Las diferencias del precio del agua que se
consume en los hogares españoles son de hasta el 426 por ciento
según las ciudades, según un estudio que ha elaborado la Federación
de Consumidores en Acción (FACUA).
Según esta organización, el del agua es el único suministro
doméstico que no tiene una normativa nacional que regule los
derechos de los usuarios, por lo que ha reivindicado al Gobierno su
elaboración.
Ha pedido además a los ayuntamientos que implanten ciclos
integrales del agua, ya que a su juicio una de las principales
carencias en numerosos municipios es que no se depuran
adecuadamente.
El estudio de la FACUA revela que las tarifas son muy distintas
en función de cada ciudad, y esta organización considera que la
actuación del Gobierno para fomentar tarifas de agua que incentiven
el ahorro puede contribuir a reducir esas diferencias.
Veintidós de las veintiocho ciudades estudiadas establecen
tarifas por bloques de consumo, pero con criterios dispares; sólo
doce municipios aplican factores de corrección a las familias que
superen un determinado número de miembros, también con criterios
diferentes según la ciudad.
Castellón, Madrid y Pamplona son las ciudades con el suministro
de agua más económico, frente a Palma de Mallorca, Barcelona y
Alicante, que tienen los precios más altos.
Al incluir los cánones que aplican diecisiete de las veintiocho
ciudades encuestadas al saneamiento o al abastecimiento,
generalmente para sufragar la mejora de las infraestructuras, el
estudio concluye que los usuarios de Palma de Mallorca son los que
pagan las tarifas más elevadas, y los de Logroño las más bajas.