Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn, "Miradas filosficas"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2007

Anotaciones de Manuel Sacristn a la crtica y el desarrollo del conocimiento (y II)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin



Las actas del Congreso Internacional de Filosofa de la Ciencia celebrado en Londres en 1965 fueron editadas, tal como se indic en la anterior entrega, por Imre Lakatos y Alan Musgrave en Cambridge University Press en 1970. Fue la segunda edicin de 1972 la que sirvi de base a Francisco Hernn para su versin castellana, publicada en 1975 en Teora y realidad de Grijalbo.

Esta es la segunda parte de las anotaciones no fechadas de Sacristn sobre las actas de este congreso, notas que pueden consultarse en una de las carpetas de resmenes de ensayos de filosofa de la ciencia depositadas en Reserva de la Universidad de Barcelona.

He incorporado en la Nota final unos materiales anexos: sus anotaciones a uno de los captulos de las Exploraciones metacientficas de Ulises Moulines, y sus notas a La estructura de la teoras cientficas deFrederick Suppe y a Racionalidad y accin humana de Jess Mostern, as como una breve aproximacin al creciente inters del Sacristn tardo por temas de poltica de la ciencia -inters que no le hizo aparcar temas ms estrictamente epistemolgicos-, as como algunas de sus definiciones de nociones bsicas de filosofa de la ciencia extradas de sus clases de Metodologa de las ciencias sociales.

*

VI. Margaret Masterman, La naturaleza de los paradigmas (pp. 159-201).

1. Considerado desde el punto de vista sociolgico (como opuesto al filosfico) un paradigma es un conjunto de hbitos cientficos (p. 169).


La autora entiende por sociedad la de los cientficos, e ignora la vertiente especulativa o conceptual de la conducta.

2. Est claro que el sentido primario de paradigma ha sido un sentido filosfico; y que el paradigma ha existido antes que la teora. Una vez que se ha establecido esto, al hombre que dice Qu es en realidad este paradigma, este ente? se le puede responder dicindole que vaya y mire lo que est ocurriendo en un campo cientfico nuevo. Porque en una ciencia nueva no slo es casi seguro que falta la teora formal, sino que tambin se requiere una enrgica actividad cientfica destinada a elegir correctamente el momento en que merezca la pena tomarse el trabajo de construir esa teora. La alternativa es continuar como ahora, esto es, con algn artificio o tcnica en embrin, o representacin, y la conviccin de que es aplicable en este campo. El artificio y la conviccin conjuntamente son quienes constituyen el paradigma [MSL: sta es la principal conviccin de la autora]. La metafsica explcita (lo que el cientfico mismo llama la filosofa o la charla vaca), una mayor innovacin matematizadora, unos procedimientos experimentales ms desarrollados -cosas todas que, tomadas conjuntamente, se convertirn en la realizacin cientfica concreta- llegan casi siempre mucho despus del artificio prctico inicial que funciona lo suficientemente bien como para que se le elija para incluir en l una conviccin potencial, es decir, despus de hechos los primeros ensayos para contrastar el paradigma (p. 174).


Debajo de este pensamiento, muy fiel a Kuhn, est la simptica creencia en un contacto directo de la inteligencia con la prctica y con la naturaleza. Pero ocurre que, sin mediacin terica acertada, en un vagusimo sentido de acertada, eso da, por ejemplo, la religin azteca: se tiene el artefacto (tcnicas agrcolas) y se desarrolla la conviccin de que hay que alimentar el sol.

3. De modo que el verdadero problema, para hacer una filosofa de la nueva ciencia, es describir filosficamente el artificio o ingenio original sobre el cual est basado el paradigma sociolgico (esto es, el conjunto de hbitos).

Teniendo presente todo esto, se muestran con una luz nueva los sentidos primero y tercero de paradigma de Kuhn. Como hemos visto, si preguntamos qu es un paradigma de Kuhn, la costumbre kuhniana de dar una definicin mltiple plantea un problema. Pero si preguntamos qu hace un paradigma, est claro inmediatamente que (suponiendo siempre la existencia de ciencia normal) es el sentido de paradigma como construccin, y no el sentido metafsico o metaparadigma, el que es fundamental. Porque slo con un artefacto se puede resolver rompecabezas (p. 175)


Superioridad de un punto de vista marxista sobre el kuhniano, que no se pregunta por la vertiente nocional (ideolgica). Y superioridad tambin del aristotelismo escolstico, que saba que operari sequitur esse [el obrar sigue al ser]. Siguen a eso formulaciones de lo ms operacionalistas. De todos modos, culminan en una llegada al problema:

Cmo puede un paradigma-construccin llegar a ser una manera de ver? (p. 178).

4. Es que no vemos en las ciencias nuevas, especialmente en aquellas en las que las computadoras pueden utilizarse en gran escala para dar la falsa impresin de genuina eficiencia cientfica, cmo empieza a rodearnos como en una pesadilla una prematura ciencia normal (a la que los crticos irritados llaman tambin simulacro de ciencia y pseudociencia)? Pero no por el hecho de que la nueva ciencia pueda ser extremadamente mala deja de ser mala ciencia (y no mala filosofa, mala pintura o cualquier otra mala cosa que ustedes quieran) (pp. 181-182).


Es en defensa del criterio de demarcacin resolucin de rompecabezas.

5. Un paradigma tiene que ser una representacin concreta utilizada analgicamente; porque tiene que ser un modo de ver (p. 182).


Con esta tesis rebasa el operacionalismo ciego que antes le he criticado.

*

VII. Imre Lakatos, La falsacin y la metodologa de los programas de investigacin cientfica (pp. 203-343).

1. La ciencia: razn o religin? Sobre todo, la tesis de que hay dos Poppers, de los que Kuhn slo vera uno, el falsacionista ingenuo (pp. 204-206).

2. El falsacionismo dogmtico es reaccin a la inviabilidad del justificacionismo y el probabilismo.

3. Para la crtica del falsacionismo dogmtico analiza ese supuesto [la ciencia se desarrolla mediante el repetido derrocamiento de teoras con ayuda de los puros hechos] en dos supuestos menores, el del tratamiento naturalista psicolgico del mtodo cientfico y el de la doctrina de la demostracin observacional (p. 210). Va a refutar los dos, claro:

ni hay ni puede haber sensaciones que no estn impregnadas de expectativas y por lo tanto no existe ninguna demarcacin natural (esto es, psicolgica) entre enunciados de observacin y enunciados tericos (p. 212).


4. Como crtica del convencionalismo primero a la Poincar distingue dos escuelas rivales de convencionalismo revolucionario: el simplicismo de Duhem y el falsacionismo metodolgico de Popper (p. 218).

5. Llamar observacionales a estos enunciados no es ms que una manera de decir que, en el contexto de su problema, esto es, en la contrastacin de nuestra teora gravitatoria, el falsacionismo metodolgico emplea la radio-ptica de manera no-crtica, como conocimiento de fondo. La necesidad de decisiones que establezcan una demarcacin entre la teora sometida a contrastacin y el conocimiento de fondo no problemtico es un rasgo caracterstico de esta rama del falsacionismo metodolgico (...Por otra parte, llamar observacionales a los informes que da el ojo humano slo indica que confiamos en alguna vaga teora fisiolgica de la visin humana) (pp. 220-221).

 

Vaga es una restriccin retrica salvadora. Alude a, e ignora a la vez, los contenidos no-tericos de consciencia (biolgicos, Russell) y la prctica.

6. Verdaderamente no es difcil ver al menos dos caractersticas esenciales comunes al falsacionismo dogmtico y a nuestro falsacionismo metodolgico que son claramente disonantes con la historia real de la ciencia: 1) que una contrastacin es -o hay que hacer que sea- un enfrentamiento entre dos contendientes, entre la teora y la experimentacin, de modo que en la confrontacin final slo estos dos se enfrenten uno al otro; y (2) que el nico resultado interesante de esa confrontacin es la falsacin (concluyente): ]Los nicos verdaderos] descubrimientos son las refutaciones de hiptesis cientficas [Agassi]. Sin embargo, la historia de la ciencia sugiere que (1) las contrastaciones son -al menos- un triple enfrentamiento entre teoras rivales y experimentacin y (2) algunos de los experimentos mas interesantes resultan, a primera vista, de la confirmacin ms que de la falsacin.

Pero si -como parece ser el caso- la historia de la ciencia no parece dar claro apoyo a nuestra teora de la racionalidad cientfica, tenemos dos alternativas. Una de ellas es abandonar los esfuerzos por dar una explicacin racional del xito de la ciencia. El mtodo cientfico (o lgica del descubrimiento), concebido como disciplina de la evaluacin racional de las teoras cientficas -y de los criterios de progreso- desaparece. Podemos todava, desde luego, tratar de explicar cambios de paradigmas en trminos de psicologa social. Ese es el camino que ha seguido Polany y Kuhn. La otra alternativa es tratar al menos de reducir el elemento convencional en el falsacionismo (posiblemente no podamos eliminarlo) y sustituir las versiones ingenuas del falsacionismo metodolgico -caracterizadas por las tesis (1) y (2) de ms arriba- por una versin sofisticada que dara una nueva fundamentacin racional a la falsacin y pondra a salvo la metodologa y la idea de progreso cientfico. Este es el camino seguido por Popper y el que yo me propongo seguir (p. 228).


Propiamente haba descrito el falsacionismo metodolgico a base de una versin decisionista (por aceptabilidad) de los dos criterios en cuestin (la lnea de demarcacin de lo emprico y la verdad de lo observacional) (p. 219).

7. El criterio econmico tradicional para que una teora fuese satisfactoria era el estar de acuerdo con los hechos observados. Nuestro criterio emprico para una serie de teoras es el que produzca nuevos hechos. La idea de desarrollo y el concepto de carcter emprico estn fundidos en uno solo (p. 231).


La versin tiene bastante coincidencia con el inmanentismo de Quine.

8. ...si la falsacin depende de la emergencia de teoras mejores, de la invencin de teoras que anticipan nuevos hechos, entonces la falsacin no es simplemente una relacin entre una teora y la base emprica, sino una relacin mltiple entre teoras en competencia, la base emprica original y el desarrollo emprico resultante de esa competencia. Puede as decirse que la falsacin tiene carcter histrico (p. 232).


Dudo de que hubiera llegado a eso sin Kuhn.

9. En verdad, si la heurstica positiva est expresada con claridad, las dificultades del programa son ms matemticas que empricas (p. 249).

 

La hegemona de la fsica sigue en pie.

10. De modo que la metodologa de los programas de investigacin cientfica explica el porqu de la autonoma relativa de la ciencia terica, un hecho histrico cuya racionalidad no puede ser explicada por los primeros falsacionistas. Cules son los problemas que eligen racionalmente los cientficos que trabajan en programas potentes de investigacin es algo que est determinado por la heurstica positiva del programa ms que por las psicolgicamente molestas (o las tecnolgicamente exigentes) anomalas. Las anomalas se anotan, pero se las deja a un lado con la esperanza de que, a su debido tiempo, se convertirn en corroboraciones del programa. Slo tienen que concentrar su atencin en las anomalas aquellos cientficos que estn metidos en ejercicios de ensayo-error o que trabajan en una fase degenerativa de una rama de investigacin en el que a la heurstica positiva empieza a faltarle gas (p. 250).


La verdad es que esto ltimo me suena mucho a racionalizacin. En cualquier caso, es bastante ambiguo entre el ser y el deber-ser.

11. Una de las cosas ms importantes que se aprende estudiando los programas de investigacin es que hay relativamente pocos experimentos que sean realmente importantes. La gua heurstica que el fsico terico recibe de las contrastaciones y refutaciones es por lo comn tan trivial que la contrastacin en gran escala -o incluso enredar demasiado con los datos ya disponibles- puede muy bien constituir una prdida de tiempo. En muchos casos no necesitamos ninguna refutacin que nos haga saber que la teora est en urgente necesidad de ser sustituida: la heurstica positiva del programa nos hace avanzar de todos modos. As mismo, es un peligrosa crueldad metodolgica dar una inflexible interpretacin refutable a una versin poco madura de un programa, Las primeras versiones pueden incluso aplicarse solamente a casos ideales inexistentes; puede llevar decenas de aos de trabajo terico el llegar a los primeros hechos nuevos y todava ms tiempo el llegar a versiones interesadamente contrastables de los programas de investigacin, en la etapa en que las refutaciones ya no son previsibles a la luz del propio programa (p. 263).


Todo esto est muy bien, pero revela el peso hegemnico del prototipo fsico-terico.

12. Nunca se debe permitir que un programa de investigacin se convierta en una Weltanschauung o en una especie de rigor cientfico, que se erija a si mismo como rbitro entre la demostracin y la no-demostracin. Por desgracia es sta la postura por la que Kuhn tiene a abogar: en verdad, lo que el llama ciencia normal! No es ms que un programa de investigacin que ha logrado el monopolio. Pero es un hecho que los programas de investigacin slo raramente han logrado un monopolio completo y an as slo durante perodos de tiempo relativamente cortos, a pesar de los esfuerzos de algunos cartesianos, newtonianos y bohrianos. La historia de la ciencia ha sido y debera ser una historia de programas de investigacin (o paradigmas, si se prefiere) en competencia: pero no ha sido y no debe convertirse en una sucesin de perodos de ciencia normal: cuando antes comience la competencia, mejor para el progreso. El pluralismo terico es mejor que el monismo terico; sobre este punto Popper y Feyerabend estn en lo cierto y Kuhn est equivocado (p. 267).


Como crtica de Kuhn me parece injusta: yo creo que es Lakatos el que usa el deber-ser, no Kuhn. Pero s muestra que lo bueno de Kuhn es lo que toma de un campo ms ampliamente cultural: lo que s es monopolio es (hoy) el paradigma science (en ingls). El error de Kuhn es quedarse en el interior de la ciencia.

13. En un libro conocido de filosofa de la ciencia [MSL: Nagel] leemos que (1) la ley (o el principio) de la conservacin de la energa fue seriamente desafiado por los experimentos sobre la desintegracin de los rayos beta cuyos resultados no podan negarse; que (2) no obstante, la ley no fue abandonada y se admiti la existencia de un nuevo ente (llamado neutrino) para hacer que la ley estuviera en concordancia con los datos experimentales y que (3) la justificacin para admitir la existencia del neutrino es que el rechazo de la ley de conservacin privara a una gran parte de nuestro conocimiento fsico de su coherencia sistemtica. Pero cada uno de estos tres puntos es errneo: (1) porque ninguna ley puede ser seriamente desafiada solamente por los experimentos; (2) porque las nuevas hiptesis cientficas no se admiten simplemente para poner parches a los agujeros en que la teora y los datos no recuerdan, sino para predecir nuevos hechos, y (3) porque en aquel momento pareca que solo el rechazo de la ley de conservacin asegurara la coherencia sistemtica de nuestro conocimiento fsico (p. 284).


Parece casi de mala fe negar que el experimento de esa clase [la ley de la conservacin de la energa y los experimentos sobre la desintegracin de los rayos beta] no motiva la aparicin de nuevas hiptesis.

14. pp. 286-288, desde Espero haber mostrado que todas estas teoras de la racionalidad instantnea -y del aprendizaje instantneo- fallan. Los casos estudiados en esta seccin muestran que la racionalidad trabaja mucho ms lentamente de lo que la gente tiene tendencia a creer, y que an as, puede equivocarse.... hasta (...) Kuhn ha descrito la actitud dogmtica de a ciencia lo que explica sus perodos de estabilidad- como una caracterstica de primera importancia de la ciencia normal. Pero Kuhn trata la continuidad en la ciencia, en un marco general conceptual socio-psicolgico, mientras que el mo es normativo. Yo veo la continuidad en la ciencia a travs de unas gafas popperianas. Donde Kuhn ve paradigmas yo veo tambin programas de investigacin racionales.

 

Este texto es importante porque es un cuadro de conjunto de la posicin de Lakatos. Yo estoy con Feyerabend en que, en definitiva, Lakatos viene a decir: las cosas son como dice Kuhn, pero no destruyamos nuestro hermoso juguete, reformulemos las reglas del juego nuestro.

El criterio de programa de investigacin tomado a palo seco (sin otro modo de definir los rigores cientficos, que sera lo especfico) es demasiado comprehensivo: tambin hay programas de investigacin de artistas... y hasta de marxistas.

La afirmacin de que el marxismo no ha predicho nada desde 1917 [Lakatos: Qu hecho nuevo ha predicho el marxismo desde, pongamos, 1917?] no me convence: 1917 no fue predicho como predice una teora cientfica. La teora cientfica predice acontecimientos puntuales y repetibles. 1917 ocurri una sola vez. Por otra parte, si 1917 fue predicho, entonces tambin la revolucin china y la cubana, puesto que la imprecisin era la misma. El marxismo no es una ciencia, no es una teora cientfica. No predice nada en el mismo sentido.

15. La tesis de que en opinin de Kuhn la revolucin cientfica es irracional, es cosa de la psicologa de masas (p. 289) muestra la estrechez del concepto de razn de Lakatos... y de Kuhn.

16. Kuhn menospreci el falsacionismo sofisticado de Popper y el programa de investigacin que Popper inici. Popper reemplaz el problema central de la racionalidad clsica, el viejo problema de los fundamentos, por el nuevo problema del desarrollo crtico-falible, y comenz a elaborar standars objetivos de este desarrollo. En el presente trabajo yo he intentado llevar a este programa un paso ms adelante, y pienso que este pequeo avance es suficiente para escapar a las crticas de Kuhn (p. 290).


Este comentario a Popper s que es importante. Pero el pequeo avance de Lakatos es casi decisionismo. A rengln seguido:

La reconstruccin del progreso cientfico como proliferacin de programas de investigacin rivales y cambios de problemtica progresivos y generativos da una imagen de la empresa cientfica que es diferente en muchos aspectos de la imagen que da su reconstruccin como una sucesin de teoras arriesgadas junto con sus dramticos derrocamientos.

 

Clara descripcin del Popper clsico.

Sus aspectos principales han sido desarrollados a partir de las ideas de Popper y, en particular, a partir de su prohibicin de estratagemas convencionalistas , es decir, de estratagemas que disminuyen el contenido. La principal diferencia con la versin originaria de Popper es, a mi juicio, que en la concepcin que no yo he expuesto la crtica no destruye y no debe destruir- tan rpidamente como Popper imaginaba. La crtica destructiva, puramente negativa, como la refutacin o la demostracin de una inconsistencia, no elimina un programa. La crtica de un programa es un proceso largo y a menudo frustrante y hay que tratar a los programas incipientes sin severidad. Se puede, desde luego, evidenciar la degeneracin de un programa de investigacin, pero es slo la crtica constructiva la que, con la ayuda de los programas de investigacin rivales, puede tener verdadero xito; y los resultados espectaculares slo se hacen visibles retrospectivamente y mediante una reconstruccin racional (pp. 290-291).

 

La estrechez del concepto de racionalidad de Lakatos se aprecia al considerar que es esquema vale exactamente igual para la crtica de lneas polticas. Es, pues, injustificado, reservarlo para la actividad normada de los fsicos.

17. Apndice: Popper, el falsacionismo y la tesis de Duhem-Quine. Buena exhibicin de la estrechez de su concepcin de razn.

Notas.

1. El ncleo real de un programa no surge ya completamente armado como Atenea de la cabeza de Zeus, sino que se desarrolla lentamente, mediante un largo proceso preliminar de ensayo y error (p. 312).


Pues no era el pedestre ensayo-y-error lo propio de a ciencia ms baja, menos productiva?

2. De hecho, el programa de Popper abarca ms que la ciencia. Los conceptos de cambios progresivos y cambios degenerativos de problemas, la idea de la proliferacin de teoras, pueden ser generalizadas a cualquier tipo de discusin racional y sirven as como herramientas para una teora general de la crtica. Cfr. mis 1971, 1972a, 1973. (Mi [1963-1964] puede considerarse como la historia de un programa de investigacin progresivo no-emprico; mi [1968a] contiene la historia del programa degenerativo no-emprico de la lgica inductiva) (pp. 327-328).


Aqu rebasa la estrechez.

*

VIII. Paul Feyerabend, Consuelos para el especialista (pp. 345-389).

1. Siempre que leo a Kuhn me veo turbado por la siguiente pregunta. Se nos presentan aqu unas prescripciones metodolgicas que dicen al cientfico cmo debe proceder, o se nos da una descripcin, vaca de todo elemento valorativo, de aquellas actividades que generalmente se llaman cientficas? Los escritos de Kuhn me parecen a m que no dan una franca respuesta. Son ambiguos en el sentido de que son compatibles con (y prestan apoyo a) ambas interpretaciones (p. 347).


A m no me parecen eso, sino que todos los popperianos y ex-popperianos tienen una nocin tan normativa del asunto que ven norma por todas partes.

2. La defensa de Kuhn es aceptable siempre que las revoluciones sean deseables y siempre que la manera particular que la ciencia normal tenga de desembocar en revoluciones sea tambin deseable (p. 352).

 

Primera dificultad: Kuhn no admite, en realidad, progreso (por la tesis de la inconmensurabilidad).

Segunda dificultad: Lo que Kuhn llama estructura fina.

Enumera sus principios: principio de tenacidad (p. 353), principio de proliferacin (p. 354). Tercera dificultad.

 

3. La idea de que las teoras carecen de fallos durante dcada o an siglos. Hasta que se presenta una gran refutacin y las pone fuera de combate, esta idea, dice Kuhn, no es ms que un mito. Ahora bien, si esto es cierto, entonces por qu no empezar inmediatamente con la proliferacin sin permitir jams que nazca una ciencia puramente normal? Sera demasiado esperar que los cientficos pensaran del mismo modo, y que los perodos normales, si es que alguna vez existieron, no puedan haber durado mucho tiempo y no puedan tampoco haber haberse extendido sobre amplios campos? Una ojeada a un ejemplo, el siglo pasado, muestra que esto parece ser precisamente lo que ocurre.

En el segundo tercio del siglo existan al menos tres paradigmas diferentes y mutuamente incompatibles [el punto de vista de la mecnica, el de la teora del calor fenomenolgica y el de la electrodinmica] (p. 357).


Creo que hay mezcla del punto de vista normativo con el descriptivo.

Parece tomar paradigma ms ampliamente que Lakatos.

4. Qu valores elegiremos para poner a prueba las ciencias de hoy?

A m me parece que la felicidad y el completo desarrollo del ser humano individual sigue siendo el valor ms alto posible. Este valor no excluye los valores que surgen de las formas de vida institucionalizadas (verdad, valenta, altruismo, etc.), antes bien los alienta, pero slo en la medida en que puedan contribuir al progreso de algn individuo. Lo que se excluye es la utilizacin de los valores institucionalizados para condenar, o quizs incluso eliminar, a aquellos que prefieren organizar sus vidas de diferente forma. Lo que se excluye es el intento de educar a los nios de modo que les haga perder sus mltiples talentos y les haga estar limitados a un estrecho campo de pensamiento, de accin y de emocin. Al adoptar este valor bsico lo que queremos es una metodologa y un conjunto de instituciones que hagan posible que nuestras capacidades se vean lo menos mermadas que sea posible y que nos obliguen a desviarnos de nuestras inclinaciones naturales lo menos posible tambin (pp. 359-360).

 

Lo ms acrtico de eso es el concepto de naturaleza. Pero me coincide mucho.

5. Luego afirma que su metodologa de los principios de tenacidad y proliferacin satisface ese objetivo o valor:

La proliferacin significa que no hay necesidad de suprimir ni siquiera los productos ms extravagantes del cerebro humano. Todo el mundo puede seguir sus propias inclinaciones y la ciencia, concebida como una empresa crtica, sacar provecho de tal actividad. La tenacidad significa que nos vemos animados no slo a seguir nuestras propias inclinaciones, sino a desarrollarlas, a llevarlas, con ayuda de la crtica (lo cual implica la comparacin con las alternativas existentes), a un nivel ms alto de articulacin y a defenderlas por tanto con un nivel de conciencia ms alto. La interconexin de proliferacin y tenacidad lleva tambin a la prosecucin, a un nuevo nivel, de la evolucin biolgica de las especies y puede incluso aumentar la tendencia a mutaciones biolgicas tiles. Puede que sea el nico medio posible para impedir el estancamiento de nuestra especie. Creo que ste es el ltimo y ms importante argumento contra la ciencia madura tal como la describe Kuhn. Tal empresa no slo est mal concebida y es inexistente, sino que su defensa es incompatible con una perspectiva humanitaria (p. 360).


Salvo que el pesimismo est justificado. Y por qu no ha de ser un goce lo de los rompecabezas? Admtalo usted como parte de la proliferacin por lo menos.

6. Hablar por lo tanto de la componente normal y la componente filosfica de la ciencia, y no del perodo normal y perodo de revolucin (p. 363).


Curiosa implicacin evolucionista en poltica. Cmo no se da cuenta?

7. ...los standards que Lakatos quiere defender o son vanos -no se sabe cuando aplicarlos- o son criticables sobre bases muy similares a las que antes condujeron a ellos (p. 366).

Es crtica buensima.

8. Pero -y llegamos ahora al punto decisivo- cmo puede hacerse la transicin de determinados standards a otros standards? Ms especficamente, qu les ocurre a nuestros standards (nos referimos a standards ahora, y no a teoras) durante un perodo de revolucin) Se les cambia de un modo popperiano mediante una discusin crtica de alternativas, o hay procesos que desafan a un anlisis racional? Esta es una de las cuestiones presentadas por Kuhn. Veamos qu respuesta podemos darle.

(4) El mismo Popper ha sealado que los standards no siempre se adoptan basndose en argumentos (p. 367).


Como antes Lakatos, concepto estrecho de racionalidad. La piensan slo autoconscientemente, y lgico-formalmente. Por eso a Lakatos le parece irracional el pragmatismo, y a Popper la limitacin infantil. Cuando, desde el punto de vista de la racionalidad biolgica, no pueden ser ms racionales.

9. Ahora bien, esta preferencia a las contestaciones y a la critica que se supone que garantizan la racionalidad de la ciencia y, quiz, de toda nuestra vida, o bien es relativa a los procedimientos claramente definidos sin los cuales no puede decirse que haya tenido lugar una crtica o una contrastacin, o bien es puramente abstracta de modo que se nos deja la tarea de llenarla ahora con ste y luego con aquel contenido concreto. El primer caso acabamos justamente de discutirlo [MSL: con resultado negativo]. En el segundo caso no tenemos ms que un ornamento verbal, al igual que result ser un ornamento verbal la defensa que hizo Lakatos de sus propios standars objetivos (pp. 368-369).


Esto ltimo me afecta.

10. Para empezar, me parece que una empresa cuyo carcter humano est a la vista de todos es preferible a una que se muestre objetiva e impermeable a las acciones y los deseos humanos. Despus de todo, la ciencias, incluidos todos los severos standards que parecen imponernos son creacin nuestra. Es bueno tener siempre presente este hecho. Es bueno tener siempre presente el hecho de que tal como la conocemos hoy la ciencia no es ineludible y que podemos construir un mundo en el que no desempee ningn papel (me atrevo a sugerir que ese mundo sera ms agradable que el mundo en el que hoy vivimos) (p. 379).


Olvida: a) que cualquiera sabe, y b) que la ciencia ha aguantado todo cambio social.

11. Popper ha afirmado repetidamente, tanto en sus conferencias como en sus escritos, que mientras que en las ciencias hay progreso en las artes no lo hay. Basa su afirmacin en la creencia de que el contenido de las teoras sucesivas puede ser comparado y de que puede juzgarse acerca de su verosimilitud. La refutacin de esta creencia elimina una importante diferencia (y quiz la nica importante diferencia) entre la ciencia y las artes y hace que sea posible hablar de estilos y preferencias en la primera y de progreso en las segundas (p. 387).


Tambin esto tiene que ver con la cerrazn dentro el mundo de los cientficos y los filsofos. Para el ciudadano cuyo bisabuelo muri de tifus a los cuarenta aos, el progreso cientfico es una cosa muy clara, que no depende de reglas de contrastacin ni dems monsergas parecidas.

*

IX. Thomas S. Kuhn, Consideracin en torno a mis crticos (pp. 391-454).

1. Todos nosotros, al contrario que los miembros de lo que hasta hace poco ha sido la corriente principal en filosofa de la ciencia, hacemos investigacin histrica y al desarrollar nuestros puntos de vista nos basamos tanto en ella como en lo que hacen los cientficos contemporneos (p. 393).


La alusin hostil es a los neopositivistas. Y sigue:

En estos puntos de vista, adems, lo descriptivo y lo normativo estn inextricablemente mezclados (...) Probablemente Feyerabend est en lo cierto cuando dice que hay en mi obra repetidas pretensiones normativas (p. 394)


Esto es concluyente, y obliga a rectificar la lectura de Kuhn que yo haba hecho hace unos aos.

2. l [Popper] y sus seguidores comparten con los filsofos de la ciencia ms tradicionales la suposicin de que el problema de la eleccin de teoras puede resolverse empleando tcnicas que sean semnticamente neutrales. Las consecuencias observacionales de ambas teoras se enuncian primeramente en un vocabulario bsico comn (no necesariamente completo o permanente). Alguna medida de comparacin de su verdad / falsedad proporciona despus la base para elegir entre ellas. Para Sir Karl y su escuela, no menos que para Carnap y Reichenbach, los cnones de racionalidad se derivan as exclusivamente de los de la sintaxis lgica y lingstica. Paul Feyerabend es la excepcin que confirma la regla. Al negar la existencia de un vocabulario adecuado para los informes de observacin neutrales, saca inmediatamente la conclusin de la intrnseca irracionalidad de la eleccin de teoras.

Esa conclusin es pickwickiana. No se puede poner la etiqueta de irracional a ningn proceso esencial del desarrollo cientfico sin violentar grandemente ese trmino. Por lo tanto, es una suerte que la conclusin sea innecesaria. Se puede negar, como Feyerabend y yo lo hacemos, la existencia de un lenguaje de observacin totalmente comn a dos teoras y confiar en que sigue habiendo buenas razones para elegir entre ambas (pp. 395-396).


Kuhn es el nico que puede escapar del inmanentismo de la ciencia.

3. Si tengo una teora de cmo y por qu trabaja la ciencia, esto debe tener necesariamente implicaciones sobre el modo en que los cientficos deberan actuar para que su empresa fuese floreciente (p. 399).


Sospecho que esa afirmacin, por debajo de su aparente evidencia, se apoya en cierta ambigedad de trabajar, funcionar.

4. Hay algo en este argumento que indique que le pueden ser aplicadas con propiedad frases como decisin mediante la psicologa de las masas? Yo creo que no. Por el contrario, una de las caractersticas de una masa es el rechazo de valores que su miembros ordinariamente comparten. Si eso lo hiciesen los cientficos, el resultado sera el fin de su ciencia; el caso Lysenko puede ser un buen ejemplo. Mi argumento, sin embargo, va todava ms lejos, porque subraya que, al contrario que en la mayora de las disciplinas, la responsabilidad de aplicar los valores cientficos compartidos debe dejarse al grupo de especialistas. Ni siquiera puede extenderse a todos los cientficos, mucho menos a otros, a los hombres instruidos, mucho menos a la masa. Si el grupo de especialistas se comporta como la masa, entonces la ciencia no tiene salvacin (p. 431).


La falta de un horizonte suficientemente amplio hace que una observacin modesta y exacta (que un grupo de especialistas no debe comportarse como el pblico de un campo de ftbol) se convierte en negacin de la influencia social global, de la cultura, en los grupos de especialistas. Con eso pierde Kuhn su mrito especfico, el no quedarse dentro del mundo de los cientficos, como sus crticos y colegas.

5. Suponer que poseemos criterios de racionalidad que son independientes antes de nuestra comprensin de lo esencial del proceso cientfico es abrir la puerta a las mayores arbitrariedades (p. 432).


Es una teorizacin del criterio de Quine. Pero le falta el reconocimiento de que lo esencial del proceso cientfico es lo mismo que lo esencial del conocimiento comn.

*

X. Imre Lakatos, La historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales (pp. 455-509).

1. La demarcacin fundamental entre normativo-interno y emprico-externo es distinta para cada metodologa. Las teoras historiogrficas internas y externas determinan, conjuntamente, en muy gran medida la eleccin de problemas por parte del historiador. Pero algunos de los problemas ms cruciales de la historia externa solo pueden ser formulados en trminos de la metodologa que uno tenga; de modo que, as definidas, la historia interna es fundamental, y la historia externa es slo secundaria. En verdad, en vista de la autonoma de la historia interna (pero no de la historia externa) la historia externa es irrelevante para el entendimiento de la ciencia (p. 456).


Esta tesis auxiliar (y confusionaria) se basa en una definicin bastante arbitraria de historia interna y externa. La primera es en realidad la reconstruccin racional, no la historia interna de la ciencia real (emprica).

2. Entonces [MSL: en el siglo XVII o incluso en el siglo XVIII] se esperaba que la metodologa dotase a los cientficos de un conjunto de reglas utilizables mecnicamente para resolver problemas. Esta esperanza ha sido abandonada. Las modernas metodologas o lgicas del descubrimiento consisten meramente en un conjunto de reglas (posiblemente ni siquiera estrechamente enlazadas, menos aun mecnicas) para la evaluacin de teoras articuladas y puestas ya a punto (pp. 456-457).


La metodologa evala, no impetra.

3.(Es importante aclarar la relacin existente entre convencionalismo e instrumentalismo. El convencionalismo descansa en el reconocimiento de que posiciones falsas pueden tener consecuencias verdaderas, por lo tanto, las teoras falsas pueden tener gran poder predictivo (). Fue la teora del contenido de verdad, la verosimilitud y la corroboracin de Popper lo que sent () las bases de una versin filosficamente perfecta del convencionalismo [contra la filosofa pragmatista]. Por otra parte, algunos convencionalistas carecan de la educacin lgica suficiente para darse cuenta de que algunos enunciados pueden ser verdaderos aun no estando demostrados, y otros falsos aun teniendo consecuencias verdaderas, y que tambin hay algunos que son falsos, pero de manera aproximada verdaderos. Estos convencionalistas optaron por el instrumentalismo; consideraron que las teoras no eran ni ciertas ni falsas, sin meros instrumentos de prediccin. El convencionalismo, tal como aqu se ha definido, es una posicin filosficamente razonable; el instrumentalismo es una versin de l basada en una mera confusin filosfica causada por una elemental falta de competencia lgica (pp. 460-461).


Este juicio sera verdadero slo si no hubiera otra justificacin del instrumentalismo (claro que no como teora de la verdad, no como teora lgica). Pero la hay, a saber, la conveniencia de no profesar una gnoseologa especular (reflejo).

3. Un resumen claro de su posicin:

La unidad bsica de evaluacin no debe ser una teora aislada o una conjuncin de teoras aisladas, sino un programa de investigacin con un ncleo aceptado por convenio (y por ello irrefutable por decisin provisional) y convenio (y por ello irrefutable por decisin provisional) y con una heurstica positiva que define problemas, traza las lneas generales de la construccin de un cinturn protector de hiptesis auxiliares, prev anomalas y las convierte victoriosamente en ejemplos, todo ello segn un plan preconcebido. El cientfico hace una relacin de las anomalas, pero en tanto que su programa de investigacin mantiene su propio empuje, puede tranquilamente dejarlas a un lado. Es la heurstica positiva de su programa, y no de las anomalas, lo que fundamentalmente dicta la eleccin de sus problemas. Slo cuando la fuerza impulsora de la heurstica positiva se debilita es cuando se presta ms atencin a las anomalas. De este modo la metodologa de los programas de investigacin puede explicar el alto grado de autonoma de la ciencia terica; las desligadas cadenas de conjeturas y refutaciones del falsacionista no pueden. Lo que para Popper, Agassi, y Watkins es influencia metafsica externa, se convierte aqu en el ncleo interno de un programa (p. 465).


4. Ni la demostracin de inconsistencia por parte del lgico ni el veredicto de anomala del cientfico experimental pueden echar abajo de un soplo un programa de investigacin. Slo se puede ser agudo y perspicaz despus de los acontecimientos (p. 467).

 

La expresin es muy graciosa. Pero problema. cundo empieza a ser despus? Y cules son los acontecimientos, si ninguno basta?

Por otra parte, este resumen entero (no slo la frase ltima) sugiere vivamente que el programa de investigacin puede ser un paradigma ms amplio (ms culturalmente entendido) que el del mismo Kuhn.

5. (Deberamos referirnos aqu al menos a los principales problemas epistemolgicos de los programas de investigacin cientfica. En su situacin presente, al igual que el falsacionismo metodolgico de Popper representa una versin muy radical del convencionalismo. Es preciso estipular algn principio inductivo extra-metodolgico que relacione aunque sea ligeramente- la prctica cientfica de aceptaciones y rechazos programticos con la verosimilitud. Slo tal principio inductivo puede hacer pasar a la ciencia de ser un mero juego a ser un ejercicio epistemolgicamente racional; de ser un conjunto de amables pasatiempos escpticos emprendidos para entretenimiento intelectual a ser una la ms seria- aventura falibilista que trata de aproximarse a la Verdad acerca del Universo). (p. 467).


Debera decir problemas epistemolgicos de la metodologa de los programas de investigacin.

6. La reconstruccin racional de la ciencia (en el sentido en que yo utilizo el trmino) no puede abarcar todo porque los seres humanos no son animales completamente racionales; y aun cuando acten racionalmente cabe que tengan una falsa teora de sus propias acciones racionales (p. 468).


Su uso del trmino implica que lo no-interno no es racional: que la poltica (ni siquiera la de la ciencia) no es racional, etc. Y la segunda clusula es innecesaria.

7. Pero la metodologa de los programas de investigacin traza una lnea de demarcacin entre la historia interna y la historia externa que es notablemente diferente de la trazada por otras teoras de la racionalidad. Por ejemplo, lo que para el falsacionista constituye el (desgraciadamente frecuente) fenmeno de aferrarse irracionalmente a una teora refutada o a una teora inconsistente, fenmeno que transfiere por ello a la historia externa, puede explicarse muy bien internamente en trminos de mi metodologa como una defensa racional de un prometedor programa de investigacin. O, por ejemplo las predicciones acerca de nuevos hechos que constituyen una seria evidencia en favor de un programa de investigacin y son por lo tanto parte esencial de la historia interna, son, sin embargo, irrelevantes tanto para el inductivista como para el falsacionista (p. 468).


Lleva razn Feyerabend cuando dice que Lakatos oculta que su sistema es el todo vale. Yo aadira: es la apologa de todo lo que ha pasado.

8. La historia de la ciencia es siempre ms rica que su reconstruccin racional. Pero la reconstruccin racional o historia interna prima sobre la historia externa, ya que la mayora de los problemas importantes de la historia externa se definen mediante la historia interna. La historia externa o bien ofrece una explicacin no racional del ritmo, la localizacin, la seleccin., etc, de los acontecimientos histricos interpretada en trminos de la historia interna; o bien, cuando la historia difiere de su reconstruccin racional, ofrece una explicacin emprica de por qu difiere. Pero es la lgica del descubrimiento cientfico que uno tenga la que explica completamente el carcter racional del desarrollo cientfico (p. 472).


Esta tautologa. cubre el lugar del quodammodo omnia [en cierto modo todas las cosas]?

9. Feyerabend y Kuhn inmediatamente trataron de falsas a su vez mi metodologa. Pronto hube de descubrir que, al menos en el sentido descrito en la presente seccin, tambin mi metodologa -y toda metodologa sea cual sea- puede ser falsada, por la simple razn de que ningn conjunto de juicios humanos es completamente racional, con lo que ninguna reconstruccin racional puede coincidir jams con la historia real.

El reconocer esto me llev a proponer un nuevo criterio constructivo mediante el cual pudieran ser evaluadas las metodologas en su calidad de reconstrucciones racionales de la historia (p. 484).


Su restringido uso de razn es unas veces sinnimo de teora y otras de autoconsciencia. Otras de ciencia.

10. De repente amplia el concepto:

() a la luz de la metodologa de los programas de investigacin cientfica (las) escaramuzas de retaguardia son perfectamente explicables internamente: donde algunos externalistas ven luchas de poder o srdidas controversias personales, el historiador () hallar frecuentemente discusin racional.


Notas.

1. La rivalidad de dos programas de investigacin es, desde luego, un largo proceso durante el cual es racional el trabajar en uno cualquiera de ellos (o, si se puede, en los dos). Esto ltimo es importante, por ejemplo, cuando uno de los programas rivales adolece de vaguedad y sus oponentes desean desarrollarlo en una forma ms aguda con objeto de hacer patente su debilidad. Newton trabaj con detalle la teora cartesiana de los vrtices con objeto de mostrar que era inconsistente con las leyes de Kepler (El trabajo simultneo en programas rivales mina, desde luego, la tesis de Kuhn de la inconmensurabilidad psicolgica de los paradigmas rivales) (p. 495).


Salvo que Descartes y Newton no fueran paradigmas (que probablemente lo son en el sentido de Kuhn). Pero lo que aqu me interesa es la escasa historicidad de todos estos filsofos: lo que es imposible es que un matemtico de Megara hiciera retculos, y que un matemtico de hoy proceda como un pre-megrico.

*

XI. Thomas S. Kuhn, Notas sobre Lakatos (pp. 511-523)

1. Ahora tengo el convencimiento de que un elemento al menos de la posicin de Kuhn es muy clsico desde el punto de vista gnoseolgico y epistemolgico. Es el principio de la certeza. La caracterstica de la ciencia normal es que es cierta, no discutida. Tiene criterio de certeza. En cambio, la ciencia revolucionaria no. La primera es epistme a la platnica, la segunda es filosofa en el sentido del Symposio, un metaxy [punto medio] gnoseolgico.


Nota SLA:

Acaso sean de inters estas anotaciones complementarias de Sacristn sobre la obra de dos filsofos espaoles que sin duda valor muy positivamente.


C. Ulises Moulines, Consideraciones metafilosficas. Exploraciones metacientficas. Estructura, desarrollo y contenido de la ciencia, Madrid, Alianza 1982.

1. De manera muy tentativa podra definir una interpretacin de cierto dominio de objetos de conocimiento como la incrustacin en este dominio, de modo consciente y deliberado, de un aparato conceptual elaborado previamente que nos permite reconstruir ese dominio (mejor dicho, ciertos aspectos del mismo). () Para los propsitos subsiguientes basta con que aceptemos esa nocin intuitiva de interpretacin y la idea de que una teora es precisamente el resultado de una tal incrustacin de un aparato conceptual sobre un dominio (pp. 44-45)

MSL: En el rechazo de teora descriptiva hay expresin del rechazo del empirismo (que se supone relacionado con descripcin.


2. A mi entender, el famoso problema de la demarcacin entre ciencia y no-ciencia, que tanto apasion a los filsofos clsicos de la ciencia, slo es relevante para una filosofa de la ciencia de tipo normativo. Es evidente que hay diferencias notables, pongamos por caso, entre la cosmogona bblica y la teora de la evolucin de Darwin. Pero no es menos evidente que tambin hay diferentes notables entre la cosmogona bblica y la budista, o entre la teora de la evolucin y la mecnica cuntica. Y tratar de concebir un criterio segn el cual unas diferencias sean ms esenciales que otras segn algn prejuicio favorito me parece poco fructfero y, en todo caso, demasiado prematuro: la verdad es que an sabemos muy poco de la estructura y funcin de las diversas clases de teoras (p. 45)

MSL: Eso le va a remitir a un principio sociolgico de autoridad, a la Kuhn.


3. (...) el objetivo del filsofo de la ciencia no es describir, sino interpretar o reconstruir productos cientficos. En este contexto puede ayudarse establecer una comparacin entre el objetivo del filsofo de la ciencia y la tarea usual de un crtico literario moderno. Pienso en la clase de anlisis literarios que usan categoras formales generales y que son tpicas, por ejemplo, de la escuela estructuralista (No es relevante ahora que uno concuerde o no con las conclusiones de esa escuela: lo nico que interesa para la discusin presente es la metodologa que usan). El crtico literario moderno no concibe su propia tarea como una mera descripcin del contenido de una obra literaria ni como una exgesis de la misma, sino ms bien como un anlisis interpretativo que le permite revelar las estructuras implcitas, subyacentes, de las cuales el autor mismo es inconsciente en la mayora de los casos. Para lograr esto, el crtico literario tiene que subsumir esa obra como objeto cultural bajo ciertas categoras formales presupuestas. De una manea similar, la tarea del filsofo de la ciencia consiste en reconstruir, es decir, interpretar las obras cientficas para poner al descubierto e identificar las estructuras abstractas subyacentes que llamamos tericas (p. 53).

MSL: Es de desear que cuando el estructuralismo literario haya revelado toda su bizantina ridiculez, no le pase lo mismo a los sneedianos.


4. Suppes cree que la estructura de una teora emprica, como teora, no es esencialmente diferente de la estructura de una teora de la matemtica pura. Pero eso es un error metodolgico (o una decisin nominal sobre teora). Las teoras empricas poseen una estructura ms compleja , que una axiomatizacin normal no puede abarcar completamente. Este mayor grado de complejidad resulta bien claro cuando consideramos los aspectos semnticos y pragmticos de las ciencias empricas. Estos aspectos se hallan involucrados en lo que podemos llamar la justificacin externa de las teoras empricas, mientras que la matemtica pura solo se preocupa por la justificacin interna, es decir, por la consistencia lgica. Creo que todos estos aspectos semnticos y pragmticos adicionales de las teoras empricas se pueden resumir alrededor de la nocin clave de una aplicacin de una teora. El anlisis del concepto de aplicacin resulta, pues, central para la filosofa de la ciencia (p. 56).

MSL: Es posible que ah est una de las motivaciones centrales de los estructuralistas. Yo creo que se satisface con un equvoco o incluso paralogismo. El equvoco consiste en considerar cosa de fondo lo que acaso sea puro lxico: hablar de aspectos semnticos y pragmticos de la teora misma, en vez de decir que una teora tiene una proyeccin pragmtica. Se puede uno preguntar si eso no lleva al absurdo de convertirlo todo en la teora. En todo caso, no es evidente sin ms que la creencia en una teora (pragmtico aspecto) haya de ser parte de la teora.

Se puede estar de acuerdo en que el concepto de aplicacin es central para una filosofa de la ciencia, pero eso no implica que el concepto de aplicacin sea nota del concepto de teora.


5. Las teoras empricas estn siempre construidas en vistas a algunas aplicaciones externas concretas, de tal modo que las aplicaciones estn incluidas tambin conceptualmente en la teora misma (p. 57)

MSL: Eso podra ser ms psicolgico y heurstico que analtico. Tambin las teoras matemticas se construyen para algo. Sigue:

No podemos realmente separar las dos cosas. Algunos autores, que de algn modo se han dado cuenta de que las teoras y sus aplicaciones estn entrelazadas conceptualmente, han propuesto la famosa tesis de la carga terica de todas las observaciones empricas. Pero parece que han olvidado sealar la otra cara de la moneda, a saber, lo que podramos llamar la carga aplicativa de todos los constructos tericos (p. 57).


6. () Quisiera sealar un rasgo bsico del nuevo concepto de teora, tal como ha surgido de los trabajos de autores como Sneed, Stegmller y Ludwig (y quizs tambin los polacos) aunque los detalles pueden diferir grandemente entre estos autores. En ellos una teora ya no se concibe como un conjunto de enunciados o proposiciones, sino ms bien como una estructura conceptual compleja, cuyas unidades, por as decir, son, a su vez, estructuras elementales a veces llamadas modelos, a veces aplicaciones (Ludwig las llama Bereich der Gegebenheiten, dominio de cosas dadas). Una teora determinada no tiene un nico modelo estndar en la realidad, como la concepcin haba dado por supuesto implcita o explcitamente

MSL: No me lo parece.


() Por el contrario, una teora dada consiste en una multiplicidad abierta de modelos o aplicaciones que, por as decir, sistematizan diferentes pedazos de realidad en el marco conceptual propio de la teora. Cada modelo o aplicacin es una estructura a dos niveles en la que distinguen dos clases de conceptos: aquellos que son especficos de la teora en cuestin y que no tienen sentido fuera de ella, y aquellos que presuponen teoras previas y que constituyen algo as como la base confirmatoria de la teora en cuestin. Es importante observar, sin embargo, que esta distincin entre dos niveles conceptuales dentro de cada aplicacin de la teora dada no tiene que ver con la distincin clsica entre un lenguaje observacional y uno terico tal como aparece representada principalmente en la obra de Carnap y Hempel. La nueva distincin no es epistemolgica, sino funcional, y no es absoluta, sino relativa a cada teora (Es la distincin T-terico, no-T-terico).

MSL: Me pregunto cmo puede un modelo componerse de conceptos y no de enunciados. Ambigedad aplicacin-modelo.

 

() La multiplicidad de aplicaciones que, segn estas concepciones ms recientes, constituyen una teora es un conjunto abierto, en el sentido de que no se puede determinar extensionalmente de una vez por todas. Depende de consideraciones pragmticas, las cuales, lo mismo que cualquier otro aspecto pragmtico de la ciencia, cambian en el transcurso del tiempo e incluso segn usuario (pp. 57-58).

MSL: Las ganas de meter la historia en el concepto de teora ensancha tanto ste que no s si sigue sirviendo para entenderse. Funciona casi como el antiguo de ciencia.


Dado que, por otro lado, la teora misma est esencialmente constituida por esta multiplicidad (siendo la idea bsica la de que no podemos separar completamente la teora de sus aplicaciones), se desprende que la teora misma es una especie de entidad abierta cuyas determinacin conceptual no slo debe tomar en cuenta los aspectos sintcticos y semnticos, sino tambin los cambiantes aspectos pragmticos. As, pues, una teora resulta ser una entidad esencialmente determinada no slo por su estructura formal y por su referencia, sino tambin por su uso. Esto hace que el criterio de identidad para teora sea indudablemente ms difcil de manejar, pero tambin ms realista y adecuado (pp. 57-58).

MSL: Quiz la teora estructuralista sea capaz de decir mejor qu pasa con el hecho ciencia, pero su uso de teora es un simple neologismo.


En una conferencia impartida en enero de 1981 sobre La funcin de la ciencia en la sociedad contempornea, que fue presentada y organizada por su discpula y amiga M. R. Borrs, Sacristn se refiri al libro de Jess Mostern Racionalidad y accin humana al reflexionar sobre la forma de superar la contradictoriedad que, en su opinin, contena la ciencia moderna.

Esta situacin conflictiva de la ciencia moderna, de la ciencia de hoy, no era superable, aventuraba Sacristn como hiptesis, como se deca en la filosofa hegeliana, o dicho de una manera que vaya mejor incluso para no aficionados a la historia de la filosofa. Hay un poeta, compaero de estudios de Hegel adems, Hlderlin (...) que expresa la misma idea de Hegel en un par de versos que dicen: De donde nace el peligro/ nace la salvacin tambin. sta es, indic Sacristn, la misma nocin hegeliana, la idea de que el choque, el riesgo de una contradiccin, se salva o se supera mediante la exacerbacin: Como dice Hlderlin, la salvacin del peligro tiene que nacer de la misma fuente de la que nace el peligro.

Observ entonces Sacristn que en nuestra misma ciudad, en la Universidad de Barcelona, tenemos un partidario ferviente de esta solucin para el problema de la contradictoriedad de la ciencia moderna que es el profesor de lgica de la Facultad de letras, Jess Mostern, que en su ltimo libro, un libro muy bonito y muy recomendable para todos los aficionados a cuestiones de filosofa formal, titulado Racionalidad y accin humana, reconoce la situacin muy preocupante de crisis social, econmica, de la sociedad en que vivimos, reconoce la importancia de la ciencia en esa crisis, y entonces explica que esa crisis se debe a que vivimos en una sociedad de racionalidad incompleta, una sociedad que trabaja cientficamente en algunos campos, en la fsica, por ejemplo, o en la biologa, pero, en cambio, no trabaja cientficamente, racionalmente, en otros campos, por ejemplo, en la sociedad o en la economa. Entonces la solucin, dice l, es implantar el pensamiento cientfico en todos los aspectos de la vida. Es decir, exacerbar una de las ramas. Hacer, como dice el poeta Hlderlin, que la salvacin del peligro nazca de la misma fuente de la que naci el peligro.

Qu decir de todo esto se preguntaba Sacristn? Esta posicin, coment, puede ser correcta descriptivamente ya que no haba duda de que describa una realidad, a saber, que aunque el pensamiento racional se ha aplicado intensamente, en forma de ciencia, en algunos aspectos de la vida moderna, es verdad que, en cambio, no se ha aplicado en absoluto en otros. Cuando se piensa en cmo se ordena la produccin de bienes materiales en nuestra sociedad es evidente que no se ordena por reflexiones racionales, sino que se ordena por el inters primario de cada individuo que est en disposicin de influir en la produccin (que no son todos desde luego).

As, pues, la descripcin de la situacin sociedad-ciencia-razn dada en el libro de Mostern le pareca globalmente correcta a Sacristn, pero, en cambio, el dejar el poder de decisin a los tcnicos en todos los problemas que tienen que ver con la tcnica, que es la conclusin de Mostern, eso, en cambio, no me parece justificado. Me parece bastante ingenuo, porque ignora que los tcnicos y cientficos son grupos sociales como cualesquiera otros.

Los tcnicos estn sujetos igualmente, aunque no siempre desde luego, pero s en un trmino medio estadstico, a reaccionar segn sus intereses de grupo. Cuando se afirma que lo que hay que hacer es entregar ya el poder a los tcnicos, y dejarse de romanticismos polticos, se est suponiendo que los tcnicos son seres sobrehumanos, los cuales van a actuar siempre de acuerdo con el beneficio de la gente, como llega a decir Mostern con gran ingenuidad: El tcnico es un individuo que decide segn el inters de la gente. Pues eso es ms bien sospechoso, no estoy muy seguro de eso. Hay en estos momentos tcnicos en una proporcin de ms del 50% en la produccin de armamento, nuclear o no, y a m no me parece que la produccin de armamento, nuclear o no, est en el inters de la gente. Por consiguiente, dudo mucho que esos tcnicos de la industria armamentstica estn trabajando en el inters de la gente; estn trabajando, dicho sea sin ningn nimo acusador, en la inercia de sus propios intereses de grupo. Los tcnicos y cientficos son un grupo social como cualquier otro.

La solucin propuesta, prosegua Sacristn, ignoraba adems que muchos problemas, los fundamentales, no son tcnicos, sino que son morales y polticos, polticos en el sentido general de organizacin de la convivencia social. De ah que, en su opinin, la contradictoriedad con la que presenta nuestra sociedad, y dentro de ella la poltica cientfica, no sea salvable por la va de la exacerbacin de uno de los contrarios.

Ms bien le parecaa Sacristn que, aunque esto pueda desesperar a inteligencias muy simples, a personas que gusten de zanjar intelectualmente en blanco o negro, estamos ante una problemtica que no puede ser objeto ms que de tratamiento razonable, de tratamiento equilibrado. Esto no quiere decir de tratamiento tibio. Seguramente para conseguir un tratamiento equilibrado de estas contradicciones hacen falta grandes cambios morales y sociales. Seguramente no basta con el simple buen sentido comn de la sociedad en que vivimos. Si me permits un ejemplo un poquitn malvolo quiz, un poquitn malintencionado, para mostrar hasta qu punto el buen sentido comn contemporneo est cogido en esta contradictoriedad, sin conseguir manejarla, me referir a una cosa aparentemente inocua: el nmero relativamente abundante de personas contrarias a la energa nuclear que lleva el cartel NUCLEAR: NO, GRACIAS en su automvil y se desplaza en ese automvil l slo cada vez, cuatro veces al da, a su lugar de trabajo, consumiendo petrleo, aumentando la demanda energtica innecesariamente, contaminando por otros medios y, por lo tanto, facilitando la tarea a los promotores de las centrales nucleares, claramente.

Cuando afirmaba Sacristn que haca falta seguramente una metodologa muy equilibrada, no en blanco y negro, no se estaba situando en posiciones centristas. Crea que seguramente haran falta cambios sociales muy importantes. Uno, del todo revolucionario, sera el orientar la produccin no segn el principio del rendimiento mximo para la clase propietaria de los instrumentos de produccin, sino segn criterios de equilibrio, muy distintos, pero no menos cientficos. De aqu que pensara que, aunque haba una manera de salvar esta idea de Hlderlin o de Hegel, segn la cual De donde nace el peligro / nace la salvacin tambin, haba que referirse no slo a la tecnologa sino a la razn en general.

Consiguientemente, Sacristn estaba dispuesto a admitir que la contradictoriedad aludida slo se poda salvar mediante un uso mayor de la razn, pero de la razn en su totalidad, no precisamente de la razn tecnolgica sola. La tecnologa, la razn tecnolgica, tcnico-cientfica, no tiene nada qu decir sobre valores. Un cientfico, un fsico, cuando est trabajando como fsico, no tiene nada qu opinar acerca de la bondad o maldad de las conductas prcticas, pero nuestra razn de seres humanos completos s que tiene que ver con los fines. En ese sentido, l s que estaba dispuesto a afirmar que tanto la contradictoriedad de la ciencia moderna y contempornea, cuanto otras contradictoriedades de nuestra sociedad, slo se pueden salvar consiguiendo una racionalidad completa en vez de incompleta, pero entendiendo, repito, por racionalidad no slo la racionalidad tecnolgica, sino, fundamentalmente, una racionalidad social, que busque una reorganizacin social de acuerdo con criterios de equilibrio, de homeostasis, que dicen, o de homeostasia, y no con criterios de maximizacin del beneficio privado.


Por otra parte, de uno de los ficheros de resmenes de Reserva de la UB, estas notas de Sacristn al citado ensayo de Mostern -Racionalidad y accin humana, Madrid, Alianza, 1978- del que el mismo Sacristn public una resea en el n 1 de la revista Mundo cientfico.

1. Las palabras racional y racionalidad gozan actualmente de buena salud y se usan ms que... nunca (p. 11).

MSL: Al revs de te lo digo.


2. De hecho, las aportaciones ms slidas a la tarea de dilucidar el concepto de racionalidad han procedido del campo de la matemtica y especialmente de las teoras de la probabilidad, de la decisin de la programacin lineal y de juegos. Si en el presente libro no menciono para nada sus resultados, no es porque crea que carecen de inters para la problemtica que nos ocupa -ms bien creo lo contrario-, sino porque he preferido concentrarme en parte en aquella parte de la tarea que ms est por hacer: la del anlisis, dilucidacin y elaboracin del concepto de racionalidad y de otros conceptos afines a un nivel filosfico y global, que no slo est ms cerca de las preocupaciones e inquietudes ampliamente sentidas, sino que puede y debe servir de puente entre las intuiciones de la gente, por un lado, y las tcnicas formalizadas de decisin racional desarrolladas por las teoras arriba indicadas para mbitos determinados de aplicacin, por otro (pp. 11-12).

MSL: Su tarea.


3. Racionalidad: Aqu nos interesa el uso que del adjetivo racional hacemos cuando decimos de determinados creencias, decisiones, acciones y conductas de los humanas que son racionales, y de otras, que no lo son. Es evidente que la racionalidad (en ese sentido) presupone el uso de razn, que es una condicin necesaria, pero no suficiente de ella (p. 17).

Racionalidad creencial y prctica (p. 18).


4. A propsito de su uso del criterio de los competentes: esta pieza de filosofa analtica perenne se debe completar con un principio de docta ignorancia, como lo sugieren las vicisitudes de la idea de [Alfred] Wegener, que es el ejemplo que l mismo usa (p. 21).


5. A propsito de sus conceptos de dogmtico y escptico:

Si un individuo cree de hecho todas y slo las ideas en que le resulta racional creer, o al menos est siempre dispuesto a modificar su sistema de creencias en tal sentido, diremos de l que es racional en sus creencias. Si cree ms ideas que las que racionalmente puede creer, diremos que es un dogmtico; si cree menos un escptico (p. 23).

Las nociones son muy buenas. Pero habra al menos que aludir al dogmatismo inevitable de las valoraciones. Einstein y la bomba.

 

6. El doctrinario tpico adoctrina a los tibios, defiende la doctrina frente a los crticos, condena a los heterodoxos y a veces, si puede, los persigue fsicamente, condena sus escritos y los encarcela; en pocas turbulentas, incluso los mata. Muy rara vez -si es que alguna- han matado o encarcelado los crticos en nombre de idearios o hiptesis cientficas. Pero los anales de la historia estn llenos de matanzas y persecuciones en defensa de doctrinas (pp. 26-27)

Verdad, pero insuficiente el punto de vista social u objetivo, desde el cual se puede apreciar que terriblemente mata la ciencia. Enlazar con la racionalidad completa.


7. Uno de sus criterios de la racionalidad prctica consiste en:

poner en obra (al menos, en la medida de lo posible) los medios necesarios para conseguir los fines perseguidos (p.29).

Aqu s que introduce la voluntad, mientras que en lo creencial no introduce ni menciona los juicios de valor.


8. [...] evidentemente en la aceptacin de ese fin como ltimo hay un momento de gratuidad. Los fines intermedios son justificables en funcin de los fines ltimos. Los fines ltimos pueden ser explorados y elevados a un plano de consciencia, pero en ltimo trmino no pueden ser justificados -en funcin de qu lo seran?-[...] (p. 31).

Est muy bien dicho. Pero esto tiene ms consecuencias. Las cuales son destructivas para su ingenuidad ilustrada. La arbitrariedad de los fines ltimos y la falta de sentido del mundo hacen hueco, p. e., a la decisin homicida y a la trgica, que l ignora.


9. Concluye la discusin de su ejemplo del aborto:

desde el punto de vista racional, nada est absolutamente permitido o prohibido, ni por Dios ni por el diablo, ni por la naturaleza ni por la historia. Lo nico que no se puede hacer es lo que es fsicamente imposible. Esto no significa, naturalmente, que todo d igual -lo cual sera caer en la frivolidad prctica- sino que todo depende las metas que en un omento dado persigamos y de la informacin sobre el mundo de que dispongamos (p. 37)

Pero entonces, con la misma argumentacin demogrfica, debera ser partidario del senicidio, y con mayor razn que del aborto.


10. La segunda condicin de la conducta racional consiste (...) en la asuncin de los propios intereses en el sistema de fines; es decir, el bienestar propio ha de ser uno de nuestros fines ltimos (p. 53).

Por razonable que eso sea, implica que hay racionalidad de fines ltimos, contra el principio de arbitrariedad antes establecido.


11. (...) slo en nuestra actual cultura universal se ha desarrollado una cosmovisin de este tipo [MSL: cientfico, racional]. Slo en esta cultura puede uno plantearse la racionalidad creencial y, por tanto, tambin la prctica, que viene condicionada por la anterior (pp. 57-58)

Eso es demasiado, no est contenido en su definicin de creencia racional ms que si se toma absolutamente la ciencia de hoy y se desprecia el esfuerzo por ser sensato en otras culturas. Si la definicin es consecuente, no es conveniente, porque hace irracional la conducta sensata en otras culturas.


12.Una cultura es un conjunto de pautas de conducta, de instituciones e ideas, etc. En la mayor parte de los casos esas pautas, instituciones e ideas son aceptadas sin discusin por todos o la mayora de los componentes del grupo humano en cuestin. Pero a veces ocurre que algunas de esas pautas de conducta y de esas instituciones carecen de sentido, no cumplen ninguna de las finalidades ni satisfacen los intereses de las personas que las aceptan. Unas veces se trata de pautas que en otro tiempo tuvieron sentido, pero, luego lo han perdido por completo [...] Otras veces se trata de pautas absurdas, que nunca tuvieron sentido (pinsese en las mltiples mutilaciones a las que tradicionalmente se ha sometido la gente en muchas culturas, tatuajes, deformacin de los labios, orejas, cuello, clitorotoma, estrujamiento de los pies femeninos, etc) (p. 59)

Falta de visin sociolgica: todas esas cosas tienen sentido segn la misma definicin de Mostern: responden a los fines de ciertos agentes, que no siempre son los que las padecen.


13. A lo largo de los ltimos cuatro siglos, nuestra cultura occidental ha sido siendo sometida a una serie de intentos ms o menos exitosos de racionalizacin parcial, pero nunca se ha intentado su total racionalizacin. El resultado es la situacin actual de nuestro sistema sociocultural, en el que determinados ambientes han sido considerablemente racionalizados, mientras que otros han quedado en la inerte penumbra de la tradicin (pp. 60-61)

Es una descripcin aceptable, aunque en su mismo plano fenomnico tiene una variante mejor: la racionalidad de la empresa frente a la irracionalidad del modo de produccin.

Pero, sobre todo, importa el anlisis causal de lo as descrito. Y eso es una gran tarea sociolgica e histrica.

Por otra parte, no menciona a la bomba.


14. A dnde vamos? A dnde va la humanidad? La poblacin humana crece anrquicamente y crece ms all donde menos se la puede alimentar. Pero no crece con una meta determinada o porque queramos que crezca. Crece al azar incontrolado de los nuevos desequilibrios creados por la incompleta racionalidad (p. 64)

Muy superficial. Los muchos hijos son racionales en una sociedad no del todo desaparecida. No es racionalidad incompleta: es mezcla de dos racionalidades, porque no hay sin ms racionalidad absoluta.


15. Nuestro sistema sociocultural, nuestro mundo, ha entrado en crisis. Y los aspectos ms visibles de esa crisis son el resultado de la aplicacin tecnolgica (basada en la ciencia) a unos campos s y a otros no, son el resultado -en definitiva- de la desigual aplicacin del mtodo racional a parcelas sectoriales de la actividad humana (pp. 64-65)

Tambin se puede admitir esa descripcin clsica, que siempre sale cuando se habla, p.e., del atraso de las ciencias sociales. Pero tal vez habra que decir ms claramente que hay aplicacin irracional de tcnicas racionales, p.e., el armamento. Mostern puede recoger esto en su esquema, pero innaturalmente. En general, se olvida mucho de que la razn tcnica es instrumental.


16. De hecho, si hemos sabido y querido desarrollar tcnicas de produccin de plsticos, lo que hemos de hacer es desarrollar y aplicar tcnicas de eliminacin. Si hemos sabido ensuciar los ros, hemos de aprender a limpiarlos (p. 66).

Puede ser ms racional prevenir, segn los casos.

 

17. Nuestros conceptos de familia y de propiedad son prerracionales y no han sido puestos a fondo en cuestin. Pero al menos hay una cierta conciencia de su crisis Qu podemos decir, en cambio, de esa forma irracional, romntica y grotesca de estructurar espacial y socialmente nuestro planeta que son las naciones y los estados nacionales, y de la mstica del nacionalismo, hoy ms viva que nunca? (pp. 68-69)

Inobjetable en lo que dice, pero faltan las multinacionales, y fueron stas, y no lo estados, las que, por ejemplo, determinaron la irracionalidad de la locura del petrleo y determinan hoy la irracionalidad del exagerado aumento del consumo final de electricidad. No se puede olvidar que la celebrada descontaminacin de Londres la est pagando la Tierra en electricidad.


18. La manera tecnocrtica de administrar un asunto o de solucionar un problema colectivo consiste en tener en cuenta sobre todo los intereses de la gente, estimados por los expertos o entendidos en el tema de que se trate; en ltimo trmino, en hacer lo que conviene a la gente (p. 78)

Al casi contraponer este sistema al democrtico, est defendiendo un despotismo ilustrado como el sovitico, p. e., sin darse cuenta de que los tcnicos son un grupo particular.


19. Evidentemente, cuanto ms racional e informada es la gente, tanto ms tienden a coincidir las soluciones democrticas y las tecnocrticas. Pero muchos de los problemas globales actuales exigen soluciones tecnocrticas drsticas y urgentes, si es que queremos salvaguardar los intereses humanos ms elementales (p. 81).

Como Harich y los ocanos.

 

20. Lo nico que excluye la racionalidad es que el amor por el amado nos lleve a olvidarnos de nuestros propios intereses, sustituyndolos completamente por los suyos. Este tipo de amor loco puede ser quizs admirable desde otros puntos de vista, pero es incompatible con la racionalidad (p. 91)

Por su definicin de conducta racional est implicando constantemente que hay fines e intereses racionales, lo que quiere decir absolutos; y eso equivale a buenos en s mismos. Pero entonces debera decirlo.


21. Al enjuiciar instituciones alternativas de la propiedad hay que tener en cuenta dos factores que contribuyen al bienestar general: el factor de igualdad, seguridad y justicia distributiva (que suele ser subrayado por los socialistas) y el factor de productividad, eficiencia y maximizacin del output total (que suele ser subrayado por los economistas del mercado). Sera absurdo ignorar (en nombre de prejuicios doctrinarios) alguno de los dos factores (p. 96).

Pero probablemente Mostern debera encontrar otra descripcin de esta cuestin, para evitar cierta incoherencia con pg. 70, n 19 [Las expectativas individuales y colectivas de niveles crecientes de consumo no pueden ser mantenidas].

 

22. Desde dentro, subjetivamente, yo tengo conciencia de mi estado cerebral como intencin. Desde fuera objetivamente, el observador percibira (en el caso hipottico de que se diesen condiciones de observacin que aun no se dan) mi intencin como estado cerebral.

El nico objeto de esta disgresin ha sido mostrar que nuestra definicin de accin bsica segn la cual una intencin causa un evento fsico, no introduce ningn elemento de fantasmagora espiritualista en nuestra descripcin de la conducta humana (p. 157).

La vieja cuestin neopositivista de los pseudoproblemas.


En cuanto a Frederick Suppe, La estructura de las teoras cientficas (Madrid, Editora Nacional, 1979, estas seran las notas de Sacristn a los cuatro primeros apartados del artculo del propio Suppe, En busca de una comprensin filosfica de las teoras cientficas (pp. 13-266).

1. Centro y limitacin de la idea de filosofa de la ciencia en este siglo, concepcin que obliga a distinguir entre filosofa de la ciencia y ciencia de la ciencia:

No es demasiado exagerado afirmar que una filosofa de la ciencia es poco ms que un anlisis de las teoras y de su papel en la empresa cientfica. Una filosofa del anlisis cientfico de la estructura de las teoras es, por tanto, su piedra de toque; y si ese anlisis resultara inadecuado, esa inadecuacin afectara la consideracin de los restantes aspectos de la empresa y del conocimiento cientfico que de ella se sigue. Lo menos que requiere es una reconsideracin global del valor del conocimiento cientfico (p. 15).

El final del prrafo est escasamente justificado por la argumentacin, pero preludia lo que ha sido, o est siendo, el desarrollo Kuhn-Feyerabend.

2. Versin inicial de la concepcin heredada (pp. 27-28 [Desde (...) una teora cientfica debe ser axiomatizada segn la lgica matemtica... hasta ...y la nica interpretacin dada de los trminos tericos es su definicin explcita por medio de reglas de correspondencia].

3. Luego [final captulo I], haciendo historia, el autor cuenta la formalizacin de la concepcin en una epistemologa general, el triunfo del lenguaje fisicalista sobre el fundamentalista en la concepcin de las proposiciones de protocolo.

4. Precisin de la versin inicial de la concepcin heredada (pp. 35-36) [Desde En lo esencial esa versin inicial de la CH conceba las teoras cientficas como teoras axiomatizadas... hasta ...(III) Los trminos de Vo se interpretan como referidos a objetos fsicos o caractersticas de los objetos fsicos, directamente observables (*) [] (V) ]] donde Ox es una expresin de L que contiene smbolos solamente de V y posiblemente del vocabulario lgico].

(*) El autor indica que esta precisin semntica es posterior a Gdel y Tarski, e iniciada por ellos.

5. Examina el operacionalismo como salida. Luego de mostrar que tampoco funciona, pone esta interesante nota:

En el fondo este problema sigue acosando a la CH en todas sus versiones, pues la teora se identifica con TC, y de este modo cualquier cambio en las reglas de correspondencia (esto es, cualquier nuevo procedimiento experimental) supone un cambio en la teora (p. 40).

6. Defectos de las versiones iniciales de CH (p.40).

7. La definicin por enunciados de reduccin es parcial (normalmente) porque hay ms de uno para cada trmino terico. Cada uno de ellos es una condicin de prueba o verificacin (p. 42).

8. Crtica de los enunciados de reduccin. La hace siguiendo a Hempel, con el caso de los conceptos tericos mtricos, que, por suponer los nmeros reales, no pueden ser cubiertos por expresiones definitorias con trminos observacionales (finitas en nmero o numerables) (p. 44).

9. En nota interesante, discrepa de Hempel (pp. 44-45).

10. Crtica y ltima evolucin de CH:

La dificultad ms grande con respecto a (V) reside en especificar la condicin (e). Bajo (V) es la teora como un todo (esto es, la conjuncin de los postulados tericos T y de las reglas de correspondencia C) lo que debe ser cognitivamente significativo. Hubo varios intentos de especificar en qu consista esto (p. 46).

11. Fallo por los intentos, por eliminacin indeseada de los trminos tericos (p.46).

12. Explica los intentos de fundamentar el primer cuerno del dilema a base del teorema de Craig y los enunciados de Ramsey, y concluye (pp. 54-55) [Desde Ninguna de las tcnicas ideadas ha tenido xito en el intento de mostrar que se puede prescindir de los trminos y principios tericos en el sentido previo de TC... hasta (...) Adems, la historia de la ciencia indica que el medio de obtener un alto grado de economa sistemtica y de fertilidad heurstica es el uso de principios tericos que contienen conceptos no observacionales. Por tanto, parece que el primer cuerno del dilema del terico es falso y no se puede mantener. El dilema del terico es un pseudodilema].

13. Por consiguiente, la mayora de los seguidores de la CH que aceptan los trminos tericos eluden el instrumentalismo y adoptan una interpretacin realista de las teoras (p. 55).

El principal argumento que ha dado para eso es ste:

(...) uno de los atractivos del instrumentalismo es que permite introducir cualquier termino terico que se necesite para obtener una teora fructfera que permita la prediccin econmica de fenmenos observables sin tener que preocuparse de si designan o no algo real. Por otra parte, el aceptar trminos tericos al tiempo que se mantienen un instrumentalismo lleva a la incmoda postura de mantener que los trminos tericos son necesarios pero ni significan ni se refieren a nada (p. 55).

13. La lgica del condicional (Afecta a la clusula I). Aparente necesidad de la modificacin de (I), porque (I) implica extensionalidad (p. 57).

14. Condicional contrafactual no es condicional material (p. 57). Los enunciados de reduccin no especifican (completamente) el condicional contrafctico, porque cada uno de ellos slo da una condicin suficiente del disposicional (p. 58). Contrafcticos y causalidad (p. 59). Contrafcticos y leyes naturales (Goodman) (p. 59). Contrafcticos y lgicas modales causales (p. 63). Crtica de Suppe a la solucin modal (p. 63).

15. Antes de concluir nuestro anlisis del desarrollo de la concepcin heredada, se deber observar cunto difiere su versin final de la inicial. Inicialmente, la CH era un cuerpo de teoras que conceda poca importancia al aparato terico TC, siendo su funcin poco ms que un medio de introducir las matemticas en la ciencia. En su versin final, las teoras se consideran realistamente como descripciones de sistemas de no-observables que se relacionan de modos no especificables del todo con sus manifestaciones observables, en este anlisis el aparato terico es central y el nfasis se pone en cmo el aparato terico se relaciona con los fenmenos (p. 73).

Muy interesante observar que esa paulatina admisin de una ontologa realista coincide con la difusin de una fsica no intuitiva y una economa muy abstracta.

16. El desarrollo de la ciencia segn la concepcin heredada: reduccin de teoras. La expone segn Nagel y, evidentemente, para introducir a Kuhn (p. 77) [Desde Esta concepcin del desarrollo cientfico, a la que yo llamo tesis del desarrollo por reduccin ... hasta ...De aqu que el rechazo de la tesis del desarrollo por reduccin ocupe un lkugar central en el rechazo por parte de Feyerabend, Hanson, Kuhn y Bohm de la CH].

17. Aparente descriptivismo de CH (p. 81). Pero, en realidad, tiene una finalidad explicativa (p. 82). Explicacin segn Carnap (p. 82). Su aclaracin con el anlisis de Langford (p. 82).

18. Todo esto indica que Carnap estara probablemente dispuesto a aceptar la siguiente caracterizacion de la explicacin. Una explicacin consta de un enunciado explicandum y un enunciado explicatum, y satisface los siguientes requisitos: 1) Explicandum y explicatum han tener la misma denotacin (o extensin) pero esto se refiere nicamente a instancias y no-instancias bien definidas del explicandum (p. 84).

Pues, por la vaguedad de ste, la identidad de denotacion no se podran cumplir sin esa restriccin.

19. La distincin analtico-sinttico. La CH entraa esta distincin (pp. 94-96). Crtica de la distincin por Quine (pp. 95-99). Crtica de la crtica de Quine (pp. 99-100). Crtica de Grice y Strawson. Tesis de Putnam.

20. Maxwell y la contextualidad (p. 104). Feigl. Suppe.

21. Distincin entre trminos tericos y observacionales. El sentido corriente de observar hace a la distincin insostenible (Achinstein) (pp. 108-109). Tampoco el sentido tecnificado por Carnap funciona (p. 109). Putnam: imposibilidad de la distincin (pp. 110-111). Balance de Suppe: a) La distincin es sostenible (pp. 111-112). b) Slo vale la pena mantener la distincin si tiene importancia filosfica (p. 113).

22. Importancia en CH de la idea de interpretacin parcial (p. 115). Crticas de Achinstein y Putnam por vaguedad. Anlisis por Suppe de las crticas de Achinson. Conclusin (pp. 117-118). Anlisis por Suppe de las crticas de Putnam (p. 118). Variacin de [nota] 4) por Suppe. Comentario (pp. 120-121) [Desde Empieza a estar claro en este punto que la interpretacin parcial... hasta ...Y es fcil ver que sta es la versin 1) de la interpretacin parcial sugerida por Acinstein].

23. Modelos. Obligacin para CH de dar un modelo de T, por la interpretacin semntica independiente de Vt (p. 124). La posicin de Campbell, Nagel Hesse, como modificacin de CH. Bajo una aparente coincidencia, Nagel discrepa de la CH, porque su nocin de modelo matemtico no es la misma. Con el ejemplo del modelo atmico de Bohr (pp. 125-126).

24. El estupendo ejemplo de Hesse de la refraccin (pp. 128-129). En el mismo contexto Hesse (p. 128). Juicio de Suppe sobre Hesse (p. 129). Balance de Suppe (p. 130).

24. Reglas de correspondencia. Reduccin crtica de las dos primeras funciones de C. E incluso tres crticas a la concepcin reducida de la funcin de C (pp.131-136). Conclusin de Suppe (p. 138): Para resumir el tratamiento que la CH hace de las reglas de correspondencia es inadecuado... La interpretacin que la CH hace de las reglas de correspondencia es indudablemente insatisfactoria. Pero, en mi opinin, slo se ha probado que es insatisfactoria por simplificadora, no por radicalmente falsa.


En diciembre de 1976, dentro de un ciclo de conferencias sobre filosofa, historia y poltica de la ciencia organizado por el Colegio de Ingenieros de Barcelona, Sacristn dict una conferencia con el significativo ttulo De la filosofa de la ciencia a la poltica de la ciencia. Refirindose en primer lugar a la entonces denominada crisis de la filosofa analtica de la ciencia, seal que, por de pronto, parece obvio que sobraba ah la palabra analtica. De hecho, esa crisis de la filosofa analtica de la ciencia ha sido de paso crisis de toda la filosofa de la ciencia y, tal vez, incluso, por hablar brevemente, de algo ms, de toda la tradicin epistemolgica, tecno-cientfico-filosfica, que nace del intento de Kant. Muy probablemente.

El estado actual de esa crisis, su resolucin, nos devolva, en su opinin, a la situacin existente antes de que empezara este ltimo episodio. Su impresin es que la crisis del popperismo nos volva a colocar cultural, filosficamente, en la situacin inmediatamente anterior al momento en el que la variacin de Popper sobre la tradicin del Crculo de Viena dio esperanzas acerca de una continuacin sistemtica, productiva, de la filosofa de la ciencia.

Verdad es, empero, sealaba Sacristn, que aunque nos encontremos otra vez como a principios de siglo, en el sentido de estar completamente desprovistos de certezas fundamentadoras, segn la tradicin kantiana de la filosofa de la ciencia, el recorrido de la historia de la filosofa moderna de la ciencia puede verse, de todos modos, como una espiral. Nos encontramos as en una situacin parecida a la de principios de siglo, pero, en cambio, enormemente enriquecidos con conocimientos de todo tipo, desde los lgico-formales hasta los filosfico-materiales y de filosofa general, pasando incluso por captulos de creciente densidad hacia todos, como la filosofa de la induccin.

Ello no era obstculo, prosegua MSL, para que aun teniendo ese importante enriquecimiento filosfico se pudiera hablar de situacin crtica. Las personas de hoy recuerdan mucho los momentos de sabia desesperanza y de docta ignorancia de algunos neopositivistas decepcionados, como la clebre metfora de la barca, del navo que simbolizara nuestro conocimiento, porque carece de fundamento, va navegando y se va reconstruyendo en la misma navegacin, sin que se pueda esperar de un lugar que est en el puerto, o que est fondeando, y an menos en un dique seco en el que ya no pudiera hundirse nunca. Tanto es as, tanto reproduce esta situacin la inseguridad de principios de siglo, que el viejo Quine -que ahora ya debe ser realmente viejo, pero sigue siendo muy legible-, en el ltimo libro de una cierta extensin, ha llegado a ocuparse de los problemas de fundamentacin de la ciencia (l siempre los haba rehuido) pero esta vez de una forma incluso un poco provocadora, negando que tenga sentido alguno disputar acerca de la racionalidad en ciencia, que lo que hay que hacer es trabajar en ella y basta, y que los mismos problemas analticos y de fundamentacin se tienen que resolver sin tener el menor reparo en proceder circularmente, es decir, en utilizar la misma teora cientfica de cuya imposible fundamentacin se trata.

Comentaba Sacristn que esta posicin de Quine, dicho sea de paso y puestos a ser nostlgicos y cultivadores de la docta ignorancia, se parece tanto a las poticas frases de Aristteles cuando se le preguntaba en torno a la justificacin del conocimiento, que poda sugerir la vanidad de toda ocupacin en filosofa del conocimiento sino fuera por el otro aspecto de la cuestin a que me he referido antes: por el importante enriquecimiento en conocimientos no definitivamente fundamentadores, pero s aclaratorios y potenciadores de nuestra capacidad analtica, por lo que, conclua, no hace falta decir que la crisis de la filosofa de la ciencia en absoluto la elimina o la hace caduca y si me tengo que ocupar aqu del paso de la filosofa de la ciencia a la poltica de la ciencia eso no ocurrir en ningn sentido apocalptico. No, la filosofa de la ciencia sigue teniendo el valor que realmente tuvo siempre por debajo de las grandes esperanzas trascendentales de fundamentacin de tradicin kantiana.

Sin embargo, lo que s poda suceder, sealaba, es que la crisis ampliara las perspectivas de la epistemologa contempornea. La historice en un sentido amplio, es decir, introduzca en ella no slo motivaciones intelectuales, histricas en sentido estricto, sino tambin sociales. De ello, infera que no tena inters alguno una salida demaggica de la situacin, concebida al modo de el hacer filosofa de la ciencia es contemplarse el ombligo; vamos a pasar a la poltica de la ciencia sin ms. Parafraseando a Lakatos, eso servira, remarcaba, para hacer probablemente poltica de la ciencia a ciegas.

Sobre los puntos de vista externalista e internalista en filosofa de la ciencia, este paso de una carta del 14 de agosto de 1980 dirigida a Alex Costa:

(...) Tampoco me parece buen punto de partida tu insinuacin de que una crtica externalista normativa (poltica) puede prescindir de la interna. Por de pronto, hasta dnde llega lo interno? Ejemplo de inters para nosotros en ciencias sociales: la Methodenstreit no era disputa interna a una teora (puesto que postulaba dos tipos diversos de teora), sino a un grupo de personas (los economistas).

De todos modos, la acentuacin que t haces no me parece mala. Porque lo que s es verdad es que la crtica externa normativa lo culmina y lo zanja todo, por as decirlo. Cuando parece no haberla, lo que hay es sancin aprobadora de la normativa social o cultural implcita.

 

En las clases de Metodologa de las ciencias sociales de 1983-1984, Sacristn se interrogaba por las razones por las que hubiera filosofa de la ciencia, en sentido no estricto, desde la misma irrupcin de la ciencia. Las mismas figuras en las que solemos situar el comienzo de la ciencia greco-europea (Tales, Anaximandro, Euclides) pueden aparecer tanto en la historia de la ciencia (Tales como astrnomo, como fsico o primer gemetra) como en cualquier manual de historia de la filosofa. Cabe preguntarse, prosegua Sacristn, por qu esa coextensividad? O, igualmente, por qu ha ocurrido adems que no slo en el origen sino en cualquier momento de inflexin de la historia de la ciencia hay igualmente una reorientacin importante o un rebrote del filosofar sobre la ciencia? Dos mil aos despus de Tales, tambin se puede decir que Descartes y Galileo representan a un tiempo la revolucin en ciencia y en filosofa de la ciencia. Qu es Descartes? El cientfico de La Gomtrie o el filsofo del Discurso del mtodo? Ambas cosas, indiferentemente. O en el caso de Galileo qu es? Un fsico, el fundador de la nueva mecnica, o el filsofo pitagrico que desarrolla toda una especulacin filosfico pitagrica sobre el lenguaje del mundo y nuestra posibilidad de conocerlo?

Lo mismo podra decirse de algunos autores contemporneos, apuntaba, como por ejemplo Einstein o Keynes. Para Sacristn ambos haban sido dos de los filsofos ms influyentes del siglo XX; en el sentido de dos de los hombres que ms han influido en la concepcin de la realidad de la humanidad en el siglo XX, o hacia la mitad del siglo XX. Eran las casillas mentales y los encasillamientos acadmicos los que no nos dejan ver las cosas de ese modo. As, pues, en su opinin, todos los grandes momentos de innovacin cientfica son al mismo tiempo momentos muy filosficos, tesis que, adems, se poda documentar muy ampliamente.

Sobre la expresin filosofa de la ciencia y sus relaciones con la filosofa del conocimiento, se manifestaba as en este paso del curso de metodologa de 1983-84: 

 Desde un punto de vista sistemtico, por la significacin de las palabras, se podra pensar que filosofa de la ciencia es una parte de filosofa del conocimiento, pero, adems, habra que aadir que filosofa del conocimiento es algo muy anterior al siglo XX y, por tanto, a la filosofa de la ciencia en sentido estricto. Esta ltima, la nocin de filosofa de la ciencia, es en realidad muy moderna a pesar de sus precedentes de veinticinco o veintisis siglos, y se puede considerar nacida con obra de un fsico y filsofo ingls de finales del siglo pasado llamado Karl Pearson. Su libro La gramtica de la ciencia -primer gran clsico de la filosofa de la ciencia en el sentido moderno- se public en 1892, es decir, en las puertas del siglo XX...

Respecto a los puntos de vista internalista y externalista en filosofa de la ciencia, sealaba a continuacin: Se llama internalista a toda filosofa de la ciencia que tome en consideracin exclusivamente datos y razonamientos de la historia de la ciencia misma, no externos a ella. Es decir, no, por ejemplo, datos sociolgicos, ni psicolgicos, ni histricos, ni polticos, ni econmicos. Si intervienen datos o planteamientos de este otro tipo, entonces se dice que el punto de vista de ese filsofo es externalista.

El prototipo de un tratamiento puramente internalista sera aquel que se redujera a estudiar, en expresin de Popper -quien, en su opinin, era marcadamente internalista- lo que se sola llamar la lgica de la ciencia, esto es, la estructura del hacer cientfico, la estructura de la prueba, de la experimentacin, de la construccin terica.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter