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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2007

Los dividendos de la escalada
Por qu Estados Unidos no se va

Ismael Hossein-Zadeh
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El complejo militar industrial hace que los gastos militares sean impulsados no por necesidades nacionales de seguridad sino por una red de fabricantes de armas, cabilderos y funcionarios elegidos.

- Dwight D. Eisenhower

Hay slo dos cosas por las que deberamos combatir. Una es la defensa de nuestros hogares y la otra la Declaracin de Derechos. La guerra por cualquier otro motivo nos es otra cosa que un chanchullo.

- General Smedley D. Butler

Ni el Grupo de Estudio sobre Iraq ni otros crticos de la guerra de Iraq en los crculos gobernantes llaman a la retirada de las tropas de USA de ese pas. En la medida en la que el Grupo de Estudio o el nuevo Congreso pretenden inyectar un cierto realismo en la poltica hacia Iraq, esas modificaciones proyectadas no parecen representar ms que un cambio de los conductores de la mquina blica de USA sin cambiar su destino, o sus objetivos: el control de las polticas de Iraq en lo poltico y econmico.

A la luz del hecho de que a estas alturas casi todas las facciones de los crculos gobernantes, incluyendo a la Casa Blanca y a los belicistas neoconservadores, reconocen el fracaso de la guerra de Iraq, por qu, entonces, se niegan a la idea de retirar a las tropas de ese pas?

Tal vez el camino ms corto para hallar una respuesta relativamente satisfactoria sea rastrear el dinero. El hecho es que no todos pierden en Iraq. Por cierto, aunque las guerras preferidas del gobierno de Bush han llevado muerte, destruccin y desastre innecesarios a millones, incluyendo a muchos en USA, tambin han resultado en fortunas y prosperidad para los que se benefician con la guerra. En el centro de la renuencia a retirarse de Iraq est la resistencia de los aprovechados de renunciar a ms fortunas y despojos de la guerra.

Los contratistas del Pentgono constituyen la abrumadora mayora de estos aprovechados. Incluyen no slo a los gigantescos contratistas fabricantes como: Lockheed Martin, Northrop Grumman y Boeing, sino a una compleja maraa de ms de 100.000 contratistas y sub-contratistas de servicios como ser ejrcitos privados o corporaciones de la seguridad y firmas de reconstruccin. [1] Estos contratistas de la deconstruccin y de la reconstruccin, cuyas ganancias provienen sobre todo del tesoro de USA, se han beneficiado esplndidamente con las guerras preferidas del gobierno Bush.

Un proverbio con una larga tradicin sostiene que las guerras en el extranjero son a menudo prolongaciones de las guerras en el interior. Consecuentemente, las recientes guerras de USA en el exterior parecen ser en gran parte reflejos de luchas internas por los recursos nacionales, o las finanzas pblicas: oponentes de los gastos sociales utilizan el creciente presupuesto del Pentgono (en combinacin con drsticas reducciones de impuestos para los ricos) como una manera cnica y tortuosa de redistribuir el ingreso nacional favoreciendo a los acaudalados. Como esta combinacin de crecientes gastos militares y de decrecientes obligaciones tributarias de los ricos crea amplias brechas en el presupuesto federal y justifica el recorte de gastos pblicos no-militares una poltica sutil e insidiosa de invertir las reformas del Nuevo Trato que, a propsito, comenz bajo el presidente Ronald Reagan.

Mientras tanto, el pueblo de USA es desviado a una va muerta en un debate sobre las tristes consecuencias de una retirada prematura de las tropas de USA de Iraq: el ulterior deterioro de la encarnizada guerra civil, la disolucin de la joven democracia, el resultante serio golpe al poder y prestigio de USA, y cosas parecidas.

Semejantes preocupaciones son secundarias para el floreciente negocio de los especuladores con la guerra y, de modo ms general, para el atractivo o las perspectivas de controlar la poltica y la economa de Iraq. Poderosos beneficiarios de los dividendos de la guerra, que a menudo son indistinguibles de los que deciden la poltica e instaron a la invasin de Iraq, se han estado embolsando cientos de miles de millones de dlares gracias a la guerra. Ms que nada, la busca y la salvaguardia de estos generosos despojos de la guerra mantienen a las tropas de USA en Iraq.

(Como muchos otros investigadores y escritores discuten extensivamente el papel del petrleo, me concentrar aqu en el papel de los contratistas del Pentgono, tanto como una importante fuerza impulsora de la guerra contra Iraq y como un obstculo importante al modo de retirarse de ese pas.)

El alza de las fortunas de los principales contratistas del Pentgono puede ser medida en parte por el aumento del presupuesto del Pentgono desde que el presidente George W. Bush lleg a la Casa Blanca: ha crecido ms de un 50%, desde unos 300.000 millones de dlares en el ao 2001 a casi 455.000 millones en 2007. (Estas cifras no incluyen el presupuesto de Seguridad Interior, que es de 33.000 millones de dlares slo para el ao fiscal 2007, y los costes de las guerras en Iraq y Afganistn que se acercan rpidamente a los 400.000 millones de dlares.)

Los principales beneficiarios de esta lluvia de dinero han sido los grandes contratistas del Pentgono. Por ejemplo, un estudio en 2004 del Centro para Integridad Pblica revel que, para el perodo entre 1998 y 2003, un uno por ciento de los mayores contratistas obtuvo un 80% de los dlares de los contratos de la defensa. Los diez principales obtuvieron un 38% de todo el dinero. Lockheed Martin coron la lista con 94.000 millones, seguido por Northrop Grumman y General Dynamics con casi 34.000 millones cada uno. [2]

Los fantsticos rendimientos de estos conglomerados de armamentos se han reflejado en el continuo aumento del valor de sus acciones o valores en Wall Street: Las acciones de las compaas de la defensa de USA, que se han casi triplicado desde el comienzo de la ocupacin de Iraq, no muestran seales de desaceleracin A todas las compaas de la defensa con muy pocas excepciones les ha ido extremadamente bien, la mayora ha tenido un crecimiento de sus utilidades de ms de un 10%... El sentimiento de que los fabricantes de barcos, aviones y armas recin inician su progreso ha impulsado las acciones de los principales contratistas del Pentgono: Lockheed Martin Corp., Northrop Grumman Corp., y General Dynamics Corp. a niveles nunca vistos [3]

Los principales beneficiarios de los dividendos de la guerra incluyen no slo a los gigantescos contratistas industriales como Northrop Grumman y Lockheed Martin, sino a toda una multitud de otros contratistas de servicios generados por la guerra que se han multiplicado alrededor del Pentgono y del aparato de la Seguridad Interior a fin de aprovechar la bonanza de gastos del Pentgono.

Una industria altamente rentable y de crecimiento rpido que se ha desarrollado por la tendencia del Pentgono de derramar dinero del contribuyente sobre contratistas privados, se basa en su creciente prctica de subcontratar muchos de los servicios militares tradicionales a negocios privados. En 1984, casi dos tercios del presupuesto de contratacin [del Pentgono] fueron gastados en productos ms que en servicios En el ao fiscal 2003, un 56% de los contratos del Departamento de Defensa pag por servicios en lugar de bienes.

Y lo que es ms, estos servicios no se limitan a las tareas y responsabilidades relativamente simples o de rutina como ser los servicios de alimentacin y de sanidad, o el mantenimiento de edificios. Ms importante es que incluyen contratos para servicios que son altamente complejos, estratgicos por naturaleza, y que se aproximan considerablemente a funciones cruciales que por buenos motivos el gobierno sola realizar por s mismo. El Pentgono incluso ha empleado contratistas para asesorarlo en el empleo de contratistas. [4]

La contratacin de seguridad privada, una industria lucrativa y en rpido crecimiento, es un buen ejemplo de la poltica de subcontratacin del Pentgono. Estos contratistas operan en la periferia de la poltica extranjera de USA entrenando a fuerzas de seguridad extranjeras, o combatiendo el terrorismo. A menudo estas corporaciones militares privadas son formadas por personal retirado de las Fuerzas Especiales para mercadear su pericia militar al Pentgono, el Departamento de Estado, la CIA, o gobiernos extranjeros.

Por ejemplo, MPRI, una de las ms grandes y ms activas de estas firmas, que ha entrenado a militares en todo el mundo bajo contrato del Pentgono, fue fundada por el ex Jefe del Estado Mayor del Ejrcito Carl Vuono y otros siete generales en retiro. Las fortunas de estos contratistas del entrenamiento militar, o compaas mercenarias de nuestros das, como las de los fabricantes de equipamientos militares, han aumentado vertiginosamente, gracias al aumento del belicismo y del militarismo bajo el presidente George W. Bush. Por ejemplo: El precio por accin de los valores en L3 Communications, que es duea de MPRI, se ha ms que duplicado. [5]

Aunque los contratistas industriales de Pentgono tales como Lockheed Martin hacen fortunas mediante la produccin de medios de muerte y destruccin, tambin crean oportunidades de ganancias para contratistas de servicios como Halliburton, que siguen como buitres las columnas de humo de la deconstruccin y se establecen para la reconstruccin.

Por ejemplo, en el mismo mes (octubre de 2006) en el que las fuerzas de USA perdieron una cantidad rcord de soldados en Iraq, y los ciudadanos iraques perdieron muchos ms, Halliburton anunci que sus ingresos del tercer trimestre haban aumentado en un 19% a 5.800 millones de dlares. Esto llev a Dave Lesar, presidente, y director general de la compaa, a declarar: ste fue un trimestre excepcional para Halliburton."

Jeff Tilley, analista que realiza investigacin para Halliburton, tambin seal: Iraq fue mejor de lo esperado En general, no hay nada que se pueda realmente cuestionar o provocar escepticismo. Considero que los resultados son muy buenos.

Esto llev a numerosos crticos a sealar con desprecio que cuando, aproximadamente al mismo tiempo, el vicepresidente Dick Cheney dijo a Rush Limbaugh que: si considera la situacin general, [en Iraq] les va notablemente bien, debe haber estado hablando de Halliburton. [6]

Los contratistas de servicios y de la reconstruccin son frecuentemente llamados mafias de la reconstruccin no slo porque obtienen contratos generosos y a menudo sin licitacin de sus cmplices que deciden la poltica, sino porque habitualmente eluden sus contratos y escatiman en lo que prometieron cumplir. Por ejemplo, un informe de investigacin en el terreno de Iraq, auspiciado por el Instituto de Estudios del Sur intitulado Nueva investigacin revela timo de la reconstruccin, mostr que a pesar del gasto de miles de millones de dlares, piezas esenciales de las plantas de infraestructura elctrica de Iraq, centrales telefnicas, y sistemas de alcantarillado y de saneamiento o no han sido reparados, o han sido arreglados tan mal que no funcionan.

El informe, realizado por Pratap Chatterjee y Herbert Docena y presentado en la publicacin del Instituto, Southern Exposure, revel adems que el gigantesco contratista del Pentgono, Bechtel, ha recibido decenas de millones para reparar escuelas iraques. Pero muchas no han sido tocadas, y varias escuelas que Bechtel pretende haber reparado estn en ruinas. Una escuela reparada estaba inundada por aguas residuales estancadas.

El informe tambin mostr que de un contrato de reconstruccin por 2.200 millones de dlares con Halliburton, la compaa gast slo un 10% en necesidades comunitarias el resto fue utilizado para dar servicio a soldados de USA y reconstruir oleoductos. Halliburton tambin gast ms de 40 millones de dlares en la fallida bsqueda de armas de destruccin masiva. [7]

Los despojos de la guerra y la devastacin de Iraq han sido tan atractivos que muchsimos especuladores con la guerra se han establecido en ese pas a fin de participar en el botn: Hay unos 100.000 contratistas gubernamentales operando en Iraq, sin contar a los sub-contratistas, un total que se aproxima al tamao de la fuerza militar de USA en ese pas, segn el primer censo de los militares de la creciente poblacin de civiles que operan en el campo de batalla, inform The Washington Post en su edicin del 5 de diciembre de 2006.

El informe, preparado por Renae Merle, seala adems: Fuera de unos 140.000 soldados de USA, Iraq est repleto ahora de una mezcolanza de contratistas. DynCorp International tiene unos 1.500 empleados en Iraq, incluyendo a 700 que ayudan a entrenar a la fuerza policial. Blackwater USA tiene ms de 1.000 empleados en el pas, casi todos proveyendo seguridad privada MPRI, unidad de L-3 Communications, tiene unos 500 empleados que trabajan en 12 contratos, incluyendo el suministro de consejeros en el Ministerio Iraqu de Defensa para planificacin estratgica, preparacin del presupuesto y establecimiento de su oficina de asuntos pblicos. Titan, otra divisin de L-3 tiene 6,500 lingistas en el pas."[8]

Que poderosos beneficiarios de los dividendos de la guerra florezcan en una atmsfera de guerra y de convulsin internacional no debiera ser una sorpresa para nadie. Lo que sorprende es que, en el contexto de las recientes guerras preferidas de USA, esos beneficiarios tambin hayan adquirido el poder de promover guerras, a menudo fabricando amenazas externas a nuestro inters nacional. En otras palabras, beneficiarios de la guerra motivados por las ganancias tambin se han convertido en generadores de guerras, o contribuidores a la generacin de guerras. [9]

Lo que sigue es un ejemplo de semejantes relaciones sucias entre los negocios y la poltica, como lo informan Walter F. Roche y Ken Silverstein en un artculo del 14 de julio de 2004 en Los Angeles Times intitulado: Propugnadores de la guerra se benefician ahora con la reconstruccin de Iraq.

o El ex director de la CIA, R. James Woolsey, es un destacado ejemplo del fenmeno, al mezclar sus intereses comerciales con lo que pretende son los intereses estratgicos del pas.

o Neil Livingstone, ex auxiliar del Senado que ha servido como consejero del Pentgono y del Departamento de Estado hizo repetidos llamados pblicos por el derrocamiento de Husein. Dirige una firma basada en Washington, GlobalOptions, Inc. que suministra contactos y servicios de consultora a compaas que hacen negocios en Iraq.

o Randy Scheunemann, un ex consejero de Rumsfeld que ayud a redactar la Ley de Liberacin de Iraq de 1998 autorizando 98 millones de dlares en ayuda de USA a grupos de exiliados iraques. Fue el presidente fundador del Comit por la Liberacin de Iraq. Ahora ayuda a antiguos Estados del bloque sovitico a conseguir negocios en ese pas.

o Margaret Bartel, que control dinero federal canalizado al grupo en exilio de Chalabi, el Congreso Nacional Iraqu, incluyendo fondos para su programa de inteligencia previo a la guerra sobre las presuntas armas de destruccin masiva de Husein. Ahora dirige una firma de consultora en el rea de Washington que ayuda a potenciales inversionistas a encontrar socios iraques.

o K. Riva Levinson, cabildera y especialista de relaciones pblicas de Washington recibi fondos federales para estimular el apoyo previo a la guerra para el Congreso Nacional Iraqu. Tiene lazos estrechos con Bartel y ahora ayuda a compaas a abrir puertas en Iraq, en parte mediante sus contactos con el Congreso Nacional Iraqu.

o Joe M. Allbaugh, que dirigi la campaa del presidente Bush en 2000 para la Casa Blanca y despus dirigi la Agencia Federal de Administracin de Emergencias [FEMA] y Edward Rogers Jr., asistente del primer presidente Bush ayudaron recientemente a establecer New Bridge Strategies and Diligence, LLC para promover negocios en el Iraq de la posguerra. [10]

Son poderosos indicadores de que estas relaciones dudosas representan ms que simples casos de ejemplos espordicos o inconexos de algunos elementos inescrupulosos o pillastres. La evidencia muestra que contratos para la reconstruccin Iraq fueron elaborados mucho antes de que comenzara la invasin y la deconstruccin de ese pas. En un fascinante informe para la revista The Nation intitulado El auge del capitalismo del desastre, Naomi Klein describe tales artilugios para la reconstruccin proyectados de largo, como sigue:

El verano pasado, en el respiro de la siesta meditica de agosto, la doctrina de la guerra preventiva del gobierno Bush dio un importante salto adelante. El 5 de agosto de 2004, la Casa Blanca cre la Oficina del Coordinador de Reconstruccin y Estabilizacin, dirigida por el ex embajador de USA en Ucrania, Carlos Pascual. Su mandato es preparar detallados planes post-conflicto para hasta veinticinco pases que no se encuentran, todava, en conflicto. Segn Pascual, tambin podr coordinar tres operaciones de reconstruccin integral en diferentes pases al mismo tiempo, cada una de una duracin de entre cinco y siete aos [11]

Esto nos da una idea de las verdaderas razones o fuerzas que estn tras las guerras preventivas del gobierno de Bush. Como dice Klein: Un gobierno dedicado a la perpetua deconstruccin preventiva tiene ahora una oficina permanente de reconstruccin preventiva perpetua. Klein tambin documenta cmo (a travs de la oficina de Pascual) los contratistas prepararon planes de reconstruccin en estrecha colaboracin con varias agencias del gobierno y cmo, a veces, los contratos fueron efectivamente aprobados con anterioridad y el papeleo completado mucho antes de un verdadero ataque militar.

En estrecha cooperacin con el Consejo Nacional de Inteligencia, la oficina de Pascual mantiene a pases de alto riesgo en una lista de vigilancia y rene equipos de reaccin rpida listos para emprender la planificacin previa a la guerra y a movilizar y desplegarse rpidamente despus de que ha terminado un conflicto. Los equipos estn formados por compaas privadas, organizaciones no-gubernamentales y miembros de gabinetes estratgicos. Pascual dijo a una audiencia en el Centro de Estudios Estratgicos e Internacionales en octubre, que tendr contratos pre-completados para reconstruir pases que an no han sido afectados. El que se haga el papeleo por adelantado reduciria entre tres y seis meses el tiempo de reaccin.

Ningn modelo de negocios o paradigma empresarial puede captar adecuadamente la naturaleza de este tipo de intriga y de abuso. Ni siquiera los negocios ilcitos basados en el chantaje, la corrupcin o el robo pueden describir suficientemente el tipo de corruptos intereses empresariales que acechan tras las guerras preventivas del gobierno Bush. Slo un tipo de explotacin calculada, imperial o colonial, si bien es cierto que es una nueva forma de colonialismo o imperialismo, puede captar la esencia de la especulacin blica asociada con las recientes guerras de agresin de USA. Como lo describe Shalmali Guttal, un investigador basado en Bangalore: Solamos tener un colonialismo vulgar. Ahora tenemos un colonialismo sofisticado, y lo llaman reconstruccin. [12]

Las potencias coloniales o imperiales clsicas se movan en la periferia del centro capitalista, descubran nuevos territorios, y los sangraban de sus riquezas y recursos. En la actualidad no hay sitios nuevos por descubrir en nuestro planeta. Pero hay muchos pases soberanos vulnerables cuyos gobiernos pueden ser derrocados, sus infraestructuras arrasadas, y donde se pueden ganar fortunas como resultado (tanto de la destruccin como de la reconstruccin). Y en esto reside lo genial de un mecanismo de mercado parasticamente eficiente, as como una importante fuerza impulsora tras las guerras preferidas unilaterales y no provocadas del gobierno de Bush.

Esta forma de agresin imperial o colonial, impulsada en gran parte por los poderosos intereses creados en la industria de armamentos y otros negocios basados en la guerra, no slo lleva calamidades a los vencidos, sino que tambin es perjudicial y gravosa para el vencedor, es decir, el imperio y sus ciudadanos. Contrariamente a las operaciones militares externas de imperios pasados, que usualmente producan beneficios no slo para las clases gobernantes imperiales sino tambin (a travs de efectos de goteo) a sus ciudadanos. Las expediciones y operaciones militares recientes de USA no son justificables ni siquiera por ventajas econmicas nacionales.

Efectivamente, las expansiones y agresiones militares de USA se han hecho an ms despilfarradoras e ineficientes desde el punto de vista de los costes, al vaciar el tesoro pblico, debilitar los gastos sociales, y acumular ms deuda nacional. Desde este punto de vista, las nuevas formas de imperialismo pueden tal vez ser llamadas imperialismo parastico.

La especulacin con la guerra no es, desde luego, nada nuevo; siempre ha existido en el curso de la historia de la guerra. Lo que singulariza la especulacin con la guerra en el contexto de las guerras preferidas de USA, y las hace extremadamente peligrosas para la paz y la estabilidad mundiales, sin embargo, es el hecho de que se ha convertido en un importante factor impulsor tras la guerra y el militarismo.

Esto es crucial para comprender por qu la elite gobernante en USA se resiste a sacar a las tropas de USA de Iraq. Esta renuencia o dificultad para abandonar Iraq no proviene tanto de la retirada de 140.000 soldados de ese pas, como de la extraccin de ms de 100.000 contratistas. Como lo formulara recientemente Josh Mitteldorf de la Universidad de Arizona: Hay un montn de contratistas que estn ganando una fortuna y no queremos que ese grifo de dinero se cierre, aunque sea dinero prestado, que nuestros hijos y nietos tendrn que pagar. [13]

Esto implica que las tropas de USA no sern retiradas de Iraq mientras las fuerzas contra la guerra no se alcen ms all de las premisas y de los parmetros de la narrativa o justificacin oficiales de la guerra: terrorismo, democracia, guerra civil, estabilidad, derechos humanos, y cosas parecidas. Las fuerzas contra la guerra tienen que liberarse de ese debate, que sobre todo tiende a crear una diversin y una limitacin, sobre estos temas secundarios, y elevar la conciencia pblica de los escandalosos intereses econmicos que impulsan la guerra.

Es de vital importancia que la atencin del pblico sea alejada de la narrativa oficial limitadora de la guerra, repetida como loros por los medios corporativos y los especialistas polticos, y hacer que se concentre en los crmenes econmicos que han sido cometidos debido a la guerra, tanto en Iraq como aqu en USA. Es hora de presentar un caso moral para la restauracin del petrleo y otros bienes de Iraq a los iraques. Es tambin hora de presentar un caso moral contra el saqueo de nuestro tesoro, o de nuestros impuestos, por los especuladores con la guerra. Para parafrasear al difunto general Smedley D. Butler, la mayor parte de las guerras podran ser terminadas fcilmente incluso podran no haber comenzado si se eliminaran las ganancias resultantes de ellas. [14]

Ismael Hossein-zadeh es profesor de economa en la Universidad Drake, Des Moines, Iowa. Es autor del libro recin publicado: The Political Economy of U.S. Militarism Su sitio en la Red es: http://www.cbpa.drake.edu/hossein-zadeh

NOTAS:

1. Renae Merle, "Census Counts 100,000 Contractors in Iraq," Washington Post (5 de diciembre de 2006).

2. The Center for Public Integrity, "Report Finds $362 Billion in No-Bid Contracts at the Pentagon" 29 de septiembre de 2004).

3. Bill Rigby, "Defense stocks may jump higher with big profits," Reuter (12 de abril de 2006),

4. The Center for Public Integrity, "Outsourcing the Pentagon" (29 de septiembre de 2004).

5. Esther Schrader, "Companies Capitalize on War on Terror," Los Angeles Times (14 de abril de 2002)

6. Steve Young, "What Is Bad for America Is Good for Halliburton . . . Just Ask the Vice President," OpEdNews.com (23 October 2006),

7. "War Profiteering," by Source Watch (a project of the Center for Media & Democracy).

8. Renae Merle, "Census Counts 100,000 Contractors in Iraq," Washington Post (5 de diciembre de 2006),

9. William D. Hartung, How Much Are You Making on the War, Daddy? (New York: Nation Books, 2003); Chalmers Johnson, The Sorrows of Empire (New York: Metropolitan Books, 2004); Ismael Hossein-zadeh, The Political Economy of U.S. Militarism (New York & London: Palgrave-Macmillan, 2006).

10. "War Profiteering," by Source Watch (un proyecto del Center for Media & Democracy).

11. Naomi Klein, "The Rise of Disaster Capitalism," The Nation (2 de mayo de 2005).

12. Como cita Klein en: "The Rise of Disaster Capitalism."

13. Josh Mitteldorf, "Why we're not getting out of Iraq," Op Ed News (8 de diciembre de 2006),

14. Smedley D. Butler, War Is a Racket (Los Angeles: Feral House, 1935 [2003]).

http://www.counterpunch.org/hossein01112007.html



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