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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2004

La eleccin planetaria: la primera eleccin presidencial en los EEUU despus del 11 de septiembre de 2001

Juan Francisco Coloane
Paralelo 21


Gobernar desde la Casa Blanca el planeta ha sido el sueo de ms de algn Presidente de los Estados Unidos. Todava ms, la Constitucin estadounidense es tal vez la nica en el mundo que estuvo concebida desde sus orgenes como un mecanismo para responder a las realidades planetarias en una proyeccin bien futurista. Con el advenimiento de la llamada globalizacin, existe una legin de pensadores (Habermas, Bordieu, entre los notables), que entre lneas sugieren desarrollar una especie de revolucin constitucional para recomponer los instrumentos sociales y polticos y as poder responder a sus demandas. Cuando se habla de reformar constituciones, la referencia compete quizs al resto del mundo y no a los Estados Unidos, que ya tiene esa capacidad. Su Constitucin, es como un vector apuntando al Globo.

Nunca antes, con la excepcin de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Viet Nam, la poltica exterior de los EEUU estaba en el centro del debate en una eleccin presidencial. Sin embargo ahora, el concepto de poltica exterior cruza esa lnea casi abstracta del concepto de "exterior", con el tema de la seguridad interna de "Amrica". Lo "externo" y lo "interno" aparecen de golpe como la misma cosa. Antes, cuando la amenaza de destruccin nuclear durante la existencia de la Ex Unin Sovitica era latente, tambin estaba sujeta a una negociacin con un enemigo visible y por sobre todas las cosas: mensurable.

Hoy da ese enemigo visible y compacto no existe, y a raz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la administracin republicana ha inoculado a su poblacin con la creencia de que el enemigo de los EEUU puede aparecer en cualquier momento inclusive desde su propio territorio, y de que esa amenaza puede ser nuclear.

No es una eleccin cualquiera. Es una eleccin en tiempos de guerra, una guerra tipificada como contra el terrorismo internacional y las amenazas multidimensionales. En consecuencia, las encuestas han expresado la preferencia del elector por los aspectos de liderazgo en tiempos de guerra, mas que en el manejo sustancial de temas clsicos en elecciones presidenciales: empleo, presupuesto fiscal, programas sociales. La inclinacin en las encuestas a favor de Bush, refleja la necesidad de liderar el mundo que est enraizada en el ethos del poltico norteamericano.

George W. Bush y el legado de Richard Nixon: Amrica debe liderar.

Un personaje tan cuestionado como Richard Nixon - de intensa trayectoria macartista, un ultra de la guerra fra, obligado a renunciar con el caso Watergate- antes de fallecer alcanza a rasguar una reivindicacin a partir de sus capacidades como lder.

Nixon dej un libro: "Beyond Peace", (Ms all de la paz; 1994), con un mensaje subliminal y central: Amrica must lead; Estados unidos debe liderar (el mundo).

Lo planteaba como un imperativo. Ticky Dick", o Ricardito el tramposo, como le llamaban algunos, falleci en medio de un proceso de blanqueo, propio de lo que el Socilogo norteamericano Philip Slater llam la cultura del toilette (The pursuit of Loneliness, 1990). Slater sostiene que en los EEUU prevalece la creencia de que aquellos hechos desagradables una vez que se depositan en el toilette, al estar fuera de la vista, dejaran de existir. El ritual del despacho rpido y el borrn y cuenta nueva. Algo que los latinoamericanos golpeados por dictaduras militares instaladas por administraciones republicanas conocemos de cerca con el asunto de los DDHH.

El legado de Nixon es fecundo. Fue absorbido por Reagan quien reconoci en Nixon haber sido una especie de tutor. En el mismo linaje, el ex presidente George Bush, padre del actual Presidente, en su discurso inaugural en 1989, dej en una sola frase el pragmatismo norteamericano de pos guerra: " la leccin que nos deja la guerra de Viet Nam es precisamente eso: que no debemos debatirla mas"( Todd Gittling, ibid ,1990).

Las frases de la cultura del toilette aparecen repetidamente en los medios por boca de los personeros de la administracin de George W. Bush: "La invasin a Irak ya sucedi. Ya no importa si hubo o no hubo armas de destruccin masiva. Debemos ocuparnos del futuro."(Donald Rumsfeld, a los medios a poco de haber entregado el inspector de armas David Kay su informe de que no existan armas).

Recordar a Nixon y sus tica operacional viene muy a propsito, porque si existe una diferencia sustancial entre Bush y Kerry , exacerbada por la guerra meditica entre los dos bandos, es en aquella zona emblemtica para ejercer liderazgo: defensa y poltica exterior. Irak y el evidente fraude en la informacin para justificar la invasin no es tema a la hora de debatir en esta actual eleccin .

Si fijamos nuestra atencin a la eleccin pasada con Al Gore como candidato enfrentando a G.W. Bush, esta eleccin es casi una fotocopia de la anterior en un aspecto central: apostar a un lder supuestamente fuerte (Bush), en oposicin a uno supuestamente dbil, Gore entonces, y ahora es Kerry. Hace cuatro aos EEUU no estaba en guerra, ahora s lo est y pocas dudas existen de que la poblacin votar por un Presidente liderando a un pas que est en guerra. As de simple, es la cultura del toilette.

Especial de Paralelo 21
www.radio.udg.mx



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