Portada :: Otro mundo es posible :: VII Foro Social Mundial (Nairobi, Enero 2007)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-01-2007

Foro Social Mundial
El altermundismo camina por Amrica Latina

Gustavo Gonzlez
IPS


Las investiduras presidenciales del ex guerrillero Daniel Ortega en Nicaragua y del izquierdista Rafael Correa en Ecuador son, en vsperas del sptimo Foro Social Mundial (FSM), una grfica ilustracin de profundos cambios polticos en una Amrica Latina que quiere apostar al altermundismo.

Amrica Latina es hoy la regin que ms se asoma a la proclama emblemtica del FSM, de "otro mundo es posible", a la luz de la oleada de pronunciamientos electorales que en 2006 pusieron en tela de juicio a la llamada globalizacin neoliberal y a la hegemona estadounidense.

Sin embargo, a la hora de proyectar estas transformaciones en trminos de un mayor protagonismo poltico de los movimientos sociales, los anlisis se desplazan en un vasto campo donde toman la palabra tanto los escpticos como los entusiastas, que a menudo se ubican interesadamente en una u otra posicin.

Las delegaciones latinoamericanas sern probablemente las menos numerosas entre los 150.000 activistas que, segn se espera, llegarn desde ms de un centenar de pases a Nairobi entre los das 20 y 25 de este mes, en lo que ser la primera versin del FSM en una sede africana.

La distancia y los costos para llegar a la capital de Kenya impedirn que organizaciones no gubernamentales y otros grupos representativos de la sociedad civil latinoamericana participen con un nmero alto de delegados a este sptimo encuentro nacido como alternativa al Foro de Davos, la cita anual de los grandes poderes empresariales y polticos en esa localidad de Suiza.

No cabe duda, empero, que Amrica Latina ser citada con frecuencia en Nairobi como ejemplo concreto de una resistencia popular al modelo unipolar que se abri paso en el mundo a comienzos de los aos 90, tras el fin de la Guerra Fra, basado en el libre comercio a ultranza y en los equilibrios fiscales como frmula mgica de la gestin econmica.

Entre los eventos polticos del ltimo ao, la reeleccin del derechista lvaro Uribe en Colombia, y el controvertido triunfo en Mxico del conservador Felipe Caldern, representaron victorias de candidatos afines al gobierno estadounidense de George W. Bush.

Washington pudo alegrarse tambin de la derrota del nacionalista Ollanta Humala en Per a manos del socialdemcrata Alan Garca, quien, sin embargo, puede reclamar un sitial en el amplio mapa regional de la centroizquierda.

Correa y Ortega cerraron un ao que vio, adems de las reelecciones de Hugo Chvez en Venezuela y del izquierdista Luiz Incio Lula da Silva en Brasil, los triunfos de la socialista Michelle Bachelet en Chile sobre el empresarios derechista Sebastin Piera, as como la instalacin del gobierno del lder indgena Evo Morales en Bolivia.

Tambin en Hait, el pas ms pobre de la regin, la victoria a comienzos de ao de Ren Prval en las elecciones presidenciales fue un traspi para Bush, cuyo gobierno propici en febrero de 2004 el golpe que derroc al mandatario constitucional Jean-Bertrand Aristide.

Marcadamente centroizquierdista, el mapa sudamericano incluye desde 2005 el gobierno de Tabar Vzquez en Uruguay y desde 2004 el de Nstor Kirchner en Argentina, mientras en Paraguay el ex obispo Fernando Lugo, admirador de Chvez, se perfila como candidato con posibilidades para las presidenciales de 2008.

Convertido en lder de un movimiento hacia el "socialismo del siglo XXI", el presidente venezolano sum a Ortega y Correa a su propuesta de la Alternativa Bolivariana de las Amricas (ALBA), rplica a la Iniciativa para las Amricas, lanzada en 1990 por el entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush, padre del actual mandatario.

El ALBA cuenta tambin con las adhesiones de los presidentes Fidel Castro, de Cuba, y Morales, de Bolivia, mientras representantes de la llamada "izquierda pragmtica", como Lula da Silva, contribuyeron a enterrar el ALCA (rea de Libre Comercio de las Amricas), proyecto insignia de la poltica de Washington hacia la regin desde los aos 90.

Ms all de los esquemas que sitan a Lula, Bachelet y Vzquez como expresiones de una "izquierda pragmtica" contra la "izquierda radical", personificada en Chvez, Morales y ahora Correa, predomina en casi todos los gobiernos la confrontacin con el Fondo Monetario Internacional, como lo atestiguan los presidentes de Brasil y Argentina.

Se ha hecho recurrente, a la vez, denostar a Chvez, Morales y Kirchner como portaestandartes de un "neopopulismo", pero segn el politlogo e historiador francs Eric Toussaint, es Lula quien aplica polticas asistencialistas hacia los pobres que lo hacen ms populista que su homlogo venezolano.

El creciente giro a la izquierda de Amrica latina est convirtiendo nuevamente a la regin en un rico laboratorio de experimentos sociales y polticos, donde los anlisis de los expertos, sobre todo europeos, se desbandan en un amplio abanico que no termina de aclarar el papel que estn desempeando los movimientos de la sociedad civil.

El caso de Chvez es prototpico de estas mltiples visiones. Hay quienes lo llaman "caudillo igualitario" y elogian al oficialista Movimiento 13 de Abril como motor de iniciativas de participacin popular mediante experiencias locales de control del agua potable, autoconstruccin de viviendas, dotacin de servicios bsicos e impulso a la reforma agraria.

Pero del mismo modo, el lder venezolano es visto como un "caudillo personalista", que al tiempo de radicalizar la revolucin bolivariana con la estatizacin de empresas estratgicas cae en la tentacin de la "reeleccin indefinida" y del partido nico, lo cual lo acerca ms al fracasado burocratismo del "comunismo del siglo XX" que al "socialismo del siglo XXI".

En vsperas de la reeleccin de Lula, los italianos Toni Negri y Giuseppe Cocco, tericos de los "movimientos sociales alternativistas", criticaban en declaraciones al diario argentino Pgina 12 los "colores exageradamente nacionales" de los gobiernos de Chvez y de Morales.

Elogiaron, en cambio, a los gobiernos de Brasil y de Argentina por asumir una postura responsable de confrontacin con el FMI y el Club de Pars, la instancia que coordina los sistemas gubernamentales de endeudamiento externo, y por propiciar desarrollos del movimiento social en las reas del sindicalismo y los derechos humanos.

Para Negri y Cocco, es deseable una convergencia de los dos mayores pases sudamericanos, y en especial de Brasil, hacia el ALBA, donde Lula "se nutra de las iniciativas bolivarianas", al tiempo que "los colores exageradamente nacionales de una gran experiencia como la de Chvez, y tal vez de la de Evo (Morales) se destian".

La interlocucin de los nuevos gobiernos de izquierda con los movimientos sociales no es fcil, como lo demuestran los sesgos regionales y localistas de los conflictos que enfrenta Morales en Bolivia o el persistente movimiento por la democratizacin de la enseanza que desafa permanentemente a Bachelet en Chile.

Por el momento, cabe concluir que la globalizacin neoliberal est enfrentando oposiciones firmes en Amrica Latina en cuestiones de macroeconoma, que recogen demandas del movimiento altermundista, como el cuestionamiento al libre comercio y la revisin del endeudamiento externo.

Como bien lo dijo Corea en su investidura como nuevo presidente de Ecuador el lunes "la noche neoliberal comenz a quedar atrs", resta ahora, como desafo, que el amanecer pertenezca a los movimientos sociales.


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