Han sido vistas las diligencias seguidas contra Don Arturo Pérez-Reverte y ha sido probado y así se declara como:
HECHOS PROBADOS
1. Que D. Arturo ha escrito una novela titulada Corsarios de
Levante, de su serie Alatriste. Que se trata de una obra de hazañas
bélicas para jóvenes lectores.
2. Que se ha acusado a D. Arturo de describir una España decadente y derrotada, denostando así la grandeza de la patria.
3. Que el propio D. Arturo, con la humildad que le caracteriza,
ha expuesto: “No es justo poner a Alatriste en la estela de la novela
popular de aventuras […] Va más allá que Dumas […] Hay en Alatriste una
cantidad de información, reflexión y trama complejísima que trasciende
el género. El lector lúcido constata que hay un trabajo ímprobo de
creación de un lenguaje”. (Babelia, 2-XII-2006). Ítem más: ha dicho que
“a los españoles nos destrozaron la vida reyes, aristócratas, curas y
generales […] hoy es la clase política la que ha ido organizándose el
cortijo” (El Semanal, 3-XII-2006). Ítem plus: que sobre la adaptación
cinematográfica de sus obras anteriores, D. Arturo ha dicho que se
trata del “retrato fiel, trágico, conmovedor, de la España de antaño y
de siempre. Una España infeliz, feroz, a trechos heroica, a menudo
miserable, donde es fácil reconocerse. Y reconocernos.” (El Semanal,
20-VIII-2006)
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Los hechos probados han sido calificados por la Fiscalía como
constitutivos de un delito de lesa patria. Dejó dicho el Ausente que
“ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en la
vida” y esta frase resume el espíritu de la obra de D. Arturo. No habla
de la España circunstancial, secuestrada por politicastros y
chupatintas, sino que nos revela la esencia de la España eterna, el
verdadero espíritu de la españolidad que trasciende la historia y
cualquier circunstancia externa. Los soldados españoles (depositarios
de la esencia nacional) son arrogantes, temerarios, pendencieros,
nobles y generosos. Los ingleses, en cambio, son mercachifles
calculadores y en definitiva “hijos de puta”, como se dice en el bronco
y castizo estilo de D. Arturo, que ha aclarado en Babelia que los
ingleses “vienen de fuera, a robar […] Al moro lo conoces bien. Si
tiene reaños, se le admira […] Se le odia, se le degüella, pero con un
respeto”. En la novela, entre los moros hay alguno hasta bueno, como
Guarramón, que es de remoto origen cristiano (por supuesto), y que
“moriría ante nuestros ojos, al cabo, como buen infante español”. ¿Hay
acaso muerte más dulce y más honrosa o mayor privilegio para un moro o
ser humano en general? La novela nos recuerda que: “Como españoles,
nuestra familiaridad con la muerte nos permitía aguardarla de pie y nos
obligaba a ello”. Durante la vista oral, los peritos del Juzgado
hubieron de interrumpir la lectura en varias ocasiones, rompiendo todos
a una a cantar el himno de la Legión. Según su informe, la gesta de la
Mulata (un barco) nada envidia a la del Alcázar de Toledo; la prosa de
D. Arturo recupera un casticismo viril y patriótico sólo comparable a
Cela o García Serrano. Hay escenas de honda emoción (mozalbete al
abordaje con el nombre de su amada en los labios) y “gentil
camaradería” entre compañeros de armas, con un españolísimo desprecio
por la vida y la muerte que enorgullecería al propio Millán Astray. No
hay aquí, en efecto, patriotismo al estilo de los políticos, ese
blandengue patriotismo constitucional; sino un patriotismo testicular,
el de la España eterna, mística y guerrera, esa patria que defienden un
puñado de valientes y “el muro de los cojones de España”. Pardiez, un
libro para santiguarse al abrir la primera página y lanzarse a leer
gritando: “¡Santiago! ¡España! ¡Cierra! ¡Cierra!”
ACUERDO
Que debo absolver y absuelvo a D. Arturo, con todos los
pronunciamientos favorables, del delito de lesa patria que se le
imputa. Otrosí, que debo recomendar y recomiendo que este libro se
constituya en texto básico para la edificación de una nueva y auténtica
juventud española conforme al eterno espíritu de la patria, el del
soldadito español. Se recomienda, por lo tanto, la obra para la
asignatura de Formación del Espíritu Nacional, alternativa a Religión y
evaluable para los varones (por supuesto; las hembras seguirán leyendo
vidas de santos y misioneros en África).
Así lo pronuncio, mando y firmo.
Comentarios en el juzgado digital de segunda instancia:
www.elcultural.es