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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2007

La histrica intolerancia poltica de la aristocracia colombiana

Hernando Calvo Ospina
Rebelin


La violencia, la guerra sucia y el terrorismo de Estado que la aristocracia colombiana viene aplicando masivamente contra la mayora del pueblo colombiano desde mediados del siglo XX, principalmente, hace parte de su piel y corre por sus venas. Se puede decir que su intolerancia poltica dio sus primeros pasos muy poco despus de separada de la corona espaola, 1819. Un simple pero elocuente ejemplo.

Dice la historia oficial que Francisco de Paula Santander ha sido el hombre de las leyes en Colombia. Lo que no cuenta es que podra tener el ttulo de ser el primer gran ejemplo de la traicin e intransigencia poltica de la elite colombiana.

Santander vio en el asesinato de Bolvar la sola posibilidad de desmembrar a la Gran Colombia (conformada por Venezuela, Ecuador y Colombia) Su codicia de poder y de la naciente oligarqua criolla que lo apoyaba, lo llev a planificar varios atentados contra el Libertador.

El principal sucedi el 25 de septiembre de 1828 en Bogot. Los enviados por Santander asaltaron el Palacio Presidencial, asesinando a parte de la guardia, y sometiendo al resto. Era la media noche. Creyndose seguros, empezaron a proferir insultos mientras se dirigan al dormitorio de Bolvar.

Uno de los conspiradores narrara: Me sali al encuentro una hermosa seora, con una espada en la mano; y con admirable presencia de nimo, y muy cortsmente, nos pregunt qu queramos.

Esta seora, que dorma con el ya enfermo Libertador, lo haba despertado y ayudado a vestir para que escapara por la ventana. Luego enfrent a los asesinos vestida apenas con un camisn de dormir. Lograron arrebatarle la espada, la derribaron por el piso, y uno de ellos le golpe la cabeza con la bota.

Al da siguiente, cuando se supo del atentado, el pueblo sali a las calles dando vivas a Bolvar y pidiendo la muerte de Santander, entre otros. El deseo del Libertador fue que se perdonara a los inculpados, pero un tribunal los sentenci. Unos fueron fusilados, otros encarcelados. Santander fue condenado a muerte, pero Bolvar conmut la pena por el destierro: Mi generosidad lo defiende, dira.

Empezaba el ao 1830 cuando el representante francs en Bogot visit al Libertador. Al ver la cara de sorpresa del diplomtico, Bolvar le expres que su enfermedad y excesiva delgadez -con las piernas nadando en un ancho pantaln de franela- eran debidas al sufrimiento que le producan sus conciudadanos que no pudieron matarme a pualadas, y tratan ahora de asesinarme moralmente con sus ingratitudes y calumnias. Cuando yo deje de existir, esos demagogos se devoraran entre s, como lo hacen los lobos, y el edificio que constru con esfuerzos sobrehumanos se desmoronar.

Tena apenas 47 aos, aunque aparentaba sesenta. Aunque bajo de estatura, haba sido indomable durante ms de un cuarto de siglo luchando a lomo de caballo para liberar a cinco naciones, bajo ideales de unidad latinoamericana. Solo los intereses polticos y econmicos de la elite lo pusieron en la senda del derrumbe...

Aquella seora a la que se refera uno de los complotados contra Bolvar se llamaba Manuela Senz. Regularmente, las historias oficiales cuando la nombran la tienen simplemente como la amante de Bolvar. Al leer algunos manuales educativos, queda la sensacin de que era una devoradora de hombres. Una puta.

Manuelita, nacida en Quito, empez a confrontar a la sociedad a los doce aos de edad, cuando sali a las calles con las gentes del pueblo que pedan la emancipacin de Espaa en 1809. Muy joven se casa con un acaudalado comerciante ingls. Viajan a Lima donde ella pasa buen tiempo en tertulias polticas conspirativas, algo extrao en las mujeres de la poca y de su condicin social. Durante 1821 participa del proceso insurreccional peruano, por lo cual se le entrega la distincin ms alta como patriota: Caballera de la Orden del Sol

Al ao siguiente vuelve a Ecuador, estando presente en el momento en que Bolvar entraba triunfante de la Batalla de Pichincha. Era junio y Manuelita tena 25 aos. Se conocen en una gala, y Manuelita propicia un nuevo escndalo social: decide irse con el Libertador sin importarle su esposo.

En octubre de 1823, a peticin de los oficiales superiores, fue incorporada al Estado Mayor de Bolvar. Otro escndalo: una mujer portando uniforme militar y con grado de coronela. Caso nico en las gestas libertarias. En la Batalla de Ayacucho, 1824, donde se puso a Espaa a las puertas de la expulsin definitiva de Suramrica, Manuela combati de igual a igual con los bravos lanceros. Desde entonces empez a ser llamada por la tropa como La Libertadora.

Ya en Colombia debi de enfrentar al ncleo duro de los conspiradores contra Bolvar, que la llamaban despectivamente La Manuela. El atentado al Libertador del 25 de septiembre era el tercero del que lo salvaba. La rabia contra ella se demostraba en las calumnias que le creaban, en particular atacando su dignidad de mujer.

Cuando Bolvar renuncia a la presidencia y, enfermo, parte hacia la muerte, las agresiones hacia Manuelita tomaron fuerza. En muchos lugares de Bogot aparecieron carteles insultndola. Ella pas al contraataque. Distribuy un folleto donde pona de manifiesto la ineficacia de los gobernantes y revelaba sus secretos. Esto fue tildado de actos provocativos y sediciosos, siendo enviada a un calabozo por varios das, tratamiento nunca visto hacia una mujer mucho menos siendo quien era.

Al morir Bolvar, Santander regres al pas lleno de honores y se le restituyeron todos sus cargos, y hasta fue nombrado presidente. El primero de enero de 1834 firm el decreto que desterraba a Manuelita. Ella parti a Jamaica. De ah se dirigi a Ecuador, pero el gobierno del pas que la vio nacer no le permiti el ingreso. La Libertadora de los Andes no tuvo alternativa que refugiarse en un poblado de la costa peruana, donde sobrevivi vendiendo tabacos. Muri de difteria y muy pobre en 1856.

Hernando Calvo Opina. Priodista y escritor colombiano residente en Francia. Es colaborador del mensual francs Le Monde Diplomatique.

(*) Este texto hace parte de un libro de prxima aparicin en Amrica Latina sobre la historia del terrorismo de Estado en Colombia, el narco-paramilitarismo y la responsabilidad directa de Washington en el desangre de las mayoras de esa nacin.



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