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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2006

Guinea abandona la circuncisin femenina

El Corresponsal de Medio Oriente y Africa

Se trata de una prctica que afecta al 97% de las mujeres de ese pas.


Ciento cincuenta comunidades de Guinea decidieron poner fin a la circuncisin femenina en el pas, donde cerca del 97% de las mujeres son sometidas a esta prctica. Delegaciones llegadas de diferentes regiones del pas se reunieron en la ciudad guineana de Lalya para hablar sobre la mutilacin genital y participar esta declaracin sobre el abandono de la infibulacin. Aunque la ley la prohibe, todos los grupos tnicos de Guinea adheran a esta prctica.

 

Tostan, una organizacin no gubernamental con sede en Senegal, particip de la elaboracin de la declaracin, luego de trabajar con las comunidades para sensibilizar a las poblaciones sobre los problemas que la ablacin genital trae tanto a los individuos como a las comunidades.

 

Segn Khady Bah Faye, responsable de comunicacin de Tostan, la declaracin muestra que la poblacin africana est cada vez ms comprometida en la lucha contra estas prcticas. El funcionario agreg que Gambia, Burkina Faso y Benn le pidieron a Tostan que realizara acciones similares en Mal y la organizacin trabajar prximamente en Mauritania.

 

En Senegal, donde el 28 por ciento de las mujeres est circuncidada, ms de 1.800 comunidades han renunciado pblicamente a la mutilacin genital en los ltimos nueve aos, explic Faye, quien seal que, entre 1997 y 1998, el ndice de abandono de la prctica oscilaba del 65 al 80 por ciento.

 

"Este rito es una prctica que se ha venido realizando desde hace 2.000 aos en los pases del oeste de frica, por lo tanto llevar tiempo explicar sus peligros y promover la abolicin en poblaciones que la consideran como parte de su cultura", declar recientemente Ann Veneman, directora ejecutiva de Unicef en Dakar.

 

Para Unicef y la Organizacin Mundial de la Salud (OMS), el programa desarrollado por Tostan figura entre "la mejores iniciativas" en materia de concienciacin social.

 

Cambiar las costumbres

 

La mutilacin genital femenina se practica en 28 pases de frica y busca preservar la virginidad antes del matrimonio. Consiste en la ablacin de los labios externos y el cltoris y la forma ms grave de la prctica incluye la costura de la abertura vaginal dejando slo un pequeo orificio que permita el paso de la menstruacin. Segn la OMS, la mutilacin puede provocar hemorragias, infecciones, complicaciones durante el embarazo y secuelas psicolgicas para toda la vida.

 

Molly Melching, directora de Tostan, precis que el objetivo que se ha puesto la ONG no es eliminar la escisin sino concientizar a las comunidades sobre la democracia y los derechos humanos. "Nuestra meta no es hacer cambiar a la gente, sino informarla", asegur. Para Melching, la abolicin de esta prctica puede ser comparada con la supresin de la costumbre de los pies vendados en China a finales del siglo XIX, hbito cultural que desapareci en una generacin.

 

Tostan se basa en el teatro, el juego de roles y otros mtodos participativos para sensibilizar y reunir a las comunidades. Los xitos del programa se apoyan en la comunidad que es la que debe aportar las soluciones a los problemas vinculados con el medio ambiente, la violencia domstica, el matrimonio precoz y la mutilacin genital femenina.

 

"El respeto de los derechos humanos se convierte en un objetivo de la comunidad -explica Melching-. Hay varias manera de alcanzar esta meta. Una vez que las poblaciones se pusieron de acuerdo sobre el mtodo, tienen nuevas normas. Antiguamente, pensaban que la infibulacin era necesaria para la cohesin social, pero cuando comprendieron que esto no era as, adoptaron un nueva convencin, nuevas normas."

 

Decisiones de la comunidad

 

Los integrantes de las comunidades decidieron colectivamente poner fin a la circuncisin. Para Melching, esta decisin es comparable a querer modificar la ley de trnsito. Es necesario que todo el mundo est de acuerdo para conducir por la otra senda de la calzada, si no las pocas personas que luchan por modificar la ley de trnsito estarn obligadas a hacer marcha atrs.

 

Aunque algunos hombre africanos muy anclados en la tradicin se muestran reticentes, comenzaron a cambiar su punto de vista sobre la circuncisin cuando tomaron conciencia de los peligros que representa. Antes, ni hombres ni mujeres abordaban este tema.

 

"Fue cuando los jefes de las comunidades, en particular los imanes, y cuando las mujeres comenzaron a hablar con los hombres de las consecuencias de la circuncisin en la vida de sus propias hijas o nietas, que ellos empezaron a tomar conciencia", concluye Ann Veneman, de Unicef.



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