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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2007

Elogio del beso impuro

Santiago Alba Rico
Ladinamo n 23


En una escena de Las invasiones brbaras, del director canadiense Denys Arcand, un viejo profesor de historia hace la siguiente declaracin: La inteligencia es colectiva, nacional e intermitente. Entre la muerte de Tcito y Dante, qu hay? Once siglos. Y la inteligencia? Se haba ido con los rabes. Durante once siglos, en efecto, mientras los chinos preparaban la plvora con la que ms tarde dominaran el mundo los europeos, los musulmanes lean, escriban y razonaban por stos, preparando sin saberlo su futuro despertar intelectual. La inteligencia, como la gripe aviar, no reconoce fronteras, pero necesita, al igual que ella, condiciones propicias para su propagacin; y necesita, inmediatamente, un beso impuro. Se recibe siempre de otras cabezas como el placer y la lepra se reciben de otros cuerpos. Por eso la inteligencia tiene una historia, pero no una raza; y por eso hay que admitir, nos guste o no, que los rabes nos besaron, s, en la boca y nos transmitieron su saliva mezclada de infusorios griegos, indios y persas. La escatologa musulmana fecund la Divina Comedia; la mstica suf, con mujeres como Rab'ia Al-Mudawiya, se anticip a Pascal y San Juan de la Cruz; Omar Khayyam o Abu Nuwas llegaron antes que Bocaccio y Rabelais; Al-Hamadani invent el gnero que hara famoso al Lazarillo; Ibn Khaldun es anterior a Maquiavelo; Ibn Tufayl a Gracin; Abul-Al-Al-Maarri escribi varios siglos antes que Quevedo; Averroes no slo abri el camino a Santo Toms sino tambin a Spinoza y Voltaire; e Ibn Hazm anticip el neoplatonismo de Marsilio Ficino y la sutileza de Stendhal. Estamos felizmente infectados de arriba abajo y nada, salvo el suicidio, podr salvarnos de esta vida mestiza, de esta floracin bastarda, de este gran engendro solar.

La guerra de civilizaciones, de un lado y de otro, no puede ser combatida con razonamientos sino con deleites. En estos das, para enjuagarme la boca, vuelvo a leer El collar de la paloma (Alianza Editorial 1998, traducido en 1967 por Emilio Garca Gmez y precedido de un cuestionable prlogo de Ortega y Gasset), el famoso tratado sobre el amor que escribi un contemporneo nuestro hace mil aos. El cordobs Ibn Hazm describe a los enamorados como un entomlogo que ha sido muchas veces una mariposa: esos dos seres extraos, amenazadores, que quieren estar juntos all donde hay mucho espacio y buscan estar solos all donde hay mucha gente. Es el gran pecado de la fitna, la sombra de la guerra civil, la traicin a la propia comunidad que en nuestra tradicin encarnan tan luminosamente Romeo y Julieta, fundidos en el exterior de sus respectivas familias. El amor es, s, la Gran Fitna, la rebelin contra el destino social y sus solidaridades regladas: he ah dos cuerpos que se reconocen sin haberse conocido, que se desnudan sin haberse hecho dao, que se separan para unirse. La metfora de la guerra civiles al mismo tiempo la actualidad de un encuentro que nada ni nadie ha preparado y el hecho mil veces repetido -y mil veces desbaratado- de una civilizacin sin genealogas ni conveniencias, pero con descendencia. Porque esa unin contra todos es -hace mil aos, para azote de puritanos- una fragua de pechos, una confusin de manos. Ni el favor del sultn, ni las ventajas del dinero, ni el ser algo tras no ser nada, ni el retorno despus de una larga expatriacin, ni la seguridad despus del temor y de la falta de todo refugio pueden compararse con el coito de dos enamorados; ni el esponjarse de las plantas despus del riego de la lluvia; ni el brillo de las flores luego del paso de las nubes de primavera; ni el murmullo de los arroyos entre los arriates de flores; ni la belleza de los alczares en medio del verdor valen lo que el polvo de dos novios acalorados.

Poeta librepensador, telogo heterodoxo, poltico disidente, gran bebedor de vino y gustador de cuerpos (de ambos sexos), Ibn Hazm naci en el ao 994 segn nuestros cmputos de tiempo; y sin embargo me es ms familiar, ms prximo, ms contemporneo que Benedicto XVI, Oriana Falaci o Ben Laden. Nacido musulmn en Crdoba, pero no en Espaa, me parece mucho ms un compatriota que Isabel la Catlica, Jos Mara Aznar o Camilo Jos Cela. La lectura es tambin un placer carnal que promueve la fitna y procura encuentros imprevistos: nos separa de los nuestros para unirnos a otras familias, fuera de las familias, principio en cada ocasin de una nueva descendencia.

La inteligencia es colectiva e intermitente, da saltos como una plaga y arraiga donde menos se la espera. Durante seis siglos -no exageremos- fue rabe y musulmana; despus europea. Y ahora? Me temo que ha huido de la tierra y que para hacerla volver tendremos, por una vez, que ponernos todos de acuerdo.

http://www.ladinamo.org/ldnm/articulo.php?numero=23&id=587.




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