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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2007

Fronteras: De viaje a la raya de Portugal

Blas Lpez-Angulo
Insurgente

Porque tu eres como yo, viajero de alpargata y lector y practicante en su doble versin, a veces de andarn y a veces de chismoso relator. Dedicado a Carlos Martnez.



Para llegar a Oporto desde Madrid lo normal es entrar al pas vecino por Salamanca y Ciudad Rodrigo. Adems, en tierra lusa, todo por autova! Guarda-Viseu-Aveiro. Pero lo mo son las carreteras secundarias, aunque slo sea para ponrselo ms difcil a la misma Guardia Civil. As que hzoseme de noche, perdido en el lago de Sanabria. Tan perdido y tan de noche que no divisaba el lago por parte alguna. Por fortuna, a la maana siguiente, una vez esfumada la niebla lo descubr desde un bellsimo pueblo zamorano: San Martn de Castaeda. Lo es por su emplazamiento monte arriba y por su monasterio. Unamuno tuvo que envidiar este retiro monacal. En la carretera se recogen unos versos suyos, un tanto msticos, en los que evoca la era glaciar, tan feliz por no saber nada de las edades del hombre.

Cualquier otro hubiera cruzado desde Puebla de Sanabria hasta Bragana, por donde las seales indican "Portugal". Pero tena que haber alguna forma ms complicada de hacerlo y encontr la informacin precisa sin demandarla: si das con Ungilde pasars por un bonito pueblo llamado Riohonor de Castilla. Igual de bonita era la informante y tal vez por ese pequeo detalle la cre.


Y subiendo y desmontando las ltimas estribaciones de la sierra de La Culebra (de las ms pobres que pueda haber, incluso su nombre parece testimoniarlo) di con la raya de Portugal. Raya que divide dos pueblos que son el mismo. Al otro lado imaginario, Rio de Onor, ms grande, y mejorado su nombre en portugus, sin haches intercaladas ni apellidos polticos.



Rosario de Riohonor con mi compaera Ikuko. Les recomiendo la versin japonesa de este artculo. Gana mucho.


Hasta hace unos doce aos, la raya en el camino era unas cadenas que cortaban el paso a los jabones, el caf, el tabaco y poco ms, que es lo que se pasaba. De todas estas cosas me entero por Rosario, una de las 80 vecinas y vecinos de la parte de aqu. Ella tiene la llave de la rstica y humilde iglesia que nos permite admirar un coqueto retablo de madera (datado en 1750, segn una inscripcin) por el que han recibido alguna tentadora oferta. Lstima que Santa Luca, expuesta a los rayos del sol, palidezca. Se acerca su da, y el 13 de diciembre me he propuesto acordarme de ella para que no mude ms su color, que Lucas en Espaa hay muchas pero santas van quedando menos.


Ya fuera de su morada hago una pregunta a Rosario nada original: se llevan bien con los portugueses? Muy bien -me contesta- mi marido era portugus (falleci tras una operacin, casualmente el da de Santa Luca). Compramos y vendemos tierras y propiedades unos con otros. Nos ayudaron mucho cuando la guerra.


Por la noche, en Chaves, capital de Tras-os-Montes, releo Viaje a Portugal, de Saramago, y, perplejo, advierto que habla bastante del Rio de Onor portugus que yo no recordaba, o, en todo caso, no acert a ubicar. Y una misma pregunta, pero a la inversa: se llevan bien con los espaoles?. No est de ms gozar del mismo sentido comn que un Nobel Prize. Tambin consuela compartir extravagancias, a saber: nuestro comn rodeo para llegar a Bragana desde villorrio tan alejado y exento de piedras de algn inters, ya sean de godos o de moros.


La miseria que describe Saramago all cuando visit la parte portuguesa a fe que no sirve de reclamo turstico. Ms bien, al contrario, explica la desertizacin y emigracin masivas. Lo que le cuentan, desde luego, que nos habla de otros tiempos, por fortuna, ya pasados. Cito:


Aqu, un dolor de muelas se cura con grgaras de aguardiente. Al cabo de unas cuantas ya no se sabe si ha pasado el dolor, o si est uno borracho o dolorido. An as, con esto puede uno sonrer, pero no con la historia aquella de la mujer grvida de dos gemelos, y cuando el primer hijo le naci, no saba que an tena un segundo por echar al mundo, y esas aflicciones fueron tales que pas veinticuatro horas de sufrimiento sin saber por qu, y cuando la criatura naci al fin, fue la admiracin de todos, y naci muerta. (La traduccin no es ma).


Mientras don Jos, preocupado por la posibilidad de conflictos fronterizos, echa el sermn a los peces de la margen derecha que estn en el ro Douro, y a los de la margen izquierda que estn en el ro Duero, yo contemplo el imponente castillo de Bragana y pienso en la frontera irreal -surrealista, mejor?- de Riohonor de Castilla con Rio de Onor como una de las ms estpidas invenciones del gnero humano para su convivencia. Sin embargo, la frontera-fortaleza que se yergue ante mis ojos me recuerda la necesidad permanente de defender su independencia ante el vecino invasor.*


El regato de la izquierda marca la raya con Portugal. Al fondo, Rio de Onor (perteneciente a Bragana).



A este humilde trotamundos tambin le preocupan los conflictos fronterizos, o, propiamente, el concepto de frontera que engloba tambin aquellos, de forma tan obvia como que si suprimiramos stas no cabran conflictos de tal naturaleza. Pero alcanzar (o regresar) a ese nivel de humanidad es hoy por hoy an ms difcil que sermonear con provecho a los peces. Unir en vez de separar a dos aldeas pobres y aisladas parece una buena idea, y convertirlas en la primera aldea de Europa, con una escuela comn donde ya no hay escuela, etc. Para los vecinos de este lado y del otro de la raya, si con ello algn dinero llega, ser bienvenido ste y tambin la buena idea.


Ya de vuelta de este viaje tan magramente contado escribo para mi catecismo esta letana: unir los pueblos de Iberia, s, si ellos quieren y no los reyes, como de hecho ha ocurrido siempre.


Respetar siempre su voluntad, s, y no las leyes que no la respetan. Como de hecho ha sucedido nunca.

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* El ministro portugus de Transportes, Mario Lino, un iberista confeso (manifest el pasado abril en Santiago de Compostela que la unidad histrica y cultural ibrica es una realidad que persigue tanto el Gobierno espaol como el portugus) ha sido denunciado por un grupo de ciudadanos -militares retirados- por traidor a la patria, delito all castigado con una pena de 10 a 20 aos. Para los denunciantes, sus declaraciones ofenden y ponen en peligro la independencia de Portugal. El ritmo de ambas economas en los ltimos aos, -tan dispar!- est propiciando dentro del nuevo marco europeo una entrada de capital espaol enorme en el pas vecino y una creciente salida de trabajadores lusos en sentido contrario. No obstante, perduran al menos en los sectores ms conservadores, a tenor de la noticia, los fantasmas del pasado.


Adenda (totalmente extravagante).- Ya en Porto compr y por las largas noches le -desde las 5 de la tarde lo es!- As Pequenas Memrias, de Saramago. Desconozco si ya han aparecido en espaol. De ese pequeo libro quiero contar una ancdota del siniestro Queipo de Llano que tan bien refleja con su humor caracterstico: el pequeo Saramago escuchaba Radio Sevilla en los tiempos de las guerra y las siniestras locuciones del general (das quais, escusado ser dizer, no recordo nem uma palabra), pero s el anuncio con que concluan. Oh, qu lindos colores, tintas Revi son las mejores. No tendra nada de especial -aade el excelente escritor- de no ser porque, segn l cree estar convencido, era el propio militar quien terminada la charla poltica, recitava o festivo anncio. Faltava isto pequena histria da guerra civil de Espanha. Com perdo da futilidade. Lo siento, Pepe Domingo Castao y cantores del Carrusel, ya que tuvisteis un terrible precursor.




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