Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2007

The New Yorker equipara a Bush con Nern; la situacin, como Roma en llamas
Washington, en crisis, pero rechazan admitirlo republicanos y demcratas

David Brooks
La Jornada


La portada de la revista The New Yorker lo dice todo: una imagen de Nern tocando el arpa en un podio con micrfonos y con el emblema oficial "Sello del Presidente de Estados Unidos" y el rostro de George W. Bush. El dibujo de Anita Kunz se titula "Mientras arde Roma".

Washington-Roma est en crisis pero casi ningn poltico est dispuesto a confesarlo. Los abusos de poder del Ejecutivo han daado la Constitucin y varios fundamentos del sistema legal estadunidense (por ejemplo, la anulacin del habeas corpus y el espionaje a ciudadanos sin previa autorizacin judicial), violado la Carta de Naciones Unidas y la Convencin de Ginebra, entre otras normas legales internacionales, y se han cometido graves violaciones de derechos humanos con impunidad (tortura, desapariciones, arrestos arbitrarios y ms). Todo aprobado, o por lo menos aceptado, por la legislatura.

Ahora, con los demcratas en poder del Congreso, se prometen investigaciones a fondo de algunas de estas prcticas y violaciones, y se promete revertir algunos abusos, pero nadie est llamando a los bomberos, sino por ahora los polticos slo buscan controlar las llamas.

Esto queda claro en el caso de Irak; los demcratas y cada vez ms republicanos repiten su rechazo del plan del presidente, pero no logran llegar a un consenso sobre una contrapropuesta real, ni estn dispuestos, por el momento, a detener a la Casa Blanca en su intencin de enviar a otros 21 mil 500 soldados a una guerra que, ya todos reconocen, no puede ser ganada.

Generales, ex generales, tropas y veteranos, figuras polticas de gran perfil de ambos partidos y la opinin pblica en general han intensificado el volumen de su oposicin a la estrategia blica del gobierno de Bush, pero los polticos con sus excepciones proceden muy cautelosamente.

Y es que el enfoque sobre Irak tiene dos vertientes: una es lo que ocurre en los campos de batalla al otro lado del mundo; la otra es la lucha poltica que provoca dentro de Estados Unidos y sus consecuencias para la competencia por el poder entre la cpula del pas.

De hecho, algunos sospechan que, ya que Irak est perdido, Bush y sus estrategas estn alargando el conflicto slo para trasladar los costos y el fin poco glorioso de ese desastre a los demcratas.

O sea, segn esa interpretacin, el juego es cmo maniobrar para que cuando se acabe la msica, se le pueda echar la culpa a Tet. Eso explica por qu los demcratas podran no desear ofrecer una contrapropuesta, ya que sera responsabilizarse del desastre y seran ellos los culpados de "perder" Irak y la guerra contra el terrorismo.

Los militares tambin se encuentran arrastrados a este juego. Antes de fin de ao, los dos comandantes supremos de la guerra haban indicado que ni un solo jefe militar estadunidense en Irak consideraba que un incremento de tropas podra solucionar la crisis. The Washington Post report en diciembre que el mando mximo de las fuerzas armadas, la junta de jefes militares en el Pentgono, se opona de manera unnime a enviar 15 mil elementos ms a Irak.

Pero por ahora, el comandante en jefe ha dado las rdenes y, al parecer, todos cumplirn con su deber (aunque nada indica que hayan abandonado sus dudas).

Mientras, los nuevos comandantes designados por Bush para implementar su estrategia en Irak ofrecen promesas relativamente optimistas, pero sus pronsticos anteriores ofrecen mucho para la duda sobre sus talentos como adivinadores del futuro. El general George Casey sorprendi hoy a reporteros en Irak cuando coment con su jefe, el secretario de Defensa, Robert Gates, en su segunda visita en un mes al pas invadido que haba la posibilidad de que algunas tropas pudieran ser retiradas para este verano.

Sin embargo, durante los ltimos dos aos, Casey tambin haba pronosticado una reduccin del nivel de violencia justo antes de llegar a sus peores niveles, y en otra ocasin habl de posibilidades de un inicio de retiro de tropas durante 2006.

El nuevo encargado de implementar el plan de Bush sobre el terreno, el teniente general Raymond Odierno, tampoco ha sido muy acertado. A mediados de 2003 consider que el enemigo tena poca voluntad en enfrentarse militarmente con Estados Unidos; seis meses despus consider que la insurgencia era "una amenaza fracturada y espordica" y asegur que las cosas "mejoraban constantemente".

Y el presidente no ha logrado convencer a nadie aqu sobre los mritos de su "nuevo" plan. Como seala Steve Coll en The New Yorker: "es difcil rescatar una guerra construida sobre distorsiones e ilusiones, porque para proteger las falsedades ofrecidas a los votantes en el pasado, un presidente y sus asesores podran estar tentados de fabricar aun ms de ellas".

Las consecuencias de ese desastre para el partido del presidente son cada vez ms marcadas y se expresa cierta alarma por el futuro poltico de los republicanos. El propio presidente del partido, Ken Mehlman, advirti en su discurso de despedida del cargo esta semana que el instituto poltico sufrira mayores derrotas en las elecciones nacionales en dos aos si no hace algo ahora para resucitar y cambiar de curso.

An ms notable es que poco ms de un ao despus de que Bush fue relecto y los republicanos estaban consolidando su proyecto de monopolizar el poder poltico nacional a largo plazo, de repente se encuentran al borde del abismo.

Por suerte, tienen como contrincantes al Partido Demcrata, que siempre se ha lucido por su falta de coherencia, espina vertebral y audacia. Mucho depende de si los demcratas logran traducir el desencanto popular con el gobierno de Bush en algo ms que cambios superficiales.

Pero no ayudan mucho cosas como buscar otros enemigos. Hoy el senador Ken Salazar ofreci una presentacin a reporteros sobre la posicin del Partido Demcrata antes del informe presidencial con la novedad de que por primera vez se hizo en espaol. Al repetir varios de los puntos prioritarios del liderazgo demcrata en el Congreso, afirm que Bush haba ignorado los intereses estadunidenses en Amrica Latina. Seal que, por distraerse exclusivamente en asuntos de seguridad nacional y el conflicto en Medio Oriente, Bush "ha creado un vaco en Latinoamrica que ha sido llenado por (Hugo) Chvez".

Los republicanos tambin estn hablando espaol. Eligieron al senador cubanoestadunidense Mel Martnez como presidente del Comit Nacional Republicano. O sea, con un desastre en Irak, con Bush tocando el arpa mientras arde su presidencia, tal vez la salvacin de Washington sea hablar otro idioma.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter