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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2006

De cmo el capitalismo absorbe a su paso todo lo que encuentra
La fagocitacin de la ecologa

Hctor A. Sanjun Redondo
Rebelin


Asistimos en los ltimos tiempos a lo que parece un cambio de mentalidad en lo referente a la proteccin del planeta. El futuro a medio y largo plazo est adquiriendo cierta importancia en las agendas de importantes entidades, en las declaraciones de personalidades de todo el mundo. Sugiere todo esto que una especie de conciencia ecolgica est lentamente penetrando en gobiernos, grandes empresas y dems poderes econmicos en cuyos senos la palabra "verde" no produca sino nuseas y malestar profundo por relacionarse inversamente con el beneficio.

La actitud frente al cambio climtico, concretamente, se presenta como uno de los principales factores que parecen evolucionar lentamente de manera positiva. La alteracin del clima por parte de las actividades humanas se lleva debatiendo durante ms de una dcada. El objetivo Toronto de 1988, la Convencin Marco sobre Cambio Climtico de 1992, el protocolo de Kioto en 1997 y su ratificacin en el 2005, la son algunos de los muchos ejemplos que muestran que la temtica no es nada nueva en el panorama internacional. Sin embargo, las actuaciones ms positivas de muchos gobiernos al respecto vienen marcadas por la completa dejadez, incluso tras la firma de acuerdos en la materia. Vinculaciones cuya nica pretensin es combinar una imagen de poltica "amiga del medio ambiente" con los intereses empresariales de los que contaminan.

Durante estas ltimas semanas precisamente, el cambio climtico ha ganado relevancia hasta convertirse en un asunto de actualidad. Qu decir del Primer Ministro britnico Tony Blair que ha advertido sobre las desastrosas consecuencias que podra tener en el futuro, al tiempo que presentaba el ya famoso Informe Stern a la comunidad internacional [1]. Poco antes, y al otro lado del atlntico, el olvidado Al Gore renaca de sus cenizas con nuevo cuerpo y formas para contarnos "Una Verdad Incmoda", consiguindose colar en las carteleras junto a la tradicional retahla de producciones banales que copan la industria cinematogrfica. La Conferencia sobre Cambio Climtico de Nairobi culminaba hace poco con modestos acuerdos que parecen mostrar, al menos, cierta predisposicin de la mayora de los pases a tomar medidas. Las empresas, por su parte, lavan su imagen patrocinando actos como el VIII Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) en Espaa, y creando divisiones medioambientales que investiguen en la lnea ecolgica. Organismos internacionales como la ONU, el Banco Mundial incorporaron directrices en la misma lnea hace ya tiempo: creacin de fondos (PNUD, PNUMA...), inversiones en proyectos de desarrollo sostenible...incluso nos ha sorprendido el tpico multimillonario americano aportando 3000 millones de dlares a la causa [2]. La cobertura meditica que est recibiendo el cambio climtico ha permitido a ciudadana aprender y recordar algunos conceptos y datos que, aunque ya antiguos, no haban salido a la luz o haban recibido poca importancia.

Desafortunadamente, bajo la sombra del modelo en que vivimos, todo esto slo puede significar una cosa: el medio ambiente se ha convertido en un producto ms con el que comerciar. Un marco ms del que extraer beneficios. Segn el propio Stern, combatir el cambio climtico saldr ms rentable que continuar el modelo tradicional. Su informe va ms all y lo considera una tarea ineludible si se desea que las estructuras actuales sigan desarrollndose y creciendo a buen ritmo. Bajo la previsin de que el mercado de la energa limpia podra alcanzar los 500.000 millones de euros, se crea un nuevo espacio de inversin muy prometedor a largo plazo, y que controlarn los que antes se inicien en l.

Con esta nueva perspectiva, muchas y nobles ideas se han formulado y han sido retransmitidas por los medios. En Espaa el gobierno afirma mostrarse dispuesto a cumplir con Kioto, reduciendo las emisiones de carbono y sustituyendo progresivamente los combustibles fsiles por energas renovables. Todo con el objetivo de avanzar hacia un modelo econmico ms sostenible, en la misma lnea que requiere la lucha contra la pobreza, y con grandes esperanzas depositadas sobre el nuevo mercado del carbono que pueda surgir [3]... Nadie habla, sin embargo, de un aspecto clave: la reduccin del consumo. Hay que aclarar que no se trata nicamente, como muchas veces tratan de hacernos creer, de disminuir el gasto domstico. Las responsabilidad es frecuentemente trasladada al ciudadano, al que se insta a ahorrar en pequeos detalles a nivel personal y familiar, al mismo tiempo que se le hunde cada da un poco ms en la sociedad del consumo, y que le educa y fuerza en lo contrario. Los estados y las grandes empresas son los que manejan los hilos. Los primeros son los nicos capaces de decidir hasta qu punto es legal contaminar, las segundas hasta dnde saltarse la ley. Los gobiernos tienen la posibilidad de limitar a los grandes despilfarradores y terroristas ambientales, pero las grandes compaas que trabajan impunes bajo el velo de la democracia y se encargan de preparar un terreno en el que campar a sus anchas. Al mismo tiempo generan las necesidades ms absurdas para producir, vender y recoger beneficios de una sociedad que mantienen desinformada, sumida en la rutina del trabajo, las compras y la despreocupacin. De ah lo sospechoso de esta moda medioambiental.

El verdadero problema que empieza a surgir a los dueos del sistema es simplemente cmo asegurar unas cuotas de consumo energtico desproporcionadas como las de ahora minimizando la dependencia del moribundo petrleo y, tal vez, sin seguir provocando excesivos y contraproducentes efectos sobre propio planeta. La solucin del problemas medioambiental y todas sus consecuencias (que sufren precisamente los ms pobres) queda subordinada al propio mantenimiento del sistema que lo ha generado.

En el fondo se trata de un ejemplo ms de absorcin o contagio por parte del capitalismo de algo que un principio parece ha sido contrario a sus principios. No hace tanto que el efecto invernadero era seriamente puesto en duda por pases como EEUU. Como bien se ve, a todo se le puede dar la vuelta y obtener una buena estrategia de mercado que cuente con la agradable imagen de "luchar contra el cambio climtico". Podemos encontrar paralelismos muy similares y tambin bastante recientes. Sin ir ms lejos los productos "biolgicos" y de "Comercio Justo" son un ejemplo de cmo algo en un principio poco amigo del capital ha acabado expuesto en los hipermercados, mecas del neoliberalismo. Nadie se preocupa de que el hecho de que un producto que ha sido embalado y transportado desde lejos para acabar en la estantera del supermercado pierde una gran parte su valor "biolgico". Es ms, su compra beneficia a una compaa que no duda en poner al lado productos no biolgicos, modificados genticamente o importados desde el otro lado del planeta. Por si fuera poco hay que sumar al precio ecolgico real que la compra en una gran superficie implica muchas veces el uso del coche. De igual manera el producto de Comercio Justo deja de ser justo cuando pasa por las manos de una cajera con un sueldo basura, contrato temporal y unas condiciones laborales deficientes.

Como se observa est absorcin lleva consigo la transformacin y adaptacin de un concepto que abandona parte de un primer significado e intencin para servir a los gustos de Don Dinero. Esta mscara es la que se publicita y se fomenta aprovechando la buena imagen con la que cuenta y haciendo caer en el olvido las connotaciones primitivas. El concepto que est siendo transfigurado estos das es la "ecologa" en s misma. La conservacin del medio ambiente est inexorablemente relacionada con la lucha contra la pobreza, las guerras, la explotacin y el desarrollo econmico en definitiva. Las acciones contra el cambio climtico, como todas las dems, han de llevarse a cabo desde un marco totalmente distinto al que nos quieren acostumbrar: el del "decrecimiento", es decir, a travs de la paralizacin e inversin del desarrollo que lo ha creado no slo a l, sino tambin a las desigualdades, el hambre y la miseria que carcomen a la mayor parte de la poblacin mundial, no slo en los pases pobres, sino tambin en nuestras propias ciudades: las 30.000 personas que viven en las calles y centros de acogida espaoles[4] son vctimas muy cercanas y, an as, ignoradas en su tragedia por el llamado "Estado de Derecho".

No es difcil darse cuenta de que las polticas e inversiones que se barajan no van a ir por esos derroteros. El yugo impuesto por el Norte sobre el sur a travs de las estructuras de poder, econmicas y militares deja el camino preparado para que sean los pases desarrollados los nicos que puedan permitirse una inversin y una apuesta seria en energas no-fsiles. Son los mismos que tienen la capacidad de sacar las chimeneas de sus fronteras sin tener que apagar los hornos. En este nuevo mercado de la energa, los pases pobres tienen todas las papeletas para aguantar no slo los malos humos del resto, sino tambin los residuos slidos, txicos y radioactivos. En los ltimos 6 aos, el Banco Mundial ha destinado tan slo un 6% de la totalidad de prstamos otorgados a proyectos de energa, a las energas limpias [5]. Teniendo en cuenta que las tecnologas y proveedores necesarios para este tipo inversiones llegan del Norte, no es ms que una pequea parte del gran crculo vicioso que asegura la supremaca de los cada vez ms ricos frente a los cada vez ms pobres. El mismo crculo sobre el que ruedan el resto de inversiones del Banco Mundial, de la ONU, el Fondo Monetario Internacional, la Organizacin Mundial de Comercio o las "Ayudas para el Desarrollo" que tan orgullosamente donan los Estados verdugos a sus vctimas. Toda esta parafernalia consigue un negocio ms que rentable: en 2003 el Sur recibi 69.000 millones de dlares en "ayudas", pero desembols $370.000 millones en concepto de pago de la deuda externa [6].

Bajo el control de estas estructuras muchos los lderes mundiales se convierten en simples marionetas del sistema en las que la intencin personal, si alguna vez ha existido, y las palabras edulcoradas por un mundo mejor pierden todo su valor en la subordinacin a los intereses de las transaccionales, con el nico objetivo de preservar el sistema del que se alimentan. La propia naturaleza de este capitalismo salvaje, sus propias incongruencias sugieren que los intentos por proteger el medio ambiente fracasarn una y otra vez. Lo ms barato y ms fcil sigue siendo contaminar y vivir el presente hipotecando el futuro si hace falta. An cuando el nuevo mercado de la ecologa fuese implementado correctamente y resultase funcional, muchos problemas medioambientales seguiran agravndose por depender directamente del consumo y del crecimiento.

La lucha por un mundo limpio y justo pasa por las acciones contra las grandes empresas. La desobediencia civil y econmica, el boicot de sus actividades, la denegacin de todo poder de decisin e influencia a los estados en materia ambiental, social y educativa, sellando todo resquicio por el que puedan aprovecharse de la imagen y trabajo realizados por los diferentes movimientos ecologistas, polticos y sociales independientes que promueven un cambio en la forma de crecimiento, basado en una nueva concepcin del desarrollo, alejada de los trminos econmicos, y sobre una nueva estructura mundial de base justa e igualitaria.

[1] "Blair advierte de las "desastrosas" consecuencias del cambio climtico en la economa mundial" http://www.20minutos.es/noticia/167371/0/gore/blair/clima/

[2] Richard Branson, dueo de Virgin (compaa area entre otras cosas). Las emisiones debidas al transporte areo, precisamente, juegan un papel importante en el efecto invernadero.

[3] "Espaa espera que la Conferencia de Nairobi suponga un punto de inflexin en la lucha contra el cambio climtico"
http://www.elconfidencial.com/noticias/noticia.asp?id=19103&edicion=16/11/2006

[4] "Los 'sin techo' invisibles"
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=42793

[5] Banco Mundial - Preguntas frecuentes: "Hasta qu punto invierte el banco mundial en energas renovables?"
http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/BANCOMUNDIAL/QUIENESSOMOS/0,,contentMDK:20212341~menuPK:947207~pagePK:64057863~piPK:242674~theSitePK:263702,00.html

[6] Campaa "Quin debe a Quin?"
http://www.quiendebeaquien.org/spip.php?article123



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