Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2004

Palabras por los nios de Besln

Rosa Miriam Elizalde
Cubadebate


Confieso que llor cuando vi las imgenes desgarradoras de los nios muertos y traumatizados en Besln. Esa fue mi primera reaccin. La segunda, recordar que mi hija Alejandra empezaba sus clases tambin este seis de septiembre y que si no viviera en Cuba hubiera podido estar a merced de la muerte. Ms sosegada, pens en el poema de Mirta Aguirre, nuestra olvidada y profunda poeta comunista, que le dedic unos versos a los nios de Kerch, antigua ciudad rusa ocupada por los fascistas alemanes. Mirta cuenta que un da los nazis ordenaron que los pequeos fueran enviados a la escuela. No volvieron nunca. Entre este hecho y el acontecido el primer da de clases en Besln ha transcurrido ms de medio siglo, pero qu ha cambiado? Cul es la diferencia entre fascismo y terrorismo? No la hay: en Kerch y en Besln ms de doscientos nios muertos. Por eso prefiero cederle hoy la columna a Mirta Aguirre y a estos, sus versos tan actuales:

Escuchadme, sonrientes mujeres, descuidados hombres,/amas de casa que discuts la calidad del pan y diariamente/repasis los botones/a la ropa blanca.

Escuchadme, vosotros que vais a la oficina o a la fbrica,/grvidas esposas,/campesinos que hablis del precio injusto del tomate,/muchachos deportistas,/directores de orquesta.

All es otro planeta. Un desbordado,/negro planeta de terror y angustia.

Y yo no podra hoy hablaros de otra cosa/sino de nios. De doscientos cuarenta y cinco nios.

Alguien, en Kerch, mand que fueran a la escuela./Aun entre la sangre y el rencor y el odio y la venganza,/las madres supieron encontrar pan fresco,/suaves hogazas rubias,/redondeadas manzanas,/un poco de almbar rezagado, alguna/alegre, dorada, joven, mgica ciruela./Porque hasta cuando hay guerra y sombra y odio/los nios tienen hambre en la escuela a medioda.

Salieron con sus libros, con sus plumas,/sospechosas de suciedad las hojas del cuaderno./Y a las seis de la tarde no volvieron, ni a las siete./Y no volvieron a las nueve de la noche./Ni al otro da, ni al otro,/ni el domingo.

Despus los encontraron./Amasijo de fango y plomo y muerte./Y manzanas pudrindose./Y dulces panes tiernos/empapados en sangre./Y lpices y libros/empapados en sangre./Y, entorno, ese universo extrao de cuchillas,/de cuerdas y pedazos,/de motas de algodn y esferas de cristal y cosas,/que habita sin cesar las ropas de los nios,/empapado en su sangre.

Y ahora, decid vosotros,/contestadme vosotros si es posible/vacilar un instante!




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