Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2007

Modelos asesinadas, o el sometimiento del cuerpo a las leyes del mercado

Elmar Altvater
Sin Permiso


Dos jvenes brasileas han muerto de anorexia en un plazo de tres das entre el 14 y el 17 de noviembre. Casi todos sus rganos dejaron de funcionar, produciendo la muerte por colapso circulatorio. Carla Sobado Casalle, de veintin aos y 1,74m de estatura, pesaba 55 kilos cuando muri: Ana Carolina Reston, tambin de veintin aos, marc exactamente 40 kilos en la bscula. Ambas intentaban ajustar su figura al patrn de mujer esbelta y grcil que exige el mundo de la moda. Queran unirse a las otras estrellas de origen brasileo del firmamento de la moda, como Giselle Bndchen o Adriana Lima, y ganar as rpidamente grandes sumas de dinero en Mailand, Paris o Nueva York.

Pocas semanas antes de estas trgicas muertes la Organizacin de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacin (FAO) public su informe sobre la inseguridad alimentaria en el mundo: la cifra de hambrientos ha vuelto a aumentar. Cada ao treinta millones de personas mueren de hambre, seis millones de ellos son nios. Estas muertes son igual de evitables que las muertes de las dos modelos, por eso el socilogo suizo Jean Ziegler habla de un asesinato de millones. Incluso en el pas ms rico del mundo, EE.UU., hay doce millones de personas que pasan hambre.

A la vista de los destinos individuales que se esconden tras los nmeros, la muerte de ambas maniqus podra despacharse como asunto marginal, si no anduviera de por medio la trgica paradoja de la relacin con la naturaleza esta vez, la naturaleza interior, con el cuerpo y con la salud de ste. Millones de personas mueren de hambre porque los alimentos que hay en el mundo no son bien repartidos, al igual que ocurre con los salarios, con los bienes o con los medios de produccin. Por eso nos encontramos con personas con sobrepeso, que con frecuencia proceden de la misma clase y estrato social que los hambrientos. Segn los datos de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE) casi dos tercios de la poblacin estadounidense es obesa. Cuando nos fijamos en cuntos americanos estn desnutridos y mal alimentados encontramos que tres cuartas partes de la poblacin encaja en este perfil. Uno apenas debera sorprenderse de que falte una conciencia de los daos a la naturaleza exterior -como ocurre con las altas emisiones de gases de efecto invernadero- cuando la naturaleza interior, la salud, est arruinada debido a una alimentacin cuantitativa y cualitativamente pobre, y sin que esto llame mucho la atencin. Despus de todo el expansivo complejo mdico-industrial se beneficia de esta situacin.

Las dos modelos trgicamente muertas debieron ser gorditas (gordinhas) cuando eran ms jvenes. Despus vino su deseo de hacer carrera como modelos y la correspondiente prdida de peso. Al fin la anorexia provoc el colapso de sus rganos. Los mdicos brasileos diagnostican que en su pas hasta un cuatro por ciento de las jvenes sufren esta enfermedad. Entre las modelos el porcentaje es el doble. El xito profesional requiere vctimas, como mnimo el vomito de los alimentos ingeridos (bulimia) para evitar engordar. Esto no tiene porque acabar con la muerte pero siempre quedan los daos al espritu y al cuerpo.

Por ese motivo la industria espaola de moda elabor un ndice de masa corporal (Body Mass Index) a partir de la relacin entre la estatura y el peso. Cuando el ndice de una modelo est por debajo del umbral mnimo se impide que la modelo suba a la pasarela. Pero que perversiones se esconden detrs de esto! Algunas personas tienen que ser obligadas a alimentarse, mientras millones necesitan comer algo para sobrevivir pero no pueden porque no se lo pueden permitir. La muerte de las dos modelos tambin puede, por lo tanto, ser interpretada como un comentario obsceno al Programa Hambre Cero (zero fome) del presidente Lula. Unos quieren silenciar los ruidos de sus estmagos pero no pueden, mientras otros soportan los ruidos de sus estmagos y fuerzan el vomito de los alimentos ingeridos. Esta situacin tambin muestra, al fin y al cabo, qu complicada puede ser la actividad poltica incluso cuando tiene un objetivo tan simple, tan comprensible para cualquiera: zero fome. Pues no faltan quienes se sirven del hambre como medio para mercantilizar la figura.

Hace sesenta aos el mdico brasileo Josu de Castro public la Geografa del Hambre, una obra que marc poca aunque no dijo nada de la globalizacin del cuerpo la transformacin mediante un hambre mortal de la gordinha brasilea en una modelo de belleza esqueltica. Pero la tragedia de las dos modelos, que en comparacin a los millones de hambrientos no tiene casi importancia, muestra que hoy en da este tema no puede faltar en una geografa del hambre. Pues lo que ocurri con Carla Sobrado Casalle y Ana Carolina Reston es un prfido asesinato.

Elmar Altvater es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Su ltimo libro traducido al castellano: E. Altvater y B. Mahnkopf, Las Limitaciones de la globalizacin. Economa, ecologa y poltica de la globalizacin, Siglo XXI editores, Mxico, D.F., 2002.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Sebastin Porra

Si le ha interesado este artculo, recuerde que sinpermiso electrnico se ofrece semanalmente de forma gratuita y considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto poltico-cultural con una DONACIN



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter