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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2007

A pesar de ETA y sin el PP, IU debe exigir el Proceso de Paz

Alberto Arregui y Henar Moreno
Rebelin


Proceso de Paz: a pesar de ETA y sin el PP

La declaracin de alto el fuego permanente de ETA en marzo de 2006 ha demostrado ser ms frgil de lo que los deseos de paz hicieron creer a muchos. En estas mismas pginas ya dijimos entonces que slo medidas audaces por parte del gobierno de Zapatero podan poner autnticos obstculos a la vuelta atrs en el proceso: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29996.

La parlisis del gobierno del PSOE, unido a la beligerancia del PP haban puesto ya fecha de caducidad a la tregua. Nadie poda saber el da, pero un atentado de ETA estaba implcito en la situacin. No slo por responder al gobierno, sino, sobre todo, por demostrar ante sus bases ms radicalizadas que seguan operativos y firmes en su actitud.

Por supuesto que la organizacin terrorista vasca expresa su desmoronamiento intelectual al pretender culpar a los dems de los dos asesinatos que ha cometido. Si se ponen 500 kilos de explosivos no se puede pensar que no va a producirse el resultado que se ha dado. Aunque poda ser mucho peor, las muertes de estos dos trabajadores deben caer sobre los hombros de ETA y de quienes les apoyan.

Pero acaba aqu el debate? Parece que as es para todas las fuerzas polticas: como ETA ha vuelto a matar, nos dicen, ya se ha acabado el proceso, volvamos a la Guardia Civil y los Jueces para acabar con el problema. La nica discusin que surge es si todos los demcratas contra los violentos, lo que supone dar cabida al PNV, y de paso a IU y otras fuerzas, o si el pedigr de demcratas slo lo tienen el PSOE y el PP y reviven as el nefasto Pacto por las libertades y contra el terrorismo, que deba haberse llamado el Pacto para la limitacin de las libertades y contra el nacionalismo vasco. Porque algunos no estamos de acuerdo con esta ptica de va policial y judicial y demcratas contra violentos.

Sera muy ambicioso por nuestra parte reivindicar aqu un anlisis marxista, aunque lo compartimos; nos basta con reclamar el anlisis de la experiencia. La va represiva en todos sus grados (desde el nefasto GAL, hasta la limitacin de libertades, cierre de medios de comunicacin, macrojuicios, ley de partidos, ilegalizacin de HB, alejamiento de presos) nunca ha sido capaz de resolver el conflicto, sino que peridicamente lo reaviva en un crculo vicioso de terrorismo y represin.

Los distintos pactos de demcratas contra violentos, slo han servido para arropar al Estado de derecho, es decir a la accin represiva de jueces y policas. Pero siempre que se ha llegado al momento de dar una salida poltica a la situacin, basada en abordar los problemas polticos de fondo, el dilogo y la negociacin, se ha producido el desgajamiento del PP. Y es normal.

El PP ha apoyado la guerra en Irak, respalda a los gobiernos responsables de Guantnamo, de Abu-Graib, del asesinato diario de palestinosy tantos otros horrores que empequeecen los atentados de ETA. Luego, no debera extraar a nadie la hipocresa de su poltica en este tema o en cualquier otro. Tolo el mundo, en la izquierda, ha podido comprobar como al partido de Rajoy le importa mucho ms la cada de ZP, y gobernar ellos, que el posible fin de ETA. El PP ha adoptado en este terreno una poltica de extrema derecha y no va a cejar en ella mientras le d rditos en la movilizacin y las elecciones.

La apora vasca

Intentar contar con el PP para dar una alternativa democrtica, es sinnimo de renunciar a esa alternativa. Contar con el PP no es la solucin, ya que el PP es parte del problema. Slo dejando de lado al PP se puede iniciar un camino de proceso de paz en el conflicto vasco.

Eso quiere decir que defendemos como alternativa el dilogo con ETA ahora mismo?

Este es el otro error de planteamiento: el dilogo con ETA. Zenn de Elea, en la antigua Grecia, se diverta poniendo problemas de lgica que no tenan solucin, como el del veloz Aquiles que nunca poda alcanzar a una tortuga. Estas aporas, se basaban en una sutil trampa: la aceptacin por parte de la audiencia de un punto de partida, aparentemente razonable, pero falso. Una vez aceptado el primer razonamiento el camino para resolverlo no tiene salida, de ah su nombre griego.

La apora vasca se basa principalmente en dos falsedades que se resumen en una: Las dos nicas alternativas son la unidad de los demcratas contra los violentos (lo que supone aceptar que el PP es demcrata) y la del dilogo con ETA.

Claro, que las falsedades que tienen un efecto social lo consiguen en parte porque se apoyan en algo verdadero de aceptacin generalizada. La alternativa debe ser democrtica, eso lo puede apoyar todo el mundo, el problema viene cuando el PP piensa que es democrtico someter al sufrimiento a las familias de los presos haciendo que sus familiares o amigos estn en crceles alejadas de su regin de origen, o que es democrtico cerrar Egunkaria, o detenciones arbitrarias, por ejemplo, y otros pensamos que lo democrtico es el derecho de autodeterminacin, la libertad de expresin y de manifestacin, etctera.

Por supuesto que habr que negociar con ETA, habr que establecer, si se quiere garantizar la paz, el tratamiento penitenciario, la entrega de las armas y otros aspectos que garanticen el cese de sus actividades. Pero el proceso de paz no puede basarse en el dilogo con ETA, pues se deben abordar problemas polticos que no corresponden a ellos.

Y esta es para nosotros la piedra angular desde la que se puede construir una alternativa: existe un problema poltico, con races histricas, y este problema ha creado entre un sector de la poblacin vasca la falsa percepcin de que slo ETA defiende sus derechos. Punto de vista que es reforzado por la postura de los partidos espaoles, que pretenden que algunos derechos democrticos elementales, como los penitenciarios, o la libertad de partidos, slo pueden ser una contrapartida al cese de actividad de la organizacin armada. Esto es lo que proporciona a ETA una capacidad de supervivencia tan asombrosa que se basa en un problema real! No es una cuestin de delincuencia comn, sino un conflicto con races polticas, cuya expresin ms extrema es el terrorismo y una organizacin que tiene apoyo o justificacin entre una parte de la poblacin vasca.

El interlocutor es el pueblo vasco

Por tanto, en nuestra opinin, la propuesta que debe formularse es la de reconocer todos los derechos democrticos que el pueblo vasco reivindica y ha expresado en la calle y en sus instituciones (no que los supuestos demcratas del PP decidan cuales son esos derechos). Eso supone, en primer lugar, el acercamiento de los presos, la reapertura de los medios de comunicacin clausurados (Egin y Egunkaria), la legalizacin de partidos (Batasuna), la derogacin de la ley de partidos, y el establecimiento de un mecanismo para poder ejercer el derecho de autodeterminacin. Es con ms libertades, no con menos, como se puede combatir a ETA. Es reconociendo los derechos y libertades como la existencia de ETA quedara reducida a un apoyo residual y sera ms sencillo abordar el desenlace del proceso. Si se acerca a los presos, si se respetan sus derechos, si se arbitran medidas de reinsercin y redencin de penas, se conseguira que el sector ms slido, el de los familiares y amigos de los presos (miles de personas en Euskadi) apoyasen con firmeza el proceso de paz, haciendo muy difcil una vuelta atrs por parte de los partidarios de mantener el terrorismo.

Para llevar adelante estas medidas lo esencial no es la negociacin con ETA, sino la negociacin con el pueblo vasco, que es el interlocutor decisivo. Esa negociacin se cort cuando desde el parlamento espaol se neg siquiera la admisin a trmite del proyecto de reforma del estatuto de autonoma aprobado por el parlamento vasco. Lo decisivo es no ceder al nacionalismo espaol, tan en boga y reconocer los derechos democrticos. La negociacin con ETA sera una consecuencia de este proceso, no el punto de partida. Pero se debe empezar por una mesa de partidos en Euskadi, sin exclusiones (lo que supone aceptar la presencia de HB), y el debate abierto de la alternativa en los parlamentos de la Comunidad Autnoma Vasca y de Navarra.

Por eso, en este momento, cabe la posibilidad de una declaracin unilateral de la paz, a pesar de ETA y sin contar con el PP. Dejar la llave de la puerta que abre el paso al camino de resolucin del conflicto en manos de la extrema derecha y de ETA sera un grave error que pagaremos todos.

En cualquier proceso, despus de dcadas de conflicto, habr avances y retrocesos. En Irlanda se produjo el salvaje atentado de Omagh, y a pesar de ello se mantuvo el proceso. Claro que haba dos diferencias esenciales: el gobierno estaba tomando medidas, y los dos grandes partidos estaban de acuerdo.

En el Estado espaol, esperar el acuerdo del PP es lo mismo que renunciar al proceso. Todos hemos visto su actitud ante la manifestacin del da 13 de enero. Seguro que si el 11 de marzo, en el aniversario, se convoca adems de por la paz y contra el terrorismo, contra las guerras, el PP tampoco participara. Parece que slo los lderes de la izquierda se niegan a ver lo que la gente tuvo claro el da 13: el PP slo moviliza cuando le interesa.

Lo que la izquierda debe hacer no es llamadas pueriles a que el PP se una, sino una denuncia implacable de su hipocresa, de su falta de voluntad de paz, de su alineamiento con las guerras. Y esperar a que ETA tenga una posicin razonable es irracional. Lo que cuenta es tomar medidas que conciten el apoyo del pueblo vasco, minen el apoyo social de ETA y siten el conflicto en la dimensin poltica en que debe ser abordado.

Ese ha sido el mayor error del gobierno de ZP, no han comprendido el carcter del problema ni como abordarlo, y, desde ese punto de vista, tienen una grave responsabilidad en la situacin. Quien atenta es ETA, quien boicotea es el PP, pero no olvidemos que quien detenta la mayora parlamentaria en el Estado espaol y, por consiguiente, puede tomar o no las medidas legales y polticas pertinentes, es el PSOE. ZP no puede escurrir el bulto de sus responsabilidades.

La mayora aplastante queremos que no se detenga el proceso de paz. Alguien tiene que tener desde la izquierda el valor de mostrar el camino, de contraponer en la calle la movilizacin por estos objetivos desplazando a la derecha, profundizando la va que los manifestantes exigan el 13 de enero.

Ojal Izquierda Unida sea capaz de reivindicar ese papel. Somos la nica organizacin de mbito estatal que hemos defendido los derechos democrticos del pueblo vasco, incluido el derecho de autodeterminacin. Pero no se puede tener un programa para los das de fiesta, y luego defender el pacto de demcratas contra violentos, basado en la unidad con el PP y el programa que cierre el camino al proceso de paz, pues en l no tendra cabida ni el acercamiento de los presos ni la derogacin de la ley de partidos ni tantas otras cosas.

Tenemos una gran responsabilidad como organizacin de la izquierda transformadora para estar, al menos, a la altura de la valenta de aquellos que salen a la calle defendiendo los derechos democrticos, y a quienes decimos representar.

* Alberto Arregui es miembro de la Comisin Permanente Federal de IU / Henar Moreno es miembro de la Presidencia Ejecutiva Federal de IU



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