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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2007

Los derechos de los Pueblos Originarios, "El Pas" y los temores de las empresas transnacionales

Augusto Samaniego Mesas
Rebelin



Existe un debate mundial sobre la emergencia de movimientos indgenas y la preocupacin de quienes asumen los intereses de las Empresas Transnacionales (ETN) se centra en los Derechos Indgenas. No faltan intelectuales que difunden el discurso que rechaza la pretensin de los indgenas de hacer valer Derechos Colectivos. Desde muy al Sur (Chile), le un anlisis presentado en una columna del diario espaol El Pas (1). El articulista dijo, a propsito de elecciones presidenciales (en abril de 2006): Tras la eleccin de Evo Morales en Bolivia, la victoria de Ollanta Humala en la primera vuelta ... en Per se ha confirmado que el indigenismo es una soberbia fuerza electoral en los pases andinos. Independientemente de que se homologue al movimiento indgena y popular liderado por Morales con la atraccin electoral, de la cual da cuenta la candidatura de Humala (que no se sustenta en un movimiento social indgena explcito), se resalta el peso demogrfico de los indgenas en esos pases y que ellos son los pobres de los pobres.

Ante esa realidad se nos advierte que no se requiere un gran esfuerzo para desde un pas rico ser solidario con ellos. Si ese pas es Espaa, la recomendacin es que los espaoles no se sientan culpables de la secular postracin poltica y socioeconmica de aquellos latinoamericanos. Ms que pensar melanclicamente (sic) en los siglos de colonialismo y la culpabilidad, el autor insiste en entender las ideas, instituciones y ambiciones de los polticamente exitosos movimientos indigenistas (Entendemos que se refiere a los movimientos indgenas, es decir, protagonizados por indgenas y, ciertamente, apoyados por otros no indgenas). Agrega que la identidad ha sido construida por exclusin de los otros...nosotros los conquistadores a quienes el indigenismo les ha cargado atroces simplificaciones de la historia, como sera haberlos expulsado del paraso ... [donde supuestamente el] pueblo indgena fue feliz, noble y solidario. El articulista imprime sorna a su prosa para advertirnos, luego, sobre lo que es relevante: se requiere que efectivamente haya una gobernabilidad indgena identificable y genuinamente diferenciable de la gobernabilidad republicana Por qu? Es obvio; porque no hay que dar por sentado que el avance del indigenismo implica el fortalecimiento de la democracia republicana y de sus valores. Los nuestros. La propiedad privada, la igualdad de gnero, la libertad de pensamiento y, en general, la supremaca de los derechos individuales sobre los derechos colectivos.

La preocupacin del articulista republicano espaol (suponemos que lo es asumiendo una monarqua republicana) y demcrata (no afecta en nada si lo es desde antes o despus de Franco) acerca de la intangibilidad de la propiedad privada (se trata, por cierto, de la propiedad de los grandes, muy grandes medios de produccin, de las finanzas y la especulacin), se explica por los volmenes de capital transnacional invertido en los hidrocarburos y recursos naturales en general que pertenecen al pueblo boliviano u otros; el riesgo de que sus mega-ganancias se vean afectadas por nacionalizaciones indgenas es insoportable. Lo de los derechos de gnero parece un tic, agregado a cuenta de la duda metdica racista, puesto que la condicin de la mujer en otras repblicas no indigenistas -como pudieran ser Chile o Espaa- no lo alarma. La prensa nos ha informado que mientras este analista escriba en un pas rico/democrtico, muchas mujeres espaolas fueron vctimas de crmenes intrafamiliares o de discriminaciones de diversa ndole. A pesar de tales datos de contraste, el articulista no se molesta en exhibir evidencia alguna acerca de por qu la gobernabilidad indgena sera ms peligrosa para la mujer que la gobernabilidad en manos del capital y su mxima expresin, las Empresas Transnacionales -ETN. La experiencia latinoamericana y mundial vivida por asalariadas de muchas ETN, vctimas de procesos de trabajo (con elementos qumicos, por ejemplo), o polticas de abusos salariales o medioambientales, de salud, de educacin y tantos otros comprobados en foros y tribunales, podra ampliarle el horizonte crtico. Aunque no le guste admitirlo, la pobreza contra la que luchan esos indgenas, tiene mucho que ver con los modelos de produccin y de acumulacin del capital impuestos desde fuera, con apoyo de las burguesas locales. Y eso, es verdad desde hace cinco siglos: colonialismo-mercantilismo, capitalismo-liberalismo y neo-liberalismo. Todos ellos y cada uno en su tiempo, bien pertrechados de discursos ideolgicos que los han presentado como las nicas gobernabilidades posibles.

Movimientos populares -indgenas y no indgenas- que en la historia se han resistido a tales modelos de explotacin econmica y opresin social y poltica, fueron calificados y tratados como salvajes, insurrectos. Y hoy, al menos, como anti-demcratas de pensamiento, por oponerse al globalismo neo-liberal. Es as como el articulista nos ensea que los augurios no son buenos... Los movimientos indgenas tienen hoy dos palancas -la multiculturalidad y su alineamiento en contra de la globalizacin- ... que no necesariamente constituyen una estrategia de desarrollo coherente. Lo verdaderamente importante, segn l, es que sin ahorro externo no es posible poner en valor las riquezas energticas del subsuelo andino. En otros trminos, los pueblos latinoamericanos (no slo los andinos e indigenistas) estamos condenados a ceder a todos los chantajes de los inversionistas (ETN): exigencia de tasas de ganancia desmesuradas y condiciones de explotacin/comercializacin de los recursos que ellos decidan imponernos. Debe ser as porque para atraer inversiones que expandan el potencial productivo del pas -segn afirma- no basta con solidaridad y buena voluntad.

Est claro que no tratamos con filntropos. Tal como el articulista enfatiza, puede resultar impresionante que a estas alturas del fin de la historia (sic) alguien tenga que solemnemente proclamar que para la explotacin de los recursos de su pas lo que busca son socios, que no dueos. Santa verdad!: historia finita quiere decir que lo nico razonable, moderno, republicano y democrtico es someterse al chantaje y el abuso de las ETN y sus sostenedores ideolgicos. Si en Chile (ser un pas andino o europeo?, digo yo, por aquello de mostrase hasta hoy como aventajado discpulo neo-liberal) la empresa estatal CODELCO nacida con la nacionalizacin del cobre es incuestionablemente exitosa tcnica, financiera y comercialmente an cuando las privatizaciones de Pinochet le arrebataron ms del 50% de la produccin del metal, traspasndola a ETN, quiere decir que los chilenos tendremos que mejorar nuestro neo-liberalismo y privatizarla? Tal vez no he entendido. Se trata de que lo nacionalizado con gran xito por Chile, Venezuela y otros pases, simplemente no lo sabrn hacer los bolivianos...En todo caso tengo que agradecer al articulista espaol (del pas de ENDESA, que -para los que no lo sepan- conserv el nombre o marca o sigla de la Empresa Nacional de Electricidad S.A. -Endesa-, creada y consolidada por el Estado de Chile hasta que la dictadura de Pinochet la privatiz, entregndola a precio vil al consorcio con sede en Espaa) que me recuerde que la legalidad republicana significa prohibicin de nacionalizar lo que nos es propio. Y resguardar, as, los derechos soberanos de un pueblo. Si l cree que eso sera slo cosa de indios, ya no estoy tan convencido.

La clave del discurso citado sobre la gobernabilidad republicana y el espoln en este intento por invalidar lo que llama indigenismo (el cual ve como irracional voluntad social transformadora de oscuras masas andinas) es que se propague el concepto de Derechos Colectivos. Los movimientos indgenas no pretenden anular ni subordinar los derechos individuales a los colectivos. Ese es slo un fantasma de la mala conciencia liberal. A ese respecto, slo puedo aqu recordarle al articulista que los Derechos Colectivos no son exclusivos de indgenas ni de minoras. Ellos se reconocen y aplican en mltiples mbitos sociales, algunos tan bsicos en la democracia como la sindicalizacin y el derecho a la libre asociacin. Los Derechos Colectivos son conceptual y polticamente la base insustituible para que pueblos distintos ejerzan su identidad, en justa convivencia con las sociedades y Estados donde logren caber todos los ciudadanos, todas las culturas y naciones. Ello es aplicable en Bolivia como en Chile y muchos Estados en el mundo; incluido por cierto el de Espaa de las Autonomas.

(1) Diario El Pas, 16 de abril de 2006; ver Jos Juan Ruiz, Indigenismo, revolucin o revuelta?.

Augusto Samaniego Mesas es historiador (Dpto. de Historia, Univ. de Santiago de Chile)




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