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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2006

Rajoy y la historia de Espaa

Luis Arias Arias Argelles-Meres
Rebelin

Este artculo fue publicado en "La Nueva Espaa" de Oviedo el 12 de diciembre de 2006


Tocaba hablar de consenso el da de la Constitucin. Para Zapatero, se trata de una esperanza en la que no parece confiar mucho. Rajoy, en cambio, se mostr preciso. Tres grandes acuerdos propuso: terrorismo, modelo territorial e historia de Espaa. En los dos primeros, el pacto entre los partidos mayoritarios se antoja difcil. En el ltimo, diramos que estamos ante un imposible.

Rajoy y la historia de Espaa, tema ste poco menos que intocable, sobre todo si hablamos de lo acaecido en el siglo XX, incluso en el XIX. Su antecesor y hombre en las Azores se declar en su momento lector entusiasta de poesa. Lo paradjico es que sin la poesa no puede entenderse la historia ltima de Espaa. Habrn reparado los prohombres de la FAES y dems intelectuales ulicos peperos en estos versos de Gil de Biedma: De todas las historias de la Historia / sin duda la ms triste es la de Espaa? Tendrn por ventura en cuenta la singular potica de Espaa que hizo, en verso y prosa, la Generacin del 98? Se acordarn alguna vez de los clamores de Blas de Otero cuando se desgaitaba en nombre de Espaa, por no hablar tambin del Celaya de los Cantos iberos, dejando aparte la calidad de la obra de cada cual? Y qu decir de Cernuda, poeta al que Aznar dijo admirar en su momento? Ay! Y de Unamuno? Puestos a ello, por qu no remontarnos tambin a la prosa del XIX, por ejemplo a los dilogos entre Mari Clo y Tito Liviano, dentro de muchos de los episodios nacionales galdosianos? Y hay que seguir. Csar Vallejo, y su Espaa, aparta de m este cliz. Tambin Neruda. No hay toda una potica de Espaa en estos gigantes de la literatura? Se puede hablar de la historia de Espaa sin tener en cuenta su presencia en tantos y tantos poetas? Hay algn pas que tenga, tambin en calidad, tanta presencia potica como Espaa?

De qu historia de Espaa hablamos, seor Rajoy? Acaso de los ridculos topicazos soltados por Aznar en Estados Unidos, haciendo -por Dios!- de Amrico Castro? Mejor sera dejarlo todo muy claro. Primero, no quieren que sean mentadas la Repblica ni la guerra civil. Tampoco el franquismo. Todo eso es pasado (nunca se nos hubiera ocurrido). Pero bien saben que se trata de muy distinta cosa. No son tanto aquellos episodios histricos en s, sino de cmo fueron abordados en la transicin, segunda Restauracin borbnica que, como cada vez se repite ms, lo que hizo fue -histricamente hablando- absolver al franquismo de todos sus horrores.

Y, por favor, entindame bien. Ni se trataba entonces ni se trata ahora de venganzas, ni de rencores, ni de ajustes de cuentas. Simplemente, de no pasar como sobre ascuas sobre una dictadura que dur cuatro dcadas. Ha hecho eso Alemania? O, ms cercano en todo an, lo ha hecho Portugal?

Si nos conmueven el dolor y la muerte de emigrantes que huyen de la miseria y se acercan a nuestras costas, si nos estremecen los horrores que an se van conociendo de lo que ocurri en Argentina y Chile con sus dictaduras ms recientes, si nos resulta terrorfico el Gulag denunciado por Solzhenitsin, si nos horroriza el terrorismo ms vil y cobarde, por qu hemos de obviar lo que ocurri en nuestro pas? Y no se trata de que los horrores del franquismo estn en el debate pblico de cada da, pero s de que sean considerados como las atrocidades cometidas por una de las dictaduras ms largas que tuvieron lugar en el siglo XX. Tanto le cuesta a su partido desmarcarse del franquismo? Quieren obligarnos a que no olvidemos nunca que AP, matriz del PP, fue fundada por ex ministros de Franco?

Hay muchos motivos por los que Zapatero merece ser criticado. Acerca de eso no hay ninguna duda, pero no es en modo alguno reprochable que pretenda dignificar la memoria de los que lucharon a favor de la Repblica y en contra del franquismo. Zapatero puede ser todo lo superfluo que se quiera. Seguro que Platn no lo pondra a la cabeza de su Repblica. Pero qu me dice de Aznar? Acaso mostraba una profundidad de vrtigo en sus anlisis? Acaso la Espaa por l presidida fue el sueo de la Repblica del filsofo? Alguien se cree que su cuaderno azul contena conceptos que tendran cabida en la Academia platnica? No me hagan rer!

No le parece a usted contradictoria, en primera instancia, que el franquismo sea un tema poco menos que tab y, al mismo tiempo, censurar que se retire una estatua ecuestre suya? En qu quedamos, don Mariano, en qu quedamos?

Es cierto que la expresin memoria histrica no resulta muy afortunada. No lo es menos que no existen argumentos sostenibles que puedan persuadir de la conveniencia de la amnesia para un pas. Y, por otro lado, es asombroso que no se quiera ver que cada generacin, como cada momento, tiene sus afanes. Hay una nueva generacin en el poder, jubilada ya la sesentayochista. A esa generacin pertenecen Zapatero y usted. Y esa generacin tiene entre otros empeos su forma de interpretar lo que fue la transicin que, en el mejor de los casos, no fue como la actual Constitucin, pluscuamperfecta.

Vivamos el presente. Abordemos los problemas actuales. Muy bien. Y adems de todo eso seamos demcratas: abominemos de las dictaduras y de los dictadores que en el mundo han sido. Y dentro de ese mundo existe un pas al que seguimos llamando Espaa. Que no slo tiene geografa. Tambin cuenta con historia.

Y la historia, crame, seor Rajoy, es tan terca como la realidad. Porque, como escribi ngel Gonzlez (la poesa, siempre la poesa), a los muertos no hay quien los mate. A que no?  


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