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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2006

Queda por comprobar su efectiva aplicacin y sus intenciones
Garzn da un paso para acabar con la tortura en su juzgado

Jos Daniel Fierro
Rebelin


El pasado lunes el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzn emiti un auto por el que decretaba, entre otras medidas, la grabacin permanente en vdeo a las personas detenidas en rgimen de incomunicacin durante su estancia en dependencias policiales.

Adems, estipul la posibilidad de que los arrestados puedan ser reconocidos por mdicos de su confianza -sin perjuicio de los exmenes de los forenses de la Audiencia Nacional al menos cada ocho horas- y de que su paradero tenga que ser conocido en todo momento por sus familiares.

Aunque el auto fue emitido con motivo de once arrestos llevados a cabo el martes en Ceuta, la orden se aplicar a todas las personas acusadas de terrorismo cuyos casos sean instruidos por el magistrado. Adems, ste se reserva la posibilidad de personarse en el lugar en el que se encuentren los detenidos, en cualquier momento que considere oportuno. Asimismo, el juez deber ser informado de las caractersticas del lugar de detencin y del tiempo en el que han permanecido sin contacto con otras personas.

Estas medidas constituyen un paso adelante en la erradicacin de la tortura y los malos tratos a los detenidos. Quiz por ello, los peridicos estatales prefirieron no publicar nada al respecto, guardando un silencio propio de la indignidad que les caracteriza cuando se trata de abordar la lacra de la tortura.

Sin embargo, y pese a su importancia, la decisin judicial contina siendo insuficiente. Es cierto, que ello dificultar la prctica de algunos casos de tortura (aquellos que instruya Garzn). Pero sera necesario ampliar esta decisin al resto de los juzgados y dependencias policiales para evitar la desproteccin del detenido en funcin del delito cometido y del tribunal que le encause.

An ms. Si de acabar con la tortura se trata, sera necesaria la desaparicin de la Audiencia Nacional, por cuanto tiene de tribunal de excepcin y de guarida para este tipo de prcticas, y del rgimen de incomunicacin. Algo solicitado en numerosas ocasiones por importantes organismos internacionales y estatales.

Y desde un punto de vista moral, no puede pasarse por alto la necesidad de que el Estado reconozca la existencia de la tortura y su deseo de acabar con ella.

Por otra parte, y a tenor del carcter y la particular personalidad del juez, queda por conocer cul es el verdadero objetivo de estas medidas y si las aplicar con rigor. Si realmente su decisin proviene de una reflexin honesta, debera explicar pblicamente por qu no abri investigaciones en numerosos casos que los detenidos denunciaron ante l.

El superjuez ha pasado aos mirando hacia otro lado ante graves y evidentes violaciones de derechos humanos y nunca movi un dedo. Por qu ha de hacerlo ahora?



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