Portada :: Mundo :: Lbano en la encrucijada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2006

Lbano est a punto de quebrar la estrategia de EEUU en Oriente Medio
Hizbul lee a Gramsci

Alberto Cruz
Rebelin


Feliz es el que aprende de otros, y desgraciado quien no aprende su propia leccin (proverbio rabe)

La ciudad de los dioses. As llamaban los romanos a Baabek, una poblacin situada en pleno corazn del valle de la Bekaa. De ella, sobre ella, han escrito muchos desde que Edward Gibbon la retratase a la perfeccin en su Historia de la decadencia y cada del imperio romano, una majestuosa obra en seis volmenes que se fueron publicando entre 1776 y 1778. Las ruinas de los templos romanos de Jpiter, Baco y Venus son un lujo para los sentidos.

Ha llovido mucho desde entonces, y no todo para bien. Baalbek fue bombardeada casi a diario durante la guerra de agresin de Israel contra Lbano de este verano y estas ruinas sufrieron daos irreparables. Por ejemplo, los templos de Jpiter y Baco presentan fisuras en los dinteles de sus impresionantes columnas y la UNESCO dice que algunas de estas columnas se han espaciado como consecuencia de las vibraciones de los bombardeos israeles. Y el zoco de la ciudad, as como casas histricas del centro, sufrieron muy serios daos durante los bombardeos. Adems, aqu se libr el ltimo episodio de la guerra. El 17 de agosto, una vez alcanzado el acuerdo de cese de hostilidades y en marcha la Resolucin 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, un comando israel pretendi secuestrar a un alto dirigente de Hizbul, operacin que se sald con un rotundo fracaso para los agresores al ser detectados y muerto uno de ellos. Los iniciados en la situacin de Lbano dicen que Baalbek es la cuna de Hizbul. La presencia de esta formacin poltico-militar es omnipresente y en las ltimas elecciones consigui la mayora absoluta para todos los cargos del Ayuntamiento, de ah el ensaamiento israel con la ciudad.

La noche en Baalbek es especial. Mantenamos una sobremesa larga, muy larga, escuchando la msica de Fairuz, la cantante de la tierra, uno de los smbolos de la msica rabe de los ltimos treinta aos, y discutiendo sobre el papel de las organizaciones de izquierda en la nueva situacin de Lbano, Hizbul y la alianza que este movimiento poltico-militar est tejiendo con diferentes fuerzas polticas, laicas y cristianas, marxistas y burguesas. Nadia, una militante del Partido Comunista libans que ha estudiado medicina en Cuba, dijo una frase que explica el xito de Hizbul: ellos leen a Gramsci, si hoy alguien est aplicando a pies juntillas la poltica de alianzas de Gramsci son ellos, incluso el concepto de fuerza hegemnica.

Conversbamos sobre la manifestacin a que bamos a acudir al da siguiente, en Beirut, contra el rgimen pro-occidental de Fuad Siniora. Nadia repeta una y otra vez que en contra de lo que reflejaba la prensa occidental -nunca ms cierto el viejo aserto de que el buen periodista es aquel que escribe de todo y no sabe de nada!- no era una concentracin de Hizbul, sino de todas las fuerzas patriticas y antiimperialistas libanesas.

El 10 de diciembre amaneci radiante. El da se sumaba a la fiesta. La caravana de vehculos era impresionante, con cientos de banderas agitando sus colores al viento: amarillas, verdes, rojas, naranjas y nacionales libaneses. Sobre todo, nacionales libanesas. A medida que se iba pasando por las localidades del valle, Riyak, Aley, Bhamdoun, Sofar, la caravana iba aumentando y hacindose cada vez ms lenta. Se ascenda el Monte Lbano y los poco menos de 90 kilmetros desde Baalbek hasta Beirut iban a recorrerse en casi 4 horas. Una mezcla variopinta de utilitarios, furgonetas, autobuses y coches de lujo, un mezcolanza de personas de todo tipo de edad y condicin, religin y status social, portando el hiyab o enseando el ombligo. Familias enteras mostrando una esperanza: un gobierno nacional. Una buena galera de fotos de la marcha, aunque pone nfasis en el Movimiento Patritico Libre de Michel Aoun, puede verse en la pgina de globalresearch (1).

Evaluar una concentracin de ms de un milln de personas, por citar la cifra ms conservadora que se ha ofrecido de las personas que se congregaron en la Plaza de los Mrtires y calles aledaas, es muy difcil. Lbano es un pas que no llega a los 5 millones de habitantes, lo que da una idea de la magnitud de la convocatoria. Lo que se poda ver en la zona en la que estbamos era una mayora obrera, gente sencilla cansada de que el rgimen libans se enriquezca con la especulacin rampante, endeudando al pas en ms de 40.000 millones de dlares, con un desempleo del 35% y un salario mnimo de 250 dlares mensuales. Pero, sobre todo, cansados de un rgimen dcil a las pretensiones imperialistas. La enorme pancarta que se poda observar, Siniora besando a Condolezza Rice cuando visit Beirut durante la guerra, era suficientemente expresiva. All no haba lemas islamistas, sino nacionales.

Un sistema injusto

La reaccin de los patrocinadores del gobierno de Siniora es la que caba esperar: se ha considerado esta muestra de fuerza como un intento de golpe de estado y de agresin a las formas democrticas. Es lo que han dicho la Unin Europea, Estados Unidos y, en menor medida, el Consejo de Seguridad de la ONU que en una nueva resolucin del pasado da 12 (obsrvese que es slo dos das despus de la manifestacin, pacfica, mientras que tard 34 das en parar la guerra) manifiesta el apoyo total al gobierno legtimo y democrtico de Lbano y condena los intentos de desestabilizacin del pas. Curioso. Manifestaciones similares se impulsaron en Ucrania, Bielorrusia y otros lugares y fueron saludadas como una muestra de espritu cvico y democrtico. Lo mismo se dijo cuando las fuerzas que integran hoy el gabinete libans salieron a la calle para reclamar la retirada de las tropas sirias en la primavera de 2005. Ahora es al revs, los manifestantes son antidemocrticos, lo que pone en su lugar a la UE, EEUU y la ONU, por no ir ms all. En medio, como siempre, la inoperante e ineficaz Liga rabe.

Y la prensa rabe, aquella que alab la lucha de Hizbul contra Israel en la guerra de este verano, toma partido claramente por Siniora (es decir, toma partido por los sunes, en lo que ya es la nueva estrategia de divisin del mundo rabe ante el temor a que el auge del shismo haga temblar los privilegios de las lites sunes que gobiernan esos pases, tal y como viene manifestando el diario Al Hayat) argumentando que Lbano no es Ucrania puesto que hay un gobierno democrtico (2). El peridico que este verano rechazaba la estrategia imperialista de fronteras de sangre y alababa el nacionalismo frente al confesionalismo religioso ahora retrocede. Poco a poco, la lucha del pueblo libans va poniendo a cada uno en su lugar.

En Lbano hay que matizar los calificativos de legtimo y democrtico al referirse al gobierno. Los colonizadores franceses disearon el sistema en 1943 segn un censo poblacional de 1932, hoy obsoleto. El virtud de la correlacin de fuerzas entonces existente, el presidente tena que ser catlico maronita (al igual que el jefe supremo del Ejrcito libans), el primer ministro sun y el presidente del parlamento shi. Todo a mayor gloria de las lites polticas y econmicas, maronitas y sunes, mientras que los shies eran los parias. El reparto de escaos era, tambin, favorable a los cristianos, aunque hoy hay una equiparacin cristianos-musulmanes de 64-64 tras una modificacin adoptada en 1989 en los Acuerdos de Taif que pusieron fin a la guerra civil pero que no tiene en cuenta, por ejemplo, que el 70% de la poblacin es musulmana. Y ya que entramos en la cuestin religiosa, el 40% del total de la poblacin de Lbano es de confesin shi.

Esto es lo que subyace en el trasfondo de la reivindicacin de un gobierno de unidad nacional. Tras el triunfo en la guerra contra Israel, Hizbul est en una posicin de fuerza y exige que la situacin del pas se adecue a la nueva realidad. Ese nuevo gobierno tiene que ser ms representativo, por lo que las demandas del frente patritico que hegemoniza Hizbul son justas. Comenzando por unas nuevas elecciones que pongan fin a la corrupta lite poltica que ha venido gobernando el pas desde la independencia. El primer ministro, Fuad Siniora, tiene fuertes lazos con las altas finanzas internacionales, es un firme partidario del libre mercado y ha venido aplicando una poltica de claro corte neoliberal que ha hecho ms ricos a los ya ricos y ms pobres a los ya pobres. Estamos, por tanto, tambin ante un conflicto de clases.

Las alianzas que ha logrado Hizbul (cristianos, una pequea minora de sunes y drusos, izquierdistas varios, baasistas, nacionalistas laicos y no pocos palestinos de los residentes en los campos de refugiados en Lbano) es consecuencia de lo anterior, as como de la inaccin del gobierno libans durante la guerra del verano. Si Israel perdi la guerra fue slo por la asombrosa capacidad de lucha del brazo armado de Hizbul, la Resistencia Islmica, a la que ayudaron otras fuerzas patriticas especialmente de izquierda. Aqu jug un papel nada despreciable el Partido Comunista libans, por cierto.

A ello hay que aadir un dato ms: la ayuda de Hizbul a las familias que perdieron sus casas, campos y familiares durante la agresin israel ha sido ms eficaz, rpida y antisectaria que la del gobierno. Tambin se ha encargado de la reconstruccin de lo destruido, facilitando una cierta vuelta a la normalidad que no ha sido capaz de hacer el gobierno de Siniora. No es extrao or hoy a la izquierda libanesa lo siguiente: Hizbul ha impulsado un movimiento de masas, ha creado una nueva dinmica a nivel poltico libans y ofrece un claro programa de cambio.

El fin de EEUU en la regin

Mientras la opinin pblica europea est centrada en Iraq, siguiendo la moda que marcan los medios de comunicacin estadounidenses, no es en este pas donde se est jugando la estrategia de EEUU en Oriente Medio desde luego no nicamente-, sino en Lbano. Por muy mal que vaya la guerra, que lo va, la produccin de petrleo se mantiene estable y con pequeos incrementos en la produccin mes a mes. Eso por no hablar de los ingentes negocios que estn haciendo las corporaciones armamentistas, financieras, de servicios y hasta de mercenarios.

Quienes sigan esos medios para justificar unos anlisis centrados en la moda que, por trgica que sea no deja de ser moda y nos remite a lo fcil para escribir artculos, deberan estar atentos a lo que Zbigniew Brzezinski, Consejero de Seguridad Nacional durante la presidencia de Jimmy Carter, publicaba el mes de octubre: la poltica exterior estadounidense en Medio Oriente se acerca a una crisis muy seria, puesto que nos enfrentamos con la posibilidad de ser literalmente expulsados de all (3). Es de resear que Brzezinski slo ha comenzado a hablar en estos trminos despus de la derrota que Hizbul infringi a Israel en la guerra de este verano.

Otro que sigue la estela de Brzezinski es Richard Haass, presidente del influyente Consejo de Relaciones Exteriores y asesor del gobierno de George Bush: "el dominio estadounidense en Medio Oriente termin, y una nueva era ha comenzado en la historia moderna de la regin" (4). Esa nueva era est marcada por la preponderancia de las fuerzas locales frente a los actores externos, y dentro de esas fuerzas locales se destacan los radicales, que ganan poder por la prctica distante [de la clase poltica rabe] y la corrupcin. Un fenmeno en el que las televisiones por satlite rabes, han jugado un papel central y, de forma relevante, por la situacin en Iraq, Palestina y la ltima guerra de Lbano. Aqu hay que mencionar expresamente la importancia que ha tenido la televisin de Hizbul, Al Manar.

Haass hace un repaso por toda la regin, pero se centra en Lbano en tanto que considera que la guerra de este verano ha dejado muy dbil a Israel y, por el contrario, ha acentuado el seguidismo que otras formaciones hacen del ejemplo de Hizbul, que han percibido que es la forma de actuar, creando o reforzando milicias donde hay un estado o autoridad dbil, mencionando expresamente a Palestina e Iraq, como anteriormente haban hecho otros analistas estadounidenses con el Ejrcito del Mahdi de Muqtada al Sader, claramente inspirado en Hizbul (5).

Es ms o menos lo mismo que dice Husein Rahal, portavoz de Hizbul: somos el enemigo principal de EEUU, si nos derrotan a nosotros pueden alcanzar otras metas [en Oriente Medio]. Entonces controlarn Palestina, y luego se lanzarn contra Siria y contra Irn.

Nunca antes en la historia del mundo rabe (con la excepcin de Sudn en 1985) se haba asistido a una impresionante muestra de civismo como la que est proporcionando el pueblo libans en lucha contra su gobierno. La diferencia de estas movilizaciones con las de marzo de 2005 que reclamaban la retirada de las tropas sirias es que aqu no hay apoyo occidental, lo que s ocurri entonces, y que est poniendo claramente de manifiesto que el nico apoyo con que cuenta el gobierno de Siniora es, precisamente, occidental. Los regmenes rabes estn muy atentos a lo que ocurra e intentan reconducir la situacin porque ven, de nuevo, un ejemplo peligroso para sus pases. Y, de nuevo, es Hizbul quien lo promueve. Si antes fue con el ejemplo de lucha durante la guerra, ahora es con la movilizacin pacfica y eso marcar fuertemente la tendencia poltica en Oriente Medio, sin duda.



La geoestrategia imperialista en Oriente Medio no puede prosperar mientras no se pacifique Palestina y Lbano, perdida como est en el marasmo iraqu. Eso significa que los movimientos populares en estos pases tienen que ser derrotados: Hams en Palestina que, no hay que olvidarlo, fue elegido mayoritariamente por el pueblo en unas elecciones libres, y Hizbul en Lbano.

Hay un sector de intelectuales que se reclaman de izquierda que abominan de Hizbul y de lo que representa, pero hay que tener en cuenta la historia de este movimiento poltico-militar y partir de la premisa que, por encima de cualquier otra consideracin, es un movimiento de liberacin nacional. Como dice Nadia, Marx nos ense a anteponer la contradiccin principal a la secundaria, y la principal hoy en Lbano es que hay que parar los pies a un gobierno proimperialista. El gobierno libans actual, patrocinado por los imperialistas franceses y estadounidenses no tiene ninguna esperanza slida de mantenerse a menos que utilice la fuerza o si hay una intervencin extranjera en su favor. Eso es lo que est ocurriendo. La izquierda debera tener en cuenta que la lucha del pueblo libans es de gran importancia no slo para Lbano, sino para toda la regin.

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(1) www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=20061210&articleId=4116

(2) Al Hayat, 8 de diciembre de 2006.

(3) IPS, 27 de octubre de 2006.

(4) Foreing Affairs, noviembre-diciembre de 2006.

(5) Alberto Cruz, Muqtada al Sader, el verdadero problema de EEUU en Iraq http://www.rebelion.org/noticia.php?id=41022

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