Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2006

La conferencia de Tehern y los Faurisson [1] proisraeles

Bruno Guigue
oumma.com

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por Caty R. y revisado por Juan Vivanco


La conferencia sobre el genocidio hitleriano organizada por Tehern, como era de esperar, origin una avalancha de protestas indignadas. Gran operacin meditica, esta iniciativa provocadora pretenda, a todas luces, lanzar un rdago simblico. En el enfrentamiento verbal con Occidente, el rgimen iran la emprendi con uno de sus principales tabes y despus de la crisis de las caricaturas, ha infligido a los occidentales los rigores de la ley del talin: "ustedes insultan lo ms sagrado que tenemos, as que no se sorprendan si nosotros hacemos lo mismo".

Evidentemente, el blanco privilegiado de esta ofensiva simblica no se ha escogido al azar. La brutalidad de la represin israel alimenta diariamente el rechazo hacia Israel en el mundo rabe y musulmn. Pero sobre todo, la impunidad de la que disfruta el ocupante [de Palestina] gracias a la complicidad occidental, acredita la idea de que el remordimiento por el holocausto equivale a un cheque en blanco. "Hoy el holocausto se ha convertido en un fetiche para las superpotencias, el pretexto para agredir y amenazar a los pases de la regin", resume Mahmud Ahmadineyad

Cmo podramos negarlo? La memoria de la Shoah se ha convertido, en las manos de Israel y sus aliados, en un arma temible de intimidacin masiva: persuade a los israeles de que la violencia que ejercen contra los dems no es reprochable, paraliza cualquier veleidad de oposicin a la poltica israel en el seno del mundo occidental y coloca de nuevo en las filas del "Bien absoluto" a un estado judo nacido para reparar el "Mal absoluto".

Ese es el esquema ideolgico que ha querido desenmascarar la iniciativa iran. Como subrayaron sus promotores, la conferencia no se refera tanto a la realidad histrica de la Shoah como a su uso simblico en provecho de Israel. No importa si el genocidio hitleriano se produjo como acredita la historia oficial, sino el hecho de que ese acontecimiento proporcion una poderosa justificacin moral al proyecto sionista. Sacndola del registro de la historia profana, la Shoah ha convertido al estado judo en una entidad metafsica.

La memoria de esta tragedia espantosa cre, en provecho de Israel, un cordn sanitario infranqueable. Artefacto colonial incrustado a la fuerza en las ruinas de la Palestina rabe, Israel se convirti en un santuario inviolable, el brillante smbolo de una dominacin legtima que devuelve a todo Occidente el reflejo narcisista de su propia superioridad. Ante el espectculo de las conquistas israeles, el hombre occidental se siente complacido doblemente: alivia su conciencia moral oprimida por el holocausto, a la vez que experimenta el orgullo de una supremaca, la de la civilizacin sobre la barbarie.

Naturalmente, era absurdo convocar a Robert Faurisson para apoyar este anlisis. Adems de moralmente dudoso, el flirteo con el charlatn de Lyon es un error poltico. Poniendo en duda la existencia de las cmaras de gas, la fbula negacionista acaba por arrojar dudas sobre la duda misma. Entonces no nos queda ms que un pramo donde la realidad se desvanece y las palabras no quieren decir nada. Quin impedir maana a otros negacionistas negar la existencia de los 10.000 presos rabes que se pudren en las crceles israeles?

Hbilmente subrayada por los medios de comunicacin dominantes, esta ambigedad de la conferencia iran no minimiza su significado, pero est claro que la causa palestina no tiene nada que ganar con ella. Esta confusin de los gneros apenas afecta a su legitimidad, pero enturbia extraamente el mensaje. En una palabra, no hay ninguna necesidad de acreditar las tesis negacionistas para poner en solfa la legitimidad de un estado que encubre su fascismo vistindose con el traje de rayas de los deportados.

Adems de la cuestin del negacionismo, el otro asunto propuesto por la iniciativa de Tehran es el antisionismo. Podemos profetizar hoy la desaparicin del Estado de Israel? La radicalidad del mensaje no tiene connotaciones de encantamiento? Desdeando estas cuestiones, el comentario predominante utiliza exclusivamente el registro moral y lanzando un anatema sobre el presidente iran, elude oportunamente la pregunta esencial: por qu precisamente Israel es el nico estado cuya existencia plantea problemas?

Para esta pregunta conocemos de memoria la respuesta oficial. Teorizada por los intelectuales que tienen all sus intereses, se resume en una palabra: antisemitismo. El abracadabra, la palabra mgica que lo dice todo, que condensa en un fogonazo las angustias del mundo moderno. Apenas proferida, impone la circunspeccin y paraliza el pensamiento crtico. Blandida como una amenaza, prescribe el silencio como si algo terrorfico y sagrado estuviera en juego, condenando a todos a vigilar sus declaraciones para no blasfemar.

Porque para la ideologa dominante, el rechazo a Israel no tiene nada de poltico, es sencillamente una enfermedad del espritu. Disfrazada con los ropajes del antisionismo, es una forma comprobada de sida mental. Hablando con propiedad no hay antisionistas, slo antisemitas rencorosos y retorcidos, eternamente al acecho del judo. El sumo sacerdote de esta nueva inquisicin, Alain Finkielkraut, los ve por todas partes, esos antisemitas!, los acosa sin descanso, los bombardea con anatemas. A semejanza de BHL (Bernard Henri Lvy), amasa las regalas de una notoriedad que se sustenta exclusivamente en esta paranoia mantenida a golpe de perogrulladas sentenciosas.

Antisemitas las familias palestinas de la franja de Gaza reducidas a cenizas por los obuses del ejrcito israel? Los "Faurisson" proisraeles querran convencer de esto al mundo entero. Como dice el historiador israel Zeev Sternhell, es mucho ms fcil denunciar a los antisemitas que preguntarse cmo reaccionaran los israeles si sufrieran en sus carnes una ocupacin militar desde hace 40 aos. Esos tanques destructores, de la estrella de David, enviados a tierra rabe para sembrar el terror en nombre del estado judo, no tienen nada que ver con el rechazo a Israel?

Fuera de los crculos de la intelectualidad parisina, la descalificacin del antisionismo por asimilacin con el antisemitismo, en realidad, no tiene ningn sentido. Frente al mundo real, la condena abstracta del antisemitismo cae en el ridculo: antisemitas los misiles antitanques de Hezbol?, antisemitas los kalashnikov de Hams? Si usted combate al estado de Israel, que se proclama "el estado judo", usted se convierte inmediatamente en un vulgar un antisemita.

Pero que Israel transforme la Franja de Gaza en el Oradour-sur-Mditerrane [2] no choca con los supuestos morales de los comentaristas occidentales. Y la entrada en el gobierno israel de un fascista moldavo no impide que los dirigentes europeos le hagan reverencias. Hace ya veinte aos, el profesor Yeshayahu Leibowitz calific la poltica israel como "judeonazi". Fuera Leibowitz! Hoy tenemos omnipresente a Finkielkraut, para quien la palabra "apartheid" para designar la ocupacin israel es una obscenidad con connotaciones genocidas.

La jactancia de los perdonavidas del antisemitismo es un discurso obsesivo que tiene como nica misin, a todas luces, la negacin de la realidad. En cuanto al principal acicate del antisionismo, es el mismo estado de Israel. A quin le puede extraar, por otra parte, que el rechazo de la empresa sionista tome cada vez un cariz ms radical? "Cuando dije que Israel iba a desaparecer, expres lo que los pueblos tenan en el corazn", confiesa el presidente iran. De quin es la culpa? Negando el intercambio de paz por territorios, Israel se expone deliberadamente a una guerra interminable.

Con su obstinacin, Israel est instruyendo su propio proceso. Niega categricamente el derecho de regreso de los refugiados. Ha convertido la Jerusaln reunificada en su capital eterna. Ha declarado irreversible la implantacin de los principales bloques de colonias en Cisjordania. Acaba de proclamar que la anexin del Goln sirio tambin es definitiva. Es decir, no hay nada que negociar. Y pretende que el mundo rabe deje de ser antisionista, y renuncie a la lucha contra un estado que prospera esquilmndolo

Las ridculas "faurisoneras" de unos y otros apenas enmascaran una realidad que se deja ver en los puestos de control de Cisjordania, en el espectculo de Lbano devastado, en el inmenso suburbio de la Franja de Gaza: el corazn del mundo rabe vctima de un terrorismo de estado que las potencias occidentales aplauden como expiacin secreta de un crimen cometido en masa hace sesenta aos. Si la conferencia de Tehern tiene por lo menos una virtud, es devolver a la memoria amnsica de Occidente el recuerdo de aquella ingente aberracin histrica.

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Faurisson

http://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo_Faurisson

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_Oradour-sur-Glane

Texto original en francs: http://oumma.com/spip.php?article2291

Caty R. y Juan Vivanco pertenecen a los colectivos de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores y la fuente.



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