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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2006

Fuertes, a pesar de ellos mismos

Azmi Bishara
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Va a ser necesario algo ms que un discurso en Sde Boker, el kibbutz del Negev donde Ben Gurion vivi hasta su muerte, para convertir a Ehud Olmert en Ben Gurion II. Aprovechar una ceremonia celebrada en ese emplazamiento histrico en honor del que fuera el primer primer ministro de Israel fue poco ms que una estratagema concebida por alguien aficionado a las mezquinas intrigas de partido. En s mismo, el no tan histrico discurso consigui slo caminar por la tan trillada senda de las palabras vanas en poltica.

El anuncio de Olmert de que Israel estaba deseando llegar a un acuerdo para que hubiera un estado palestino con contigidad geogrfica en Cisjordania est lejos de ser original. Era casi, palabra por palabra, la repeticin del anuncio de Sharon una vez que hubo recibido la carta de garantas de Bush, la versin de la Casa Blanca de la Declaracin Balfour. Desde luego, lo que Sharon, Bush y despus Olmert queran decir es que estaban conformes con la existencia de un estado palestino, pero a cambio de que los palestinos renunciaran a sus demandas sobre el derecho al retorno, sobre Jerusaln como su capital e incluso de la retirada de Israel a las fronteras anteriores a junio de 1967. Pero hasta esto tiene un precio: los palestinos tienen que cumplir ciertas condiciones para probarse a s mismos que son merecedores de una oferta que han rechazado. Cules son esas condiciones? Debemos referirnos ahora a la situacin en la que Olmert hizo su anuncio. Los palestinos deben aceptar las condiciones del Cuarteto: rechazar el terrorismo, reconocer a Israel y reconocer todos los acuerdos anteriores, incluso aqullos que Israel no reconoce o nunca se mostr dispuesto a aceptar.

Olmert, y todos cuantos estn detrs de l, estn intentando entrometerse en el dilogo palestino por un gobierno de unidad nacional. No paran de batir el cuajo pero, para entender qu tipo de queso quieren fabricar, necesitamos recordar que anteriormente a esta ofensiva diplomtica sometieron a los palestinos a un bloqueo econmico que, al final, consigui obligar a un gobierno elegido a reconocer la necesidad de quitarse a s mismo. As sea. Que cambie ya si es que ofrece el nico camino de salida a una crisis que amenaza con precipitarse en una guerra civil. Sin embargo, la disolucin del actual gobierno palestino y su sustitucin por un gobierno de unidad nacional no es lo que quiere Israel. Israel quiere forzar a los palestinos a aceptar las condiciones del Cuarteto y que la resistencia palestina arroje la toalla. Para conseguir esto se necesita un determinado tipo de gobierno palestino y una clase adecuada de base popular.

Los polticos palestinos confan en que las presiones internacionales sobre el gobierno de Hamas harn que acepte a regaadientes la Carta de Concordia Nacional, aunque sea de forma provisional. Declaran oficialmente que, aunque este documento puede constituir la base de un gobierno de unidad nacional no puede ser la base para negociar con Israel. An as, cedieron ante las presiones populares llevados por el deseo instintivo de evitar la guerra civil, y firmaron la carta sobre la base de que servira como fundamento para el cambio domstico. Pero, qu hay del bloqueo? qu es lo que hizo que un gobierno electo se aviniera a cambiar? Ningn avance. En Palestina le prometieron a Hamas que el bloqueo se levantara tan pronto como se formara el gobierno de unidad nacional. De lo que se deduca, pues, es que un nuevo gobierno de unidad nacional tendra que aceptar las condiciones del Cuarteto. La diferencia esta vez es que el debate sobre esas condiciones tendra lugar entre los miembros de un gobierno con una composicin diferente. El hambre es un amo poderoso y la comida est siempre por llegar. Hamas, dirn, ha sido muy flexible hasta ahora y hay una distancia tan pequea entre su actual posicin y la del Cuarteto, que porqu no aceptar las condiciones de ste? Entonces si Hamas se mantiene en sus trece, ser culpado de poner en peligro el gobierno de unidad nacional e imposibilitar el levantamiento del bloqueo.

Precisamente porque no hay una solucin justa en el horizonte, se supone que el gobierno de unidad nacional va a ser un medio para conseguir que se levante el bloqueo y se permita que los palestinos continen resistiendo tanto tiempo como les sea posible. Sin embargo, para algunos, no es ms que una herramienta para forzar a Hamas a aceptar las condiciones del Cuarteto.

Los dirigentes de Hamas estn claramente preocupados por esta situacin y si ellos no lo hubieran estado, Egipto se ocup de dejar las cosas claras: Hamas tena que dar algunos pasos slidos hacia un compromiso con los europeos y estadounidenses. Hasta entonces se haba decidido poner en reserva las cuestiones relativas al gobierno de unidad nacional, pendientes de garantas claras de que el bloqueo se levantara una vez se formara el gobierno y tambin quedara en espera un acuerdo sobre el reparto de puestos y carteras. Es decir, hay ahora dos precondiciones para la formacin de un gobierno de unidad nacional: recibir una promesa inequvoca de algn poder exterior de que se va a levantar el bloqueo y, a nivel interno, acordar la distribucin de puestos ministeriales.

Entonces va Olmert e interviene con su discurso apodado errneamente iniciativa-. Miren todas las ventajas que obtendrn al aceptar las condiciones del Cuarteto comparadas con la miseria actual que padecen bajo el bloqueo, les est diciendo, en la esperanza de que el pueblo palestino, o al menos un segmento influyente de l, presionar a su liderazgo en ese sentido. El discurso es inmediatamente recibido por Europa con aplausos, que no pudo esperar para aclamar a Olmert por su valor, aunque no haba hecho ms que sacudirle el polvo a las ideas de Sharon. Simultneamente, confiaban en que, desde el interior de Palestina, habra voces que anunciaran que esas ideas eran positivas y que podan servir como base para un inicio de negociaciones.

Aunque Olmert cree que es muy astuto al leer el mapa palestino e intervenir a favor de las fuerzas moderadas, estas muy moderadas fuerzas podran rechazar su intromisin porque, aunque no se den cuenta, son mucho ms fuertes que antes. Se estn viendo fortalecidas por la resistencia iraqu, que detestan, fortalecidas por la victoria de Hizbollah, de la que se burlan, y por el hecho de que EEUU les necesita ahora ms que nunca, una vez que la poltica belicista iniciada tras el 11-S ha hecho aguas.

Los rabes todava parecen no enterarse de que ahora son ms poderosos a pesar de ellos mismos. Quiz estn sufriendo alguna forma de jet-lag por la confusin de los sucesos del 11-S, porque actan como si EEUU todava quisiera derrocar sus regmenes y, por tanto, sienten que para conseguir que EEUU desista de su idea en lo que respecta a sus asuntos internos, tienen que ofrecer concesiones sobre Iraq, sobre Palestina y sobre toda una serie de cuestiones rabes y que, ante todo, tienen que aplacar a Israel. Por eso, a pesar del hecho de que no necesitan ya congraciarse con EEUU porque ahora disponen de un apalancamiento considerable, todava siguen determinados a desempear el papel de mayordomos siempre vigilantes de los intereses del patrn. Muchos rabes son incapaces de reconocer su propia fortaleza aunque sta salte a la vista. Pero incluso si la reconocen si, por ejemplo, encuentran que en alguna conferencia o cumbre la gente les habla con mucha mayor deferencia que antes- entran en estado de confusin, apartan la vista y continan recibiendo rdenes. Se sienten tan cmodos instalados en su debilidad y jugando con ella ante el matn estadounidense que cualquier pensamiento de defenderse a s mismos les hace completamente perder pie.

Pero el hecho es que con el atolladero estadounidense en Iraq, el fracaso de los planes de EEUU para poner orden en el Lbano tras el asesinato de Rafik Hariri y el fracaso de la aventura israel en Lbano, los rabes podran adoptar un tono ms firme con EEUU. Podran, por ejemplo, dar un puetazo en la mesa e insistir en que europeos y estadounidenses acepten los resultados del consenso palestino sobre el gobierno de unidad nacional como razn para levantar el bloqueo y podran lanzarles una advertencia sobre lo que podra pasar si rechazan esta demanda. Ellos, o al menos algunos de ellos, podran ofrecer consejo a Washington sobre la locura de su poltica de confrontacin contra Siria y sobre su determinacin de ignorar la opinin de Siria.

Cualquier persona en sus cabales sabe que Iraq no reconquistar nunca su independencia y seguridad a menos que sus vecinos, especialmente Arabia Saud, Irn y Siria, estn de acuerdo en cooperar para restaurar la estabilidad a cambio de una retirada completa y total de las fuerzas estadounidenses. Los aliados rabes de EEUU estn en situacin de persuadir a Washington que un acuerdo tal entre poderes regionales es la va correcta de accin y que obstruirlo slo agravar sus locuras. Del mismo modo, Washington podra realmente utilizar una tercera parte para presionar a sus aliados en Lbano a aceptar la idea de unidad nacional y no empujarles hacia la guerra civil mediante promesas y consuelos de que todo est bien y nada cambiar y, menos que nada, la poltica estadounidense.

Pero, adems de los regmenes que no se dan cuenta que gracias a los movimientos de resistencia iraqu, libans y palestino estn en posicin de hacer todo lo expuesto anteriormente, hay regmenes que prefieren no ofrecer ningn consejo en absoluto. Se contentan sencillamente con disfrutar de la atencin estadounidense. No es slo que estos regmenes hayan evolucionado acostumbrndose a la caciquil y servil relacin que tienen con Washington, tambin han desarrollado inters en mantener la relacin en ese tipo de equilibrio. Algunos de estos regmenes son ahora econmicamente dependientes al haber vendido sus servicios de seguridad a los estadounidenses y, por tanto, no tienen ganas de ver cambios en sus polticas. Otros se han ido vinculando tan estrechamente a las polticas estadounidenses que estaban ms apenados por el resultado de las elecciones al congreso que cualquier fan republicano.

Algunos de esos pases forjaron su fortaleza de manera sigilosa y resolvieron utilizar cada piastra que tenan para asegurar la perpetuacin del principio de que una onza de viejas polticas es mejor que una libra de las nuevas. Ms que aprovechar sus ventajas en nombre de las causas rabes y en defender las posiciones rabes, slo presionan por su vieja lista de demandas referentes a sus mseros intereses o a los intereses que facilitan sus sucesiones dinsticas.

Estos regmenes no consideran que gobernar sea un instrumento para poner en marcha toda una serie de proyectos polticos, econmicos y sociales que persigan mejorar el nivel de vida de sus pases. Son regmenes incapaces de pensar en nada que no sea su propio beneficio.

Texto original en ingls:

www.weekly.ahram.org.eg/2006/823/op2.htm

Sinfo Fernndez forma parte del colectivo de Rebelin.



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