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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2007

La neurologa de la autoconciencia

V. S. Ramachandran
Rebelin

Traducido para Rebelin por Anah Seri.


Qu es el yo? Cmo da lugar la actividad de las neuronas a la sensacin de ser un ser humano consciente? Pienso que incluso ste, el ms antiguo de los problemas filosficos, ceder ante los mtodos de la ciencia emprica. En la actualidad parece cada vez ms probable que el yo no sea una propiedad holstica del conjunto del cerebro; surge de la actividad de conjuntos especficos de circuitos cerebrales que estn interconectados. Pero necesitamos saber cules son los circuitos cuya intervencin es fundamental y cules podran ser sus funciones. Es el hecho de que el yo se contemple a s mismo, su recursividad, lo que le confiere esta calidad peculiar y paradjica.

Horace Barlow, Nick Humphrey, David Premack y Marvin Minsky, entre otros, han sugerido que la conciencia podra haber evolucionado primordialmente en un contexto social. Minsky habla de un segundo mecanismo paralelo que ha evolucionado en los humanos para crear representaciones de anteriores representaciones y Humphrey ha razonado que nuestra capacidad de introspeccin puede haber evolucionado especficamente para construir modelos significativos de las mentes de otras personas, para predecir su comportamiento. Yo siento celos con el fin de poder entender lo que para otra persona significa estar celoso; un atajo para predecir el comportamiento de esa persona.

A continuacin, sigo desarrollando estos razonamientos. Si consigo ver ms lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes. Concretamente, sugiero que la conciencia del otro puede haber evolucionado primero y luego, de forma antintuitiva, como a menudo sucede en la evolucin, esa misma capacidad haberse explotado para modelar la propia mente; lo que llamamos autoconciencia. Tambin propondr que en esta capacidad interviene un sistema especfico de neuronas, llamadas neuronas espejo. Finalmente, expondr algunos ejemplos clnicos para ilustrar estas ideas y proponer unas predicciones que se puedan someter a ensayo.

Hay muchos aspectos del yo. Tiene un sentido de unidad a pesar de la multitud de impresiones sensoriales y de creencias. Adems, tiene un sentido de continuidad en el tiempo, de control sobre sus acciones (libre albedro), de estar anclado en un cuerpo, un sentido de su valor, dignidad y mortalidad (o inmortalidad). En cada uno de estos aspectos del yo, puede actuar como mediador un centro distinto en diferentes partes del cerebro, y slo por conveniencia reunimos estos aspectos diversos en una sola palabra.

Como se ha dicho antes, hay un aspecto de yo que parece ms extrao que todos los dems; el hecho de ser consciente de s mismo. Quiero sugerir que unos grupos de neuronas,,, llamadas neuronas espejo, desempean una funcin clave en esta capacidad.

Fueron G. Rizzolati, V. Gallase y M. Iacoboni quienes descubrieron las neuronas espejo al estudiar los cerebros de unos monos mientras stos llevaban a cabo acciones voluntarias encaminadas a un fin. Por ejemplo, cuando el mono extenda la mano para alcanzar un cacahuete, se activaba una determinada neurona en su corteza premotora (en el lbulo frontal). Otra neurona se activaba cuando el mono pulsaba un botn, una tercera cuando tiraba de una palanca. La existencia de estas neuronas comando que controlan los movimientos voluntarios se conoce desde hace dcadas. Lo que result asombroso es que un subconjunto de estas neuronas tena una caracterstica adicional peculiar. La neurona no slo se activaba, por ejemplo, cuando el mono alargaba la mano para agarrar un cacahuete, sino tambin cuando observaba a otro mono cogiendo un cacahuete!

A estas neuronas se les puso el nombre de neuronas espejo o neuronas del mono que ve actuar al mono. Fue una observacin extraordinaria, porque supone que la neurona (o, ms precisamente, la red de la que forma parte) no solamente estaba generando una orden muy especfica (coge el cacahuete), sino que era capaz de adoptar el punto de vista de otro mono. Estaba haciendo una especie de simulacin de realidad virtual interna de la accin del otro mono para averiguar lo que tramaba. En pocas palabras, era una neurona telpata.

Las neuronas del cngulo anterior responden cuando al paciente se le pincha con una aguja; a menudo se las denomina neuronas del dolor. Curiosamente, los investigadores de la Universidad de Toronto han descubierto que algunas de ellas se activan con la misma intensidad cuando el paciente observa que se le pincha a otra persona. Yo las llamo neuronas de empata o neuronas de Dalai Lama, porque lo que hacen es disolver la barrera entre el yo y los dems. Ntese que al decir esto no estoy recurriendo a una metfora; sencillamente, la neurona en cuestin no conoce la diferencia entre s mismo y los dems.

Los primates (incluidos los humanos) son seres sumamente sociables, y saber lo que trama alguien (elaborar una simulacin interna de su mente) es crucial para la supervivencia, convirtindonos en el primate maquiavlico. En un ensayo escrito para Edge (2001) y titulado Las neuronas espejo y el gran salto adelante suger que adems de proporcionar una base neural para averiguar las intenciones de otras personas (como seal el grupo de Rizzolati), la emergencia y la subsiguiente sofisticacin de las neuronas espejo en los homnidos puede haber desempeado una funcin crucial en lo referente a muchas capacidades quintaesencialmente humanas, tales como la empata, el aprendizaje por imitacin (en lugar de por ensayo y error), as como la rpida transmisin de lo que llamamos cultura. Y el Gran Salto Adelante, la rpida transmisin lamarckiana de inventos nicos accidentales.

Paso ahora al tema principal de este ensayo, la naturaleza del yo. Cuando pensamos en nuestro propio yo, qu nos viene a la mente? Tenemos la sensacin de llevar a cabo una introspeccin de nuestros propios pensamientos y sentimientos y de observarnos a nosotros mismos en nuestros quehaceres; como si nos mirramos a nosotros mismo desde el punto de vista de otra persona. Cmo ocurre esto?

La evolucin con frecuencia aprovecha las estructuras ya existentes para desarrollar capacidades completamente novedosas. Propongo que cuando haba emergido la capacidad de abstraccin transmodal (por ejemplo, entre lo visualmente vertical en la retina y lo vertical fotorreceptivo sealizado por los msculos, para agarrarse a los rboles), el terreno estaba preparado para la emergencia de las neuronas espejo en los homnidos. La neuronas espejo tambin abundan en el lbulo parietal inferior, una estructura que sufri una expansin acelerada en los grandes simios y posteriormente en los humanos. Al seguir evolucionando, el cerebro se escindi en dos circunvoluciones, la circunvolucin supramarginal que nos permite reflexionar sobre nuestras propias acciones anticipadas y la circunvolucin angular que nos permite reflexionar sobre nuestro cuerpo (a la derecha) y tal vez sobre los aspectos del yo ms relacionados con lo lingstico y los social (hemisferio izquierdo). He razonado en otra ocasin que las neuronas espejo fundamentalmente realizan una especie de actividad transversal de abstraccin en los mapas visuales y los mapas motores. Esto, a su vez, puede haber allanado el camino para tipos de abstraccin ms conceptuales, como la metfora.

Qu nos dice todo esto de la autoconciencia? Propongo que la autoconciencia es sencillamente la utilizacin de las neuronas espejo para mirarme a m mismo como si otra persona me estuviera mirando (y la palabra a mabarca tambin algunos de mis procesos cerebrales). El mecanismo de la neurona espejo, el mismo algoritmo, que originalmente evolucion para ayudarnos a adoptar el punto de vista de otra persona se dio la vuelta para que mirramos a nuestro propio yo. En esto se basa, esencialmente, cosas como la introspeccin. Tal vez no sea casualidad que digamos estoy reflexionandocuando queremos decir que somos conscientes de nuestro propio pensamiento. En otras palabras, la capacidad de volvernos hacia nuestro interior para introspeccionarnos o reflexionar tal vez sea una especie de extensin metafrica de la capacidad de las neuronas espejo de leer otras mentes. A menudo se acepta tcitamente que la capacidad exclusivamente humana de construir una teora de otras menteso TOM(el ver el mundo desde el punto de vista del otro; la lectura del pensamiento, imaginarse lo que est tramando alguien, etc.) tiene que venir despus de un sentido del yo preexistente. Yo sostengo que es cierto justo lo contrario: la TOM evolucion primero en respuesta a unas necesidades sociales y posteriormente, como un extra imprevisto, vino la capacidad de introspeccionar nuestros propios pensamientos e intenciones. No pretendo dar a entender que estas ideas mas sean de una gran originalidad; forman parte del zeitgeist de nuestros das. Cualquier novedad se deriva de la manera en la que yo voy a reunir las pruebas extrayndolas de la fisiologa y de nuestra propia labor en neurologa. Ntese que no estoy sosteniendo que las neuronas espejo sean suficientes para la emergencia del yo; slo digo que deben haber desempeado un papel crucial. (En caso contrario, los monos tendran conciencia de s mismos, lo cual no es el caso.) Tal vez estas neuronas tengan que alcanzar un cierto nivel crtico de sofisticacin que les permite basarse en funciones ms antiguas (TOM) y vincularse a determinados circuitos del cerebro, en especial el rea de Wernicke (de comprensin del lenguaje) y partes del lbulo frontal.

Hay otras predicciones a partir de la teora del yo de las neuronas espejo? Habiendo descubierto que los nios autistas padecen deficiencias en sus neuronas espejo y tienen una TOM asimismo deficiente, aventuramos la prediccin de que tambin tienen un sentido deficiente de s mismos (TMM) y dificultades de introspeccin. Lo mismo podra valer para otros desrdenes neurolgicos; los daos en la unin entre el lbulo parietal inferior y la circunvolucin angular (que se sabe que contiene neuronas espejo) tambin sera de esperar que diera lugar a una deficiencia en ciertos aspectos de la autoconciencia. (Por cierto que la prueba del espejo de Gallup, que consiste en que el sujeto se quita una mancha de pintura de la cara mirndose en el espejo, no es una prueba adecuada de autoconciencia, aunque se la anuncia como tal. Nos hemos encontrado con pacientes que mantienen con vehemencia que su reflejo en el espejo es otra persona y que, sin embargo, pasan la prueba de Gallup!)

Se ha demostrado recientemente que si a un paciente humano consciente y despierto se le estimula el lbulo parietal durante la neurociruga, a veces tiene una experiencia fuera del cuerpo, como si fuera un ente separado que observa su propio cuerpo desde arriba, cerca del techo. Sugiero que esto se debe a una disfuncin del sistema de neuronas espejo en la unin parieto-occipital originada por el electrodo de estimulacin. Normalmente, estas neuronas se activan cuando adoptan de forma temporal el punto de vista de otra persona de nuestro cuerpo y mente (como se ha explicado anteriormente en este ensayo). Pero siempre somos conscientes de que estamos haciendo esto, en parte porque hay otras seales (tanto sensoriales como de comando/referencia) que nos dicen que no nos estamos saliendo literalmente de nuestro cuerpo. (Tambin puede haber mecanismos inhibidores frontales que impiden que imitemos involuntariamente a otra persona que nos mira.) Si el electrodo de estimulacin altera estos mecanismos relacionados con la neuronas espejo, el resultado neto sera una experiencia fuera del cuerpo. Hace unos aos examinamos a un paciente con un sndrome llamado anosognosia que tena una lesin en su lbulo parietal derecho y negaba con vehemencia la parlisis. Es llamativo que el paciente tambin negaba la parlisis de otro paciente que estaba sentado en una silla de ruedas a su lado! (y que no consegua mover el brazo siguiendo la indicacin del mdico.) Aqu tenemos una vez ms pruebas de que dos aspectos del yo aparentemente contradictorios (la individuacin y intimidad, frente a la reciprocidad social) se pueden complementar mutuamente y tener su origen en el mismo mecanismo neural, las neuronas espejo. Como las dos caras de una cinta de Moebius, realmente son lo mismo, aunque ante una inspeccin local parezcan ser fundamentalmente diferentes.

Hemos resuelto el problema del yo? Obviamente, no; apenas hemos rascado la superficie. Pero confiamos en haber allanado el camino hacia unos futuros modelos y estudios empricos sobre la naturaleza del yo, un problema que a los filsofos se les resiste, a pesar de que llevan tres mil aos esforzndose por resolverlos. De ah que seamos optimistas en cuanto al futuro de la investigacin sobre el cerebro, sobre todo cuando se trata de resolver lo que se puede considerar el mayor rompecabezas de la ciencia.

Fuente: http://www.edge.org/3rd_culture/ramachandran07/ramachandran07_index.html

V. S. Ramachandran es neurocientfico y director del Centro del Cerebro y la Cognicin de la Universidad de California en San Diego; es autor de A Brief Tour of Human Consciousness y coautor de Phantoms in the Brain.

Anah Seri es miembro de Rebelin.



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