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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2007

Pinochet: el dictador que nunca fue condenado por sus crmenes

Miguel Ruiz
Rebelin



Personeros importantes de la coalicin gobernante en Chile han manifestado, de la manera que ellos creen es convincente, que Pinochet fue condenado por el mundo por los crmenes que cometi durante los 17 aos de la dictadura que l dirigi. Desde luego para cualquier observador informado esto no va ms all de ser una frase hueca, vaca. Esa frase podr tener sentido en poltica, en el deporte, pero no en el aspecto jurdico. En Chile, es sabido que los triunfos morales no tienen otro significado que soslayar una indecorosa derrota. Cmo es posible explicarle al padre, al hijo, al esposo, a la esposa, a la hermana que ha buscado a sus seres queridos por dcadas que Pinochet fue condenado moralmente no solo por las desapariciones sino por todos los crmenes, torturas, presos, robos y exilios cometidos por el? Claro, que en este caso, digmoslo con franqueza, no se trata de una derrota de los gobernantes post dictadura. Lo que est en el corazn de esta situacin es el intento de encubrir la complicidad de los gobiernos de la Concertacin con el corrupto sistema judicial chileno, sectores de la jerarqua de la Iglesia Catlica chilena, los militares y sus aliados, que fueron parte de la dictadura.

Una rpida mirada a lo que ha realizado la Concertacin durante estos 17 aos [tantos como los que Pinochet tuvo el gobierno], en materia de Derechos Humanos, nos permite concluir que su actitud ha sido ambivalente, dbil, donde los ganadores son los victimarios ms que las vctimas. Aquella famosa frase, que se trabajara en la medida de lo posible, cobarde e hipcrita, que por un lado indica que no existe intencin de enfrentar a los poderosos y por otro, que lo que se realice ser slo para demostrar un tibio inters de hacer justicia a las vctimas. En general, la respuesta de los gobernantes, a excepcin de Frei, que no tuvo gran preocupacin por el problema de la violacin de los Derechos Humanos, era que haba que dejar que los tribunales actuaran, como si nadie supiera de que lado estaba la justicia hasta que empezaron a aparecer algunos jueces jvenes, mejor preparados, honorables y sensibles al dolor de tanta gente. En todo caso eran golondrinas que no hacan verano, en un sistema discriminatorio y clasista desde siempre.

Amparados en la independencia del Poder Judicial, los gobiernos de la Concertacin seguan teniendo confianza en que los juicios por la violacin de los Derechos Humanos no les crearan grandes dificultades tanto a ellos como a los militares involucrados en dichas violaciones, porque no habra castigo a los culpables o ese castigo sera solamente simblico. As se dara cumplimiento a los acuerdos de la Concertacin con el Pinochetismo y la derecha, impuesto por Estados Unidos, que contemplaban no castigar a los criminales, en particular a Pinochet. Sin embargo, todos ellos subestimaron la fortaleza, el valor y la esperanza de los familiares de las vctimas, las organizaciones de Derechos Humanos, la tenacidad y capacidad de un extraordinario grupo de abogados de Derechos Humanos y el Partido Comunista que buscaban justicia para sus militantes desparecidos o asesinados. A ello se sumaban los nuevos jueces con inters de hacer justicia y sobre todo, el hecho de que el juez espaol, Baltasar Garzn, consigui la detencin de Pinochet en Londres. El propio dictador haba perdido una gran batalla. El intocable, el poderoso, qued frente a los ojos del mundo como un individuo incapaz y cobarde que est a las puertas de ser juzgado por un Tribunal Extranjero ya que en su propio pas, donde haba cometido la gran mayora de los crmenes, no era juzgado. Qu hizo entonces el gobierno chileno, el mismo del seor Fre que poco se preocupo por la violacin de los Derechos Humanos? Us todos los recursos a su alcance: los polticos y los diplomticos, para salvar al dictador. Con la complicidad de los gobiernos de Tony Blair, de Gran Bretaa, y del presidente Aznar de Espaa, el gobierno chileno trajo de vuelta a Chile a Pinochet. El seor Frei, para que no se diga que este es un hecho aislado, fue en aos anteriores al arresto de Pinochet en Londres, quien orden detener, por Razones de Estado, un proceso judicial en el que estaba involucrado el hijo mayor de Pinochet en un negocio ilegal con el ejrcito. Este escandaloso asunto denominado los pinocheques fue detenido y de los tres millones de dlares por los que el primognito del dictador tena que responder, nunca ms se supo.

Patricio Aywin fue el primer Presidente de la Concertacin. Cuando se hizo cargo del gobierno an flotaba en el ambiente la brutalidad de los crmenes cometidos por el rgimen militar, su preocupacin central, sin embargo fue poner el nfasis en que la sociedad conociera de las violaciones de los Derechos Humanos, oficialmente, y no que los culpables fueran condenados por sus crmenes. Fue en esa poca que se public el Informe Rettig que sirvi para que los defensores de los Derechos Humanos continuaran en su lucha, ahora con las pruebas concretas que los miembros de esa Comisin haban constatado. El impacto que produjo la publicacin del Informe Rettig permiti que Aylwin acusara a los jueces de cobarda moral por la actitud complaciente que haban tenido con la dictadura. Pero, la constante sobre la violacin de los Derechos Humanos continu siendo la denuncia de los hechos y no la consecucin de la justicia para las vctimas.

En el periodo presidencial de Ricardo Lagos, el tercero de la Concertacin, se produjo un ascenso en la lucha para que se hiciera justicia a las vctimas de la represin, como producto de la detencin de Pinochet en Londres y aunque el dictador estaba de vuelta en Chile haba quedado en evidencia que no era un personaje intocable. Este es el tiempo en que la sociedad chilena sabe de que lado se encuentra cada uno de sus componentes en el objetivo de conseguir que se haga justicia. Nada ms ni nada menos.

Posiblemente Ricardo Lagos sea el Presidente que ms hizo para detener los procesos contra los militares acusados de violar los Derechos Humanos, en particular de Pinochet. Como est es slo una opinin no un relato pormenorizado de la situacin de los Derechos Humanos en Chile, sealo los datos que son ms relevantes. Lagos en su gobierno, especialmente en los ltimos aos, intent de manera reiterada, bajo distintas formas de encubrimiento, crear una ley de punto final para evitar el desfile de miembros de las Fuerzas Armadas antes los Tribunales de Justicia, en este empeo cont con el apoyo entusiasta de la actual presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en esos momentos Ministra de Defensa. Lagos rechaz de plano cualquier intento de terminar con la injusta ley de amnista creada por el dictador para salvarse de los crmenes que cometi. Cabe mencionar que por esta razn Chile, como Estado, fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por no oponerse a la aplicacin de la autoamnestia de Pinochet. Pero, lo ms vergonzante de todo este proceso de dilatacin y amparo a Pinochet fue el proyecto de ley que el ao 2000 [al regreso del dictador a Chile], que Lagos envi al Congreso para concederle el titulo de ex Presidente de la Repblica con su correspondiente inmunidad. El abogado espaol, Joan Garcs, doctor en Ciencias Polticas de la Sorbona y Especialista en Relaciones Internacionales, ex asesor del Presidente Salvador Allende, lo explica de esta manera: Lagos con esta ley dio un manto protector, que posibilit a este- Pinochet- los procedimientos. En cada ocasin se deba decidir previamente levantarle la inmunidad, y, si se hacia [perda la inmunidad-] se recurra de la medida, y as una y otra vez. No fue casualidad, fue algo buscado. Garces aade si los Tribunales chilenos no hubiesen sido imposibilitados para dictar sentencia, habra supuesto un aporte a los valores democrticos. Finalmente, en el ultimo ao de su gobierno, Lagos recibi de la Comisin Valech el documento que contena el trabajo de su investigacin. De nuevo en el pas se produce una gran conmocin al conocerse los horrores por los que haban pasado miles de personas, prisioneras de la dictadura. El gobierno aplica la poltica que lo ha caracterizado: junto con no dar una solucin realmente justa al problema de compensacin a las victimas decide que los nombres de los torturadores no sern pblicos y se conocern en 50 aos ms, o sea, otra vez se ampara a los violadores de los Derechos Humanos.

En cuanto al rol del sistema judicial chileno, salvo pocas excepciones, desde antes del Golpe de Estado de 1973 apoyo a los que pretendan terminar con la democracia. Sus principales representantes jugaron un papel de opositores polticos al gobierno de Salvador Allende obstaculizando al mximo lo que tuviera que ver con la situacin legal. Cuando se produce el Golpe de Estado el poder judicial pas a dar un apoyo incondicional a los usurpadores del gobierno constitucional. Nunca, en el periodo ms represivo de la dictadura, el poder judicial curso un recurso de amparo, de haberlos acogidos podran haber salvado la vida de algunos detenidos. Su poltica fue amparar y proteger a los violadores de los Derechos Humanos. Cuando la dictadura fue reemplazada por un gobierno civil y los militares tuvieron que desfilar ante los tribunales de justicia, los jueces que representan el pasado cumplieron a cabalidad la tarea de lograr que Pinochet no fuera condenado por los horrendos crmenes que cometi. El Poder Judicial chileno tuvo el deshonroso privilegio de ayudar a derrocar el gobierno ms democrtico de la historia de Chile: el gobierno del presidente Salvador Allende y en su reemplazo instalar una de las tiranas ms perversas de Amrica Latina. Por eso no es extraa su participacin en la bsqueda de la impunidad para los represores, la que slo la presin de la opinin pblica ha logrado paralizar. Por eso no es extrao que dilataran los procesos para que Pinochet no pagara por sus crmenes.

Los funerales de Pinochet dejaron al descubierto que Chile sigue siendo un pas dividido, que la conduccin hipcrita de la Concertacin no ha llevado al pas a un verdadero sistema democrtico, que su inters principal es administrar el modelo econmico creado por la dictadura. El inmenso dficit democrtico y la forma de gobernar manipulando a los ciudadanos, son su peor derrota. Recordemos, por ejemplo, que la Concertacin ha gobernado estos 17 aos con una Constitucin hecha a la medida de Pinochet: antidemocrtica en su gestacin y en su esencia, a la que le han hecho algunos cambios que no alteran su contenido. Incluso, la Concertacin ha abdicado de sus atribuciones o posibilidades de avanzar realmente hacia la democracia. Por lo dems, la Concertacin ha participado y elegido a sus representantes populares [senadores, diputados, etc.] con una ley electoral antidemocrtica. Esta forma de hacer poltica es la que ha permitido que el pinochetismo este vivo y eventualmente pueda resurgir y que aquella otra frase vaca del nunca ms, no sea ms que una ilusin.

El antdoto al pinochetismo es que los culpables paguen por sus crmenes y que se construya una autntica y genuina democracia, que tenga una efectiva participacin de la ciudadana.

Miguel Ruiz fue Intendente [Gobernador Provincial] de la Provincia de Aconcagua hasta el 11 de Septiembre de1973.




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