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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2006

Y en eso se ir Fidel

Iaki Errazkin
Insurgente


Cuando el joven criollo Fidel Castro entr en La Habana al frente de las tropas revolucionarias, el arriba firmante tena poco ms de dos aos. As, quien esto escribe slo recuerda Cuba asociada al barbudo comandante que la liber. Despus, bien avanzada ya la adolescencia, llegara la ideologa y la comprensin de lo sucedido en ese pas caribeo, la toma de partido y la identificacin con el proceso socialista que contina desarrollndose en l. Desde entonces, Fidel ha sido una referencia obligada para la mayora de quienes pensbamos y seguimos pensando que es necesario subvertir el orden establecido en este planeta de las maravillas hasta conseguir otro mundo ms amable y mucho ms humano.

Sin embargo, amar, querer, respetar e, incluso, agradecer, no supone adorar. Adorar a Fidel es una contradiccin para cualquier persona materialista, segura de la inexistencia de los dioses. La gente medianamente inteligente no cree en fuerzas sobrenaturales. Los cultos papas saben que, cuando mueran, sus cuerpos inanimados no resucitarn ni habr espritus con plaza fija en cielo o infierno alguno, aunque prediquen lo contrario por el bien del negocio; y, desde luego, el letrado Fidel correra a gorrazos a quien le atribuyese cualidades divinas.

Es seguro que Fidel va a fallecer y, probablemente, ms pronto que tarde, aunque slo sea por razones de edad, al margen ora de enfermedades terminales ora de malficos conjuros. Cuando el da llegue, sentiremos su muerte y lloraremos su ausencia como si de la de un familiar querido se tratase. Fidel es algo nuestro y la revolucin que comand debera ser proclamada Patrimonio de la Humanidad, faro y gua de civilizaciones presentes y futuras, por los logros obtenidos y por los que, sin duda, ha de producir en el porvenir; tambin por el ejemplo que supone para millones de seres explotados, hombres y mujeres, eternos perdedores en la globalizada lucha de clases.

Por eso produce cierta desazn comprobar que no son pocos, en nuestras propias filas, los que consideran que algo tan natural e inevitable puede suponer un escollo en el perfeccionamiento de un modelo social que sigue despertando esperanzas; en la profundizacin de una experiencia nueva y original que no merece ser cuestionada de tan burda manera. Porque si fuese posible que la desaparicin fsica de su lder tuviera por s sola la capacidad de acabar con la revolucin, viva y en marcha, sus enemigos -que son los nuestros- habran ganado por la mano la batalla de ideas. En ese escenario indeseable, el experimento cubano se nos mostrara inmensamente vulnerable; tanto, que sera la prueba palpable de que Fidel y todos los gobiernos revolucionarios que han dirigido el destino de Cuba desde 1959 habran fracasado estrepitosamente.

Y eso no es verdad.

Cuba es mucho ms que una persona, por extraordinaria que sta sea. Cuba es todo un pueblo, mayoritariamente comprometido con la revolucin que lo elev en solidaridad, en dignidad y en autoestima. Cuba es, moleste a quien moleste, un milagro poltico y social que comienza a traspasar fronteras -al menos, en el continente americano- pese a los malos tiempos de noche y niebla universales. Cuba es paradigma de obstinacin histrica en seguir avanzando imparable por el camino elegido, a sabiendas de que es el menos malo entre los transitables. Porque Cuba no ser la verdad absoluta, pero es absolutamente verdadera. Con sus muchos errores y contradicciones, que habr que detectar, reconocer, corregir y resolver con energa y decisin, sin la menor concesin a la pusilanimidad y al compadraje.

Pero quienes se atrevan a juzgar a Cuba bajo la nica perspectiva del preponderante Norte Occidental, americano o europeo, tendrn inevitablemente una visin deformada de su realidad. No son -no pueden serlo- escenarios homogneos. Los avances sociales de Cuba slo se comprenden si se compara la calidad y el nivel de vida de TODA su ciudadana con la calidad y el nivel de vida de la inmensa mayora de la poblacin del resto de los pases de su entorno geopoltico, tanto insular como continental, desde la Repblica Dominicana, Hait, Jamaica, Bahamas, Belice, Nicaragua, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panam... hasta Colombia o Mxico.

La propaganda anticastrista especialmente elaborada para ser consumida en el reino borbnico est consiguiendo hacernos olvidar que Cuba sigue siendo un pas subdesarrollado. Pero lo es, y nadie sin intoxicar puede pensar seriamente que es posible alcanzar el pleno desarrollo econmico y social en una repblica caribea como la cubana sin garantizar previamente un margen de accin, un espacio libre ante la agobiante hegemona poltica, econmica, cientfica y tecnolgica de un mal llamado Primer Mundo liderado por la bestia estadounidense. Sobre todo, en la situacin de bloqueo que sufre desde hace ms de cuarenta aos.

Sin embargo, el mensaje made in USA -reproducido hasta la saciedad por las plumas y bocas de ganso de Falsimedia- de que la revolucin cubana iniciar su cuenta atrs en el mismo momento en que el enorme corazn de Fidel deje de latir, est calando incluso entre quienes le deseamos la vida eterna de la que slo pueden gozar las grandes obras.

En la otra orilla del charco atlntico se estn produciendo acontecimientos que nuestros descendientes estudiarn en sus libros de texto y que el tiempo calibrar en su justa medida. Venezuela ha demostrado ya su alineacin con el eje del bien y hay varios estados americanos en la lista de espera. Fidel ha cumplido con creces sus compromisos con la Historia, que no tiene que absolverle de cosa alguna. Somos, pues, los dems, en Cuba, en Amrica y en el resto del mundo, los que tenemos en nuestras manos, intransferible e indelegable, la responsabilidad de encaminar nuestro futuro que, por ser de cada uno de nosotros, es el de toda la Humanidad.

Socialismo o barbarie.

(El presente texto es la introduccin al ensayo del autor titulado " Fidel: te quiero, pero no te adoro ", de prxima publicacin.)

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Iaki Errazkin es periodista y presidente de la Asociacin Pensamiento Libre , editora del diario digital inSurGente



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