Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2006

In memoriam de una periodista asesinada recuperamos un texto suyo publicado el diez de septiembre de 2004.
Crnica de los sucesos de Besln por una periodista rusa a la que los servicios secretos rusos trataron de envenenar

Anna Politkovskaya
The Guardian

El horror de Besln se hizo an ms terrible por la intimidacin de los serviles medios de comunicacin rusos. Traducido para Rebelin por L. B.


Es la maana del 1 de septiembre. Desde Osetia del Norte llegan informaciones difciles de creer: se han apoderado de una escuela en Besln. Media hora para empaquetar mis cosas mientras mi mente trabaja furiosamente decidiendo cmo llegar al Cucaso. Y otro pensamiento: buscar al lder separatista checheno Aslan Masjadov, que salga de su clandestinidad, que se rena con los asaltantes y les pida que liberen a los nios.

Despus vino una larga tarde en el aeropuerto de Vnukovo. Enjambres de periodistas intentaban abordar un avin con destino al Sur, mientras que los vuelos estaban siendo retrasados. Evidentemente, hay gente a la que le gustara demorar nuestra salida. Utilizo mi telfono mvil y hablo abiertamente sobre el objeto de mi vuelo: "Buscad a Masjadov", "persuadid a Masjadov".

Hace mucho tiempo que hemos dejado de hablar abiertamente por nuestros telfonos mviles, persuadidos de que estn pinchados. Pero esto es una emergencia. Finalmente, un hombre se me presenta como ejecutivo del aeropuerto: "La voy a montar en un vuelo a Rostov". En el minibs, el conductor me dice que los servicios de seguridad rusos, el FSB [el antiguo KGB. N. del T.] , le han ordenado que me pusiera en el vuelo a Rostov. Al subir al avin mis ojos se cruzan con los de tres pasajeros sentados en un grupo: ojos maliciosos que miran al enemigo. No les presto atencin. sa es la forma como me suele mirar la mayora de los agentes del FSB.

El avin despega. Pido un t. Son muchas horas de carretera desde Rostov hasta Besln y la guerra me ha enseado que es mejor no comer. A las 21:50 bebo el t. A las 22:00 siento que tengo que llamar a la azafata porque estoy perdiendo rpidamente el conocimiento. Del resto slo conservo algunos vagos recuerdos: la azafata solloza y grita: "Estamos aterrizando, aguante!"

"Bienvenida de nuevo", dijo una mujer inclinada sobre m en el hospital regional de Rostov. La enfermera me dice que cuando me ingresaron mi estado era "casi desesperado". A continuacin susurra: "Cario, han intentado envenenarte". Todos los anlisis realizados en el aeropuerto han sido destruidos "rdenes de arriba", dicen los doctores.

Mientras tanto, el horror en Besln contina. Algo extrao ocurre all el 2 de septiembre: ningn funcionario est hablando con los familiares de los secuestrados, nadie les est informando de nada. Los familiares asedian a los periodistas. Les suplican que pidan a las autoridades que faciliten alguna informacin. Los familiares de los rehenes se hallan inmersos en un vaco informativo. Pero por qu? A la maana, tambin en el aeropuerto Vnukovo, detienen a Andrei Babitsky alegando un pretexto balad. Como resultado de ello, otro periodista conocido por llevar hasta el final sus investigaciones y no tener pelos en la lengua en sus declaraciones a la prensa extranjera, se ve impedido de ir a Besln.

Corre la voz de que Ruslan Aushev, el antiguo presidente de Ingushetia, rechazado por las autoridades por reclamar un acuerdo para resolver la crisis chechena, se ha personado de repente en la escuela de Besln para negociar con los terroristas. Entr slo porque la gente en el cuartel general de los servicios especiales al cargo de las negociaciones fue incapaz durante 36 horas de decidir quin de ellos deba ir. Los guerrilleros entregaron a Aushev tres bebs y despus liberaron a otros 26 nios con sus madres. Pero los medios de comunicacin trataron de ocultar el comportamiento valiente de Aushev: no hay negociaciones, nadie ha entrado a la escuela.

Para el 3 de septiembre las familias de los rehenes se encuentran sometidas a un bloqueo informativo total. Estn desesperados; todos recuerdan la experiencia del asedio al teatro Duvrovka en el que 129 personas murieron cuando los servicios especiales bombearon gas en el edificio y pusieron fin al asedio. Recuerdan cmo el Gobierno minti en aquella ocasin.

La escuela est rodeada de gente armada con rifles de caza. Son gente normal y corriente, padres y hermanos de los rehenes que han perdido toda esperanza de recibir auxilio por parte del Estado; han decidido rescatar a sus familiares por s mismos. ste ha sido un tema constante durante los ltimos cinco aos de la guerra de Chechenia: perdida toda esperanza de recibir proteccin del Estado, la gente solo aguarda de l ejecuciones extrajudiciales por parte de sus servicios especiales. De modo que tratan de defenderse a s mismos y a sus seres queridos. Naturalmente, la autodefensa conduce al linchamiento. No podra ser de otro modo. Tras el asedio al teatro del 2002 los rehenes hicieron este espeluznante descubrimiento: slvate a ti mismo, porque el Estado slo puede ayudar a que te destruyan.

Es lo mismo que ahora ocurre en Besln. Las mentiras oficiales continan. Los medios de comunicacin difunden las versiones oficiales. Lo llaman "adoptar una posicin amigable con el Estado", significando con ello una postura de aprobacin de las acciones de Vladimir Putin. Los medios de comunicacin no tienen ninguna palabra crtica con respecto a Putin. Lo mismo se aplica a los amigos personales del presidente, que casualmente son los directores del FSB, el ministro de defensa y el ministro del interior. Durante los tres das de horror en Besln, los "medios de comunicacin amigos del Estado" jams osaron expresar en voz alta que probablemente los servicios especiales estaban cometiendo un error. Jams se atrevieron a sugerir a la Duma y al Consejo Federal al Parlamento que haran bien en convocar una reunin de urgencia para debatir la crisis de Besln. La noticia de portada en los medios es el vuelo nocturno emprendido por Putin a Besln. Se nos muestra a Putin expresando su agradecimiento a los servicios especiales; vemos al presidente Dzasokhov, pero no se dice ni una palabra de Aushev. ste no es ms que un ex presidente cado en desgracia, simplemente porque inst a las autoridades a no prolongar la crisis chechena, a no llevar las cosas hasta un punto de tragedia que acabara por desbordar al Estado. Putin no menciona el herosmo de Aushev, as que los medios de comunicacin lo silencian.

El sbado, 4 de septiembre, es el da siguiente al del terrible desenlace de la crisis de los rehenes de Besln. La cifra de bajas es aterradora, el pas permanece en estado de shock. Y quedan an decenas de personas desaparecidas cuya existencia niegan las autoridades. Todo esto fue el asunto de una brillante y, segn los estndares vigentes, extremadamente audaz edicin sabatina del diario Izvestia, encabezada con el siguiente titular: "Silencio al mximo nivel". La reaccin oficial fue fulminante. Raf Shakirov, editor jefe, fue despedido. Izvestia pertenece al barn del nquel Vladimir Potanin, quien se pas todo el verano temblando en sus botas por miedo a compartir el destino de Mikhail Khodorkovsky, el hombre ms rico de Rusia, arrestado bajo cargos de fraude. Sin duda trataba de ganarse el favor de Putin. El resultado es que Shakirov, un talentoso director de peridico y, en trminos generales, un hombre afecto al stablishment, ha quedado fuera de juego, convertido en disidente de ltima hora, simplemente por desviarse una micra de la lnea oficial.

Podra usted pensar que los periodistas organizaron una accin de protesta en apoyo de Shakirov. Por supuesto que no. La Unin Rusa de periodistas y el Sindicato de los Medios de Comunicacin han permanecido mudos. Slo el periodista que sabe mantenerse fiel al stablishment es tratado como "uno de los nuestros". Si sta es la actitud de los periodistas con respecto a la causa que servimos, estamos ante el fin del principio bsico segn el cual trabajamos para que la gente sepa lo que est pasando y tome las decisiones correctas.

Los sucesos de Besln han demostrado que las consecuencias de un vaco informativo son desastrosas. La gente rechaza al Estado que lo ha dejado en la estacada y trata de actuar por su cuenta, rescatar a sus seres queridos sin ayuda de nadie y aplicar a los culpables su propia justicia. Ms tarde, Putin declar que la tragedia de Besln no tena nada que ver con la crisis chechena, de modo que los medios de comunicacin dejaron de cubrir ese tema. De este modo, Besln es ya como el 11-S: puro Al-Quaeda. Ya no se menciona la guerra de Chechenia, cuyo quinto aniversario se cumple este mes. Todo eso es absurdo, pero acaso no ocurra lo mismo en tiempos de la Unin Sovitica, cuando todo el mundo saba que las autoridades mentan descaradamente pero pretendan que el emperador estaba vestido?

Nos estamos volviendo a precipitar en el abismo sovitico, en un vaco informativo que significa nuestra muerte por ignorancia. Slo nos queda Internet, donde la informacin todava fluye libremente. En cuanto al resto, si quiere usted seguir trabajando como periodista, deber trabajar servilmente para Putin. De lo contrario, le aguarda la muerte, la bala, el veneno, o un proceso judicial cualquier cosa que nuestros servicios especiales, los perros cancerberos de Putin, estimen oportuno.

Anna Politkovskaya es periodista del diario Novaya Gaztea. Ha obtenido numerosos galardones por su cobertura periodstica del conflicto ruso-checheno, sobre el cual ha publicado varias obras. Form parte del equipo que negoci con los guerrilleros que tomaron el teatro Duvrovka en octubre del 2002.




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