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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2007

Saliendo de las aguas del determinismo econmico
El materialismo histrico

Claudio Aguayo Brquez
Rebelin


Reconocemos solamente una ciencia, la ciencia de la historia

K. Marx y F. Engels, La ideologa alemana

I

El materialismo histrico, en trminos generales, no es ms que una concepcin materialista acerca de la historia. Desde el punto de vista filosfico, esta doctrina implic una interpelacin a los sistemas que pretendan hacer de la historia una abstraccin especulativa, una metafsica ms. Dichos sistemas hacan ver la historia de los hombres y su vida material como historia de la filosofa, como la historia del pensamiento humano y su desenvolvimiento. Hegel, por ejemplo, intenta reducir la historia a un desarrollo del espritu que, en sus distintas fases, buscaba su autoconocimiento en el Espritu absoluto, la idea. En se contexto, no quedaba espacio para ningn protagonismo ms que el de los espectros de la filosofa: Dios, el espritu, la conciencia etc.

Marx y Engels, en el primer captulo de La ideologa alemana, desmintieron la serie de prejuicios metafsicos que recubran la doctrina social de su pas, polemizando principalmente con los jvenes y viejos hegelianos. Los viejos hegelianos afirman Marx y Engels, lo comprendan todo una vez que lo reducan a las categoras lgicas de Hegel (...) Los jvenes hegelianos coincidan con los viejos hegelianos en la fe en el imperio de la religin, de los conceptos, de lo general en el mundo existente. As, Marx y Engels pretendan formar, a travs de la crtica del idealismo hegeliano, una concepcin materialista de la historia.

La filosofa idealista y su concepcin de la historia tienen como principal antecedente la filosofa kantiana. Immanuel Kant dej impuestas, en el momento fundamental de su sistema, una serie de categoras que pertenecan a la razn pura. La razn pura, para Kant, no estaba determinada por la experiencia, y tena formaciones trascendentes del pensar, fuera del alcance de la vida material de los hombres. Hegel deja a la razn pura defendida por Kant, la responsabilidad de ser protagonista de la historia; nos dice en ms de alguna ocasin que la constitucin, la legislacin, el estado total de un pueblo tiene su fundamento slo en el concepto que el espritu se hace de s. Es decir, la vida material de un pueblo, su historia desde el punto de vista marxista, est determinada por el espritu, por la filosofa, por el mundo de las ideas.

Este viejo idealismo pareca nublarlo todo en Alemania. Los filsofos pretendan deducir, a partir de categoras externas a la realidad, sacadas de la especulacin misma y del grave ejercicio metafsico, las leyes de la historia. Feuerbach, uno de los ms fenomenales telogos-filsofos del atesmo, no logr escapar al idealismo histrico que tena abrazado a todo el clima filosfico europeo en los tiempos de Marx y Engels. En la medida en que Feuerbach es materialista, se mantiene al margen de la historia, y en la medida en que toma a la historia en consideracin, no es materialista dicen Marx y Engels.

Est claro, segn lo que hemos visto, que el idealismo pretendi condenar a la historia a vivir encarcelada bajo las celdas de la universalidad trascendente, de las leyes exteriores que le determinaban y que guiaban su curso. Poda ser Dios, podan ser las categoras de la razn pura de Kant, poda ser el espritu absoluto de Hegel, la religin o el amor. Cualquier fanfarronera fuera de la realidad que guiara la historia sera mejor que considerarla como producto de la vida de los hombres. Esta concepcin de la historia tena sus ventajas para la burguesa: Mantena a los hombres como esclavos del dogma religioso, o, en otra circunstancia, le impona a ellos la necesidad de creer en lo trascendente, cosas en s que estaban fuera de su alcance en trminos prcticos y cognositivos.

Adems, el idealismo en su mayor grado de desarrollo, el hegelianismo, consideraba al Estado burgus y al capitalismo, como la realizacin mxima del espritu que deba desarrollarse en ste mundo. Desde ese punto de vista poda ser, por ejemplo, la revolucin francesa la ms grande de las proezas histricas y el final feliz del desarrollo humano. Adems, cave destacar la relacin implcita de sta concepcin teleolgica (es decir, que llega a su fin) de la historia con la teora de El fin de la historia de los intelectuales neoliberalistas.

II

Marx y Engels tuvieron como tarea, en el clima de soberbia ignorancia, propio del floreciente capitalismo industrial, derribar la muralla de sistemas filosficos con los que haba absuelto sus culpas la burguesa desde haca ms de cuatrocientos aos. Noblemente, entregados a la causa del proletariado, lucharon por entregar a los revolucionarios una gua para la accin eficaz, profundamente revolucionaria y radical. Sin embargo, en el camino de sta elaboracin terica, no todo poda ser color de rosa: Hubo que polemizar arduamente con enemigos muy eficaces y talentosos, que pretendieron aduearse del concepto de socialismo desde posturas que volvan y volvan hacia aquel detestable nudo de conceptos intrincados en que estaba transformado el idealismo hacia el siglo XIX.

Pero no slo fueron los socialistas utpicos e idealistas los que pretendieron hacer retroceder al socialismo, en tanto ideologa, hacia la barbarie retrgrada que significan las leyes externas al mundo y a la vida material de los hombres. Tambin dentro del campo marxista, fueron apareciendo, una y otra vez, y tan rpido como las cucarachas, los intelectuales y profesores que intentaron reducir el pensamiento socialista a un recetario. Hoy, estos mismos profesores son explotadores, todo tipo de traficantes y mafiosos, que abandonaron sus puestos en el ex Comit Central del PCUS, para convertirse en verdaderos sostenedores del capitalismo en toda Europa del Este.

En su conocido prlogo de la Contribucin a la crtica de la economa poltica Marx nos resume ms o menos las conclusiones de su trabajo terico as:

En la produccin social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de produccin, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de produccin forma la estructura econmica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura [518] jurdica y poltica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de produccin de la vida material condiciona el proceso de la vida social, poltica y espiritual en general.

Nosotros queremos sencillamente, mostrar que sta cita no es el conjunto del pensamiento de Marx, y est lejos de ser una sntesis. Por el contrario: El pensamiento de Marx es tambin un pensamiento humano, y como tal tiene rupturas internas en su desarrollo que algunos militantes marxistas han pretendido olvidar.

Hasta el paroxismo, hasta la ms infundada de las exageraciones lleg el intento por hacer creer a los militantes de izquierda que la base del materialismo histrico resida en el determinismo econmico. El filsofo italiano Antonio Gramsci, quien puede ser tomado en cuenta como el ms genial de los pensadores marxistas de todos los tiempos, insisti sobre la necesidad de no transformar al marxismo en una sociologa, comprendida como conjunto de leyes y normas. Gramsci, en sus Cuadernos de la Crcel polemiza con el Ensayo popular de sociologa, del autor sovitico y asesor de Stalin, Mijail Bujarin. Bujarin, en el fondo, lo que hace es condensar algunos de los textos del viejo Engels con las propuestas tericas de la socialdemocracia alemana, y principalmente de sus jefes Kautsky y Bernstein.

Transformar el marxismo en un manual de Ciencias Naturales simples fue una empresa fcil en un pas tremendamente burocratizado y ahogado en el miedo, como lo fue la Rusia Sovitica de Stalin. Kautsky, uno de los ms importantes lderes de la socialdemocracia alemana, esa misma socialdemocracia que traicion la revolucin reemplazndola por un proyecto social-pacifista, afirma en su folleto El marxismo que La evolucin histrica siempre ha obedecido a leyes histricas determinadas. En Kautsky sobresalta un uso reiterativo del concepto de evolucin para describir el proceso histrico, volcando as al socialismo en un evolucionismo darvinista que denunci muy bien el filsofo argentino Nstor Kohan. Ser ese mismo evolucionismo darvinista el que adherirn tambin Pleganov y los profesores de la Academia de la URSS.

Stalin, en la fase en que ya sta visin chata y anti-humanista del marxismo estaba consolidada, escribi su propio manual de marxismo-leninismo. Qu vena a ensearnos ste manual?: Lo mismo que todos los manuales. Que la materia es lo primario, y es ontolgicamente superior sobre la conciencia, y que la determina. Que, en segundo lugar, sta determinacin incluye a toda la sociedad. Que, por lo tanto, la sociedad est determinada por las leyes universales de la materia, que Engels explic en su Anti-During. En la doctrina acerca de la historia, los manuales estalinistas, difundidos por los Partidos Comunistas de toda Amrica Latina, nos enseaban que la estructura social (es decir, las fuerzas productivas segn la cita que expusimos ms arriba) determina la superestructura. Los hombres quedaban determinados no slo por la materia; sino tambin por la economa. Y a su vez, la economa quedaba determinada por la produccin. En ste orden de cosas no haba espacio para la conciencia, determinada mltiplemente, ni para la praxis, condenada al imparable avance de las fuerzas productivas. La sociedad era considerada como la cosa en s kantiana; tiene vida propia y automovimiento, y es independiente de la praxis humana; aparece identificada a la naturaleza, tal como sucede en el positivismo de Comte.

El salvajismo del determinismo econmico se transform en fatalismo. No quiero aqu ahondar sobre los mltiples errores que cometi Engels en su popularizacin del marxismo, realizada posterior a la muerte de Marx. Pero a l le cabe la responsabilidad de haber tensado al marxismo en funcin del positivismo. El determinismo econmico no poda ser de otra manera: La economa es siempre avance, es evolucin continua, lineal. Gradual o a saltos, siempre es evolucin. La fecundidad del materialismo histrico haba quedado limitada por la filosofa positivista en que devino el marxismo despus de Engels. Al ser la economa y la historia (que para los manuales no es ms que la historia de la economa) una pura evolucin lineal, no haba posibilidad de no llegar al socialismo.

El materialismo histrico estaba plenamente transformado en el materialismo econmico. Y al igual que los idealistas alemanes, los filsofos soviticos, desde Pleganov hasta Afanasiev, transformaron la historia en la historia de una evolucin continua condicionada por leyes objetivas exteriores a la vida material de los hombres. Pero la cada del Muro de Berln deba liberar al marxismo. Tanto del determinismo econmico como del determinismo poltico que devena de stas lgicas de pensamiento, siempre meditadas a favor de la burocracia sovitica.

III

El marxismo vulgar, como afirm Gyorgy Lkacs, se encarg de transformar al materialismo histrico en una serie de leyes eternas. Y lo peor de todo es que esas leyes corran slo para la sociedad occidental. Los no-euroepeos, de nuevo, no tenamos historia. Las fases, etapas, o como quieran llamarse, de la historia segn los manuales, y segn el materialismo histrico defendido por los soviticos (y en Chile por Marta Harnecker) estaban determinadas por fuerzas productivas que los latinoamericanos no llegamos a tener, dada la naturaleza desigual y combinada de nuestro desarrollo econmico. Las fases propuestas por el HISMAT (Materialismo Histrico, segn las siglas rusas) sovitico insistan en la necesidad de una etapa democrtico-burguesa previa al socialismo. Sin embargo, esta necesidad era una pura especulacin terica que haba instaurado Kautsky y la socialdemocracia aos antes, para impedir el triunfo de la revolucin argumentndose en que primero haba que desarrollar el capitalismo hasta el final. Segn esa propuesta kautskiana, los latinoamericanos debamos esperar a que el capitalismo se desarrollara totalmente antes de luchar por el socialismo. As se nos mantuvo (y se nos mantiene, quizs) anclados en la idea de la Revolucin democrtico burguesa como etapa previa de la Revolucin socialista. Las ligazones orgnicas y tericas entre el estalinismo y la socialdemocracia son tantas, que nadie se explica cmo, en la fauna de la izquierda chilena, un partido pequeo llamado PC (AP) reivindique a Stalin y sea ms radical en algunas decisiones que la izquierda no-estalinista.

La afirmacin de Marx acerca de que No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia, quiere decir ms bien que son los hombres y su praxis los que hacen la historia, no las leyes universales. Los hombres, en el proceso histrico de su auto-creacin, crean el mundo y lo transforman mediante su praxis. Como dice la famosa tesis sobre Feuerbach, crean las condiciones de vida bajo las cuales se encuentran, son actores pasivos y activos a la vez. El mismo Marx se encarg de demostrar que no hay historia sin historia, cuando escribi en una carta que Estudiando cada uno de [los] procesos histricos por separado y comparndolos luego entre s, encontraremos fcilmente la clave para explicar estos fenmenos, resultado que jams lograremos, en cambio, con la clave universal de una teora general de filosofa de la historia, cuya mayor ventaja reside precisamente en el hecho de ser una teora suprahistrica. Las llamadas leyes histricas, o frreas leyes de la historia, o leyes sociolgicas, como deca Gramsci, no son ms que silogismos y afirmaciones tautolgicas. Y tambin son una forma de poder brutal, poder que se sita en el plano del saber y el conocimiento. Una forma de alienacin ms, pero esta vez disfrazada de marxismo.

No necesitamos ms ste materialismo histrico que fija su prioridad en el desarrollo de la economa y el sistema de produccin. Si se trata de mtodo, lo que ms necesitamos es un humanismo historicista como el que propuso Walter Benjamin en sus Tesis sobre el concepto de historia, donde seal que la tarea del historiador que adhiere al materialismo histrico es escribir la historia a contrapelo, desde abajo, desde el punto de vista de los explotados y de los oprimidos.

Qu sucede entonces, con la historia?. Que es la historia de los hombres concretos y su vida material, su praxis. De todas las fuerzas productivas que hay, la ms grande es la propia clase revolucionaria. La historia sigue siendo, por ello, la historia de la lucha de clases, de la lucha de los oprimidos por mejorar su propia vida material. Es necesario que tengamos en cuenta la leccin histrica que nos da el estalinismo para no volver a cometer nunca los mismos errores. Por otra parte, una nueva concepcin de la historia, que no se base en la economa como momento prioritario de la constitucin de la humanidad, nos obligar a tener en cuenta el factor subjetivo a la hora de ser polticos. Ello implica una re-valoracin de experiencias anteriores que, miradas desde el punto de vista del materialismo histrico vulgar, son grandes errores que no midieron las condiciones objetivas y se situaron fuera del proceso de produccin o de las leyes universales del movimiento y la materia.

Marx nos est diciendo que cada proceso histrico es una particularidad. Este pequeo artculo, que ha debido cortarse en muchas partes y resumirse una y otra vez, por que no alcanzan cinco pginas para explicar la totalidad de las deformaciones que sufri nuestra Concepcin materialista de la historia, tiene como objetivo que nunca ms miremos con desprecio a los combatientes que murieron, atribuyndoles una falta de responsabilidad con la economa y las fuerzas productivas. Nos referimos a Miguel Enrquez, a los compaeros cados y desaparecidos en el esfuerzo guerrillero de Neltume, a los sindicalistas que impugnaron a Salvador Allende como un presidente reformista en la Unidad Popular, a los compaeros que intentaron articular el poder desde abajo en los cordones industriales, y sobre todo, al mismo Che Guevara, quien muchas veces fue maltratado por el HISMAT sovitico y hoy es despreciado por Toms Moulian. Ellos y tantos otros, sabindolo o no, se opusieron a todos los manuales, por que nunca quisieron respetar las condiciones objetivas que el reformismo impuso en su poca. Ellos y tantos otros, son responsables de no haber querido respetar esa famosa ley de los manuales, soviticos o chilenos (bajo la forma de cuadernillos de educacin popular), que dice que ningn perodo histrico (reducido a la categora de modo de produccin) cede su paso a otro sin antes haber desarrollado toda su potencialidad.

La historia no se hace a si misma. Un perodo histrico cede su paso a otro cuando los hombres son conscientes de su historicidad, y de la necesidad de destruir el orden de cosas existente.




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