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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2006

Antologa de textos de Manuel Sacristn
Sobre el marxismo de Lucio Colletti (1924-2001).

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Sobre el marxismo de Lucio Colletti (1924-2001)

Una lgica y una gnoseologa materialistas no pueden ser una metodologa y mucho menos una metodologa pura, pues es y debe ser, al mismo tiempo, teora del mtodo y a la vez de la realidad. (Lucio Colletti, La relacin Hegel-Marx, p. 36)

MSL: Cmico resto hegeliano, parte de la idea de ciencia especial, de dialctica cientfica.


Las interpretaciones que hacan de Marx Althusser y Colletti coincidan en basarse en la idea de un corte completo entre el Marx maduro y su formacin filosfica anterior, que fue principalmente hegeliana (...). Ellos dan involuntariamente un ejemplo mucho ms interesante de los escollos que amenazan a la navegacin marxista. Ambos son autores que no slo cumplen los habituales requisitos de calidad acadmica, sino que los rebasan ampliamente, hasta dar ms la imagen del maestro que la del profesor... Sus anteriores interpretaciones confundan de hecho lo que es historia de las ideas, estudio filolgico (por decirlo subrayadamente) con lo que es cultivar libremente la tradicin de un clsico. Una cosa es estudiar y explicar el pensamiento de Marx; otra hacer marxismo hoy. Muchas cosas que enseaban Althusser y Colletti hace cinco aos (tal vez todas) se estudian ms provechosamente como pensamiento (de tradicin) marxista de uno y otro de esos autores que como pensamiento de Marx. Por lo dems, esta confusin entre el tratamiento filolgico de un clsico y la continuacin productiva de su legado es frecuente en las tradiciones en cabeza de las cuales hay un clsico que lo es no slo en el sentido de paradigma de pensamiento terico -en particular, cientfico- sino tambin en el de inspirador moral, prctico o potico.

Manuel Sacristn (1978)


Ya que se nos ha hecho problema este asunto de cmo ver la actitud de los clsicos del marxismo, querra insistir en la ltima observacin que hice, a saber, que en los clsicos del marxismo se puede encontrar un punto de vista lo suficientemente dialctico para enfrentarse con la problemtica que nos rene, al menos metodolgicamente hablando.

Los textos de los que habra que partir tanto los "buenos" cuanto los "malos" se encuentran principalmente en los Grundrisse, como ya he dicho, en el desarrollo sobre la jornada de trabajo en el libro I del Capital, en el captulo 13 del mismo libro, sobre maquinaria y gran industria, en la parte del manuscrito de 1861 1863 relativo a las Teoras sobre la plusvala, y tambin en una serie de textos dispersos por el epistolario, e incluso en escritos que no se suelen leer en este sentido; por ejemplo, en el Anti Dhring Engels cita en un momento dado la antipata de Bismarck por las grandes ciudades y razona que Bismarck puede morir tranquilo, porque una sociedad comunista tiene por fuerza que terminar con las megalpolis.

Mi punto de vista sobre cmo trabajar con los clsicos a propsito de nuestros problemas presentes se compone de estas dos consideraciones: por un lado que, efectivamente, todo eso est en los clsicos; por otro, que se puede apostar a que la mayora de lectores del Anti Dhring aqu presentes no recordaban ese paso sobre las grandes ciudades. Por qu? Porque una tradicin tiene tambin sus componentes verbales y emocionales, y en la tradicin del movimiento marxista, o de los movimientos marxistas, ese elemento de la visin ejemplificable con la anterior cita del Anti Dhring ha quedado muy enterrado. De esas dos consideraciones compongo lo que me parece una buena poltica cultural para el movimiento.

Manuel Sacristn (1979)


Aunque la ltima derivada berlusconiana de Lucio Colletti (1924-2001) pueda nublar la visin y el recuerdo, el autor de La superacin de la ideologa -volumen curiosa y significativamente publicado en castellano por Ctedra- fue un filsofo que repercuti enormemente en el marxismo de los aos sesenta y setenta, como mnimo en Italia, Francia y Espaa, y seguramente en pases hermanos de Amrica Latina como Mxico o Argentina.

Una ancdota (provinciana) a ttulo de ejemplo: Lucio Colletti estuvo en aquellas maravillosas jornadas organizadas por la revista El Viejo Topo, en el Pueblo espaol de Barcelona, en los primeros aos de la transicin. El entonces marxista italiano intervino en la ltima mesa, un domingo por la tarde. Una de las plazas del lugar estaba totalmente abarrotada. No quiero dar ninguna cifra, porque mi memoria no acua bien esa moneda, pero all no caba nada ms que un par de alfileres, tres como mximo. En la mesa estaban tambin Alfonso Guerra, entonces en la oposicin y dando lecciones de marxismo a derecha y, sobre todo, a izquierda; Ludolfo Paramio, de Zona Abierta, practicando entonces un marxismo sofisticado, casi analtico, muy alejado de su apuesta posterior por la permanencia en la OTAN, y alguien ms de renombre que no logro recordar y que quiz fuera Pep Subirs, miembro en aquellos aos del comit editor de El Viejo Topo. Despus de las intervenciones iniciales de los participantes, el pblico pregunt por escrito temas que le inquietaban o que merecan aclaracin. El 90% de las preguntas seleccionadas, y me quedo corto, fueron dirigidas a Lucio Colletti que se convirti, obviamente, con la aceptacin implcita, nada fcil por lo dems, de Alfonso Guerra, en la estrella de la reunin

Como en el caso de otros marxistas de la poca, tambin Manuel Sacristn (1925-1985) se aproxim a la obra del autor de Ideologa y sociedad, al que en su momento consider un cientfico social notable, muy destacado. Lo hizo, seguramente, a raz de sus nuevos cursos y aproximaciones a la nocin de dialctica de finales de los setenta y principios de los ochenta, al preparar cursos de doctorado o al trabajar conferencias tan inolvidables como El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia (incorporada, por cierto, como material de audio en Integral Sacristn de Xavier Juncosa (El Viejo Topo, Barcelona, 2007)). De hecho, el grueso de esta amplia seleccin que apenas ha dejado algo en el tintero, est centrada en las anotaciones de lectura de Sacristn a obras de Colletti, algunas de las cuales fueron traducidas por su amigo, discpulo y maestro de muchos, Francisco Fernndez Buey.

Para los estudiosos de Sacristn, no slo como filsofo o pensador sino como trabajador intelectual, a todos aquellos que quieran aproximarse a su estilo y a su quehacer intelectual, quiz sea de inters saber que al leer las anotaciones de Sacristn -que pueden consultarse actualmente en las fichas y resmenes depositados en Reserva de la Universidad de Barcelona- sobre la obra de Colletti, o sobre la obra de otros muchos autores (Marx, Engels, Harich, Heller, Markus, Zeleny, Kuhn, Popper, Bunge, Ulises-Moulines, Carnap, Brossa, Gramsci, Lenin) se puede observar no slo que Sacristn apenas comete errores mecanogrficos, no slo que traduce con sumo cuidado incluso en apuntes personales, no slo que reproduce con todo detalle el texto comentado por extenso que ste sea, no slo que siempre indica pgina y transicin de pgina, sino que adems subraya incluso todos los pasos marcados -y no son pocos en este caso: Coletti tena la mana acentuada de sealar con frecuencia- en el original. An ms: Sacristn escriba en negro el texto escogido y en rojo (de cinta de mquina de escribir estoy hablando) su comentario. No es fcil calcular el nmero de horas que Sacristn se pas trabajando y anotando textos y autores pero deben aproximarse a algn lejano alef. El maestro era tambin, adems de muchas ms cosas, un enorme e infatigable trabajador intelectual.

Mis breves notas estn indicadas por Notas SLA o en letra menor.

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I. Marxismo cientificista.

 

Seguramente eso se puede coger desde muchos puntos de vista, y quiz deba anteponer el mo; el punto de vista que a m me interesa es muy probablemente minoritario. De todas maneras, creo que engloba otros puntos de vista. El mo es el siguiente: cogiendo, por ejemplo, para la crisis del marxismo -dicho desde un punto de vista que en filosofa de la ciencia llamaramos internalista-, la evolucin reciente de Colletti que ha sido un representante muy caracterstico de un marxismo cientificista en el sentido de un marxismo entendido como teora cientfica. En mi opinin, es obvio que el marxismo no es eso, que el marxismo es una tradicin del movimiento emancipatorio moderno, del movimiento obrero.

(...) En cualquier caso, en mi opinin, la crisis del marxismo vista desde un punto de vista internalista, esta crisis del marxismo, la ejemplificable con Colletti y con Althusser, es la natural bancarrota de quien ha credo que el marxismo era una ciencia, cosa que no es. En el momento que descubre que no lo es, si l ha credo que el marxismo era eso, se queda sin marxismo, es evidente. Colletti se pas la vida intentando depurar el marxismo como ciencia, quitndole Hegel al marxismo, que es, claro, como quitarle la Biblia a Jess de Nazaret, o como quitarle la Biblia al Evangelio de San Mateo, aproximadamente. Cuando descubre que no puede, que no hay nada que hacer, que Marx ni siquiera tiene inequvocamente el concepto moderno de ciencia, entonces se le hunde aquello. Para m es claro, desde el punto de vista internalista lo describira as: es la bancarrota del cientificismo, pero un cientificismo que (...) yo no creo que Althusser o Colletti fueran cientificistas en el sentido en que lo son los positivistas, es otro tipo de cientificismo, es marxismo cientificista, por as decirlo, la creencia en que el marxismo sea una ciencia.

(...) Y esto es en el fondo, siendo decir una cosa tan cruel, y desde luego eso no (..) oculta mi gran respeto y admiracin como intelectual y como cientfico por Colletti, que es una gran cabeza, menos por Althusser, pero por Colletti mucho, o por uno que fue Colletti, quizs habr que decir. Tambin por uno que fue Althusser, todava el de Pour Marx [La revolucin terica de Marx] como lmite extremo, no el de despus. Estar muy lejos la calidad de estos nouveaux philosophes de la calidad de Colletti y Althusser, pero no cabe duda acerca del primitivismo esquemtico, superescolstico de stos que ahora comprenden que aquello era una bazofia y por tanto hacen antimarxismo (...) De modo que el elemento interno de natural bancarrota del marxismo entendido como ciencia, como teora en sentido fuerte, en sentido formal, est detrs igual de la crisis interna de Colletti y Althusser que de la crisis ya mezclada con factores externos de estos nouveaux philosophes o de algunos otros ex extremistas espaoles, hoy extrema derecha del movimiento obrero, ya sea en el partido comunista, ya sea en el socialista, ya incluso fuera de partidos. Ellos vieron el marxismo como una ciencia exacta de la revolucin y, al ver que no era eso, reaccionan dejando el marxismo o bien vendiendo el marxismo como ciencia de algo que no sea en absoluto la revolucin sino la democracia burguesa, o cosa parecida, en el mejor de los casos.


I. Una conversacin con Manuel Sacristn por Jordi Guiu y Antoni Munn. Acerca de Manuel Sacristn, op. cit, pp.117-118.

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II. Observaciones, comentarios.

 

De cuadernos, fichas y resmenes depositados en Reserva de la Universidad de Barcelona, estas cuidadas anotaciones de Sacristn sobre diversos ensayos de Colletti.

 

  1. Ideologa y sociedad, Barcelona, Fontanella, 1975 (ed. Italiana de 1969)


El marxismo como sociologa (1959).

1. Oscuridad de la abstraccin determinada:

(...) el mtodo de la abstraccin determinada especfica o cientfica; esto es -admitiendo el juego de palabras- se exige un mtodo que no sea tan slo un mtodo, al menos en aquel sentido formalista tradicional por el cual el pensamiento y la lgica se presentan todava en s mismas (...) con Marx, al contrario, podemos decir que el razonamiento sobre el mtodo implica una particular incorporacin de la realidad [MSL: Como en Hegel, querido] en dicho razonamiento, aunque sin llegar a resolverla o anularla por este mero hecho. Con Marx, en suma, podemos decir justamente lo siguiente: a parte objecti, est la necesidad de tomar siempre juntas produccin y distribucin, economa y poltica, porque slo as el objeto estar determinado y la sociedad ser esta sociedad; a parte subjecti, est presente la necesidad de que la sociedad sea al mismo tiempo una generalizacin incuso especfica, un tipo o modelo, no Inglaterra, sino la formacin econmico-social capitalista (o mejor Inglaterra en cuanto sede clsica de una fase del desarrollo capitalista). De ello se deduce cmo una particular utilizacin de un mtodo implica una particular estructuracin del objeto, y viceversa; por ello (tngase bien en cuenta esto), ni el mtodo de Marx ser disociable de las particulares figuras objetivas que en l se relacionan (...) ni estas figuras material-objetivas podrn ser sustituidas o integradas por algn marxista serio con los objetos, as como lo vienen haciendo (ofreciendo) los tratamientos de otras metodologas (pp.18-19).

Adems de oscuridad, mito de la nueva ciencia y mtodo en sentido vago.

2. La filosofa de la historia es slo cosa de Kautsky y Plejnov:

En efecto, para ellos produccin y relaciones sociales, relaciones materiales y relaciones ideolgicas, vienen a disponerse como una serie cronolgica, como un antes y un despus, donde naturaleza e historia vuelven de nuevo a distinguirse, y donde, perdida la necesaria referencia al momento presente, no se puede deducir ms que una filosofa de la historia (p. 33).


Berstein y el marxismo de la segunda internacional (1968).

1. Interesante paso de Marx -para Habermas- en Trabajo asalariado y capital: 

En la produccin los hombres no actan solamente sobre la naturaleza, sino tambin unos sobre otros. Producen solamente en cuanto que colaboran de un modo determinado e intercambian recprocamente sus actividades. Para producir entran unos con otros en vnculos y relaciones determinados, y su accin sobre la naturaleza, la produccin tiene lugar nicamente en el marco de estos vnculos y relaciones sociales.

2. La locura epistemolgica del Colletti clsico es pura metfora:

(...) esta relacin causalidad-finalidad (en el trabajo humano) es la misma relacin induccin-deduccin y, por tanto, (...) el concepto marxiano de relaciones sociales de produccin implica tambin una lgica de la investigacin cientfica (p. 102)

Desaforada idea loca y metafrica de metodologa. Haca con Marx lo que otros con el padrecito Stalin. 

3. Unidad de ciencia e ideologa; quiere los valores en la ciencia. Lo enorme. Claro que tena que abandonarlo, y condenar a Marx, si Marx era eso:

No puede ser ms completo el divorcio entre ciencia y revolucin, entre conocimiento y transformacin del mundo. Y en este divorcio reside todo el carcter subalterno del marxismo de la Segunda Internacional (...) El objetivismo determinista no consigue influir el momento ideolgico, el programa poltico revolucionario (p. 112).

Quiere ciencia ideolgica. Lo enorme de la superciencia. Identificacin de programa con ideologa.

4. Confunde anticipacin teora o hipottica con ideologa:

Esto es lo que ya haba observado Kant al destacar que cuando Galileo hizo rodar sus esferas Torricelli,etc, etc y Stahl etc, comprendieron que la razn slo ve lo que ella misma produce segn su designio, y que debe adelantarse con sus juicios y obligar a la naturaleza a responder a sus preguntas, sin dejarse conducir como con andadores. Lo que significa que lo que al principio parece simple observacin o constatacin es en realidad deduccin, objetivacin de nuestras ideas, proyeccin sobre el mundo de nuestras valoraciones y de nuestras ideas previas (...) En otras palabras, presencia inevitable de los juicios de valor en la misma investigacin cientfica (pp. 112-113).

Gran ignorancia y lo confundiendo formas a priori, hiptesis y juicios de valor, que se suma a la identificacin de programa con ideologa. Menudo lo e ignorancia!

5. () Lo que Berstein y tantos otros han sealado como el defecto y la debilidad de El Capital -la copresencia en l de ciencia e ideologa- representa, por el contrario, su originalidad ms profunda y el elemento de mayor fuerza (pp. 113-114).

De acuerdo, pero siempre que no se vea eso como una ciencia alternativa.

 

De Hegel a Marcuse (1968)

1. La tesis de que Marx no ha distinguido entre el mtodo y el sistema de Hegel :

Esta interpretacin de la vuelta del revs es la desarrollada por Engels en el Anti-Dhring y en L. Feuerbach, y convertida posteriormente en ortodoxia en el materialismo dialctico ruso. Y es el resultado de la mutua contaminacin de dos frmulas interpretativas bastante diversas entre s.

En el Proscript a la segunda edicin de El Capital, Marx haba hablado de la mixtificacin que experimenta la dialctica en manos de Hegel, aludiendo a sus propios escritos juveniles de 1843-44, aadiendo que a la dialctica hegeliana no hay ms que darle la vuelta, mejor dicho ponerla de pie, y en seguida se descubre bajo la corteza mstica la semilla racional.

Esta frmula del El Capital segn la cual hay que distinguir semilla racional de la corteza mstica (Nota: Esta metfora del ncleo y de la corteza es como ha mostrado Mario Rossi (Marx e la dialettica hegeliana, 2 vols, Roma, 1960)- del propio Hegel; cfr. Lneas fundamentales de la filosofa del derecho: Lo racional, que es sinnimo de idea, al realizarse en la existencia externa, se presenta con una infinita riqueza de formas, fenmeno y aspectos; y circunda su ncleo de variadas cortezas (seinen Kern mit der bunten Rinde).) en la propia dialctica de Hegel, ha sido conjugada por el materialismo histrico con la frmula engelsiana .nacida en el mbito de la izquierda hegeliana- segn la cual el mtodo representa el aspecto revolucionario y el sistema el lado conservador de la filosofa de Hegel. Ello ha tenido el resultado de que el ncleo racional de ha convertido as en el propio mtodo hegeliano, y la corteza mstica, en cambio, es nicamente el sistema (p. 176).

Anlisis completamente falso. Marx expresa turbadoramente en el Nachwort [eplogo] lo mismo que Engels: si se trata del mtodo en sentido estricto, no se puede poner de pie. Es el sistema el que se puede invertir: abajo la materia, como base, y derivado lo ideal. Colletti pretende que el Kern [ncleo] de Marx sea su ridcula abstraccin determinada.

 

El marxismo, ciencia o revolucin? (1969).

1. En el marco de esta concepcin (la muy correcta de Hilferding), hablar no digo ya de partidismo de la ciencia, sino siquiera de una vinculacin entre ciencia y consciencia de clase, entre ciencia e ideologa, es claramente imposible (p. 314).

Sigue con el lo, que le hace llamar fisicalismo a la neutralidad de la ciencia.

2. En formas infinitamente ms cultas y refinadas esta posicin fisicalista es la todava dominante entre los mejores economistas marxistas [MSL: et pour cause, pero l no se daba cuenta]. Es tpico el caso de Oscar Lange y todava ms el de M. Dobb (quien, por otra parte, es un estudioso bastante serio). Dobb considera la ley del valor como una ley que permite reconstruir, unificar, ordenar y explicar todos los movimientos y mecanismos principales del sistema. Con la obra de Adam Smith y su ms rigurosa sistematizacin por Ricardo, la economa poltica-escribe Dobb- ha creado un principio cualitativo de unificacin que la ha puesto en condiciones de formular postulados en trminos de equilibrio general del sistema econmico y formular leyes sobre las relaciones generales entre los principales elementos del sistema. En la economa poltica, este princioio de unificacin, o sistema de leyes generales expresado en forma cuantitativa, est constituido por la teora del valor.

Lo que ante todo se destaca aqu es el carcter, llevando las cosas al lmite, socialmente neutro de la ley del valor. La ley permite referir entre s las magnitudes ms importantes del sistema, establecer entre stas ciertas relaciones cuantitativas mensurables -como en su terreno lo permite la ley de la gravitacin universal, el ejemplo es del mismo Dobb-. Lo que sin embargo no pone de manifiesto es la naturaleza particular -fetichista o alienada- de las magnitudes que esta ley pone en relacin (p. 315)

Tontera. Si ese fetichismo es un hecho -y no slo el juicio de valor implcito en la palabra- la ciencia corriente lo describir.

*

B. La cuestin de Stalin y otros escritos sobre filosofa y poltica., Anagrama, Barcelona 1977 [En italiano, 1970-1974].

1. La teora del imperialismo y su presentacin por Colletti para explicar la paradoja de la revolucin rusa son una construccin no necesaria para Marx, a la luz de sus cartas a O.S. [Anales de la patria] y V.S [Vera Sassulich] (1970) (p. 15).

2. La causa de Rusia y la causa del bolchevismo empezaban a unirse entonces en un todo nico e indiferenciado, como un verdadero hbrido en el que las viejas tendencias eslavfilas y anti-ilustradas iban a vivir un nuevo perodo de inesperado auge. Es un camino rebours respecto de los orgenes. El comunismo -que haba entrado en Rusia con el programa de occidentalizacin (industria, ciencia, clase obrera moderna, estilo de vida crtico y experimental), con aquel programa que Lenin condens en la frmula electrificacin-soviet y en el cual se resume todo lo que el marxismo tiene que decir al mundo moderno- empieza a impregnarse con las corrompidas destilaciones de la mentalidad autocrtica gran-rusa (p. 29)

Progresismo ridculo. El marxismo tiene mucho ms y ms importante que decir: es una versin siglo XIX de la tradicin emancipatoria.

3. Colletti empieza por plantear la cuestin de la filosofa hegeliana de la historia en Marx:

A este respecto me parece que la primera consideracin a la cual parece difcil que pueda sustraerse el lector marxista actual de la filosofa de la historia hegeliana es la relativa a la influencia que deben haber ejercido sobre la concepcin marxiana de las formaciones econmico-sociales las distintas pocas o fases en las que, segn Hegel, se configura el Espritu del mundo en el curso de despliegue histrico (La cuestin de Stalin y otros escritos sobre filosofa y poltica. Barcelona, Anagrama 1977, p. 66).

[En resumen]. Buen planteamiento de la cuestin. Pero luego escamotea el problema remontndose a Montesquieu, para evitar que Marx haga filosofa de la historia hegeliana, la cual, por lo dems, no est tanto en las pocas cuanto en la negacin y la negacin de la negacin. Al final, Marx es absuelto.

[En ficha]. La filosofa de la historia hegeliana no est en la inocente distincin de pocas, sino en el vnculo de negacin y negacin de la negacin entre ellas, es decir, en el vnculo de necesidad (pseudo) lgica que hace al esquema universal. Colletti, por lo dems, mantiene la universalidad del esquema, su hegelismo, al decir que las contradicciones del capitalismo son tambin en cierto sentido, el rsum de todas las formas conflictivas a travs de las cuales ha tenido lugar hasta ahora el desarrollo histrico (Ibid, p. 77).

La idea de Colletti es que Marx no ha hecho filosofa de la historia, sino slo anlisis de esta sociedad:

Marx comprendi que la operacin a realizar era precisamente la opuesta [MSL: a la de Kant, Smith o Hegel], o sea, retrotraer esos problemas desde su forma genrica a la especfica e histricamente determinada, para, de este modo, poder sustituir finalmente los discursos acerca de la historia en general por el anlisis de la presente sociedad capitalista (...) (Ibid, p. 77).

Su parcial apoyo es que Marx no tiene slo filosofa de la historia, sino tambin anlisis del capitalismo.

4. pg. 77 [Desde La diferencia est en que mientras en Plejnov (por no decir tambin en Engels) todo ese conjunto problemtico sigue siendo objeto, como se ha visto, de una filosofa de la historia... hasta ... poder sustituir finalmente los discuros acerca de la historia en general por el anlisis de la presente sociedad capitalista, la Philosophie des Geschichte (independientemente de cmo se entienda sta y de cul sea sujeto: Dios o la Materia) por la consciencia de la inevitable contemporaneidad de toda historia].

El mismo sigue preso de la filosofa de la historia, como Marx, con su concepcin universal del capitalismo. Pero se apoya en que en Marx hay, adems de filosofa de la historia, anlisis del capitalismo.

5. pg. 104 [Desde (...) la compleja cuestin de los distintos caminos por los que Marx y Engels llegaron al comunismo terico (...) la evidencia sugiere que Engels lleg al mismo apoyndose mucho ms sobre la base de la economa poltica hasta ...Por ejemplo, volvi a la idea de contradiccin entre los principios de Hegel y sus conclusiones reales, entre el mtodo dialctico revolucionario y el sistema conservador. Pero no existe ningn tipo de evidencia de que Marx aceptara alguna vez esta idea de la izquierda radical idealista].

La descripcin de la carrera de Engels es buena. Tambin la de la juventud de Marx. Pero con una tesis falsa sobre ste: escamotea el problema enigmtico de por qu volvi Marx a Hegel.

6. La tesis sobre la oposicin real:

Los conflictos entre fuerzas de la naturaleza y en la realidad, como la tradicin y repulsin en la fsica de Newton, las luchas entre tendencias contrapuestas, los contrastes entre fuerzas adversas, etc ; todo eso no solo no mina, sino que, precisamente, conforma el principio de (no)-contradiccin. Pues se trata de oposiciones que, por ser reales, son sin contradiccin y en las cuales, por tanto, nada tiene que hacer la contradiccin dialctica. Los polos de estas oposiciones -recurdese a Marx- no pueden mediarse entre ellos ni necesitan de mediacin alguna; no tienen nada en comn entre ellos, no se requieren ni se integran el uno con el otro. Con ello cae por su base el viejo lugar comn metafsico (aunque en este caso la metafsica marche a hombros del movimiento obrero) de que, sin dialctica, no hay lucha ni movimiento, sino slo la inercia y la inmovilidad de la muerte (p. 172).

Notar el ideologismo del anacronismo de construir la tesis con Kant, no con anlisis moderno. Ya no habla, al menos aqu, de dialctica cientfica o abstraccin determinada.

7. (...) El drama del marxismo est en que a partir de un cierto momento... ha recogido al pie de la letra la dialctica de la materia de Hegel, confundindola con una forma superior de materialismo. Se me objeta que eso ha ocurrido no slo con Engels, sino tambin con Marx. Y respondo que -aunque en parte es verdad- no veo la fuerza del argumento (p. 177).

No la ve porque l est cambiando de tesis: ya no defiende a Marx y al marxismo a capa y espada.

8. Posicin penltima de Colletti (p.187) [Desde Puesto que lo que los Diamatiker presentaban como contradicciones en la realidad son, de hecho, contrariedades... hasta ...utilizando la lgica no-contradictoria de la ciencia o, mejor dicho, haciendo y hacindose ciencia l mismo].

9. La tesis de los dos Marx:

(...) hay dos Marx. De una parte hay el Marx de los prlogos al Capital, que se presenta como el continuador y coronador de la economa poltica como ciencia implantada por Smith y Ricardo. De otra parte hay el Marx crtico de la economa poltica (no de la economa poltica burguesa, sino de la economa poltica tout court), que enlaza (e invierte) el discurso de Smith y de Ricardo con una teora de la alienacin de la que los economistas no saben nada. En el primer caso, el discurso econmico-cientfico se refiere a una realidad que es captada en las formas positivas que la capta toda ciencia. En el segundo, la realidad acerca de la cual se razona est patas arriba, cabeza abajo_: no es la realidad sic et simpliciter, sino que es la realizacin de la alienacin: no es una realidad positiva, sino una realidad que subvertir y negar (p. 192).

De esta penltima posicin pasar a la ltima comprendiendo que esas dos cosas son incompatibles, y que la segunda destie sobre la primera. Pero la segunda era todava ideolgica, tomada al pie de la letra la lengua ideolgica de Marx. Toda realidad es positiva. Alienacin es un juicio de valor, no una descripcin. Tena que haber reconocido eso y traducir. Y admitir la naturaleza no-cientfica de mucho Marx.

10. Reconocimiento final:

Las contradicciones del capitalismo desde la contradiccin entre capital y trabajo asalariado a todas las dems- no son para Marx oposiciones reales (como yo mismo he credo hasta hace poco siguiendo el camino marcado por Galvano della Volpe), esto es, oposiciones objetivas pero sin contradiccin; son contradicciones dialcticas en el sentido pleno de la palabra (p. 195).

Claro, pero eso es la ideologa de Marx. Colletti tirar la teora con la ideologa.

11. Nueva salvacin de Marx en falsedad completa (p. 199) [Desde El materialismo dialctico deduce () que realidad y contradiccin dialctica son lo mismo, o sea, trminos y conceptos intercambiables... hasta ...que en l tiene que haber contradicciones al igual que en todas las cosas del universo, para Marx, en cambio, la contradiccin es el rasgo especfico del capitalismo, la caracterstica o cualidad que lo determina y particulariza no slo con respecto a todas las dems formas de sociedad sino tambin con respecto a todos los fenmenos del cosmos].

12. Conclusin y prrafos finales del libro (del ensayo Marxismo y dialctica) (pp. 202-203) [Desde Hubo, pues, una unidad originaria, a la cual ha seguido la poca de la ruptura progresiva y de la separacin... hasta ...De momento me limito a hacer esa constatacin. No le atribuyo ningn sentido concluyente. Las ciencias sociales no han encontrado todava su verdadera fundacin. Por consiguiente, no s decir si esa duplicidad es daosa o ventajosa. El hecho cierto, con todo, es que hay que tratar de ver si esas dos caras pueden recomponerse y cmo. Pero verlo seriamente y no con un subterfugio verbal cualquiera].

El final es un pseudoproblema a la vez cientificista e ignorante de la realidad del trabajo cientfico: no pretender ver si pueden recomponerse el pitagoresmo de Galileo con la ley de cada de los graves, o el dogma de la transubstanciacin con la lgica aristotlica en Pedro Hispano. Y no admite, por otra parte, que un cientfico tenga metafsica, de la que luego se pueda prescindir. Esto ltimo es cientificismo.


C. El marxismo y Hegel. Prlogo y traduccin de Francisco Fernndez Buey, Mxico, Grijalbo, 1977 [ed. Italiana 1969]

1. Colletti arranca, muy coherentemente con sus intenciones, de la Crtica de la filosofa del derecho hegeliana.

2. Colletti habla de medicin real contrapuesta a la hegeliana (p. 13).

3. Colletti empieza por seguir la crtica juvenil de Hegel por Marx, con modernizaciones tcitas (cap. I).

4. En el captulo II, Colletti se dedica sobre todo a mostrar que Hegel niega la ciencia.

5. Colletti no sabe lgica, e interpreta mal pasos lgicos de Kant.

6. La principal debilidad de Colletti consiste en que, con una crtica concluyente de la acientificidad de la dialctica hegeliana, luego salva la superacin materialista (en realidad cuasi-hegeliana) del agnosticismo kantiano (p. 98).

5. En la dialctica de Colletti se salvan los conceptos hegelianos, negacin, etc. Por recoger a Marx y salvarlo:

En definitiva, si los distintos entes reales son slo distintos pensamientos, entonces es justo que estos pensamientos no sean fijados sino que hagan valer su naturaleza de pensamientos, de ideas, y, por tanto, su capacidad estrictamente racional de relacionarse y unirse. Tal es precisamente la contribucin positiva que Hegel ha hecho en su lgica especulativa. En efecto, Hegel ha reconocido, dice Marx, que las formas fijas generales del pensamiento, en su autonoma respecto de la naturaleza y del espritu real, son un resultado necesario de la alienacin general del ente humano, y por lo tanto, tambin del pensamiento humano (p. 124).

Colletti, por salvar a Marx, recoge este galimatas juvenil basado en la idea mstica hegeliana de positividad.

6. As tambin ensalza Colletti:

El tema que (como ya se ha apuntado) abre a Hegel a la comprensin de la historia, la gran aportacin de Hegel, reside pues, precisamente en la aguda percepcin de la instancia negativa o relacional de la razn -que es la instancia de la unidad de pensamiento y ser, de la consciencia y del mundo, y, por tanto, la instancia de la totalidad o interconexin del universo (p. 126)

Bla bla bla metafsico verbalista.

7. pg. 122 [Desde (...) en estos aos ha ido cobrando cuerpo gradualmente, gracias sobre todo a la obra de Lukcs, la tesis singular de que la filosofa de Hegel no es una metafsica [MSL: Esta tontera hegeliana la crean tambin Marx y Engels]. Sobre la base de una concepcin no slo equivocada (como veremos), sino en cierto sentido incluso peligrosa y ridcula de lo que el marxismo, o, para decirlo mejor, Marx, ha entendido siempre por metafsica [MSL: Falso] se ha sustituido el criterio clsico de la oposicin materialismo idealismo por el criterio de la oposicin entre pensamiento metafsico y dialctico, sugiriendo de este modo una perspectiva que hay que invertir por completo... hasta ... la perspectiva histrica que se nos abre es la de una lucha contra la metafsica que tiene su primera base en la Ilustracin y la segunda, mucho ms profunda y radical, en la disolucin de la metafsica hegeliana y en la formacin del materialismo histrico].

Esta visin histrica mezcla buena posicin con mala historia de las ideas.

8. La misma frmula que concluye el Postfacio, segn la cual la dialctica est puesta de cabeza y hay que darle la vuelta para descubrir el ncleo racional bajo la corteza mstica suena para nosotros como la simple confirmacin de que la contribucin positiva de la lgica especulativa de Hegel est precisamente en su reconocimiento del aspecto raciuonal de la dialctica, esto es, en el reconocimento de la funcin unitaria o relacional que en ella tiene la razn en tanto que comprensin o consciencia de la contradiccin (...) (p. 132)

Exceso de conservacin.

9. No puedo dejar de mencionarse, aun brevemente, el verdadero paralelismo psicofsico al que llega Engels con esa concepcin de las dos series, de esos procesos que se desarrollan uno frente al otro, el segundo de los cuales es el espejo del primero (...) Y eso ocurre -lo subrayamos con mayor fuerza de una vez por todas- precisamente porque Engels no se da cuenta de que el problema no es aplicar la dialctica de Hegel a las cosas (aplicacin que Hegel ha sido el primero en hacer), sino ver cmo la materia, las cosas, contribuyen concretamente a estructurar la nueva dialctica, o sea, cmo se configura esta ltima cuando ya no es dialctica de pensamientos puros [MSL: Entonces, para qu llamar a eso dialctica?]. Desde ese punto de vista resulta obvio que aquellas leyes generales o genricas a que Hegel lleg precisamente en virtud de su idealismo, esto es, porque sustituy la relacin razn-materia por el movimiento del concepto en s mismo o por la relacin entre puros conceptos, no pueden extenderse tambin a la nueva dialctica materialista y cientfica (pp. 149-150).

Crtica concluyente de las leyes engelsianas, pero con excesiva conservacin de terreno a la voz dialctica. Usurpa terreno al mtodo cientfico.

10. La lgica se constituye al tiempo que la sociologa, con esa misma relacin de unidad-distincin que mantienen entre s consciencia y ser social: la lgica entra, por tanto, dentro de la ciencia de la historia [MSL: your father: conserva demasiado, toda la confusin] y la ciencia de la historia entre a su vez dentro de la historia. La sociologa pasa a alimentar la tcnica del poltico, se hace lucha para la transformacin del mundo. La prctica es funcional al producirse de la teora y la teora es una funcin de la prctica. La ciencia se verifica en la sociedad y como sociedad, y la vida asociada es a su vez un experimento que se acta en el laboratorio del mundo [MSL: Conserva la confusin]. Ciencia es, por tanto, la historia en tanto que historia rerum gestarum, prctica-teora; pero ciencia son tambin las res gestae mismas, teora-prctica, dicho con un gran pensamiento de Engels, la historia es experimento e industria (pp. 188-189)

MSL: Es triste la incapacidad del marxismo corriente para aprender la leccin principal de Kant, la naturaleza de artefacto de la ciencia.

Se comprende ahora la estructura de la obra de Marx, el profundo nexo existente entre el profeta, es decir, el poltico [MSL: mala identificacin] y el cientfico. Y se comprende por qu la obra juvenil parte de la crtica a la dialctica de Hegel, pasa a la crtica de la constitucin poltica, de sta a la crtica de las principales categoras de la economa burguesa (salario, capital renta de la tierra, etc) y desemboca, por ltimo, en el Manifiesto; o, a la inversa, por qu en El Capital encontramos tanto el anlisis de la estructura econmica capitalista, es decir, la historia del modo de produccin de la sociedad burguesa (Las teoras sobre la plusvala), es decir, la historia del pensamiento econmico, y por qu., al mismo tiempo que El Capital, y junto a l, nos encontramos con el Manifiesto Inaugural de la primera Internacional obrera, con la Crtica del Programa de Gotha, con la teora del mtodo (la Introduccin de 1857, las glosas a Wagner, etc)

Esta nueva ciencia es un resto de la confusin que tambin salva Colletti.

11.La dialctica, que en su forma mistificada de dialctica de conceptos puros deformaba los procesos reales mediante una movilidad falsa y aparente, me restituye la comprensin del devenir histrico justamente en su forma cientfica, esto es, como dialctica de razn y materia, de teora y prctica, de hiptesis y experimento (p. 208).

Entre la vaciedad de este concepto y la confusin de la nueva ciencia proftica, se comprende que Colletti al final abjurara.

12. Colletti salva el galimatas ingenuo de la seccin I de KI.

13. Negacin de que haya contaminaciones hegelianas en el mtodo de Marx (p. 229).

14. Para eso sigue al Lenin pre-hegeliano:

Dicho con otras palabras [MSL: de Lenin]: todo se reduce a una concepcin positiva del presente y de su necesaria evolucin, a una concepcin en la que a la vieja dialctica hegeliana, a las tradas, no les queda ms funcin que la de ser cobertura y piel (me puse a coquetear con las expresiones caractersticas de Hegel, afirma Marx), funcin que slo puede interesar a los filisteos (p. 236).

15. Colletti reconoce que la dialctica marxista no puede ser la simple inversin de la hegeliana, pero no dice qu puede ser (p. 242).

16. pgs. 246-247 [Desde Resultara superfluo ya subrayar la enorme distancia que hay entre el juicio acerca de Hegel expreso en los Cuadernos y la opinin de Lenin hasta ...El problema que aqu se apunta est an por analizar. Y si recordamos ciertos aspectos, todava ms declaradamente hegelianos, del pensamiento de Engels, tendremos que concluir que el problema se ampla hasta apuntar a dos vocaciones distintas [MSL: Y eso que non tienen conto dello hegelismo di Marx stesso]. Explicar cmo se han conjugado y superpuesto histricamente esas dos vocaciones, y por qu, es una tarea de gran alcance, pero que, en cualquier caso, habr que afrontar. En cambio, mostrar cmo hay que elegir entre ella es ya, en parte, un resultado de la investigacin presente].

La lnea est bien, pero se qued corto: haba que prescindir de esa dialctica cientfica y ciencia nueva, que no son sino arte, historia y poltica.

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D. La dialctica de la materia en Hegel y el materialismo dialctico. Traduccin de Francisco Fernndez Buey. Mxico, Grijalbo, 1977 (it: 1971, 1969. Ttulo original, Il marxismo e Hegel. Parte seconda).

1. A propsito de la estupenda exposicin por Colletti de la crtica hegeliana de la concepcin tradicional de lo finito y lo infinito: la conclusin racional es prescindir de lo infinito, al revs que Hegel y ver a Marx como la realizacin positiva de una motivacin especulativa.

2. La verdad es que lo que Engels exiga con tanta insistencia no poda drselo la ciencia, sino solamente una restauracin acrtica de la vieja filosofa de la naturaleza de Hegel; que lo que en el fondo l auspiciaba no era la emancipacin cada vez ms plena de la ciencia (es decir, de la nica forma de conocimiento de que disponemos) respecto de cualquier hipoteca especulativa todava existente, sino todo lo contrario: una prevaricacin de la ciencia por la vieja metafsica o tal como l mismo dice con una expresin de mucha gravedad- el advenimiento del momento en que la filosofa se tome su venganza pstuma contra la ciencia (p. 50).

Colletti clarifica demasiado a un Engels confuso.

3. El objeto particular es lo abstracto, la totalidad es lo concreto. Lo finito es ideal, lo finito real. Una vez aceptados ms o menos inconscientemente, esos dos puntos bsicos del razonamiento de Hegel, no puede sorprender que Engels se encuentre en la imposibilidad de invertir la dialctica de ste [MSL: Colletti recoge esta ridcula nocin por salvar a Marx] y, por tanto, de volver a ponerla sobre sus pies. La dialctica, dice Marx, est en Hegel con la cabeza abajo (auf dem Kopf): es menester invertirla para descubrir el ncleo racional dentro de la corteza mstica. La letra de ese texto es, para nosotros esencial [MSL: Pues peor para vosotros, porque ese texto es un lo indeciso]. El ncleo racional es precisamente la teora hegeliana de la razn, es decir, el descubrimiento (que pasa por la ampliacin del eleatismo, etc.) de que la razn es ser y no ser a la vez, finito e infinito en lo infinito, tautoheterologa o dialctica [MSL: Divertido ncleo racional, que estropea incluso la confusin de Marx]. La corteza mstica es, en cambio, la inmediata traduccin de la razn a lo positivo, la sustantivacin de la misma; sustantivacin que, como hemos visto, lleva a la tesis de que la razn debe ser, a un tiempo e indistintamente, razn y realidad, es decir, Logos cristiano. Si est interpretacin nuestra es exacta (MSL: exacta!), la ruptura de la corteza mstica y, por tanto, el enderezamiento de la dialctica para seguir utilizando esas gastadas metforas- slo puede consistir en la recuperacin del principio de identidad y de no-contradiccin o, lo que es lo mismo, en la recuperacin del punto de vista materialista () La razn es totalidad. Eso es lo que Hegel ha visto bien. Pero como esta totalidad, slo es, precisamente, razn, o sea, pensamiento debe ser tambin, al mismo tiempo, slo uno de los dos, es decir, totalidad y a la vez funcin o predicado de un objeto particular externo a ella (pp. 54-55).

Ridcula salvacin de Marx frente a Engels.

4. Y de ah (...) el problema de la relacin entre el Marx joven y el Marx viejo, problema -hay que concederlo- que resulta insoluble cuando se entiende como pensamiento de Marx en su plena madurez el pensamiento de Engels y de toda la tradicin del materialismo dialctico (p. 58)

Por eso cuando ha visto que el Marx maduro piensa en muchas cosas como Engels, o an peor, ha decidido que el problema no se puede resolver.

5. El marxismo kantiano de Colletti consiste en intentar mostrar que Hegel se opone a Kant en lo mismo en que Marx se opone a Hegel (p. 113). Pero para ejemplificar lo que Colletti llama el materialismo, es decir, el criterio de la empiricidad, no hace falta la KrV [Crtica de la razn pura].

6. El punto que ms importa a Colletti es que la oposicin real es distinta de la oposicin o contradiccin lgica (p. 115), cosa que expone a base de Kant. Pero eso no basta para criticar la dialctica, que tambin dice tonteras en el plano puramente lgico, por introduccin subrepticia de lo emprico y por mal razonar: tampoco hay contradiccin lgica entre -1 y 1.

7. Describe la ingenuidad hegeliana de Marx, pero sin atribuirla a Marx, sino slo a Engels, a causa de que este pobrete ha sido el que ha intentado hacer filosofa de la ciencia (pp. 179-180) [Desde Tal es el montono estribillo al que hoy parece no poder sustraerse nadie: la ciencia es idealismo, formalismo; la dialctica idealista es el realismo; la parte es lo abstracto... hasta ...la incomparable ingenuidad de creer que la totalidad racional de que habla Hegel -o sea, aquella idea redonda en s misma que, como l dice, es tanto esto cuanto aquello porque un Weder-Noch, es decir, ni esto ni aquello -es... simplemente la totalidad del mundo natural ].

Teniendo razn literal, se cerraba el camino hacia la comprensin de que haba una adaptacin posible de la dialctica en el sentido del programa de conocimiento historicista y organicista u holista luego clarificado y exactificado por la teora de sistemas.

8. Una conciencia crtica, por poco agua que fuese, debera tener la fuerza de comprender la carga de diletantismo que se oculta en la pretensin de poner juntas esas dos cosas. En efecto, el materialismo es impensable sin principio de no-contradiccin; y, en cambio, la dialctica de la materia es la negacin de ese principio. Para el materialismo, el objeto particular es el sustrato del juicio; lo particular es exterior e irreductible (recurdese a Kant) al universal lgico. Para la dialctica de la materia, por el contrario, la verdad es lo opuesto, pues, como lo finito tiene por esencia y fundamento lo otro de s mismo, es verdaderamente ello mismo cuando no es ya ello mismo, sino que es finito ideal o interior al pensamiento (p. 225)

Esta crtica de Historia y consciencia de clase es una sntesis de lo que Colletti tiene que decir.

9. pgs. 231-232 [Desde En efecto, para Marx la metafsica es el realismo de los universales, la totalidad lgica que se pone como subsistente por s, transformndose en sujeto y que, al tener que subsistir por s misma, se identifica y se confunde acrticamente con lo particular, haciendo de esto, que es el verdadero sujeto real, su propio predicado o manifestacin... hasta ... La hipostatizacin de lo universal, su sustantivacin o entificacin no se refiere slo o principalmente a la Lgica de Hegel, sino que, antes de a dicha Lgica, se refiere a la realidad. En resumen, la hipstasis del concepto hegeliano reenva a la hipstasis del capital y del Estado].

Ese es el ncleo de la concepcin de Colletti de la cientificidad de Marx. Se basa en unas maneras de decir hegelianas de Marx, que muestran la influencia de Hegel incluso en la crtica de Hegel por Marx. Esas maneras de decir son acientficas, son todava Hegel o, a veces, joven-hegelismo. Por eso Colletti acabar abandonando a Marx, porque se no es el Marx cientfico, sino el poltico y tico que l toma por cientfico en esta poca.

10. Otra debilidad de Colletti es que comparte el pathos kantiano del cielo estrellado y la ciencia moral, pretendiendo que eso no sea antropocentrismo teolgico (pp. 258-259).

11. Para lo cual aprecia (con Marx y para salvar a Marx) la alienacin objetivadora de Hegel, el trabajo.

12. Bonita frmula anti-Habermas:

La relacin del hombre con la naturaleza es al mismo tiempo relacin del hombre con el hombre; o sea, la produccin es comunicacin intersubjetiva, relacin social (p. 266).

13. La ridcula especulacin con Pico y Bovillus no se da cuenta de que el esse sequitur operari de Garin es la esencia de la cultura burguesa frente a la aristocrtica, y, como idea, es espiritualismo anticientfico (p. 280).

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E. Lucio Colletti, Valentino Gerratana, El marxismo y Hegel. Pueblo, Instituto de Ciencias de la Universidad Autnoma de Puebla, 1977 (Cuatro cartas de los autores en Il Contemporneo); 1958-1959.

  1. Idea de una dialctica no idealista:

() urge hoy por hoy librar al marxismo contemporneo de las incrustaciones de la dialctica hegeliana (es decir, entindase bien, no ya de la dialctica, sino de la dialctica idealista y, por lo tanto, que urge no corregir, sino restaurar en toda su formulacin y extraordinaria complejidad el pensamiento de Marx (p. 35)

Ms la idea de que Marx est limpio de dialctica idealista (Il Contemporaneo, n 9, diciembre de 1958).

  1. El sistema absolutamente nuevo:

() ste es () el nico argumento de mi investigacin, el nico verdadero tema sobre el que he trabajado [MSL: trabajo y tema intiles]: considerar en su interioridad la estructura lgico-histrica de esta abstraccin [MSL: determinada como si las hubiera sin determinar, segn l cree es la hegeliana- que sera la dialctica cientfica, segn Della Volpe a propsito de la Introduccin de 1857]. Examinar qu es lo que nosotros los marxistas debemos hoy entender por ley material o cientfica [MSL: pues, operativamente, debemos entender lo que todo el mundo, y metafsicamente lo que mejor nos parezca o guste]; que carcter tiene, como se compenetran y componen en ella los elementos histrico-racionales e histrico-materiales, razn y experiencia; cmo, en otros trminos, Marx nos da en toda su obra una construccin donde se realiza la convergencia y la crisis de los momentos capitales de la cultura clsica: una construccin histrico-cientfica de un sistema absolutamente nuevo (p. 43).

El programa era falso. Por eso ha fracasado.

3. Conservacin del verbalismo metafsico hegeliano:

() quiero notar que est crtica de Marx a Hegel tiene poco en comn con la crtica exhibida por lo general en la publicstica marxista corriente, no implica () un repudio total de Hegel, sino que representa ms bien la recuperacin y el trasplante, aunque en un ambiente totalmente nuevo, de su instancia fundamental. Quiero decir, la instancia de la continuidad entre sujeto y objeto, de la unidad de pensamiento y ser, y, por lo tanto, la cognoscibilidad de lo real, que seala el mrito de Hegel, respecto de Kant, su apertura al mundo de la historia (p. 46) (Ibidem).

Bl.

4. Gerratana demuestra inapelablemente aunque sa no sea su principal intencin- que Colletti comete una arbitrariedad al salvar a Marx de lo que imputa a Engels:

() no te sientes capaz de criticar directamente las afirmaciones de Marx que no encuadran en tu interpretacin(p. 75). (Il Contemporaneo, n 12, abril de 1959).

5. () esto, precisamente, no lo vio Engels ni toda la vulgata despus de l: que la coincidentia oppositorum rige slo cuando se reduce las contradicciones reales a una oposicin pura o del pensamiento (p. 99)

Muy buena formulacin del idealismo del diamat

(Il Contemporaneo, n 14-15. junio/julio de 1959).

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F. La crisis del marxismo, LExpresso.

1. Comienza con un acto de mala fe (p. 28). Aparte de que se ha hablado muchas veces de esa crisis sin particular riesgo de linchamiento, en cualquier caso, eran los ortodoxos del tipo sistemtico, como el anterior Colletti, los que se enfadaban. En general, muchas de las cosas que dice Colletti no estaran mal como autocrtica.

2. Que el nudo de la crisis no es la teora, pero que es til arrancar de sta (p. 28)

3. Numera como punto primero de la problemtica, que analiza en tres: (Colletti) 1. Comienzo con la cuestin ms abstracta: el estatuto del marxismo, su lgica... Analiza esa cuestin en dos pasos con una conclusin (p. 28). Lo documenta tambin con Engels y Lenin.

4. La conclusin (p. 28) [Desde no se hace ciencia con la dialctica... hasta ...No tiene nada que ver con el razonamiento experimental].

No se puede desconocer lo que hay de verdad en esa exposicin, y alegra ver que Colletti se libera de sus viejos bizantinismos apologticos y falsamente claros, en realidad confusos. Es verdad que falta en Marx un concepto de ciencia contemporneo. Lo que no quiere decir que por eso no pueda haber ciencia en sentido contemporneo (como en Platn mismo). Al suponerlo, est preso Colletti en el filosofismo de siempre, le sigue faltando mentalidad emprica y sobrando sistematismo deductivista. Es verdad que no se hace ciencia con la dialctica en el sentido global (aunque siempre hay momentos dialcticos), hasta el punto de que se puede usar la nocin como lo hace Gustavo Bueno). De todos modos, las cosas quedan ms claras dando a la dialctica un valor metafsico. Pero, si bien es verdad que no se hace ciencia con la dialctica-metafsica, tambin lo es que no tiene por qu hacer incompatibilidad (1).

Por otra parte, pese al acierto de lo que dice en este punto 1, no se puede pasar por alto lo errneo o capcioso del planteamiento: aqu parece que marxismo sea ciencia, pero: 1 ni el mismo Marx ha credo que slo haca ciencia, ni tampoco Engels; 2 Marx y Engels se han equivocado respecto de la ciencia que hacan: a) en cuanto a su extensin, que era mucho menor de lo que creyeron, y b) en cuanto a su calidad, tambin muy inferior. El que s crea que el marxismo era ciencia es Colletti. Haba que hacer no slo crtica (ni principalmente, pues hay y ha habido marxismo no cientificista, desde Lukcs y Marcuse hasta hoy) sino autocrtica.

(1) Anzi: no hay ciencia sin metafsica, y lo metafsico puede contener una aspiracin sensata. En el caso de Marx, cfr. p.e., Schumpeter o Joan Robinson. Lo que pasa es que todo eso se tiene que ver con la relatividad del espritu cientfico, no con la varita mgica del filsofo.

5. Luego pasa al segundo punto [la teora poltica] (p. 28).Tambin aqu la observacin de hecho es buena. La crtica es, en substancia, la que ya hizo Russell, pero hay una finura aadida. Mucho ms problemtica es, en cambio, la generalizacin que hace luego, en la que manifiestamente est bajo la influencia de los nouveaux philosophes.

6. p. 29 [Desde En el fondo del marxismo est la idea de una sociedad orgnica.. hasta ...No hay elementos antisociales o para reprimir, sino slo enfermos que reeducar]. Hay, por de pronto, una cuestin de hecho: Colletti dice aqu, en su lenguaje, lo que Harich en el suyo: el comunismo es un sueo, no se puede ser libertario. Luego hay un extrao (nouveaux philosophes) razonamiento idealista segn el cual los manicomios de Breznev descienden de una idea.

Pero lo principal es la reaparicin de su error, que le parezca paradjico el deseo de reducir la poltica a tica. sa es una de las ideas que no perecern nunca, como seal Kant. El espritu crtico es todo lo contrario del espritu cientificista. Por eso Kant saba que hay ideas as. Una de ellas, la que aqu le parece a Colletti una paradoja, es el sueo libertario. Y el sueo de Marx consisti en buscarle analtica posibilidad fsica. Eso es el programa marxista. Que se realice o no, es otra cosa. Pero, de realizarse, no puede ser ciencia sino secundaria, instrumentalmente.

7. El tercer conjunto de problemas es el econmico, la teora del valor. Siguiendo a Lippi, declara que el problema de la teora econmica de Marx nace de una ambigedad que est presente desde la primera pgina de la obra (El Capital) (p. 29). La ambigedad es el fetichismo (p. 30).

Marx comete muchas veces la falacia naturalista, desde luego. Lo sabamos los individuos corrientes mucho antes de que Colletti hiciera crisis. Tambin sabamos -cosa que l casi pasa por alto- que esas ocasiones son confusas, y llevan a Lenin a la conocida puerilidad. No menos verdad es que la alienacin en sentido tcnico hegeliano slo vale para Hegel... como en sentido tcnico feuerbachiano slo para Feuerbach, etc. Pero todo eso se entiende porque hay, adems, un sentido corriente, que el burgus (incluido el intelectual) percibe con dificultad, porque su reino es del otro mundo, de la ciencia. Y la ciencia se impipa, etc. Si Marx no se impip es porque de hecho no haca ciencia. Si para Colletti eso es lo esencial, es por la paradoja del marxista burgus no militante. No hay ms remedio que decir esta grosera en el ms intempestivo de los momentos, que es ste. El marxista de ctedra est fuera del alma de la tradicin marxista, que no es una tradicin de la ciencia, sino de la militancia revolucionaria. El marxismo de ctedra, biblioteca y sala de conferencias es muy confortable, hasta que hace crisis. Mientras tanto evita tener que estudiar fsica, qumica, matemtica, agronoma, economa, etc. y evita molestarse en la vida cotidiana como el militante. Todo eso amparado por el marxismo de verdad, el de los partidos y sindicatos. Cuanto stos se encuentran en crisis, se acaba el respaldo. El intelectual marxista tiene la solucin tpica del intelectual: a ver quien dispone ahora del buen candelero en que ponerse.

Las melancolas de la alienacin slo son filosficas para el intelectual. No para el obrero parado.

8. Hay una especie de coda muy buena, que recoge el punto de la naturaleza poltica de la crisis, en relacin o coincidencia con lo que acabo de anotar (p. 30) [Desde Respecto de otras filosofas o concepciones del mundo, o dganse como se quieran decir... hasta ...Era una teora que se deba y que se estaba realizando]. ste es el error. Una teora no se realiza. Una teora modela realidad a posteriori, aunque sea realidad presente.

9. l mismo dice luego (p. 30). Precisamente: en la falacia naturalista. Por eso era esencial saber que el marxismo no es teora, sino intento de programa (sobre un deseo), que se intenta fundamentar en crtica (Ballestero) y en conocimiento cientfico.

No se debe ser marxista (Marx); lo nico que tiene inters es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradicin que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.

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G. Tra marxismo e no, Bari, Laterza, 1979.


Il marxismo del XX secolo (1975)

1. pp. 10-11 [Desde (...) interpretacin de la filosofa de Hegel segn la clave de la contradiccin entre mtodo y sistema. El mtodo dialctico es el elemento revolucionario... hasta ...Ha preferido conjugarlas y unirlas. Y de este modo el ncleo racional que hay que salvar se ha convertido en la dialctica entera, y la corteza mstica que hay que tirar en el sistema]. Todava en 1975 insiste en no ver que la metfora del Eplogo de 1873 implica el sistema porque un mtodo no se invierte. La tradicin lleva la razn al identificar la idea de Marx con la de Engels.

2. El materialismo dialctico, el cual considera con razn que el dogmatismo es la metafsica, traduce el discurso de Hegel de esta manera: que la lgica de la no-contradiccin es la metafsica y, a la inversa, que la lgica dialctica, la lgica idealista, es la lgica verdaderamente materialista, la lgica de lo concreto. De ello resulta la siguiente paradoja (al menos para una filosofa que se proponga propugnar el materialismo): que el sentido comn, la prctica cotidiana, en la cual impere el principio de no-contradiccin, se declara reino de la metafsica, mientras, por el contrario, la verdadera metafsica, esto es, la inversin del sentido comn y de la prctica que lo inspira, se declara conocimiento concreto (pp. 16-17).

Pese a su buena motivacin, una de las principales debilidades de Colletti consiste en que rechaza la dialctica por no-materialista (es decir, en nombre de una metafsica materialista), en vez de por ilgica y verbalista.

3. Con la teora del fetichismo, Lukcs ha aferrado un hilo de la compleja obra de Marx. As ha permitido comprender lo importante que es en ella la dimensin dialctico-teolgica [MSL: rectificacin de sus anteriores posiciones, facilitada por su correspondencia con Althusser]. La dialctica: porque sin ella no puede haber, evidentemente, teora de la alienacin: en efecto, al alienacin nace de la separacin de lo que estaba unido originariamente, esto es, de la divisin o ruptura de una unidad originaria. La teleologa: porque el tema de la superacin de una perspectiva manifiestamente finalista. Pero al extraer estos motivos del Capital. Lukcs ha ignorado simplemente los dems que estn entrelazados con ellos. As el tema de la ciencia ha resultado violentamente excluido de la perspectiva de Marx, como si fuera una simple deformacin que hay que imputar a los intrpretes, y no un motivo profundamente arraigado en la concepcin de los dos fundadores del socialismo cientfico (pp. 47)

Probablemente en 1975 Colletti pensaba an en conservar el Marx cientfico. Pero no se ve cmo -o, mejor dicho, se ve que ese intento iba a fracasar- porque, con la mala seriedad del filsofo tradicional, tomaba literalmente la ideologa de Marx: ya entonces evitaba traducir a lenguaje emprico o descriptivo los temas ideolgicamente verbalizados por Marx (alienacin). De modo que este comentario a Lukcs toma una gran importancia para entender la evolucin de Colletti.

4. Korsch, pues, no slo rastrea, a diferencia de Lukcs, las dos perspectivas -dialctica y ciencia- en la obra misma de Marx, sino que, adems, intenta de algn modo explicar su gnesis. Slo que al final su eleccin conclusiva [en Marxismo y filosofa] es la misma ya hecha por Lukcs. La crtica marxiana del capital y del Estado se le confunde as con a crtica hegeliana del entendimiento cientfico y de la positividad. La crtica de la sociedad burguesa se le confunde con la crtica idealista y romntica de la ciencia.

Esa orientacin ser parcialmente corregida en la obra de muchos aos despus sobre Karl Marx. Abandonando algunos presupuestos hegelianos, Kosch intenta en ella una valoracin ms equilibrada del modo complejo en el cual se compenetran en el la obra de Marx exigencia de cientificidad y teora de a alienacin [MSL: el problema de Collletti] en 1975]. Pero un examen atento muestra que la obra, ms que fundir las dos perspectivas, parece vivir, cautamente, pero hasta el fondo, su incompatibilidad, e indica de algn modo una silenciosa separacin de Korsch del marxismo (pp. 50-51)

Es la historia de Colletti, salvo el principio hegeliano. La historia de Colletti se puede describir as: empieza negando la presencia de la dialctica hegeliana en Marx. Luego la percibe en la teora de la alienacin (Por qu slo en ella?). Tal vez intenta buscar la fusin de las dos. Descubre que no es posible -tras ignorar la posibilidad de traduccin descriptiva / poltica / tica- y abandona a Marx.

5. (...) por paradjico que pueda parecer, lo importante de Althusser es precisamente que, atendiendo justamente a la ciencia, ya ayudado, tal vez ms que nadie, a comprender la incompatibilidad que hay entre cualquier interpretacin de la obra de Marx como obra de ciencia y la pretensin de salvar y soldar a ella una teora de la alienacin. Aunque hay que aadir que en esta tarea Althusser se ha detenido a mitad de camino, sin ver que la incompatibilidad entre ciencia y alienacin trae consigo, inevitablemente, la incompatibilidad entre ciencia y dialctica (p. 65).

En realidad, en 1975, Colletti tena ya resuelto el problema, o casi. Como primero pens que todo en Marx era ciencia -ms bien superciencia, con la dialctica cientfica de la abstraccin determinada- ahora ve como incompatibles, en vez de disparata, ciencia y metafsica, cayendo muy por debajo de Popper.

Al final, Colletti es demasiado fiel a la letra de Marx, quiere tratar alienacin como si pretendiera ser un concepto cientfico, se niega a su traduccin. Se niega a reconocer que eso es valoracin, moral, poltica.


Postilla su scienza e marxismo (1978).

1. Final declaracin de la confusin metodolgica de Marx:

Marx pens su propio anlisis como obra de ciencia (en la misma lnea que las ciencias de la naturaleza), pese a hacer uso de la dialctica. Ese prueba en mi opinin que no tuvo ideas claras acerca de la naturaleza del conocimiento cientfico. Pues las ciencias de la naturaleza no tienen nada que ver con la dialctica (p. 115)

Tan incauto como siempre, ignora a Paulette Fevrier, a Schrdinger, etc. A los apologetas a lo Omelyanovski, etc. Sigue diciendo la clave de su abandono final de marxismo, cosa que no interesa para mi curso.

2. Pero hay ms. Lo que parece un puro discurso de mtodo o de forma implica, en realidad, la sustancia de la cosa. Decir dialctica es decir finalismo, teleologismo, concepcin de la historia como curso que tiende a una meta, a un punto de llegada, respecto del cual las pocas anteriores aparecen como escalones preparatorios. Es difcil negar -al menos, as me lo parece- que el anlisis del capitalismo por Marx est configurado en este sentido. El capitalismo es para l el reino de la alienacin, de las contradicciones, la fase de la aceleracin suprema que prepara el advenimiento del comunismo como salto del reino de la necesidad al de la libertad. En el comunismo ya no hay Estado, ni dinero, ni contradicciones entre los seres humanos. Me parece difcil no ver en eso la violencia de toda concepcin de la historia como un designio (p. 115)

Pero no slo las cartas a O. S. y V.S., sino tambin la idea de reino de la libertad como tiempo libre en K III es ignorada por Colletti.


Valore e dialettica in Marx (1978)

1. El concepto de valor como substancia no se puede separar del fetichismo ni de la alienacin. Expresa la objetivacin de la relacin social frente a los individuos de los cuales es relacin. Expresa la separacin entre individuo y sociedad. Representa a la sociedad fijada en una cosa (p. 123)

Es crtica a Vianello. La insistencia en no reconocer el juicio de valor en alienacin o fetichismo y la perspectiva sorprendente en criterios filosficos hegelianos, identificando el hecho de la objetivacin con la valoracin de la alienacin, son la base del final abandono de Marx por Colletti.

2. (...) para qu valdra el anlisis cualitativo sin el cuantitativo? Sera filosofa sin ciencia (que se contente con ella el que quiera). Sera un punto de vista sobre la sociedad, no controlable, insusceptible de verificacin, incapaz de reconstruir el mecanismo interno, de explicar el proceso real tal como ste se realiza de hecho, a travs de intercambio y precios (pp. 123-124)

Cuantitativamente ingenuo, que excluye la descripcin y el anlisis sistmico, ms cientificismo que supone que los puntos de vista no son argibles y discutibles.

3. Lo que pretendo decir cuando hablo de filosofa de la historia en Marx o de su concepcin de la historia como portadora de un Fin es ms o menos esto: Marx supone una unidad originaria (hombre-hombre / hombre-naturaleza) que preexiste a la historia y no necesita demostracin. Considera luego la historia como la progresiva escisin de esa unidad. La escisin culmina en el capitalismo, en la relacin entre capital y trabajo asalariado. El capitalismo es para l el reino de la alienacin porque es la separacin de lo que estaba y deber volver a estar unido. Esta divisin o escisin de elementos (originariamente en principio inseparables) es lo que produce la contradiccin, la crisis... (pp. 126-127).

Muy buena descripcin de la filosofa de la historia de Marx con acentuacin de la dialctica lgica, por as decirlo, no la de la trada.


Punti controversi del marxismo (1977)

1. Reconocimiento de los dos sentidos marxianos de ciencia:

Falta en el marxismo un concepto riguroso de ciencia. Marx ha usado alternativamente dos conceptos de ciencia incompatibles entre ellos. Uno es el concepto emprico-naturalista de origen ingls. El otro es el de origen hegeliano (o incluso platnico), en el cual la ciencia es el saber verdadero, la episteme, contrapuesto a la doxa o saber aparente. En este segundo caso la ciencia es el saber esencial. No tiene ya nada que ver con el razonamiento experimental (p. 129)

Hasta en eso filosofa, al llamar ingleses a Galileo o Arqumedes, y a los gemetras de Megara o a Leuwenhoeek.

2. Respecto de otras filosofas o concepciones del mundo, llmaselas como se las llame, es indudable que el marxismo ha obtenido hasta ahora su atractivo y su fuerza del hecho de poder aducir -adems de los libros- la instalacin en la realidad. Era una teora que se deba realizar y se estaba realizando. Poda presentar una historia real. Esta es la verdadera raznque nos ha aturdido y cegado, la que nos ha permitido ignorar los campos de concentracin, cuando todos sabamos que existan, o fingir que no veamos las grietas de la teora cuando, con ejercicios de alta acrobacia, construamos puentes para superarlas. Y ahora, como es justo, el marxismo entra en crisis por el tipo de realidad que ha contribuido a construir o a cubrir (p. 133)

El ltimo punto es injusto: l ha cubierto.


La crisi del marxismo.

1. La abjuracin poltica es sobre todo conviccin de que no hay nada que buscar: hundida la fe en la utopa, no busca nada nuevo, sino que se atiene a lo que hay.

Durante mucho tiempo he visto el modelo de la libertad en Estado y revolucin de Lenin, en la Comuna de Pars, en el autogobierno de los productores, en la democracia directa rousseauniana. Ms tarde, cuando los experimentos de gobierno comunista en os ms diversos pases del mundo (desde Checoeslovaquia a Cuba) han producido en todas partes los mismos resultados, es decir, no el autogobierno (ni siquiera por aproximacin), sino la dictadura y el Estado de polica, me he dado cuenta poco a poco de la impracticabilidad del modelo. La Comuna no existe porque no puede existir, porque no hay sociedad por poco desarrollada y compleja que sea- que se pueda regir por principios tan vagos y simplistas. Y entonces, si se me permite, frente al estado de polica, estoy de la parte de las instituciones liberal-democrticas, por imperfectas y deficientes que sean (p. 149).

2. No creo que sea [MSL: la suya] una filosofa de la desesperacin. En mi opinin, por el contrario, desarrolla una sensibilidad nueva [MSL: nuevo el conservadurismo!] para la historia. Nos hace conscientes de lo precario que ha sido el movimiento de civilizaciones complejas como aquella en la cual vivimos, de qu constelaciones de acontecimientos irrepetibles la han hecho posible, de que no est garantizada por nada y de ninguna manera. Y esta conciencia, aunque, ciertamente, no debe sofocar el esfuerzo por renovarla y modificarla, en un sentido ms humano, nos puede hacer, de todos modos, ms cautos frente a tantas propuestas de tirarla a la basura a cambio de no se sabe bien qu (p. 152).

Prcticamente la posicin de Ortega. La historia es buena, dice el que la disfruta.

3. En todo el libro, a pesar de que hasta tiene una seccin poltica, no hay una nota de crtica del capitalismo.

 

Il marxismo e lo Stato (1976)

1. Su oposicin teoricista y filosofista al eclecticismo es lo que ms me distancia del Colletti de 1976 (pp.158-160).

 

Berlinguer e il leninismo (1978)

1. Desde hace veinte aos el PCI camina muy lentamente- hacia la puesta en discusin de los principios que presidieron su nacimiento. Camina as bajo el peso de una grave derrota histrica: el fracaso del socialismo en la Unin Sovitica y en todos los pases del Este. Camina, pues, hacia atrs. Lo que tiene que descubrir [MSL: la socialdemocracia] est ya descubierto delante de sus ojos. Sus angustias se deben slo a la dificultad de tener que decidirse (p. 187)

La negativa a buscar novedad.

*


E. Marx profeta o cientfico?,Vuelta, 79, junio de 1983, pp.32-35

1. Esta doctrina uni justamente aquello de cuya separacin naci en una parto largo y doloroso- el pensamiento crtico moderno. Dicho de otro modo, el marxismo conjug y mezcl ciencia e ideologa, conocimiento y esperanza, hechos y valores. Y figura hoy como la ms ambiciosa tentativa de discutir el resultado ms alto de la cultura contempornea, lo que Max Weber llam el desencanto del mundo: la tensin y la oposicin irreducible que separan la racionalidad moderna de la primordial exigencia narcisista o antropocntrica (la vieja alianza de la que hablaba Jacques Monod) de una representacin del mundo hecha en funcin del acuerdo con el deseo de salvacin del hombre y de sus exigencias de seguridad ontolgica. Justamente lo que constituy la causa de la ntima incoherencia del marxismo y su esterilidad cognoscitiva es, pues, la razn primera de su xito y de su eficacia histrica (p. 33).

Es exagerado lo de la esterilidad. Cfr. Schumpeter.

El viejo Marx, al renunciar a la filosofa de la historia, modifica en mucho el arranque evidentemente precrtico de su pensamiento.

2. Es claro que, desde el punto de vista terico, el encuentro de esas dos perspectivas -la cientfica por un lado, y la filosfica o escatolgica por otro- es desastroso. No obstante, en otro sentido, su combinacin da lugar a una mezcla explosiva. Marx consigue conjugar sus ideas-impacto decisivas: la idea de ciencia y la de rescate y redencin humana, obtenida en el mundo a travs de la historia y ya no en el ms all y en la trascendencia de la religin (p. 34)

Si se sustituye filosfico-escatolgico por pragmtico, y redencin humana por modelo socialista, sale un programa de socialismo cientfico para hoy, de herencia marxista hoy. Negarse a eso es volverse conservador, como de hecho le ocurre a Colletti. Su posicin slo puede ser en poltica irracionalista (si mantiene objetivos sin intentar darles base cientfica de realizabilidad) o totalmente conservadora, si mantiene su cientificismo burdamente positivista.

3. (...) al monopolio econmico por parte del estado no poda dejar de corresponder el monopolio poltico del poder, es decir, la dictadura totalitaria del partido nico (...) (p. 34)

El nuevo liberalismo econmico de Colletti es economicismo peor que el del peor Marx.


Notas SLA:

En una de las respuestas del coloquio de la conferencia de 1983 Tradicin marxista y nuevos problemas (ahora en: M. Sacristn, Seis conferencias, El Viejo Topo, Barcelona, 2005; prlogo de Francisco Fernndez Buey y eplogo de Manuel Monereo), Sacristn hizo una referencia al tema de la conversin poltica e ideolgica de algunos sectores de la intelectualidad y al entonces recurrente tema del pesimismo. Seal entonces que el asunto ms digno de comentario a la pregunta formulada porque todo lo dems, todo, principalmente acerca de la simultaneidad entre medidas econmicas y conversin, que he dicho antes, en cuanto a la revolucin de la vida cotidiana estoy totalmente de acuerdo, el asunto que, tal vez, requera todava mucha bsqueda era averiguar las razones de la extensin del pesimismo entre intelectuales que, en su momento, fueron de izquierda. En algunos casos yo he hecho mis pequeas calas, que no tienen el valor de un estudio, sino simplemente de calas. En algunos casos te contestan que ya es evidente la impotencia de cualquier movimiento para la destruccin del grave mal que nos amenaza. Este argumento ha sido cnicamente usado por el Ministerio del Interior alemn despus de las manifestaciones de hace dos semanas (...) con la frase siguiente de su portavoz: Ellos se manifiestan y nosotros gobernamos. Es la versin prepotente de la sensacin de impotencia de bastantes intelectuales que abdican.

En otros casos, en opinin de Sacristn, jugaba mucho el descrdito de la entonces existente Unin Sovitica como foco o modelo revolucionario, descrdito que jugaba tanto o ms entre intelectuales que entre las clases trabajadoras de Europa occidental. As, pues, la prdida de confianza en el modelo sovitico que aliment durante muchas dcadas la moral, el pensamiento y la prctica revolucionarias en Occidente era, sin duda, una de las causas principales del abatimiento de amplios sectores de las capas sociales que combatan por un mundo nuevo, por el socialismo libertario.

Luego, prosigui Sacristn, vienen las racionalizaciones, las argumentaciones a posteriori, para justificar el cambio de posicin con criterios aparentemente cientficos. El caso ms destacado entre los intelectuales europeos era, seal Sacristn, el de Lucio Colletti, porque en su opinin era un caso muy respetable. Otro mucho menos respetable es Castoriadis. Castoriadis empez con una crtica supuestamente de izquierdas a los movimientos obreros de inspiracin marxista, pero ha cerrado llamando a la guerra contra la Unin Sovitica, por ejemplo, en revistas como Vuelta que dirige Octavio Paz. Y el caso de Colletti, con ms dignidad, pero es bastante parecido. Se pasa aos practicando un marxismo muy estricto, muy estrecho, bastante dogmtico, segn el cual Marx se crea un cientfico puro y no tendra ningn rasgo de especulacin ambigua. Luego descubre que no, que Marx era un autor bastante complejo, en el que lo cientfico es slo una parte y hay otra que no es de naturaleza cientfica sino ms bien filosfica y moral... y entonces, ms tarde, sin que Sacristn pudiera saberlo, se pas a las filas del movimiento poltico berlusconiano que, como sabemos, es paradigma mximo de honestidad, de respeto, de lucha por las libertades reales, de sensibilidad social, etc. Etc.

*


III. Curso de doctorado. Sobre induccin y dialctica.


Durante su estancia en la UNAM en el curso 1982-1983, Sacristn imparti dos cursos de postgrado. Uno estuvo dedicado a Karl Marx como socilogo de la ciencia, el segundo, a Induccin y dialctica, cuyo guin puede consultarse, igualmente, en Reserva, fondo Sacristn, de la Universidad de Barcelona. Se presenta aqu la parte del esquema desarrollado dedicada a Colletti.

Lo reproduzco sin modificaciones, aunque, en algunos casos, haya repeticiones respecto a pasos y comentarios incluidos en el apartado anterior y respecto a fragmentos seleccionados para apartados del mismo esquema.

*

5. El Colletti dialctico.


5.1. Rechazo de la dialctica hegeliana y proclamacin de la marxiana.

5.1.1. Idea de dialctica no-idealista.

5.1.2. Apologtica.

(..) urge hoy por hoy librar al marxismo contemporneo de las incrustaciones de la dialctica hegeliana (es decir, entindase bien, no ya de la dialctica sino de la dialctica idealista) y, por lo tanto, (...) urge no corregir, sino restaurar en toda su formulacin y extraordinaria complejidad el pensamiento de Marx (Lucio Colletti, en Il Contemporaneo, n 9, dic. 1958; en Lucio Colletti, Valentino Gerratana, El marxismo y Hegel, Puebla, Instituto de Ciencias de la Universidad Autnoma de Puebla, 1977, p. 35).

La idea de dialctica no-idealista, ms el clericalismo apologtico.

 

5.2. Cmo es esa dialctica segn Colletti?

5.2.1. Mantiene de Hegel la continuidad sujeto-objeto, que "abre el mundo de la historia".

5.2.2. Se basa en la abstraccin determinada.

A. (...) ste es (...) el nico argumento de mi investigacin, el nico verdadero tema sobre el que he trabajado1: considerar en su interioridad la estructura lgico histrica de esta abstraccin2, examinar qu es lo que nosotros los marxistas debemos hoy entiende por ley material o cientfica3; qu carcter tiene, cmo se compenetran y componen en ella los elementos histrico-racionales, e histrico-materiales, razn y experiencia; cmo, en otros trminos, Marx nos da en toda su obra una construccin donde se realiza la convergencia y la crisis de los momentos capitales de la cultura clsica: una construccin histrico-cientfica de un sistema absolutamente nuevo (Lucio Colletti, Il Contemporneo, n 9, dic. 1958, en Colletti, Gerratana, op. cit, p. 43).

(1) Trabajo y tema intiles.

(2) Determinada -como si las hubiera sin determinar, segn l cree que es la hegeliana- que sera la dialctica cientfica segn Della Volpe a propsito de la Introduccin de 1857.

(3) Pues, operativamente debemos entender lo que todo el mundo, y metafsicamente lo que mejor nos parezca.

La abstraccin determinada y el sistema nuevo. El programa era falso, por eso fracas.


B. (...) el mtodo de la abstraccin determinada especfica o cientfica; esto es -admitiendo el juego de palabras- se exige un mtodo que no sea tan slo un mtodo, al menos en aquel sentido formalista tradicional por el cual el pensamiento y la lgica se presentan todava en s mismas. (...) con Marx, al contrario, podemos decir que el razonamiento sobre el mtodo implica una particular incorporacin de la realidad1 en dicho razonamiento, aunque sin llegar a resolverla o anularla por este mero hecho. Con Marx, en suma, podemos decir justamente lo siguiente: a parte objecti, est la necesidad de tomar siempre juntas produccin y distribucin, economa y poltica, porque slo as el objeto estar determinado y la sociedad ser esta sociedad; a parte subjecti, est presente la necesidad de que la sociedad sea al mismo tiempo una generalizacin incluso especfica, un tipo o modelo, no Inglaterra, sino la formacin econmico-social capitalista (o mejor Inglaterra en cuanto sede clsica de una fase del desarrollo capitalista). De ello se deduce cmo una particular utilizacin de un mtodo implica una particular estructuracin del objeto, y viceversa; por ello (tngase bien en cuenta esto), ni el mtodo de Marx ser disociable de las particulares figuras objetivas que en l se relacionan (...) ni estas figuras material-objetivas podrn ser sustituidas o integradas por algn marxista serio con los objetos, as como lo vienen haciendo (ofreciendo) los tratamientos de otras metodologas (L. C. Ideologa y sociedad. Barcelona, Fontanella: 1975, pp. 18-19).

(1) Como en Hegel, querido.

Adems de oscuridad, mito de la nueva ciencia y mtodo en sentido vago.


5.2.3. Construye un nuevo concepto de ley cientfica.

(...) ste es (...) el nico argumento de mi investigacin, el nico verdadero tema sobre el que he trabajado1: considerar en su interioridad la estructura lgico histrica de esta abstraccin2, examinar qu es lo que nosotros los marxistas debemos hoy entiende por ley material o cientfica3; qu carcter tiene, cmo se compenetran y componen en ella los elementos histrico-racionales, e histrico-materiales, razn y experiencia; cmo, en otros trminos, Marx nos da en toda su obra una construccin donde se realiza la convergencia y la crisis de los momentos capitales de la cultura clsica: una construccin histrico-cientfica de un sistema absolutamente nuevo (Lucio Colletti, Il Contemporneo, n 9, dic. 1958, en Colletti, Gerratana, op. cit, p. 43).

(1) Trabajo y tema intiles.

(2) Determinada -como si las hubiera sin determinar, segn l cree que es la hegeliana- que sera la dialctica cientfica segn Della Volpe a propsito de la Introduccin de 1857.

(3) Pues, operativamente debemos entender lo que todo el mundo, y metafsicamente lo que mejor nos parezca.

La abstraccin determinada y el sistema nuevo. El programa era falso, por eso fracas.


5.2.3.1. Kant mal ledo.

5.2.4. Posibilita una ciencia nueva.

(...) No puede ser ms completo el divorcio entre ciencia y revolucin, entre conocimiento y transformacin del mundo. En este divorcio reside todo el carcter subalterno del marxismo de la Segunda Internacional (...) El objetivismo determinista no consigue influir el momento ideolgico, el programa poltico revolucionario (Ibdem, p. 112).

Unidad de ciencia e ideologa. Quiere ciencia ideolgica, los valores en la ciencia. Lo enorme de la superciencia. Identificacin del programa con ideologa.


5.2.4.1. El programa era mitolgico, por eso fracas.

5.2.4.1.1. Excurso: en qu sentido es correcto hablar de "ciencia nueva: nuevos objetos, nuevos intereses. No nuevo razonar.

5.2.4.1.2. Insensatez.

(...) esta relacin causalidad-finalidad (en el trabajo humano) es la misma relacin induccin- deduccin y, por tanto, (...) el concepto marxiano de relaciones sociales de produccin implica tambin una lgica de la investigacin cientfica (Ibdem, p . 102)

Desaforada idea loca y metafrica de metodologa. Haca con Marx lo que otros con el padrecito Stalin.

 

5.3. Lo razonable que adjudica a la dialctica es algo entre los "tipos ideales" de Weber, las "siluetas" de Neurath y los modelos habituales.

5.3.1. Su concepto de dialctica es vaco e indistinto.

5.3.1.1. Lo que agrava lo antiptico de su engredo estilo prosopopyico.

5.4. Y en el curso de la disparatada construccin, concepto mtico de ciencia revolucionaria o ideolgica.

5.5. Mucho ms grave que su falseamiento de Kant y de Marx.

A) (...) Esto es lo que ya haba observado Kant al destacar que cuando Galileo hizo rodar sus esferas... Torricelli... etc. etc y Stahl..., etc, comprendieron que la razn slo ve lo que ella misma produce segn su designio, y que... debe adelantarse con sus juicios y obligar a la naturaleza a responder a sus preguntas, sin dejarse conducir como con andadores. Lo que significa que lo que al principio parece simple observacin o constatacin es en realidad deduccin, objetivacin de nuestras ideas, proyeccin sobre el mundo de nuestras valoraciones y de nuestras ideas previas (...) En otras palabras, presencia inevitable de los juicios de valor en la misma investigacin cientfica (Ideologa y sociedad, op. cit, pp. 112-113) [las dos ltimas cursivas son de MSL].

Gran ignorancia y lo confundiendo formas a priori, hiptesis y juicios de valor, que se suma a la identificacin de programa con ideologa. Menudo lo e ignorancia!

La tesis de que Marx no ha distinguido entre el mtodo y el sistema de Hegel (p. 176). Anlisis completamente falso. Marx expresa turbadoramente en el Nachwort [eplogo] lo mismo que Engels: si se trata del mtodo en sentido estricto, no se puede poner de pie. Es el sistema el que se puede invertir: abajo la materia, como base, y derivado lo ideal. Colletti pretende que el Kern [ncleo] de Marx sea su ridcula abstraccin determinada.


B. (...) no te sientes capaz de criticar directamente las afirmaciones de Marx que no encuadran en su interpretacin (..) (Valentino Gerratana, Carta a Colletti, en Il Contemporaneo, n 12, abril 1959. En Colletti-Gerratana, op. cit, p. 75).


Nota SLA:

En el ltimo curso de doctorado impartido en 1984-1985, Sacristn sigui, al dar cuenta de las aportaciones de Colletti, el guin que aqu se ha incluido.










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