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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2007

Chvez a la ofensiva

Horacio Duque
aporrea.org


El Presidente Hugo Chvez qued con las pilas bastante recargadas despues del resultado electoral del pasado 3 de diciembre que lo confirm como Presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela por otro periodo constitucional ms.

No se durmi en los laureles ni se fue de vacaciones, como suele ocurrir con los lideres de la poltica burguesa. Rpidamente ha puesto en ejecucin el mandato otorgado por ms de 7 millones de ciudadanos deseosos de profundizar la revolucin bolivariana y avanzar en la construccin del Socialismo del Siglo XXI y de la unidad latinoamericana contra la hegemonia imperialista de la secta bushiana que insiste en imponerle al mundo su visin reaccionaria de la sociedad y la globalizacin.

No hay tiempo que perder, parece ser la consigna del Presidente Chvez. Apurando el paso ha anunciado medidas de hondo calado, y su ejecucin son ya un hecho.

Veamos las principales determinacines del Jefe de Estado.

La primera es la creacin del Partido Socialista Unido -que no nico, como lo quieren hacer ver ciertos criticos de derecha e "izquierda"- de Venezuela -PSUV, para organizar y potenciar la nueva subjetividad surgida con el proceso de los ltimos 8 aos. Los cambios emprendidos necesitan una infraestructura poltica unida, organizada, clara ideologicamente, tica, fuerte y agil para que impulse con eficacia los cambios en todos los niveles de la sociedad y el Estado. En el campo revolucionario se requiere superar la vieja concepcin de partidos y facciones polticas obsoletas. El PSUV debe trascender el paradigma de los partidos y movimientos legados por el siglo XIX y el siglo XX. La multitudinaria emergencia del pueblo, los desarrollos de la democracia participativa, la revolucin tecnologica, la revolucin de la informtica, el enorme papel de los medios de comunicacin, la configuracin de nuevas subjetividades sociales alrededor de otras preocupaciones sociales (tnicas, ambientales, de genero, culturales, polticas, etc, alrededor de las obreras y campesinas), obligan el diseo de estructuras polticas menos burocrticas, verticales, caudillescas y mas abiertas, fluidas, flexibles, adaptables y con capacidad para la resiliencia. Los revolucionarios no podemos seguir actuando como si nada hubiese cambiado en las sociedades contemporaneas. Seguir con viejos y simplistas discursos es como si prefiriesemos seguir viendo la television en blanco y negro porque la televisin en colores, de alta resolucin y con pantalla liquida, la consideramos un invento diablico. El PSUV requiere de imaginacion, audacia y agilidad para no quedarnos en un debate interminable, mientras la oposicin escualida y el toxico mediatico engaan de nuevo con el cuento de las bondades de la democracia liberal, la division de los poderes y las libertades formales del paradigma neoliberal. La voluntad popular debe dar via libre al nuevo partido, sin prevenciones, sin prejuicios, ni talanqueras de estirpe politiquera.

La segunda es la no renovacin de la concesin en el espectro electromagntico de la concesin a RCTV, esa casamata del txico mediatico escualido e imperialista. El Estado revolucionario no puede darse el lujo de entregarle sus herramientas estrategicas en su relacin con el ciudadano, a la miserable y distorsionada visin de las minorias escualidas. La tarea civilizatoria del Estado bolivariano no puede permitir dispositivos de una contracultura que niega y pisotea los valores esenciales del nuevo humanismo socialista promovido por el gobierno constitucional. La determinacin presidencial ha sido categrica y definitiva como lo demanda la mayora de los ciudadanos. En nombre de la libertad de prensa la oligarquia comete los peores desafueros ideolgicos, psicologicos y gnoseolgicos. Algo que debe considerarse extremadamente grave porque se juega impunemente con la conciencia y sensibilidad popular de una manera arbitraria y absurda. Eso es un crimen que no debe tolerarse asi el discurso de Granier y compaia acuda a una fementida libertad de prensa y opinin, que en el mundo burgues es una farsa como lo podemos constatar con Colombia y otros Estados de dominio oligarquico absoluto. Alli la libertad de opinin es para los instrumentos mediaticos al servicio de intereses minoritarios de elites violentas y reaccionarias. Para los medios alternativos y populares va plomo, carcel, tortura, como lo podemos constatar con el Caso de Fredy Muoz, de Telesur.

Y la tercera es el cambio de nombre a la Fuerza Armada Nacional para que en adelante se llame Fuerza Armada Bolivariana. Algo que pudiese parecer intrascendente porque alude a una simple formalidad. Sin embargo, estos simbolos estan cargados de un enorme significado poltico, historico y revolucionario, ms cuando todo corresponde a una estrategia que se propone profundizar la alianza pueblo-fuerzas armadas en la tarea de otorgar mas derechos a la mayora de la sociedad y consolidar la soberania e independencia nacional venezolana.

Estas tres medidas marcan el tono y la dinamica del Presidente Chvez en la nueva coyuntura historica cuando los cimientos del Socialismo del siglo XXI han sido colocados de manera definitiva en la construccin de la Nueva Venezuela, solidaria y soberana.



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