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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-01-2007

La culpa

Iaki Soto
Gara


El editorial del diario El Pas del domingo, el da despus de la explosin de una bomba en Madrid, se titulaba La culpa la tiene ETA. Pues bien, en mi opinin, una parte importante de la responsabilidad respecto a la situacin en la que nos encontramos es, precisamente, de El Pas. La culpa la tienen los progres metropolitanos, fingidos cos- mopolitas, que durante todo este tiempo se han empeado en negar la evidencia y en vender a la poblacin espaola que estbamos ante la rendicin de ETA. Ellos son los responsables de generar entre los espaoles la ilusin de que los vascos suframos el sndrome del sur.

Segn todos los expertos, nuestro conflicto es relativamente fcil de resolver, comparado con otros. El viernes, la noticia de Madrid no apareca en los titulares de los medios internacionales, incapaz de compe- tir con la situacin en Irak, la catstrofe de Indonesia, o los ataques de Tailandia. Segn los expertos, los medios juegan un papel importante en las resoluciones de conflictos. El Pas, sin lugar a dudas, lo ha jugado. Y es completamente negativo.

Conviene apuntar que, paradjicamente, los desaparecidos en Bangkok son turistas occidentales, no emi- grantes latinos como en el caso de Madrid. Por lo tanto, las vctimas de Bangkok son candidatos de primeras pginas y las de Madrid no. Apunto esto porque en estos momentos es prioritario hacer llegar a la comunidad ecuatoriana en Euskal Herria, muy importante en algunas zonas, y al pueblo de Ecuador en general nuestra solidaridad y un mensaje que les ayude a entender una situacin tan dura, aunque sea para oponerse.

Debilidad

Gran parte del fracaso que representa la bomba del aeropuerto est en relacin con la posicin de debilidad de Rodrguez Zapatero. Tras llegar a la direccin de su partido y al gobierno por sorpresa, ha conseguido erigirse en un lder para los espaoles, pero no ha sido capaz de condicionar del todo la herencia del felipismo.

La postura beligerante que ha mantenido El Pas, tanto en relacin al proceso como a la posicin de Zapatero en l, es otro sntoma de esa debilidad. Las filtraciones de ese peridico sobre las conversaciones sealaban que una de las rei- vindicaciones de ETA era que el gobierno controlase las decisiones de los juzgados especiales. Cmo podra Zapatero hacerlo si no es capaz de gestionar el apoyo, aunque sea crtico, de su peridico ms afn?

En todo caso, l es el responsable de haber autolimitado su capacidad de accin. No es fcil maniobrar para el fortalecimiento de tu gente en la estructura del partido y, a la vez, desarrollar pblicamente una pedagoga poltica que condiciona ese fortalecimiento. Ceder esa labor a Rubalcaba ha sido, seguramente, uno de sus mayores errores.

Modelos

El nico modelo que Zapatero no ha desestimado es el irlands. Su reunin con Blair lo escenifica. Por el contrario, en el proceso cataln, desestim el modelo quebequs esperemos que los vascos que reivindican el modelo cataln apuren su cava y nos dejen en paz, y neg paralelismos con Montenegro o Sudfrica. Nos dej con el irlands y con l se ha topado.

La disidencia republicana irlandesa basa gran parte de su discurso en que, tras los atentados de la city de Londres y Manchester, la victoria del IRA era inminente. Por ello se oponen al proceso de paz, aunque no tengan alternativas a ste. Los republicanos, por el contrario, saben que el IRA no iba a ganar la guerra militarmente. Las bombas de Londres eran parte de un proceso de paz, no de una ofensiva final. Est por ver cmo se sita histricamente en nuestro proceso la accin del viernes.

Una premisa

Nadie en Euskal Herria piensa que ETA va a ganar militarmente la independencia y el socialismo. Los vascos no solemos decirlo en alto, pero nadie lo cree. Por supuesto, ello no implica que los vascos consideren esos objetivos polticos imposibles, ni mucho menos. Tampoco implica que no haya gente que considere que militar en ETA es la nica opcin real en este momento. Dentro de nuestro contexto geopoltico, el apoyo a ETA es a da de hoy relevante en nuestra sociedad.

Por otro lado, quitando cuatro fanfarrones y dos ilusos, nadie en Euskal Herria cree que ETA se vaya a rendir. Algunos vascos lo niegan en alto, pero en su interior saben que no es as. Ello no implica que no lo deseen. Simplemente creen que no ocurrir. La propia ETA lo ha repetido durante estos nueve meses. Lo decan en una larga entrevista en este medio. Lo dijeron en varios comunicados, que la mayora de los polticos y de los medios consideraron insuficientes. Lo dijeron mientras tiraban varios tiros al aire en medio del monte y todos se quejaron, mientras miraban al dedo que sealaba la luna, en vez de mirar a la luna que sealaba el dedo.

Nuestra desgracia es que en el Estado espaol los porcentajes al respecto son inversos. El Gobierno de Aznar generaliz en la poblacin el sentimiento de que la derrota policial de ETA era posible y sa es la premisa que garantiza la validez del discurso apocalptico del PP. Es tambin su taln de Aquiles. Si resulta que no es posible esa derrota, ese discurso es falso e irreal. Desconozco si los lderes de ese partido son conscientes de esa realidad. Lo evidente es que no todos los que sostienen ese discurso se lo creen.

La accin de ETA el viernes mover en Espaa la lnea entre los que creen que esa derrota militar es posible y los que no. Est por ver hacia dnde se mueve esa lnea. Depender, en gran medida, de la postura de los polticos y de los medios de comunicacin.

The times havent changed

El ao ha terminado y es tiempo de balances. Lo nico que ha hecho el PSOE por la paz durante todo este tiempo es traer a Bob Dylan a Donostia. Los vascos no queremos que traigan msicos a Euskal Herria, queremos que traigan a los presos. No queremos encender mecheros en la playa, queremos poder votar libremente para elegir a nuestros representantes en las urnas. No queremos que nos canten la paz, queremos que trabajen por ella. No queremos asistir impasibles a conciertos, queremos participar en el futuro de nuestro pas. No queremos pacificacin y cerveza fra. Queremos decidir libremente qu queremos ser.

Resumiendo, la culpa la tiene el pas, el pas de abajo, que se empea en no solucionar polticamente un conflicto poltico. La culpa la tiene el pas, el pas de arriba, que niega no ya que exista un conflicto, sino que existan en su territorio culturas distintas de la estatal, susceptibles de ser defendidas. Son ellos los culpables de que para una parte importante de nuestra poblacin, dejar de ser espaol o francs sea una prioridad poltica de primer orden.


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