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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2007

Libertad para decir no

Carlos X. Blanco
Rebelin


Podemos ser ms libres? Y qu es ser libre? Y qu es poder serlo? Son estas tres cuestiones fundamentales para una teora revolucionaria. La libertad metafsica, la dejaremos de un lado. El hombre elige, en efecto, pero dentro de qu cauces y coaccionado por qu circunstancias? La libertad ms restringida a la que nos podemos ver confinados hoy es la libertad de eleccin consumista. La estructura econmica del mercado propone, y el soberano consumidor dispone. Es evidente que esto no es libertad. Libertad sera, por ejemplo, poder construir sin trabas violentas ni adversarios fanticos una economa comunista. Sera un ejemplo de voluntad colectiva, ejercida por parte de una mayora popular decidida y organizada, deseosa de construir el socialismo. Esa libertad de un pueblo que decide acabar, por los medios que sean necesarios, con un modo de produccin absurdo y alienante y substituirlo por otro. Se puede? Libertad y poder no son ideas que floten en el vaco. Van unidas ntimamente a sus obstculos.

1. En todo marco regional y nacional donde una lucha de clases se agudiza hasta el punto de que las masas trabajadoras y populares deciden pasar a la accin defensiva y, de ah, a la sustitucin de un modo de produccin por otro, el poder de estas masas revolucionarias viene definido por el contra-poder de la burguesa y de su capacidad de poner en movimiento la reaccin. El pacifismo fantico es el suicido para las masas ms desfavorecidas cuando a sus utopas y demandas ideolgicas se les oponen bandas armadas y fuerzas violentas de signo represivo. La lucha proletaria, y en general, la liberacin de los ms desfavorecidos viene marcada por la clase de resistencia armada o no- que el estado, la reaccin y la burguesa que los sostiene es capaz de presentar.

2. En el marco internacional, la mera idea de pluralidad de mundos posibles, es el obstculo visible a una homogeneidad de un mercado-mundo, o de un mundo-mercado. As como el capital tiende ms y ms a acumularse y concentrarse en unos pocos bolsillos, logrando con ello la propia destruccin de los capitales pequeos y medianos que sustentaban la cumbre de la pirmide de los grandes, la sociedad desorganizada mundialmente por causa de esa misma descapitalizacin, tiene por fuerza que abrir la espita de la pluralidad interna que ella esconda (cultural, tnica, religiosa, ideolgica, creativa), si bien en medio de una miseria creciente. La dialctica del ascenso del capital siempre se presenta en forma de paradoja. Uniformiza y crea positivamente una nueva sociedad, un imposible en su caso lmite, el mercado-mundo, pero por otra parte esto se hace a costa de una destruccin planificada -a la vez que ciega- de las mltiples sociedades reales, de las muchas culturas vlidas y respetables del planeta, de cuya desorganizacin real se formar tambin una solidaridad tambin global, una especie de unidad tras la diversidad, que negativamente brota de la lucha contra una unificacin forzada a cargo del capital. El mercado-mundo, tan destructivo como es, crea en su imagen revertida una sociedad de nufragos que al menos tendr en comn esa condicin de ser una nueva sociedad alternativa de vctimas pisoteadas por las botas del ascenso del capital, en su proceso de acumulacin y centralizacin del mismo.

Podemos ser ms libres previendo las sucesivas fases del capitalismo en su dinmica ascendente y ponindole todas las trabas que sean menester. Empezando por la (re)formacin de partidos comunistas y grupos contestatarios, y su estrecha interconexin internacional, y en donde no se vaya a olvidar nunca la importancia de cada nivel de lucha. Un ariete, una embestida contra el imperialismo le va a hacer dao al Sistema, no importa el mbito temtico (contra el genocidio, contra el patriarcado, contra el ecocidio, contra la explotacin...) ni el geogrfico, incluyendo en este las luchas de los pueblos por su autodeterminacin y las de los indgenas y pueblos oprimidos por su reconocimiento y su libertad. Cmo ms libres, en un ambiente hostil? La propia unin de conciencias y voluntades, que saben decir no y pueden decir no, constituye una libertad dentro de la opresin, el prerrequisito de una libertad sin opresin.

http://carlosxblanco.blogia.com/



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