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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2007

Del tiempo de cerezas al fro invierno

Floren Aoiz
Gara


En marzo de este ao tuve el honor de publicar en este mismo peridico un artculo en el que celebraba la noticia del alto el fuego de ETA, un elemento importante dentro de una sucesin de factores positivos que apuntaban un horizonte esperanzador. Pasados nueve meses, y ante la noticia del atentado en Barajas atribuido a ETA, creo que es imprescindible situar cada fenmeno en su contexto. Lo era entonces y lo es ahora.

Vaya por delante que, como deca Bergamn, yo soy un sujeto no un objeto y, por tanto, cuanto escribo es subjetivo. Es ms, aclaro que este artculo es un manifiesto por el xito futuro del proceso frente a quienes quieren darlo por finiquitado. Mis reflexiones parten de una gran preocupacin por lo mal que se han hecho las cosas en el pasado y pasan por una notable inquietud acerca de este presente convulso, pero miran hacia un futuro que no est escrito. Esa es, precisamente, una de sus ventajas: es posible hacer bien lo que se ha hecho fatal. Pero slo si realmente se quiere hacerlo.

La declaracin de ETA de marzo era consecuencia de una serie de movimientos previos en los que el Gobierno espaol particip. Es imposible entenderla en otros parmetros. La versin oficial, que apuntaba a una decisin unilateral de ETA movida por su supuesta debilidad, ha quedado desmentida de un modo rotundo por los hechos posteriores. Lo ocurrido en Barajas no puede analizarse al margen del contexto, y sobre todo de las bases sobre las que se asentaba la declaracin de marzo, unas bases que el Gobierno espaol ha derrumbado con su psima gestin poltica del proceso.

Un gobierno que dice buscar la paz no tendra que tener miedo a reconocer que ha trabajado para lograrla. La falta de sinceridad del Gobierno espaol en esta cuestin pareca, en marzo, un mal menor. A lo largo del tiempo transcurrido desde entonces ha aparecido como sntoma de un problema realmente grave: el Gobierno espaol quera un proceso de liquidacin del independentismo vasco, y tan pronto como cont con la baza propagandstica del alto el fuego de ETA ech el freno y fue perfilando una estrategia basada en la persistencia e incluso el agravamiento de la represin y una tan cansina como funesta insistencia en que no estaba dispuesto a pagar ningn precio poltico.

Podra apuntar numerosos argumentos contra esa posicin, pero dejar que lo haga "El Pas". Algunas de las ms penetrantes descalificaciones de esta estrategia se han publicado en ese diario. El pasado da 10 de diciembre varios expertos que el peridico no identificaba apuntaban que el proceso amenaza con derrumbarse debido a la falta de determinacin del Gobierno de Jos Luis Rodrguez Zapatero y a la incapacidad del entorno de ETA de comprender que en una democracia como la espaola el Ejecutivo no tiene poder absoluto. No merece la pena perder tiempo desmontando la segunda parte del enunciado; nos quedaremos con la primera, que era reforzada con esta idea: el motivo por el cual el proceso est en crisis es la percepcin de ETA y su entorno de que no se les est permitiendo, ni se les permitir, perseguir sus objetivos por la va democrtica, o con esta otra: Uno de los entrevistados cuya experiencia negociadora ha estado ms vinculada al lado gubernamental de los conflictos afirma que es 'ridcula' la idea de que se poda llevar a cabo un proceso de paz serio (...) sin que el componente poltico de ETA pudiese participar de manera legal en la poltica. 'Sencillamente, no se puede', afirma.

Podramos aadir a estas reflexiones otros datos, como el de la sentencia inquisitorial contra Iaki De Juana, ahora mismo al borde la muerte, pero quien mejor ha resumido la actuacin de Gobierno espaol ha sido el propio Rodrguez Zapatero, que se ha jactado de no haber dado un solo paso. El PSOE ha llegado incluso a elaborar un vdeo para acusar al PP de haber realizado movimientos el ao 1998.

Y, sin embargo, todava la vspera del atentado Rodrguez Zapatero haca un balance positivo del ao 2006 y adelantaba que el 2007 sera mejor. De nuevo una racin de optimismo como mecanismo de manipulacin de la sociedad y estrategia para eludir responsabilidades. La contraposicin entre las palabras huecas de Rodrguez Zapatero y el atentado de unos pocas horas despus ha descubierto esta maniobra propagandstica. Hace escasos das Rubalcaba convoc con urgencia una rueda de prensa para no desmentir ni confirmar una supuesta reunin con ETA y lamentar una filtracin unnimemente atribuida a su propio Gobierno. Saban que el dilogo entre partidos polticos se haba bloqueado y sin duda tenan datos sobre sus relaciones con ETA que los dems desconocemos. A qu ha estado jugando el Gobierno de Rodrguez Zapatero, un gobierno que, es mejor no olvidarlo, lleg a La Moncloa por el hundimiento de un PP que menta descaradamente?

La inmensa mayora de la sociedad vasca desea un autntico proceso democrtico que permita la superacin del conflicto. Ese proceso es necesario y por eso debe hacerse posible. Ya sabemos cmo no deben hacerse las cosas. Tambin sabemos que la apuesta de la izquierda abertzale no es coyuntural ni superficial, sino un decidido compromiso con el proceso. El Gobierno espaol y las fuerzas polticas que estn a su lado podran ahora agarrarse al atentado para justificar un inmovilismo que ya era constatable antes de este acontecimiento. Podran dar por roto un proceso que ellos mismos ya haban hecho inviable. Pero tambin podran cambiar de actitud y hacer viable el tiempo de cerezas que tanto anhelamos.


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