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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2007

El apoyo a las campaas de "ropa limpia" no es tan fcil como seleccionar la marca "correcta" al comprar
Preocupndose por las fbricas explotadoras

Mark Engler
Rebelin


Cuando uno se enfrenta a la realidad de que gran parte de nuestro atuendo se produce bajo horribles condiciones de trabajo, la primera pregunta que muchos consumidores se hacen es: Cmo puedo comprar ropa que no se haga en fbricas donde se explota a los trabajadores?

La pregunta es mucho ms difcil de lo que parece a simple vista. Aunque indudablemente refleja un admirable deseo por parte de los compradores de ser parte de la solucin a un irritante problema, llega con problemas propios -y est en la raz de una gran divisin entre los activistas. Muchos empresarios del "comercio justo" quieren responder a los consumidores brindando una lista de productos alternativos producidos ticamente. Sin embargo, veteranos promotores de campaas en contra de las fbricas donde se explota a los trabajadores no solo son escpticos acerca de si existen realmente ropas lo suficientemente limpias como para merecer la etiqueta de "sin problemas", sino que tambin se preguntan si la bsqueda para comprar la marca correcta puede ser suficiente para crear el cambio.

"Yo digo a la gente que esa no es la pregunta adecuada", dice Martin Hearson, coordinador de campaa de la organizacin britnica Trabajadores Detrs de la Etiqueta. "Debido a que los problemas son estructurales y se aplican de manera general, necesitamos involucrar a la industria en su conjunto. La pregunta adecuada es: 'Cmo puedo persuadir a las compaas a que hagan ms por mejorar las condiciones de los trabajadores?' No se trata de la marca en particular de los pantalones que uno compra".

"Si creemos que solamente votar con nuestros dlares es la solucin, es una respuesta muy fcil para la gente -una respuesta que puede en realidad provocar ms pasividad", agrega Bob Jeffcott, de la Red de Solidaridad Maquila con sede en Toronto, "Si yo compro ropa que tiene algn tipo de etiqueta que dice que se ha fabricado en condiciones decentes, puedo sentirme satisfecho conmigo mismo y no tengo que hacer nada ms. Bueno, esperamos que la gente haga algo ms que salir de compras".


Los gigantes corporativos en la mira


Durante la ltima dcada el movimiento en contra de las fbricas donde explotan a los trabajadores ha tenido xito en provocar conciencia acerca de las condiciones explotadoras de trabajo en la industria del vestir. Al hacerlo, ha descubierto algunas verdades incmodas acerca de nuestra economa global. Anteriormente, en la dcada de 1990, el movimiento cautiv a los consumidores con campaas muy visibles en las que presentaban a trabajadores explotados, generalmente en el Sur global, que producan artculos para corporaciones como Nike, Levi's y Gap. En realidad no se seleccionaron las marcas importantes porque su prctica fuera dramticamente peor que sus competidores de marcas desconocidas (que a menudo utilizaban a los mismos suministradores). La razn era que los activistas realizaban campaas contra los gigantes corporativos porque las compaas cuidaban celosamente su imagen de marca y por lo tanto eran susceptibles a denuncias en los medios.

En gran medida la estrategia funcion: los principales actores en la industria de confecciones, los cuales durante aos negaron las condiciones de explotacin, desde entonces se han visto obligados a aceptar que existen problemas y a unirse a iniciativas destinadas a mejorar los salarios y las condiciones de trabajo. Sin embargo, a medida que evolucionan las campaas de activistas para mejorar el monitoreo de fbricas y para apoyar la organizacin de los trabajadores, algunas ideas equivocadas permanecen en el pblico.

Una idea equivocada es que el problema de la explotacin puede ser evitado con no comprar unas pocas marcas importantes. Como seala Hearson: "Ya no se trata de los grandes abusadores. Ahora el caso es de movilizar a toda la industria. Las dificultades son estructurales". En vez de tratar de lograr un nivel de pureza en sus compras personales, l argumenta que los consumidores tienen que presionar a las compaas y a los grandes compradores, como las universidades, para que hagan ms esfuerzos concertados para elevar las normas -por ejemplo, participando en iniciativas como la Iniciativa tica de Comercio, en el Reino Unido, y el Consorcio de Derechos de los Trabajadores, en EE.UU. Como un importante aspecto de esto, las corporaciones deben comprometerse a ayudar a sus empleados a mejorar fbricas deficientes, en vez de abandonarlas cuando se reportan los abusos. "Tenemos que reconocer que una compaa que est desempendose bien en este asunto necesariamente no est libre de explotacin", dice Hearson. "Se trata de la que reconoce el problema y se une a grupos de trabajadores y otros interesados. Si queremos mejoras en toda la industria, no va a suceder de la noche a la maana".

Tradicionalmente el movimiento en contra de fbricas explotadoras y el movimiento por un comercio justo tienden a operar en distintos campos. Los activistas de las fbricas trabajaron para movilizar la accin colectiva en sus batallas contra las marcas, Mientras tanto, los del comercio justo se dedicaron a forjar lazos directos entre consumidores -ms notablemente en Europa-y productores de caf y bananas en el Sur global. Su objetivo fue dar a los consumidores la capacidad de "votar" a favor de un precio justo para los pequeos agricultores.

En aos reciente los dos movimientos se han acercado a medida que un nmero creciente de iniciativas han intentado suministrar opciones de confecciones "libres de explotacin". Desafortunadamente, las complejidades de la industria de las confecciones han garantizado que los resultados no hayan sido uniformemente dignos de encomio.


Detrs de la etiqueta "libre de explotacin"


Pocos dudaran de que marcas "libres de explotacin" como la britnica Ethical Threads o la holandesa Kuyichi tengan buenas intenciones al promover la ropa tica. Pero dado que el monitoreo independiente y creble de fbricas ha demostrado ser notoriamente difcil para las compaas principales, los observadores contrarios a la explotacin aseguran que las etiquetas alternativas no pueden probar que las condiciones en sus fbricas cumplen los parmetros. "En la mayora de los casos", asegura un informe de la Red de Solidaridad Maquila, "estas iniciativas carecen de normas laborales claras y crebles, criterios de certificacin o programas de monitoreo o verificacin" que los activistas han exigido a las marcas mayores.

En Estados Unidos, el fabricante "libre de explotacin" American Apparel ha sido blanco de los ataques de una amplia gama de crticos -que van desde los activistas que denuncian como "sexismo gratuito" sus anuncios que presentan a vendedores de tiendas en poses provocativas hasta sindicatos que argumentan que la aseveracin de la compaa de que es "pionera de las normas de responsabilidad social en la industria" est basada ms en un truco publicitario que en el respeto por los trabajadores. La compaa fabrica sus productos en una planta de Los Angeles, paga salarios muy por encima del mnimo y ofrece beneficios a sus empleados. Pero los trabajadores dicen que sus esfuerzos por formar un sindicato en el 2003 se enfrent a una dura resistencia. Stephen Wishart, representante del sindicato nacional de los trabajadores de confecciones, escribi que "por medio de la intimidacin, interrogatorios y amenazas de cerrar la instalacin, American Apparel cre una atmsfera de temor que rpidamente enfri los intentos de los trabajadores por organizarse".

Cuando ms detallistas importantes comienzan a ofrecer lneas de productos "libres de explotacin" junto con otras confecciones, otros problemas pueden surgir. En Gran Bretaa, la Fundacin Fairtrade (Comerciojusto) ofreci recientemente a las compaas una oportunidad para vender confecciones de algodn cerificado como "Fairtrade". Detallistas como Marks & Spencer y Topshop respondieron con entusiasmo y aprovecharon la oportunidad para beneficiarse de la publicidad positiva por su participacin en la iniciativa.

El problema, segn sealan grupos anti-explotacin, es que la marca Fairtrade promete solo que el algodn en las confecciones es producido de una forma justa. Aunque la Fundacin Fairtrade monitoree eficazmente las condiciones de los cosecheros de algodn --por s misma una tarea difcil--, no hay garanta de que los trabajadores no sean explotados en otras etapas del proceso de produccin. Los consumidores que piensan que estn seleccionando un producto ticamente limpio pudieran estar comprando en realidad ropas cosidas con trabajo infantil o terminadas en una fbrica peligrosamente sobrecalentada. Es ms, al mismo tiempo que Topshop anunciaba su decisin de vender productos hechos con algodn Fairtrade, Trabajo Detrs de la Etiqueta estaba investigando acusaciones de supresin del sindicato en una planta de Camboya que fabrica ropa para el minorista.


No hay respuestas fciles


"Seamos claros: la gente que trata de comprar productos ticos est haciendo algo bueno", explica Hearson. "El problema es que yo pienso que los promotores de comercio justo reconocen que existe un mercado -que hay un vaco-y que ellos pueden estar muy dedicados a llenar ese vaco. Pero puede que no estemos listos an para llenar ese vaco. Los sistemas de fuentes y produccin ticas no existen aun. Llevar mucho tiempo desarrollarlos".

"Creo que la opcin de comercio justo ciertamente debe ser explorada", dice Jeffcott. "La clave es que las organizaciones laborales y los grupos anti-explotacin deben estar implicados si va a existir un proceso para determinar lo que constituye el comercio justo -especialmente en un sector complicado como el de confecciones.

"El comercio justo puede crear algunos importantes nichos en el Mercado, y esos con el tiempo pueden convertirse en modelos para las grandes marcas y los grandes detallistas. Pero hasta entonces el movimiento anti-explotacin tendr que mantener la presin para cambiar las prcticas en la industria en su conjunto. Eso significa alentar a la gente para que enfrente la dura realidad, no para que se conforme con respuestas fciles".

-- Mark Engler, escritor que reside en la Ciudad de Nueva York, es analista de Foreign Policy In Focus. Se le puede contactar por medio del sitio web http://www.DemocracyUprising.com.

Traducido por Progreso Semanal.

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