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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-01-2007

Algunas preguntas sobre la muerte de dos ciudadanos ecuatorianos en la T-4

Martn Lpez Navia


En los aos cincuenta el semanal El Caso era el medio de prensa ms ledo de Espaa. En aquella publicacin  donde el crimen  cuanto ms cruento era noticia que haca subir la tirada, eran especialistas en sacarle beneficio a la sangre. Con celeridad de buitres hasta el lugar del suceso se desplazaban los intrpidos reporteros, pluma y cmara en ristre: declaraciones de los familiares de las vctimas, fotos del dolor, fotos de la vctima (si estaba casado o casada, foto de boda, si era soltera o soltero, foto de la primera comunin). Parsitos del dolor ajeno.

Hoy, cuatro de Enero de 2006, en el Telediario de la 1 el tema estrella era uno de los desaparecidos en la explosin  llevada a cabo por ETA en la T-4,  uno de los dos infortunados ciudadanos ecuatorianos que tuvieron la desgraciada necesidad de quedarse a descansar en el parking de la T-4 donde ETA coloc su explosivo. Contenidos del reportaje: entrevistas a los familiares, escenas de dolor, biografa sentimental del fallecido, la misma esttica sucia de El Caso. Y uno se pregunta el por qu los intrpidos reporteros no abandonan aquella esttica casposa  con la que el franquismo tapaba sus silencios y  hacen algunas preguntas necesarias a quienes corresponda: Ministro del Interior, Delegado del Gobierno, responsables de AENA, responsables de la seguridad del aeropuerto, acerca de las circunstancias que permitieron que tales desapariciones hayan tenido lugar.

Si, como los medios recogieron, los primeros informes sobre la ubicacin de la furgoneta bomba y sobre la programada hora de explosin tuvieron lugar una hora antes de qu esta ocurriera cmo es posible que no se desalojase con eficacia el mdulo del parking? Cmo es posible que no se atendiese a los avisos que sobre la presencia en  el mdulo sin duda hizo la novia de uno e ellos? Cmo es posible que habiendo el informante sealado las caractersticas, matrcula y ubicacin de la furgoneta, no se pusiera sobreaviso a quien  descansaba o dorma a escasa distancia? Cmo es posible que despus de todo el presupuesto que la construccin de la T-4, joya  y emblema de nuestra modernidad, se ha tragado, no hubiese una instalacin de megafona para casos de emergencia? Y cmo es posible que estas preguntas no sean planteadas en los medios de comunicacin? Es que vivimos ya en una atmsfera civil donde lo necesario es inoportuno? O es que el terrorismo suspende el derecho a preguntarse sobre cosas que hay que preguntarse, o es que el terrorismo deja en aguas de borrajas el deber de ayuda y las  faltas o delitos por omisin o negligencia de los que pudieran ser responsables?

Necesitamos las preguntas porque necesitamos respuestas. No llega con llorar, lamentarse y hacer informacin sentimental. Ser un ciudadano consiste en tener derecho a exigir responsabilidades: a ETA las que son de ETA y al Csar las que son del Csar. Hay silencios que nos deberan dar vergenza.

 




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