roy.

La idea de que hoy sea an posible la formacin de un Estado palestino sostiene Ilan Pappe- es una ilusin pattica o una cruel impostura. Los efectos de la limpieza tnica son irreversibles: jams un Estado palestino nacer sobre las ruinas de Gaza y Cisjordania. La nica perspectiva, altamente problemtica pero sin alternativas, es la de un Estado palestino-israel, laico e igualitario. Se ha de pensar en una formacin poltica pluralista en la que todas las comunidades palestinas, incluidos los rabes israeles de Galilea y los prfugos hoy dispersos por Lbano, Siria y Jordania, gocen de plena soberana estatal.

Esta idea buberiana se est consolidando entre los intelectuales judos ilustrados, no slo en Israel. La comparten estudiosos de prestigio como Jeff Halper, Virginia Tille o Sara Roy y parece que tiene eco entre la poblacin palestina. A pesar de todas las objeciones justas y posibles, nadie debera dejar de lado expeditivamente la perspectiva federal, volviendo a repetir sin descanso el sonsonete de los dos pueblos, dos estados.

Sea como sea, lo que parece cierto, tras el fracaso de todo tipo de acuerdo, es que la paz no ser posible mientras dure la ocupacin . Slo una retirada incondicional israel de las reas ocupadas en 1967 puede abrir paso a negociaciones que den algn fruto. El final de la limpieza tnica es la primera condicin para el inicio de un recorrido de paz. Es asimismo la condicin para que los judos que viven hoy en Israel tengan el derecho de pedir a los palestinos y al mundo rabe-islmico que se les acepte como parte integrante del Oriente Medio.

Pero para obligar a los lderes sionistas a dar este paso decisivo sera necesaria una fuerte movilizacin internacional. Hara falta aplicar a Israel las mismas medidas que se adoptaron contra la Sudfrica del apartheid. Habra que empezar con el envo de equipos consistentes de observadores internacionales tanto a Gaza como a Cisjordania y continuar con medidas severas como el embargo de armamento, las sanciones econmicas y el boicot de toda forma de colaboracin, incluida la acadmica y cientfica. La iniciativa debera partir conjuntamente de los pases rabes mediterrneos, de Europa y debera involucrar a las grandes potencias regionales emergentes, comenzando por China, India, Sudfrica y Brasil. Tampoco las potencias geogrficamente ms lejanas del epicentro palestino pueden hacer como que no entienden -ha escrito Pappe- que todos estamos a bordo del mismo avin, sin piloto.

Fuente:

http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/07-Dicembre-2006/art16.html

Traducido por Gorka Larrabeiti, miembro de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta pgina se puede reproducir libremente con fines no lucrativos, a condicin de respetar su integridad y de mencionar a sus autores y la fuente.



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