Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn, "Miradas filosficas"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2006

Observaciones de Manuel Sacristn sobre La estructura de las revoluciones cientficas de Thomas S. Kuhn (II)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin




Das Ganze es ms dilatado que el sistema terico en sentido formal; das Ganze de Marx es ms hegeliano que ricardiano. Por eso no cabe satisfactoriamente en el marco de la teora en sentido formal, y admite mucho mejor la categora histrico-doctrinal para la que Schumpeter introdujo el trmino visin, menos comprometido con estructuras y formalidades, o tambin la categora kuhniana de paradigma como en seguida notaron los economistas norteamericanos de tendencia marxista o radical, los cuales han sido probablemente la claque ms entusiasta del xito del ensayo de Kuhn de 1962...
Manuel Sacristn (1978), El trabajo cientfico de Marx y su nocin de ciencia.


El plano ms o menos resueltamente especulativo en el que se dirimen a menudo controversias como la de la sociobiologa ha llevado incluso a historiadores de la ciencia de inspiracin kuhniana a tratar la cuestin con categoras propias de una historia de las marcas comerciales. As, D. L. Hull, tras estimar que el fracaso de la frenologa y el xito del darwinismo en el siglo XIX se debi a que el segundo fue capaz de seguir dando su nombre a conceptos y tesis que no tenan ya casi nada que ver con sus posiciones iniciales, mientras que la frenologa no mostr esa flexible capacidad de hacer trampa, aconseja a los sociobilogos que, para ganar su controversia, se preocupen sobre todo de seguir llamando sociobiologa a cualquier revisin de sus premisas, por destructiva que sea.
Manuel Sacristn (1981), Sobre los problemas presentemente percibidos en la relacin entre la sociedad y la naturaleza y sus consecuencias en la filosofa de las ciencias sociales. Un esquema de discusin


De una de la carpetas de resmenes depositadas en Reserva de la Universidad de Barcelona, se siguen presentando en esta segunda entrega las anotaciones de lectura de Sacristn -no fechadas pero probablemente de 1976 o 1977- sobre el clsico de metodologa e historia de la ciencia de Thomas S. Kuhn. Sacristn cita por la edicin inglesa (Chicago and London, The University of Chicago Press, (1962)), aqu se da normalmente su propia versin castellana, no escrita obviamente para su publicacin sino como material de trabajo.
Una lectora me ha preguntado por la existencia de comentarios de Sacristn sobre otras obras de Kuhn. Si no ando errado, Sacristn anot los primeros captulos de La tensin esencial y las aportaciones de Kuhn al congreso de filosofa e historia de la ciencia de 1965. Las observaciones al primer trabajo se darn en la 3 y ltima entrega de estos materiales, junto con sus comentarios a trabajos de la corriente estructuralista (Carlos Ulises-Moulines, Exploraciones metacientficas). En otro entrega posterior, se presentarn sus comentarios a gran parte de los trabajos incluidos en La crtica y el desarrollo del conocimiento cientfico, volumen publicado precisamente en castellano en Teora y realidad, una coleccin dirigida por Jacobo Muoz en aos aos setenta para Grijalbo.

*
IX. Naturaleza y necesidad de las revoluciones cientficas.
1. ...las revoluciones cientficas se consideran aqu como aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado completamente o en parte por otro nuevo e incompatible.
Caramba!, qu ser incompatibilidad en parte?
2. Justificacin del trmino revolucin por dialctica. Dos paralelismos con revolucin cientfica: el primero es la consciencia del mal funcionamiento de lo instituido.
Pero el paralelismo tiene un aspecto segundo y ms profundo del que depende la importancia del primero. Las revoluciones polticas aspiran a cambiar las instituciones polticas de modos excluidos por stas mismas. Por eso su xito exige el abandono parcial de un conjunto de instituciones en favor de otro y, mientras no ocurre eso, la sociedad no est enteramente gobernada por ninguna institucin (pp. 150-151; p. 92).
3. Profundizacin general de la analoga:
El resto de este ensayo est dedicado a demostrar que el estudio histrico del cambio de paradigmas revela caractersticas muy parecidas (a las de las revoluciones polticas) en la evolucin de las ciencias. Al igual que la eleccin entre instituciones polticas en competicin, la eleccin entre paradigmas competidores resulta ser una eleccin entre modos incompatibles de vida en comn. Y por tener ese carcter la eleccin no est ni puede estar determinada meramente por los procedimientos de estimacin caractersticos de la ciencia normal, pues estos criterios dependen en parte de un paradigma determinado, y ese paradigma es precisamente lo que se discute. Cuando, como es inevitable, los paradigmas intervienen en una discusin sobre paradigmas, su funcin es necesariamente circular. Cada grupo utiliza su propio paradigma para argir en defensa del mismo.
Circularidad y persuasin, incluida violencia, y tambin razonamiento plausible.
Desde luego que la circularidad resultante no destruye la correccin ni siquiera la eficacia de los argumentos. El hombre que presupone un paradigma mientras est arguyendo en defensa de ste puede, a pesar de ello, suministrar una imagen clara de lo que ser la prctica cientfica para los que doten la nueva visin de la naturaleza. Esa exposicin puede ser inmensamente persuasiva, y a menudo incluso consistente. Pero, cualquiera que sea su fuerza, el estatuto del argumento circular es estrictamente el de la persuasin. No puede convertirse en lgicamente ni siquiera probabilsticamente constringente para los que se nieguen a meterse de un salto en el crculo, pues las premisas y los valores compartidos por las partes en un debate sobre paradigmas no son lo suficientemente amplios como para eso.
En este contexto, por lo tanto, Kuhn niega implcitamente que haya un paradigma general ciencia.
Ocurre en la eleccin de paradigma lo mismo que en las revoluciones polticas: que no hay ningn criterio ms alto que el consenso de la poblacin pertinente (pp. 151-152; p. 93)
4. Consecuencia metodolgica para su investigacin:
Por lo tanto, para descubrir cmo se realizan las revoluciones cientficas habremos de examinar no slo la influencia de la naturaleza y de la lgica, sino tambin las tcnicas de la argumentacin suasoria eficaz dentro de los grupos ms bien especiales que constituyen la poblacin de los cientficos (p. 153; p. 93) [Cursiva de MSL].
5. La lgica y el experimento solos no pueden resolver el problema de la eleccin de paradigma (p. 153; p. 93).
6. La historia de la ciencia no es acumulativa (p. 154; p. 94)
Es posible que lo que le hace ser aqu tan tajante sea la falta de una dialctica de la cantidad y la cualidad. Tambin tiene su funcin en esa radical negacin de acumulacin, su nocin (en este contexto) muy inmanentista y formal de conocimiento. Porque escribe que si fuera verdadera la comprensin por acumulacin, en la evolucin de la ciencia conocimiento nuevo substituira a ignorancia, no a conocimiento de otra clase incompatible con l (p. 94). Lo menos que se puede decir es que la incompatibilidad de que aqu se trata, siendo muy tcnica, presupone, salvo en casos especiales (Coprnico), un uso muy poco vital de conocimiento.
7. No hay descubrimiento sin destruccin de paradigma:
Los ejemplos de descubrimientos por medio de la destruccin de un paradigma que mencionamos en la seccin VI no nos enfrentan a un simple accidente histrico. No existe ningn otro modo efectivo en que pudieran generarse los descubrimientos (p. 156; p. 96).
El exceso es aqu patente: la idea de que el descubrimiento slo puede darse por destruccin de paradigma implica que los hallazgos de Neptuno y Plutn no fueron descubrimientos, sino simples soluciones de rompecabezas dados de antemano. El idealismo es patente. Kuhn entiende por descubrimiento, descubrimiento con invencin de construccin terica.
8. No hay invencin sin destruccin de paradigma (p. 157; p. 96). En realidad, como ya se apunta en el caso del descubrimiento, Kuhn hace aqu crculo vicioso: define invencin de teoras por invencin de nuevos paradigmas:
Slo cuando los intentos de articulacin (de nuevos fenmenos) fracasan encuentran los cientficos el tercer tipo de fenmenos, las anomalas reconocidas como tales, cuyo rasgo caracterstico es su tenaz resistencia a ser asimiladas a paradigmas existentes. Este es el nico tipo que da lugar a nuevas teoras. Los paradigmas suministran a todos los fenmenos, excepto las anomalas, un lugar en el campo de visin del cientfico, y ese lugar est determinado por la teora (p. 157; p. 96)
Es un esplndido ejemplo de la tesis de Lazerowitz.
9. Se plantea entonces la cuestin de las teoras que parecen recoger teoras anteriores de las que l llamara incompatibles, porque son fruto de otro paradigma. Sostiene la incompatibilidad lgica, o sea, la no integracin. Se enfrenta entonces con un caso ejemplar de lo contrario: la nocin de conservacin de la energa:
Incluso una teora como la de la conservacin de la energa, que hoy parece una superestructura lgica que se relaciona con la naturaleza simplemente a travs de teoras establecidas con independencia de ella, ha tenido que desarrollarse histricamente mediante la destruccin de paradigma. Surgi de una crisis, ingrediente esencial de la cual fue la incompatibilidad de la dinmica newtoniana con algunas consecuencias recientemente formuladas de la teora calrica de los fenmenos trmicos. Slo cuando la teora del calrico hubo sido desechada pudo convertirse la conservacin de la energa en parte de la ciencia. Y slo una vez que hubo sido parte de la ciencia durante cierto tiempo pudo parecer teora de un tipo lgicamente superior, una teora sin conflicto con sus predecesoras. Es difcil comprender cmo podran originarse teoras nuevas sin estos cambios destructivos de creencias acerca de la naturaleza (pp. 157-158; pp. 96-97).
Pero, como, de hecho, no puede negar la inclusin lgica de las teoras previas en la tesis general de la conservacin de la energa, concede o complica su tesis mucho. Escribe, en efecto, tras punto y seguido:
Aunque la inclusin lgica sigue siendo una concepcin admisible de la relacin entre teoras cientficas sucesivas, es una implausibilidad histrica (p. 158; p 97).
Implausibilidad histrica quiere decir primariamente aqu psicolgica. A travs del psiquismo, las determinaciones culturales superiores, la culturales propiamente dichas y la base. Es histrica usado en el sentido ms positivista o neokantiano, culturalista.
10. Polmica con lo que considera neopositivismo, a propsito del ejemplo dinmica newtoniana-dinmica relativista. Usa el par right / wrong. Pero ese par alude a un paradigma teora cientfica, comn a ambas dinmicas y no, por ejemplo, a la explicacin del movimiento por un alma de las cosas (Tales?), explicacin que es de verdad dispar con las otras dos. El tipo de comparacin entre la explicacin animista del movimiento y la relativista no es el mismo de la comparacin entre la teora relativista del movimiento y la newtoniana.
11. Se enfrenta con la objecin de que la dinmica relativista no falsa la newtoniana, sino en versiones imprudentes de sta que la afirmen vlida incluso para velocidades prximas a la de la luz. Kuhn contraargumenta que por esa va de restriccin se puede mantener incluso la qumica del flogisto (pp. 160-161; pp.98-99). Y as es [Nota posterior manuscrita de MSL no fechada: Hoy no lo creo].
Pero en el segundo ejemplo las restricciones son tan enormes que, a diferencia de la mecnica newtoniana -que sigue siendo til, despus de Einstein, incluso para pequeas velocidades-, la qumica del flogstico no sirve para nada despus de Lavoisier. Kuhn olvida completamente la funcin de los problemas sugeridos por la naturaleza o la prctica, que fuerzan la teora existente, y olvida los criterios de simplicidad y regularidad. As como la inclusin lgica. Todos estos criterios justifican el uso hoy de la mecnica newtoniana para la produccin corriente, mientras que exigen el abandono de la qumica del flogstico. Kuhn se enfrenta por anticipado a este razonamiento, del modo que sigue, con psicologismo y un historicismo puntual:
Pero la derivacin es esprea () Aunque los (enunciados derivados) no son un caso especial de las leyes de la mecnica relativista, no son las leyes de Newton. O, por lo menos, no lo son si esas leyes se reinterpretan de un modo que habra sido imposible antes de la obra de Einstein. Las variables y los parmetros que en los (enunciados) Ei de Einstein representan posicin espacial, tiempo, masa, etc, se presentan tambin en los Ni, y siguen representando en stos espacio, tiempo y masa einsteiniana. Pero las referencias fsicas de estos conceptos einsteinianos no son en modo alguno idnticos con las de los conceptos newtonianos del mismo nombre (La masa newtoniana se conserva: la einsteiniana es convertible en energa. Slo a velocidades relativamente pequeas se pueden medir las dos del mismo modo, pero ni siquiera entonces es obligatorio concebirlas como idnticas). Mientras no cambiemos las definiciones de las variables de los Ni, los enunciados que hemos deducido no son newtonianos. Y, si las cambiamos, no podemos decir propiamente que hemos deducido las leyes de Newton, no, al menos, en un sentido de deducir que sea generalmente reconocido hoy da (p. 163; pp. 100-101).
La argumentacin tiene varios defectos: no atiende al valor cognoscitivo-prctico, sino al cognoscitivo-psicolgico y (al final) al cognoscitivo-semntico (deduccin = implicacin estricta). Presupone la intuibilidad de las nociones. Y entiende la visin del mundo de un modo directo o primario. Ignora el posible nuevo (de verdad) paradigma de conocimiento o ciencia tericos, que prescinde de intuibilidad.
12. Concluye que la argumentacin por la deducibilidad no ha dado de s lo que prometa dar. Esto es, no ha mostrado que las leyes de Newton sean un caso lmite de las de Einstein.
Pues en el paso al lmite no han cambiado slo las formas de las leyes. Al mismo tiempo hemos tenido que alterar los elementos estructurales fundamentales de que se compone el universo al que se aplican [MSL: aquellas formas, supongo] (p. 164; p. 101).
Su argumentacin es muy dbil, porque la deduccin (la integracin) de las leyes presupone la reconstruccin de los conceptos (elementos), su reconstruccin, como dira Carnap. Tendra, pues, que volver a plantear la argumentacin respecto de stos.
13. Precisamente porque no implic la introduccin de objetos o conceptos nuevos, la transicin de la mecnica newtoniana a la einsteiniana ilustra con particular claridad que la revolucin cientfica es un desplazamiento de la red conceptual a travs de cual los cientficos miran el mundo (p.164; p.102).
Y por qu una red no puede contener otra? La metfora de Nietzsche y la ciencia madura.
14. Conclusin:
14.1. Tomemos pues, ya como resultado cierto que las diferencias entre paradigmas sucesivos son necesarias e irreconciliables (p. 164; p. 102).
Los paradigmas sucesivos difieren respecto de la poblacin del universo y su comportamiento. (Ibidem).
Y respecto de la determinacin de cientfico (pp.164-165; p.102).
La tradicin de ciencia normal que nace de una revolucin cientfica no slo es incompatible con lo que la ha precedido, sino tambin, a menudo, inconmensurable con ello (p. 166; p. 103).
.Cfr. Las objeciones anteriores. Parece olvidar el kat synthken [por convencin], tambin en la episteme, o quedar obnubilado por su redescubrimiento.
14.2. Habla del pensamiento por cualidades ocultas de la gravedad, y lo entiende como vuelta a la Edad Media (p. 167; p. 104).
Es verdad, pero ahora la cualidad oculta es cuantitativamente determinable, como el horror vacui galileano, lo que permite interrelacin precisa con otros fenmenos, y, consiguientemente, generalizacin con falsabilidad ms precisa.
14.3. Los cambios de los criterios de permisibilidad de problemas, conceptos y explicaciones pueden transformar una ciencia. En la prxima seccin, sostendr incluso que en cierto sentido pueden transformar el mundo (p. 170; p. 105).
No parece ser muy coherente con su pensamiento la idea de transformar una ciencia. Ms bien debera hablar de inventar otra ciencia. Si no, tiene que reconocer el super-paradigma ciencia.
14.4. Habla de la tenacidad de newtonismo y maxwellismo, sin notar que, puesto que persisten sin paradigma, hablan contra la omnipotencia de los paradigmas (pp. 170-172; p. 106).
14.5. Tampoco hay progreso metodolgico:
El intento para explicar la gravedad, aunque fecundamente abandonado por la mayora de los cientficos del siglo XVIII, no atenda a un problema intrnsecamente ilegtimo: la oposicin a las fuerzas innatas no eran intrnsecamente acientfica ni metafsica en ningn sentido peyorativo. No hay criterios externos que permitan un juicio as. Lo que ocurri no fue ni la decadencia ni el ascenso de nuevos criterios, sino simplemente, un cambio exigido por la adopcin de un nuevo paradigma (*). Adems, luego ese camino ha sido invertido, y podra serlo de nuevo. En el siglo XX, Einstein consigui explicar las atracciones gravitatorias y esa explicacin ha orientado de nuevo la ciencia hacia un conjunto de cnones y problemas que, en este aspecto particular, se parecen ms a los de los predecesores de Newton que a los de sus sucesores. O tambin: el desarrollo de la mecnica cuntica ha invertido la prohibicin metodolgica nacida en la revolucin qumica. Hoy da los qumicos intentan -y con gran xito- explicar el color, el estado de agregacin y otras cualidades de las substancias usadas y producidas en sus laboratorios. Es posible que est en curso una invencin anloga en la teora electromagntica. En la fsica contempornea el espacio no es el substrato inerte y homogneo utilizado en las teoras de Newton y de Maxwell; algunas de sus nuevas propiedades no son muy diferentes de las que en otro tiempo se atribuy al ter; es posible que un da lleguemos a saber qu es un desplazamiento elctrico (pp. 172-173; pp. 107-108).
Toda su argumentacin excluye la dialctica de continuidad y discontinuidad. Excluye quizs no: pero ignora. Y eso le hace excluir el avance. Porque olvida siempre la prctica con la naturaleza, la cual, claro no es slo intraparadigmtica.
(*) Hubo elevacin. Ya por el simple conocimiento del problema, que rebasaba el horizonte escolstico y el cartesiano; el primero por mejor rigor del concepto; el segundo por mayor riqueza factual.
19. Final
Esta observacin nos hace volver al punto del que arranc esta seccin, porque nos suministra la primera indicacin explcita de por qu la eleccin entre paradigmas competidores suscita regularmente cuestiones que no se puede resolver con los criterios de la ciencia normal, En la medida tan importante cuanto incompleta- en que dos escuelas cientficas discrepen acerca de qu es un problema y qu es una solucin, entablan inevitablemente un dilogo de sordos al discutir los mritos respectivos de sus respectivos paradigmas. En el argumento parcialmente circular que suele surgir de esta situacin, se mostrar que cada paradigma satisface ms o menos los criterios que dicta para si mismo, y deja de satisfacer algunos de los dictados por su oponente. Hay otras razones ms de la incompletitud de contacto lgico que es caracterstica constante de las discusiones sobre paradigmas. Por ejemplo: como ningn paradigma resuelve todos los problemas que define y cmo no hay dos paradigmas que dejen irresueltos precisamente los mismos problemas, las discusiones sobre paradigmas implican siempre las cuestin: qu problemas importa ms resolver? Al igual que la cuestin de los criterios en competicin, la de los valores no puede resolverse ms que basndose en criterios que queden todos fuera de la ciencia normal, este recurso a criterios externos es lo que ms directamente hace que las discusiones sobre paradigmas sean revolucionarias. Pero tambin entra en discusin algo todava ms fundamental que los criterios y los valores. Hasta el momento no he sostenido sino que los paradigmas son constitutivos de la ciencia. Ahora voy a exponer un sentido en el cual son tambin constitutivos de la naturaleza (pp. 174-175; pp. 108-109).
Aunque aqu es mucho ms coherente con su arranque dialctico, no plantea nunca el problema de la posibilitacin (base), y lo funda todo en el plano consciente. Ambos rasgos son idealistas.

X. Las revoluciones como cambios de concepcin del mundo.
1.Tesis.
(...) los cambios de paradigma hacen que los cientficos vean de un modo diferente el mundo de su trabajo de investigacin. En la medida en que su nica manera de recurrir a ese mundo procede a travs de lo que ven y hacen, podemos atrevernos a decir que, despus de una revolucin los cientficos responden a un mundo diferente (p. 176; p. 110).
2. Lo que ve un hombre depende de lo que mira y de lo que le ha enseado a ver su previa experiencia visual-conceptual (p. 179; p. 110).
Incluso diciendo verdades as ignora siempre lo que significa la capacidad -relativamente reciente- de escribir tales verdades.
3. A propsito de los experimentos gestaltistas sobre percepcin visual.
Si no hubiera un criterio externo respecto del cual poner de manifiesto la desviacin de la visin, sera imposible inferir conclusin alguna acerca de posibilidades perceptivas en alternativa. Pero en el caso de la observacin cientfica la situacin es exactamente la inversa. El cientfico no puede recurrir a nada que est por encima o ms all de lo que ve con sus ojos y con sus instrumentos (p. 182; p. 113).
Manifiesta explcita exclusin de la prctica, que es la instancia isomrfica con la objetividad externa de los experimentos gestaltistas.
4. A propsito de descubrimientos astronmicos arma un gran lo, porque mezcla nuevas visiones con cambio de paradigma (post-copernicanas / ante-copernicanas) con otras que no suponen ese cambio (todas post-copernicanas y pre-einsteinianas) (p. 184; p. 115).
5. Formulacin ms cauta:
La misma facilidad y rapidez con que los astrnomos vieron cosas nuevas al mirar objetos antiguos con instrumentos antiguos nos impele tal vez a decir que, despus de Coprnico, los astrnomos vivieron en un mundo diferente. En cualquier caso, sus investigaciones dieron resultados como si se fuera el caso (p. 184; p. 116).
6. En ltima instancia y como resultado del descubrimiento del oxgeno, Lavoisier vio la naturaleza de otro modo. Y a falta de posibilidad de recurrir a esa naturaleza hipotticamente fijada que vio de otro modo, el principio de economa nos exigir decir que despus de descubrir el oxgeno Lavoisier trabaj en un mundo diferente (p. 187; p.117).
Idealismo muy sofisticado, que dira Tarski a Gonseth.
7. Es curioso que al hablar de Oresme no diga el cambio fundamental o decisivo: la idealizacin matematizadora galileana (con su correspondiente desprecio de la divergencia o discrepancia emprica), que le permiti no quedar paralizado como Oresme. Por qu no se acuerda aqu Kuhn de Anneliese Maier? (p. 189; p. 119).
8. Fundamentacin razonable de su tesis:
Lo que ocurre durante una revolucin cientfica no se puede reducir totalmente a una reinterpretacin de datos estables individuales. Un pndulo no es un guijarro en cada ni el oxgeno es aire desflogistizado. Por lo tanto, los datos que los cientficos recogen de esos varios objetos son, como veremos brevemente, diferentes ellos mismos. Ms importante todava: el proceso por el cual el individuo o la comunidad realiza la transicin que lleva de la cada no libre al pndulo o del aire desflogistizado al oxgeno no se parece a una interpretacin Cmo podra parecrsele, si no hay datos fijos que el cientfico pueda reinterpretar? Ms que un intrprete, el cientfico que adopta un paradigma nuevo es como el hombre que se pone lentes inversoras. Se enfrenta con la misma constelacin de objetos que ya antes tena ante s y, adems, sabe lo que est haciendo; pero, a pesar de ello, nota que los datos estn transformados por completo en muchos detalles (pp. 191-192; p. 121).
La descripcin es correcta en conjunto, pero tiene el vicio idealista de hablar slo de datos, no de naturaleza ni de prctica con ella.
9. Su psicologismo es generalmente ignorancia de la permanencia de la presencia de paradigmas, o sea, de la persistencia del hecho paradigma cientfico, o del super-paradigma ciencia (p. 193; p. 122).
10. Al ver la cada forzada, el aristotlico medira (o al menos discutira; el aristotlico raramente meda) el peso de la piedra, la altura vertical a que haba sido elevada y el tiempo requerido para que quedara en reposo (p. 193; p. 122).
Es sensacional que a l, a l, se le escape lo esencial del paradigma aristotlico de la fsica: que la fsica no admite matemtica.
11. Explica cmo la crisis de la ciencia aristotlica conduce indirectamente a Galileo. Quiere decir eso que Aristteles es requisito de Galileo? No lo creo. El azar concreto de la historia tiene como fondo la necesidad natural. El acercamiento a sta se habra podido producir de otro modo. La interposicin de la fsica del mpetus lo sugiere as (p. 194; p. 122).
12. Regularidades que no habran podido existir para un aristotlico (y que, de hecho, no son nunca ejemplificadas con precisin por la naturaleza) se convirtieron en consecuencias de la experiencia inmediata para el hombre que vea el guijarro en vibracin tal como lo vio Galileo (pp. 194-195; p. 123).
Totalmente falso: recordar carta Toscanelli a Cremonini. Y esa falsedad implica que Kuhn ignora el superparadigma ciencia moderna, con su comprensin de la no-intuibilidad (por idealizacin pitagrica en los galileanos, por prctica despus) y del artefacto.
13. Resumen:
Para concluir esta seccin, pasaremos por alto, de ahora en adelante, las impresiones retinianas y restringiremos la atencin a las operaciones de laboratorio que suministran al cientfico ndices concretos, aunque fragmentarios, de lo que ya he visto. Ya se han observado repetidamente un modo en el cual esas operaciones de laboratorio cambian con los paradigmas. Despus de una revolucin cientfica muchas viejas mediciones y manipulaciones pierden importancia y se substituyen por otras. No se aplican las mismas contrasituaciones al oxgeno que el aire desflogistizado. Pero los cambios de este tipo no son nunca totales. Vea lo que vea, despus de una revolucin el cientfico sigue mirando el mismo mundo. Adems, aunque puede haberlos empleado antes de otro modo, la mayor parte de su lenguaje y de sus instrumentos de laboratorio siguen siendo los mismos de antes. El resultado es que la ciencia postrevolucionaria incluye siempre muchas de las mismas manipulaciones, realizadas con los mismos instrumentos y descritas con los mismos trminos de su predecesora pre-revolucionaria. Si esas manipulaciones duraderas han cambiado en algo, el cambio tiene que estar en su relacin con el paradigma o en sus resultados concretos. Sugiero en este punto, aduciendo un ltimo ejemplo, que ocurren ambas clases de cambio. Examinando la obra de Dalton y de sus contemporneos, descubriremos que una misma operacin, al relacionarse con la naturaleza por medio de un nuevo paradigma, se puede convertir en ndice de un aspecto nuevo de la regularidad de la naturaleza. Tambin queremos que a veces la vieja manipulacin arroja en su nuevo papel resultados concretos muy diferentes (pp. 202-203; pp. 128-129).
Aunque es verdad, no nota que lenguaje y mundo son mucho.
14. La distincin mezcla-compuesto era parte de su paradigma [MSL: del de los qumicos anteriores a Dalton], parte del modo como vean su entero campo de investigacin y, como tal, era anterior a toda concreta contrastacin de laboratorio, aunque no a la experiencia acumulada de la qumica tomada como un todo (p. 206; pp. 130-131) [Cursiva MSL].
Qu sentido puede tener para Kuhn la expresin subrayada [en cursiva]?
15. Donde Berthollet vio un compuesto que poda variar en sus proporciones, Proust vea slo una mezcla fsica. Ni el experimento ni un cambio de convenciones definitorias poda ser importante para esta cuestin. The two men were as fundamentally ad cross-purposes as Galileo and Aristotle had been [Los dos hombres estaban tan fundamentalmente en pugna involuntaria como lo haban estado Galileo y Aristteles] (p. 207; p. 131)
Purpose es aqu puramente intelectual. Si se pasa a la prctica, a la naturaleza y a la relacin con la naturaleza, la mecnica aristotlica y la galileana tienen el mismo purpose.
16. (...) Dalton no era un qumico ni se interesaba por la qumica. En realidad, era un meteorlogo que estudiaba los problemas para l fsicos- de la absorcin de los gases por el agua y del agua por la atmsfera. En parte porque su preparacin proceda de otra especialidad y en parte por causa de su propio trabajo en dicha especialidad Dalton se acerc a estos problemas con un paradigma diferente del de los qumicos contemporneos suyos. En particular, consideraba la mezcla de gases o de la absorcin de un gas en agua como un proceso fsico, proceso en el que las fuerzas de afinidad no desempeaban funcin alguna. Por lo tanto, para l era, sin duda, un problema la homogeneidad observada de las soluciones, pero un problema que pensaba poder resolver si poda determinar las dimensiones y los pesos relativos de las varias partculas atmicas de sus mezclas experimentales. Precisamente para determinar eso tamaos y pesos apel Dalton finalmente a la qumica, suponiendo desde el primer momento que en el restringido mbito de reacciones que supona ser las qumicas, los tomos no se combinaran sino por parejas o segn alguna otra razn numrica sencilla. Ese natural supuesto le permiti determinar las dimensiones y los pesos de las partculas elementales pero tambin le convirti la ley de las proporciones constantes en una tautologa. Para Dalton, toda reaccin en la cual los ingredientes no intervengan en proporcin fija dejan de ser ipso facto un proceso puramente qumico. Y as, una ley que el experimento no habra podido establecer antes de la obra de Dalton, se convirti, una vez aceptada sta, en principio constitutivo indestructible por todo conjunto de mediciones qumicas. Como resultado de este ejemplo de revolucin cientfica, acaso el ms completo que aducimos, las mismas manipulaciones qumicas entraron en una relacin con la generalizacin qumica muy diferente de la que haban tenido hasta entonces (p.207; p.132).
Tambin en este caso, ejemplar para l, pasa por alto la novedad cuantificadora. Afinidad es cualitativo, proporcin es cuantitativo, o relacional (lo que tiende a estructural).

XI. La invisibilidad de las revoluciones cientficas.
1. El carcter revolucionario de las revoluciones cientficas se hace invisible por la autoridad:
(...) el anlisis necesario en este caso comenzar indicando uno de los aspectos del trabajo cientfico que lo distingue con mayor claridad de cualquier otra empresa creadora, con excepcin quiz, de la teologa (p. 212; p. 135).
2. Tres principales fuentes de autoridad (tratados, divulgaciones y obras filosficas):
Los mismos tratados o libros de texto aspiran a comunicar el vocabulario y la sintaxis de un lenguaje cientfico contemporneo. Las divulgaciones se proponen describir esas mismas aplicaciones en un lenguaje ms cercano al de la vida cotidiana. Y la filosofa de la ciencia, particularmente la del mundo de habla anglosajona, analiza la estructura lgica del mismo cuerpo completo de conocimiento cientfico (p. 213; p. 136)
En lo de completo lleva mucha razn. Cfr. mi observacin al respecto (escolstica analtica) en el artculo sobre el filosofar de Lenin.
3. A menos que personalmente haya experimentado personalmente una revolucin durante su propia vida, el sentido histrico del cientfico investigador o del lego lector de manuales no abarca ms que el resultado de las revoluciones ms recientes de la especialidad. As, por ejemplo, los libros de texto empiezan truncando el sentido que el cientfico puede tener de la historia de su disciplina, y luego pasan a suministrar un sucedneo de lo que han eliminado. Es caracterstico que los manuales cientficos contengan un poquito de historia, un captulo introductorio o, ms a menudo, en referencias sueltas a los grandes hroes de pocas anteriores. Esas alusiones hacen que los estudiantes y los profesionales se sientan partcipes de una larga y persistente tradicin histrica (*). Pero la tradicin, derivada de los libros de texto, en la que los cientficos sienten su participacin es una tradicin que de hecho no ha existido nunca. Por razones a la vez obvias y muy funcionales, los textos de ciencia (y demasiadas historias de la ciencia escritas en el pasado) no se refieren ms que a la parte de la obra de los cientficos del pasado que se puede considerar fcilmente como aportaciones al planteamiento y la solucin de los problemas del paradigma del texto. En parte por seleccin y en parte por deformacin, los cientficos de pocas anteriores se presentan como cientficos que han trabajado sobre el mismo conjunto de problemas fijos y de acuerdo con el mismo conjunto de cnones fijos que las ms reciente revolucin de la teora y el mtodo cientficos han constituido en tradicin histrica vigente (**). Por eso no puede sorprender que los libros de texto y la tradicin histrica que ellos implican se tengan que volver a escribir despus de cada revolucin cientfica. Ni tampoco el que, una vez que han sido escritos de nuevo, la ciencia vuelva a parecer en gran parte acumulativa. (pp. 214-215; pp. 136-137).
(*) Prueba la posibilidad de esa tradicin -siempre bajo el principio je prends mon bien o je le trouve- el que se pueda construir. Pues, qu es una tradicin sino la consciencia de la posibilidad de aprovechar bienes pre-existentes? La idea de una tradicin ms objetiva que eso sera determinista o idealista: en ambos casos metafsica.
(**) Desde luego que no se debe construir as la tradicin: eso sera falsear. Y en eso lleva razn Kuhn. Pero el je prends mon bien o je le trouve presupone, al menos, el elemento comn de un criterio de esos biens (conocimientos y modos de pensar).
4. Desde luego que los cientficos no son el nico grupo que tiende a ver el pasado de su disciplina como algo que se desarrolla linealmente hacia su presente punto de vista. La tentacin de escribir la historia hacia atrs es omnipresente y perenne (p. 215; p. 139).
Et pour cause, mon cher. Piensa en lo que ha dicho Marx sobre la comprensibilidad del primate. Lo que no se debe forzar -pues sera otro idealismo- hasta eliminar la causalidad eficiente clsica.
5. Muchos de los rompecabezas de la ciencia normal contempornea no han existido hasta la ms reciente revolucin cientfica. Muy pocos de ellos se remontan hasta el comienzo histrico de la ciencia en la cual se presentan (p. 219; pp. 139-140).
Pero ya esos pocos son implicacin de los superparadigmas mecnica, ptica, etc.
6. Tanto Boyle como Lavoisier cambiaron la significacin qumica de elemento de modos importantes. Pero no inventaron la nocin, ni siquiera cambiaron la frmula verbal que sirve para definirla. Ni tampoco como ya hemos visto, tuvo Einstein que inventar ni siquiera redefinir explcitamente espacio y tiempo para darles nuevas significaciones en el contexto de su obra (p. 222; pp. 141-142)
Pero esos mismo hechos que Kuhn usa para mostrar el cambio de paradigmas -porque no se prescinde de instrumentos y, sin embargo, cambia la visin- sirven a su pesar para mostrar la existencia de superparadigmas duraderos (en este caso, elemento, espacio, tiempo). Si no existieran esos superparadigmas (para Chomsky probablemente universales), no sera comprensible el nuevo paradigma. Dialctica de continuidad y discontinuidad.

XII. La resolucin de las revoluciones.
1. Arranque individual de la innovacin, con dos condiciones: a) atencin a los problemas crticos; b) juventud o novatera del innovador (p. 224; p. 143)
2. Para ver la urgencia de esas cuestiones, recordaremos que son las nicas reconstrucciones que un historiador puede ofrecer a la investigacin del filsofo acerca de la contrastacin, la verificacin o la falsacin de las teoras cientficas establecidas (pp. 224-225; p. 143).
Esta es la motivacin epistemolgica de Kuhn y es plenamente justificada.
3. Momento de la innovacin resolutoria:
Por lo tanto, la contrastacin de paradigmas no se produjo sino despus de que un repetido fracaso en la resolucin de algn acertijo notable ha dado origen a una crisis. E incluso en esta circunstancia se produce slo despus de que la sensacin de crisis haya sugerido un posible candidato como alternativa al paradigma existente. En la ciencia, la situacin de contrastacin no consiste nunca, como la resolucin de acertijos, en la simple comparacin de un paradigma aislado con la naturaleza. En realidad, la contrastacin se produce como parte de la competicin entre dos paradigmas rivales que buscan la adhesin de la comunidad cientfica (p. 225; p. 143).
Pero existe la constante relativizacin de paradigmas por superparadigmas.
4. Comparacin de su exposicin con Nagel:
Pocos filsofos de la ciencia buscan todava criterios absolutos para la verificacin de las teoras cientficas. Se dan cuenta de que ninguna teora se puede contrastar con toas las pruebas pertinentes posibles y no se preguntan ya si una teora ha sido verificada, sino acerca de su probabilidad a la luz de la evidencia existente. Para responder a esa cuestin una importante escuela tiende a comparar la capacidad de teoras diferentes para explicar la evidencia disponible. Esta insistencia en la comparacin de teoras caracteriza tambin la situacin histrica en la que se acepta una teora nueva. Es muy probable que apunte a una de las direcciones que deber emprender la futura discusin de la verificacin. Pero en sus formas ms corrientes las teoras probabilistas de la verificacin recurren todas ellas a alguno de los lenguajes observaciones puros o neutrales discutidos en la seccin X. Una teora probabilista propone que comparemos la teora cientfica dada con todas las dems que se pueden imaginar para recoger la misma coleccin de datos observados. Otra propone la construccin imaginativa de todas las contrastaciones a que en principio se podra someter la teora cientfica dada. Parece claro que alguna construccin de ese tipo es necesaria para computar probabilidades especficas, absolutas o relativas, pero es difcil ver cmo se puede conseguir una construccin as. Si, como ya hemos sugerido, no puede haber ningn sistema de lenguaje o de conceptos cientfica o empricamente neutral (*), entonces la construccin de contrastaciones y teoras tiene que proceder del interior de alguna tradicin basada en un paradigma (pp. 225-227; pp. 144-145).
(*) Y filosfico? Porque un paradigma cientfico puede ser neutral respecto de dos tcnicas. La comparacin filosfica podra ser comparativa de datos, esto es, de construcciones basadas en paradigmas diferentes.
5. Comparacin de su exposicin con Popper:
Muy diferente es el planteamiento de toda esta red de problemas desarrollados por Karl R. Popper, el cual niega la existencia de cualesquiera procedimientos de verificacin. En vez de ellos subraya la importancia de la falsacin esto es, de la contrastacin que, por dar un resultado negativo, impone el rechazo de una teora establecida. Es claro que la funcin as atribuida a la falsacin es muy parecida a la que este ensayo atribuye a las experiencias anmalas, o sea, a las experiencias que, por sugerir crisis, preparan el camino a una teora nueva. Pero, de todos modos, las experiencias anmalas no se pueden identificar con experiencias falsadoras. En realidad, pongo en duda que estas ltimas existan. Como lo he subrayado repetidamente, ninguna teora resuelve nunca todos los acertijos con que se enfrenta en un momento determinado, ni las soluciones ya conseguidas son nunca siempre o a menudo perfectas. Por el contrario, precisamente la incompletitud y la imperfeccin del existente encaje entre teora y datos es lo que en cada momento dado define muchos de los rompecabezas que caracterizan la ciencia normal. S todo fallo fuera motivo suficiente para rechazar teoras, habra que rechazar siempre todas las teoras existentes. Por otro lado, si la recusacin de teoras se justifica slo por un fallo grave, entonces los popperianos necesitarn algn criterio de improbabilidad o de grado de falsacin. Y al desarrollar un criterio as tropezarn, casi ciertamente, con la misma red de dificultades que ha acosado a los partidarios de las varias teoras probabilistas de la verificacin (pp. 227-228; pp. 145-146).
6. Crticas de las tesis consideradas:
a)Funden dos procesos en uno;
b)En el caso de la teora popperiana de la falsacin
(..) aunque sin duda se produce falsacin, no ocurre sin ms, ni siquiera por causa de la emergencia de una anomala, o de un caso falsador, lo que acaece es un proceso subsiguiente y aparte que con las mismas razones se puede llamar verificacin pues consiste en el triunfo de un nuevo paradigma sobre el antiguo. An ms: la comparacin de teoras por el probabilista tiene una funcin crucial precisamente en ese proceso conjunto de verificacin-falsacin (p. 228; p. 146).
El razonamiento es un poco vicioso, porque no vale para puzzles, y, por lo tanto, da por sentadas muchas tesis del autor.
7. Pero esta formulacin de la impresin de que la teora de elegir entre paradigmas sea ms fcil y corriente de lo que es. Si no hubiera ms que un conjunto de problemas cientficos, una sola visin del mundo dentro del cual seran trabajados y un conjunto de criterios para resolverlos, la competicin entre paradigmas se podra resolver ms o menos rutinariamente mediante un proceso que consistiera, por ejemplo, en contar el nmero de problemas resueltos por cada paradigma. Pero en realidad esas condiciones no se cumplen nunca completamente. Los que proponen los paradigmas en competicin actan siempre con objetivos al menos un poco encontrados (pp.229-230; pp.146-147).
Ergo: es ineludible el tema metaparadigmtico de la comparacin de objetivos o intenciones (purposes), o no hay de qu hablar como no sea lricamente.
8. Los que proponen paradigmas competidores ejercen su actividad en mundos que son diferentes en un sentido que soy incapaz de explicar ms (to explicate further) (p. 233; p. 149).
Es ignorancia querer compararlo todo teorticamente (idealistas tradicionales) o paradigmticamente (Kuhn).
9. Como actan en mundos diferentes, los dos grupos de cientficos ven cosas diferentes cuando, desde el mismo punto, miran en la misma (p. 233; p. 149).
Kuhn est, sin saberlo, en un metamundo que contiene la visin segn la cual es posible hablar de mismo punto y misma direccin en varios mundos diferentes.
9. Ya por el hecho de ser una transicin entre objetos inconmensurables, la transicin entre paradigmas competidores no se puede hacer paso a paso, bajo la compulsin de la lgica y de la experiencia neutral. Al igual que la conmutacin gestaltista, tiene que ocurrir de golpe (aunque no necesariamente en un instante), o no ocurrir (pp. 233-234, p. 149).
Aparte de lo dudoso de la inconmensurabilidad (metaparadigmtica, desde luego), hay aqu posiblemente confusin de lo psicolgico con lo teortico.
10. Cita a Darwin y a Planck. Pero Darwin no habla en su favor, ni tampoco Planck. Darwin habla metaparadigmticamente con hiptesis racional (la parcialidad de futuros cientficos) y Planck habla metaparadigmticamente sin hiptesis racional, sino vitalista (pp. 234-235; p. 150).
11. Luego rectifica bastante, con una exposicin de la que se puede inferir la importancia de la argumentacin plausible:
De todos modos, decir que esa resistencia [de cambio de paradigma] es inevitable y legtima, que el cambio de paradigma no se puede justificar mediante prueba, no es lo mismo que decir que no haya argumentos de importancia, o que no se pueda convencer a los cientficos de que han de cambiar sus convicciones. Las comunidades cientficas se han convertido repetidamente a paradigmas nuevos, aunque a veces haga falta toda una generacin para llevar a cabo el cambio. Adems, esas conversiones ocurren no a pesar del hecho de que los cientficos son humanos, sino precisamente porque lo son. Aunque algunos cientficos -sobre todo los mas viejos y ms experimentados- resistirn. Tal vez indefinidamente, la mayora de ellos ser afectada de un modo u otro. Las conversiones se irn produciendo aisladamente, hasta que, una vez muertos los ltimos recalcitrantes, la profesin entera se encuentre de nuevo ejerciendo bajo un paradigma nico, pero diferente del anterior. Por eso hemos de preguntarnos cmo se induce la conversin y cmo se resiste a ella.
Qu tipo de respuesta a esa pregunta podemos esperar? Ya por el hecho de que se formula acerca de tcnicas de persuasin, o acerca de argumentaciones contradictorias en una situacin en la que no puede haber pruebas concluyentes, nuestra pregunta es de un tipo nuevo, y exige un tipo de estudio que no se ha emprendido previamente (p. 236; p. 151).
12. Argumentos favorables al cambio de paradigma.
a) Solucin de problemas que llevaron a crisis (pp.238-239; pp.152-153).
Las pretensiones de este tipo tienen muchas probabilidades de tener xito si el nuevo paradigma muestra una precisin cuantitativa sorprendentemente mayor que la de su competidor ms antiguo(p. 238; pp. 152-153).
Luego habr un superparadigma quantitative precision...y los consiguientes problemas metaparadigmticos.
b) Prediccin de fenmenos antes no sospechados (pp. 239-240; pp. 153-154).
c) Argumentos estticos. Criterios de simplicidad (pp. 241-242; pp. 154-155).
- Aun reconociendo que, fuera de la matemtica, el paradigma nuevo suele ser grosero.
- La razn de la eficacia de estos criterios estticos es la relativa ineficacia explicativa del nuevo paradigma en su estado inicial:
Los casos como el de la mancha blanca de Fresnel son sumamente escasos. Por regla general, slo mucho despus, luego que el nuevo paradigma se ha desarrollado, aceptado y explotado, se desarrollan argumentos aparentemente decisivos: el pndulo de Foucualt para mostrar la rotacin de la Tierra o el experimento de Fizeau para mostrar que la luz se mueve mucho ms rpidamente en el aire que en al agua. El producir estos experimentos es parte de la ciencia normal, y la funcin de aquellos no est en el debate paradigmtico, sino en los textos postrevolucionarios (p. 242; p. 155).
13. Tesis sobre la resolucin de revoluciones cientficas:
Pero los debates paradigmticos no se refieren realmente a la capacidad relativa de resolver problemas, aunque hay buenas razones para formularlas como si as fuera. La cuestin es que paradigma ha de guiar en el futuro la investigacin sobre problemas muchos de los cuales ningn competidor puede afirmar que resuelve, por el momento, de un modo completo. Lo que hace falta entonces es una decisin entre modos alternativos de practicar la ciencia, y, dados las circunstancias del caso, esa decisin tiene que basarse no tanto en logros pasados cuanto en promesas para el filsofo. El hombre que adopta un nuevo paradigma en un estadio temprano tiene que hacerlo a menudo desafiando la evidencia suministrada por la resolucin de problemas. O sea, ha de tener fe en que el nuevo paradigma tendr xito ante los muchos grandes problemas con que se enfrenta, sin saber sino que el paradigma viejo ha fracasado ante algunos de ellos. Una decisin de este tipo no se puede hacer sino por fe (p. 244; pp. 156-157) [Cursivas MSL].
Mejor que fe, creencia, con argumentacin persuasiva plausible.
14. Es posible que, al principio, el nuevo candidato a paradigma tenga pocos sostenedores y que, a veces, los motivos de estos sean sospechosos. Pero, de todos modos, si son cientficos competentes, mejorarn el nuevo paradigma, explorarn sus posibilidades, y mostrarn qu sera el pertenecer a una comunidad guiada por l. Y a medida que avanza este proceso, si el paradigma est destinado a vencer en la lucha [if the paradigm is one destined to win its fight], aumentarn el nmero y la fuerza de los argumentos persuasivos que le son favorables. As se irn convirtiendo ms cientficos y continuarn la exploracin del nuevo paradigma (p. 246; p. 158) [cursiva de MSL].
Por no construir categoras metaparadigmticas, tiene que recurrir al destino.
15. No se puede decir que los que pertinazmente rechacen siempre el nuevo paradigma estn equivocados. Lo ms que se puede decir es que el hombre que sigue resistindose [al nuevo paradigma] luego que toda su profesin se ha convertido, deja ipso facto de ser un cientfico (p. 158; p. 246).
El concepto de cientfico es demasiado positivista, empirista, descriptivo. Incluso en ese caso, la afirmacin es probablemente falsable: teoras ondulatoria y corpuscular de la luz. Es verdad que este ejemplo (habra que buscar otro) lo es de unas teoras particulares; pero el mismo Kuhn la usa. La nocin de paradigma es, en efecto, vaga, y lo es por intentar ser demasiado precisa, por intentar quedarse dentro de la esencia in statu (relative) perfectionis, en vez de salir a la cultura y, en especial, a las visiones y los instrumentos conceptuales y materiales posibles en una sociedad.

XIII. Progreso a travs de revoluciones.

1. Que no pretende conclusiones en este ensayo esquemtico (p. 247; p. 159).
2.La cuestin del captulo:
Por qu es el progreso un requisito reservado casi exclusivamente a las actividades que llamamos ciencia? Las respuestas ms usuales a este problema han sido rechazados en el cuerpo de este ensayo. Tenemos que concluirlo preguntndonos si se puede hallar substitutos (p. 247; p. 159).
3. PROGRESO EN CIENCIA NORMAL.
a) Aspecto puramente semntico de la cuestin (pp. 247-250; pp. 159-161).
b) [...] una parte de la dificultad que tenemos para ver las profundas diferencias entre la ciencia y la tecnologa se tienen que relacionar con el hecho de que el progreso es un atributo evidente de ambos campos (p. 249; p. 160).
. Al hablar de main paradigms comunes a comunidades cientficas diferentes que estudian los mismos problemas (cosa que considera inslita) reconoce relatividad y jerarqua de paradigmas.
c)Aspecto cuasi-semntico:
Si, como lo hacen muchos, ponemos en duda que haya progreso en los campos no-cientficos, eso no puede deberse a que las escuelas varias no progresen. Tiene que ser porque siempre hay escuelas en competicin, cada una de las cuales pone constantemente en cuestin los fundamentos mismos de las dems (p. 251; p. 162).
d) Pero esas dudas sobre el progreso surgen tambin en las ciencias (p. 251, p. 162).
e) Conclusin sobre estos aspectos semnticos y cuasi-semnticos de la cuestin:
As pues, respecto a la ciencia normal, parte de la respuesta al problema del progreso consiste simplemente en el ojo del observador [beholder]. En progreso cientfico no es de naturaleza diferente de la del progreso en otros campos, pero la corriente ausencia de escuelas competidoras que orientan recprocamente sus objetivos y sus criterios hace que el progreso de una comunidad cientfico-normal sea mucho ms fcil de ver (p. 252; p. 162).
. Con ms eficacia aun en la ciencia por su exclusivismo, su aislamiento de las necesidades de la vida social y su rigidez (pp. 253-254; pp. 162-163)
. Consecuencia explicativa de las diferentes velocidades de progreso en ciencias naturales y sociales (pp. 254-255; pp. 163-164)
. Consecuencia respecto de la diferente importancia del libro de texto en unas y otras (p. 256; p. 164).
No consigue convencer de su inversin efecto y causa respecto de la visin tradicional, segn la cual la posibilitacin de la importancia del libro de texto y del rpido aislamiento es el camino seguro de una ciencia y no al revs.
. La misma rigidez del aislamiento normal hace muy perceptibles las situaciones de crisis (p. 256; p. 165).
Seguro que esto contradice otras afirmaciones suyas.
4. PROGRESO POR REVOLUCIONES CIENTFICAS.
a) Por qu ha de ser el progreso el concomitante visible universal de las revoluciones cientficas? Tambin aqu se puede aprender mucho preguntando qu otra cosa podra ser el resultado de una revolucin. Las revoluciones se concluyen con una victoria total para uno de los dos bandos opuestos. Cmo va a decir ese grupo que el resultado de su victoria no ha sido el progreso? [] Para ellos, al menos, el resultado de la revolucin tiene que ser progreso, y ellos se encuentran en una oposicin excelente para asegurar que los futuros miembros de la comunidad vean la historia pasada del mismo modo (pp. 256-257; p. 165).
Vicioso el final por ausencia del metaparadigma ciencia.
. El cientfico, ms que los ejercientes de otros campos creativos, llega a ver el pasado de su disciplina como algo que lleva en lnea recta al presente punto de vista de sta. Dicho brevemente: llega a ver ese pasado como progreso. Mientras permanezca en su campo, no dispone de otra posibilidad(p. 257; p. 166).
Field es metaparadigmtico.
. En las revoluciones cientficas hay prdidas, igual que ganancias, y los cientficos tienden a ser particularmente ciegos respecto de las primeras (p. 257; p. 166).
5. Rectificacin:
Por otra parte, ninguna explicacin del progreso por medio de la revolucin puede detenerse en este punto (p.258; p.166).
. Mximo (pequeo) acercamiento a la nocin del metaparadigma ciencia:
La nueva existencia de ciencia depende de que se invista del poder de elegir entre paradigmas a los miembros de una comunidad de tipo especial. Lo especial que tiene que ser esa comunidad para que la ciencia sobreviva y crezca se puede indicar por la misma fragilidad de la vinculacin de la humanidad a la empresa cientfica. Toda civilizacin conocida ha posedo una tecnologa, un arte, una religin, un sistema poltico, leyes, etc [] Pero slo las civilizaciones que descienden de la Grecia helnica han podido algo ms que la ciencia ms rudimentaria. El grueso del conocimiento cientfico es producto de Europa durante los cuatro ltimos siglos. Ningn otro lugar ni tiempo ha sostenido las especialsimas comunidades de las que procede la productividad cientfica (pp. 258-259; pp. 166-167) [cursiva de MSL]
Por un lado, valiosa alusin a divisin del trabajo. Por otro, olvido de que esas comunidades son muy diferentes en la Hlade, en el 600 y hoy.
. Caractersticas esenciales de esas comunidades:
a)Inters por resolver problemas de la naturaleza (p. 259; p. 167);
b)De detalle (Ibid);
c)Con soluciones colectivamente aceptadas (Ibid);
d)Por una comunidad bien definida (Ibid). Posible vicio de circularidad
[que esa lista de rasgos distingue la comunidad cientfica de las dems, tanto en tiempo normal como en el de crisis];
e) La capacidad de resolver problemas admitida como criterio para cambio de paradigma (p. 260; p. 168).
+ Aunque puede haber prdidas:
Aunque sin duda la ciencia crece en profundidad, puede no crecer al mismo grado en amplitud (p. 261; p. 169).
Y qu es esa profundidad?
. Pero
the nature of esas comunidades ofrece una garanta prctica de que aumentarn constantemente la lista de los problemas resueltos por la ciencia y la precisin de las soluciones (p. 262; p.169).
Quiz sea esto ltimo la profundidad. Pero metaparadigmtica.
6. PERSPECTIVA DE UNA SOLUCIN MS PRECISA DEL PROBLEMA DEL PROGRESO EN LAS CIENCIAS.
a) El proceso de desarrollo descrito en este ensayo ha sido un proceso de evolucin desde comienzos primitivos, procesos cuyos estadios sucesivos se caracterizan por una comprensin de la naturaleza cada vez ms detallada y refinada. Pero nada de lo dicho o de lo que pueda decirse habla de un proceso de evolucin hacia algo (pp. 262-263; pp. 169-170).
Pero, cules son los criterios de detalle y refinamiento?
b) Sirve realmente para algo imaginarse que hay alguna exposicin completa, objetiva y verdadera de la naturaleza y que la medida propia del logro cientfico es la medida en la cual nos lleva ms cerca de ese objetivo ltimo? (p.263; p. 170) [cursivas MSL].
Posible confusin idealista.
c) Defensa ad hominem de las tesis, por comparacin con evolucionismo teolgico y teleolgico y evolucionismo darwinista (pp. 263-265; pp. 170-171).
Ridcula analoga, porque una cosa es teleologa teolgica y otra cosa la humana.
d) Cauta insistencia en la analoga, sobre todo en la nocin de ms apto, de adaptacin, del conjunto de instrumentos admirablemente adaptado al que llamamos conocimiento cientfico (p. 265; p. 172).
Pero,adaptado a qu?.
e) [...] sin utilizar un objetivo puesto, una verdad cientfica permanente y fija (p. 266; p. 172).
El objetivo es la realidad misma [no su imagen] y su transformacin.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter