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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2006

Quieren Estados Unidos e Israel un Oriente Prximo sumido en una guerra civil?

Jonathan Cook
The Electronic Initfada

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La era del Oriente Prximo fuerte, apuntalado por occidente y obediente a la poltica occidental parece definitiva y verdaderamente terminada. Su poder est siendo reemplazado por el gobierno por medio de la guerra civil, al parecer el modelo favorito del gobierno estadounidense en toda la zona.

Los territorios palestinos ocupados, Lbano e Iraq amenazan con sumirse, o ya lo estn, en luchas fraticidas. Siria e Irn podran ser pronto los prximos, destrozados por ataques que, segn se dice, est planeando Israel en nombre de Estados Unidos. Es probable que las repercusiones puedan consumir la zona.

A los polticos occidentales les gusta describir la guerra civil como una consecuencia del fracaso de occidente en intervenir ms eficazmente en Oriente Prximo. Si nos hubiramos comprometido ms en el conflicto israelo-palestino, o nos hubiramos opuesto ms agresivamente a las manipulaciones sirias en Lbano, o hubiramos sido ms prcticos en Iraq, se habran podido evitar las luchas. Lo que subyace a ello, por supuesto, es que sin el benvolo asesoramiento occidental, las sociedades rabes son incapaces de salir por s mismas de su primario estado de barbarie.

Pero, de hecho, cada uno de estos desmoronamientos de los valores sociales parecen haber sido maquinados ya sea por Estados Unidos o por Israel. En Palestina, Lbano e Iraq la diferencia sectaria es menos importante que un conflicto de ideologas polticas e intereses mientras facciones rivales discrepan acerca de someterse, o resistir, a las interferencias estadounidenses o israeles. De dnde derivan las facciones sus fondos y su legitimidad -la opcin se limita cada vez ms a Estados Unidos e Irn- parece determinar su posicionamiento en esta confrontacin.

Palestina est conmocionada porque los ciudadanos palestinos estn divididos entre su democrtico deseo de ver que se opone resistencia a la ocupacin israel -en elecciones libres mostraron que crean que Hamas era el partido mejor situado para llevar a cabo este objetivo- y la necesidad bsica de poner comida en la mesa para sus familias. El asedio econmico conjunto israel e internacional al gobierno de Hamas, y a la poblacin palestina, ha hecho inevitable una amarga lucha interna por el control de los recursos.

Lbano se est desmoronando porque los libaneses estn divididos: algunos creen que el futuro del pas radica en atraer capital occidental y en dar la bienvenida al abrazo de Washington, mientras que otros consideran que los intereses estadounidenses son una tapadera para que Israel realice su antiguo diseo de convertir Lbano en un Estado vasallo, con o sin una ocupacin militar. El lado que elijan los libaneses en el actual pulso refleja su opinin acerca de lo plausibles que son las afirmaciones de la benevolencia occidental e israel.

Y la carnicera en Iraq no es simplemente el resultado de la anarqua -como se suele describir- sino que tambin tiene que ver con los grupos rivales, los imprecisos "insurgentes", que utilizan diferentes y contradictorias estrategias: tratan de derrocar a los ocupantes anglo-estadounidenses y castigar a los iraques sospechosos de colaborar con ellos; obtienen beneficios del rgimen ttere iraqu y se disputan posiciones influyentes antes de la inevitable salida triunfal de los estadounidenses.

Se podan haber previsto todas estas consecuencias en Palestina, Lbano e Iraq - y casi con seguridad lo fueron. Ms an, cada vez parece ms probable que las crecientes tensiones y carnicera fueron planeadas. Ms que el problema sea la ausencia de la intervencin occidental, parece que el objetivo de la intervencin es, precisamente, la violencia y fragmentacin de estas sociedades.

En Gran Bretaa han aparecido pruebas que sugieren que se fue el caso en Iraq. El testimonio ofrecido por un importante alto cargo britnico a la comisin de investigacin Butler de 2004, que investig los errores garrafales de la inteligencia durante el periodo previo a la invasin de Iraq, fueron tardamente publicados esta semana, tras los intentos del Foreign Office de silenciarlo.

Carne Ross, un diplomtico que ayud a negociar varias resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, declar a la comisin de investigacin que los altos cargos britnicos y estadounidenses saban muy bien que Sadam Husein no tena armas de destruccin masiva, y que derrocarlo llevara al caos.

"Recuerdo que varias ocasiones el equipo britnico formul con palabras este punto de vista durante nuestras discusiones con Estados Unidos (que estaban de acuerdo)", afirm, y aadi: "Al mismo tiempo, cuando Estados Unidos sacaba a relucir el asunto, muchas veces argumentbamos que el 'cambio de rgimen' no era aconsejable, ms que nada por la razn de que Iraq se sumira en el caos".

La pregunta obvia, entonces, es por qu Estados Unidos querra la guerra civil que asola todo Oriente Prximo y que, aparentemente, amenaza intereses estratgicos como el suministro de petrleo y la seguridad de un aliado regional clave, Israel?

Hasta la presidencia de Bush hijo, la doctrina estadounidense en Oriente Prximo ha sido instalar o apoyar hombres fuertes, mantenerlos o sustituirlos cuando caan en desgracia. Entonces, por qu el dramtico y, cuando menos aparentemente, incomprensible cambio de poltica?

Por qu permitir el aislamiento y humillacin de Yasser Arafat en los territorios ocupados, seguido por Mahmoud Abbas, cuando ambos podran haber sido cultivados fcilmente como hombres fuertes si se les hubieran dado las herramientas que implcitamente prometi el proceso de Oslo: un Estado, la pompa del cargo y los medios coercitivos para imponer su voluntad sobre grupos rivales como Hamas? Con escasas concesiones a Israel que mostrar durante aos de, ambos les parecan a los palestinos ms perritos falderos que rottweilers.

Por qu armar un escndalo repentino e innecesario acerca de la interferencia de Siria en Lbano, una interferencia que occidente alent en un principio como un modo de mantener tapada la violencia sectaria? Por qu desbancar a Damasco de la escena y promover entonces una "Revolucin del Cedro" que le hizo el juego a los intereses de una sola seccin de la sociedad libanesa y sigui ignorando las inquietudes de la comunidad ms grande e insatisfecha, los chis? Qu podra resultar de esto sino la explosin del resentimiento y la amenaza de la violencia?

Y por qu invadir Iraq con el falso pretexto de localizar armas de destruccin masiva y el derrocamiento del dictador, Sadam Husein, que durante dcadas haba sido armado y apoyado por Estrados Unidos y haba mantenido a Iraq unido de manera eficaz aunque despiadada? De nuevo, gracias al testimonio de Carne est claro que nadie en los servicios de inteligencia pensaba que Sadam planteara realmente una amenaza para Occidente. Incluso si haba que "contenerlo" o posiblemente reemplazarlo, como parecan creer los predecesores de Bush, por qu el presidente decidi simplemente derrocarlo, dejando un vaco de poder en el corazn de Iraq?

La respuesta parece tener relacin con el ascenso de los neocons, que finalmente se hicieron con el poder con la eleccin del presidente Bush. La pgina web ms popular de Israel, Ynet, observ hace poco acerca de los neocons: "Muchos son judos que comparten el amor a Israel."

La visin de los neocons de la supremaca global estadounidense est ntimamente unida a la supremaca regional de Israel, y depende de ella. No se trata tanto de que los neocons elijan promover los intereses de Israel por encima de los de Estados Unidos como de que ellos consideran inseparables e idnticos los intereses de ambas naciones.

Aunque se suelen identificar con la derecha israel, la alianza poltica de los neocons con el Likud refleja fundamentalmente su apoyo a adoptar medios beligerantes para alcanzar sus objetivos polticos, ms que a los propios objetivos.

El objetivo constante de la poltica israel, de izquierda y de derecha, ha sido durante dcadas adquirir ms territorio a expensas de sus vecinos y consolidar su supremaca regional por medio del "divide y vencers", particularmente de sus vecinos ms dbiles, como los palestinos y los libaneses. Siempre ha abominado el nacionalismo rabe, especialmente la variedad baathista en Iraq y Siria, porque pareca inmune a las intrigas israeles.

Durante muchos aos Israel favoreci el mismo enfoque colonial que occidente utiliz en Oriente Prximo, donde Gran Bretaa, Francia y despus Estados Unidos apoyaron a dirigentes autocrticos, generalmente de poblaciones minoritarias, para gobernar sobre la mayora en los nuevos Estados que haban creado, ya fueran cristianos en Lbano, alhuitas Siria, sunnis in Iraq, o hachemitas en Jordania. De este modo las mayoras se debilitaron y las minoras se vieron obligadas a hacerse dependientes de los favores coloniales para mantener su posicin privilegiada. Por ejemplo, la invasin israel de Lbano en 1982 fue diseada de forma similar para ungir a un hombre fuerte cristiano y ttere de Estados Unidos, Bashir Gemayel, como un presidente dcil que estara de acuerdo con una alianza anti-siria con Israel.

Pero dcadas de controlar y oprimir a la poblacin palestina permitieron a Israel desarrollar un enfoque diferente al divide y vencers, que se puede denominar caos organizado, o el modelo de "discordia", uno que vino a dominar primero sus ideas y luego las de los neocons.

Durante su ocupacin de Cisjordania y Gaza, Israel prefiri la discordia a un hombre fuerte, consciente de que el prerrequisito para este ltimo habra sido la creacin de un Estado palestino y suministrarle una fuerza de seguridad bien armada. Ninguna de esas opciones fue nunca contemplada seriamente.

Slo brevemente y bajo presin internacional Israel fue obligado a transigir y a adoptar parcialmente el modelo de hombre fuerte permitiendo la vuelta de Yasser Arafat del exilio. Pero la reticencia de Israel a dar a Arafat los medios para asentar su gobierno y suprimir a sus rivales, como Hamas, llev inevitablemente al conflicto entre el presidente palestino e Israel, que acab con la segunda Intifada y la readopcin del modelo de discordia.

Este ltimo enfoque explota los fallos de la sociedad palestina para exacerbar las tensiones y la violencia. Israel lo logr inicialmente promoviendo la rivalidad entre dirigentes regionales y de clan que fueron obligados a competir por el patrocinio de Israel. Ms tarde, Israel foment la emergencia del extremismo islmico, especialmente en la forma de Hamas, como un contrapeso para la creciente popularidad del nacionalismo laico del partido de Arafat, Fatah.

El modelo de discordia de Israel est llegando ahora a su apoteosis: un guerra civil de baja intensidad y permanente entre la vieja guardia de Fatah y los advenedizos de Hamas. Este tipo de luchas internas palestinas agota tilmente las energas de la sociedad y su habilidad para organizarse contra el enemigo real: Israel y su imperecedera ocupacin.

Segn parece, a los neocons les impresion este modelo y quisieron exportarlo a otros Estados de Oriente Prximo. Con [el gobierno] Bush lo vendieron a la Casa Blanca como una solucin a los problemas de Iraq y Lbano, y ltimamente tambin de Irn y Siria.

No hay duda de que el objetivo del ataque israel a Lbano de este verano fue provocar una guerra civil. El ataque fracas, como admiten incluso los israeles, porque la sociedad libanesa se unin detrs de la impresionante muestra de resistencia de Hizbullah en vez de, como se esperaba, atacar a la milicia chi.

La semana pasada la pgina web israel Ynet entrevist a Meyrav Wurmser, una ciudadana israel y co-fundadora de MEMRI, un servicio que traduce los discursos de los dirigentes rabes y sobre el que hay fuertes sospechas de que tenga relacin con los servicios de seguridad israeles. Tambin es la mujer de David Wurmser, un importante consejero neocon del vice-presidente Dick Cheney.

Meyrav Wurmser revel que el gobierno estadounidense haba dado largas pblicamente al asunto durante el ataque israel a Lbano porque esperaba que Israel extendiera su ataque a Siria.

"El enfado [en la Casa Blanca] se deba al hecho de que Israel no luch contra los sirios ... Los neocons son responsables de que Israel se tomara mucho tiempo y espacio... Crean que permitira ganar a Israel. En gran parte se deba la idea de que Israel luchara contra el enemigo real, el que respalda a Hizbullah. Era obvio que es imposible luchar directamente contra Irn, pero la idea era que se iba a atacar al importante y estratgico aliado [Siria] de Irn".

Wurmser continu: "Para Irn es difcil exportar su revolucin chi sin unirse Siria, que es el ltimo pas nacionalista rabe. Si Israel hubiera atacado a Siria, hubiera sido un golpe tan duro para Irn que le hubiera debilitado y cambiado el mapa estratgico de Oriente Prximo".

Los neocons hablan mucho de cambiar el mapa de Oriente Prximo. Igual que Israel est desmembrando los territorios ocupados en ghettos an ms pequeos, Iraq est siendo despiezado en mini-Estados enfrentados. Se espera que la guerra civil desve las energas iraques de la resistencia a la ocupacin estadounidense y hacia consecuencias ms negativas.

Parece que a Irn y Siria les esperan destinos similares, al menos si, a pesar de que su influencia est languideciendo, los neocons logran llevar a cabo su visin durante los dos ltimos aos de [gobierno de] Bush.

La razn es que parece que Israel y sus aliados neocons tienen un enorme inters en un Oriente Prximo catico y enfrentado, aunque para otros observadores ms informados esto sea un desastre. Aquellos creen que todo Oriente Prximo puede ser controlado con xito de la misma manera que Israel ha controlado a la poblacin palestina dentro de los territorios ocupados, donde se han acentuado las divisiones religiosas y laicas, y dentro del propio Israel, donde durante muchas dcadas los ciudadanos rabes fueron "des-palestinizados" y convertidos en musulmanes, cristianos, drusos y beduinos inactivos y faltos de identidad.

Esta conclusin puede parecer insensata, pero tambin lo es la idea de la Casa Blanca de que est envuelta en un "choque de civilizaciones" que puede ganar con una "guerra contra el terrorismo".

Todos los Estados son capaces de actuar de una manera irracional o auto-destructiva, pero Israel y quienes lo apoyan parecen ms vulnerables a este defecto que la mayora. La razn de ello es que la percepcin que tiene Israel de su zona ha sido fuertemente distorsionada por la ideologa oficial del Estado, el Sionismo, que es la creencia en el derecho inalienable de Israel a preservarse a s mismo como un Estado tnico, por sus confusas ideas, extraas para una ideologa laica, acerca de los judos que retornan a una tierra prometida por Dios, y por su desprecio, y negativa a entender, por todo lo que sea rabe o musulmn.

Ms locos somos nosotros si esperamos un comportamiento racional de Israel o de sus aliados neocons.

Jonathan Cook es un escritor y periodista que vive en Nazareth, Israel. Su libro, Blood and Religion: The Unmasking of the Jewish and Democratic State, est publicado por Pluto Press



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