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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2006

Un viaje por la frontera entre el Norte y el Sur y Sel
Propaganda Surcoreana

Andre Vltchek
Znet

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Crec en la ciudad checa de Pilsen, a unas pocas decenas de kilmetros al este de la Cortina de Hierro y de la frontera con lo que entonces era Alemania Occidental. Por eso pienso que hay que perdonarme por sentir una extraa obsesin con fronteras y lneas divisorias de todo tipo. No importa dnde, cuando llego cerca de cualquier frontera, siento siempre un deseo incontrolable por cruzarla: de ver lo que hay del otro lado.

Cada vez que vengo a Sel, siempre termino tarde o temprano llamando a alguna agencia de viajes, organizando mi viaje a la DMZ (siglas en ingls de Zona Desmilitarizada). Con los aos se ha convertido en un ritual. La parte ms fortificada del mundo, la frontera entre Corea del Norte y del Sur, me atrae como un magneto. Es deprimente, pero tambin kafkiano, surreal y extraamente hermoso, con un impresionante hbitat de aves migratorias que coexisten lado a lado con los campos de minas; aldeas que cultivan ginseng del mejor a slo unos pocos metros de la alambrada de pas y de instalaciones ocultas de misiles.

Todo viaje a la frontera es revelador, siempre que uno est dispuesto a mantener los ojos abiertos y a olvidar por un momento los clichs que han sido martilleados a nuestros cerebros durante decenios: Corea del Sur: libertad y democracia. Corea del Norte: Estado malvado. La cosa es indudablemente ms compleja que eso.

Las visitas ms agradables son organizadas por la Asociacin Coreana de Veteranos junto con Chung-Ang Express Tour. Los guas son nada menos que antiguos soldados y oficiales de los servicios de inteligencia surcoreanos, precisamente lo que necesitan los verdaderos conocedores de la propaganda, aquellos que siempre estn dispuestos a probar deliciosos matices y sabores del proceso de lavado de cerebro favorable al mercado y a Occidente.

Aunque casi todos saben de la propaganda norcoreana y de la falta de libertad y de democracia al norte del paralelo 38, se sabe muy poco, por lo menos en Occidente, sobre la brutalidad de antiguos regmenes surcoreanos: sus elecciones fraudulentas, su agresiva propaganda anti-izquierdista, su corrupcin, sus campaas de terror e intimidacin, la tortura y los asesinatos polticos. Poco se recuerda de la brutalidad de las fuerzas de USA durante la Guerra de Corea, incluyendo las matanzas de poblacin civil. La Guerra de Vietnam eclips el terrible captulo anterior de la Guerra Fra que tuvo lugar en la pennsula coreana.

En 2006, mientras escriba mi libro sobre la intervencin en Asia-Pacfico, volv a visitar una vez ms la DMZ y el rea Conjunta de Seguridad en Panmunjom; con el vehculo de la Asociacin Coreana de Veteranos y con el seor Kim como gua. Despus de separarme de 100 dlares, me fueron a buscar a mi hotel en un furgn, y luego me transfirieron a un autobs ms grande en el Hotel Sofitel en el centro de Sel. Un da antes de mi partida recib el mensaje usual y la advertencia:

HAGA EL FAVOR DE TENER EN CUENTA, deca el panfleto: No se permite ropa casual como vaqueros y sandalias en el rea del tour. Tampoco se permiten cabellos desgreados o despeinados. NO HAY QUE TOCAR ningn equipo, micrfonos o banderas pertenecientes al lado comunista en la sala de conferencias MAC [siglas en ingls de Comisin Militar de Armisticio]. No hable con, haga gestos hacia o de ninguna manera, se acerque o reaccione ante, personal del otro lado. No se permite consumo de alcohol antes o durante el viaje.

En la maana me puse pantalones negros de aspecto impecable, cort mi barba, y cargu mi cmara. Despus de examinar mi aspecto en el espejo llegu a la conclusin de que a pesar de algunos defectos en mi apariencia que estaban fuera de mi control, me vea adecuado para representar el mundo afluente de la democracia, la libertad y las oportunidades econmicas. Mis pensamientos ntimos siguieron estando bien ocultos y a menos que alguien me obligara a pasar por una prueba en el detector de mentiras, difcilmente corra peligro de que mi presencia en la frontera ms militarizada del mundo provocara disturbios y embarazos a mis anfitriones surcoreanos. Armado de mi ordenador porttil, cmara y del pasaporte USamericano dej el hotel, anticipando una nueva aventura surreal.

El gran autobs parti lenta y majestuosamente del centro de Sel. El seor Kim, nuestro gua, excedi todas mis expectativas. Resumi la maldad del imperio norcoreano, subray el gran poder econmico, moral y democrtico del Sur, luego nos advirti que tuviramos cuidado, mucho cuidado cuando encontrramos a norcoreanos en la frontera. Y no hagan ningn movimiento inesperado o brusco. No se aparten de los senderos: la frontera es un campo de minas. Tomen fotos slo cuando se lo diga. No hablen con los guardias norcoreanos! Psenlo bien!

Sobre el respaldo de mi asiento, encontr un folleto impreso por la Asociacin Coreana de Veteranos. En la primera plana, sonrea hacia Corea del Norte una pareja occidental de mediana edad (mostrando dientes perfectos y falsos). Como se deba, no apuntaban sus dedos hacia nada. La mujer apuntaba sus gafas de sol de diseador sujetos con dedos bien manicurados, un hombre que se vea como si acabara de ganar un Jaguar nuevecito apuntaba su pequea cmara hacia el territorio del orgulloso miembro del Eje del mal.

... Y nuestro cercano y fiable aliado los Estados Unidos de Amrica est siempre listos para defender nuestra libertad y democracia, sali de los altavoces sujetos al techo del autobs. El seor Kim haca evidentemente lo posible por educarnos. Entre otras cosas, ustedes vern la Aldea de la Reunificacin sus habitantes no pagan impuestos. Cultivan uno de los mejores ginseng del mundo. Puente de la Reunificacin... 700 mil soldados surcoreanos y USamericanos estacionados en la frontera: un 90% son coreanos, un 10% USamericanos... Ustedes son todos muy privilegiados: los ciudadanos coreanos tienen que solicitar esta visita entre 6 meses y un ao por anticipado, y la mayora no recibe permiso... Ustedes tambin vern Ballinger Camp...

Una autopista perfecta de varios carriles corre por las riberas del ro Han-gang. No haba nada memorable a ninguno de sus lados. Casi desde la salida de Sel, el poco de terreno entre la carretera y el ro fue convertido en una tremenda fortificacin de alambradas de pas decorada slo con torres de vigilancia y otras instalaciones militares. Todo eso probablemente slo por si los buzos militares norcoreanos decidieran invadir la Tierra Prometida.

Por la ventana del lado derecho del autobs se vean enormes bloques de departamentos de hormign. Ciudades enteras hechas de los mismos proyectos habitacionales multipisos. Apenas poda seguir los nmeros: Bloque 23, Bloque 78, y as sigue. El majestuoso ro Han-gang, soldados e interminables alambradas por un lado; hormign y proyectos habitacionales de apariencia idntica por el otro. Me preguntaba cul parte de Corea comenz primero con este tipo de planificacin urbana.

El autobs entr a "Freedom Road" [Carretera de la Libertad] y despus de unos pocos kilmetros se detuvo en un aparcamiento cerca de "Freedom Bridge" [Puente de la Libertad]. Ah estaba la ltima estacin ferroviaria surcoreana, despus de la cual los rieles continan hacia el Norte y hacia el propio puente, decorado con los desgarradores mensajes de papel escritos por coreanos de a pie y colocados sobre la estructura de metal: sobre todo deseos de ver, aunque sea slo una vez ms, a sus familias al otro lado de la frontera.

El autobs contina, esta vez hacia el puente Tongil y el puesto de control. Entramos a la zona prohibida, el sitio ms militarizado del mundo, la Zona Desmilitarizada.

Los estallidos del seor Kim se intensificaban. Comenz a mezclar ataques contra el Estado norcoreano con humor de pacotilla. Por qu tenemos todava tantos soldados USamericanos aqu? Qu pensis? Porque nos protegen. Y porque no queremos gastar ms dinero por nuestra propia defensa! Se rea de sus propios chistes, pero slo l. Los visitantes extranjeros en el autobs guardaban silencio. La vista a travs de las ventanas obviamente los abrumaba especialmente a aquellos que venan por primera vez.

Haba por todas partes alambradas de pas y camiones militares transitando por la ruta en ambas direcciones. Todo pareca irreal e inquietante, incluyendo la Aldea de la Libertad que cultiva ginseng, una pequea villora separada del resto del mundo, que sobrevive en medio de los campos de minas y de armas de alta tecnologa bien ocultas.

El rea pareca pacfica, casi serena. No se vean armas pesadas: todo est oculto bajo tierra. Debe haber habido decenas de miles de tanques, bnkeres camuflados, silos de artillera y de misiles as como armas de gas paralizante y armas biolgicas concentrados en los alrededores, pero desde nuestro ngulo de visin, slo haba majestuosas aves migratorias volando sobre las ondulantes colinas.

La Zona Desmilitarizada Coreana (DMZ) es slo una franja de tierra de aproximadamente 248 kilmetros de largo por 4 kilmetros de ancho, que corta a travs la pennsula coreana y sirve como una zona divisoria entre el Norte y el Sur.

El bus pas por el campo militar Bonifas y concluy su viaje en el aparcamiento de la JSA (siglas en ingls de rea Conjunta de Seguridad) en el campo Ballinger. Nuestros pasaportes fueron revisados de nuevo y luego tuvimos que asistir a una sesin informativa. Otra lista de reglas, nos metieron a la fuerza otro estallido interminable de propaganda. Soldados USamericanos y coreanos patrullaban lado a lado, dentro de la sala de informacin y por la calle.

El ejrcito de USA tiene un campo de golf aqu, explic el seor Kim mientras subamos a otro autobs, esta vez militar, con dos soldados dentro. Lo divertido es que tiene un solo hoyo y est rodeado por el campo de minas. Se ri fuerte, pero de nuevo no logr reaccin alguna. Se me ocurri que haba un cierto parecido entre el seor Kim y el sistema de anuncios prerregistrado sobre las escaleras mviles en muchas grandes tiendas japonesas: la descarga verbal era interminable.

Y luego apareci frente a nosotros: la aldea del armisticio - Panmunjom el nico sitio en el que se conecta el Norte y el Sur. Se llama JSA, con varios edificios a ambos lados y algunas construidas directamente sobre la MDL (siglas en ingls de Lnea Militar de Demarcacin). Es donde han tenido lugar negociaciones entre los dos lados desde 1953.

Nos obligaron a visitar la Casa de la Libertad. un monstruoso establecimiento de propaganda hecho de vidrio y acero. Desde all, el centro norcoreano de informacin (Pabelln Panmun-gak) est a menos de 100 metros. En teora, poda haber cruzado directamente al lado norcoreano y haber visitado su centro. Podra haberme desplazado, mientras permaneciera en la JSA. No me impidieron entrar los norcoreanos: me lo impidi la enrgica voz militar del seor Kim, mi gua y quin sabe qu diablos ms puede haber sido.

En lugar de ir al Norte, de nuevo me bombardearon con historias sobre el extrao Incidente de la tala del rbol de 1976, sobre el tiroteo que sigui a la defeccin al Sur de un diplomtico sovitico durante la Guerra Fra, sobre largos tneles que fueron cavados por militares norcoreanos (no eran enteramente mentiras, sino medias verdades manipuladas).

En un cierto momento sent que ya no poda seguir aguantando al seor Kim. Me le acerqu en la terraza de observacin, a slo unos pocos metros de Corea del Norte y le pregunt pblicamente, ante los soldados y los visitantes: Seor Kim, podra hacer el favor de hablarnos del incidente que tuvo que ver con el soldado de USA que desert de aqu hacia el Norte en 1983? El seor Kim me mira, incrdulo, y slo puedo adivinar lo que me habra ocurrido si me hubiera atrevido a desafiarlo en los das de la dictadura militar. Usted debe estar mal de la cabeza, joven, replic en un tono condescendiente. Por qu iba a desertar un USamericano al norte comunista? Nunca ocurri nada parecido.

Finalmente me permitieron entrar al barracn en el que tienen lugar las negociaciones entre el Norte y el Sur. La lnea de demarcacin la frontera pasa por el centro de la mesa. Pas alrededor de la mesa, entrando a Corea del Norte desde el punto de vista tcnico.

Soldados surcoreanos montan guardia dentro y fuera de los barracones. Los que fueron seleccionados para servir en el rea son enormes probablemente de dos metros de alto.

Los adversarios norcoreanos de la ltima cinta de James Bond se habran visto como enanos en comparacin. Despus de estudiarlos de cerca, llegu a la conclusin que despus de todo los soldados surcoreanos eran seres humanos, hechos de carne y hueso, aunque haban sido entrenados para que mantuvieran quietos, sin el menor movimiento, creando la impresin de que estuvieran hechos de cera. No movan ni un msculo. Caras sin expresin, decoradas con gafas para el sol con grandes monturas, que los hacan parecer matones mafiosos o algo as, en algn burdel exclusivo. Fuera de los barracones, los soldados estaban parados con sus piernas abiertas en un ngulo antinatural, slo la mitad de sus caras enfrentaba al enemigo, la otra mitad enfrentaba la esquina del muro.

Al otro lado, soldados norcoreanos de aspecto solitario parecan modestos en comparacin y de alguna manera, humanos, y sus uniformes de estilo sovitico, lejos de ser decorativos. Enfrentaban directamente a sus adversarios, no el muro del barracn.

Parado por un rato en el campo norcoreano, me di cuenta de lo poco que s sobre este sitio. Slo lo que me dejan saber informes amaados y limitados de los medios dominantes. Cul es la situacin, cmo es la vida a slo unos pocos kilmetros de aqu? Probablemente no es buena; lo ms probable es que no sea nada de buena. Y no puedo conseguir una visa y simplemente ir a verlo.

Pero despus de la guerra, Corea del Norte competa exitosamente con el Sur. Durante bastante tiempo fue ms rica, ms prspera. Entonces se derrumb el bloque del Este y fue abandonada, apoyada slo con poco entusiasmo por su vecino: China. Aislada y paranoica (no siempre sin motivo, como lo evidencia la historia), se convirti en un Estado ermita, objetivo de la victoriosa propaganda occidental: Comunismo? Basta con mirar Corea del Norte, sa es la alternativa a nuestra sociedad libre.

Segn Timewatch de la BBC: Ms de un milln de civiles murieron durante la Guerra de Corea en 1950 y nadie sabe cuntos de ellos fueron muertos por las fuerzas USamericanas. Pocos dudan de que las fuerzas de USA cometieron atrocidades en Corea, aunque el Pentgono niega la responsabilidad oficial por uno de los peores incidentes de la guerra: la frentica matanza de civiles en los tneles de ferrocarril No Gun Ri.

Japn, que ocup brutalmente la pennsula coreana durante gran parte de la primera mitad del Siglo XX, re-emergi como potencia econmica e industrial de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, despus de un apoyo indiscutible a USA durante la Guerra de Corea.

La guerra y la matanza de civiles coreanos por soldados de USA es slo un captulo atroz de la historia coreana moderna. Los regmenes surcoreanos de la posguerra fueron brutales en extremo, oprimiendo a la oposicin y al disenso, utilizando el asesinato, la intimidacin y la propaganda como sus instrumentos.

Nuestro autobs se detuvo brevemente en el Puente sin Retorno, un paso de frontera abandonado. De nuevo, Corea del Norte estaba slo a unos metros. Miren la Aldea de Propaganda al otro lado, dijo el seor Kim. Pueden ver las casas, pero nadie vive all. Es slo propaganda. Pro-pa-gan-da! Y ese mstil con la bandera norcoreana: es el mstil ms alto del mundo. 157,5 metros de alto. Nosotros construimos nuestro mstil de 98,4 en los aos ochenta y ellos pensaron que tenan que tener el ms alto del mundo. Produjo una risa seca y sarcstica.

De nuevo, la tierra de nadie entre las dos Coreas parece serena y calma. Campos verdes y una ligera bruma agradaban la vista, as como grandes pjaros que volaban sobre nuestras cabezas.

Al diablo con el mstil, pens. Qu haca usted en los aos setenta, durante la dictadura de Park, seor Kim? Estaba aplastando testculos, violando, torturando a estudiantes?

Y ahora, dijo el seor Kim, sonriendo feliz, Aplaudamos a nuestros heroicos soldados, tanto coreanos como USamericanos! Nos acercbamos al campo Ballinger. Aqu no podis tomar fotos, pero podis comprar y para terminar... Para terminar podis tomar un trago!

Despus de varios puntos de control y algunos kilmetros de carreteras militares, tuvimos un embotellamiento de trfico durante todo el viaje hasta Sel. Trfico y alambradas de pas, esta vez al lado derecho. Y el interminable ocano de bloques de departamentos de hormign a la izquierda, mientras nos acercbamos a la capital.

Vengan a vernos de nuevo, dijo el seor Kim, separndose del grupo. Al otro lado de la calle, manifestantes hacan resonar la Internacional en coreano desde enormes altavoces negros colocados directamente sobre la acera frente a algn edificio de oficinas.

Dos das despus visit el verdadero centro, un pinculo de la propaganda surcoreana, ubicado a poca distancia a pie de mi hotel: el inmenso edificio del Memorial de la Guerra rodeado por un parque pblico repleto de caones, aviones B-52, aviones jet de caza y tanques. Cientos de nios trepaban sobre el equipo militar y sobre las estatuas de soldados al ataque de aspecto vil. Haba interminables exhibiciones que mostraban a heroicos soldados surcoreanos en picas batallas contra el Norte. Y algunas exposiciones de la Guerra de Vietnam, en la que Corea del Sur particip al lado de su titiritero.

Trat de pensar en alguna institucin de tamao semejante en alguna parte del mundo: una institucin dedicada exclusivamente a la propagada, pero no pude. En ninguna parte, ni siquiera en la Unin Sovitica.

Pero ya basta, en vez de desperdiciar papel sobre pensamientos que definitivamente no estn de moda hoy en da. O tal vez, no debiera detenerme, y en lugar de hacerlo, tratar de analizar algn da el impacto que el pasado de Corea del Sur y de USA tuvieron en la formacin de la Corea del Norte actual, obligndola a convertirse en un Estado aislado y paranoico.

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Andre Vltchek: novelista, periodista y cineasta, asociado principal del Instituto Oakland y co-fundador de Mainstay Press (www.mainstaypress.org), nueva editorial de ficcin poltica. Sus ltimos libros incluyen una novela: "Point of No Return" y "Western Terror: From Potosi to Baghdad", una compilacin de ensayos polticos. Actualmente vive y trabaja en el Sudeste Asitico y el Pacfico Sur y se le puede escribir a: [email protected]

http://www.zmag.org/sustainers/content/2006-11/18vltchek.cfm



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