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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-01-2007

Anotaciones de Manuel Sacristn a La crtica y el desarrollo del conocimiento (I)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Anotaciones de Manuel Sacristn a La crtica y el desarrollo deAnotaciones de Manuel Sacristn a La crtica y el desarrollo deLas actas del Congreso Internacional de Filosofa de la Ciencia celebrado en Londres en 1965 fueron editadas por Imre Lakatos y Alan Musgrave en 1970 en Cambridge University Press. La segunda edicin de 1972 sirvi de base a Francisco Hernn para su versin castellana publicada en 1975, en Teora y realidad (Grijalbo), con un largo, documentado e influyente prlogo de Javier Muguerza: La teora de las revoluciones cientficas.

Teora y realidad, con subttulo Estudios crticos de filosofa y ciencias sociales, se presentaba como una coleccin que se propona reunir en versin castellana trabajos, ensayos y documentos polmicos, de diferentes mbitos polticos y culturales, que de manera paradigmtica reflejan la autoconsciencia actual de las ciencias sociales y sus diferentes momentos conflictivos. Desde un enfoque crtico: porque su planteamiento central se sita en ruptura perfectamente definida con toda concepcin del conocimiento terico no gobernada por el principio de la prctica. Prctica -consumacin del conocimiento- que se identifica con una conducta mental hecha de esfuerzo de conocer y voluntad de transformar.

Los ecos sacristanianos resuenan en esta declaracin. Se publicaron en esta coleccin de la editorial Grijalbo ensayos tan imprescindibles como El comunismo de Bujarin, de A. G. Lwy; La disputa del positivismo en la sociologa alemana, de Adorno y otros; Sociedad antagnica y democracia poltica, de W. Abendroth; Georg Lukcs: el hombre, su obra, sus ideas, editado por G.H.R. Parkinson,... El primer y tercer volumen fueron traducidos por Sacristn; el dedicado a Lukcs cont con su entraable amigo J. C. Garca Borrn como traductor. Se anunciaron, si bien no llegaron a publicarse: Historia y dialctica en la economa, de Otto Morf; Corrientes actuales de la filosofa de la ciencia, de Gerard Radmitzky (corresponsal y amigo detallista de Sacristn), Marxismo y revisionismo, de Bo Gustafson y Marx en la sociologa del conocimiento, de Hans Lenk.

En una carta de 20 de mayo de 1972, dirigida al Sr. Grijalbo con referencia Maquetas para la coleccin Teora y realidad, Sacristn sealaba refirindose a uno de los anteriores volmenes:

No me convence ninguna de las cuatro. Si hay que elegir por fuerza entre ellas, prefiero la de formato grande y color ocre, sin trazo horizontal. Pero en ella habra que corregir, aparte de la falta de ortografa que ser un simple descuido, la informacin que comunica. Pues el libro, no es, como parece decir la portada, un libro de Lukcs, sino sobre Lukcs. Por lo tanto creo que en alto debera situarse el nombre del editor (en sentido ingls) de la obra, o el nombre del autor del primer artculo y la mencin y otros, y luego:

GEORG LUKCS

EL HOMBRE

SU OBRA

SUS IDEAS

Pero la verdad es que preferira otras propuestas de maqueta.

Posteriormente, el 12 de Julio de 1972, en carta dirigida al Sr. Vives de Grijalbo y con referencia: Coleccin Teora y realidad, precisaba Sacristn: Confirmo la comunicacin verbal probablemente ya hecha por D. Jacobo Muoz, en el sentido de que slo el nombre de ste, y no el mo tambin, ha de aparecer como director de la coleccin Teora y realidad, ya que slo l ha trabajado sistemticamente hasta ahora en la seleccin y la planificacin de la serie.

Sea como fuere, Sacristn particip activamente en esta coleccin dirigida por Jacobo Muoz con traducciones, prlogos y notas.

*

Las siguientes anotaciones sobre las actas del congreso de filosofa de la ciencia de 1965 puede consultarse en una de las carpetas de resmenes de ensayos de filosofa de la ciencia depositadas en Reserva de la Universidad de Barcelona. No estn fechadas. Desconozco si fueron usadas especficamente para algn seminario o para alguna lectura complementaria centrada en el estudio de Criticism and the Growth of Knowlledge en las clases de metodologa de las ciencias sociales que Sacristn imparti en la Facultad de Econmicas de la UB tras su reincorporacin en 1976. No es totalmente improbable esta conjetura.

Mis propias observaciones vienen sealadas como Notas SLA.

*

I. Javier Muguerza: Introduccin: La teora de las revoluciones cientficas (pp. 13-80).


1. Lo copio todo porque as recordar que la transicin a la poltica de la ciencia es del todo abrupta:

La apelacin a la ciudadana cientfica, por desgracia, est muy lejos de resolver todos los problemas. Es posible que, como Kuhn apunta, los momentos de normalizacin cientfica resulten imprescindibles. Si han de explotarse al mximo las posibilidades abiertas por la instauracin revolucionaria de un nuevo paradigma. Pero alguno de los siniestros aspectos de la ciencia normal que en este libro se denuncian son muy ciertos y concuerdan con la imagen que la ciencia presenta con frecuencia en nuestros das, cuando se la convierte en un instrumento al servicio de la opresin y presin de los hombres -comenzando muchas veces por sus propios practicantes- en lugar de hacer de ella el instrumento al servicio de la emancipacin humana que indudablemente podra ser. El destino de la comunidad cientfica plantea, pues, a sus miembros tanto a ttulo individual como colectivo- una acuciante opcin moral () Aunque las consecuencias de esa opcin nos hayan de afectar a todos, la responsabilidad de la misma incumbe slo a los cientficos [MSL: no estoy de acuerdo] () Y la comunidad cientfica se enfrentar probablemente a nivel prctico con los mismos problemas a que haba que hacer frente a nivel terico. Despus de todo, la distincin kuhniana entre ciencia normal y extraordinaria tiene su exacto analogado en el dominio de la moral, donde cabe asimismo hablar de un moral cerrada (..) y una moral abierta () Ms aun: la eleccin de uno y otro camino ni tan siquiera es un asunto exclusivamente moral, puesto que las implicaciones polticas acerca del sentido y los ltimos objetivos de la actividad cientfica son absolutamente insoslayables. De ah que su respuesta tenga tambin, e inevitablemente, que ser poltica (pp. 68-69).


Entre mis varias diferencias estn:

a) Que la ciencia normal no me parece siniestra, sino placer de conocimiento contemplativo (al mismo tiempo, claro, que riesgo de todo eso).

b) Que despus de decir la ltima frase [J. M.: (...) De ah que su respuesta tenga tambin, e inevitablemente, que ser poltica], hay que pasar a la concreta poltica de la ciencia (inversiones, etc.).

Nota SLA:

De los escritos de Javier Muguerza sobre Sacristn, es necesario recordar: Manuel Sacristn en el recuerdo, mientras tanto n 30-31, 1987, pp. 101-107; Entrevista con Javier Muguerza. En: Salvador Lpez Arnal y Pere de la Fuente (eds) Acerca de Manuel Sacristn, Destino, Barcelona, 1996, pp. 669-683 y La huella de Sacristn, en Joan Benach, Xavier Juncosa y Salvador Lpez Arnal (eds), Del pensar, del vivir, del hacer. El Viejo Topo, Barcelona, 2006, pp. 87-89 (libro complementario de los documentales dirigidos por Xavier Juncosa, Integral Sacristn, ibidem).

*

II. Thomas S. Kuhn, Lgica del descubrimiento o psicologa de la investigacin (pp. 81-111).

 

1. Es una confrontacin de las ideas de La estructura de las revoluciones cientficas con las ideas de Popper (p. 81)

2. Indica que los puntos de coincidencia sugieren una identidad de tesis que no existe (p. 81).

Coincidencia primera: el inters por el contexto del descubrimiento:

Ambos estamos ocupados ms en la dinmica del proceso mediante el cual se adquiere el conocimiento cientfico que con la estructura lgica de los productos de la investigacin cientfica (p. 81).

+ De esa coincidencia deriva muchas de las dems.

3. Es muy interesante el mtodo por el que se decide, de un flou [ligero, suave] que me parece muy fiel a su pensamiento, a la idea de paradigma: el mtodo consiste en fijarse en metforas o modos de decir popperianos que a l, Kuhn, le parecen inadecuadas, aun cuando se refieren a conceptos o construcciones filosficas en cuya formulacin coinciden ambos:

Releyendo una vez ms varios de los principales libros y ensayos de Popper, vuelvo a encontrar una serie de frases que se repiten y que, aunque las entiendo y no estoy en total desacuerdo con ellas, son expresiones que yo nunca empleara en los mismos lugares. Indudablemente estas frases sirven a menudo como metforas que se aplican retricamente a situaciones para las que Sir Karl ha dado en algn otro lugar descripciones admirables. Sin embargo, para el presente propsito estas metforas, que me chocan por ser aparentemente inapropiadas, puede que sean ms tiles que descripciones ms francas y directas. Es decir, pueden ser sntomas de diferencias contextuales que una cuidadosa expresin literal oculta sin embargo (pp. 83-84).


Es una decisin muy coherente. Pero supone mucho: supone que la misma formulacin puede significar cosas diferentes.

4. I. [Aqu trata la supuesta coincidencia en la atencin a la investigacin real, no a la lgica del producto].

5. Se va a oponer a la idea (clsica) popperiana de contrastacin, porque en la ciencia normal no se contrastan teoras:

(...) aunque las contrastaciones son frecuentes en la ciencia normal, estas contrastaciones son de una especie particular, pero que en el anlisis final, ms que la teora vigente, quien es sometido a contrastacin es el cientfico considerado individualmente (p. 85).


Esto slo me parece verdad si:

a) la teora es ya muy rica y permite muchos intentos de solucionar el rompecabezas, o sea, ofrece muchas hiptesis pertinentes, o

b) si el asunto es de poca importancia. Si tiene mucha, se puede producir la situacin Lorenz-Einstein: Lorenz supera su propia contrastacin, pero, sin embargo, su teora se hunde. Es verdad que para Kuhn esto ya no es ciencia normal, sino revolucin cientfica: pero aqu hay crculo.

6. Una de las provocaciones ms bonitas de Kuhn:

La descripcin que Sir Karl hace del pensamiento de los presocrticos [en Conjeturas y Refutaciones] es muy atinada, pero lo descrito no se parece en nada a la ciencia. Se trata ms bien de la tradicin de propuestas, contrapropuestas y debates sobre los fundamentos que, quizs excepto durante la Edad Media, han caracterizado a la filosofa y a gran parte de la ciencia social desde entonces. Ya en el perodo helenstico los matemticos, la astronoma, la esttica y las partes geomtricas de la ptica habran abandonado este tipo de discurso para pasar a la resolucin de rompecabezas. Otras ciencias, en nmero creciente, han experimentado desde entonces la misma transicin. En cierto sentido, por poner cabeza abajo la opinin de Sir Karl, es precisamente el abandono del discurso crtico lo que marca la transicin a la ciencia. Una vez que determinado campo ha hecho esa transicin, slo se vuelve al discurso crtico en los momentos de crisis en los que hay bases de ese campo que estn de nuevo en peligro. Los cientficos solamente se comportan como filsofos cuando deben decidir entre teoras en conflicto (p. 87) [cursiva MSL].


Lo que de verdad tiene esto es la frase kantiana sobre el seguro paso de una ciencia. Pero me parece que falla:

a) porque tambin hay otros productos acrticos;

b) porque es anacrnico no contar, desde aproximadamente Du Boys Raymond, con esta aspiracin crtica (o desde el nacimiento del tema de las paradojas de la teora de conjuntos).

7. (...) la contrastacin no puede jugar un papel muy decisivo en ninguna eleccin (p. 87).


Lo que hace que lo parezca es la existencia de reglas estrictas de resolucin de rompecabezas. Si se producen muchos fallos en la solucin del rompecabezas:

Lo que precisamente haba sido un fracaso personal puede llegar entonces a ser considerado como el fracaso de la teora que est bajo contrastacin. Despus de esto, como la contrastacin surgi a partir de un rompezabezas y conllevaba por tanto unos criterios establecidos para su solucin, se muestra ms estricta y ms difcil de evadir que las contrastaciones utilizables en una tradicin cuyo estilo normal es el discurso crtico ms que la resolucin de rompecabezas (p. 88).

 

Punto flojo: el fracaso personal se puede poder determinar al cabo de poco tiempo por criterios preexistentes.

8. En suma, su criterio de demarcacin, que se acerca a la acumulatividad, es la tradicin de resolucin de rompecabezas (p.88).

9. Al argumentar la cientificidad popperiana de la astrologa, Kuhn pasa complemente por alto el elemento ideal, regulativo, de la ciencia (p. 89). Luego sigue

No obstante, la astrologa no fue una ciencia. Ms bien fue un oficio, una de las artes prcticas, con estrechas semejanzas con la ingeniera, la metereologa y la medicina tal como estos campos se practicaron hasta hace poco ms de un siglo. A mi juicio hay un estrecho paralelismo con la vieja medicina y el psicoanlisis contemporneo. En cada uno de estos campos, la teora aceptada slo serva para establecer la plausibilidad de la disciplina y para dotar de cierto sello de racionalidad a las varias reglas del oficio que guiaban la prctica. Estas reglas haban demostrado su utilidad en el pasado, pero nadie supona que fuesen suficientes para impedir los fracasos repetidos. Se deseaban unas reglas ms potentes y una teora ms articulada, pero habra sido absurdo abandonar una disciplina plausible y muy necesaria con una tradicin de xitos parciales por la simple razn de que estos desiderata no estuviesen todava prximos a alcanzarse. En ausencia de ellos, sin embargo, ni el astrlogo ni el mdico podan investigar. Aunque tuvieran reglas que aplicar, no tenan ningn rompecabezas que resolver y, por tanto, ninguna ciencia que practicar (pp. 89-90).


Me parece que la cosa falla, y que nadie ha resuelto tantos rompecabezas como los astrlogos. Evidentemente, hay rompecabezas cientficos y otros que no lo son. Kuhn sostiene que no, que los astrlogos no tenan rompecabezas, retos para autocriticarse y corregirse. Hace afirmaciones que parecen plausibles:

Poda explicarse el hecho de que hubiera fracasos, pero los fracasos especficos no daban lugar a la investigacin de enigmas, porque ningn hombre, por hbil que fuera, poda hacer caso de esos fracasos en un intento constructivo de reconsiderar la tradicin astrolgica (p. 89).


Pero me huele que eso es una crisis revolucionaria, una situacin popperiana, pese a la defensa del constructivo. Para colmo, al final del argumento hay algo muy parecido a una peticin de principio:

Resumiendo, aunque los astrlogos hicieran predicciones contrastables y reconocieran que esas predicciones fallaban algunas veces, ni se comprometieron ni podan hacerlo con el tipo de actividad que normalmente caracterizan a todas las ciencias reconocidas (p. 90) [cursiva de MSL].


10. Cierra con el irrefutable argumento de que hay revoluciones cientficas sin fallo en la contrastacin (Coprnico-Ptolomeo) (p. 91).

11. En nota 22, excelente observacin de que la deductividad no es condicin necesaria de la cientificidad (p. 108).

Pero, al menos en esta forma, no es una condicin suficiente, y con seguridad no es tampoco una condicin necesaria. Admitira, por ejemplo, la agrimensura y la navegacin como ciencias, y eliminara la taxonoma, la filologa histrica y la teora de la evolucin. Las conclusiones que obtiene una ciencia pueden ser precisas, y compulsivas sin que sean completamente derivables por procedimientos lgicos a partir de premisas aceptadas


12. Esta seccin (II) arranca de la nocin popperiana de rectificacin de errores. El esquema crtico de Kuhn es el mismo: Popper aplica a toda la ciencia lo que slo ocurre en la ciencia extraordinaria. Y as Popper llama rectificacin de errores a la substitucin de unas teoras por otras:

Si esa utilizacin [de error] no nos parece inmediatamente extraa ello se debe principalmente a que apela al residuo inductivista que hay en todos nosotros. Al creer que los teoras vlidas son el producto de inducciones correctas a partir de los hechos, el inductivista est obligado a sostener tambin que una teora falsa es el resultado de un error en la induccin (p. 93).


Esta crtica de Kuhn contiene una acusacin de inconsecuencia a Popper, dado que ste -como lo reconoce Kuhn (p. 93)- no es inductivista.

. Anlogamente a este asunto: la posicin no-inductivista (que comparto) debe evitar el defecto de ignorar momentos que se puede llama inductivos en la constitucin de enunciados expresivos de la experiencia vulgar y cientfica anterior a una teorizacin nueva.

13. Esta segunda seccin termina con un prrafo muy sinttico y expresivo del punto de vista de Kuhn:

Al igual que el trmino contrastacin, el trmino error se ha tomado de la ciencia normal, donde su uso es razonablemente claro, y se ha aplicado a los episodios revolucionarios, donde sus aplicaciones son, en el mejor de los casos, problemticos. Esa transferencia crea, o al menos refuerza, la extendida impresin de que una teora puede juzgarse globalmente mediante el mismo tipo de criterios que se emplea para juzgar las aplicaciones de una investigacin individual dentro de una teora. El descubrimiento de criterios aplicables* se hace as un desideratum primordial para mucha gente (p. 94).


(*) Supongo que quiere decir: aplicables al caso de las teoras globalmente consideradas. Y sigue sin punto y aparte:

Lo extrao es que Sir Karl se encuentra entre ellos, porque esa bsqueda va contra los intentos ms originales y fructferos en la filosofa de la ciencia. Pero no puedo entender de otro modo sus escritos metodolgicos a partir de la Logik der Forschung. Lo que voy a sugerir ahora es que, a pesar de afirmaciones explcitas en contrario, Sir Karl ha buscado regularmente procedimientos de evaluacin de teoras que puedan ser aplicados con la apodctica certeza que es caracterstica de las tcnicas mediante las que se identifican los errores en la aritmtica, en la lgica, o en la medida [MSL: Est queriendo decir: en la ciencia normal]. Me temo que est persiguiendo algo inalcanzable nacido de la misma combinacin de ciencia normal y ciencia extraordinaria que hizo que las contrastaciones pareciesen un rasgo tan fundamental de las ciencias (p. 94).


14. Y yo me temo que Kuhn, pese a sus muchos aciertos, confunda la contrastacin de teoras con su validacin, y separe mucho en el tiempo con dos contextos. Su idea de que pasa mucho tiempo entre ambos casos puede valer para otras pocas. Quizs no para hoy. Del hecho de que la construccin de teoras no sea inductiva pasa a negar momentos de contrastacin en la validacin, sin pensar en que ya en la construccin de teoras hay momentos reductivos (en el sentido) de Lukasiewicz.

15. El criterio de Kuhn (las reglas para la resolucin de problemas definidos) y su juicio sobre el marxismo se compenetran muy bien con mi entendimiento de este ltimo: el marxismo no es una ciencia, sino la mejor construccin existente del socialismo, el cual es una pretensin de innovacin cultural.

16. La raz de la unilateralidad de Kuhn podra ser el reducir toda la ciencia a ciencia normal, con lo que la extraordinaria (la construccin de grandes teoras o paradigmas) queda, en realidad, fuera de la extensin de ciencia, a pesar de su lxico. Si se admite que la ciencia se compone de ambas, no se pueden separar tanto las tcnicas de la ordinaria de los acontecimientos (revoluciones) de la extraordinaria. En suma: que hasta Kuhn es demasiado claro.

17. Esta seccin [III, pp. 94-101] arranca criticando la motivacin apodctica de falsacin, refutacin. La cosa es razonable, pero el argumento (factual) bsico de Kuhn es demasiado acorazado:

Todas las teoras pueden modificarse mediante varios reajustes ad hoc sin que dejen de ser, en sus lneas principales, las mismas teoras (p. 95).


La restriccin en sus lneas generales hace tan expandible al argumento que lo expone a la sospecha de peticin de principio.

18. Pasa luego a considerar la falsacin desde el punto de vista del criterio de demarcacin. Admite que se podra construir sintcticamente, pero observa que eso no es lo que interesa a Popper, porque no sera Logik der Forschung [La lgica de la investigacin]. Afirma que Popper no ha aclarado eso y concluye.

Al dejar sin aclarar estas cuestiones, no estoy seguro de que lo que Sir Karl nos ha dado sea en absoluto una lgica del conocimiento. En mi conclusin voy a indicar que, aunque igualmente valioso, lo que Sir Karl nos ha dejado es algo completamente distinto. Ms que una lgica, Sir Karl ha dado una ideologa; ms que reglas metodolgicas, ha dado mximas para el empleo de procedimientos (p. 97) [cursiva de MSL]


El paso es de mucho inters: (a) por lo subrayado [cursiva]; (b) por el uso de ideologa, que puede ser til para la comprensin de paradigma; (c) por la coherencia con que remite todo Popper a la ciencia extraordinaria, y la revolucin cientfica a la ideologa.

19. Luego estudia las dificultades de la nocin de falsacin, que presupone, segn Kuhn, una articulacin lgica completa de la teora y una determinacin completa de la aplicabilidad de los trminos, condiciones irrealizables (y que, con Braithwaite, hacan intil la teora), y aqu dice:

Yo mismo he introducido el trmino paradigma para subrayar que la investigacin cientfica depende de los ejemplos concretos que tiendan puentes sobre lo que en caso contrario seran brechas en la especificacin del contenido y de la aplicacin de las teoras cientficas (p. 98).


Esta es la principal fuerza de Kuhn: que tampoco en la ciencia normal funciona la falsabilidad como criterio. Pero la verdad es que, puestos a reconocer los derechos de la vaguedad, Quine tiene mejor sentido, con su distincin entre teoremas y conjunto de la teora.

20. (...) aunque la lgica es una herramienta poderosa y esencial de la investigacin cientfica, podemos obtener conocimiento vlido en formas a las que escasamente puede aplicarse la lgica [] la articulacin lgica no es un valor por s misma, sino que debe emprenderse slo cuando y en la medida en que las circunstancias lo requieran (pp. 98-99).


Lo ilustra discutiendo el venerable ejemplo de los cisnes. Y concluye:

Al enfrentarse con lo inesperado [el cientfico] siempre debe hacer ms investigacin, con objeto de articular posteriormente su teora en la zona que se ha hecho problemtica. Entonces puede rechazarla en favor de otra y puede dictar completamente la conclusin que debe extraerse (p. 101).


Desde luego. Pero es que esta conclusin suya es mucho ms modesta que sus tesis. No menos insuficientes seran los fallos en la resolucin de rompecabezas.

21. La seccin (IV) comienza con un bonito resumen de su crtica:

Casi todo lo dicho hasta aqu son variaciones sobre un tema nico. Los criterios con los cuales los cientficos determinan la validez de una articulacin o una aplicacin de la teora existente no bastan por s mismos para determinar la eleccin entre teoras en competencia. Sir Karl se ha equivocado al transferir caractersticas elegidas de la investigacin cotidiana a los ocasionales episodios revolucionarios en los que el avance cientfico es ms obvio, ignorando a continuacin por completo la actividad cotidiana. En particular, ha tratado de resolver el problema de la eleccin de teoras durante las revoluciones por criterios lgicos que slo son completamente aplicables cuando ya puede presuponerse una teora (p. 102) [cursiva MSL].


Est muy bien. Pero sus cautelas -completamente- deberan moverle a menos escndalo en sus tesis.

22. Luego, tras reconocer que no puede explicarlo todo, empieza sus aportaciones constructivas.

23. La primera es la formulacin del problema:

En primer lugar debo preguntar qu es lo que todava requiere una explicacin. No lo es el que los cientficos descubran la verdad sobre la naturaleza ni siquiera que se acerquen ms a la verdad. Salvo que, como sugiere uno de mis crticos, definamos la aproximacin a la verdad como el resultado de lo que los cientficos hacen, no podemos reconocer el progreso hacia ese objetivo. Antes bien, lo que debemos explicar es por qu la ciencia -nuestro ejemplo ms seguro de conocimiento vlido- progresa como lo hace, y primeramente debemos averiguar cmo la ciencia progresa de hecho (p. 102).


Lo que dice ltimamente Quine se parece mucho a esto. O negarse al pseudoproblema o citar el   .

24. Los problemas resueltos durante los ltimos treinta aos no existan como cuestiones abiertas hace un siglo. En cualquier poca el conocimiento cientfico disponible agota virtualmente lo que hay que saber. Dejando enigmas que slo son en el horizonte del conocimiento existente. No es posible, o quizs incluso probable, que los cientficos contemporneos sepan menos de lo que hay que saber acerca de su mundo que los cientficos del siglo XVIII acerca del suyo? (p. 103).


Esta es una de esas verdades a puo de Kuhn que son completas falsedades o trivialidades. Puesto que lo que hay que saber es la totalidad de la ciencia, la especializacin y la acumulacin de conocimientos convierte su verdad casi en una tautologa. Pero se pasa por alto que tambin la consciencia de la ignorancia es conocimiento.

25. Una coincidencia literal con Quine:

(...) las teoras cientficas estn en contacto con la naturaleza slo aqu y all (p. 103).


26. Desarrollando el tema de nuestra mayor ignorancia relativa, e ignorando la cuestin del nmero de problemas, que podra servirle (afinando) para la comprensin del progreso cientfico, hace una negacin ms categrica que nunca de cualquier perspectiva metaparadigmtica:

Hasta que podamos responder a estas preguntas y otras como stas, no sabremos por completo lo que es el proceso cientfico y no podremos por tanto, explicarlo enteramente. Por otra parte, las respuestas a estas preguntas proporcionarn muy aproximadamente la explicacin que se busca. Las dos cosas vienen casi juntas. Debera ya estar claro que, en ltimo anlisis, la explicacin debe ser psicolgica o sociolgica. Esto es, debe ser una descripcin de un sistema de valores, una ideologa, junto con un anlisis de las instituciones a travs de la cuales es transmitido y fortalecido. Si sabemos qu es lo que los cientficos valoran, podemos esperar comprender qu problemas emprendern y qu elecciones harn en circunstancias especficas de conflicto. Dudo que haya que buscar otro tipo de respuestas (p. 104).


Fundado. Pero quizs insuficiente. La ideologa de la ciencia (metaparadigmtica) misma incluye el progreso problemtico. Lo que no obedeciera a ese criterio sera otro conocimiento. Para la ciencia en general, para la explicacin del hacer cientfico, lo que dice Kuhn es evidente. Pero, de todos modos, los correspondientes imperativos morales, como dice Kuhn, que son paradigmticos respecto de otros de su mismo nivel, son metaparadigmticos respecto de la historia de la ciencia.


Nota SLA:

Sobre la lectura de Sacristn de las concepciones de Kuhn, pueden verse igualmente sus interesantes anotaciones a La estructura de las revoluciones cientficas (www.rebelion.org/noticia.php?id=43408, www.rebelion.org/noticia.php?id=43632).

*

III. John Watkins, Contra la ciencia normal (pp. 115-132).

1. [...] la metodologa, tal como ya la entiendo, est relacionada con la ciencia tomada en condiciones ptimas, o con la ciencia tal como debera organizarse, ms que con la ciencia a ras del suelo (p. 117).


Es curioso que, con esta manera relajada de hablar, reproduzca ms la idea tradicional de scientia in status perfectionis que el contexto de la fundamentacin. En cualquier caso, tambin l se toma en serio esta cuestin liminar en la metodologa.

2. Esta seccin (II) expone la ciencia normal de Kuhn desde un punto de vista popperiano.

3. Parece que una teora dominante puede llegar a ser reemplazada no a causa de la creciente presin emprica (la cual puede que sea escasa), sino a causa de que se haya elaborado libremente una teora nueva e incompatible (inspirada quiz por una perspectiva metafsica diferente): las causas de una crisis cientfica pueden ser ms tericas que empricas. Si ello es as hay en la ciencia ms pensamiento libre de lo que Kuhn supone (p. 122).


La argumentacin es curiosa, y no s hasta qu punto afecta a lo que dice Kuhn. La argumentacin consiste en usar contra Kuhn un argumento factual esgrimido por ste. Pero lo que a Kuhn le importa no es, precisamente, la fuerza de la instancia emprica, sino, al contrario, la de la instancia ideolgica. Kuhn quiere mejor que el lmite de la libertad ideolgica sea la falsacin. Watkins mea completamente fuera de tiesto.

4. Esta seccin (III) discute si la ciencia normal de Kuhn es la esencia de la ciencia. Y lo niega , claro.

5. Esta seccin (IV) discute si la ciencia normal de Kuhn podra engendrar ciencia extraordinaria (de Kuhn). Y lo niega, claro:

Concentrar mi atencin sobre el primer cientfico que se compromete en un paradigma nuevo. Mi tesis ser que un paradigma nuevo nunca podra emerger de la ciencia normal tal como Kuhn la ha caracterizado (p. 125)


6. Debemos recordar que el nuevo paradigma es de inmediato lo bastante poderoso como para inducir a nuestro cientfico a volverse contra el paradigma bien articulado y no refutado que hasta ese momento ha dominado su pensamiento cientfico. Esto significa, me parece, que el nuevo paradigma no puede comenzar meramente con unas pocas ideas fragmentarias, sino que debe ser el principio suficientemente amplio y definido para que sus atrayentes potencialidades aparezcan con cierta solidez ante su inventor (p. 127).

 

La argumentacin me parece falsa e ignorante de experiencia muy comn. Estaba mucho ms en lo cierto Schumpeter cuando usaba la idea de visin.

*

IV. Stephen Toulmin, La distincin entre ciencia normal y ciencia revolucionaria. resiste un examen? (pp. 133-144).

1. (...) aunque su [de Kuhn] eleccin de la palabra dogma sirvi bastante bien como ttulo de un sugerente artculo en la reunin del Worcester College, no haca falta ms que un examen un poco ms cuidadoso para revelar que su verdadera efectividad brotaba de cierta exageracin retrica o juego de palabras (Decir que toda ciencia normal descansa sobre un dogma era como decir todos nosotros en realidad estamos locos, lo cual puede ser un punto de inters en una ocasin particular, pero...) (p. 134).


Esto es lo primero que se tiene que decir de Kuhn. Y lo dice muy bien.

2. (...) debemos guardarnos de seguir todo el tiempo con la originaria hiptesis revolucionaria de Kuhn. Porque el desplazamiento de un sistema de conceptos por otro es algo que ocurre por razones perfectamente aceptables, aun cuando estas determinadas razones no puedan ser formalizadas en conceptos aun ms amplios, o axiomas todava ms generales; porque lo que en ambas partes presuponen en tal debate -tanto aquellos que se agarran al viejo punto de vista, como aquellos que enuncian uno nuevo- no es un cuerpo comn de principios y axiomas sino que es ms bien un conjunto comn de procedimientos de seleccin y reglas de seleccin, y stos no son tanto principios cientficos como principios constitutivos de la ciencia (Que pueden cambiar, tambin, durante el curso de la historia, como Imre Lakatos ha demostrado en el caso de los criterios de demostracin matemtica, pero que lo hace ms lentamente que las teoras a los que juzgan habitualmente (p. 139).

Esta buensima exposicin, muy emparentada con el relativismo de Quine, es, en realidad, la afirmacin de un metaparadigma ciencia. Kuhn poda objetar que es propiamente un paradigma que se cree metaparadigma. Pero la relatividad, la composicin histrica de ese metaparadigma habla en contra de la posible crtica.

3. Hago esta sugerencia: el volumen de innovacin que tiene lugar en una ciencia es presumible que en gran medida depende de las oportunidades que el contexto social proporciona para hacer trabajo original en la ciencia en cuestin; de aqu que la fase de innovacin responda sustancialmente a factores externos a la ciencia. Por otra parte, los criterios de seleccin para valorar las innovaciones conceptuales en la ciencia sern un asunto ampliamente profesional y por tanto interno: verdaderamente muchos cientficos esperarn que estos criterios sean un asunto completamente interno, profesional, aunque puede que en la prctica esto no sea ms que un ideal irrealizable. Por ltimo, la direccin de innovacin en una ciencia determinada depende de una compleja combinacin de factores, tanto internos como externos: las fuentes de nuevas hiptesis son altamente variadas y sujetas a influencias y a remotas analogas derivadas de los problemas detallados que se tienen a mano (pp. 142-143).


La facilidad y la bondad con que este bonito artculo de Toulmin responde crticamente a los temas centrales de Kuhn me sugiere la cuestin de la significacin del aspecto literario de las obras que se hacen clebres. Retrica. Acaso sea necesaria. Acaso slo en la adolescencia. El caso Althusser.

*

V. l. Pearce Williams, La ciencia normal, las revoluciones cientficas y la historia de la ciencia (pp. 145-147).

Nota SLA:

De este breve apartado, Sacristn slo reproduce el siguiente texto de Pearce Williams, sin ningn comentario anexo: Como historiador, pues, debo mirar a Popper y a Kuhn con una mirada recelosa. Ambos han suscitado asuntos de fundamental importancia; ambos han hecho profundas observaciones sobre la naturaleza de la ciencia; pero ninguno ha complicado y aducido hechos suficientemente fuertes como para llevarme a creer que la esencia de la investigacin cientfica haya sido captada. Seguir utilizando a ambos como gua en mis investigaciones, teniendo siempre presente la observacin de Lord Bolingbroke de que la historia es filosofa enseada mediante ejemplos. Necesitamos muchos ms ejemplos.

*


VI. Karl Popper, La ciencia normal y sus peligros (pp. 149-158)

1. Al principio, el artculo decepciona un poco porque Popper reduce las nociones de Kuhn a un plano muy trivial, como si Kuhn hablara slo de ideologismos internos a la ciencia. Claro que es posible que el mismo Kuhn tenga esa trivialidad, y que slo el background marxista nos haga ver en l ms profundidad.

2. Respuesta ms general de Popper a la idea de ciencia normal de Kuhn:

Admito que esta clase de actitud existe; y que no slo existe entre los ingenieros, sino tambin entre las personas entrenadas para cientficos. Slo puedo decir que veo un peligro muy grande en ella y en la posibilidad de que llegue a ser normal (del mismo modo que veo un gran peligro en el aumento de especializacin, el cual es tambin un hecho histrico innegable): un peligro para la ciencia y aun para nuestra civilizacin. Eso muestra por qu considero tan importante el nfasis que pone Kuhn en la existencia de esta clase de ciencia.

Creo, sin embargo, que Kuhn se equivoca cuando considera que lo que l llama ciencia normal es normal.

Desde luego que no pienso establecer una disputa acerca de un trmino. Lo que quiero decir es que pocos, si es que hay alguno, de los cientficos de los que la historia de la ciencia guarda memoria fueron cientficos normales en el sentido de Kuhn (p. 152).


Me parece una argumentacin bastante mala de un punto, en cambio, muy slido. En vez de negar el corte entre los dos trabajos cientficos, Popper reacciona imprecisamente (dice que no es normal una actitud a la que considera peligro grave por su casi-normalidad, como tambin la especializacin) y da un argumento -la escasez de cientficos recordados- que da la razn a Kuhn.

3. El argumento histrico sobre la teora de la materia tampoco es muy bueno: Kuhn podra replicar justificadamente que ese tema es caractersticamente filosfico.

4. Considera [Kuhn] que la discusin racional, y la crtica racional, slo son posibles si estamos de acuerdo sobre los puntos fundamentales.

sta es una tesis ampliamente aceptada y que ciertamente est de moda: la tesis del relativismo. Y es una tesis lgica.

A mi juicio la tesis es errnea. Admito, desde luego, que es mucho ms fcil discutir rompecabezas dentro de un marco general comnmente aceptado y ser arrastrado a un nuevo marco general por la marea de una nueva moda dominante, que discutir los puntos fundamentales, esto es, el propio marco general de nuestras presuposiciones. Pero la tesis relativista de que el marco general no puede ser discutido crticamente es una tesis que s puede ser discutida crticamente y que no resiste la crtica.

He puesto a esta tesis el nombre de El Mito del Marco General, y la he discutido en varias ocasiones. La considero un error lgico y filosfico (p. 155).


Es curioso que esto se tenga que afirmar contra los que, por su mayor sensibilidad histrica, deberan saber que la posibilidad de salirse del marco general es el fruto ms sabroso de la consciencia histrica.

5. Admito que en todo momento somos prisioneros atrapados en el marco general de nuestras teoras, nuestras expectativas, nuestras experiencias anteriores, nuestro lenguaje. Pero somos prisioneros en una sentido pickwiciano; si lo intentamos, en cualquier momento podemos escapar de nuestro marco general. Es indudable que nos encontraremos de nuevo en otro marco general, pero ser uno mejor y ms espacioso; y en todo momento de nuevo podemos escapar de l.

El punto central es que siempre es posible una discusin crtica y una comparacin de los varios marcos generales. No es sino un dogma -un peligroso dogma-el que los distintos marcos generales sean como lenguajes mutuamente intraducibles. El hecho es que incluso lenguajes totalmente diferentes (como el ingls y el hopi, el chino) no son intraducibles, y que hay muchos hopis o chinos que dominan el ingls (pp. 155-156).


La exposicin es esplndida, aunque Popper quizs vea demasiado fcil y alegremente la ruptura de marcos, y eso le puede hacer primitivo.

6. Admito que una revolucin intelectual parece a menudo una conversin religiosa. Un modo nuevo de considerar las cosas puede afectarnos como un fogonazo. Pero eso no significa que no podamos evaluar, crtica y racionalmente, nuestros puntos de vista anteriores a la luz de los nuevos (p. 156).

 

Racionalidad de la racionalizacin.

7. De modo que en la ciencia, no as en la teologa, siempre es posible una comparacin crtica de las teoras que estn en competencia, de los marcos generales que estn en competencia. Y la negacin de esta posibilidad es un error. En la ciencia (y slo en la ciencia) podemos decir que hemos hecho un progreso genuino: que sabemos ms que sabamos antes (p. 156).


Al pie de la letra, me parece falso que slo en la ciencia sea posible la comparacin. Lo que slo es posible en la ciencia es la valoracin comparativa. Todas las culturas estn igual de cerca de Dios, dijo Ranke. Hay que aadir: pero no todas las ciencias.


Nota SLA:

Cuando, despus de la Segunda Guerra Mundial, Karl Popper public su inmensamente influyente libro La sociedad abierta y sus enemigos, colocando muy buena parte de la responsabilidad de la catstrofe alemana en la funesta influencia del pensamiento de Hegel, pareci que se haba ajustado el clavo final al atad del hegelianismo. Que el tratamiento popperiano de Hegel fuera un escndalo en s mismo, no sirvi para acallar los temores de muchos de que el estudio de las obras de Hegel, como si stas tuvieran algo que decir, fuera de por s una empresa peligrosa.

Terry Pinkard, Hegel, p.13.


A Popper y a La lgica de la investigacin cientfica dedic Sacristn varios seminarios en los cursos de Metodologa de las ciencias sociales impartidos en la Facultad de Econmicas de la Universidad de Barcelona tras su reincorporacin en 1976 tras la muerte del general golpista, despus de haber estado unos diez aos expulsado de la universidad catalana, espaola. En Reserva, fondo Sacristn, de la UB se conserva un cuaderno con anotaciones sobre la lgica popperiana.

Tambin a las aportaciones de Popper al tema de la induccin dedic Sacristn su atencin y algn seminario. Parte del curso de postgrado sobre Induccin y dialctica de 1982-1983 impartido en la UNAM, est dedicado a esta importante arista de la obra popperiana.

En 1969, para el Diccionario de Filosofa (pp. 299-230) de Dagobert D. Runes cuya traduccin coordin, Sacristn escribi la siguiente entrada sobre Popper:

Nacido en Viena en 1902, actualmente [1969] profesor en la London School of Economics. Aunque no se le puede considerar miembro del Crculo de Viena, sus trabajos han tenido una gran influencia en la evolucin de esa escuela y, en general, en la de todo el empirismo lgico y la filosofa de la ciencia. Popper critic tempranamente el principio de verificabilidad, concebido por los neopositivistas como criterio de sentido de las proposiciones. Insisti en que ninguna proposicin est tan desprovista de conceptos generales como para ser directamente sometible a verificacin emprico-sensible.

Frente al principio de verificabilidad propuso el de la falsabilidad (el poder ser puesta en falso por la experiencia), como criterio no del sentido de las proposiciones, sino del carcter cientfico de las proposiciones y de las teoras.

Su filosofa de la ciencia incluye tambin una recusacin de la idea tradicional segn la cual las teoras cientficas se obtienen por abstraccin e induccin a partir de la experiencia.

Popper ha escrito de filosofa social, sobre todo para oponerse al marxismo.

Curiosamente, en una de las fichas confeccionadas por Sacristn para una de sus conferencias puede verse este paso de una carta de Karl Marx: [...] y ciertos fenmenos no casan prima facie con la teora de Ricardo. Esto ltimo no dice absolutamente nada contra una teora (A Ferdinand Lassalle, 16/6/1862, MEW 30, p. 627).

Algunas aproximaciones a la obra Popper de sus clases de metodologa de las ciencias sociales de 1980-1981 seran las siguientes:

Popper critic muy tempranamente las tesis neopositivistas sobre el significado de las proposiciones: 1) Los enunciados de la metafsica o de otros mbitos no carecen de sentido dado que la comunidad de hablantes los comprende. 2) El criterio de verificabilidad aplicado a las proposiciones cientficas produce resultados inesperados dado que las leyes cientficas tienen carcter universal por lo que stas no podran ser nunca verificadas completamente, y, por tanto, careceran de sentido, adems de la imposibilidad de verificabilidad directa de los enunciados cientficos. El concepto de solubilidad, por ejemplo, no es directamente verificable; como mximo podremos comprobar que tal o cual sustancia se ha disuelto en otra sustancia. Consiguientemente, podrn comprobarse acaso las consecuencias de nuestros enunciados tericos, pero no stos en s mismos.

Popper provoc, pues, un cambio de problemtica filosfica: sustituy la cuestin del sentido de una proposicin por la cuestin de la demarcacin de los enunciados cientficos de carcter emprico respecto a aquellos que no lo son, pero que puedan tener en cambio pleno significado o incluso alcance epistmico. Sacristn observ a este respecto la importancia de la reduccin del mbito de la problemtica epistemolgica en apenas un siglo y medio: del por qu hay conocimiento cientfico en Kant hasta la demarcacin de los enunciados de las ciencias empricas en Popper.

Sacristn se refiri igualmente la variacin del criterio popperiano de demarcacin. Si en las primeras ediciones de la Lgica se hablaba de criterio de falsabilidad, en la edicin definitiva de 1959 el criterio ya no es ste sino su potencial criticabilidad. Si bien en el texto principal, Popper sigue hablando de falsabilidad en las notas a pie de pgina introduce esta nueva nocin (por ejemplo, en el captulo V). Observ finalmente Sacristn que esta nueva concepcin popperiana representaba la introduccin de criterios sociolgicos en epistemologa, tan criticados por otra parte por el mismo Popper: una teora es cientfica cuando es criticable y es criticable cuando la comunidad cientfica de un determinado mbito critica o disputa sobre un aspecto de la teora o sobre la teora en su conjunto.

Igualmente, en las clases de metodologa de 1981-1982, Sacristn comenta la situacin de crisis de fundamentos de finales del XIX y principios del XX, se centra a continuacin en el caso de la aparicin de paradojas en la teora de conjuntos y da cuenta de la irrupcin del teorema de incompletud de Gdel como un resultado que limita las viejas aspiraciones de la filosofa de la ciencia de inspiracin kantiana de fundamentar el edificio del conocimiento humano.

Surgieron entonces varias formulaciones ms restringidas de la tarea de la epistemologa, la ms influyente de las cuales, desde los aos cuarenta, es decir, a los diez aos del teorema de Gdel, aproximadamente, hasta por lo menos el ao 62... fecha de aparicin de La estructura de las revoluciones cientficas de Kuhn, que es un libro que ha influido mucho en los economistas, ha sido la primera gran obra de Karl R. Popper, La lgica de la investigacin cientfica.

Desde los aos cuarenta -aunque la primera edicin del libro de Popper, al que me voy a referir, es del 34- hasta el 62, a raz de la publicacin del libro de Kuhn, el problema que centra la filosofa de la ciencia en el mundo occidental, en la cultura en la que nosotros estamos, es el de lo que se llama el problema de la lnea de demarcacin, la cuestin de no ya cmo se fundamenta el conocimiento ni cosas tan ambiciosas, sino de por donde pasa la lnea que demarca, que divide, lo que es ciencia, el conocimiento que es ciencia, del conocimiento que no es ciencia. A eso se le llama el problema de la lnea de demarcacin. El problema, aada, tiene ya toda su gnesis dentro del siglo XX, es ya un problema sin precedentes anteriores, caracterstico del siglo XX.

Sacristn presentaba al autor de Conjeturas y refutaciones en los siguientes trminos: Popper es un austriaco, todava vivo [1981], que estuvo algn tiempo en Australia de profesor y luego se convirti en el culpable de que en las facultades de Economa haya filosofa, por su presencia en la London School of Economics, donde durante treinta aos ha estado haciendo filosofa de la ciencia, con influencia mundial, y donde se ha jubilado ahora, hace cuatro o cinco aos. Y ha sido el prestigio de la escuela de Londres la que ha motivado que hubiera filosofa de la ciencia en muchas facultades de Economa. En realidad, esta asignatura [Metodologa de las ciencias sociales, la que Sacristn imparta, e impartieron posteriormente discpulos suyos como Francisco Fernndez Buey o Antoni Domnech] es obra de Popper se puede decir.

La contribucin popperiana empezaba con una crtica del concepto de verificacin, con una crtica del criterio de sentido neopositivista. Sacristn seal que l [Popper] viva en Viena, con los dems neopositivistas, pero nunca lo fue. Ciertamente, mantuvo relaciones con miembros del Crculo de Viena, pero eso no implica su pertenencia al mismo: cuando se presenta muy a menudo a Popper como un neopositivista es una completa falsedad. Ha sido siempre un crtico del neopositivismo desde su primera aportacin que consiste en criticar este criterio de sentido de los neopositivistas, haciendo ver que si se aplica al pie de la letra hace imposible cualquier trabajo cientfico.

La crtica popperiana la expuso Sacristn del modo siguiente: la empresa de la ciencia est llena de proposiciones y de conceptos no verificables en este sentido positivista. En efecto, desde este punto de vista, verificar era comparar la proposicin que fuera, con lo que se llama (en castellano se llama muy poco as, en las lenguas latinas muy poco, pero en las lenguas germnicas, y sobre todo en alemn, es una frase corriente) proposiciones de protocolo -proposiciones de protocolo son las oraciones, las proposiciones, que salen de la lectura de un libro-diario de laboratorio; por ejemplo, (...) supongamos que hay un programa de observaciones en un observatorio astronmico, entonces el libro-diario, el protocolo, el libro de protocolo de actas, de ese observatorio tiene varias columnas. Por ejemplo: da, hora, observador, observacin, y esas proposiciones son lo ms empricas posibles. El tipo ideal de una proposicin de protocolo puramente emprica es una que diga, pues, por ejemplo: El da, 18 [mes, ao]; hora, 17; observador, Juan; observacin, El astro tal se encuentra en las coordenadas tal y cual. Desde el punto de vista neopositivista, este tipo de proposiciones inmediatas, estas proposiciones de protocolo, de laboratorio, seran el fundamento emprico de la ciencia y verificar una proposicin sera pues compararla con estas proposiciones de observacin directa.

Popper argumenta entonces, prosigue Sacristn, que, en primer lugar, los enunciados de la ciencia estn llenos de conceptos abstractos que no se ve como se pueden comparar con una proposicin de protocolo. Supongamos la proposicin siguiente: La demanda de gasolina es inelstica, respecto de tal y de cual en el mercado tal, con todas las precisiones que haga falta para un economista muy exigente. Se puede ir tomando proposiciones de protocolo del tipo: da 18, hora 17, observador Juan, la demanda de gasolina ha sido de tantos litros; da 18, hora tal, observador Pedro, la demanda de gasolina ha sido de tantos libros, los precios haban variado de tal modo. Pero, seala Sacristn, no hay manera alguna de obtener, por pura comparacin con datos inmediatos, una justificacin de la idea de elasticidad, ya que elasticidad es un concepto abstracto, el cual, por s mismo, nunca es un dato, es ya una teorizacin sobre datos. Los datos slo indican, por ejemplo, una posible correlacin entre la demanda, en litros, por ejemplo, y los precios en pesetas. Pero, desde luego, no va a aparecer nunca una cosa llamada elasticidad en una proposicin de protocolo para que podamos compararla con la proposicin La demanda de gasolina es inelstica.

Conclusin de Popper: en cualquier proposicin cientfica siempre habr conceptos que no tienen una posibilidad de comparacin directa con la experiencia, porque son ya abstracciones complicadas, ms o menos artificiales.

Sacristn insista en que sta era la situacin no ya en las ciencias sociales sino tambin en las ciencias de la naturaleza. De hecho, el ejemplo de Popper no era elasticidad sino solubilidad: El azcar es soluble en agua a tal temperatura. Comentando a Popper, Sacristn sostuvo que eso era atribuir la propiedad solubilidad al agua, como l haca con elasticidad y la demanda de gasolina, esto es, atribuir la solubilidad al agua, pero la solubilidad no nos la vamos a encontrar jams en una proposicin de protocolo, como un dato de los sentidos. Eso no es un dato de los sentidos, eso es una construccin conceptual acerca del agua. Lo que los datos de los sentidos nos van a dar va a ser el espectculo de una cucharadita de azcar que entra en el agua y que luego ya no la vemos. Eso es todo lo que va a pasar. Pero, en cambio, no vamos a poder verificar sensorial y directamente la misma nocin de solubilidad.

Adems estaba el caso de los condicionales contrafcticos, que no parecan ser verificables. ste era otro de los anlisis de Popper contra la idea de verificacin, por lo que dado que en la ciencia haba muchas construcciones que no eran verificables si de verdad se dice que slo tiene sentido lo verificable, entonces no slo en el lenguaje cotidiano sino en la misma ciencia se deshace [] la mitad. De aqu colega Popper, aada Sacristn, que lo que hay que preguntarse no es cuando una proposicin tiene sentido o no lo tiene, sino cuando es cientfica o cuando es del conocimiento comn. As se plantea, as deba plantearse, el problema central de la filosofa de la ciencia de orientacin analtica, que es el llamado problema de la lnea de demarcacin.

Sacristn indicaba que todo este tema se vera ms tarde en sus clases, en la seccin 8 del programa, con ms profundidad pero que ahora me limitar a decir que este planteamiento de Popper, de centrar la filosofa de la ciencia en torno al problema de la lnea de demarcacin, ha caracterizado la poca inmediatamente anterior a sta en que estamos. Lo que caracteriza la filosofa de la ciencia de ahora, de 1981, es una especie de crisis final de la filosofa analtica de la ciencia.

Finalizaba Sacristn este punto con una nota sobre las reediciones de La lgica de la investigacin cientfica, que se public por vez primera, lo public Popper por vez primera, en 1934. Luego en una edicin muy corregida en 1958, cuando el libro ya se haba hecho famossimo, hasta el punto de que las correcciones de la segunda edicin han sido impotentes. Por regla general, los manuales siguen repitiendo la primera edicin, sin que las correcciones de la segunda hayan conseguido imponerse, y la traduccin castellana es de 1962 y se ha reimpreso varias veces.

Tambin en las clases de Metodologa de las ciencias sociales de 1983-1984 Sacristn se refiri a las aportaciones filosficas de Popper haciendo una valoracin de las tesis de La lgica de la investigacin cientfica, que es uno de los grandes clsicos de la filosofa de la ciencia y de lectura recomendable. Advirtiendo que la edicin espaola es la traduccin de la tercera edicin inglesa, sealaba Sacristn que la primera edicin tena una versin sumamente optimista sobre la postura del criterio de sentido cientfico. Segn este criterio de los aos treinta, la lnea de demarcacin entre proposiciones cientficas y aquellas que no lo eran estribaba en la falsabilidad de las primeras. Es decir, una proposicin sera cientfica si es susceptible de refutacin, si uno puede imaginar un estado del mundo en el cual est proposicin sera falsa. As, todos somos hijos de Dios no sera una proposicin cientfica porque no es posible imaginar su falsacin emprica. Cmo someter a contrastacin emprica el concepto de Dios y la nocin de descendencia de Dios?.

La historia posterior le hizo ver a Popper que siempre era posible para una teora salvarse de la refutacin mediante el aadido de modificaciones ad hoc. Adems, seal Sacristn, la historia de la ciencia no parece confirmar las concepciones metatericas popperianas. Eso es el prototipo de resolucin ad hoc. La teora geocntrica fue sustituida, no porque hubiera fallado en su primera versin, sino porque apareci otra que al cabo del tiempo los autores consideraron ms conveniente, pero, en su opinin, si no hubiera aparecido otra teora alternativa se habra seguido perfeccionando la teora clsica geocntrica con tcnicas ad hoc, sin necesidad de revoluciones tericas.

Popper, segn Sacristn, admiti esta crtica, admiti que el criterio de falsabilidad no era exigible e introdujo entonces un criterio mucho ms modesto e interesante: el criterio de criticabilidad, mucho ms laxo, mucho ms difcil de definir. Una proposicin o conjunto de proposiciones seran cientficas si, en principio, se presentaban como criticables. Este criterio, en su opinin, era bsicamente: 1) ms razonable, se aguantaba bien; 2) era mucho menos definible, porque donde esta escrito que no se puedan criticar principios de la creencia moral, poltica, metafsica o incluso religiosa?; 3) podamos caer en un crculo vicioso: se puede decir que esas crticas no sern hechas desde el punto de vista cientfico, pero entonces hay una repeticin de principio. Si se define la ciencia por la criticabilidad y luego decimos crtica cientfica, estamos cometiendo una repeticin de principio, no se puede hacer. Nos mordemos la cola, y 4) es admisible la idea de que cuanto ms se admite la crtica, ms cientfico y ms racional se es, pero definir eso con precisin es sumamente difcil, y puede haber un viejo catedrtico muy empeado en su teora y que no admita crtica de una teora fsica, por ejemplo, y a lo mejor, un cura muy abierto que admita discusin y crtica de sus dogmas. Eso puede ocurrir perfectamente, es decir, hay una zona de indefinicin, pero en todo caso el criterio tiene la ventaja de ser sostenible, que el de falsabilidad no lo era por demasiado exigente, por demasiado ambicioso.

Finalmente, dos breves pasos de las clases de metodologa de 1983-1984.

El primero versa sobre el Popper conservador: Si uno no se plantea como problema el conjunto de la realidad social o cultural en la que vive, le basta con lo que un gran filsofo conservador, seguramente el principal filsofo conservador del siglo, Popper (que es conservador en el sentido no slo de un estado de espritu sino de haber sido, ahora ya es demasiado viejo, un consejero activo del partido conservador britnico durante toda su madurez), lo que se expresa diciendo que el buen mtodo del pensamiento social, sobre todo el pensamiento poltico, es lo que llama la ingeniera social fragmentaria. La palabra fragmentaria ah es muy significativa. Efectivamente si el conjunto de la realidad se toma como bueno, como dado, como algo que no hay que poner en discusin, entonces lo que hay que hacer es operar fragmentariamente sobre sus puntos malos, mejorar tal cosa, mejorar tal otra. En cambio, si uno -ya sea en el plano cientfico, ya sea en el plano prctico, poltico- arranca en cambio de un (...) respecto de la globalidad social, es natural que aspire a una visin global tambin, y no slo a una visin fragmentaria.

El segundo es un reconocimiento explcito de la obra epistemolgica de Popper: Nunca se haba reducido en todas las escuelas hasta el extremo de la tendencia de Popper, que es por otra parte una tendencia cargadsima de mritos, no crean ustedes que estoy desprecindola. Ni mucho menos.

No olvidemos, por otra parte, que Sacristn, como sir Karl, trabaj de metodlogo, de profesor de metodologa, en una institucin universitaria no estrictamente filosfica, del mbito de las ciencias Econmicas, lo cual, bien mirado, tanto en un caso como en otro, tiene su lgica, aunque en algn caso fuera forzada exteriormente.

Anotaciones de Manuel Sacristn a La crtica y el desarrollo del conocimiento (I)


Salvador Lpez Arnal


Las actas del Congreso Internacional de Filosofa de la Ciencia celebrado en Londres en 1965 fueron editadas por Imre Lakatos y Alan Musgrave en 1970 en Cambridge University Press. La segunda edicin de 1972 sirvi de base a Francisco Hernn para su versin castellana publicada en 1975, en Teora y realidad (Grijalbo), con un largo, documentado e influyente prlogo de Javier Muguerza: La teora de las revoluciones cientficas.

Teora y realidad, con subttulo Estudios crticos de filosofa y ciencias sociales, se presentaba como una coleccin que se propona reunir en versin castellana trabajos, ensayos y documentos polmicos, de diferentes mbitos polticos y culturales, que de manera paradigmtica reflejan la autoconsciencia actual de las ciencias sociales y sus diferentes momentos conflictivos. Desde un enfoque crtico: porque su planteamiento central se sita en ruptura perfectamente definida con toda concepcin del conocimiento terico no gobernada por el principio de la prctica. Prctica -consumacin del conocimiento- que se identifica con una conducta mental hecha de esfuerzo de conocer y voluntad de transformar.

Los ecos sacristanianos resuenan en esta declaracin. Se publicaron en esta coleccin de la editorial Grijalbo ensayos tan imprescindibles como El comunismo de Bujarin, de A. G. Lwy; La disputa del positivismo en la sociologa alemana, de Adorno y otros; Sociedad antagnica y democracia poltica, de W. Abendroth; Georg Lukcs: el hombre, su obra, sus ideas, editado por G.H.R. Parkinson,... El primer y tercer volumen fueron traducidos por Sacristn; el dedicado a Lukcs cont con su entraable amigo J. C. Garca Borrn como traductor. Se anunciaron, si bien no llegaron a publicarse: Historia y dialctica en la economa, de Otto Morf; Corrientes actuales de la filosofa de la ciencia, de Gerard Radmitzky (corresponsal y amigo detallista de Sacristn), Marxismo y revisionismo, de Bo Gustafson y Marx en la sociologa del conocimiento, de Hans Lenk.

En una carta de 20 de mayo de 1972, dirigida al Sr. Grijalbo con referencia Maquetas para la coleccin Teora y realidad, Sacristn sealaba refirindose a uno de los anteriores volmenes:

No me convence ninguna de las cuatro. Si hay que elegir por fuerza entre ellas, prefiero la de formato grande y color ocre, sin trazo horizontal. Pero en ella habra que corregir, aparte de la falta de ortografa que ser un simple descuido, la informacin que comunica. Pues el libro, no es, como parece decir la portada, un libro de Lukcs, sino sobre Lukcs. Por lo tanto creo que en alto debera situarse el nombre del editor (en sentido ingls) de la obra, o el nombre del autor del primer artculo y la mencin y otros, y luego:

GEORG LUKCS

EL HOMBRE

SU OBRA

SUS IDEAS

Pero la verdad es que preferira otras propuestas de maqueta.

Posteriormente, el 12 de Julio de 1972, en carta dirigida al Sr. Vives de Grijalbo y con referencia: Coleccin Teora y realidad, precisaba Sacristn: Confirmo la comunicacin verbal probablemente ya hecha por D. Jacobo Muoz, en el sentido de que slo el nombre de ste, y no el mo tambin, ha de aparecer como director de la coleccin Teora y realidad, ya que slo l ha trabajado sistemticamente hasta ahora en la seleccin y la planificacin de la serie.

Sea como fuere, Sacristn particip activamente en esta coleccin dirigida por Jacobo Muoz con traducciones, prlogos y notas.

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Las siguientes anotaciones sobre las actas del congreso de filosofa de la ciencia de 1965 puede consultarse en una de las carpetas de resmenes de ensayos de filosofa de la ciencia depositadas en Reserva de la Universidad de Barcelona. No estn fechadas. Desconozco si fueron usadas especficamente para algn seminario o para alguna lectura complementaria centrada en el estudio de Criticism and the Growth of Knowlledge en las clases de metodologa de las ciencias sociales que Sacristn imparti en la Facultad de Econmicas de la UB tras su reincorporacin en 1976. No es totalmente improbable esta conjetura.

Mis propias observaciones vienen sealadas como Notas SLA.

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I. Javier Muguerza: Introduccin: La teora de las revoluciones cientficas (pp. 13-80).


1. Lo copio todo porque as recordar que la transicin a la poltica de la ciencia es del todo abrupta:

La apelacin a la ciudadana cientfica, por desgracia, est muy lejos de resolver todos los problemas. Es posible que, como Kuhn apunta, los momentos de normalizacin cientfica resulten imprescindibles. Si han de explotarse al mximo las posibilidades abiertas por la instauracin revolucionaria de un nuevo paradigma. Pero alguno de los siniestros aspectos de la ciencia normal que en este libro se denuncian son muy ciertos y concuerdan con la imagen que la ciencia presenta con frecuencia en nuestros das, cuando se la convierte en un instrumento al servicio de la opresin y presin de los hombres -comenzando muchas veces por sus propios practicantes- en lugar de hacer de ella el instrumento al servicio de la emancipacin humana que indudablemente podra ser. El destino de la comunidad cientfica plantea, pues, a sus miembros tanto a ttulo individual como colectivo- una acuciante opcin moral () Aunque las consecuencias de esa opcin nos hayan de afectar a todos, la responsabilidad de la misma incumbe slo a los cientficos [MSL: no estoy de acuerdo] () Y la comunidad cientfica se enfrentar probablemente a nivel prctico con los mismos problemas a que haba que hacer frente a nivel terico. Despus de todo, la distincin kuhniana entre ciencia normal y extraordinaria tiene su exacto analogado en el dominio de la moral, donde cabe asimismo hablar de un moral cerrada (..) y una moral abierta () Ms aun: la eleccin de uno y otro camino ni tan siquiera es un asunto exclusivamente moral, puesto que las implicaciones polticas acerca del sentido y los ltimos objetivos de la actividad cientfica son absolutamente insoslayables. De ah que su respuesta tenga tambin, e inevitablemente, que ser poltica (pp. 68-69).


Entre mis varias diferencias estn:

a) Que la ciencia normal no me parece siniestra, sino placer de conocimiento contemplativo (al mismo tiempo, claro, que riesgo de todo eso).

b) Que despus de decir la ltima frase [J. M.: (...) De ah que su respuesta tenga tambin, e inevitablemente, que ser poltica], hay que pasar a la concreta poltica de la ciencia (inversiones, etc.).

Nota SLA:

De los escritos de Javier Muguerza sobre Sacristn, es necesario recordar: Manuel Sacristn en el recuerdo, mientras tanto n 30-31, 1987, pp. 101-107; Entrevista con Javier Muguerza. En: Salvador Lpez Arnal y Pere de la Fuente (eds) Acerca de Manuel Sacristn, Destino, Barcelona, 1996, pp. 669-683 y La huella de Sacristn, en Joan Benach, Xavier Juncosa y Salvador Lpez Arnal (eds), Del pensar, del vivir, del hacer. El Viejo Topo, Barcelona, 2006, pp. 87-89 (libro complementario de los documentales dirigidos por Xavier Juncosa, Integral Sacristn, ibidem).

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II. Thomas S. Kuhn, Lgica del descubrimiento o psicologa de la investigacin (pp. 81-111).

 

1. Es una confrontacin de las ideas de La estructura de las revoluciones cientficas con las ideas de Popper (p. 81)

2. Indica que los puntos de coincidencia sugieren una identidad de tesis que no existe (p. 81).

Coincidencia primera: el inters por el contexto del descubrimiento:

Ambos estamos ocupados ms en la dinmica del proceso mediante el cual se adquiere el conocimiento cientfico que con la estructura lgica de los productos de la investigacin cientfica (p. 81).

+ De esa coincidencia deriva muchas de las dems.

3. Es muy interesante el mtodo por el que se decide, de un flou [ligero, suave] que me parece muy fiel a su pensamiento, a la idea de paradigma: el mtodo consiste en fijarse en metforas o modos de decir popperianos que a l, Kuhn, le parecen inadecuadas, aun cuando se refieren a conceptos o construcciones filosficas en cuya formulacin coinciden ambos:

Releyendo una vez ms varios de los principales libros y ensayos de Popper, vuelvo a encontrar una serie de frases que se repiten y que, aunque las entiendo y no estoy en total desacuerdo con ellas, son expresiones que yo nunca empleara en los mismos lugares. Indudablemente estas frases sirven a menudo como metforas que se aplican retricamente a situaciones para las que Sir Karl ha dado en algn otro lugar descripciones admirables. Sin embargo, para el presente propsito estas metforas, que me chocan por ser aparentemente inapropiadas, puede que sean ms tiles que descripciones ms francas y directas. Es decir, pueden ser sntomas de diferencias contextuales que una cuidadosa expresin literal oculta sin embargo (pp. 83-84).


Es una decisin muy coherente. Pero supone mucho: supone que la misma formulacin puede significar cosas diferentes.

4. I. [Aqu trata la supuesta coincidencia en la atencin a la investigacin real, no a la lgica del producto].

5. Se va a oponer a la idea (clsica) popperiana de contrastacin, porque en la ciencia normal no se contrastan teoras:

(...) aunque las contrastaciones son frecuentes en la ciencia normal, estas contrastaciones son de una especie particular, pero que en el anlisis final, ms que la teora vigente, quien es sometido a contrastacin es el cientfico considerado individualmente (p. 85).


Esto slo me parece verdad si:

a) la teora es ya muy rica y permite muchos intentos de solucionar el rompecabezas, o sea, ofrece muchas hiptesis pertinentes, o

b) si el asunto es de poca importancia. Si tiene mucha, se puede producir la situacin Lorenz-Einstein: Lorenz supera su propia contrastacin, pero, sin embargo, su teora se hunde. Es verdad que para Kuhn esto ya no es ciencia normal, sino revolucin cientfica: pero aqu hay crculo.

6. Una de las provocaciones ms bonitas de Kuhn:

La descripcin que Sir Karl hace del pensamiento de los presocrticos [en Conjeturas y Refutaciones] es muy atinada, pero lo descrito no se parece en nada a la ciencia. Se trata ms bien de la tradicin de propuestas, contrapropuestas y debates sobre los fundamentos que, quizs excepto durante la Edad Media, han caracterizado a la filosofa y a gran parte de la ciencia social desde entonces. Ya en el perodo helenstico los matemticos, la astronoma, la esttica y las partes geomtricas de la ptica habran abandonado este tipo de discurso para pasar a la resolucin de rompecabezas. Otras ciencias, en nmero creciente, han experimentado desde entonces la misma transicin. En cierto sentido, por poner cabeza abajo la opinin de Sir Karl, es precisamente el abandono del discurso crtico lo que marca la transicin a la ciencia. Una vez que determinado campo ha hecho esa transicin, slo se vuelve al discurso crtico en los momentos de crisis en los que hay bases de ese campo que estn de nuevo en peligro. Los cientficos solamente se comportan como filsofos cuando deben decidir entre teoras en conflicto (p. 87) [cursiva MSL].


Lo que de verdad tiene esto es la frase kantiana sobre el seguro paso de una ciencia. Pero me parece que falla:

a) porque tambin hay otros productos acrticos;

b) porque es anacrnico no contar, desde aproximadamente Du Boys Raymond, con esta aspiracin crtica (o desde el nacimiento del tema de las paradojas de la teora de conjuntos).

7. (...) la contrastacin no puede jugar un papel muy decisivo en ninguna eleccin (p. 87).


Lo que hace que lo parezca es la existencia de reglas estrictas de resolucin de rompecabezas. Si se producen muchos fallos en la solucin del rompecabezas:

Lo que precisamente haba sido un fracaso personal puede llegar entonces a ser considerado como el fracaso de la teora que est bajo contrastacin. Despus de esto, como la contrastacin surgi a partir de un rompezabezas y conllevaba por tanto unos criterios establecidos para su solucin, se muestra ms estricta y ms difcil de evadir que las contrastaciones utilizables en una tradicin cuyo estilo normal es el discurso crtico ms que la resolucin de rompecabezas (p. 88).

 

Punto flojo: el fracaso personal se puede poder determinar al cabo de poco tiempo por criterios preexistentes.

8. En suma, su criterio de demarcacin, que se acerca a la acumulatividad, es la tradicin de resolucin de rompecabezas (p.88).

9. Al argumentar la cientificidad popperiana de la astrologa, Kuhn pasa complemente por alto el elemento ideal, regulativo, de la ciencia (p. 89). Luego sigue

No obstante, la astrologa no fue una ciencia. Ms bien fue un oficio, una de las artes prcticas, con estrechas semejanzas con la ingeniera, la metereologa y la medicina tal como estos campos se practicaron hasta hace poco ms de un siglo. A mi juicio hay un estrecho paralelismo con la vieja medicina y el psicoanlisis contemporneo. En cada uno de estos campos, la teora aceptada slo serva para establecer la plausibilidad de la disciplina y para dotar de cierto sello de racionalidad a las varias reglas del oficio que guiaban la prctica. Estas reglas haban demostrado su utilidad en el pasado, pero nadie supona que fuesen suficientes para impedir los fracasos repetidos. Se deseaban unas reglas ms potentes y una teora ms articulada, pero habra sido absurdo abandonar una disciplina plausible y muy necesaria con una tradicin de xitos parciales por la simple razn de que estos desiderata no estuviesen todava prximos a alcanzarse. En ausencia de ellos, sin embargo, ni el astrlogo ni el mdico podan investigar. Aunque tuvieran reglas que aplicar, no tenan ningn rompecabezas que resolver y, por tanto, ninguna ciencia que practicar (pp. 89-90).


Me parece que la cosa falla, y que nadie ha resuelto tantos rompecabezas como los astrlogos. Evidentemente, hay rompecabezas cientficos y otros que no lo son. Kuhn sostiene que no, que los astrlogos no tenan rompecabezas, retos para autocriticarse y corregirse. Hace afirmaciones que parecen plausibles:

Poda explicarse el hecho de que hubiera fracasos, pero los fracasos especficos no daban lugar a la investigacin de enigmas, porque ningn hombre, por hbil que fuera, poda hacer caso de esos fracasos en un intento constructivo de reconsiderar la tradicin astrolgica (p. 89).


Pero me huele que eso es una crisis revolucionaria, una situacin popperiana, pese a la defensa del constructivo. Para colmo, al final del argumento hay algo muy parecido a una peticin de principio:

Resumiendo, aunque los astrlogos hicieran predicciones contrastables y reconocieran que esas predicciones fallaban algunas veces, ni se comprometieron ni podan hacerlo con el tipo de actividad que normalmente caracterizan a todas las ciencias reconocidas (p. 90) [cursiva de MSL].


10. Cierra con el irrefutable argumento de que hay revoluciones cientficas sin fallo en la contrastacin (Coprnico-Ptolomeo) (p. 91).

11. En nota 22, excelente observacin de que la deductividad no es condicin necesaria de la cientificidad (p. 108).

Pero, al menos en esta forma, no es una condicin suficiente, y con seguridad no es tampoco una condicin necesaria. Admitira, por ejemplo, la agrimensura y la navegacin como ciencias, y eliminara la taxonoma, la filologa histrica y la teora de la evolucin. Las conclusiones que obtiene una ciencia pueden ser precisas, y compulsivas sin que sean completamente derivables por procedimientos lgicos a partir de premisas aceptadas


12. Esta seccin (II) arranca de la nocin popperiana de rectificacin de errores. El esquema crtico de Kuhn es el mismo: Popper aplica a toda la ciencia lo que slo ocurre en la ciencia extraordinaria. Y as Popper llama rectificacin de errores a la substitucin de unas teoras por otras:

Si esa utilizacin [de error] no nos parece inmediatamente extraa ello se debe principalmente a que apela al residuo inductivista que hay en todos nosotros. Al creer que los teoras vlidas son el producto de inducciones correctas a partir de los hechos, el inductivista est obligado a sostener tambin que una teora falsa es el resultado de un error en la induccin (p. 93).


Esta crtica de Kuhn contiene una acusacin de inconsecuencia a Popper, dado que ste -como lo reconoce Kuhn (p. 93)- no es inductivista.

. Anlogamente a este asunto: la posicin no-inductivista (que comparto) debe evitar el defecto de ignorar momentos que se puede llama inductivos en la constitucin de enunciados expresivos de la experiencia vulgar y cientfica anterior a una teorizacin nueva.

13. Esta segunda seccin termina con un prrafo muy sinttico y expresivo del punto de vista de Kuhn:

Al igual que el trmino contrastacin, el trmino error se ha tomado de la ciencia normal, donde su uso es razonablemente claro, y se ha aplicado a los episodios revolucionarios, donde sus aplicaciones son, en el mejor de los casos, problemticos. Esa transferencia crea, o al menos refuerza, la extendida impresin de que una teora puede juzgarse globalmente mediante el mismo tipo de criterios que se emplea para juzgar las aplicaciones de una investigacin individual dentro de una teora. El descubrimiento de criterios aplicables* se hace as un desideratum primordial para mucha gente (p. 94).


(*) Supongo que quiere decir: aplicables al caso de las teoras globalmente consideradas. Y sigue sin punto y aparte:

Lo extrao es que Sir Karl se encuentra entre ellos, porque esa bsqueda va contra los intentos ms originales y fructferos en la filosofa de la ciencia. Pero no puedo entender de otro modo sus escritos metodolgicos a partir de la Logik der Forschung. Lo que voy a sugerir ahora es que, a pesar de afirmaciones explcitas en contrario, Sir Karl ha buscado regularmente procedimientos de evaluacin de teoras que puedan ser aplicados con la apodctica certeza que es caracterstica de las tcnicas mediante las que se identifican los errores en la aritmtica, en la lgica, o en la medida [MSL: Est queriendo decir: en la ciencia normal]. Me temo que est persiguiendo algo inalcanzable nacido de la misma combinacin de ciencia normal y ciencia extraordinaria que hizo que las contrastaciones pareciesen un rasgo tan fundamental de las ciencias (p. 94).


14. Y yo me temo que Kuhn, pese a sus muchos aciertos, confunda la contrastacin de teoras con su validacin, y separe mucho en el tiempo con dos contextos. Su idea de que pasa mucho tiempo entre ambos casos puede valer para otras pocas. Quizs no para hoy. Del hecho de que la construccin de teoras no sea inductiva pasa a negar momentos de contrastacin en la validacin, sin pensar en que ya en la construccin de teoras hay momentos reductivos (en el sentido) de Lukasiewicz.

15. El criterio de Kuhn (las reglas para la resolucin de problemas definidos) y su juicio sobre el marxismo se compenetran muy bien con mi entendimiento de este ltimo: el marxismo no es una ciencia, sino la mejor construccin existente del socialismo, el cual es una pretensin de innovacin cultural.

16. La raz de la unilateralidad de Kuhn podra ser el reducir toda la ciencia a ciencia normal, con lo que la extraordinaria (la construccin de grandes teoras o paradigmas) queda, en realidad, fuera de la extensin de ciencia, a pesar de su lxico. Si se admite que la ciencia se compone de ambas, no se pueden separar tanto las tcnicas de la ordinaria de los acontecimientos (revoluciones) de la extraordinaria. En suma: que hasta Kuhn es demasiado claro.

17. Esta seccin [III, pp. 94-101] arranca criticando la motivacin apodctica de falsacin, refutacin. La cosa es razonable, pero el argumento (factual) bsico de Kuhn es demasiado acorazado:

Todas las teoras pueden modificarse mediante varios reajustes ad hoc sin que dejen de ser, en sus lneas principales, las mismas teoras (p. 95).


La restriccin en sus lneas generales hace tan expandible al argumento que lo expone a la sospecha de peticin de principio.

18. Pasa luego a considerar la falsacin desde el punto de vista del criterio de demarcacin. Admite que se podra construir sintcticamente, pero observa que eso no es lo que interesa a Popper, porque no sera Logik der Forschung [La lgica de la investigacin]. Afirma que Popper no ha aclarado eso y concluye.

Al dejar sin aclarar estas cuestiones, no estoy seguro de que lo que Sir Karl nos ha dado sea en absoluto una lgica del conocimiento. En mi conclusin voy a indicar que, aunque igualmente valioso, lo que Sir Karl nos ha dejado es algo completamente distinto. Ms que una lgica, Sir Karl ha dado una ideologa; ms que reglas metodolgicas, ha dado mximas para el empleo de procedimientos (p. 97) [cursiva de MSL]


El paso es de mucho inters: (a) por lo subrayado [cursiva]; (b) por el uso de ideologa, que puede ser til para la comprensin de paradigma; (c) por la coherencia con que remite todo Popper a la ciencia extraordinaria, y la revolucin cientfica a la ideologa.

19. Luego estudia las dificultades de la nocin de falsacin, que presupone, segn Kuhn, una articulacin lgica completa de la teora y una determinacin completa de la aplicabilidad de los trminos, condiciones irrealizables (y que, con Braithwaite, hacan intil la teora), y aqu dice:

Yo mismo he introducido el trmino paradigma para subrayar que la investigacin cientfica depende de los ejemplos concretos que tiendan puentes sobre lo que en caso contrario seran brechas en la especificacin del contenido y de la aplicacin de las teoras cientficas (p. 98).


Esta es la principal fuerza de Kuhn: que tampoco en la ciencia normal funciona la falsabilidad como criterio. Pero la verdad es que, puestos a reconocer los derechos de la vaguedad, Quine tiene mejor sentido, con su distincin entre teoremas y conjunto de la teora.

20. (...) aunque la lgica es una herramienta poderosa y esencial de la investigacin cientfica, podemos obtener conocimiento vlido en formas a las que escasamente puede aplicarse la lgica [] la articulacin lgica no es un valor por s misma, sino que debe emprenderse slo cuando y en la medida en que las circunstancias lo requieran (pp. 98-99).


Lo ilustra discutiendo el venerable ejemplo de los cisnes. Y concluye:

Al enfrentarse con lo inesperado [el cientfico] siempre debe hacer ms investigacin, con objeto de articular posteriormente su teora en la zona que se ha hecho problemtica. Entonces puede rechazarla en favor de otra y puede dictar completamente la conclusin que debe extraerse (p. 101).


Desde luego. Pero es que esta conclusin suya es mucho ms modesta que sus tesis. No menos insuficientes seran los fallos en la resolucin de rompecabezas.

21. La seccin (IV) comienza con un bonito resumen de su crtica:

Casi todo lo dicho hasta aqu son variaciones sobre un tema nico. Los criterios con los cuales los cientficos determinan la validez de una articulacin o una aplicacin de la teora existente no bastan por s mismos para determinar la eleccin entre teoras en competencia. Sir Karl se ha equivocado al transferir caractersticas elegidas de la investigacin cotidiana a los ocasionales episodios revolucionarios en los que el avance cientfico es ms obvio, ignorando a continuacin por completo la actividad cotidiana. En particular, ha tratado de resolver el problema de la eleccin de teoras durante las revoluciones por criterios lgicos que slo son completamente aplicables cuando ya puede presuponerse una teora (p. 102) [cursiva MSL].


Est muy bien. Pero sus cautelas -completamente- deberan moverle a menos escndalo en sus tesis.

22. Luego, tras reconocer que no puede explicarlo todo, empieza sus aportaciones constructivas.

23. La primera es la formulacin del problema:

En primer lugar debo preguntar qu es lo que todava requiere una explicacin. No lo es el que los cientficos descubran la verdad sobre la naturaleza ni siquiera que se acerquen ms a la verdad. Salvo que, como sugiere uno de mis crticos, definamos la aproximacin a la verdad como el resultado de lo que los cientficos hacen, no podemos reconocer el progreso hacia ese objetivo. Antes bien, lo que debemos explicar es por qu la ciencia -nuestro ejemplo ms seguro de conocimiento vlido- progresa como lo hace, y primeramente debemos averiguar cmo la ciencia progresa de hecho (p. 102).


Lo que dice ltimamente Quine se parece mucho a esto. O negarse al pseudoproblema o citar el   .

24. Los problemas resueltos durante los ltimos treinta aos no existan como cuestiones abiertas hace un siglo. En cualquier poca el conocimiento cientfico disponible agota virtualmente lo que hay que saber. Dejando enigmas que slo son en el horizonte del conocimiento existente. No es posible, o quizs incluso probable, que los cientficos contemporneos sepan menos de lo que hay que saber acerca de su mundo que los cientficos del siglo XVIII acerca del suyo? (p. 103).


Esta es una de esas verdades a puo de Kuhn que son completas falsedades o trivialidades. Puesto que lo que hay que saber es la totalidad de la ciencia, la especializacin y la acumulacin de conocimientos convierte su verdad casi en una tautologa. Pero se pasa por alto que tambin la consciencia de la ignorancia es conocimiento.

25. Una coincidencia literal con Quine:

(...) las teoras cientficas estn en contacto con la naturaleza slo aqu y all (p. 103).


26. Desarrollando el tema de nuestra mayor ignorancia relativa, e ignorando la cuestin del nmero de problemas, que podra servirle (afinando) para la comprensin del progreso cientfico, hace una negacin ms categrica que nunca de cualquier perspectiva metaparadigmtica:

Hasta que podamos responder a estas preguntas y otras como stas, no sabremos por completo lo que es el proceso cientfico y no podremos por tanto, explicarlo enteramente. Por otra parte, las respuestas a estas preguntas proporcionarn muy aproximadamente la explicacin que se busca. Las dos cosas vienen casi juntas. Debera ya estar claro que, en ltimo anlisis, la explicacin debe ser psicolgica o sociolgica. Esto es, debe ser una descripcin de un sistema de valores, una ideologa, junto con un anlisis de las instituciones a travs de la cuales es transmitido y fortalecido. Si sabemos qu es lo que los cientficos valoran, podemos esperar comprender qu problemas emprendern y qu elecciones harn en circunstancias especficas de conflicto. Dudo que haya que buscar otro tipo de respuestas (p. 104).


Fundado. Pero quizs insuficiente. La ideologa de la ciencia (metaparadigmtica) misma incluye el progreso problemtico. Lo que no obedeciera a ese criterio sera otro conocimiento. Para la ciencia en general, para la explicacin del hacer cientfico, lo que dice Kuhn es evidente. Pero, de todos modos, los correspondientes imperativos morales, como dice Kuhn, que son paradigmticos respecto de otros de su mismo nivel, son metaparadigmticos respecto de la historia de la ciencia.


Nota SLA:

Sobre la lectura de Sacristn de las concepciones de Kuhn, pueden verse igualmente sus interesantes anotaciones a La estructura de las revoluciones cientficas (www.rebelion.org/noticia.php?id=43408, www.rebelion.org/noticia.php?id=43632).

*

III. John Watkins, Contra la ciencia normal (pp. 115-132).

1. [...] la metodologa, tal como ya la entiendo, est relacionada con la ciencia tomada en condiciones ptimas, o con la ciencia tal como debera organizarse, ms que con la ciencia a ras del suelo (p. 117).


Es curioso que, con esta manera relajada de hablar, reproduzca ms la idea tradicional de scientia in status perfectionis que el contexto de la fundamentacin. En cualquier caso, tambin l se toma en serio esta cuestin liminar en la metodologa.

2. Esta seccin (II) expone la ciencia normal de Kuhn desde un punto de vista popperiano.

3. Parece que una teora dominante puede llegar a ser reemplazada no a causa de la creciente presin emprica (la cual puede que sea escasa), sino a causa de que se haya elaborado libremente una teora nueva e incompatible (inspirada quiz por una perspectiva metafsica diferente): las causas de una crisis cientfica pueden ser ms tericas que empricas. Si ello es as hay en la ciencia ms pensamiento libre de lo que Kuhn supone (p. 122).


La argumentacin es curiosa, y no s hasta qu punto afecta a lo que dice Kuhn. La argumentacin consiste en usar contra Kuhn un argumento factual esgrimido por ste. Pero lo que a Kuhn le importa no es, precisamente, la fuerza de la instancia emprica, sino, al contrario, la de la instancia ideolgica. Kuhn quiere mejor que el lmite de la libertad ideolgica sea la falsacin. Watkins mea completamente fuera de tiesto.

4. Esta seccin (III) discute si la ciencia normal de Kuhn es la esencia de la ciencia. Y lo niega , claro.

5. Esta seccin (IV) discute si la ciencia normal de Kuhn podra engendrar ciencia extraordinaria (de Kuhn). Y lo niega, claro:

Concentrar mi atencin sobre el primer cientfico que se compromete en un paradigma nuevo. Mi tesis ser que un paradigma nuevo nunca podra emerger de la ciencia normal tal como Kuhn la ha caracterizado (p. 125)


6. Debemos recordar que el nuevo paradigma es de inmediato lo bastante poderoso como para inducir a nuestro cientfico a volverse contra el paradigma bien articulado y no refutado que hasta ese momento ha dominado su pensamiento cientfico. Esto significa, me parece, que el nuevo paradigma no puede comenzar meramente con unas pocas ideas fragmentarias, sino que debe ser el principio suficientemente amplio y definido para que sus atrayentes potencialidades aparezcan con cierta solidez ante su inventor (p. 127).

 

La argumentacin me parece falsa e ignorante de experiencia muy comn. Estaba mucho ms en lo cierto Schumpeter cuando usaba la idea de visin.

*

IV. Stephen Toulmin, La distincin entre ciencia normal y ciencia revolucionaria. resiste un examen? (pp. 133-144).

1. (...) aunque su [de Kuhn] eleccin de la palabra dogma sirvi bastante bien como ttulo de un sugerente artculo en la reunin del Worcester College, no haca falta ms que un examen un poco ms cuidadoso para revelar que su verdadera efectividad brotaba de cierta exageracin retrica o juego de palabras (Decir que toda ciencia normal descansa sobre un dogma era como decir todos nosotros en realidad estamos locos, lo cual puede ser un punto de inters en una ocasin particular, pero...) (p. 134).


Esto es lo primero que se tiene que decir de Kuhn. Y lo dice muy bien.

2. (...) debemos guardarnos de seguir todo el tiempo con la originaria hiptesis revolucionaria de Kuhn. Porque el desplazamiento de un sistema de conceptos por otro es algo que ocurre por razones perfectamente aceptables, aun cuando estas determinadas razones no puedan ser formalizadas en conceptos aun ms amplios, o axiomas todava ms generales; porque lo que en ambas partes presuponen en tal debate -tanto aquellos que se agarran al viejo punto de vista, como aquellos que enuncian uno nuevo- no es un cuerpo comn de principios y axiomas sino que es ms bien un conjunto comn de procedimientos de seleccin y reglas de seleccin, y stos no son tanto principios cientficos como principios constitutivos de la ciencia (Que pueden cambiar, tambin, durante el curso de la historia, como Imre Lakatos ha demostrado en el caso de los criterios de demostracin matemtica, pero que lo hace ms lentamente que las teoras a los que juzgan habitualmente (p. 139).

Esta buensima exposicin, muy emparentada con el relativismo de Quine, es, en realidad, la afirmacin de un metaparadigma ciencia. Kuhn poda objetar que es propiamente un paradigma que se cree metaparadigma. Pero la relatividad, la composicin histrica de ese metaparadigma habla en contra de la posible crtica.

3. Hago esta sugerencia: el volumen de innovacin que tiene lugar en una ciencia es presumible que en gran medida depende de las oportunidades que el contexto social proporciona para hacer trabajo original en la ciencia en cuestin; de aqu que la fase de innovacin responda sustancialmente a factores externos a la ciencia. Por otra parte, los criterios de seleccin para valorar las innovaciones conceptuales en la ciencia sern un asunto ampliamente profesional y por tanto interno: verdaderamente muchos cientficos esperarn que estos criterios sean un asunto completamente interno, profesional, aunque puede que en la prctica esto no sea ms que un ideal irrealizable. Por ltimo, la direccin de innovacin en una ciencia determinada depende de una compleja combinacin de factores, tanto internos como externos: las fuentes de nuevas hiptesis son altamente variadas y sujetas a influencias y a remotas analogas derivadas de los problemas detallados que se tienen a mano (pp. 142-143).


La facilidad y la bondad con que este bonito artculo de Toulmin responde crticamente a los temas centrales de Kuhn me sugiere la cuestin de la significacin del aspecto literario de las obras que se hacen clebres. Retrica. Acaso sea necesaria. Acaso slo en la adolescencia. El caso Althusser.

*

V. l. Pearce Williams, La ciencia normal, las revoluciones cientficas y la historia de la ciencia (pp. 145-147).

Nota SLA:

De este breve apartado, Sacristn slo reproduce el siguiente texto de Pearce Williams, sin ningn comentario anexo: Como historiador, pues, debo mirar a Popper y a Kuhn con una mirada recelosa. Ambos han suscitado asuntos de fundamental importancia; ambos han hecho profundas observaciones sobre la naturaleza de la ciencia; pero ninguno ha complicado y aducido hechos suficientemente fuertes como para llevarme a creer que la esencia de la investigacin cientfica haya sido captada. Seguir utilizando a ambos como gua en mis investigaciones, teniendo siempre presente la observacin de Lord Bolingbroke de que la historia es filosofa enseada mediante ejemplos. Necesitamos muchos ms ejemplos.

*


VI. Karl Popper, La ciencia normal y sus peligros (pp. 149-158)

1. Al principio, el artculo decepciona un poco porque Popper reduce las nociones de Kuhn a un plano muy trivial, como si Kuhn hablara slo de ideologismos internos a la ciencia. Claro que es posible que el mismo Kuhn tenga esa trivialidad, y que slo el background marxista nos haga ver en l ms profundidad.

2. Respuesta ms general de Popper a la idea de ciencia normal de Kuhn:

Admito que esta clase de actitud existe; y que no slo existe entre los ingenieros, sino tambin entre las personas entrenadas para cientficos. Slo puedo decir que veo un peligro muy grande en ella y en la posibilidad de que llegue a ser normal (del mismo modo que veo un gran peligro en el aumento de especializacin, el cual es tambin un hecho histrico innegable): un peligro para la ciencia y aun para nuestra civilizacin. Eso muestra por qu considero tan importante el nfasis que pone Kuhn en la existencia de esta clase de ciencia.

Creo, sin embargo, que Kuhn se equivoca cuando considera que lo que l llama ciencia normal es normal.

Desde luego que no pienso establecer una disputa acerca de un trmino. Lo que quiero decir es que pocos, si es que hay alguno, de los cientficos de los que la historia de la ciencia guarda memoria fueron cientficos normales en el sentido de Kuhn (p. 152).


Me parece una argumentacin bastante mala de un punto, en cambio, muy slido. En vez de negar el corte entre los dos trabajos cientficos, Popper reacciona imprecisamente (dice que no es normal una actitud a la que considera peligro grave por su casi-normalidad, como tambin la especializacin) y da un argumento -la escasez de cientficos recordados- que da la razn a Kuhn.

3. El argumento histrico sobre la teora de la materia tampoco es muy bueno: Kuhn podra replicar justificadamente que ese tema es caractersticamente filosfico.

4. Considera [Kuhn] que la discusin racional, y la crtica racional, slo son posibles si estamos de acuerdo sobre los puntos fundamentales.

sta es una tesis ampliamente aceptada y que ciertamente est de moda: la tesis del relativismo. Y es una tesis lgica.

A mi juicio la tesis es errnea. Admito, desde luego, que es mucho ms fcil discutir rompecabezas dentro de un marco general comnmente aceptado y ser arrastrado a un nuevo marco general por la marea de una nueva moda dominante, que discutir los puntos fundamentales, esto es, el propio marco general de nuestras presuposiciones. Pero la tesis relativista de que el marco general no puede ser discutido crticamente es una tesis que s puede ser discutida crticamente y que no resiste la crtica.

He puesto a esta tesis el nombre de El Mito del Marco General, y la he discutido en varias ocasiones. La considero un error lgico y filosfico (p. 155).


Es curioso que esto se tenga que afirmar contra los que, por su mayor sensibilidad histrica, deberan saber que la posibilidad de salirse del marco general es el fruto ms sabroso de la consciencia histrica.

5. Admito que en todo momento somos prisioneros atrapados en el marco general de nuestras teoras, nuestras expectativas, nuestras experiencias anteriores, nuestro lenguaje. Pero somos prisioneros en una sentido pickwiciano; si lo intentamos, en cualquier momento podemos escapar de nuestro marco general. Es indudable que nos encontraremos de nuevo en otro marco general, pero ser uno mejor y ms espacioso; y en todo momento de nuevo podemos escapar de l.

El punto central es que siempre es posible una discusin crtica y una comparacin de los varios marcos generales. No es sino un dogma -un peligroso dogma-el que los distintos marcos generales sean como lenguajes mutuamente intraducibles. El hecho es que incluso lenguajes totalmente diferentes (como el ingls y el hopi, el chino) no son intraducibles, y que hay muchos hopis o chinos que dominan el ingls (pp. 155-156).


La exposicin es esplndida, aunque Popper quizs vea demasiado fcil y alegremente la ruptura de marcos, y eso le puede hacer primitivo.

6. Admito que una revolucin intelectual parece a menudo una conversin religiosa. Un modo nuevo de considerar las cosas puede afectarnos como un fogonazo. Pero eso no significa que no podamos evaluar, crtica y racionalmente, nuestros puntos de vista anteriores a la luz de los nuevos (p. 156).

 

Racionalidad de la racionalizacin.

7. De modo que en la ciencia, no as en la teologa, siempre es posible una comparacin crtica de las teoras que estn en competencia, de los marcos generales que estn en competencia. Y la negacin de esta posibilidad es un error. En la ciencia (y slo en la ciencia) podemos decir que hemos hecho un progreso genuino: que sabemos ms que sabamos antes (p. 156).


Al pie de la letra, me parece falso que slo en la ciencia sea posible la comparacin. Lo que slo es posible en la ciencia es la valoracin comparativa. Todas las culturas estn igual de cerca de Dios, dijo Ranke. Hay que aadir: pero no todas las ciencias.


Nota SLA:

Cuando, despus de la Segunda Guerra Mundial, Karl Popper public su inmensamente influyente libro La sociedad abierta y sus enemigos, colocando muy buena parte de la responsabilidad de la catstrofe alemana en la funesta influencia del pensamiento de Hegel, pareci que se haba ajustado el clavo final al atad del hegelianismo. Que el tratamiento popperiano de Hegel fuera un escndalo en s mismo, no sirvi para acallar los temores de muchos de que el estudio de las obras de Hegel, como si stas tuvieran algo que decir, fuera de por s una empresa peligrosa.

Terry Pinkard, Hegel, p.13.


A Popper y a La lgica de la investigacin cientfica dedic Sacristn varios seminarios en los cursos de Metodologa de las ciencias sociales impartidos en la Facultad de Econmicas de la Universidad de Barcelona tras su reincorporacin en 1976 tras la muerte del general golpista, despus de haber estado unos diez aos expulsado de la universidad catalana, espaola. En Reserva, fondo Sacristn, de la UB se conserva un cuaderno con anotaciones sobre la lgica popperiana.

Tambin a las aportaciones de Popper al tema de la induccin dedic Sacristn su atencin y algn seminario. Parte del curso de postgrado sobre Induccin y dialctica de 1982-1983 impartido en la UNAM, est dedicado a esta importante arista de la obra popperiana.

En 1969, para el Diccionario de Filosofa (pp. 299-230) de Dagobert D. Runes cuya traduccin coordin, Sacristn escribi la siguiente entrada sobre Popper:

Nacido en Viena en 1902, actualmente [1969] profesor en la London School of Economics. Aunque no se le puede considerar miembro del Crculo de Viena, sus trabajos han tenido una gran influencia en la evolucin de esa escuela y, en general, en la de todo el empirismo lgico y la filosofa de la ciencia. Popper critic tempranamente el principio de verificabilidad, concebido por los neopositivistas como criterio de sentido de las proposiciones. Insisti en que ninguna proposicin est tan desprovista de conceptos generales como para ser directamente sometible a verificacin emprico-sensible.

Frente al principio de verificabilidad propuso el de la falsabilidad (el poder ser puesta en falso por la experiencia), como criterio no del sentido de las proposiciones, sino del carcter cientfico de las proposiciones y de las teoras.

Su filosofa de la ciencia incluye tambin una recusacin de la idea tradicional segn la cual las teoras cientficas se obtienen por abstraccin e induccin a partir de la experiencia.

Popper ha escrito de filosofa social, sobre todo para oponerse al marxismo.

Curiosamente, en una de las fichas confeccionadas por Sacristn para una de sus conferencias puede verse este paso de una carta de Karl Marx: [...] y ciertos fenmenos no casan prima facie con la teora de Ricardo. Esto ltimo no dice absolutamente nada contra una teora (A Ferdinand Lassalle, 16/6/1862, MEW 30, p. 627).

Algunas aproximaciones a la obra Popper de sus clases de metodologa de las ciencias sociales de 1980-1981 seran las siguientes:

Popper critic muy tempranamente las tesis neopositivistas sobre el significado de las proposiciones: 1) Los enunciados de la metafsica o de otros mbitos no carecen de sentido dado que la comunidad de hablantes los comprende. 2) El criterio de verificabilidad aplicado a las proposiciones cientficas produce resultados inesperados dado que las leyes cientficas tienen carcter universal por lo que stas no podran ser nunca verificadas completamente, y, por tanto, careceran de sentido, adems de la imposibilidad de verificabilidad directa de los enunciados cientficos. El concepto de solubilidad, por ejemplo, no es directamente verificable; como mximo podremos comprobar que tal o cual sustancia se ha disuelto en otra sustancia. Consiguientemente, podrn comprobarse acaso las consecuencias de nuestros enunciados tericos, pero no stos en s mismos.

Popper provoc, pues, un cambio de problemtica filosfica: sustituy la cuestin del sentido de una proposicin por la cuestin de la demarcacin de los enunciados cientficos de carcter emprico respecto a aquellos que no lo son, pero que puedan tener en cambio pleno significado o incluso alcance epistmico. Sacristn observ a este respecto la importancia de la reduccin del mbito de la problemtica epistemolgica en apenas un siglo y medio: del por qu hay conocimiento cientfico en Kant hasta la demarcacin de los enunciados de las ciencias empricas en Popper.

Sacristn se refiri igualmente la variacin del criterio popperiano de demarcacin. Si en las primeras ediciones de la Lgica se hablaba de criterio de falsabilidad, en la edicin definitiva de 1959 el criterio ya no es ste sino su potencial criticabilidad. Si bien en el texto principal, Popper sigue hablando de falsabilidad en las notas a pie de pgina introduce esta nueva nocin (por ejemplo, en el captulo V). Observ finalmente Sacristn que esta nueva concepcin popperiana representaba la introduccin de criterios sociolgicos en epistemologa, tan criticados por otra parte por el mismo Popper: una teora es cientfica cuando es criticable y es criticable cuando la comunidad cientfica de un determinado mbito critica o disputa sobre un aspecto de la teora o sobre la teora en su conjunto.

Igualmente, en las clases de metodologa de 1981-1982, Sacristn comenta la situacin de crisis de fundamentos de finales del XIX y principios del XX, se centra a continuacin en el caso de la aparicin de paradojas en la teora de conjuntos y da cuenta de la irrupcin del teorema de incompletud de Gdel como un resultado que limita las viejas aspiraciones de la filosofa de la ciencia de inspiracin kantiana de fundamentar el edificio del conocimiento humano.

Surgieron entonces varias formulaciones ms restringidas de la tarea de la epistemologa, la ms influyente de las cuales, desde los aos cuarenta, es decir, a los diez aos del teorema de Gdel, aproximadamente, hasta por lo menos el ao 62... fecha de aparicin de La estructura de las revoluciones cientficas de Kuhn, que es un libro que ha influido mucho en los economistas, ha sido la primera gran obra de Karl R. Popper, La lgica de la investigacin cientfica.

Desde los aos cuarenta -aunque la primera edicin del libro de Popper, al que me voy a referir, es del 34- hasta el 62, a raz de la publicacin del libro de Kuhn, el problema que centra la filosofa de la ciencia en el mundo occidental, en la cultura en la que nosotros estamos, es el de lo que se llama el problema de la lnea de demarcacin, la cuestin de no ya cmo se fundamenta el conocimiento ni cosas tan ambiciosas, sino de por donde pasa la lnea que demarca, que divide, lo que es ciencia, el conocimiento que es ciencia, del conocimiento que no es ciencia. A eso se le llama el problema de la lnea de demarcacin. El problema, aada, tiene ya toda su gnesis dentro del siglo XX, es ya un problema sin precedentes anteriores, caracterstico del siglo XX.

Sacristn presentaba al autor de Conjeturas y refutaciones en los siguientes trminos: Popper es un austriaco, todava vivo [1981], que estuvo algn tiempo en Australia de profesor y luego se convirti en el culpable de que en las facultades de Economa haya filosofa, por su presencia en la London School of Economics, donde durante treinta aos ha estado haciendo filosofa de la ciencia, con influencia mundial, y donde se ha jubilado ahora, hace cuatro o cinco aos. Y ha sido el prestigio de la escuela de Londres la que ha motivado que hubiera filosofa de la ciencia en muchas facultades de Economa. En realidad, esta asignatura [Metodologa de las ciencias sociales, la que Sacristn imparta, e impartieron posteriormente discpulos suyos como Francisco Fernndez Buey o Antoni Domnech] es obra de Popper se puede decir.

La contribucin popperiana empezaba con una crtica del concepto de verificacin, con una crtica del criterio de sentido neopositivista. Sacristn seal que l [Popper] viva en Viena, con los dems neopositivistas, pero nunca lo fue. Ciertamente, mantuvo relaciones con miembros del Crculo de Viena, pero eso no implica su pertenencia al mismo: cuando se presenta muy a menudo a Popper como un neopositivista es una completa falsedad. Ha sido siempre un crtico del neopositivismo desde su primera aportacin que consiste en criticar este criterio de sentido de los neopositivistas, haciendo ver que si se aplica al pie de la letra hace imposible cualquier trabajo cientfico.

La crtica popperiana la expuso Sacristn del modo siguiente: la empresa de la ciencia est llena de proposiciones y de conceptos no verificables en este sentido positivista. En efecto, desde este punto de vista, verificar era comparar la proposicin que fuera, con lo que se llama (en castellano se llama muy poco as, en las lenguas latinas muy poco, pero en las lenguas germnicas, y sobre todo en alemn, es una frase corriente) proposiciones de protocolo -proposiciones de protocolo son las oraciones, las proposiciones, que salen de la lectura de un libro-diario de laboratorio; por ejemplo, (...) supongamos que hay un programa de observaciones en un observatorio astronmico, entonces el libro-diario, el protocolo, el libro de protocolo de actas, de ese observatorio tiene varias columnas. Por ejemplo: da, hora, observador, observacin, y esas proposiciones son lo ms empricas posibles. El tipo ideal de una proposicin de protocolo puramente emprica es una que diga, pues, por ejemplo: El da, 18 [mes, ao]; hora, 17; observador, Juan; observacin, El astro tal se encuentra en las coordenadas tal y cual. Desde el punto de vista neopositivista, este tipo de proposiciones inmediatas, estas proposiciones de protocolo, de laboratorio, seran el fundamento emprico de la ciencia y verificar una proposicin sera pues compararla con estas proposiciones de observacin directa.

Popper argumenta entonces, prosigue Sacristn, que, en primer lugar, los enunciados de la ciencia estn llenos de conceptos abstractos que no se ve como se pueden comparar con una proposicin de protocolo. Supongamos la proposicin siguiente: La demanda de gasolina es inelstica, respecto de tal y de cual en el mercado tal, con todas las precisiones que haga falta para un economista muy exigente. Se puede ir tomando proposiciones de protocolo del tipo: da 18, hora 17, observador Juan, la demanda de gasolina ha sido de tantos litros; da 18, hora tal, observador Pedro, la demanda de gasolina ha sido de tantos libros, los precios haban variado de tal modo. Pero, seala Sacristn, no hay manera alguna de obtener, por pura comparacin con datos inmediatos, una justificacin de la idea de elasticidad, ya que elasticidad es un concepto abstracto, el cual, por s mismo, nunca es un dato, es ya una teorizacin sobre datos. Los datos slo indican, por ejemplo, una posible correlacin entre la demanda, en litros, por ejemplo, y los precios en pesetas. Pero, desde luego, no va a aparecer nunca una cosa llamada elasticidad en una proposicin de protocolo para que podamos compararla con la proposicin La demanda de gasolina es inelstica.

Conclusin de Popper: en cualquier proposicin cientfica siempre habr conceptos que no tienen una posibilidad de comparacin directa con la experiencia, porque son ya abstracciones complicadas, ms o menos artificiales.

Sacristn insista en que sta era la situacin no ya en las ciencias sociales sino tambin en las ciencias de la naturaleza. De hecho, el ejemplo de Popper no era elasticidad sino solubilidad: El azcar es soluble en agua a tal temperatura. Comentando a Popper, Sacristn sostuvo que eso era atribuir la propiedad solubilidad al agua, como l haca con elasticidad y la demanda de gasolina, esto es, atribuir la solubilidad al agua, pero la solubilidad no nos la vamos a encontrar jams en una proposicin de protocolo, como un dato de los sentidos. Eso no es un dato de los sentidos, eso es una construccin conceptual acerca del agua. Lo que los datos de los sentidos nos van a dar va a ser el espectculo de una cucharadita de azcar que entra en el agua y que luego ya no la vemos. Eso es todo lo que va a pasar. Pero, en cambio, no vamos a poder verificar sensorial y directamente la misma nocin de solubilidad.

Adems estaba el caso de los condicionales contrafcticos, que no parecan ser verificables. ste era otro de los anlisis de Popper contra la idea de verificacin, por lo que dado que en la ciencia haba muchas construcciones que no eran verificables si de verdad se dice que slo tiene sentido lo verificable, entonces no slo en el lenguaje cotidiano sino en la misma ciencia se deshace [] la mitad. De aqu colega Popper, aada Sacristn, que lo que hay que preguntarse no es cuando una proposicin tiene sentido o no lo tiene, sino cuando es cientfica o cuando es del conocimiento comn. As se plantea, as deba plantearse, el problema central de la filosofa de la ciencia de orientacin analtica, que es el llamado problema de la lnea de demarcacin.

Sacristn indicaba que todo este tema se vera ms tarde en sus clases, en la seccin 8 del programa, con ms profundidad pero que ahora me limitar a decir que este planteamiento de Popper, de centrar la filosofa de la ciencia en torno al problema de la lnea de demarcacin, ha caracterizado la poca inmediatamente anterior a sta en que estamos. Lo que caracteriza la filosofa de la ciencia de ahora, de 1981, es una especie de crisis final de la filosofa analtica de la ciencia.

Finalizaba Sacristn este punto con una nota sobre las reediciones de La lgica de la investigacin cientfica, que se public por vez primera, lo public Popper por vez primera, en 1934. Luego en una edicin muy corregida en 1958, cuando el libro ya se haba hecho famossimo, hasta el punto de que las correcciones de la segunda edicin han sido impotentes. Por regla general, los manuales siguen repitiendo la primera edicin, sin que las correcciones de la segunda hayan conseguido imponerse, y la traduccin castellana es de 1962 y se ha reimpreso varias veces.

Tambin en las clases de Metodologa de las ciencias sociales de 1983-1984 Sacristn se refiri a las aportaciones filosficas de Popper haciendo una valoracin de las tesis de La lgica de la investigacin cientfica, que es uno de los grandes clsicos de la filosofa de la ciencia y de lectura recomendable. Advirtiendo que la edicin espaola es la traduccin de la tercera edicin inglesa, sealaba Sacristn que la primera edicin tena una versin sumamente optimista sobre la postura del criterio de sentido cientfico. Segn este criterio de los aos treinta, la lnea de demarcacin entre proposiciones cientficas y aquellas que no lo eran estribaba en la falsabilidad de las primeras. Es decir, una proposicin sera cientfica si es susceptible de refutacin, si uno puede imaginar un estado del mundo en el cual est proposicin sera falsa. As, todos somos hijos de Dios no sera una proposicin cientfica porque no es posible imaginar su falsacin emprica. Cmo someter a contrastacin emprica el concepto de Dios y la nocin de descendencia de Dios?.

La historia posterior le hizo ver a Popper que siempre era posible para una teora salvarse de la refutacin mediante el aadido de modificaciones ad hoc. Adems, seal Sacristn, la historia de la ciencia no parece confirmar las concepciones metatericas popperianas. Eso es el prototipo de resolucin ad hoc. La teora geocntrica fue sustituida, no porque hubiera fallado en su primera versin, sino porque apareci otra que al cabo del tiempo los autores consideraron ms conveniente, pero, en su opinin, si no hubiera aparecido otra teora alternativa se habra seguido perfeccionando la teora clsica geocntrica con tcnicas ad hoc, sin necesidad de revoluciones tericas.

Popper, segn Sacristn, admiti esta crtica, admiti que el criterio de falsabilidad no era exigible e introdujo entonces un criterio mucho ms modesto e interesante: el criterio de criticabilidad, mucho ms laxo, mucho ms difcil de definir. Una proposicin o conjunto de proposiciones seran cientficas si, en principio, se presentaban como criticables. Este criterio, en su opinin, era bsicamente: 1) ms razonable, se aguantaba bien; 2) era mucho menos definible, porque donde esta escrito que no se puedan criticar principios de la creencia moral, poltica, metafsica o incluso religiosa?; 3) podamos caer en un crculo vicioso: se puede decir que esas crticas no sern hechas desde el punto de vista cientfico, pero entonces hay una repeticin de principio. Si se define la ciencia por la criticabilidad y luego decimos crtica cientfica, estamos cometiendo una repeticin de principio, no se puede hacer. Nos mordemos la cola, y 4) es admisible la idea de que cuanto ms se admite la crtica, ms cientfico y ms racional se es, pero definir eso con precisin es sumamente difcil, y puede haber un viejo catedrtico muy empeado en su teora y que no admita crtica de una teora fsica, por ejemplo, y a lo mejor, un cura muy abierto que admita discusin y crtica de sus dogmas. Eso puede ocurrir perfectamente, es decir, hay una zona de indefinicin, pero en todo caso el criterio tiene la ventaja de ser sostenible, que el de falsabilidad no lo era por demasiado exigente, por demasiado ambicioso.

Finalmente, dos breves pasos de las clases de metodologa de 1983-1984.

El primero versa sobre el Popper conservador: Si uno no se plantea como problema el conjunto de la realidad social o cultural en la que vive, le basta con lo que un gran filsofo conservador, seguramente el principal filsofo conservador del siglo, Popper (que es conservador en el sentido no slo de un estado de espritu sino de haber sido, ahora ya es demasiado viejo, un consejero activo del partido conservador britnico durante toda su madurez), lo que se expresa diciendo que el buen mtodo del pensamiento social, sobre todo el pensamiento poltico, es lo que llama la ingeniera social fragmentaria. La palabra fragmentaria ah es muy significativa. Efectivamente si el conjunto de la realidad se toma como bueno, como dado, como algo que no hay que poner en discusin, entonces lo que hay que hacer es operar fragmentariamente sobre sus puntos malos, mejorar tal cosa, mejorar tal otra. En cambio, si uno -ya sea en el plano cientfico, ya sea en el plano prctico, poltico- arranca en cambio de un (...) respecto de la globalidad social, es natural que aspire a una visin global tambin, y no slo a una visin fragmentaria.

El segundo es un reconocimiento explcito de la obra epistemolgica de Popper: Nunca se haba reducido en todas las escuelas hasta el extremo de la tendencia de Popper, que es por otra parte una tendencia cargadsima de mritos, no crean ustedes que estoy desprecindola. Ni mucho menos.

No olvidemos, por otra parte, que Sacristn, como sir Karl, trabaj de metodlogo, de profesor de metodologa, en una institucin universitaria no estrictamente filosfica, del mbito de las ciencias Econmicas, lo cual, bien mirado, tanto en un caso como en otro, tiene su lgica, aunque en algn caso fuera forzada exteriormente.



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