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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-01-2007

Caso Fredy Muoz
Pruebas del montaje II: Testigo acusa a Fiscal de presiones y coaccin

Aram Aharonian
Telesur


Nuevos testimonios aparecidos en la prensa colombiana e internacional entre el fin de 2006 y este ao que se le antoja comenzar, dejan en claro que el caso contra el corresponsal de Telesur en Colombia, Fredy Muoz, no es ms que un grotesco montaje de organismos de seguridad colombianos que atenta contra la libertad de expresin y trata de criminalizar al canal multiestatal latinoamericano Telesur.

La Fiscal especial que conduce en la ciudad de Cartagena el proceso por rebelin y terrorismo contra el periodista Fredy Muoz fue sealada por uno de los testigos que ella hizo comparecer en el proceso y que pretendi rindiera testimonio contra el corresponsal de Telesur en Colombia, de haberlo presionado y amenazado.

El testigo, Yainer Rodrguez Vzques, seal asimismo ante la Fiscal Myriam Martnez Palomino y el Procurador Penal Juan Carlos Cabarcas, que tambin fue amenazado por la Inteligencia de la Armada de Colombia, para que rindiera declaraciones contra personas que no conoce, entre ellos Fredy Muoz. El testigo dijo que no conoce al periodista referido y que el alias que le atribuyen Jorge Elicer- corresponde a un guerrillero que fue muerto por las Autodefensas (paramilitares) aos atrs.

Yainer Rodrguez, condenado a 12 aos de prisin, acusado de los delitos de rebelin y terrorismo, dijo a la Fiscal que a ella le consta que l tambin fue vctima de sus presiones en ese mismo despacho si no declaraba lo que ella quera, se le amenazaba de extenderle la pena a 30 o 40 aos de prisin-, y que tambin lo presionaron en la base militar de Bocagrande, donde estaba recluido.

Interrogado por el Procurador, Yayner Rodrguez seal que no puede seguir acusando a gente que no conoce y manifest que ya le haba comunicado a la Fiscal que el Jorge Elicer que l conoca desert de la guerrilla y lo mataron las autodefensas en anguma.

Basndose en el testimonio de tres exguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -detenidos en el DAS y en Batalln de Infantera de Marina #2 de la Fuerza Naval de la Costa Atlntica y quienes estn negociando una reduccin de su pena a cambio de informacin que incrimine a las FARC- la Direccin Administrativa de Seguridad (DAS) identific a Fredy Muoz como el guerrillero conocido con el alias de Jorge Elicer, acusndolo de ser explosivista del Frente 37 de las FARC, y co-responsable de atentados con bombas y petardos cometidos en las ciudades de Barranquilla y Cartagena. En el ao 2002, Muoz ya ejerca de periodista en medios colombianos.

La grosera prisin del corresponsal de Telesur en Colombia, Fredy Muoz, un dedicado, joven, acucioso periodista de apenas 36 aos, pone de manifiesto que, una vez ms el periodismo independiente, libre y crtico es agredido por quienes insisten en utilizar la coaccin, el amedrentamiento, la mentira y la fuerza para doblegarlo.

Como se sigue demostrando, la acusacin hecha sin mayores pruebas, es absolutamente descabellada y debe interpretarse como una amenaza a la libertad de prensa. Todos los indicios indican que lo que se pretende con esta detencin es criminalizar a Telesur y el trabajo de la corresponsala en Colombia, fundamentado en el rigor y la veracidad periodstica y en descubrir al pblico latinoamericano la verdadera realidad de Colombia, dndole tambin voz e imagen a los movimientos sociales colombianos. Al mismo tiempo se buscara poner una cortina de humo ante la crisis institucional que se vive en Colombia.

Es ms: el acoso contra Telesur queda demostrado por la sucesiva informacin que el DAS sigue solicitando en inspecciones a la sede de la corresponsala del canal multiestatal latinoamericano en Bogot.

Los testigos reunidos por la Fiscala sealaron que el alias que le han atribuido a Fredy Muoz los organismos de seguridad, haba sido afectado por la explosin accidental de una bomba, que le habra causado graves quemaduras en una de sus extremidades superiores y en una de sus orejas, lesiones que no presenta el periodista lo que corrobora el exmen mdico-legal-, pese a lo cual la Fiscala insiste en sealarlo como ese delincuente.

Fredy Muoz Altamiranda es un joven periodista colombiano, que acaba de cumplir sus 36 aos en prisin, que fue detenido al 19 de noviembre ltimo en el aeropuerto internacional El Dorado de Bogot, por autoridades del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), acusado de los supuestos delitos de rebelin y terrorismo.

Muoz es, desde septiembre de 2005, corresponsal de TeleSUR en Colombia, corolario de una carrera profesional de doce aos. La acusacin en su contra se enmarca dentro de la retahla de ataques que se han producido contra TeleSUR, desde antes de su lanzamiento y se contextualiza en la profunda crisis institucional por la que atraviesa el gobierno en Colombia, a raz de las denuncias de la penetracin narco-paramilitar en el Estado colombiano, incluyendo los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

La acusacin fue tramitada por la Fiscala 5ta, Unidad de Reaccin Inmediata (URI-DAS) de Barranquilla, a cargo del Fiscal Manuel Hernando Molano Rojas. Posteriormente, el expediente fue pasado sucesivamente a la Fiscala 3ra de Barranquilla y a la Fiscala Tercera Especializada de Cartagena, jurisdiccin donde se desarrollaron los supuestos hechos delictivos.

No es casualidad que tanto organismos patronales como la Sociedad Interamericana de Prensa, como profesionales de la Federacin Latinoamericana de Periodistas, la Federacin Internacional de Periodistas y el estadounidense CPJ, hayan exigido una pronta y justa solucin a esta situacin.

Colombia vive una crisis institucional. Cincuenta dirigentes polticos del oficialismo colombiano acaban de admitir haber suscrito un documento en respaldo a una propuesta de los lderes paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Una decena de parlamentarios ha sido acusado por la Suprema Corte de Justicia de delitos cometidos -incluso el genocidio- en alianza con los paramilitares, entre ellos apoyar, financiar, pertenecer o cooperar con estos grupos.

Durante el primer gobierno del presidente Alvaro Uribe (2202-06) fueron asesinados 18 periodistas; siete de octubre de 2002 a octubre de 2003; cinco a octubre de 2004; dos a octubre de 2005 y tres a octubre de 2006. Muchos periodistas colombianos han optado por el exilio como nica forma de preservar sus vidas ante las amenazas de muerte, como en los recientes casos de Fernando Garavito y Daniel Coronell. Casi una treintena de periodistas est bajo la proteccin del DAS para que puedan cumplir con sus labores, muchos fueron asesinados. De qu libertad de expresin estamos hablando?

Todo indica que lo que se pretende es criminalizar a Telesur y el trabajo de la corresponsala en Bogot, fundamentado en el rigor y la veracidad periodstica. Quizs haya gente que busca provocar una nueva crisis entre Colombia y Venezuela, apenas unos das antes de las elecciones presidenciales en este pas.

El problema del gobierno colombiano con periodistas serios como Fredy consiste en dar cuenta de hechos que silencian los medios del sistema: por ejemplo, el falso atentado con coche bomba en la zona sur de Bogot el 14 de julio pasado, poco antes de la reeleccin de Uribe. La Fiscala General colombiana calific de ''grosero montaje'' la realizacin de aquel acto terrorista, atribuido en su momento a la guerrilla, por parte de un mayor y un capitn interesados en escalar posiciones. Terrorismo de Estado que los expertos en ''seguridad democrtica'' de Uribe califican de ''falsos positivos''.

Invisibilizar la realidad

Invisibilizar parece ser la consigna. Que nadie se entere de lo que pasa en Amrica Latina, as podemos estigmatizar los movimientos sociales, disfrazar de seguridad pblica a las ms burdas represiones, olvidarnos de los millones y millones de excluidos en nuestra Amrica. La pobre.

Lo que se pretende con esta detencin es criminalizar a Telesur y el trabajo de la corresponsala en Bogot, fundamentado en el rigor y la veracidad periodstica. Quiz haya gente que buscaba, con este montaje, provocar una nueva crisis entre Colombia y Venezuela, apenas unos das antes de elecciones presidenciales en este pas y, a la vez, poner una cortina de humo ante la grave crisis institucional que se vive en Colombia. Si esa era la estrategia, fracas estrepitosamente.

Aquellos que vivimos en el sur sabemos que el caso de Muoz no es aislado. Son miles los periodistas honestos que pagaron y pagan con crcel, persecucin, amenazas y violencia su tica, su dedicacin a informar con la verdad. Sabemos de sobra de decenas de periodistas desaparecidos, asesinados, torturados y sacrificados para silenciar el terrorismo de estado, la barbarie y la miseria.

No cabe ninguna duda, que ms all de firmar un TLC que ni sus propios empresarios quieren, Colombia vive hoy una grave crisis institucional, con la sucesin de escndalos derivados de que personeros del paramilitarismo, incluso algn senador sindicado de haber alentado actos de genocidio- detentan altos cargos en el gobierno.

Los ltimos hechos ocurridos en Colombia y visibilizados por la corresponsala de Telesur, de la que forma parte Fredy Muoz- incluyen un falso atentado con carro bomba en la zona sur de Bogot el 14 de julio, poco antes de las elecciones que terminaron con la reeleccin del presidente lvaro Uribe.

La Fiscala General colombiana calific de ''grosero montaje'' la realizacin de este acto terrorista atribuido en su momento a la guerrilla- por parte de un mayor y un capitn del ejrcito para escalar posiciones. Sin duda, como ste, el de Fredy Muoz es otro grosero, artero montaje, en el que participa la polica secreta DAS y la regional del Caribe de la llamada ''inteligencia'' naval.

Pero eso no es todo. Porque ese es apenas uno de los cinco incidentes de los llamados ''falsos positivos'': atentados denunciados como de autora de la guerrilla que en realidad fueron realizados por las fuerzas de seguridad. Y por lo cual, el partido Liberal, de oposicin, pidi la cabeza de Juan Manuel Santos, el ministro de Defensa.

No cabe duda de que en Colombia hay gente capaz de poner una bomba en una dependencia militar obviamente con ayuda interna- para interrumpir un proceso de paz o de intercambio humanitario de prisioneros entre el gobierno y la guerrilla. Son esos montajes, ese terrorismo de Estado, a lo que se les da por llamar en Colombia los falsos positivos.

Ser que de pronto todos se volvieron locos? No. Hoy la prensa colombiana parece recobrar intermitentemente, claro, la memoria y trae a la mesa el choque entre militares y policas en Guaitarilla, la muerte de campesinos en Cajamarca, la presentacin de civiles como guerrilleros muertos, la matanza de una unidad de lite de la Polica por una unidad del Ejrcito en Jamund, la participacin de militares en un supuesto ajuste de cuentas entre narcotraficantes en el departamento de Atlntico. Estos hechos, como muchos ellos de la conflictiva cotidianeidad colombiana, fueron visibilizados por Telesur.

Desde el Congreso colombiano, desde las bancadas del liberalismo y del Polo Democrtico Alternativo, surgen duras crticas sobre la dudosa desmovilizacin de las paramilitares Autodefensas, que quiere presentarse como sustentada sobre la legalidad y la paz.

Segn un a investigacin del DAS, la polica secreta, actualmente operan 44 nuevos grupos paramilitares en distintos puntos del pas. En el Senado se hizo notar que entre 2003 y 2006 los miembros de las bandas paramilitares tuvieron un crecimiento exponencial, pasando de 15 mil a 41mil integrantes.

En el Congreso se denunci asimismo que muchos campesinos desempleados y sumidos en la miseria han sido utilizados para hacerlos pasar como paramilitares y de esa manera cobrar el sustento mensual que les brinda el Estado, auxilio que asciende en los ltimos dos aos a cien millones de dlares, que obviamente sale de los impuestos que pagan todos los colombianos.

Mientras el Estado subsidia esta maquinaria paramilitar, los principales cabecillas de las Autodefensas, acogidos a la -mal- llamada Ley de Justicia y Paz, estn alojados (supuestamente detenidos) en el centro vacacional de La Ceja, en Antioquia. Para juristas colombianos, esta ley es un instrumento de impunidad con la cual se pretende, incluso, burlar una posible intervencin de la Corte Penal Internacional, catalogando a las autodefensas dentro del esquema de delito poltico.

El senador Parmenio Cuellar record los delincuentes polticos son aquellos que se rebelan contra el estado. Obviamente, los paramilitares no estn luchando por derribar el orden establecido, por derribar al gobierno.

La Comisin Colombiana de Juristas ha demostrado que en los dos aos de esta poltica de ''desmovilizacin'' los distintos bloques paramilitares han cometido ms de tres mil asesinatos, en su gran mayora de campesinos indefensos, dirigentes sociales, sindicales y polticos, y tambin de empresarios en el afn de quedarse con sus negocios.

Slo el bloque Norte de las Autodefensas ha perpetrado 558 asesinatos, cifra confirmada por el computar incautado al jefe paramilitar ''Jorge 40'' y denunciados en el Senado el 18 de octubre ltimo. Al mismo tiempo, las Autodefensas siguen narcotraficando y mantienen dominio territorial, poltico y econmico en amplias zonas del pas.

Sin duda Telesur incomoda a las lites tradicionales, a los detentadores del poder en muchos de nuestros pases. Y por eso quieren silenciar su voz, para que siga la afona de la que muy pocos se beneficiaron durante tantos (514) aos. Porque el canal multiestatal latinoamericano apenas cumple con el cometido de todo periodista: visibiliza, hace pblico, transmite a todo el continente y al resto del mundo, lo que medios comerciales, muchas veces coaccionados, amedrentados hasta que aplican la autocensura- no difunden sobre las realidades de nuestro continente.

No se puede permitir la descalificacin artera, la estigmatizacin. Porque ms all de nuestras pequeeces, Telesur somos todos. Todos aquellos que creemos (y luchamos) por el proceso de integracin, que creemos en la democracia, en la diversidad, en la pluralidad. Ms all del alcance de su seal, hoy Telesur es ejemplo de un periodismo alternativo y masivo, y no solo en Amrica Latina.

Cabe recordar, tambin, que en Colombia, la Fiscala tiene una direccin de Proteccin a Periodistas, que se la brinda con vehculos y escoltas armados a los trabajadores de la prensa amenazados por el paramilitarismo. Y el propio DAS certifica, en una inusual ''aclaracin'', que protege a 28 periodistas amenazados. Muchos trabajadores de la prensa (sindicalistas, defensores de los derechos humanos, campesinos) fueron asesinados y otros debieron salir del pas para preservar sus vidas y las de sus familiares.

Hay una realidad que quiz aquellos que montaron esta grosera maniobra no evaluaron: Telesur no se callar ni dejar sin voz a los que los medios comerciales dejaron y dejan afnicos. La realidad quedar siempre a la vista de los latinoamericanos.

Porque, tambin, Fredy Muoz somos todos. Y eso lo demuestra la amplia, enorme solidaridad para con este joven periodista cartagenero y para con Telesur.

Aram Aharonian


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