Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn, "Miradas filosficas"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2006

Anotaciones de Manuel Sacristn a La estructura de las revoluciones cientficas de Thomas Samuel Kuhn (I).

Salvador Lpez Arnal
Rebelin




La misma orientacin histrica y sociolgica de la mirada, que a veces hace caer a Gramsci en ilogicismos historicistas y sociologistas, le permite tambin formular criterios que luego han aparecido en la filosofa de la ciencia acadmica de la cultura capitalista (sobre todo desde el libro de Th. S. Kuhn La estructura de las revoluciones cientficas). Por cierto que Gramsci no es el nico ni el primer marxista que ha destacado la importancia de la evolucin histrica de las ideas y de los grupos de intelectuales en la ciencia (su denostado Bujrin lo haba dicho en Londres en 1931, por ejemplo) pero lo ha hecho con la concreta eficacia de su estilo y con ms planos de pensamiento que el internalista kuhnismo vulgar gracias a la prctica dialctica de relacionar unos con otros los varios campos de la cultura, en este caso la ciencia y la evolucin de las ideologas sociales.
La forma racional, lgicamente coherente, la redondez de razonamiento que no descuida ningn argumento positivo o negativo que tenga algn peso, posee su importancia, pero est muy lejos de ser decisiva: puede serlo de manera subordinada, cuando la persona en cuestin se halla ya en condiciones de crisis intelectual, oscila entre lo viejo y lo nuevo, ha perdido la fe en lo viejo y todava no se ha decidido por lo nuevo, etc. Otro tanto se puede decir de la autoridad de los pensadores y cientficos
Kuhn no dijo mucho ms (filosficamente) en su best-seller acadmico, pero la Academia que fue sacudida como por un terremoto por el escrito de uno de sus respetables miembros, ignora a un pensador como Gramsci. Eso tiene, sin duda, explicaciones inocentes, por as decirlo: la costumbre de la lectura especializada... Pero con ideas de Gramsci es posible descubrir tambin explicaciones un poco ms penetrantes.
Manuel Sacristn (1985), El undcimo cuaderno de Gramsci en la crcel

La frase sin medida comn se convierte en sin lenguaje comn. Afirmar que dos teoras son inconmensurables significa afirmar que no hay ningn lenguaje, neutral o de cualquier otro tipo, al que ambas teoras, concebidas como conjuntos de enunciados, puedan traducirse sin resto o prdida. Ni en su forma metafrica ni en su forma literal inconmensurabilidad implica incomparabilidad, y precisamente por la misma razn. La mayora de los trminos comunes a las dos teoras funcionan de la misma forma en ambas; sus significados, cualesquiera que puedan ser, se preservan; su traduccin es simplemente homfona. Surgen problemas de traduccin nicamente con un pequeo subgrupo de trminos (que usualmente se interdefinen) y con los enunciados que los contienen. La afirmacin de que dos teoras son inconmensurables es ms modesta de lo que la mayor parte de sus crticos y crticas ha supuesto.
Thomas S. Kuhn (1989), Conmensurabilidad, pp. 99-100.


David A. Hollinger -T.S.Kuhns Theory of Science and its Implications for History, 1973- lo seal con probable acierto: () desde la publicacin de Idea de la historia de Collingwood ningn trabajo de teora haba ganado entre los historiadores una cantidad de inters tan grande como la prestada recientemente a La estructura de las revoluciones cientficas de Thomas S. Kuhn. Y no slo entre los historiadores sino entre otros cientficos sociales y tambin entre filsofos de la ciencia con ms o menos pulsin historiogrfica. Es conocida, por ejemplo, la importancia de la obra y categoras de Kuhn en la concepcin estructuralista de las teoras cientficas.
Traducido en versin discutida el ensayo de Kuhn al castellano en 1971 por Agustn Contn, no eran infrecuentes seminarios sobre La estructura en cursos ltimos de Filosofa o en seminarios de doctorado, a finales de los setenta y principios de los ochenta, en las universidades espaolas. El autor de esta antologa, por ejemplo, recuerda con agrado y admiracin el seminario que imparti un joven Daniel Quesada en la Facultad de Filosofa de la UB a su vuelta de Stanford a un grupo de quinto en el que estaban presentes, entonces como alumnos, filsofos ahora tan reconocidos como Jos Romo, Ramon Cirera, Amparo Gmez, Fina Pizarro, y probablemente tambin Manuel Garca-Carpintero.
Sobre el uso, y frecuente abuso, del concepto de paradigma en filosofa, ciencias sociales, historia e incluso en el mismo lenguaje publicitario no es necesario llamar la atencin. Paradigma en Google da actualmente ms de 9.700.000 entradas.
Cuando Sacristn se reincorpor a la Facultad de Econmicas de la Universidad de Barcelona, tras la muerte del dictador golpista amigo de Pinochet, volvi a dictar cursos de Metodologa de las Ciencias Sociales en 5 de Econmicas y en seminarios de doctorado. En los cursos de 5 sola dividir las horas de clase de la forma siguiente: tres horas dedicadas a la discusin de un manual reciente de metodologa de las ciencias sociales y una hora semanal -que sola convertirse en hora y media, ms el tiempo dedicado a conversacin directa con el director del curso, esto es, con el propio Sacristn- dedicada al estudio de algn clsico de la epistemologa contempornea. Entre otros, la Epistemologa de Mario Bunge (autor al que tradujo y que siempre fue reconocido por Sacristn, y que ha tenido la gentileza de participar en los documentales de Integral Sacristn de Xavier Juncosa (El Viejo Topo, Barcelona, 2007)), La lgica de la investigacin cientfica de Karl Popper o La estructura de Kuhn. En sus seminarios, en aquellos cursos apasionantes que contaron con la presencia de personas como Joan Benach o Flix Ovejero Lucas, que tuvieron como codirector en algunos casos a Francisco Fernndez Buey y que tanto hicieron por la cultura filosfica de muchos cientficos sociales, se tena como norma discutir semanalmente un captulo del ensayo escogido, saltndonos algunos fragmentos, pocos, especialmente difciles o muy especializados. Se da muestra del material de trabajo de Sacristn para estos seminarios al final de esta seleccin.
Fue, si no ando errado, en 1977-78 cuando Sacristn dirigi (sin dirigir) por vez primera un seminario dedicado a La estructura de las revoluciones cientficas. Su opinin central, con notable y destacada arista sociolgica, sobre el ensayo de Kuhn puede inferirse de la nota que encabeza esta antologa, extrada de su ltimo trabajo publicado, una presentacin de una traduccin de Miguel Candel de un ensayo de Antonio Gramsci, si bien no hay duda que Sacristn valor la irrupcin del punto de vista histrico en el mbito de la filosofa de la ciencia analtica, ms all de la imprecisin y el carcter difuso, demasiado difuso, de algunas categoras centrales del ensayo, de las dificultades tericas de la tesis de la inconmensurabilidad y del neto abuso del kuhnismo, no siempre fiel a Kuhn, que se produjo en ciencias sociales y en destacadas corrientes filosficas.
Las siguientes anotaciones son sus observaciones de lectura, no fechadas pero acaso de 1977, de una de la carpetas de resmenes depositadas en Reserva de la UB, en torno a este celebrado ensayo de Thomas S. Kuhn. Sacristn cita por la edicin inglesa (Chicago and London, The University of Chicago Press, (1962)), aqu se hace en el Prefacio y primer captulo por la versin castellana de Agustn Contn -las referencias dadas remiten a esta traduccin (FCE, Mxico, 1971) y a la original inglesa-, pero a partir del captulo II se da normalmente la versin castellana -no escrita para su publicacin sino como apunte de trabajo- del propio Sacristn.

*

Cuando en el Preface observa que, en general, no ha dicho nada sobre el papel desempeado por el progreso tecnolgico o por las condiciones externas, sociales, econmicas e intelectuales, en el desarrollo de las ciencias (p. 17 edicin castellana; p. XII edicin inglesa), y aade que La consideracin explcita de efectos como stos no modificar, creo yo, las principales tesis desarrolladas en este ensayo (Ibid), no es fcil de interpretar: puede estar contradicindose con su conviccin del marco filosfico de las revoluciones cientficas, y puede estar diciendo que las tesis de este ensayo son formales.
I. Introduccin: un papel para la historia.
1. Si se considera a la historia como algo ms que un depsito de ancdotas o cronologa, puede producir una transformacin decisiva de la imagen que [we, nosotros] tenemos actualmente de la ciencia (p. 20; p. 1).
El we est muy determinado...en 1962!.
2. Contina:
Esa imagen fue trazada previamente, incluso por los mismos cientficos, sobre todo a partir del estudio de los logros cientficos llevados a cabo... (p. 20; p. 1).
De lo que tuvieron conciencia los mismos escolsticos, como lo muestra su concepto de scientia in status perfectionis. Por otra parte, la fecundidad de ese punto de vista metafsico, consistira en que, despojado de metafsica, es formal, consiste en lo fcilmente que permite ver y descubrir el problema de la fundamentacin (claro que dentro de un paradigma, de una poca).
3. En este ensayo tratamos de mostrar que hemos sido mal conducidos... Su finalidad es trazar un bosquejo del concepto absolutamente diferente de la ciencia que puede surgir de los registros histricos de la actividad de investigacin misma (Ibid).
Directamente no es capaz de pasar a la sociedad. Porque la misma ciencia consumada existe tambin, a la vez, como elemento de la cultura superior y de la cultura en general.
4. La crtica a la idea del development [of science]-by-acumulation muestra el maniqueo (para us) contra el que combate (p. 21; p. 2).
5. Describe el tipo de historiador no acumulativista:
Por ejemplo, no se hacen preguntas respecto a la relacin de las opiniones de Galileo con las de la ciencia moderna, sino, ms bien, sobre la relacin existente entre sus opiniones y las de su grupo, o sea: sus maestros, contemporneos y sucesores inmediatos en las ciencias. Adems, insisten en estudiar las opiniones de ese grupo de otros similares, desde el punto de vista -a menudo muy diferente del de la ciencia moderna- que concede a esas opiniones la mxima coherencia interna y el ajuste ms estrecho posible con la naturaleza. Vista a travs de las obras resultantes, que, quiz estn mejor representadas en los escritos de Alexander Koyr, la ciencia no parece en absoluto la misma empresa discutida por los escritores pertenecientes a la antigua tradicin historiogrfica (p. 23; p. 3).
Pero, aunque la anterior alusin al mito pudiera hacer temerlo, no parece que Kuhn vaya a refugiarse en una interpretacin nominalista de science como flautus vocis. Pero sigue:
Por implicacin al menos, eso estudios histricos sugieren la posibilidad de una imagen nueva de la ciencia. En este ensayo vamos a tratar de trazar esa imagen, estableciendo explcitamente algunas de las nuevas implicaciones historiogrficas (p. 24).
Pero tambin tiene la nobleza intelectual del MEW [Marx-Engels-Werke]!.
6. La primera tesis -la insuficiencia de los criterios metodolgicos de cientificidad para alcanzar o determinar resultados unvocos y nicos-, tesis que podra haber formulado mejor como imprecisin de la metdica bsica, es interpretada bastante bien:
Un elemento aparentemente arbitrario, compuesto de incidentes personales e histricos, es siempre uno de los ingredientes de formacin de las creencias sostenidas por una comunidad cientfica dada en un momento determinado (p. 25; p. 4).
Incluso la ciencia en sentido formal es un individuo histrico.
.Sin embargo, este elemento arbitrario no indica que cualquier grupo cientfico podra practicar su profesin sin un conjunto dado de creencias recibidas (Ibid).
.Sin embargo, ese elemento de arbitrariedad se encuentra presente y tiene tambin un efecto importante en el desarrollo cientfico... (p. 26; p. 5). La ciencia normal... se predica suponiendo que la comunidad cientfica sabe cmo es el mundo. Gran parte del xito de la empresa se debe a que la comunidad se encuentra dispuesta a defender esa suposicin, si es necesario a un costo elevado (p. 26; p. 5).
Esto recoge, por una parte, el anlisis formal de Quine (la mxima de la mutilacin mnima). Por otra, es un conato idealista, o muestra de pobreza idealista (aunque l haya puesto ya en guardia al respecto) al no considerar la cuestin siguiente: la voluntad que tiene la comunidad cientfica de sostener su visin del mundo, se debe slo a la inercia -o dinmica- de la prctica cientfica, o, ms radicalmente, a motivaciones sociales, a travs de la ideologa comn? Lo que sigue en el texto muestra la deficiencia en cuestin. A falta de determinacin de the nature of normal research, ignora injustificadamente, por ejemplo, la supresin secular de la novedad del que los cuerpos no se mueven ni libremente ni arbitrariamente como dice Aristteles:
Por ejemplo, la ciencia normal suprime frecuentemente innovaciones fundamentales, debido a que resultan necesariamente subversivas para sus compromisos bsicos. Sin embargo, en tanto esos compromisos conserven un elemento de arbitrariedad, la naturaleza misma de la investigacin normal asegura que la innovacin no ser suprimida durante mucho tiempo (pp. 26-27; p. 5).
7. Su concepto de revolucin cientfica:
(...) las investigaciones extraordinarias que conducen por fin a la profesin a un nuevo conjunto de compromisos, una base nueva para la prctica de la ciencia. Los episodios extraordinarios en que tienen lugar esos cambios de compromisos profesionales son los que se denominan en este ensayo revoluciones cientficas. Son los complementos que rompen la tradicin a la que est ligada la actividad de la ciencia normal (p. 27; p. 6) [las cursivas son de MSL].
Al mismo tiempo que la mesura indicada por complements, hay que observar cmo se encierra al hablar de commitments [constricciones] puramente professional. Lo son, sin duda, pero muchas veces son efecto/causa de shifts en visiones ms amplias:
. Cada una de ellas necesita el rechazo, por parte de la comunidad, de una teora cientfica ms reconocida, para adoptar otra incompatible con ella (p. 28).
. Cada una de ellas produca un cambio consiguiente en los problemas disponibles para el anlisis cientfico y en las normas por las que la profesin determinaba qu debera considerarse como problema admisible o como solucin legtima de un problema (Ibidem)
8. Esta concepcin amplia de la naturaleza de las revoluciones es la que delineamos en las pginas siguientes (p. 30; p. 7).
a) Abstraccin ya estructural, formal, de inters analtico posiblemente muy alto;
b) justificacin -acaso- de su prescindir del contexto histrico-social, que puede no verse cualitativamente afectado por un cambio local.
9. Indudablemente, algunos lectores se habrn preguntado ya si el estudio histrico puede efectuar el tipo de transformacin conceptual hacia el que tendemos en esta obra [...] Con demasiada frecuencia, decimos que la historia es una disciplina puramente descriptiva. Sin embargo, las tesis que hemos sugerido son, a menudo, interpretativas y, a veces, normativas. Adems, muchas de mis generalizaciones se refieren a la sociologa o a la psicologa social de los cientficos (*);sin embargo, al menos unas cuantas de mis conclusiones, corresponden tradicionalmente a la lgica o a la epistemologa. En el prrafo precedente puede parecer incluso que he violado la distincin contempornea, muy influyente, entre el contexto de descubrimiento y el contexto de la justificacin [...] En lugar de ser [MSL: las citadas y otras] distinciones lgicas o metodolgicas que, por ello, seran anteriores al anlisis del conocimiento(**) cientfico, parecen ser, actualmente, partes integrantes de un conjunto tradicional de respuestas substantivas a las preguntas mismas sobre las que han sido desplegadas. Esta circularidad no las invalida en absoluto(***), sino que las convierte en partes de una teora y, al hacerlo, las sujeta al mismo escrutinio aplicado regularmente a las teoras en otros campos. Para que su contenido sea algo ms que pura abstraccin, ese contenido deber descubrirse, observndolas en su aplicacin a los datos que se supone que deben elucidar. Cmo podr dejar de ser la historia de la ciencia una fuente de fenmenos a los que puede pedirse legtimamente que se apliquen las teoras sobre el conocimiento (pp. 31-32; pp. 8-9).
(*) Esa es la limitacin metdica: hace sociologa de los individuos, no del producto o cosa.
(**) Esa prioridad implica que entiende knowledge histrico-materialmente, concretamente.
(***) Pero no parece -por lo que sigue- que le remite a la cadena infinita al final de la cual no puede haber ms que la intuicin -y entonces no hay circularidad- o la prctica (progresividad de Hegel).
II. El camino hacia la ciencia normal.
1. Los dos rasgos del texto clsico o del texto standard que encarna la ciencia normal, paradigmas, tradiciones de investigacin:
Su logro careca suficientemente de precedentes como para haber podido atraer a un grupo duradero de partidarios, alejndolos de los aspectos de competencia de la actividad cientfica. Simultneamente, eran lo bastante incompletos para dejar muchos problemas para ser resueltos por el redelimitado grupo de cientficos (p. 33; p. 10).
2. Hay paradigmas ms generales y ms especiales (p. 34; p. 11).
3. El logro concreto (paradigma) es previo a las nociones abstrables de l (p. 34; p. 11). Ms que en sentido psicolgico?
4. Hay investigacin cientfica sin paradigmas en sentido estricto, no slo con ellos (p. 35; p. 11).
Su ejemplo segn el cual las concepciones cuntica, ondulatoria y corpuscular de la luz son paradigmas tiene el rasgo, o el defecto, de que, entonces, varios paradigmas son compatibles con una misma filosofa del mtodo (Cfr. 12).
5. La uniformidad en la aceptacin de paradigmas es un fenmeno moderno. Ilustracin:
No hubo ningn perodo, desde la antigedad ms remota hasta fines del siglo XVII, en que existiera una opinin nica generalmente aceptada sobre la naturaleza de la luz (p. 36; p. 12).
Esta tesis sugiere objeciones de importancia: porque al ejemplo luz se puede contraponer el ejemplo espacio (que implica geometra), a propsito del cual la situacin es la inversa. Pero, adems, ocurre que las nociones nuevas de espacio engloban las antiguas, mientras que las nociones nuevas de la luz no engloban sino intuitivamente las antiguas. Consecuencia: progresismo ms categrico y lineal que el pensado por el autor.
6. Hay comprensin transparadigmtica (p. 38; p. 14).
Kuhn es poco dogmtico. Por otra parte, sin este reconocimiento se le dificultara la explicacin de la investigacin extraordinaria y de la posibilidad de la historia de la ciencia.
7. El desarrollo (cfr. hasta 15) parece implicar que paradigma supone respuesta al quid? Pero entonces y los paradigmas basados en rehuir la cuestin o renunciar a ella? Habra que explicarlos como respuesta no a quid est lux? sino a quid est scientia?
8. Adogmtico reconocimiento de la posibilidad de aparicin de paradigmas por el claro hablar de los hechos (p. 41; p. 16)
9. Tesis general:
Esta es la situacin que produce las escuelas caractersticas de los primeros estadios del desarrollo de una ciencia. Ninguna historia natural se puede interpretar si no hay, al menos, algn cuerpo implcito de creencias teorticas y metodolgicas interconexas que permita la seleccin, la estimacin y la crtica. Si ese cuerpo de creencias no est ya implcito en la coleccin de hechos -caso en el cual no se tiene ms que meros hechos- se tiene que facilitar externamente, tal vez por alguna metafsica en uso, o por otra ciencia, o por accidente personal o histrico. No es, pues, sorprendente que en los primeros estadios del desarrollo de cualquier ciencia hombres diferentes enfrentados con el mismo mbito de fenmenos -aunque, generalmente, no con los mismos fenmenos particulares exactamente- los describan y los interpreten de modos diferentes. Lo sorprendente y tal vez exclusivo en esta medida, de los campos que llamamos ciencia, es que esas divergencias iniciales puedan llegar a desaparecer en gran parte alguna vez (pp. 42-43 ; pp. 16-17) [la traduccin es del propio Sacristn]
10. Requisito de la aceptacin como paradigma:
Para que se acepte como paradigma, una teora tiene que parecer mejor que sus competidoras, pero no necesita explicar todos los hechos que se le pueden enfrentar, ni de hecho lo hace nunca (p. 44; p. 18).
11. Paradigma y especializacin (implica divisin del trabajo):
(...) a veces basta la recepcin de un paradigma para transformar un grupo antes simplemente interesado por el estudio de la naturaleza en una profesin o, al menos, en una disciplina. En la ciencia (aunque no en campos como la medicina, la tecnologa y el derecho, cuya principal raison d tre es una necesidad social externa) la formacin de publicaciones especializadas, la funcin de sociedades de especialistas y la reivindicacin de un lugar especial en el currculum han solido ir juntas con la primera recepcin de un simple paradigma por un grupo. Por lo menos, as ha ocurrido desde el momento hace un siglo y medio- en que se desarrolla por vez primera el esquema institucional de la especializacin cientfica hasta la poca, recientsima, en que los parafernalia de la especializacin han adquirido prestigio por s mismos (pp. 46-47; p. 19).
Quizs es un poco exagerada la primera afirmacin [a veces basta la recepcin de un paradigma para transformar un grupo antes simplemente interesado por el estudio de la naturaleza en una profesin o, al menos, en una disciplina], al menos respecto de las formulaciones ms restrictivas de su nocin de paradigma. Aunque es verdad que relatividad es una especialidad.
La alusin final [...en que se desarroll por vez primera el esquema institucional de la especializacin cientfica hasta la poca, recientsima, en que los parafernalia de la especializacin han adquirido prestigio por s mismos], muy interesante.
III. Naturaleza de la ciencia normal.
1. Un paradigma-Kuhn no es modelo de reproduccin, como los de los verbos (p. 51; p. 23).
2. Es, por el contrario, objeto de ulterior articulacin y especificacin, por la parcialidad del xito que lo hace vigente (p. 51; p. 23).
3. Concepto de ciencia normal:
El xito de un paradigma [...] es, al principio, en gran medida, una promesa de xito, que se puede descubrir en ejemplos seleccionados y todava incompletos. La ciencia normal consiste en la actualizacin de esa promesa, cumplimiento conseguido mediante la extensin del conocimiento de los hechos que el paradigma expone como particularmente reveladores, mediante la extensin del encaje o concordancia entre esos hechos y las predicciones del paradigma y por la ulterior articulacin del paradigma mismo (p. 52 ; pp. 23-24).
Esto ltimo da ya pie a la emergencia.
4. Procustismo de la ciencia normal (p. 53; p. 24).
5. Dialctica entre procustismo y profundizacin del conocimiento, entre restriccin de la visin y posibilidad de ruptura (parcial o no) de la visin paradigmtica (p. 53; p. 24).
6. Permanencia de parte de lo logrado con cada paradigma (p. 54; p. 25).
7. La problemtica de la ciencia normal.
a)Problemtica factual:
Creo que slo hay tres focos normales de investigacin cientfica factual, y que no son siempre, ni permanentemente, distintos (p. 54; p. 25):
a) Investigacin de hechos que el paradigma muestra reveladores (p. 54; p. 25).
b) Observacin y experimentacin de hechos contrastadores (p. 55; p. 26).
c) Observacin y experimentacin de hechos articuladores del paradigma.
a) Determinacin de constantes (p. 57; p. 27).
b) Determinacin de leyes cuantitativas (p. 58; p. 28).
c) Exploracin de generalizaciones (p. 60; p. 29).
b) Teortica:
a) Utilizacin de la teora como prediccin (con varios fines, tericos o tecnolgicos) (p. 61; p. 30).
b) Precisin (pp. 62-64; p. 31).
c) Articulacin (reformulacin) (pp. 64-65; p. 32).
Los problemas de articulacin de paradigma que son aquellos en que van ms juntos lo factual y lo terico (pp. 65-66, p. 33).
8. Resumen:
Creo que estas tres clases de problemas -la determinacin del hecho interesante, la armonizacin de los hechos con la teora y articulacin de la teora- agotan la literatura de la ciencia normal, tanto la emprica cuanto la terica. Desde luego que no agotan toda la literatura de la ciencia. Hay tambin problemas extraordinarios, y es muy posible que sean la solucin de eso lo que hace tan valiosa la empresa cientfica en su conjunto. Pero los problemas extraordinarios no se presentan a voluntad. Emergen slo en ocasiones especiales, preparadas por el avance de la investigacin normal. Por lo tanto, es inevitable que la gran mayora de los problemas con que se enfrentan incluso los mejores cientficos caigan bajo una de las tres categoras recin esquematizadas. Es imposible trabajar de otro modo bajo un paradigma, y abandonar el paradigma es dejar de practicar la ciencia que define. Pronto descubriremos que se dan esa deserciones. Son los ejes en torno de los cuales giran las revoluciones cientficas (pp. 66-67; p. 34).
Este uso de ciencia supone que la astronoma copernicana no es la astronoma, si sta era la ciencia de Ptolomeo. La reaccin antiformalista lleva a Kuhn a formulaciones del idealismo alemn. Y lo peor es que eso le ocurre sin que se d cuenta. Porque su adogmtico contexto excluye el que niegue a la astronoma copernicana la naturaleza de investigacin perteneciente a la misma ciencia que la ptolemaica.
IV. La ciencia como resolucin de enigmas.
1.En la primera exposicin de la idea hace la siguiente afirmacin:
El que tiene xito prueba que es un experto solucionador de rompecabezas y el reto lanzado por el rompecabezas mismo es una parte importante de lo que suele mover y dirigir al cientfico (p. 70; p. 36).
Se me ocurre que ste es un caso muy interesante de produccin por la produccin en el muy positivo sentido en que Marx defiende a Ricardo. Kuhn, naturalmente, ve, saludablemente para los americanos, el otro lado de la cuestin.
2. Resumen y matizacin sobre rompecabezas (=proceder estricto segn reglas) (pp. 78-79; p. 42) [Desde La existencia de esta slida red de constricciones conceptuales, tericas, instrumentales y metodolgicas- es una fuente principal de la metfora que relaciona la ciencia normal con la resolucin de rompecabezas. Como esta red suministra reglas que dicen hasta ...La ciencia normal es una actividad muy determinada, pero no est dicho que lo est enteramente por reglas. Por eso al comienzo de este ensayo he hablado de paradigmas compartidos (y no de reglas compartidos), de supuestos y de puntos de vista como fuente de coherencia de las tradiciones de la investigacin normal. Quiero decir que las reglas proceden de paradigmas, pero stos pueden guiar la investigacin, incluso sin reglas].
V. Prioridad de los paradigmas.
1. Lo dicho hasta ahora se ha dicho, puede dar la impresin de que la ciencia normal es una empresa nica, monoltica y unificada, que se sostiene o cae necesariamente con cualquiera de sus paradigmas igual que con el conjunto de todos ellos. Pero evidentemente, la ciencia no es casi nunca, o nunca, como esa apariencia. En realidad, la anterior exposicin no debe entrar en conflicto con esa corriente impresin. Por el contrario, al hablar de paradigmas, en vez de reglas, hace ms comprensible la diversidad de los campos cientficos y las especialidades.
Esta precisin incidental del concepto de paradigma es de mucho inters, pero va a llevar a una debilidad del mismo dentro de poco
Las reglas explcitas, cuando existen, suelen ser comunes a un grupo cientfico muy amplio, pero los paradigmas no tienen por qu serlo.
Esta es al debilidad del concepto desde el punto de vista de la filosofa formalista de la ciencia: pues se podra argir que lo cientfico es lo legaliforme o reguliforme, y lo otro gnesis de la ciencia.
Los cultivadores de campos muy separados, como por ejemplo, la astronoma y la botnica sistemtica se educan por la influencia de logros muy diferentes descritos en libros muy diferentes. E incluso hombres que, por trabajar en un mismo campo o en campos muy relacionados, empiezan estudiando los mismos libros y logros [MSL: = paradigmas], pueden adquirir paradigmas muy diferentes en el curso de su especializacin profesional.
Considrese, por tomar un solo ejemplo, la amplia y varia comunidad constituida por todos los fsicos. Cada miembro de ese grupo aprende hoy da las leyes, por ejemplo, de la mecnica cuntica y la mayora de ellos utilizan esas leyes en algn momento de su enseanza o de su investigacin. Pero no todos aprenden las mismas aplicaciones de esas leyes, y, por lo tanto, no todos ellos quedan afectados del mismo modo por cambios de la prctica de la mecnica cuntica. En el camino de su especializacin profesional, unos cuantos fsicos encuentran slo aplicaciones paradigmticas de esos principios a la qumica, otros a la fsica del estado slido, etc. Lo que la mecnica cuntica significa para cada uno de ellos depende de los cursos que ha seguido, de los textos que ha ledo y de las revistas que estudia. De ello se sigue que, mientras que un cambio de las leyes de la mecnica cuntica ser revolucionario para todos estos grupos, un cambio que afecte slo a una u otra de las aplicaciones paradigmticas de la mecnica cuntica no ser revolucionario ms que para los miembros de alguna subespecialidad profesional. El cambio no tiene porque ser revolucionario para el resto de la profesin ni para los que cultivan otras ciencias fsicas. Dicho brevemente: aunque la mecnica cuntica (o la dinmica newtoniana, o la teora electromagntica) es un paradigma para muchos grupos cientficos, no es el mismo paradigma para todos ellos. Por lo tanto, puede determinar simultneamente varias tradiciones de ciencia normal que se solapan sin ser coextensivas. La revolucin producida en el interior de esas tradiciones no tendr que extenderse necesariamente a todas las dems (pp. 89-91; pp. 49-50).
Varias cosas que observar:
Aqu tradiciones parecen estar por ciencias. O por especialidades.
Paradigma queda ahora mucho ms modesto: no es visin del mundo, por ejemplo, o no lo es siempre.
Tampoco se identifica con el tema de la gnesis, mientras la ley lo hara con el del logro. En sentido literal, Kuhn dira probablemente lo contrario: que, por definicin, un paradigma es un logro. Pero, desde mi punto de vista, convendra en que la funcin del paradigma se refiere -una vez vigente- ms que nada a la gnesis, puesto que determina lo que normalmente se puede percibir como problema y conseguir como logro. Pero ahora no: un cambio en las leyes del multiparadigma, por as decirlo, afectara a la gnesis de todas las especialidades.
La cuestin de que la mecnica cuntica, etc, sea un multi-paradigma, o un metaparadigma, tiene sentido epistemolgico o slo histrico y psicolgico? Todo el tratamiento de este punto por Kuhn me parece muy flojo. En el fondo puede estar la flojera metodolgica de la distincin tajante entre ley y paradigma. Cmo no van a hacer paradigma leyes fundamentales de la investigacin de una poca? El caso primero, el de los fsicos que slo estudian los principios bsicos de la mecnica cuntica, no est incluido en todos los dems? Entonces, habra que admitir que eso es un proto-paradigma, no un meta-paradigma, o multiparadigma (mejor poli, que es griego). Ahora bien: este paradigma es efectivamente tcnico, terico. Por donde: la nocin de paradigma es, tal cual la usa Kuhn, buena para la ciencia antigua y medieval (y para la filosofa, el arte, etc.) y mala para la ciencia moderna. Sobre todo en la medida en que sta se desprende de intuiciones exgenas y subraya el artificio, la prctica interna. En suma, es mucho mejor la nocin de ideologa, de sobreestructura. Si no para sustituir a la de paradigma, s para fundarla en lo que tiene de fecundo. Y abandonar la nocin de Kuhn en sus usos ms artesanales (esos paradigmas del investigador, que, efectivamente, ser poco afectado por un cambio de paradigma cuntico correspondiente... porque no lo ser ms por un cambio de las leyes cunticas).
VI. La anomala y la emergencia de los descubrimientos cientficos.
1.Dialctica entre profundizacin en lo estable y novedad y cambio:
La historia indica incluso que la empresa cientfica ha desarrollado una tcnica de excepcional potencia para producir sorpresas [MSL: antiparadigmticas]. Si se trata de hacer compatible esta caracterstica de la ciencia con lo dicho hasta ahora, entonces habr que reconocer que la investigacin sometida a paradigma es un modo muy eficaz de provocar el cambio de paradigma. Esto es lo que hacen las novedades fundamentales de hecho y de teora. Se producen inadvertidamente por un juego jugado segn un determinado conjunto de reglas y su asimilacin requiere la elaboracin de otro conjunto de reglas (p. 92; p. 52).
2. Intrincacin entre descubrimiento factual e invencin terica: complejidad de descubrimiento (p. 93; p. 52).
. Ilustracin esplndida por el caso del oxgeno (pp. 93-96; pp. 53-55).
. Interpretacin (pp. 96-97; pp. 55-56) [Desde Es evidente que necesitamos un nuevo vocabulario y nuevos conceptos para analizar acontecimientos tales como el descubrimiento del oxgeno... hasta ...Pero si en el descubrimiento se enlazan inseparablemente la observacin y la conceptualizacin, el hecho y la asimilacin a la teora, entonces el descubrimiento es un proceso y ha de consumir tempo. Solo cuando todas las categoras conceptuales que importan estn preparadas por anticipado caso en el cual en fenmeno no sera de tipo nuevo- puede ocurrir sin esfuerzo y en un instante preciso el descubrimiento de qu existe y el descubrimiento de qu es].
3. Descubrimiento y cambio de paradigma:
a) discusin del caso de Lavoisier; gnesis: insatisfaccin con la teora reinante; efecto: cambio inmediato del paradigma terico (revolucin qumica) (pp. 97-99; p. 56)
b) Discusin del caso rayos X; gnesis: casual; efecto: cambio mediato del paradigma, a travs de cambio que afecta a los procedimientos, aparatos y tcnicas paradigmticas (pp. 99-101, p.57)
La admisin del descubrimiento por accidente habla contra una concepcin filosfica general de la ciencia, contra la omnipotencia de los paradigmas y de las visiones. Pues no se trata aqu de la reconocida eficacia de la ciencia normal para provocar la novedad: aqu es la naturaleza la que se impone (el azar). Aunque cabe atribuir a acumulacin normal los efectos casuales pertinentes.
c) Caso de la botella de Leyden: gnesis: la misma teora imperante; efecto: preconstitucin de la teora de la electricidad:
Tanto durante los perodos paradigmticos cuanto durante las crisis que conducen a cambios de grandes dimensiones de los paradigmas, los cientficos suelen desarrollar muchas teoras especulativas y sin articular que pueden indicar por si mismas el camino del descubrimiento. Pero a menudo el descubrimiento no es completamente previsto por las hiptesis especulativas y tentativas. Slo cuando el experimento y la teora de ensayo ya se articulan hasta llegar a concordar emerge el descubrimiento y la teora se convierte en paradigma (p. 61; p. 106).
4. Reflexin-resumen de los tres ejemplos: sus caractersticas comunes son, por lo menos:
(...) la previa percepcin de la anomala, la emergencia gradual y simultnea de reconocimiento observacional y conceptual, y el consiguiente cambio de categoras paradigmticas y procedimientos paradigmticos, a menudo acompaado por resistencia. Hay incluso evidencia de que esas mismas caractersticas se encuentran en la naturaleza del proceso perceptivo mismo (p. 107; p. 62)
Sigue la exposicin de J. S. Bruner y Leo Postman, On the Perception of Incongruity: A Paradigmn, Journal of Personanility, XVIII; 1949, 206-223, que es el experimento de las cartas deformadas.
5. La dialctica ciencia normal-descubrimiento:
La anomala no aparece ms que sobre el trasfondo suministrado por el paradigma. Cuanto ms preciso y general sea ese paradigma, tanto ms sensible ser el indicador de anomala que procura y, por lo tanto, el indicador de ocasin de cambio paradigmtico. En el modo normal de descubrimiento, la misma resistencia al cambio mantiene una utilidad que se explorar ms completamente en la siguiente seccin. Al asegurar que el paradigma no se abandonar demasiado fcilmente, la resistencia garantiza que los cientficos no sern desviados fcilmente y que las anomalas que conduzcan al cambio de paradigma penetrarn hasta el hueso del conocimiento existente (p.111; p. 65).
VII. Las crisis y la emergencia de las teoras cientficas.
1. Descubrimiento factual e invencin terica en el cambio de paradigmas:
Puesto que hemos mostrado que en las ciencias el hecho y la teora no son categrica y permanentemente distintos, podemos prever un solapamiento entre esta seccin y la anterior () Al tratar la emergencia de nuevas teoras ampliaremos por fuerza tambin nuestra comprensin del descubrimiento. Pero, de todos modos, solapamiento no es identidad. Los tipos de descubrimientos que consideramos en la seccin anterior no fueron causa, al menos individualmente, de cambios de paradigmas como los provocados por las revoluciones copernicana, newtoniana, qumica y einsteiniana. Tampoco fueron causa de cambios de paradigma ms pequeos, porque fueran ms exclusivamente profesionales, como los producidos por la teora ondulatoria de la luz, la termodinmica del calor o la teora electromagntica de Maxwell (pp. 112-113; p. 66).
2. La anomala en la invencin: duracin y frecuente maduracin en crisis:
Como requiere una destruccin de paradigmas en gran escala y grandes cambios de los problemas y las tcnicas de la ciencia normal, la emergencia de nuevas teoras suele ir precedida por un perodo de acusada inseguridad profesional. Como era de esperar, esa inseguridad es provocada por el constante fallo de los rompecabezas de la ciencia normal, que no salen como debieran. El fallo de las reglas existentes es el preludio de la bsqueda de leyes nuevas (pp. 114-115; pp. 67-68)
En cuanto que hay que precisar, se pasa de los paradigmas a las reglas. Seguramente porque en este punto est pensando en la ciencia postrenacentista. Para las edades antigua y media no haran falta fallos de reglas.
3. Caso Coprnico. A su respecto, un cuadro bastante general, aunque slo alusivo, de las causas de una crisis:
Desde luego que el colapso de la normal actividad de resolucin de rompecabezas no es el nico ingrediente de la crisis astronmica con que se encontr Coprnico. Un tratamiento amplio del tema discutira tambin la presin social que reclamaba una reforma del calendario, presin que dio particular urgencia a la solucin del rompecabezas de la precesin de los equinoccios. Adems, una explicacin completa tendra que considerar la crtica medieval de Aristteles, el ascenso de platonismo renacentista y otros importantes elementos histricos. Pero el hundimiento tcnico seguira siendo el ncleo de la crisis. En una ciencia madura y la astronoma haba llegado a serlo ya en la Antigedad- los factores externos, como los recin citados, son principalmente importantes para la determinacin del ritmo y el momento del colapso, la facilidad con que puede ser percibido y el mbito en el cual se produce por vez primera, a causa de que es el campo al que ms se atiende. Aunque son inmensamente importantes, los temas de este tipo quedan fuera de los lmites de este ensayo (p.117; p. 69).
La verdad es que dice mucho para el tema de la ideologa y de la ciencia: el colapso es, por as decirlo, inmanentemente posible en cualquier momento determinado por el conocimiento conseguido (este dato depende ya de la base); pero slo es materialmente realizado cuando los individuos, empujados desde fuera (pero an sobrestructuralmente), le echan su energa. Lo bsico sera la posibilitacin del empujn subjetivo.
4. Caso Lavoisier.
La proliferacin de versiones de una teora es un sntoma de crisis muy corriente. Tambin Coprnico se queja de ello en su prlogo (p. 71)
5. Caso espacio absoluto (Newton-Leibniz-Maxwell-Einstein).
6. Resumen:
Esos tres ejemplos son casi enteramente tpicos. En cada uno de los casos, una nueva teora emergi slo despus de un acusado fallo en la actividad normal de resolucin de problemas. Adems, excepto en el caso de Coprnico, en el cual tuvieron una importancia particular factores externos a la ciencia, el colapso y la proliferacin de teoras que es signo suyo concurrieron a lo sumo diez o veinte aos antes de enunciado de la nueva teora. La nueva teora parece una respuesta directa a la crisis. Obsrvese tambin aunque quiz esto no sea tan tpico- que los problemas respecto de los cuales se produjo el fallo eran todos de un tipo reconocido desde mucho tiempo antes. La prctica previa de la ciencia normal haba dado razones de sobra para considerarse resueltos o casi resueltos, lo cual ayuda a explicar porque fue tan agudo el sentimiento de fracaso, una vez que se present. El fracaso con un nuevo tipo de problema suele decepcionar , pero no sorprender. Ni problemas ni rompecabezas se resuelven a menudo al primer ataque. Por ltimo, los tres ejemplos tienen en comn otra caracterstica ms que puede contribuir a subrayar la importancia de la funcin de la crisis: la solucin de cada uno de ellos: la solucin de cada uno de ellos haba sido anticipada, al menos parcialmente, en un perodo en el cual no se daba ninguna crisis en la ciencia correspondiente; al no haber crisis, aquellas anticipaciones haban sido ignoradas (pp. 124-125; p. 75).
Ilustraciones de esto: Aristarco de Samos, Rey, Hooke, Mayor; Leibniz.
Muy notable que ahora usa ciencia en sentido corriente.
7. Conclusin:
Los filsofos de la ciencia han mostrado repetidamente que siempre se puede poner ms de una construccin terica encima de una coleccin dada de datos. La historia de la ciencia indica que, sobre todo en los primeros estadios del desarrollo de un nuevo paradigma, no es ni siquiera muy difcil inventar esas alternativas. Pero esa invencin de alternativas es precisamente una cosa que los cientficos no suelen emprender si no es en el estadio pre-paradigmtico del desarrollo de sus ciencias y en ocasiones muy especiales de su posterior evolucin. Mientras los instrumentos suministrados por un paradigma siguen siendo capaces de resolver los problemas que el paradigma define, la ciencia se mueve ms deprisa y penetra ms profundamente mediante el uso confiado de esos instrumentos. La razn es clara. Igual que en la manufactura, tambin en la ciencia el transformar el utillaje es una extravagancia que hay que reservar para las circunstancias que lo exigen. La importancia de las crisis consiste en que indican que ha llegado el momento de renovar el utillaje (p.127; p. 76).
Aqu paradigma es otra vez casi ciencia, o especialidad.
VIII. La respuesta a la crisis.
1. Los cientficos no rechazan paradigmas con slo que aparezcan anomalas
una vez que ha conseguido el estatuto de paradigma, una teora cientfica no se considera no vlida ms que si se dispone de otro candidato para ocupar su lugar. Ningn proceso revelado hasta ahora por el estudio histrico del desarrollo cientfico se parece al estereotipo metodolgico de la falsacin por comparacin directa con la naturaleza. Esta observacin no implica que los cientficos no rechacen las teoras cientficas, ni que la experiencia y el experimento no sean esenciales al proceso en el cual lo hacen. Significa algo que ser en ltima instancia un punto central, a saber, que el acto de juicio que mueve a los cientficos a rechazar una teora previamente aceptada se basa siempre en algo ms que una comparacin de esa teora con el mundo (pp. 128-129; p. 77)
Dicho as, me parece falso: pasa de la verdad del sofisma de falsacin de oraciones a esta falsedad.
La decisin de rechazar un paradigma es siempre simultneamente la decisin de aceptar otro, y el juicio que lleva a esa decisin implica la comparacin de los dos paradigmas con la naturaleza y entre ellos (Ibidem)
As s que est bien dicho.
Aunque la historia no tender a recordar sus nombres, no hay duda de que algunos hombres se han visto forzados a abandonar la ciencia por su incapacidad de soportar las crisis. A igual que los artistas, los cientficos productivos tienen que ser capaces de vivir a veces en un mundo desquiciado (out of joint); en otro lugar he descrito esa necesidad llamndola la tensin esencial implcita a la investigacin cientfica. Pero creo que ese rechazo de la ciencia a favor de la otra ocupacin es el nico rechazo de paradigma al que pueden conducir los contraejemplos [MSL: falsaciones] por s mismos. Una vez hallado un primer paradigma a travs del cual ver la naturaleza, no existe investigacin sin paradigma. Rechazar un paradigma sin substituirlo inmediatamente por otro es rechazar la ciencia misma. Este acto afecta no al paradigma sino al hombre (p. 79; pp. 130-131).
2. Fundamentacin analtica de la tesis principal de esta seccin (pp. 131-132; pp. 79-80) [Desde (...) no existe investigacin sin contraejemplos [MSL: falsaciones]. Pues, qu es lo que diferencia la ciencia normal de la ciencia en estado de crisis?... hasta ...o bien ninguna teora cientfica tropieza nunca con un contraejemplo, o bien todos las teoras tropiezan siempre con contraejemplos].
3. Anlisis crtico de la tesis contraria:
Cmo es posible que la situacin se haya visto de otro modo? Esta pregunta conduce inevitablemente a la dilucidacin histrica y crtica de la filosofa, y esos temas estn aqu excluidos. Pero, por menos, podemos observar dos razones por las cuales la ciencia pareci suministrar una ilustracin tan oportuna de la generalizacin segn la cual la verdad y la falsedad quedan nica y inequvocamente determinados por la confrontacin del enunciado con el hecho. La ciencia normal tiende y tiene que tender constantemente a poner la teora y el hecho en concordancia reciente, y es fcil entender esa actividad como una contrastacin, como una bsqueda de confirmacin o falsacin. Pero en realidad su objeto es resolver un rompecabezas para cuya simple existencia hay que empezar por asumir la validez del paradigma. El fallo en el intento de conseguir una solucin desacredita solo al cientfico, no a la teora (pp.132-133; p. 80).
4. Habla de the malaise that goes with crisis [el malestar que acompaa a la crisis] (p. 135; p. 82)
5. Para que se provoque crisis, la anomala tiene que ser ms que anomala
El cientfico que se detenga a examinar cada anomala que observa no conseguir por lo comn hacer un trabajo importante. Por eso nos hemos de preguntar que es lo que hace que una anomala parezca digna de examen por todos, y es probable que no haya una respuesta general a esa pregunta. Los casos que hemos examinado son caractersticos, por pocos normativos. A veces una anomala pone claramente en cuestin generalizaciones explcitas y fundamentales del paradigma, como ocurri con el problema del arrastre del ter para los que aceptaban la teora de Maxwell. O, como en la revolucin copernicana, una anomala sin alcance fundamental aparente puede provocar una crisis si las aplicaciones que impide tienen particular importancia prctica, en ese caso el calendario y la astrologa. O, como en la qumica del siglo XVIII; el desarrollo de la ciencia normal puede convertir una anomala que antes no haba sido ms que una molestia en una fuente de crisis: el problema de las relaciones de pesos tena un estatuto muy diferente despus de la evolucin de las tcnicas qumico-pneumticas. Presumiblemente hay otras circunstancias que pueden dar particular urgencia a una anomala, y corrientemente se combinarn varias de esas circunstancias. Ya hemos observado, por ejemplo, que una fuente de la crisis con que se enfrent Coprnico fue simplemente el largo tiempo durante el cual los astrnomos haban combatido en vano para reducir las discrepancias que quedaban en el sistema ptolomaico (pp.135-136; p.82).
6. Constitucin y desarrollo de la crisis, con consciencia (Coprnico, Einstein, Pauli) o sin ella.
7. Los dos nicos efectos universales de las crisis:
Todas las crisis empiezan con el desdibujamiento de un paradigma y la consiguiente relajacin de las reglas de la investigacin normal.
No ser a la inversa: primero, relajacin de las leyes y reglas, y luego desdibujamiento del paradigma?
Desde este punto de vista la investigacin durante las crisis se parece mucho a la que se realiza en el perodo pre-pardigma, excepto en que en la primera el lugar de la diferencia es ms reducido y est definido con ms claridad. Y todas las crisis terminan con la emergencia de un nuevo candidato o paradigma y con la subsecuente batalla por su aceptacin (pp. 138-139; p. 84) .
8. Detalles anticipados de otras secciones acerca de la investigacin extraordinaria:
no es un paso acumulativo (p. 139; p . 84).
en su determinacin, hay importantes aspectos psicolgicos (p. 141, p. 86);
el cientfico puede llevar al extremo las reglas paradigmticas para resolver las anomalas (p. 141, p. 86);
puede construir al azar (ensayo y error) hiptesis especulativas (p. 142, p. 87);
puede recurrir al anlisis filosfico (p. 142, p. 87).
No es casual que la emergencia de la fsica newtoniana en el siglo XVII y la de la relatividad y la mecnica cuntica en el siglo XX hayan sido precedidas y acompaadas por anlisis filosficos fundamentales de la tradicin de investigacin contempornea. Tampoco es causal que en esos dos perodos lo que se llama experimento mental tuviera una funcin tan crtica en el progreso de la investigacin. Como he mostrad en otro lugar, la experimentacin mental analtica que tanto lugar ocupa en los escritos de Galileo, Einstein, Bohr y otros es muy adecuada para exponer el viejo paradigma al conocimiento existente de modo que aslan la raz de la crisis con una claridad inalcanzable en el laboratorio (p. 144, p. 88)
se facilitan descubrimientos al concentrarse la atencin en la zona crtica (p. 144, p. 88);
la investigacin extraordinaria, frecuente de jvenes o novatos (pp. 144-145, pp. 88-89).
9. Concepto de revolucin cientfica: La resultante transicin a un nuevo paradigma es revolucin cientfica... (p.147; p. 90).
10. Enfrentados con la anomala o con la crisis, los cientficos adoptan una actitud diferente respecto de los paradigmas existentes, y consecuentemente cambia la naturaleza de su investigacin. La proliferacin de articulaciones alternativas, la predisposicin a intentarlo todo, la expresin de descontento explcito, el recurso a la filosofa y al debate acerca de cuestiones de fundamentos son otros tantos sntomas de una transicin de la investigacin normal a la extraordinaria. La nocin de ciencia normal depende ms de la existencia de esos sntomas que de la de revoluciones (p. 148; p. 90)
Con esa descripcin en la mano, toda la ciencia contempornea, al menos desde los aos 20, es investigacin extraordinaria (y el resto es tecnologa). Y se va a una ciencia sin paradigma en sentido estricto, sin paradigma autgeno, por as decirlo, sino slo en el sentido exgeno de estar la ciencia inmersa en sobreestructura y, por lo tanto, en un conjunto determinado (infradeterminado) por la base.




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